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lunes, 5 de septiembre de 2011

Hallado en Tíbet el abuelo del Rinoceronte Lanudo


La enorme calavera de un rinoceronte que vivió hace más de tres millones de años acaba de aclarar uno de los grandes misterios de la paleontología. Durante miles de años, las zonas frías del norte de Eurasia y Norteamérica estuvieron dominadas por mamíferos de enormes dimensiones a los que los expertos engloban en un temible grupo conocido como megafauna.

Entre ellos estaban el mamut y el rinoceronte lanudos, cuyos cuerpos estaban cubiertos de una generosa mata de pelo para sobrevivir a la glaciación. Las pruebas actuales sugieren que los ancestros de los mamuts llegaron desde zonas cálidas de África. En cambio, la cuna de los rinocerontes era un misterio hasta hoy.

Un estudio publicado en Science mantiene que el primer hogar del rinoceronte lanudo estuvo a los pies de la montaña más alta del mundo. Allí, en el Himalaya, un grupo de investigadores de China, EEUU y Europa ha descubierto al que, por ahora, es el rinoceronte lanudo más viejo que se ha hallado nunca.

Se trata del Coelodonta thibetana, una nueva especie de unos 1.800 kilos y hasta dos metros de altura, según explica Xiamoing Wang, investigador de la Academia China de Ciencias y uno de los descubridores del fósil. Su equipo desenterró en 2007 el cráneo de este gigante en una zona del suroeste de Tíbet que está a 4.500 metros de altura. Su antigüedad, de 3,6 millones de años, pone patas arriba la hipótesis más aceptada de cómo los rinocerontes conquistaron Eurasia durante la Edad de Hielo.

Esta señala que, durante el avance de los hielos polares por las estepas de Europa y Asia que comenzó en el Pleistoceno, hace unos 2,5 millones de años, los grandes mamíferos llegados de zonas más templadas comenzaron a cubrirse de pelo y crecer en tamaño para adaptarse al frío.

Pero un millón de años antes, el nuevo rinoceronte lanudo ya había inventado ese equipamiento, incluyendo las lanas y un largo cuerno aplanado por los lados con el que removía la nieve blanda en busca de la hierba y arbustos de los que se alimentaba, según explica Xang.

En España

Tras la llegada de la glaciación, los rinocerontes lanudos dejaron el Himalaya para conquistar Eurasia. En su avance dieron lugar a otras especies posteriores cuyos restos han sido hallados desde Siberia al norte de España, explica Dick Mol, investigador del Museo de Historia Natural de Rotterdam.

Xang y sus colegas mantienen que el rinoceronte no migró solo, sino con cabras montesas, leopardos de las nieves y antílopes cuyos restos han sido desenterrados en el mismo yacimiento. "Es una hipótesis chocante pero interesante", opina Bienvenido Martínez-Navarro, investigador del Instituto de Paleontología IPHES. Al final de la glaciación, hace unos 10.000 años, los rinocerontes y el resto de la megafauna se extinguió. Martínez-Navarro no tiene dudas del porqué: "Fue la llegada del Homo sapiens desde África lo que acabó con ellos".

Fuente:Publico.es

domingo, 24 de abril de 2011

En Morelia, encuentran restos fósiles de Mamut en Ciudad Universitaria


Investigadores de la Facultad de Biología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo realizaron un hallazgo paleontológico en la zona oeste de Ciudad Universitaria donde se realizan trabajos de construcción. Se trata de cinco piezas fósiles de un mamut y de un caballo que pudieron habitar la zona hasta hace 100 mil años como máximo según los cálculos.

Los restos del mamut fueron encontrados por un estudiante cuando realizaba tareas de investigación e inmediatamente se dio aviso a las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia, instancia que autorizó emprender excavaciones para buscar más piezas.

Maria Luisa García Zepeda, profesora paleontóloga de la Facultad de Biología, explicó que a un mes de haberse realizado el hallazgo se identificó que se trata de la muela de un mamut y manifestó que ya se iniciaron los protocolos de una investigación multidisciplinaria en relación a los fósiles, donde participarán geólogos, biólogos e historiadores.

