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jueves, 12 de abril de 2012

El hallazgo en Uruguay de un fósil único revela el potencial de una zona

El fósil de un 'mesosaurus', un reptil acuático (AFP, Pablo Porciuncula)

El hallazgo en el centroeste de Uruguay del embrión de reptil más antiguo del mundo, de unos 280 millones de años, por parte de un equipo científico internacional revela el potencial de una zona que los paleontólogos ahora buscan proteger.

El descubrimiento -publicado en marzo por la revista británica Historical Biology y difundido la semana pasada por el CNRS, centro nacional francés de investigación científica, que apoyó la investigación- implica tres hitos, destacó la paleontóloga uruguaya Graciela Piñeiro, responsable del equipo que reúne a investigadores de Argentina, Brasil y Canadá.

"Tenemos un embrión casi completo de un reptil muy primitivo que tiene unos 280 millones de años de antigüedad, que está totalmente arrollado, envuelto en una membrana o cáscara blanda", explicó Piñeiro.

Es "el embrión de reptil más antiguo conocido", indica, mientras muestra una pequeña roca con la huella de un embrión fósil de apenas 12 ó 13 centímetros de largo. Se trata de la "evidencia de reproducción en reptiles más antigua que se conoce y la única que llena un vacío de información de más de 90 millones de años, de los primeros pasos de los reptiles en la Tierra", explicó.

En segundo lugar, como el embrión ya estaba formado y con todas las armas para sobrevivir, pero envuelto en esa cáscara, "hoy sabemos que algunos podrían haberse reproducido reteniendo el embrión dentro del oviducto materno y después poniendo un huevo que tenía un embrión que iba a eclosionar en unas horas o pocos días", añadió.

Finalmente, el hallazgo de otros 26 embriones fósiles -en estos casos en fragmentos esparcidos alrededor de la madre- alienta la hipótesis de que haya habido un cuidado parental de los huevos y de los juveniles, lo que representaría el caso de cuidado parental más antiguo conocido en reptiles, sostuvo Piñeiro, especializada en la fauna del Paleozoico Superior de Uruguay.

Estos reptiles acuáticos de aproximadamente un metro de largo y denominados mesosaurios vivieron hace 280 millones de años en lo que hoy es Uruguay, Brasil, el sur de Paraguay y Sudáfrica, antes de que que los continentes se separaran.

Vivían en un ambiente de lagunas hipersalinas con poco oxígeno y se alimentaban de crustáceos denominados 'Pygocefalomorpha', lo que les permitía su importante dentadura.

Los afloramientos principales donde se realizaron los hallazgos son dos, uno en el límite entre Cerro Largo y Tacuarembó (centroeste) y otro en un establecimiento rural particular, en un cerro que se excavó para construir una represa.

La primera exploración en la zona fue en 1996, pero fue a partir del año 2000 cuando se empezaron a encontrar "cosas importantes", reveló Piñeiro. Desde entonces, han acumulado más de 2.000 piezas, que incluyen "algunos esqueletos bastante completos".

El problema mayor con el que se encontraron los científicos es que uno de los afloramientos está en una antigua cantera, por lo que se trabaja sobre los escombros de rocas que fueron cortadas por máquinas, al igual que los fósiles. "Estamos trabajando con los escombros que quedaron después de la explotación de una cantera, pero tenemos todo el afloramiento para investigar. Y lo queremos hacer de una manera cuidadosa, porque son animales pequeñitos", explicó Piñeiro.

Respaldada por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), que financió el proyecto, Piñeiro presentará un petitorio ante la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) para proteger la zona, con el argumento además "de lo que significa como patrimonio cultural estos afloramientos donde se han encontrado estos materiales que han posicionado a Uruguay en una posición muy alta en el terreno científico".

Una de las principales preocupaciones es que "estas rocas están en un proyecto (gubernamental) de explotar los esquistos", un tipo de roca con mucha materia orgánica y donde se forma el denominado "shale gas", una forma de gas natural, indicó.

"El potencial de los hallazgos es muy alto, es muy factible encontrar materiales muy importantes allí", destacó la paleontóloga, que confía en que el descubrimiento ayude a obtener más financiamiento para profundizar las investigaciones. "Queremos trabajar el afloramiento in situ, contratar una maquinaria adecuada y tener mucha gente colaborando", explicó.

Por ahora, ya han incorporado al equipo dos nuevos investigadores para abocarse a trabajos sobre la biología del grupo y los nuevos interrogantes que surgieron con el hallazgo.

Fuente: AFP

viernes, 4 de marzo de 2011

"Willo", el dinosaurio que al final no tenía corazón


En el año 2000 un equipo de científicos afirmó haber encontrado restos de un corazón fosilizado en un ejemplar de Thescelosaurus, al que llamaron "Willo". Una década después, la revisión de los restos indica que todo fue un espejismo y que, donde otros vieron corazón, sólo hay arena.



De la noche a la mañana, el viejo "Willo" se ha quedado sin corazón. En la vitrina del Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte, los restos de este Thescelosaurus (un pequeño dinosaurio herbívoro que habitó la Tierra a finales del período Cretácico) siguen anunciándose como los poseedores de un valioso corazón fosilizado, que en su día ocupó titulares y sorprendió a los paleontólogos porque contenía algunas informaciones contradictorias.

Diez años después, otro equipo de científicos de Carolina del Norte ha utilizado nuevas técnicas de escaneado en alta resolución para descubrir que donde creyeron detectar un viejo corazón, no hay más que arena compactada y restos no orgánicos. Los autores del estudio, que se publica en la revista Naturwissenschaften del mes de marzo (ver referencia), utilizaron tomografía de alta resolución, microscopía electrónica y espectroscopía con rayos X para analizar los restos y salir de dudas.

"Ni el más detallado de los exámenes de la morfología y la orientación de la caja torácica, ni los estudios microestructurales", dice el trabajo, "apoyan la hipótesis de que la estructura sea un corazón". "El análisis microestructural de un fragmento extraído del 'corazón' consistía en granos de arena compactados", añaden, "y no se han detectado señales químicas que indiquen un origen biológico".

Entre los restos de arena, sin embargo, parecen haberse conservado algunas microestructuras que podrían contener restos celulares. El siguiente estudio que hagan se centrará en estos pequeños restos, que pueden aportar algo de información sobre el animal. No es un corazón pero, como diría un paleontólogo con ganas de hacer chistes, menos da una piedra.

Fuente: lainformacion.com

jueves, 22 de abril de 2010

"Los homínidos tenían dolor de espalda"


Asier Gómez Olivencia, miembro del equipo de Atapuerca.

Las vértebras de los homínidos de hace millones de años son frágiles y por tanto muy difíciles de encontrar pero, una vez halladas, pueden explicar muchas cosas sobre la forma de vivir y moverse de aquellos lejanos antepasados nuestros.

También pueden revelar que sufrían dolores no muy diferentes de los que actualmente nos aquejan. De espalda, por ejemplo. El dolor, las enfermedades y el envejecimiento de los hombres vienen de antiguo y sobre ellos puede aportar muchos datos Asier Gómez Olivencia, doctor por la Universidad de Burgos, que forma parte del equipo de investigación de Atapuerca y que se ha especializado en el estudio de la columna vertebral y la cavidad torácica de los homínidos fósiles del Pleistoceno.

Hoy jueves pronunciará una conferencia en Badajoz invitado por el Colegio Oficial de Médicos de la Provincia. Previamente, habló por teléfono con este diario sobre su trabajo.

