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viernes, 26 de diciembre de 2014

Científicos descubren en Chile fósil de Pudú de más de 13.300 años




Es una sola vértebra de poco más de 3,1 centímetros de largo lo que se encontró en el sitio paleontológico de Pilauco (Osorno), que tras ser estudiada y comparada con otros materiales se pudo identificar como el primer registro fósil de Pudú hecho en Sudamérica. El hallazgo contribuye a reconstruir la prehistoria de la zona sur chilena y conocer más acerca de la llegada y distribución del Pudú. Este hallazgo permite revelar información valiosa acerca de las condiciones transitorias de la vegetación chilena durante época del Pleistoceno (2,5 millones de años a 11.000 años aproximadamente antes del presente), porque el Pudú vive en zonas muy específicas hoy altamente reducidas: bosque cerrado de baja altura.


Paleontólogos de la Universidad Austral de Chile, realizaron el estudio que dio con el primer y único registro de este emblemático ciervo del sur de Chile.

Es una sola vértebra de poco más de 3,1 centímetros de largo lo que se encontró en el sitio paleontológico de Pilauco (Osorno), que tras ser estudiada y comparada con otros materiales se pudo identificar como el primer registro fósil de Pudú hecho en Sudamérica. El hallazgo  contribuye a reconstruir la prehistoria de la zona sur chilena y conocer más acerca de la llegada y distribución del Pudú, sobre la base de los más de 13.300 años en los que fue datado el fósil.

Diminuto trozo de prehistoria


El fósil fue llevado al laboratorio de Paleontología de la Universidad Austral de Chile (UACh) en Valdivia, lugar desde donde se trabajó en su identificación, tarea que a ojos de Erwin González, autor de la publicación científica, fue lo más difícil.

“Lo más complejo fue realizar la determinación taxonómica, debido a que, en el caso de los ciervos (como también en otros grupos), las vértebras no han sido tradicionalmente señaladas como diagnósticas. Sin embargo, al comparar con otras especies de Sudamérica, la diferencias de tamaño y morfológicas eran evidentes”, señaló González.

En este sentido, el autor debió primero generar la información sobre la anatomía de las vértebras en ciervos actuales, de los que, pese a ser animales muy conocidos, esta parte de sus esqueletos no habían sido suficientemente descritas en la literatura como para distinguir la morfología de las diversas especies. Sólo entonces se pudo comparar el fósil y se logró establecer que se trataba de la tercera vértebra cervical de un Pudú adulto de más de 13 mil años, lo cual constituye el primer y único registro antiguo de estos animales en América del Sur.
 
Este hallazgo permite revelar información valiosa acerca de las condiciones transitorias de la vegetación chilena durante época del Pleistoceno (2,5 millones de años a 11.000 años aproximadamente antes del presente), porque el Pudú vive en zonas muy específicas hoy altamente reducidas: bosque cerrado de baja altura. Además, al tratarse de una especie que no está extinta, se pueden establecer otro tipo de relaciones integrando información desde la ecología actual y comportamiento de estos mamíferos.

“Debido a que es un animal emblemático para la conservación de especies en Chile, este hallazgo nos anima a seguir estudiando otros enfoques como la filogeografía (disciplina que estudia la distribución espacial de linajes de genes utilizando como ejes el tiempo y el espacio), sobre todo cuando hoy en día existen tecnologías para la extracción de material hereditario fósil”, agregó Erwin González.

 

 Los Pudú en Sudamérica

 


En Chile sólo hay tres especies nativas de ciervos, de las cuales todas están bajo protección: el Huemul, la Taruca y el Pudú (Pudu puda), este último considerado el ciervo más pequeño del mundo. Estos animales llegaron al continente sudamericano durante la época del Plioceno tardío (3,6 a 2,5 millones de años) desde América del Norte, cruzando el recientemente formado Istmo de Panamá, junto con la megafauna: Gonfoterios, caballo americano, entre otros.

Se cree que los Pudús podrían haber utilizado un bosque cerrado de baja altitud trasandino como un corredor migratorio, sobreviviendo hasta la fecha por lo dócil de su comportamiento, sus adaptaciones morfológicas y capacidades digestivas, elementos que le brindaron una ventaja en ambientes altamente fragmentados por episodios glaciales, corriendo una suerte distinta a otros animales de la “Era de Hielo”, como los Gonfoterios, también presentes en el sitio paleontológico Pilauco.