La especialista indicó que por las características de la muela, se calcula que el mamut pudo haber medido cuatro metros y pesado aproximadamente 10 toneladas.

“Desconocemos si donde hoy está Ciudad Universitaria, fue zona de inundación, pero lo que sí sabemos es que Michoacán tiene una riqueza en yacimientos fósiles y que no es extraño este tipo de hallazgo, sin embargo es la primera vez dentro de la Universidad”, aseguró.

Los investigadores mostraron otros fósiles que recientemente encontraron en las inmediaciones del municipio de Álvaro Obregón, donde la UMSNH cuenta con una colección de restos que han sido descubiertos en Huetamo, en la Cuenca de Cuitzeo y en las colindancias de Morelia.

José Ramón López García, también investigador de este ramo, comentó que la Universidad buscará ampliar su cuerpo académico de paleontología, ya que este hallazgo despertará el interés de los estudiantes y de la sociedad en general, pues se trata de un vestigio revelador sobre cómo se vivía en las praderas de la prehistoria antes de la aparición del hombre.

El director de la Facultad de Biología, Fernando Villaseñor Gómez, afirmó que a largo plazo las piezas podrán ser exhibidas en el Jardín Botánico de la Universidad, que se construye en la Ciudad del Conocimiento en Morelia, para lo cual gestionarán recursos con las autoridades correspondientes.

Agregó que las piezas halladas, si bien son propiedad de la nación, el INAH las ha dejado bajo el resguardo de Universidad Michoacana.
Fuente:mimorelia.com

jueves, 20 de agosto de 2009

Descubren ‘bebé del hielo’, "Lyuba", Mamut primigenius congelado en la peninsula de Yamal.


Miles de años después de haber muerto la mamut resurge

El descubrimiento del cadáver de un bebé mamut congelado en la península de Yamal, región noroccidental de Siberia, arroja pistas muy significativas sobre una especie extinta desde hace unos 3 mil 900 años, según la revista National Geographic , en su edición del mes mayo del 2009.
Los investigadores opinan que el bloque de hielo que sostuvo el cadáver, durante 40 mil años, se derritió debido al paso de corrientes de agua y fue arrastrado hasta un banco de arena donde fue descubierto.

El fósil, que revela que la especie vivió una vida muy corta, fue hallado por Yuri Khudi, en un buen estado de conservación. Lo único que le hacia falta era el pelo y algunas pezuñas. La mamut hembra recibió el nombre de “Lyuba”, en honor a la esposa del pastor.

UN ACCIDENTE FORTUITO

Todo apunta a que Lyuba se separó por un momento de la manada y se dirigió a un torrente de agua. Pero, un tropiezo la hizo deslizarse hasta llegar a un fango de lodo compuesto de arcilla, arena y nieve recién derretida. La mamut luchó intensamente por salir, pero, todo fue inútil. Cada movimiento la sumergía más en la que sería su condena de muerte. El fango la cubrió hasta la trompa en donde absorbió lodo, lo probablemente provocó su muerte.

La edad de la mamut al momento de su muerte estaba entre uno a cuatro meses, según reflejan los estudios sobre su tamaño corporal, las defensas y un diente premolar.

También se confirmó que el animal murió debido a la falta de aire, ya que al inhalar lodo su trompa, boca y tráquea se llenaron de sedimentos.

CONSERVACIÓN

Hallar el cadáver casi perfecto ha sido para la ciencia el eslabón perdido. Esto reveló a los científicos el porqué del buen estado de conservación de “Lyuba” y muchos otros aportes sobre la especie.

Las hipótesis apuntan que al morir la mamut, ésta fue sumergida en arcilla y cieno, lo que provocó que sus pulmones se cerrarán y alejó los microbios que descomponen los tejidos.

Sin embargo, otros microbios que producen ácido lácteo se apoderaron de su cuerpo. Esta sustancia se convirtió en el mejor componente de conservación del animal, empero, provocó que su peso quedará reducido a la mitad.

LA NECROPSIA

Lyuba fue sometida por tres día consecutivos a intervenciones quirúrgicas en un laboratorio genético. Los especialistas tomaron muestras de su joroba, hicieron cortes en su intestino y extrajeron un colmillo de leche, entre otras cosas.

