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domingo, 4 de diciembre de 2011

Primeros organismos que habitaron Mendoza, Argentina

Reconstrucción artística de Bathyuriscus mendozanus (dibujo realizado por Pedro Pablo Spalluto).

En los comienzos de la Era Paleozoica, hace unos 510 millones de años, durante mediados del Período Cámbrico, la mayor parte de la actual provincia de Mendoza estaba cubierta por un mar tropical, cuyas aguas cálidas y translúcidas eran como las del actual mar Caribe.

Los trilobites son una clase de invertebrados ubicada dentro del Filum Artrópoda. Estos organismos están totalmente extinguidos y hoy los conocemos por sus fósiles. Tenían un caparazón externo en posición dorsal subdividido en tres lóbulos, motivo por el cual toman el nombre de tri-lobites, llamados céfalo, tórax y pigidio.

Estos pequeños artrópodos, cuyos tamaños sólo llegaban a medir unos pocos centímetros, tenían el cuerpo segmentado y articulado y eran los dominadores de aquellos remotos fondos marinos.

Con sus múltiples apéndices y antenas removían el fango en busca de alimento microplanctónico. Vivían en comunidades segregadas en diferentes grupos o Familias adaptadas a las cambiantes condiciones ambientales que imperaban en cada sector particular del fondo marino.

Es por ello que al estudiar sus restos petrificados, se puede conocer la forma de vida y el ambiente que ocupaban estos antiguos organismos.

Los estudios paleontológicos realizados en los últimos años por investigadores del Ianigla- Conicet de Mendoza (Bordonaro y Banchig, 2007, Bordonaro et al. 2006 y Bordonaro y Fojo, 2011) permitieron hallar numerosos ejemplares de trilobites en rocas calizas de la precordillera.

Entre los restos fósiles se pudo reconocer una especie de amplia dispersión en Mendoza y San Juan. La especie llamada Bathyuriscus mendozanus, ya había sido descubierta por Rusconi en 1945, aunque en aquella oportunidad fue clasificada erróneamente y su identidad permanecía desconocida.

Los nuevos estudios paleontológicos permitieron resucitar a la especie mendocina, en base al hallazgo de cientos de ejemplares, que proceden de las localidades de San Isidro y Sierra del Alojamiento en Mendoza, como de la Sierra del Tontal en San Juan.

Esta especie estaba ampliamente dispersada por la región cuyana en un período de la Era Paleozoica que se llama Cámbrico (hace unos 510 millones de años).

Bathyuriscus mendozanus es un trilobites de unos 3 cm de largo por 1 cm de ancho, cuyo caparazón está integrado por varios segmentos articulados que le permitían enrollarse como el actual “bicho bolita”.

Una característica de la especie es la presencia de espinas en el sector dorsal central, que seguramente utilizaría como elementos de defensa ante la agresión de los depredadores.

Patrimonio paleontológico

Sin la espectacularidad que poseen los grandes fósiles, estos pequeños invertebrados marinos de la precordillera nos permiten conocer las condiciones ambientales, ecológicas y geográficas que imperaban en esta región en épocas muy antiguas.

Todos los fósiles, por pequeños que sean, son registros muy particulares de la vida pasada e historia geológica de un lugar y nos ayudan a entender la relación que siempre existió entre los organismos y su ambiente.

Por ello, es importante rescatar estas riquezas paleontológicas para que puedan ser estudiadas e incorporadas al patrimonio paleontológico de Mendoza. Los fósiles son testimonios irrefutables de la remota historia de nuestro terruño y sus restos deben ser preservados y protegidos en repositorios adecuados para que las futuras generaciones puedan conocerlos.

Los ejemplares de este estudio se hallan depositados en los repositorios del Museo de Ciencias Naturales Cornelio Moyano y del Ianigla - Conicet Mendoza.

Bibliografía

- Bordonaro, O.L., Banchig, A., 2007. Biofacies de trilobites cámbricos en la Formación Alojamiento, Precordillera de San Juan y Mendoza. Ameghiniana 44 : 91-107.

- Bordonaro, O. L. y Fojo, C.F. 2011. Bathyuriscus mendozanus (Rusconi, 1945), trilobites del Cámbrico Medio de la Precordillera argentina. Revista Española de Paleontología, 26: 11-23.

- Bordonaro, O.L., Banchig, A., Pratt, B.R., y Raviolo, M.- 2008. Trilobite-based biostratigraphic model (biofacies and biozonation) for the Middle Cambrian carbonate platform of the argentine Precordillera. Geologica Acta, 6:115-129.

- Rusconi, C. 1945. Trilobites silúricos de Mendoza. Anales de la Sociedad Científica Argentina, 139: 216-219.

Fuente: losandes.com.ar

miércoles, 26 de mayo de 2010

Los primeros animales de la Tierra no se extinguieron

Uno de los agujeros más profundos en el complejo puzle de la evolución es el que sigue a la explosión del Cámbrico, hace unos 550 millones de años, cuando se desarrollan los primeros animales después de miles de millones de años de vida unicelular. Sin embargo, después de ese florecimiento que dio lugar a una gran diversidad de formas anatómicas nuevas, estos animales desaparecen del registro fósil.