-A estos homínidos que estudia, ¿les dolía menos la espalda que a los humanos actuales o tenían patologías muy distintas, quizá porque llevaban menos tiempo erguidos que nosotros?

-En Badajoz, intentaré hacer un recorrido sobre distintos homínidos y el hecho es que algunos de ellos llevaban en pie tanto tiempo como nosotros y tenían cosas parecidas a las que tenemos nosotros. Pero también son distintos, porque tenían un modo de vida distinto. Por ejemplo, los australopithecus tienen una columna vertebral bastante distinta a la nuestra. Aunque eran bípedos, una aparte de su actividad podían desarrollarla en los árboles o colgándose de ellos.

En cambio, los neanderthales son contemporáneos a nuestra especie y tienen otro tipo de patologías que en algunos casos también aparecen en nuestra especie. Las vértebras, normalmente, son elementos muy frágiles y no son fósiles muy abundantes en el registro, hay muchísimos más dientes o mandíbulas y cráneos, pero las vértebras son elementos que no se conservan bien y las que encontramos, en mayor o menor medida, suelen tener algún tipo de patología. El dolor de espalda que podemos sufrir hoy, ya se sufría entonces, no es algo nuevo.

-¿Fue esa escasez de estos restos lo que constituyó para usted un desafío como para hacerle especializarse en el estudio de la columna vertebral y la caja torácica de los homínidos?

-Cuando se aborda el estudio de un yacimiento paleontológicos de, pongamos, 40 millones de años, en el que aparecen distintas especies de animales, un paleontólogo de vertebrados puede estudiar la dentición en varias de ellas, por ejemplo. Pero cuando llegamos a los humanos los fósiles son más escasos y ya no hay especialistas sino superespecialistas en temas como los huesecillos del oído, la cara, el hueso temporal, las manos, los pies o la biomecánica de los huesos largos. En mi caso, en vértebras y costillas, que fue lo que me dijeron mis directores de tesis, Arsuaga y Carretero. Y la buena noticia es que en Atapuerca tenemos un registro excepcional y se podía abordar una tesis estudiando este material.

-Volviendo al tema de la caja torácica, ¿que fuese diferente a la nuestra significa que también lo eran los órganos que protege, como es el caso del corazón?

-En este caso hemos estudiado sobre todo fósiles de neanderthales y hemos visto que las costillas de arriba eran de igual tamaño y las del medio más grandes. Al final, lo que tenemos es un tórax que es más grande en general y consideramos que está en relación con un cuerpo más ancho y pesado comparado con nuestra especie. Tener un cuerpo más grande también requeriría de una mayor cantidad de calorías y para quemarlas se necesita oxígeno, porque lo normal es tener un tórax proporcionado a tu tamaño corporal.

-¿Cuál es el último hallazgo interesante que han hecho en Atapuerca respecto a este tipo de huesos que usted estudia?¿Sobre qué están trabajando?

-Trabajamos en algo que saldrá en breve.

-¿No puede decir nada todavía?

- Todavía no.

-Ese yacimiento se ha convertido en una sorpresa continua para quienes se interesan por estos temas.

-Es un conjunto de yacimientos que abarcan un millón de años y no es que sea excepcional sino que cada uno de los yacimientos en sí mismos son también excepcionales. En la Sima del Elefante se han encontrado los restos humanos más antiguos de Europa, de 1,2 millones de años. En la Gran Dolina están los restos de hace 800.000 años con los que se nombró la especie homo antecessor, que mostraba signos de canibalismo. Luego está la Cima de los Huesos, que tiene el 80% del registro fósil para el Pleistoceno Medio, para un periodo de medio millón de años comprendido desde 800.000 a 100.000 años.

-¿Trabajan allí durante todo el año? No sé si un invierno como el que hemos tenido permite una campaña normal o lo hacen sólo en verano para extraer restos.

-En el trabajo de campo participan cien personas más o menos, la mitad de los cuales son voluntarios y la otra mitad trabajamos ahí de forma continua. Sólo se realiza durante el verano, en los meses de junio y julio, un mes o mes y medio, dependiendo de cada yacimiento.

El resto del año estamos en laboratorio analizando esos restos. Hay gente además que participa en otros proyectos de investigación y somos unos 60 investigadores con tres codirectores, algunos de los cuales como José María Bermúdez de Castro que dirige el Cenieh en Burgos o Juan Luis Arsuaga que dirige el Centro Mixto para la Evolución Humana, en Madrid y Eudald Carbonell que tiene un Instituto de Paleoecología Humana en Cataluña. Además participan otros profesores de universidades como Alcalá, el País Vasco, Burgos, Zaragoza.Y, volviendo a la pregunta, con un invierno como el que hemos tenido ha sido imposible. Ya en verano es durísimo.

-No sé si ha dado más conferencias para médicos pero, ¿qué pueden aprender los galenos de hoy en día con datos como los que usted proporciona?

-Espero que les resulte interesante. Yo lo que puedo ofrecer es una dimensión temporal. El objeto de estudio es el mismo: el ser humano. En su caso, el objetivo es curar y en nuestro caso es conocerlo, saber cómo somos. Les puede resultar interesante, por un lado porque algunas cosas que están acostumbrados a ver en los huesos de hoy no siempre fueron así. Hay diferencias anatómicas relacionadas, por ejemplo, con nuestra forma de andar, a la que damos por hecha pero al ver un fósil comprobamos que era algo distinta.

Fuente: hoy.es

martes, 6 de abril de 2010

Un yacimiento de ámbar en Etiopía revela el ecosistema de la era de los dinosaurios

Avispa

El descubrimiento de un extraordinario depósito africano de ámbar de 95 millones de años de antigüedad ha revelado a los científicos los secretos de un ecosistema del que formaron parte los dinosaurios. Insectos, arañas, hongos e incluso nuevas bacterias que, además, ofrecen valiosas pistas sobre el nacimiento y diversificación de las plantas con flores durante el Cretácico.

Un equipo de más de veinte investigadores acaba de publicar en la revista Proceedings of the National Accademy of Sciences (PNAS) el resultado de una serie de trabajos realizados en un depósito de ámbar de Etiopía, uno de los pocos que se conocen del antiguo supercontinente Gondwana, del que formaba parte nuestra Africa actual.

Artropodo

"Hasta ahora -afirma Paul Nascimbene, del Departamento de Zoología de Invertebrados del Museo Americano de Ciencias Naturales y uno de los autores del artículo- prácticamente no se habían encontrado yacimientos de ámbar del Cretácico del supercontinente Gondwana, en el hemisferio sur. Los depósitos más importantes de esa época habían aparecido en América del Norte y Eurasia".

"Las primeras angiospermas, o plantas con flores -asegura por su parte Alexander Scmidt, de la Universidad alemana de Gottingen y autor principal de la investigación- aparecen y se diversifican en el Cretácico. Y su expansión cambió drásticamnete los ecosistemas terrestres. Los depósitos de ámbar etíopes arrojan luz sobre esta época de cambios".


Helecho

Otros miembros del equipo, por su parte, han descubierto en este yacimiento hasta 30 artrópodos diferentes atrapados en el ámbar, pertenecientes a trece familias de insectos y arañas. Los hallazgos representan, para muchos de ellos, las muestras fósiles más antiguas de que se dispone de una gran variedad de artrópodos, incluyendo avispas, polillas, escarabajos, arañas y toda una variedad de insectos raros y únicos.