Los resultados fueron sencillamente impresionantes. Luego de la accidentada muerte, el animal, había sido encurtido y ello no había dado lugar a la descomposición de su cuerpo. Probablemente había sido el ácido láctico, que producen los microbios, lo permitió el asombroso estado de conservación luego de años de haber perecido.

Por otro lado, el buen estado de salud de Lyuba es muy significativo para estudiar el objeto de la extinción de la especie. Esto también permitió conocer que pertenecía a los mamut lanudos, además, arroja datos sobre su precipitada muerte. El hallazgo de una mezcla densa de arcilla y arena en su boca y garganta apoya la tesis de que la mamut murió por asfixia.

La investigación reveló que en el intestino de Lyuba había residuos de heces fecales de un mamut adulto. Esto es un indicativo de que los neonatos ingerían las heces de la madre para preparar adecuar su órgano a una alimentación silvestre.

También se pudo calcular el momento del nacimiento de la cría. Al parecer la mamut vino al mundo a finales de la primavera y tenía un mes al momento que perdió la vida.

MAMUTS EN LA TIERRA

Todos los análisis realizados hasta ahora indican que los mamuts habitaron durante la era del hielo en hemisferio norte. Pero, los cambios climáticos y la cacería indiscriminada llevó a la especie a desaparecer.

Las lanudos aparecieron hace unos 400 mil años atrás en el continente asiático.

Al aumentar las temperaturas por efecto del cambio climático la especie disminuyó. Esto sucedió hace unos 120 mil años.

Se prevé que desaparecieron de América del Norte, Europa y Asia hace aproximadamente 10 mil años. Sin embargo, los últimos mamuts lanudos se extinguieron en la isla Wrangel hace 3 mil 900 años.

No fue hasta abril de 2008 cuando más de 100 mil personas vieron a Lyuba en Tokio, Japón, luego de que le realizaran una tomografía computarizada en la Universidad Jikey. Ahora habrá que esperar hasta el próximo año cuando será presentada en el Museo Field de Chicago, Estados Unidos, con el apoyo de National Geographic. Miles admirarán el sorprendente hallazgo: el bebé mamut de la era del hielo.

UNA ESPECIE EXTINGUIDA

La historia de los mamuts primigenius o lanudos data de unos 400 mil años atrás cuando aparecieron en la región de Siberia nororiental, en el Pleistoceno (época geológica). Las especies, que poseían características muy singulares como: orejas pequeñas y peludas, facilidad para adaptarse al clima frío, enormes cuernos curvos y cuerpo cubierto de pelos, se les reconoce como primos de los paquidermos modernos.

El estudio de los animales nos indica que usaban sus cuernos para buscar alimentos en la nieve y defenderse en su medio. Ellos (mamuts) habitaban en zonas caracterizadas por poca nubosidad, fuertes vientos y una extensa vegetación, que ellos usaban para alimentarse.

Se cree que desaparecieron por una series de catástrofes, entre ellas, el impacto de un meteorito, un virus letal, incendios y sequías. Pero, como su extinción coincide con el fin de la era del hielo se ha llegado a creer que el aumento de la temperaturas, que causó cambios de su hábitat natural y la aparición del hombre son las causas principales de la extinción de la especie.

La raza humana usaba la carne de los animales como alimentos y sus dientes de marfil y huesos para fabricar. Por ello, se le atribuye al hombre y al cambio climático la desaparición de la especie.


Fuente: laestrella.com.pa

martes, 30 de junio de 2009

Más informacion del Mastodonte de Ecuador que descubre huellas del pasado

INFOGRAFÍA: Freddy Fiallos

Continuando con el seguimiento de la investigacion de Mastodontes o Mamuts de San Vicente, Manabí, que publicamos el 15 y 21 de Junio.

El hallazgo sería el tercer fósil intacto encontrado en subsuelo nacional. Este yace en San Vicente, Manabí. El INPC junto a otros entes promueven su análisis.