Pese a lo mucho que se ha podido conocer desde una pequeña vertebra, González plantea que aún hay interrogantes que sería interesante responder, y es por esta razón que éste y otros hallazgos se mantienen en estudio en el Laboratorio de Paleontología en la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile, a la espera de que nuevos especialistas se sumen a esta área de investigación.

En este sentido, se hace presente que “hay un análisis genético que señala que Pudu puda, especie de Pudú del sur de Chile, se separó hace 500 mil años en dos poblaciones debido a un período interglaciar. Las poblaciones corresponden a una continental y otra chilota. Debido a esto, varios autores han planteado que antes de este interglacial existió un puente terrestre de grandes proporciones entre Chiloé y el continente, lo que posibilitó el acceso de estos animales a la isla. Si tuviéramos el ADN del fósil de Pilauco, quizás podríamos determinar si hubo o no reingresos de poblaciones de Pudú chilote hacia el continente”, manifestó González, haciendo referencia a nuevos planteamientos que surgen a medida que se va reconstruyendo el paisaje en el cual vivían estos animales.

Fuente: elmostrador.cl

jueves, 6 de diciembre de 2012

Hallan restos del dinosaurio que vivió hace 245 millones de años

Los científicos del Museo de Historia Natural de Londres, de la Universidad de Washington, en Seattle, y de la Universidad de Berkeley, en California, hallaron los restos del Nyasasaurus parringtoni, una nueva especie que pobló la Tierra entre 10 y 15 millones de años antes que los dinosaurios que hasta ahora se creían eran los más viejos. El descubrimiento fue dado a conocer en la revista especializada Biology Letters. Según los paleontólogos, el animal caminaba en dos patas, medía entre 2 y 3 metros de largo, incluyendo una larga cola, y pesaba entre 20 y 60 kilogramos.

 El hallazgo indica que pasaron varios millones de años entre los primeros dinosaurios y aquellos que llegaron a dominar la Tierra. “Cubre la brecha entre los que creíamos hasta ahora eran los dinosaurios más viejos y sus parientes más cercanos” , declaró uno de los autores de la investigación, Paul Barrett, paleontólogo del Museo de Historia Natural de Londres. “Había una brecha enorme en los récords de fósiles donde dinosaurios deberían haber estado presentes, y este fósil claramente cubre esa ausencia” , agregó.

Sin embargo, el equipo de investigadores no puede estar completamente seguro que el Nyasasaurus parringtoni sea el dinosaurio más viejo del planeta, debido a que el esqueleto del animal estaba incompleto: sólo se halló un hueso del brazo exterior y seis vértebras.

La evolución temprana de los dinosaurios es difícil de desentrañar debido a que una rica variedad de reptiles estaban proliferando en ese período. De hecho, muchos investigadores hablan de posibles evoluciones paralelas, evoluciones independientes con muchas de las características que se les suponen a los dinosaurios. De todos modos, los investigadores descubrieron algunas características que sin dudas pertenecen a un dinosaurio, en especial la llamada “cresta deltopectoral elongada” , que servía como ancla para los poderosos músculos pectorales.

Sterling Nesbitt, otro de los autores del reporte, y experto de la Universidad de Washington, en Seattle, había encabezado el equipo de paleontólogos que en 2010 reportó haber hallado el dinosaurio más viejo del planeta, un miembro de la familia de los silesauros. Pero ahora perece que esas criaturas compartieron la parte más austral del supercontinente Pangaea, actualmente Sudamérica, Africa, Antártida y Australia, con los Nyasasaurus parringtoni. “Parece que esas criaturas compartían muchas características con el Nyasasaurus parringtoni. Esos animales eran los primeros de este grupo que posteriormente acabarían en los primeros dinosaurios.

El nuevo hallazgo podría ser el momento en el que ambas clases se separaron la una de la otra” , agregó. Barret finalizó el reporte explicando la importancia del hallazgo. Una noticia que indicaría que es posible cerrar la brecha evolutiva, mostrando que los dinosaurios no comenzaron a dominar la Tierra en sus inicios de la forma que lo hicieron más adelante. “Con este estudio empujamos el origen de los dinosaurios más atrás en el tiempo, a una época en que muchos grupos de reptiles estaban evolucionando. Los dinosaurios comenzaron como un grupo muy significativo de reptiles y al cabo de un tiempo en su historia, de repente explotaron y asumieron el control como las criaturas dominantes en vida durante casi 100 millones de años” , concluyó.



