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jueves, 17 de mayo de 2012

Dinosaurios tenían artritis

 Una mandíbula de dos metros de un pliosaurio presentó indicios de esta enfermedad degenerativa, se cree fue consecuencia del proceso de envejecimiento del animal

 
El animal jurásico era capaz de desgarrar, con su mandíbula, otros dinosaurios y reptiles marinos. (Foto: Tomada de la Universidad de Bristol )

Científicos de la Universidad de Bristol, Inglaterra, descubrieron indicios de que la artritis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones, ya existía en animales hace 150 millones de años.

Tras estudiar una mandíbula fósil de un pliosaurio, un reptil marino de ocho metros de largo con una cabeza similar a la de los cocodrilos, se encontraron señales de la enfermedad degenerativa que había provocado el desplazamiento anormal del maxilar inferior.

Hasta ahora no se había descrito algo parecido en animales del Jurásico, aseguró BBC Mundo.

La mandíbula media cerca de dos metros, con dientes de 20 cm, y era capaz de desgarrar a otros dinosaurios y reptiles marinos. Los huesos fueron hallados en Westbury, al suroeste de Inglaterra y pertenecen al Museo de Bristol.

Judyth Sassoon, investigadora que hizo el descubrimiento, concluyó que el pliosaurio debió vivir con la mandíbula torcida durante una largo tiempo, gracias a las marcas dejadas, al morder, por los dientes de la mandíbula superior.

Hasta ahora se cree que la mandíbula perteneció a una hembra que desarrollo la enfermedad como parte del proceso de envejecimiento. El tamaño del fósil y los huesos soldados del cráneo indican que era un animal maduro.

También se encontraron señales de una fractura en la mandíbula del animal que nunca sanó. Esto sugiere que los huesos se debilitaron y se quebraron, lo que pudo llevar a la muerte al pliosaurio.

Este tipo de enfermedades degenerativas se puede observar en la actualidad en cocodrilos y ballenas, pudiendo sobrevivir durante varios años.

Fuente:eluniversal.com.mx

miércoles, 19 de enero de 2011

Descubren el fósil prehistórico de un depredador marino


Este descubrimiento, logrado por una investigadora de la Universidad Nacional de Colombia, constituye un nuevo paso en el camino promisorio de la Paleontología en el país. El hallazgo es el fósil de un saurio gran depredador que vivió en las aguas del mar Cretácico que cubrió gran parte del territorio ocupado hoy por Colombia y se encontró en el terreno de construcción de un poliducto en Villa de Leyva, Boyacá.

A principios del periodo Cretácico, hace aproximadamente 150 millones de años, un tranquilo mar cubría gran parte del territorio que hoy ocupa Colombia. En ese entonces, un golfo ingresaba por la actual ubicación de Antioquia y continuaba hacia el Sur y hacia el Oriente, cobijando zonas actuales del Eje Cafetero, Santander, Boyacá, Cundinamarca, Tolima y Huila. La línea costera pasaba por el Piedemonte Llanero.

Este mar era alimentado por corrientes frías ricas en nutrientes que proveían una amplia fauna de peces, que, a su vez, constituían la dieta de los plesiosaurios, grandes saurios del mar.

Dentro del conjunto de los plesiosaurios existían los pliosaurios, gigantescos reptiles marinos que alcanzaban hasta 12 metros de longitud y además tenían un cuello corto y poderoso que les facilitaba mover con vigor su gran cabeza dotada de fuertes maxilares y filosos dientes.

En la región de Sutamarchán, Sáchica y Villa de Leyva, en el departamento de Boyacá, se encuentran varios yacimientos paleontológicos que permiten documentar la existencia de vertebrados en el mar Cretácico e investigar sobre la dinámica y distribución de la flora y la fauna en dicho espacio geográfico durante ese periodo.

La literatura científica sobre estos yacimientos ha generado expectativa mundial dada la sorprendente abundancia de fósiles en la zona y su buen estado de conservación. Incluso, es común que los esqueletos se encuentren articulados y conservados en tres dimensiones, lo cual contrasta con la escasez de fósiles de la misma época hallados en el mundo.

El nuevo saurio marino

La investigadora María Eurídice Páramo Fonseca, docente del Departamento de Geociencias de la Facultad de Ciencias de la UN, halló en la zona rural de Villa de Leyva el fósil de un pliosaurio que presentó casi cuatro metros de longitud. Fragmentos mandibulares y dentales guiaron a la profesora hasta el ejemplar, cuando inspeccionaba el terreno, como parte del proyecto Evaluación paleontológica del corredor de construcción del poliducto Llanos (de Ecopetrol) en la región de Sutamarchán, Villa de Leyva y Sáchica, que ejecutan la UN y una firma de ingenieros consultores.