A Galo Rivadeneira, agricultor del sector La Unión, en San Vicente de Manabí, la construcción de un pozo le dio un giro a la historia de los terrenos de su hacienda. Allá por octubre de 2008 él, con el apoyo de jornaleros, excavó. A una profundidad de 10 metros halló restos óseos de lo que ahora se conoce como mastodonte. Su nombre propio es Stegomastodon, de la especie waringi y su procedencia data de alrededor de 20.000 años.

Inquieto, recuerda Manuel Andrade que Rivadeneira fue hasta su domicilio en busca de respuestas. Ante el categórico hallazgo, dudaron qué era, pero por su tamaño supieron que no existía animal en la actualidad que se asemejaría a lo que veían en el fondo del pozo. Los molares de lo que en principio se presumió un megaterio (especie tropical de perezoso gigante) eran del tamaño de una toronja grande.

Andrade, director de Cultura de la saliente administración municipal de San Vicente, es uno de los gestores para que el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) ponga su eje de acción en este sitio, hoy acordonado y protegido.

FOTOS: AMAURY MARTÍNEZ /para El Telégrafo

José Luis Román (d), paleontólogo quiteño, estuvo a cargo de recoger muestras del fósil y determinar su especie y sus años.

Al sector de La Unión se ingresa en vehículo propio. Aunque no hay señalización, la gente de los poblados vecinos conoce bien del reciente hallazgo arqueológico en estas tierras.

Para ver de cerca el fósil de mastodonte, si se viene de Guayas, Santa Elena o la Sierra central, hay que pasar por Bahía de Caráquez para tomar una gabarra y cruzar la entrada del océano Pacífico. Luego de un sinuoso y polvoriento camino se llega a una especie de valle repleto de árboles grandes, sonidos de aves y abundante vegetación.

Allí, ahora hay maquinarias que, según dice Andrade, son de la Prefectura de Manabí. Estas apoyaron a realizar una excavación en forma de pirámide invertida. Son 30 metros cúbicos los que fueron removidos y, ocho meses después, hay dos arqueólogos y un ayudante que remueven lentamente la tierra para extraer la osamenta del mamífero milenario. “Tratamos de mantener en reserva este trabajo, pues enseguida se empieza a especular”, sostiene Daysi León, a cargo de la obra de ingeniería para la remoción del terreno de parte del INPC.

Precisamente para tener certezas sobre el hallazgo, el pasado 18 de junio el geólogo José Luis Sánchez y el biólogo especializado en paleontología José Luis Román acudieron al sitio para determinar datos técnicos del fósil.

En una jornada de medio día tomaron muestras. Recogieron los primeros huesos, extrajeron el agua de alrededor y removieron la tierra. Ya en la tarde, con los resultados previos, los datos arrojaron que, al contrario de lo que se anunció, se trataba de un mastodonte, una ejemplar antecesor del elefante moderno.
Para ponerlo en palabras científicas era un Stegomastodon waringi. Sobre la superficie del sitio de excavación, hasta la semana anterior, se observaba solo la mandíbula del animal de 3 m de alto.

La investigación de los restos está a cargo del INPC Regional 5, aunque le corresponde a la Regional 4.

Esto sucedió porque el hallazgo se hizo cuando el INPC antes se dividía por 4 regiones (Costa, Sierra, Oriente y Galápagos); ahora esto corresponde a la sección que se maneja desde Manabí (Regional 4), ente que controla también Santo Domingo de los Tsáchilas y la región Insular.

Alfredo Moreira, director del INPC Regional 4, dice que los restos, una vez que se hagan los análisis pertinentes, se quedarán a cargo de la oficina patrimonial de Manabí. Al momento ya están bajo el control de INPC matriz y la Regional 5 que dirige Jean Paul Demera.

Román, quien labora para la Escuela Politécnica Nacional de la capital, continúa estos análisis sobre los restos del animal. La primera recomendación fue colocar consolidante (adhesivo usado para la restauración ósea) sobre los huesos una vez que se extrajeran del sitio donde están incrustados. “Con ello se evitará la degradación, porque en el sitio hay filtración de agua y los vuelve (los huesos) sensibles”, dice el experto.

FOTOS: AMAURY MARTÍNEZ /para El Telégrafo

La mandíbula fue el elemento que encontró Galo Rivadeneira cuando pretendía construir un pozo para los cultivos de su hacienda.