Aunque quizá el auténtico "tesoro" lo represente una extraña y primitiva forma de hormiga sin alas (debajo) que puede cambiar por completo las ideas actuales sobre los orígenes y la expansión de esta familia de insectos por todo el mundo."La mayoría de los especímenes -se lee en el artículo- representan el único registro fósil de sus respectivos grupos en Africa, y algunos están entre los registros más antiguos de todo el mundo".


Hormiga

El ámbar, que se forma al fosilizar la resina de las plantas, constituye una auténtica "trampa natural" que es capaz de capturar primero, y conservar después, una gran variedad de organismos vivientes, tanto de flora como de fauna. El yacimiento etíope estudiado ahora por los científicos está formado por ámbar de hace 95 millones de años, en plena era de los dinosaurios y la época en que comenzaron a surgir los mamíferos y las aves.

Analizar por completo los hallazgos y determinar su auténtica trascendencia es un trabajo que llevará largos años de investigación. Una tarea que ya están empezando a realizar expertos de todo el mundo.


Fuente: abc.es

martes, 23 de marzo de 2010

Descubren el fósil de un dinosaurio antecesor de los gigantes diplodocus


Es una nueva especie de dinosaurio herbívoro que posteriormente evolucionó hasta convertirse en los gigantescos saurópodos de cuello largo, que se alimentaba de plantas y que vivió en el jurásico, cuando los continentes estaban unidos en un solo súpercontinente llamado Pangaea, indicaron científicos de las universidades estadounidenses de Stony Brook y de Utah.

Al esqueleto del dinosaurio sauropodomorfo, descubierto en 2004 en una zona llamada Comb Ridge, le faltan la cabeza, partes del cuello y de la cola.

Los restos fosilizados del animal, al que se le dio el nombre de "Seitaad", fueron hallados bajo unas dunas que formaron parte de un vasto desierto que cubrió la región hace casi 185 millones de años.

El animal medía alrededor de un metro de alto con un largo de entre 3 y 4,5 metros y un peso de entre 70 y 90 kilos. Podía desplazarse sobre dos o cuatro patas.

Los sauropodomorfos como Seitaad tenían largos cuellos, cabezas pequeñas y dientes cuya forma sugiere una dieta casi exclusivamente de vegetales, características que se mantuvieron en los enormes saurópodos que le siguieron en la evolución, según los científicos.

"Aunque los restos de Seitaad quedaron preservados bajo una duna, este antiguo desierto debe haber tenido zonas húmedas que proporcionaron las plantas que sirvieron de alimento a estos pequeños dinosaurios y otros animales", explicó Joseph Sertich, científico de la Universidad Stony Brook.

Mark Loewen, paleontólogo del Museo de Historia Natural de Utah, agregó que existen pruebas geológicas de que en la región hubo lluvias estacionales intensas que proporcionaron humedad y llenaron otros sitios bajos entre las dunas de arena.

Hasta ahora se habían encontrado restos fósiles de ejemplares similares a Seitaad en algunas regiones de lo que son actualmente América del Sur y África meridional.

Según los científicos, el descubrimiento de Seitaad confirma que este grupo de dinosaurios se multiplicó y habitó gran parte del territorio de Pangaea en las etapas iniciales del jurásico, hace entre 175 millones y 200 millones de años.

Fuente: E.F.E.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Descubren una nueva especie de dinosaurio


Un equipo de paleontólogos ha descubierto una nueva especie de dinosaurio, que han bautizado como Abydosaurio. Este animal pertenecería al grupo de los braquiosaurios, esos enormes ejemplares de largo cuello y de alimentación herbívora.

Lo curioso del caso es que han recuperado cuatro cabezas, dos de ellas intactas, de una presa del Monumento Nacional de los Dinosaurios, que se encuentra al este de Utah. Sólo se han recuperado cráneos completos de 8 de las más de 120 especies de saurópodos conocidas. «Sus cabezas son más ligeras que las de los mamíferos porque se encontraban en el extremos de un largo cuello», asegura Brooks Britt, paleontólogo de la Universidad de Brigham Young.

«En lugar de los anchos huesos ensamblados, las cabezas de estos saurópodos están compuestas de huesos más ligeros, unidos entre sí por tejidos blandos. Normalmente, cuando el animal muere, la cabeza solía separarse del cuerpo y desintegrarse», añade Britt, coautor del artículo sobre el descubrimiento en la revista «Naturwissenshaften».

Los estudiantes y paleontólogos que participaron en la excavación recurrieron a martillos neumáticos para perforar la capa de roca de 105 millones de años de antigüedad que contenía los huesos. Incluso hubo que emplear explosivos para retirar la roca sobrante.

Los análisis de los huesos confirman que el pariente más cercano del Abysosaurio es el braquisaurio, que pisaba la Tierra 45 millones de años antes que la nueva especie descubierta. «La pieza más compleja con la que he trabajado personalmente es una vértebra que estaba corroida antes de sus hallazgo y resulta tan frágil que si la examinas de forma incorrecta puede desintegrarse», asegura Kimmy Hales, otro de los geólogos que han participado en el descubrimiento.

Dada la dificultad de encontrar cráneos en buen estado de este tipo de dinosaurios, la información de la que se dispone suele ser «de cuello para abajo». Sin embargo, en este caso, las cabezas aportan nueva información a los investigadores sobre cómo se alimentaban estos descomunales ejemplares. «Ellos no mascaban la comida, sino que la prensaban y luego la tragaban tal cual. Hay que tener en cuenta qie la cabeza sólo representa el 2 por ciento del cuerpo del animal. Frente a la gran variedad de formas dentales de los saurópodos en el período Jurásico, al final de esta era lo normal era que los dientes fueran estrechos como un lápiz.

Fuente: larazon.es

miércoles, 10 de febrero de 2010

Hallan nuevos fósiles de ictiosaurios en el sur de Chile

nuevamente Chile entrega fosiles de ictiosaurios, ya habia publicado de los hallazgos en este sitio en abril del 2009.

Santiago de Chile, Científicos chilenos y alemanes hallaron en el sur de Chile nuevos fósiles de ictiosaurios, uno de ellos con un embrión en su interior y otro típico del periodo Jurásico y que al parecer sobrevivió hasta el Cretácico, según informó hoy la Comisión Nacional Forestal (Conaf).

Los investigadores encontraron el pasado sábado los fósiles en los alrededores del glacial Tyndall, en el Parque Nacional Torres del Paine, a unos 2.200 kilómetros al sur de Santiago, en el marco de una expedición que se inició el pasado 4 de febrero.

La campaña forma parte de una investigación sobre los ictiosaurios que comenzó en 2007 y está liderada por los paleontólogos alemanes Wolfgang Stinnesbeck, de la Universidad de Heidelberg, y Eberhard "Dino" Frey, del Museo de Historia Natural de Karlsrushe.

Los ictiosaurios eran reptiles con un aspecto semejante a los actuales delfines que durante 150 millones de años vivieron en los mares del planeta, mientras los dinosaurios dominaban tierra firme, y su tamaño llegó a superar los 15 metros.

Los primeros aparecieron durante el Triásico inferior (hace 250 millones de años), alcanzaron su mayor diversidad en el Jurásico (entre 200 y 145 millones de años atrás) y se extinguieron durante el Cretácico (entre 145 y 60 millones de años atrás).

Uno de los fósiles hallados corresponde a un ejemplar típico del Jurásico y que al parecer sobrevivió hasta el periodo Cretácico.

Esto supone un novedoso descubrimiento, dado que hasta ahora se creía que esa especie se había extinguido ya en el Jurásico.

Además, en esta zona sólo se habían hallado hasta ahora fósiles correspondientes al Cretácico.