“Conscientes de la riqueza fósil que hay en el área del municipio, las autoridades de Villa de Leyva insistieron en que, durante el proceso de construcción del poliducto, se cuidara el material de interés paleontológico encontrado en la obra. Este aspecto fue considerado en el componente ambiental del proyecto. Gracias a ello fue posible desarrollar las actividades académicas que condujeron al fósil, en febrero de este año”, aseguró la profesora Páramo.

Estudios sobre las características de las rocas en este municipio colombiano señalan que las aguas de aquel mar eran tranquilas, por eso fue posible el desarrollo de abundante vida. De otra parte, investigaciones sobre el periodo Cretácico revelan que en esta zona se presentaron condiciones estables, lo cual favoreció la existencia de grandes reptiles marinos, explicó la científica.

Así mismo, se refirió al buen nivel de preservación de los fósiles de vertebrados: “Posiblemente este mar era poco profundo y en su fondo había escasez de oxígeno, lo cual pudo haber atenuado los procesos de descomposición de este tipo de cadáveres, favoreciendo su preservación hasta la actualidad. También es posible que cierto tipo de algas recubrieran los cuerpos y los protegieran”.

Hace unos 65 millones de años finalizó el periodo Cretácico y se inició la era Cenozoica, en la cual se consolidó la cordillera de los Andes. Emergiendo este sistema montañoso, uno de los más importantes del mundo en la actualidad, el mar fue desplazado cientos de kilómetros hacia el Norte, dejando en el actual departamento de Boyacá y en otros yacimientos ubicados en Santander, Tolima y Huila los vestigios de la vitalidad de aquel pasado marino.

Comercio ilegal de fósiles

Sobre el nuevo fósil, María Páramo, geóloga de la UN con Doctorado en Ciencias de la Tierra, especialidad Paleontología, de la Universidad de Poitiers, Francia, dice que “se trata de un animal con grandes aletas que le permitían mover velozmente su enorme cuerpo. Los restos excavados corresponden a los huesos de la cadera, las aletas posteriores y la cola de un individuo. Los fragmentos mandibulares permiten estimar que la parte delantera del ejemplar se conservó, pero debió sufrir saqueo en años anteriores”.

El fenómeno del comercio ilegal de fósiles es agudo en Villa de Leyva. Por décadas se estima que miles de piezas de este tipo han salido de la región e incluso del país perdiendo así un valioso patrimonio natural y cultural de la Nación. No obstante, se ha generado una creciente conciencia de los pobladores del municipio sobre el valor de los objetos de interés paleontológico, a partir de campañas realizadas por el Museo Paleontológico de Villa de Leyva, perteneciente a la Facultad de Ciencias de la UN, entre otras instituciones. En 2009, más de 1.100 niños y jóvenes escolarizados de la zona participaron en los programas adelantados por el museo.

De otro lado, Sutamarchán y Sáchica constituyen áreas fosilíferas tan promisorias como Villa de Leyva y quizá con un mayor potencial, dado que se han explorado menos y el saqueo de fósiles no ha sido tan drástico.

Sigue investigar, preservar y exhibir

El estudio de los fósiles y las zonas donde han permanecido por siglos enterrados permite saber más sobre los seres vivos que poblaron el planeta en edades pasadas, y sobre sus interacciones, propagación y ambientes en tiempos y zonas determinados.

Los paleontólogos extraen los fósiles como bloques recubiertos de yeso para protegerlos y conservar la posición de las piezas. Esto se realiza a la par de un registro fotográfico detallado y el estudio de las características del área. Luego, se procede a identificar los elementos anatómicos, que se comparan con otros hallazgos documentados en publicaciones científicas. Esto permitirá clasificar el nuevo ejemplar dentro de un género para luego encontrar la especie a la cual corresponde. La labor de limpieza de los fósiles conlleva cientos de horas de cuidadoso trabajo empleando herramientas precisas baños químicos y martillos neumáticos.

Por ahora, se prevé que el material fósil se traslade al Museo Paleontológico de Villa de Leyva (ver recuadro). Entretanto, las labores de investigación y preservación de los fósiles seguirán su marcha con el empleo de herramientas geofísicas, bajo la orientación científica del geólogo Orlando Hernández, MSc, docente del Departamento de Geociencias de la UN.

Uno de los objetivos es que los pobladores de la zona y el gran número de turistas que visitan la región puedan apreciar las piezas, que serán manejadas adecuadamente desde el punto de vista museológico y museográfico. En este sentido, el director del Departamento de Geociencias de la UN, Juan Carlos Molano, afirmó que “es muy importante que este material se conserve en la región, más aún si va a integrar las colecciones del Museo Paleontológico”.