En el país, con el hallazgo de San Vicente, hay tres fósiles intactos. Uno en Quito, en el Museo de Ciencias Naturales (sitio en reciente remodelación); y el otro en la provincia de Santa Elena, en el museo de la Universidad Politécnica de Santa Elena (UPSE).

La siguiente precisión a la que llegó Román es la edad del los restos. El experto dice que se calcula entre los 20.000 años. Esto lo dice en basado en los estratos geológicos (capas de tierra).

No obstante, precisa que, “para conocer la edad más exacta, se deben realizar estudios de Radioisótopos (análisis químicos) en los fósiles”.

De este modo en la era cuaternaria el hallazgo correspondería al período del pleistoceno superior del Ecuador (entre 10.000 - 20.000 años antes del presente).

Durante las excavaciones en busca de los demás huesos, el geólogo Sánchez vio que la capa que circundaba al esqueleto es de arcilla arenosa. Esto, para el arqueólogo Eduardo Amén, permitió una buena conservación de los restos.

Tanto para Amén como para Román, el estado del fósil permitirá conocer el medio ambiente del animal.

Incluso, -dicen los expertos- es posible que los restos fecales del fósil puedan estar intactos.

“Encontrar un coprolito (heces fosilizadas) ayuda más que nada a conocer el tipo de alimentacion de las especies, además de algunos grupos de plantas y otros organismos presentes al mismo tiempo que esa especie”, dice Román.

FOTOS: AMAURY MARTÍNEZ /para El Telégrafo

Los técnicos y trabajadores removieron 30 metros cúbicos de tierra en forma piramidal para extraer el esqueleto del fósil.

Estos y posteriores estudios permitirán determinar otros aspectos “acerca de los organismos que vivieron en épocas pasadas en esta parte del planeta, su forma de vida y las condiciones climáticas de los lugares en los que vivieron, es decir los paleoambientes, y compararlos con los actuales”, agrega el biólogo quiteño.

Luego de retirar los huesos del subsuelo los procesos que se desarrollarán son análisis anatómicos, morfológicos, tafonómicos (todo el proceso desde la muerte del animal, hasta el día de su hallazgo), si es posible análisis químicos para conocer mejor la edad abosoluta del mastodonte.

Demera explica que, aunque están bajo su jurisdicción los trabajos, las demás regionales del INPC apoyan. Al momento está a la espera de los análisis que tienen que configurar Sánchez y Román.

En tanto, aunque hay una cierta protección del espacio de la hacienda de Galo Rivadeneira, los turistas y curiosos siguen frecuentando el lugar señala Demera. Pese a que la autoridad explica que la Policía hace lo posible por impedir el paso a la gente, en ratos la situación no se controla.

Moreira advierte que los restos que aún están por extraer del subsuelo no deben tener contacto más que con expertos, de lo contrario se pondrían en peligro las osamentas y, con ello, la veracidad de datos. Hasta entonces las investigaciones sobre el Stegomastodon waringi siguen.

Fuente: telegrafo.com.ec

miércoles, 24 de junio de 2009

Fósil de elefante indonesio abre ventana al pasado


Científicos indonesios están reconstruyendo el esqueleto más grande y completo de un elefante prehistórico que se haya encontrado en zona tropical, en busca de indicios sobre el misterioso origen de su primo asiático moderno.

Científicos indonesios están reconstruyendo el esqueleto más grande y completo de un elefante prehistórico que se haya encontrado en zona tropical, en busca de indicios sobre el misterioso origen de su primo asiático moderno.

Se cree que el elefante quedó sumergido en arena movediza poco después de morir en el lecho de un río en Java hace unos 200.000 años. Sus huesos, conservados casi perfectamente, aparecieron en marzo al colapsar un arenal durante las lluvias del monzón.

El animal tenía unos cuatro metros de altura, cinco metros de largo y más de 10 toneladas de peso: dimensiones más cercanas a la del mamut lanudo del mismo período que a las del elefante asiático moderno.

Los fósiles son raros en los climas ecuatoriales húmedos y cálidos, porque la descomposición es muy rápida.