"Hallamos la cuarta especie de ictiosaurios presente en este sitio, lo que es muy emocionante, porque hay sólo un lugar en el mundo que tiene tantas especies, pero son de la era Jurásica y no del Cretácico, como acá", explicó Wolfgang Stinnesbeck.

"Esto posiciona Torres del Paine entre las mejores localidades de reptiles marinos en el mundo", añadió.

También se encontró una pequeña columna vertebral en el cuerpo de una hembra, lo que aportará información sobre la reproducción de un ictiosaurio denominado platypterygius, y supone además una diferencia respecto a otros encontrados en Alemania, donde había más de una cría.

El tercer descubrimiento fue una médula preservada entre las vértebras de un ictiosaurio, algo considerado raro por los científicos.

"Ésta es la primera vez que veo un cuerpo blando en la columna vertebral de un ictiosaurio, lo que puede decirnos mucho de su locomoción y movimiento", señaló Eberhard "Dino" Frey.

Desde el primer hallazgo en 1997 de un fósil de ictiosaurio en Torres del Paine, se han encontrado en el área del glaciar Tyndall 34 ejemplares articulados, completos o semicompletos, cuyos tamaños varían entre uno y cinco metros de largo.

"Para ictiosaurios del Cretácico, éste es el lugar más importante del mundo. Las razones son que tenemos muchos individuos, un amplio espectro desde bebés hasta adultos de más de cinco metros, al menos cuatro especies y preservación de partes blandas", resaltó el profesor Frey.

Financiado por la Deutsche Forschungsgemeinschaft (DFG), organismo del Gobierno alemán, este proyecto de investigación cuenta con el apoyo del Instituto Antártico Chileno (Inach) y la Corporación Nacional Forestal (Conaf).

Fuente: EFE

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Encuentran un fósil de 65 millones de años cerca de El Calafate


Los restos encontrados en una propiedad de la familia Povazsan pertenecen a un plesiosaurio, un enorme reptil carnívoro que habitó los océanos entre 65 y 70 millones de años atrás.

El anuncio del hallazgo fue realizado por Fernando Novas, paleontólogo argentino reconocido a nivel mundial por la comunidad científica.

En los estudios de la radio FM Dimensión de la ciudad de El Calafate, el científico explicó que el hallazgo se produjo tiempo atrás y, por cuestiones de seguridad, se mantuvo en reserva hasta que el equipo de profesionales pudo extraerlo de la roca.

Según informó un medio local, Novas calificó como "fantástico y novedoso" el descubrimiento efectuado, ya que "no hay este tipo de hallazgo en la provincia de Santa Cruz".

Incrustado en una roca se puede observar claramente la columna articulada de un plesiosario, de considerable tamaño, que tendría entre 8 y 10 metros de largo.

Además se percibe una aleta de este animal, de un metro de largo, y las costillas, pero no así el cráneo y gran parte del extenso cuello que tenían estos reptiles.

"Es el hallazgo más austral en el continente de este tipo de dinosaurio", aseguró el paleontólogo, y destacó que "el estado de preservación es hermoso".

Novas recordó que ya se habían encontrado restos de estos animales en la península antártica, y el descubrimiento de este ejemplar podría ayudar a relacionar datos científicos.

Marcelo Isasi, técnico especializado en desenterrar fósiles y uno de los integrantes del equipo de trabajo que lidera Novas, contó que la tarea de extracción de este ejemplar fue todo un desafío.

Por un lado, por la extremada dureza de la roca en la cual está inserto, y por otro porque el esqueleto fósil se encuentra semi sumergido en el agua.

Debido a que esta época coincide con la creciente del lago Argentino, el tiempo de rescate fue escaso, ya que el fósil, de alcanzar su máximo nivel las aguas, quedaría sumergido a unos tres metros de profundidad.

Ya los restos fueron preservados y se dispuso su traslado al Museo de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia", de la ciudad de Buenos Aires, con el permiso de la Subsecretaría de Cultura de la provincia de Santa Cruz, para iniciar las investigaciones correspondientes, y con el compromiso de ser devuelto una vez que culminen los trabajos de laboratorio.

fuente: 24HTinfo.com

miércoles, 11 de noviembre de 2009

El tiranosaurio tenía la sangre caliente

Los primeros dinosaurios ya regulaban su temperatura corporal. - BLOOMBERG

Un estudio atribuye a los dinosaurios un metabolismo como el de los mamíferos

"La teoria de los dinosaurios de sangre caliente ya es bastante conocida desde lo setenta, que da cuenta el Dr. Adrian Desmond, donde recopila y razona sobre por que los dinosaurios no podian ser reptiles y que su metabolismo era autogenerante de su temperatura, pues bien ahora se ve ratificada por investigaciones."*

Los grandes dinosaurios que se movían sobre dos patas como el tiranosaurio rex tenían la sangre caliente al igual que los mamíferos, y no fría como los reptiles. Así lo indica un nuevo estudio realizado con 14 especies extintas, que añade un nuevo capítulo a uno de los debates más largos y complejos de la paleontología.

La discusión sobre si los dinosaurios tenían o no la sangre caliente es fundamental para entender si eran ágiles y rápidos como los retrató la película Parque Jurásico, o si eran animales lentos e incapaces de un esfuerzo físico continuado debido a su dependencia de la temperatura exterior.

El nuevo estudio, que publica hoy PLoS ONE, señala que el T-rex, el velocirraptor y otros grandes cazadores extintos no hubieran podido correr o siquiera andar si hubieran tenido la sangre fría. "La endotermia [sangre caliente] les permitió ser más activos, especialmente en climas fríos", explica a Público John Hutchinson, del Royal Veterinary College (Reino Unido) y autor principal del estudio. Esto supondría que los dinosaurios tenían unas capacidades físicas semejantes a las de los mamíferos, lo que les permitió convivir con ellos durante millones de años.

El estudio ha reconstruido la cantidad de energía que necesitaban 14 especies de dinosaurios bípedos para andar y correr a una velocidad moderada, y los ha comparado con las capacidades aeróbicas de animales de sangre fría (ectotermos) actuales.
Rápido metabolismo

Los resultados indican que sólo los dinosaurios de menos de 20 kilos, como el Archaeopteryx o el Microraptor, podrían haber vivido con sangre fría. Sus parientes más grandes como el T-rex, que pesaba unas seis toneladas, o el Allosaurus, con unas dos, necesitaban un metabolismo rápido alimentado por sangre cálida para poder moverse.

El abanico de especies estudiado indica que la sangre caliente apareció en los primeros dinosaurios más pronto de lo que se pensaba, tal vez hace unos 240 millones de años, explica Hutchinson. Estos animales habrían legado esa característica a sus parientes actuales, las aves.

"Es una nueva prueba de que los dinosaurios eran reptiles muy especiales", opina Luis Alcalá, presidente de la Fundación Dinópolis. El experto detalla que, aunque ambas opciones siguen abiertas, cada vez son más las pruebas de que muchos dinosaurios tenían la sangre caliente y eran, por tanto, más parecidos de lo que se creía a las aves de hoy, los vertebrados con un consumo de energía más eficiente. Habría que confirmar estos resultados en los dinosaurios cuadrúpedos, que eran los más pesados, concluye.

* J.A.G.B.