La Tierra en el período Cámbrico, hace unos 500 millones de años. Aparecen en los mares los primeros animales grandes (la "explosión cámbrica"). Las tierras emergidas se sitúan casi todas en el hemisferio sur. Un continente domina en extensión a todos los demás: Gondwana, que reúne tierras de Sudamérica, Africa, Arabia, India, Antártida y Australia.


Los paleontólogos han debatido durante décadas si esa ausencia de fósiles se debe simplemente a una mala preservación, o si es que aquella primera fauna de la Tierra fue diezmada durante un gran episodio de extinción en masa.

En los últimos años, nuevos descubrimientos de fauna post-cámbrica están inclinando la balanza hacia la primera teoría: si no quedan fósiles cámbricos en los periodos siguientes es sencillamente porque se conservan muy pocos. Así lo constata el último hallazgo de fósiles de tejido blando excepcionalmente preservados que ha tenido lugar en Marruecos.

Los animales encontrados (unos 1.500 especímenes) cerca de la localidad de Zagora, datados en unos 480 millones de años -en el periodo Ordovícico-, son formas primitivas de esponjas, gusanos, trilobites y moluscos, muy similares en su forma a aquéllos extraídos del yacimiento cámbrico más conocido, el de Burgess Shale, en las Montañas Rocosas canadienses.

Esto implica que la fauna del Cámbrico posiblemente no se extinguió, sino que continuó evolucionando y, de hecho, creen los autores del descubrimiento, pudo desempeñar un papel importante en la posterior diversificación de formas de vida, conocida como el Gran Evento de Biodiversificación del Ordovícico.

El hallazgo aparece descrito con minuciosidad en el 'Nature' de esta semana y tiene la participación, cómo no, de Derek Briggs, el mayor experto, o al menos el más célebre, en la fauna del Cámbrico desde que describió en los años 70 muchos de los especímenes encontrados hace un siglo en la cantera de Burgess Shale.

Un todavía joven Briggs hizo una aparición estelar en el libro 'La vida maravillosa' del difunto paleontólogo Stephen Jay Gould, pese a lo cual mantuvo posteriormente una amarga disputa con este último.

Autor: Tana Oshima

Fuente: madrimasd.org / imagen: homepage.mac.com

viernes, 8 de mayo de 2009

Investigadores encuentran un yacimiento de trilobites gigantes en Portugal

Un equipo internacional de paleontólogos, con participación española, ha hallado un yacimiento de trilobites gigantes en una cantera cercana a la localidad de Arouca (distrito de Aveiro, Portugal), con fósiles de hasta 90 centímetros de longitud, cuando su tamaño rara vez excede los diez centímetros.

De estos fósiles marinos invertebrados hay una gran explosión de formas y tamaños y son característicos de la era Paleozoica (era geológica que abarca desde el fin del Precámbrico, hace unos 570 millones de años hasta hace unos 230 millones de años).

Este descubrimiento se publica en el último número de la revista Geology, informa hoy el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Los artrópodos marinos encontrados en esta cantera exceden los 30 centímetros y alcanzan incluso los 90, lo que los convierte en los mayores fósiles de trilobites hallados hasta la fecha, según los investigadores.

El coordinador de la investigación, el científico del CSIC Juan Carlos Gutiérrez Marco, ha explicado que "la cantera brinda fósiles de especies conocidas y ampliamente distribuidas, pero lo que resulta excepcional es que los ejemplares adultos se conservan completos y articulados".

Durante el Ordovícico (segundo período de la era Paleozoica, que comenzó hace unos 488 millones de años y terminó hace unos 443), los territorios ibéricos se ubicaban muy cerca de lo que entonces era el polo Sur (el actual Sáhara) y formaban parte de la plataforma marina que circundaba el desaparecido continente de Gondwana.

"Las claves para la formación del yacimiento", ha detallado Gutiérrez Marco, "son las circunstancias ambientales locales, desarrolladas en un pequeño sector de la plataforma marina, en donde se formó una cubeta a salvo de corrientes, que retuvo aguas frías y estancadas pobres en oxígeno".

La fluctuación episódica de los niveles de oxígeno, cerca del fondo marino, "asfixió y conservó in situ los cadáveres de muchos trilobites, sorprendidos por la muerte cuando se juntaban para mudar y reproducirse o cuando se protegían de los depredadores", según este científico.

Gutiérrez Marco ha descrito el yacimiento como "una pequeña pompeya de trilobites en un fondo marino de hace 465 millones de años, en la que muchos invertebrados perecieron sofocados y yacen en el mismo lugar en el que vivieron".

Así, se han encontrado algunos individuos enrollados en posición defensiva u otros que murieron mientras mudaban el caparazón y conservan su vieja muda junto al cadáver.

Esto ha permitido ver que los trilobites no se distribuían aleatoriamente sobre el fondo marino, sino que se congregaban en grandes grupos, según los investigadores.

Tanto la cantera como los fósiles pueden visitarse en el Centro de Interpretación Geológica de Canelas en el Geoparque Arouca.

También hay ejemplares que pueden verse en el Museo Geominero de Madrid, según fuentes de este museo.

En la investigación han participado, además, el portugués Manuel Valerio (propietario de la cantera y fundador del museo) y los españoles Isabel Rábano, del Instituto Geológico y Minero de España, y Diego García-Bellido, del CSIC.