Tras un mes de excavaciones, un equipo de siete paleontólogos del Museo Geológico en Bandung, Java Occidental, envolvieron los huesos en yeso para el viaje a su laboratorio, donde se realizará la ardua tarea de reconstrucción.

"La forma de sus dientes indica que era un elefante muy primitivo", pero aparte de eso es muy poco lo que se ha podido verificar, dijo el paleontólogo Fachroel Aziz, jefe de los trabajos de reconstrucción.

Ahora se deben retirar los delicados huesos de sus moldes y unirlos en una estructura erecta estable, un proceso difícil y perjudicado por la falta de fondos, herramientas adecuadas y conocimientos especializados.

Gert van den Berg, investigador de la Universidad Wollongong de Australia, que participó en la excavación, dijo que se están realizando análisis para determinar la edad precisa y la especie, que ayudarán a determinar "cuando el elefante moderno evolucionó hasta convertirse en lo que es hoy".

Fuente:noticias.prodigy.msn.com

martes, 23 de junio de 2009

Hallan fósiles del ancestro más antiguo del elefante, Marruecos.


Los paleontólogos tienen la fina habilidad de identificar, aunque sea de una forma aproximada, especies animales a través de sus dientes. Es lo que ha ocurrido con unos nuevos molares hallados en Marruecos, que su descubridor, Emmanuel Gheerbrant, un asiduo ya en esos yacimientos (Sidi Chennane), ha descrito con soltura en el último número del 'PNAS' como los de un proboscídeo, grupo del que actualmente sólo queda un superviviente: el elefante, con sus tres especies.

Sin embargo, el registro fósil muestra que los proboscídeos fueron en su día un orden rico y muy diverso, cuyos ancestros más antiguos, los 'Phosphaterium', fueron datados en hace 55 millones de años. Ahora, el nuevo hallazgo de 'Eritherium azzouzorum', como ha sido bautizado el espécimen, suma cinco millones de años más a las raíces ancestrales del elefante.

Así, pues, se trata del proboscídeo más antiguo de los que se conocen, y también el más pequeño. Se cree que los mamíferos, en el origen de su radiación (hace 65-60 millones de años), tenían unos tamaños más bien pequeños.

La aparición de estos molares, junto con fragmentos de mandíbula y cráneo, obliga a recolocar en el mapa de la evolución -'atrasándolo' en cinco millones de años- el punto en el que se diversifican los ungulados, un superorden taxonómico que une evolutivamente a animales tan distintos como ballenas, manatíes, jirafas y caballos. Según explica a elmundo.es Pablo Páez, investigador científico del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), el hallazgo también permite a Gheerbrant, del Museo Nacional de Historia Natural de París (Francia), reforzar la teoría de que la separación y diversificación de los animales placentarios fue explosiva, es decir, ocurrida en muy poco tiempo. Dicha teoría sitúa tanto la separación entre los principales órdenes como la diversificación dentro de ellos en el evento K-T (Cretácico-Terciario, o más exactamente, Cretácico-Paleógeno), hace 65 millones de años.

Distintas teorías (como la de la 'mecha larga', que sitúa la separación entre órdenes de mamíferos en el mismo Cretácico, para diversificarse dentro de cada orden en el Cretácico-Paleógeno) coinciden en que la radiación de los mamíferos tuvo lugar a partir la extinción de los dinosaurios, los cuales, al desaparecer, dejaron nichos ecológicos vacíos que fueron rápidamente ocupados por los mamíferos, hasta entonces minoritarios.

Fuente: atravesdevenezuela.com

domingo, 21 de junio de 2009

En Quito se estudia hallazgo paleontológico de San Vicente, Manabí, Ecuador.

Técnicos de la Escuela Politécnica Nacional y el INPC visitaron el lugar donde están los fósiles.

El 15 de junio habiamos publicadola noticia del hallazgo y hoy sobre el estado de la investigacion.

desde el viernes pasado se analizan en la Escuela Politécnica Nacional de Quito parte de los fósiles hallados en una hacienda del sitio La Unión, del cantón San Vicente, Manabí, para determinar qué especie extinguida es la que fue descubierta.

Lo que sí confirma José Luis Román, paleontólogo de dicho centro superior, es que el hallazgo es de gran importancia.