Para la profesora Páramo, “este tipo de hallazgos y las investigaciones que derivan dinamizan aún más la formación de nuevos paleontólogos en el país. Vale decir que la paleontología cubre también frentes de trabajo con alto valor en la exploración de hidrocarburos y constituye una labor útil en la búsqueda de nuevos recursos energéticos”.

Como una sentencia concluyente, la investigadora de la UN advierte: “Los colombianos somos responsables de que esta valiosa información se estudie y se conserve adecuadamente para el beneficio mundial”.

Fuente: UN/DICYT

miércoles, 28 de octubre de 2009

Hallan en Inglaterra el cráneo de un «monstruo marino» de tamaño colosal

El cráneo fosilizado de un «monstruo marino de dimensiones colosales», que vivió en los océanos hace aproximadamente 150 millones de años, ha sido encontrado en la llamada «Costa Jurásica» en el suroeste de Inglaterra. Los paleontólogos consideran un hallazgo de la máxima trascendencia.

Se trata de un pliosaurio que, según las estimaciones de los científicos medía entre 10 y 16 metros desde la cabeza hasta la cola y tenía un peso de entre 7 y 12 toneladas, por lo que pudo ser el auténtico «terror de los mares» durante el periodo Jurásico.

Fue encontrado por un coleccionista en un punto no determinado de la «Costa Jurásica», una franja costera de unos 150 kilómetros del suroeste inglés altamente apreciada porque es una muestra de la historia geológica de los últimos 185 millones de años. «Había oído rumores de que se había encontrado algo grande, pero verlo en carne y hueso, por decirlo de alguna manera, es algo que te deja con la boca abierta. Es sencillamente enorme», ha asegurado el paleontólogo Richard Forest en declaraciones a la BBC.

El animal podría tragarse un ser humano de un bocado / BBC

Los pliosaurios fueron una suborden de los plesiosaurios, unos animales que tenían el cuello corto, parecían ballenas con gigantescas fauces y mortíferos dientes, y habitaron la Tierra al mismo tiempo que los grandes dinosaurios terrestres. Se alimentaban de peces y probablemente no dudaban en perseguir a otros reptiles marinos más pequeños si se ponían a su alcance. Estaban perfectamente adaptados a la vida del agua y algunos se podían sumergir hasta profundidades superiores a 300 metros, gracias a que tenían un gran volumen y una cabeza parecida a la de los cocodrilos, con un refuerzo para soportar las grandes presiones.

Un humano, de un bocadoDe un sólo bocado podían engullir a un animal del tamaño de un ser humano y su ferocidad estaba acompañada de una gran fortaleza. «Tenían músculos enormemente fuertes en el cuello, y es fácil imaginarse que a la hora de caza morderían al animal y que con esos grandes músculos del cuello lo destrozarían repartiendo trozos de la presa por todas partes. Una especie de baño de sangre», ha descrito David Martill, paleontólogo de la Universidad de Portsmouth

El descubrimiento es importante porque este pliosaurio rivaliza en tamaño con otros individuos encontrados en Svalbard (Noruega), donde se descubrieron fósiles similares de animales bautizados como «El Monstruo» o «Predador X», o en México, donde en 2002 científicos dieron con el conocido como «Monstruo de Aramberri». El profesor Martill ha explicado que en el caso del pliosaurio inglés «sólo tenemos la cabeza, por lo que no se puede ser absolutamente preciso sobre su tamaño, aunque puede competir con los hallados en Svalbard y en México por el título del más grande del mundo».

En tres dimensionesEl fósil encontrado, que ha sido adquirido por las autoridades del condado de Dorset para su exposición en el museo local, está en buen estado, sobre todo teniendo en cuenta que los restos de estos animales suelen encontrarse prácticamente desintegrados. «Los cráneos de los pliosaurios son muy grandes, pero en general no son muy resistentes, y sueles encontrarlos aplastados. Lo fantástico de este cráneo nuevo no es sólo que es enorme, sino que está casi todo en tres dimensiones», ha indicado Martill. Para explicar la envergadura de este animal, este paleontólogo ha subrayado que «se hubiera podido engullir a un humano de golpe». De hecho, «un animal del tamaño del Tiranosaurus Rex hubiera servido de desayuno a una bestia así».

Las autoridades no dieron a conocer el emplazamiento exacto del descubrimiento para evitar una avalancha de curiosos. «El lugar forma parte de una zona de la costa que se está erosionando con mucha rapidez y esto significa que los fósiles que están atrapados y enterrados constantemente caen a la playa», ha dicho Richard Edmonds, responsable de ciencia del condado. Edmonds ha destacado que el resto del pliosaurio puede estar todavía enterrado, pero que podrían pasar décadas hasta que se encuentre.

Fuente: abc.es