Más sobre el tema "Los Dinosaurios de Sangre Caliente", A. Desmond, Plaza & James, 1992,Espña

Fuente: publico.es

lunes, 9 de noviembre de 2009

Un Fósil Hallado en el Desierto del Gobi Es de una Nueva Especie de Dinosaurio


Un nuevo miembro debe ser añadida al árbol genealógico de los tiranosaurios. El nuevo Alioramus altai, un animal con cuernos, hocico largo y peso modesto, compartió el mismo entorno con sus parientes depredadores más grandes. Un nuevo estudio describe este fósil excepcionalmente bien conservado, que aporta datos esclarecedores sobre este género de tiranosaurios poco conocido con anterioridad, y describe una nueva serie de adaptaciones para la conducta carnívora.

“Este fósil espectacular nos permite saber que existió una gran variedad ecológica y anatómica en los tiranosaurios, mucho mayor de lo que se creía”, explica Stephen Brusatte, del Museo Americano de Historia Natural. “No todos los tiranosaurios eran megadepredadores preparados para el acecho y el desmembramiento de presas grandes. Algunos tiranosaurios eran pequeños y delgados. Comparado con el tiranosaurio, este nuevo animal es como una bailarina”.

Los tiranosaurios son depredadores bípedos que vivieron a finales del periodo cretácico, hace entre 85 y 65 millones de años.

Hasta ahora, el Alioramus sólo se conocía por fragmentos de fósiles brevemente descritos por un paleontólogo ruso décadas atrás, y ha existido un largo debate sobre si este animal era un verdadero tiranosaurio, un primo más primitivo, o quizás un Tarbosaurus joven.

Este nuevo espécimen, que ha permitido reconocer a la nueva especie como tal , fue hallado durante una expedición del museo en 2001 al desierto del Gobi en Mongolia, dirigida por Mark Norell, catedrático de la división de paleontología del museo, y Michael Novacek. De hecho, fue hallado en el mismo sitio que un fósil de Tarbosaurus. Pero aunque su esqueleto es anatómicamente similar al de este pariente mayor, el A. altai tiene la mitad de su talla. Su peso se ha calculado en 369 kilogramos.

El cráneo es notablemente diferente del de sus parientes cercanos. Aunque este dinosaurio era carnívoro, sus dientes son delgados, el cráneo tiene uniones musculares pequeñas y débiles, un hocico largo y ocho cuernos que medían probablemente unos 12 ó 13 centímetros. Todos estos son rasgos nunca antes vistos en un tiranosaurio.


Fuente: amazings.com

lunes, 2 de noviembre de 2009

Hallan un dinosaurio de 112 millones de años, blindado como «un tanque militar»


Un anquilosaurio, familia a la que pertenece el nuevo especimen

Un matrimonio de paleontólogos norteamericanos ha descubierto «la versión biológica de un tanque militar», una nueva especie de dinosaurio, concretamente de un anquilosaurio herbívoro, que habitó en la Tierra hace 112 millones de años, durante el Cretácico, en lo que hoy es Norteamérica. El animal medía hasta 6 metros de longitud y tenía el cuerpo acorazado, cubierto de centares e incluso miles de placas óseas.

El hallazgo, publicado en la revista Canadian Journal of Earth Sciences, demuestra que este nuevo espécimen, al que han denominado Tatankacephalus cooneyorum, que significa cabeza de bisonte, pertenece a la «familia» de los anquilosaurios, una especie acorazada con una gran armadura en su cuerpo. El dinosaurio presenta una especie de armadura con dos partes, una a cada lado de la cabeza, compuesta por crestas picudas y un cráneo muy espeso que ni los «raptores» eran capaces de destrozar.

La pareja de investigadores, Bill y Kris Parsons, encontró el 90 por ciento del cráneo en las colinas de Cloverly (EE.UU.), por lo que este fósil pudo clasificarse como una nueva especie. «Se trata del primer anquilosaurio que se ha encontrado del Cretácico temprano», ha afirmado Bill Parsons. Partiendo de los restos hallados de su cráneo, varias costillas y una vértebra, los expertos han recreado el aspecto que podría tener este dinosaurio, incluyendo varios cuernos que le servían de protección alrededor del ojo y en la mejilla.

Así, el experto ha situado a este fósil como una especie «puente» entre un anquilosaurio del Jurásico temprano y el más conocido, perteneciente al Cretácico tardío. Hasta el momento, se creía que los anquilosaurios habían habitado en la Tierra en las últimas etapas del Cretácico, hace 68 millones de años.

Fuente: abc.es

Hallan una telaraña de 140 millones de años en Inglaterra

Científicos de la Universidad de Oxford descubrieron en la cosata de Sussex, al sur de Inglaterra, unas telas de araña de 140 millones de años fabricadas por insectos que compartieron su habitat con los dinosaurios.

Estas criaturas que las tejieron están estrechamente relacionadas con las arañitas de jardín. Esto fue encontrado por unos cazadores de fósilesfósiles aficionados que buscaban restos de dinosaurios en la zona de Sussex -muy rica en yacimientos paleontológicos- y fueron a dar con algo mucho más sutil.

Expertos aseguran que las telarañas vienen del comienzo del Cretácico, lo que lo convierte en uno de los más antiguos».

el ambar guardaba no sólo hilos de telas de arañas, sino también materia vegetal, excrementos de insectos y microbios antiguos que quedaron atrapados durante el Cretácico inferior, un momento en el que el mundo era un lugar mucho más cálido y dinosaurios como el Iguanodon y el Allosaurus se pavoneaban como reyes de Europa.

Los científicos también detectaron en el ámbar evidencias de Actinobacterias, un pequeño grupo de organismos que descomponen la madera y resinas en partículas del suelo.

Al parecer, estas telas fueron atrapadas en la resina emitida por los árboles, probablemente como respuesta al daño provocado por algún incendio.

Fuentes: larepublica.pe

miércoles, 14 de octubre de 2009

Descubierto un nuevo reptil volador de la era Mesozoica


Científicos del Reino Unido y China han descubierto el fósil de un nuevo reptil volador correspondiente a la era de los dinosaurios, según la publicación Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences.

Denominado Darwinopterous, la criatura -con dientes puntiagudos y cuello flexible- es uno de los muchos tipos de pterosaurios que abundaban en la era Mesozoica, hace unos 220 millones de años, según los científicos de la Universidad inglesa de Leicester y el Instituto Geológico de Pekín, que identificaron el reptil.

El descubrimiento aporta la primera prueba clara de un tipo de evolución inusual y controvertida, ya que viene a llenar la brecha evolutiva que había entre dos tipos de pterosaurios: uno con cola larga y un pterosaurios -su descendiente-, con cola más corta.

Los investigadores indicaron que estos dos grupos estaban separados por una importante brecha en el proceso de la evolución, identificada en su día por el naturalista británico Charles Darwin, pero que ahora parece haberse resuelto con este hallazgo.

Más de veinte fósiles del esqueleto del Darwinopterus, algunos de ellos completos, fueron hallados a principios de este año en rocas del noreste de China de una antigüedad de 160 millones de años.

El reptil volador, que tiene mandíbulas largas, vivía de la caza de otras criaturas voladoras, según los expertos.

El nuevo reptil ha sido bautizado Darwinopterus -que significa ala de Darwin- con motivo de las celebraciones en 2009 de los 200 años del nacimiento de Charles Darwin y los 150 años de la publicación de su obra "El Origen de las Especies".

El profesor David Unwin, de la Escuela de Estudios de Museos de la Universidad de Leicester, que participó en esta investigación, dijo que el descubrimiento del Darwinopterus les ha conmocionado.

"Lo raro de Darwinopterus es que tiene la cabeza y el cuello como los pterosaurios avanzados, mientras que el resto del esqueleto, incluida una cola muy larga, es idéntica a las formas primitivas", resaltó Unwin.