Román, junto a José Luis Sánchez y Deisy León, ambos del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), visitaron la hacienda de Galo Rivadeneira, en San Vicente (donde se produjo el hallazgo) y tras verificar el estado de los restos valoraron lo que efectuaron las personas que los antecedieron en las investigaciones, pues sectorizaron la zona y ampliaron el área de trabajo.

Dos medidas urgentes se han implementado como normas de precaución para que el área donde se hallaron los restos arqueológicos no se deteriore.

Una de ellas es la perforación en una área estratégica para retirar el agua acumulada cerca de los huesos encontrados, pues se divisa acumulación de líquido en el lugar; y la segunda, no se permitirá por el momento el acceso de curiosos con el afán de realizar turismo, ya que pondría en riesgo el sector.

“Es muy necesario que los huesos se sequen para poderlos consolidar, está aflorando el agua naturalmente y se está inundando la parte de los huesos.
Una vez consolidados se continuará con una excavación técnica que ayude a tomar datos para establecer la forma cómo murió el animal, qué le pasó en sí”, manifiesta Román.

Entre las primeras observaciones que detectó el paleontólogo está el hecho de que el animal fue arrastrado por el sedimento y se depositó sin sufrir mayores cambios. Por ello se requiere hacer excavaciones más técnicas para hacer una extracción lo más completa posible.

Se prevé que en estos días se conozcan los primeros informes acerca del hallazgo, “pues es necesario recuperar este bien patrimonial”, enfatizó.

En días pasados tras mediciones y excavaciones, Román determinó en un pronunciamiento preliminar que se trataría de un mega mamífero que data de unos 10.000 años y cuya masa corporal llegaba a las 4 toneladas, alcanzaba una altura de 3 metros y su cuerpo sobrepasaba los 5 metros de largo.

Según el grupo de técnicos, los restos pertenecerían a un mastodonte del género stegomostodon de la especie waringi, parecido al extinto Mamut y el actual elefante.

Trabajos

Mientras tanto, en la finca de Rivadeneira, el movimiento es intenso. Nunca pensó que al tratar de hacer un pozo en su propiedad, de 9 hectáreas, para extraer agua para su ganado iba a encontrar los restos fósiles.

Rivadeneira confiesa que luego del hallazgo se ha autoeducado sobre paleontología para explicar a sus allegados y visitantes sobre el hallazgo.

El agricultor reseña que en la zona de San Isidro, hace varios años personas del sector encontraron huevos de especies gigantes (del tamaño de un balón de indorfútbol) pero no le dieron importancia, por lo que los vendieron a cinco dólares.

Para llegar al sitio de las excavaciones hay que caminar unas lomas hasta que se llega a un valle, al que ahora se lo denomina ‘Valle de los dinosaurios’ por su parecido a la película Jurasic Park, señala Rivadeneira, quien en los últimos días recibe a muchas personas, entre curiosos, periodistas y científicos.

En el valle actualmente laboran dos volquetes y una retroexcavadora, que retiran la tierra en un área de 30 x 30 metros y a una profundidad de 10 metros, donde está lo que sería la mandíbula del fósil.

Fósil

Megaterio

Hace dos semanas los paleontólogos y arqueólogos que trabajan en la zona indicaron que los restos pertenecían a un megaterio (perezoso gigante), pero a medida que encontraron más vestigios y por la forma de los fósiles descaron que se trataba de esa especie.

Turismo

Luego que concluyan las excavaciones, el Consejo Provincial de Manabí prometió lastrar la vía de dos kilómetros, para que posteriormente los turistas y pobladores puedan acceder y salir con facilidad del lugar del hallazgo en el sitio La Unión, de San Vicente.

Fuente: eluniverso.com

miércoles, 3 de junio de 2009

Encuentran en Serbia mamut de un millón de años de antigüedad

imagen del mamut de Lascaux


Belgrado.- Un esqueleto de mamut de un millón de años de antigüedad fue descubierto cerca del yacimiento arqueológico de Viminacium, en el este de Serbia, informaron hoy medios de prensa.

Se trata probablemente del ejemplar de mamut más antiguo hallado en Europa, dijo Miomir Korac, director del parque arqueológico Viminacium. El esqueleto será restaurado y exhibido.

Se estima que el animal medía más de cuatro metros y pesaba alrededor de diez toneladas, indicó.

El fósil fue descubierto por casualidad a 27 metros de profundidad en el centro de explotación minera de Drmno, a unos 60 kilómetros al este de Belgrado.

El esqueleto está bien preservado y los arqueólogos creen que el animal era originario del norte de Africa y murió en su camino hacia el sur de Europa.

"Pertenece a una de las especies más antiguas de mamuts europeos y es muy raro descubrir un mamut completo. Eso habla de su valor", dijo Korac.

También fueron hallados restos fósiles de mamut cerca de la localidad de Kikinda, en el norte de Serbia. Ese ejemplar, bautizado Kika, es una atracción turística y se estima que tiene una antigedad de 500.000 años.

Fuente: lasegunda.com

domingo, 26 de abril de 2009

Un pelo permite discifrar el ADN de los mamuts

Un equipo internacional de investigadores han logrado descifrar, por medio de unos pocos pelos de mamuts lanudos, el secuenciar del ADN mitocondrial (el que se hereda de la madre) de un animal extinto.

Según informes, este descubirmiento se convierte en el primero que logra rescatar secuencias genómicas de este tejido, incluso en restos de ejemplares que llevan en los museos desde hace 200 años.

Los descubridores sostuvieron que el hallazgo abre la puerta a la posibilidad de secuenciar el genoma de otras especies extinguidas hace decenas y cientos de miles de años de las que se conserva algo de su antigua cabellera, que podría ser mucho más útil que los huesos.

El equipo de investigadores, dirigidos por Stephan C. Schuster y Webb Miller, de la Universidad de Penn State (EEUU), han utilizado los restos de 10 mamuts encontrados en el norte de Siberia que vivieron hace una media de 38.000 años.

Algunos de los pelos se conservaron en el permafrost siberiano (la capa de hielo superficial de esta región rusa), pero otros llevaban muchos años expuestos a temperatura ambiente. Tal es el caso de Adam, un mamut de hace 36.000 años encontrado en 1799 y conservado en un museo ruso sin condiciones especiales. "Sólo 0,2 gramos de su pelo han permitido completar el análisis de su ADN mitocondrial", ha comentado Schuster, que ya sueña con conseguir el análisis genómico de las especies de las colecciones de los famosos biólogos Charles Darwin, Alexandre von Humboldt o Carl von Linné. En este caso la técnica utilizada ha sido la pirosecuenciación 454, una compleja técnica conocida desde el año 2005 que también está sirviendo para descifrar el genoma de homínidos como los neandertales.

Carles Lalueza, experto español en genética prehistórica, explicaba ayer que consiste en generar centenares de miles de secuencias de muestras antiguas y modernas que se van superponiendo. "En este caso, se comparan con secuencias del elefante. Como hay miles de mitocondrias en cada célula, tras generar centenares de miles, se logra recuperar todo el genoma mitocondrial, como ha ocurrido con estos pelos".

Lalueza no cree que este hallazgo pueda ayudar en la secuenciación del genoma del Homo neanderthalensis. "Hasta ahora no ha aparecido ni un pelo de esta especie. Y no creo que ocurra. Es más fácil hallarlos de animales conservados en el permafrost", argumenta. Y da la casualidad de que, debido al cambio climático, cada vez aparecen más huesos de animales prehistóricos enterrados en el hielo de la gran región siberiana. De hecho, se encuentran tantos que ya hay un gran mercado de fósiles de animales del Paleolítico.

Los resultados de este trabajo, publicados en Science, destacan las ventajas protectoras de la queratina (una sustancia del folículo del pelo) frente a agresiones externas, y también que los cabellos son fáciles de limpiar de contaminantes. Para comprobarlo, lo lavaron con una solución que mató todo el ADN ajeno (de bacterias) sin dañar el material genético interno, como si estuviera guardado en un plástico biológico. "Gracias a ello, bastaron cinco minutos para secuenciar el ADN una vez que se tenían los datos", ha señalado Webb Miller.

Fuente: elcaribecdn.com