Agregó que la edad geológica del Darwinopterus y su extraña combinación de características avanzadas y primitivas aporta más información sobre la evolución de los pterosaurios.

Esta evolución del pterosaurios, resaltó Unwin, fue rápida, con muchos cambios concentrados en un corto periodo de tiempo, y sus estructuras importantes, como el cráneo, el cuello o la cola, "parecen haber evolucionado juntas".

"La cabeza y el cuello evolucionaron primero, seguidos después por cuerpo, cola, alas y patas", explicó.

Fuente: EFE.

martes, 13 de octubre de 2009

Hallazgos paleontológicos aportan datos de periodo geológico clave, Mendoza, Argentina.

El hallazgo se produjo en una zona rocosa de Mendoza.

Un grupo de paleontólogos correntinos logró importantes hallazgos en la zona de Cuyo. Se trata de restos fósiles que sumarán elementos para profundizar en el estudio del periodo “Permo-Triásico”. El límite entre las eras Paleozoica y Mesozoica, cuando se produjo la extinción de un gran número de especies.

Tras exploraciones en la zona de Cuyo, un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la Unne protagonizaron un importante descubrimiento paleontológico. Se trata de restos fósiles que permitirán ahondar en el estudio del período geológico Permo-Triásico que tuvo lugar hace 251 millones de años y provocó la extinción de varias especies invertebradas abriendo camino a la era Jurásica.

El hallazgo sumará elementos sobre un momento crucial en la historia de la Tierra. Las evidencias, recogidas en la zona de Cuyo, permitirán analizar cómo este evento afectó a la biota en esta área de América del Sur.

La investigación se inició con una expedición en el mes de marzo en la zona sur de la provincia de Mendoza, donde se encontraron restos paleontológicos de megasporas (formas reproductivas de plantas), impresiones vegetales, escamas de peces "actinopterigios" (formas de aletas radiadas) y ostrácodos o crustáceos de muy reducido tamaño.

En su oportunidad, los investigadores destacaron los hallazgos, y ahora tras meses de estudio, los objetivos del trabajo dieron sus frutos pues pudieron corroborarse la importancia de los materiales encontrados para hacer evaluaciones más profundas sobre ese periodo geológico.

"El límite permo-triásico, límite entre las Eras Paleozoica y Mesozoica, es un momento trascendente en la historia de la Tierra, ya que se produjo un evento de extinción con la desaparición de un gran número de especies tanto en el ambiente marino como terrestre", explicó Oscar Gallego, uno de los responsables de la investigación.

Expresó que los registros previos en esa unidad geológica eran, hasta ahora, muy escasos y se restringían a restos de tetrápodos (vertebrados), palinomorfos, microfósiles vegetales y plantas. Por ello, la nueva evidencia permitirá analizar cómo este evento afectó a la biota en esa área de América del Sur, que en este caso se encuentra en la región de Cuyo, pero que permitirá inducir lo que pudo ocurrir en regiones más amplias.

Los estudios se hicieron en un conjunto rocoso en cercanías de la ciudad mendocina de San Rafael, y se rastrearon restos fósiles antes y después del evento catastrófico que implicó el periodo permo-triásico.

Destacó que los hallazgos aportarán conocimientos sobre aspectos poco estudiados de estos periodos geológicos, y que desde la Unne y el Cecoal son pioneros en el abordaje de este periodo de importancia para la historia biológica de muchos grupos de organismos.

Fuente: el-litoral.com.ar

sábado, 5 de septiembre de 2009

El Museo de Historia Natural de Los Barrios cataloga un fósil de unos 340 millones de años


El Ayuntamiento de Los Barrios (Cádiz) anunció hoy que el Museo de Historia Natural del municipio ha catalogado un fósil del periodo Carbonífero de la Era Paleozoica que podría tener "unos 340 millones de años" y que fue encontrado en Tarifa (Cádiz) por Manuel Santos.

En un comunicado, el Consistorio barreño explicó que se trata de una piña de un 'lepidondendron', una conífera que crecía en terrenos pantanosos, una antigua araucaria que se ramificaba en la copa y alcanzaba los 40 metros de altura. Los fósiles de dichas piñas reciben el nombre de 'lepidostrobus', aclaró.

Este fósil en concreto mide aproximadamente 18 centímetros de diámetros y pesa algo más de dos kilogramos. El director del Museo de Historia Natural de Los Barrios, Juan José Castillo, propietario también de la mayoría de piezas que se exhiben, envió este fósil encontrado hace dos años a diversas universidades españolas, que no lo dataron.

Según dijo, también recurrió a expertos paleontólogos, que con sus aportaciones y la documentación gráfica que Castillo fue recopilando, permitieron catalogar el 'lepidostrobus', que ha quedado depositado en este museo municipal.


Fuente: europapress.es

jueves, 3 de septiembre de 2009

Angola: paraíso de fósiles

El mayor hallazgo se produjo en 2005 cuando se encontraron cinco huesos de la pata delantera izquierda de un dinosaurio saurópodo.

En el pasado la mayoría de la gente que iba a Angola buscaba petróleo, diamantes o minas. Ahora el país también es una atracción para los cazadores de fósiles –paleontólogos– quienes lo describen como “un museo en el suelo”.

Tres décadas de guerra civil (que terminó en 2002) mantuvieron cerrada a Angola durante muchos años. Por esa razón, pocos científicos han tenido oportunidad de visitarla.

Los que ahora tienen esa oportunidad no se van decepcionados.

Louis Jacobs de la Southern Methodist University de Dallas define a Angola como “la última frontera para la paleontología”.

“Pocas investigaciones se llevaron a cabo debido a la guerra, pero ahora que lo estamos haciendo, sabemos que hay mucho por encontrar”, afirma.

“En algunas áreas hay, literalmente, fósiles que salen de las rocas. Es como un museo en el suelo”, dice.

El mayor hallazgo

Louis Jacobs forma parte de “PaleoAngola”, un proyecto cuyo mayor hallazgo, hasta el momento, se produjo en 2005 en el acantilado de Iembe a 65 kilómetros de la capital, Luanda.

Ese año fueron descubiertos cinco huesos de la pata delantera izquierda de un dinosaurio saurópodo.

Desde entonces, la mayoría de las calaveras y esqueletos encontrados han sido de tortugas, tiburones, plesiosaurios y mosasaurios, de los cuales hay una especie de angolasaurio.

Plesiosaurios y mosasaurios no son técnicamente dinosaurios terrestres, sino reptiles marinos emparentados con los lagartos y las serpientes.

Según Octavio Mateus, de la Nueva Universidad de Lisboa, los huesos de los saurópodos son sólo el comienzo.

“Creemos que hay más dinosaurios para encontrar, sólo necesitamos las instalaciones y los medios para excavar”, dice.

“Angola es sorprendente en fósiles. Algunos de los lugares son los mejores del mundo en esa materia, ya que seguimos encontrando nuevos animales por lo que es emocionante estar aquí”, cuenta.

Además de desenterrar fósiles interesantes, el estudio de la paleontología trata también de entender cómo se formó la Tierra hace decenas de millones de años.

Por ejemplo, cuando Sudamérica se dividió de África y se formó el océano Atlántico Sur.

“Los fósiles pueden indicar cómo los animales migraron de un lugar a otro y cómo los continentes se movieron con el paso del tiempo”.

“A partir del estudio de los fósiles podemos calcular el momento en que los animales terrestres ya no eran capaces de cruzar desde África hasta América del Sur y cuándo estaban presentes los animales marinos”, explica Mateus.

Impacto de asteroide

Las rocas también son el punto de referencia del tiempo en que los dinosaurios se extinguieron.

Es generalmente aceptado por la comunidad científica que un asteroide golpeó la Tierra hace 68 millones de años, cayendo en el mar en algún lugar cerca de México.

“Se puede ver donde la lava ha avanzado sobre la arena húmeda y luego donde ha avanzado sobre la tierra seca. Eso nos da un indicio de diferentes cosas que estaban ocurriendo hace millones de años”, cuenta Mateus.

El proyecto “PaleoAngola” cuenta con financiación de la Sociedad Geográfica Nacional y la Fundación para la Investigación del Petróleo de América; también se lleva a cabo en colaboración con universidades de Luanda, Lubango y de Maastricht en los Países Bajos.

Las excavaciones en Angola se centraron en Iembe y también en la costa de Bentiaba, en el sur de la desértica provincia de Namibe, en la frontera con Namibia.

“Además de hacer esta investigación, la idea es formar a los científicos angoleños para que a largo plazo puedan ejecutar el programa”, afirma Louis Jacobs, ex director del Museo Nacional de Paleontología de Kenia.

“Angola debería ser capaz de aprovechar sus propios y únicos recursos para enseñar en los museos a las futuras generaciones cómo era su país y el mundo.

“Y, quién sabe, en un plazo mucho más largo podría ser una atracción turística”.

Fuente: bbc.co.uk

jueves, 27 de agosto de 2009

Otra vez Australia nos entrega un Dinosaurio, nombrado Zac , que se une a Banjo, Matilda y Clancy

Recreación de un Cetiosaurus, dinosaurio de la familia de los saurópodos, a la que podría pertenecer el ejemplar hallado en Australia

ya habiamos publicado el hallazgo de tres dinosaurios Australianos el dia 9 de julio y nuevamente nos sorprende con un Cetiosaurus.

Los paleontólogos han hallado los huesos de un dinosaurio, bautizado como «Zac», que calculan que vivió hace unos 97 millones de años en el mismo lugar del noreste australiano donde se han descubierto especies de esos reptiles fósiles, ha informado hoy la radio ABC.

El paleontólogo Scott Hocknull, del museo de Queensland, ha dicho que todavía necesitan efectuar un examen minucioso, pero creen que se trata de un saurópodo vegetariano o titanosaurio, una de las nuevas especies descubiertas y los animales más grandes que jamás pisaron la Tierra.

Hocknull ha explicado que han bautizado al ejemplar Zac, y ha añadido que su osamenta es en principio más completa que otras halladas con anterioridad.

El hallazgo de Zac y sus congéneres ha tenido lugar en un meandro prehistórico próximo a la población de Winton, en el estado de Queensland.

"Los descubrimientos hechos este año confirman la importancia del lugar, no solo para Australia, sino para tener una comprensión científica más profunda de la Edad de los Dinosaurios", ha dicho el paleontólogo.

Las nuevas especies aparecidas en esa zona son un terópodo (australovenator eintonensis) y dos clases de titanosaurios. En homenaje al poeta australiano Banjo Paterson, que escribió en Winton su famoso "Waltzing Matilda" en 1895, los tres nuevos ejemplares fósiles fueron bautizados Banjo, Matilda y Clancy.

Fuente: abc.es

martes, 25 de agosto de 2009

Paleontología: rocas de museo, Aragón, España.

Foto: Fabián Simón

Aragón es una tierra privilegiada respecto al patrimonio paleontológico. Sus yacimientos se cuentan por decenas y las colecciones y exposiciones paleontológicas se están convirtiendo en un elemento más de la oferta cultural de la Comunidad. Una materia en auge con una gran tradición en esta tierra. Las tres provincias aragonesas cuentan con importantes yacimientos.

En el fondo de Aragón se han encontrado importantes fósiles que ayudan a desenmarañar la historia más remota de la región. La paleontología es la ciencia que se encarga de estudiar e interpretar el pasado de la vida a través de los fósiles. Trata de dar repuesta al origen de la Tierra a través de los restos animales y vegetales que quedan de la Prehistoria.

Un pasado muy lejano que cada vez está más cerca de los ciudadanos. De ello se encarga el Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza. Se cumplen ahora 25 años de su inauguración y su propósito sigue siendo el mismo: lograr que los aragoneses y visitantes sean testigos de los hallazgos paleontológicos de la región.

Fondos del Museo

El Museo se divide en dos salas: la Lucas Mallada y la Longinos Navás, ambas con el nombre de importante paleontólogos de esta tierra. La Sala Lucas Mallada contiene especímenes fósiles de plantas y animales vertebrados e invertebrados que ilustran la historia de la tierra desde el comienzo de la vida. Entre su material se cuenta con ejemplares de todo el mundo pero un altísimo porcentaje son aragoneses, muchos de ellos desconocidos fuera de nuestra comunidad.

Las exposiciones permanentes de esta sala invitan a realizar un viaje a través del tiempo, recorriendo las diferentes etapas en el desarrollo de la vida, con la ayuda de fósiles de animales y vegetales. Una columna con la escala del tiempo geológico ayuda a ubicar los fósiles en los millones de años que han transcurrido desde que comenzó la vida en la Tierra.

Las vitrinas exteriores reúnen una concisa pero variada exposición de las formas más representativas de los diferentes tiempos geológicos. Además, las vitrinas centrales albergan las especies más singulares de los yacimientos aragoneses. Se intenta de este modo, que los hallazgos de la región se sumen y equiparen en importancia a los realizados a lo largo de todo el mundo.

Por su parte, la sala Longinos Navás está dedicada a los hallazgos de este importante paleontólogo, nacido en Gerona, pero que desarrolló gran parte de su actividad profesional en Aragón. La sala alberga en sus vitrinas muchos de lo fósiles recuperados y estudiados por el jesuita Longinos Navás. La mayoría proceden de las colecciones didácticas del Museo del Colegio del Salvador de Zaragoza, aunque también se incluye una muestra significativa de su colección científica e instrumentos de trabajo.

Pero además de rendir un merecido homenaje a este importante científico, que dedicó gran parte de su vida a hacer más comprensible el origen de nuestra existencia, la sala también cuenta con una importante colección de animales naturalizados. Entre ellos, destacan aves, peces, mamíferos o reptiles. Todos ellos proceden de diferentes partes del mundo, por lo que los visitantes pueden disfrutar en sólo unos metros de una variada y enriquecedora muestra animal de hace millones de años.

Riqueza paleontológica

Parte de los fondos de este museo son históricos y otros muchos proceden de las investigaciones que se desarrollan en estos momentos en la Comunidad Autónoma de Aragón y en regiones cercanas.

Asimismo llegan al museo importantes materiales donados por particulares o entidades, que encuentran aquí un depósito estable y accesible al público.

En Aragón existe un registro paleontológico bastante completo desde el Precámbrico hasta la actualidad. Todo este registro se localiza en distintos conjuntos geográfico-geológicos que sintetizando mucho los podemos agrupar en el Pirineo Aragonés, el Sistema Ibérico y la Depresión del Ebro.

Estas grandes formaciones geológicas contienen restos fosilíferos citados desde el siglo XIX que han servido para datar cada una de las unidades geológicas y conocer mejor su estructura. Por poner algunos ejemplos, destacan los foraminíferos cretácicos del Pirineo, los trilobites paleozoicos en la Cordillera Ibérica o los importantes yacimientos de macromamíferos del Terciario en el Valle del Ebro y la fosa de Calatayud-Teruel.

La excepcionalidad de algunos yacimientos donde se conservan partes blandas de diferentes organismos le confieren unas características óptimas para el desarrollo de la Paleontología.

Esta riqueza y variedad, unida al interés social que viene despertando la Paleontología, ha fomentado la creación de salas de exposición con material paleontológico.

Fuente abc.es

jueves, 20 de agosto de 2009

Descubierto en Arén los restos del dinosaurio más moderno de Europa

FOTO:El equipo de Aragosaurus estudiando los huesos. Galería fotográfica "Aragosaurus.com"

Investigadores de la Universidad de Zaragoza han descubierto en Arén restos del dinosaurio más moderno encontrado en Europa. Los restos se han fechado en el Cretácico Superior, hace unos 66 millones de años, lo que significa, según los investigadores, que representantes de esta especie pudieron ver la caída del meteorito del límite Cretácico Superior, que podría haber provocado la extinción de los dinosaurios en la Tierra.

El descubrimiento se ha dado a conocer en el último número de la revista paleontológica “Paleovol”, en la que se explica que los trabajos los han llevado a cabo los investigadores del grupo “Aragosaurus-IUCA” de la Universidad de Zaragoza, con la participación de expertos de la Universidad Complutense de Madrid, la Autónoma de Barcelona, la del País Vasco y del Museo Jurásico de Asturias.

Uno de los aspectos más destacados del hallazgo es que se ha podido recuperar gran parte del dinosaurio, por lo que se ha podido conocer su tamaño medio, que sería de unos 7 metros de longitud. Esto lo convierte en el dinosaurio europeo conocido más completo del final del Cretácico, poco antes de la extinción de la especie.

Los paleontólogos han recuperado gran parte del cráneo, vértebras del cuello, de la espalda, de la cola, el húmero derecho, el pubis derecho y los dos fémures, además de vértebras del sacro y el coracoides derecho y la escápula del mismo lado. Estos restos han permitido a los investigadores especificar que el ejemplar hallado pertenece al grupo de dinosaurios hadrosáuridos, caracterizados por comer plantas y tener “pico de pato”, que en el Cretácico Superior eran muy abundantes en Norteamérica y Asia.

Además, gracias al estudio filogenético se ha podido concretar que el ejemplar descubierto pertenece a los “hadrosáuridos lambeosaurino”, que se caracterizan por tener espectacular estructuras craneales. Según los investigadores la del ejemplar hallado podría ser similar a la del dinosaurio norteamericano Parasaurolophus, aunque menos llamativa.

Para los expertos este hallazgo es de gran importancia, ya que pertenece a la época Cretácico Superior, hace 66 millones de años, poco antes de que cayera sobre la tierra un meteorito, que pudo provocar la desaparición de los dinosaurios, entre otras muchas especies. Sin embargo, los investigadores reconocen que “aunque se trata de unos de los eventos catastróficos más conocidos popularmente, hay una gran ausencia de información de las especies que existía y las que no, porque hay pocos yacimientos en el mundo de ese periodo”.

Precisamente, el yacimiento de Arén en el que han sido localizados estos restos es uno de esos escasos lugares. Para los paleontólogos resulta de gran importancia la investigación de esta área geográfica para poder avanzar en la investigación y, “determinar cuántos y cómo se extinguieron los dinosaurios con la caída del meteorito”. De hecho, la importancia que tiene Arén para los paleontólogos se refleja en el nombre que han puesto al ejemplar hallado, “Arenysaurus Ardevoli’. El primero hace referencia a la localidad de Arén, el segundo, en reconocimiento a Lluis Ardevol, geólogo que encontró los primeros restos fósiles.

Diez años

Realmente, la excavación de este dinosaurio se prolongó durante cinco años, debido a las dificultades de acceso al yacimiento y a la conservación de los fósiles en una roca extremadamente dura. Pero en total, los trabajos de preparación y extracción de la roca han tenido 10 años duración, centrándose en el yacimiento denominado “Blasi 3”.

Cabe recordar que los descubrimientos dados en estos yacimientos sitúan a la localidad de la Ribagorza como poseedora de una de las mejores colecciones europeas de dinosaurios hadrosaurios del Maastrichtiense, es decir, de más de 65 millones de años. Las excavaciones comenzaron en 1997 y desde entonces ha dado numerosas sorpresas. Además de restos de dinosaurios, se han encontrado restos de tortugas, cocodrilos, anfibios y peces.

Fuente: pirineodigital.com

jueves, 6 de agosto de 2009

Los pterosaurios tenían control de vuelo, según fósil presentado en Brasil

pterosaurios en vuelo.

Investigadores brasileños presentaron hoy el fósil de un pterosaurio que demuestra que estos reptiles alados tenían un "absoluto control de vuelo" y da un nuevo rumbo a las investigaciones sobre esta especie.

El fósil del "Jeholopterus ningchengensis" fue encontrado en depósitos de cerca de 130 millones de años en la región de Mongolia interior (China) y presentado hoy en el Museo Nacional de Río de Janeiro por el paleontólogo brasileño Alexander Kellner, que participó del descubrimiento junto con investigadores británicos, chinos y alemanes.

Según Kellner, la importancia de este fósil radica en la existencia de unas estructuras en las alas que suponen todo un cambio en las teorías que hasta el momento se tenían sobre el animal y su capacidad de volar.

Estas nuevas estructuras, conocidas como picnofibras y actinofibras, sólo pudieron ser descubiertas gracias al trabajo con rayos ultravioleta del paleontólogo alemán Helmut Tischlinger.

Así, el hallazgo de las picnofibras, semejantes a los pelos de algunos mamíferos, permitió a los investigadores, en primer lugar, concluir que los pterosaurios eran animales endotérmicos y por tanto capaces de controlar la temperatura de su propio cuerpo.

También gracias a los rayos ultravioletas se supo que las actinofibras, que ya eran conocidas, se estructuran en una trama de varias capas a diferencia de lo que se pensaba hasta el momento.

Este hecho otorgaría una mayor resistencia a las alas de estos animales así como la capacidad para estirarlas y retraerlas a voluntad, lo que permite un vuelo estable y con alto control.

Las membranas encontradas en el pterosaurio serían incluso más resistentes que las que presentan algunos animales voladores actuales, como el murciélago.

Para el profesor Kellner, el hallazgo "elimina los modelos de estudio anteriores", según algunos de los cuales las alas de los pterosaurios sólo les servirían para planear.

Asimismo, el paleontólogo explicó que este descubrimiento "abre toda una gama de posibilidades para desencadenar nuevas investigaciones" en torno a estos animales, que no son considerados como aves pero tampoco como dinosaurios, a pesar de haber coexistido.

Sin embargo, el científico también apuntó que ahora se abre un nuevo reto para los investigadores que deberán concluir la composición exacta de estas estructuras y que hasta el momento trabajan con la hipótesis de que se trate de colágeno o fibras musculares.

Por otra parte, el paleontólogo destacó el valor de la región de Mongolia interior, en el noreste de China, donde fue encontrado el fósil presentado hoy y aseguró que en el futuro debe llegar mucha información desde allí porque la cantidad de fósiles que se encuentra es "tremenda".

Kellner también subrayó la importancia de la colaboración brasileña para llevar a cabo las investigaciones ya que, según el profesor, en este país se encuentran algunos de los mejores ejemplares de fósiles de pterosaurios.

La réplica del fósil hallado y reproducciones del animal en vida y de su membrana alar serán expuestas a partir de ahora en el Museo Nacional de Río de Janeiro

Fuente: . Agencia EFE