Fuente : elcomercio.com

domingo, 14 de agosto de 2011

Un fósil desvela que los plesiosaurios daban a luz a sus crías en lugar de poner huevos


El Institute del Natural History Museum de Los Ángeles muestra la público, por primera vez, un fósil "único" de un embrión de un reptil marino contenido en el fósil de su madre.

Con 78 millones de años de edad y 4,5 metros de largo, el ejemplar adulto es un Polycotylus latispinus, uno de los reptiles gigantes y carnívoros de cuatro aletas conocidos como plesiosaurios, que vivieron durante la Era Mesozoica. El esqueleto embrionario que contiene muestra un cuerpo en desarrollo, incluyendo las costillas, 20 vértebras, los hombros y las caderas. Ambos fósiles representan la primera evidencia de que los plesiosaurios daban a luz a sus crías, en vez de incubarlas en huevos en la tierra.

Aunque la viviparidad ha sido ya documentada en otros varios grupos de reptiles acuáticos del Mesozoico, no existía ninguna evidencia en el orden de los plesiosaurios. Los doctores O'Keefe y Chiappe también han determinado que los plesiosaurios eran únicos entre los reptiles acuáticos al dar a luz a una sola cría, ya grande, y que pueden haber vivido en grupos sociales comprometidos en el cuidado de las crías.

"Los científicos han sabido por mucho tiempo que los cuerpos de los plesiosaurios no se adaptaban bien a subir extensiones de tierra y poner huevos en un nido", ha declarado O'Keefe, "así que la falta de pruebas de la viviparidad en los plesiosaurios ha sido siempre desconcertante".

Por ello, los expertos señalan que este descubrimiento de un fósil embrionario dentro del fósil de su madre, finalmente "resuelve el misterio". Además, destacan que el embrión es mucho más grande de lo que uno podría esperar en comparación con otros reptiles.

"Muchos de los animales vivos hoy en día que dan a luz a una sola cría de considerable tamaño son animales sociales y se dedican al cuidado materno. Creemos que los plesiosaurios pueden haber manifestado un comportamiento similar, por lo que su vida social sería más similar a las de los modernos delfines que a la de otros reptiles", ha apuntado el científico.

Del mismo modo, han indicado que los plesiosaurios no tienen parientes vivos conocidos, pero eran comunes en los océanos durante la Edad de los Dinosaurios. Estas criaturas se contaban entre los principales depredadores de la vía marítima interior occidental, la extensión tropical de agua que separó América del Norte durante el Cretácico, cuando se unieron las aguas del Océano Ártico y el Golfo de México inundando el continente.

El notable espécimen fue descubierto en 1987 por Charles Bonner en un rancho del condado de Logan, Kansas (Estados Unidos) y ahora se muestra la público en la nueva exposición de 14.000 metros cuadrados del Natural History Museum, con más de 300 fósiles y 20 montajes completos de dinosaurios y criaturas del mar.

Fuente:20minutos.es

jueves, 22 de abril de 2010

"Los homínidos tenían dolor de espalda"


Asier Gómez Olivencia, miembro del equipo de Atapuerca.

Las vértebras de los homínidos de hace millones de años son frágiles y por tanto muy difíciles de encontrar pero, una vez halladas, pueden explicar muchas cosas sobre la forma de vivir y moverse de aquellos lejanos antepasados nuestros.

También pueden revelar que sufrían dolores no muy diferentes de los que actualmente nos aquejan. De espalda, por ejemplo. El dolor, las enfermedades y el envejecimiento de los hombres vienen de antiguo y sobre ellos puede aportar muchos datos Asier Gómez Olivencia, doctor por la Universidad de Burgos, que forma parte del equipo de investigación de Atapuerca y que se ha especializado en el estudio de la columna vertebral y la cavidad torácica de los homínidos fósiles del Pleistoceno.

Hoy jueves pronunciará una conferencia en Badajoz invitado por el Colegio Oficial de Médicos de la Provincia. Previamente, habló por teléfono con este diario sobre su trabajo.

-A estos homínidos que estudia, ¿les dolía menos la espalda que a los humanos actuales o tenían patologías muy distintas, quizá porque llevaban menos tiempo erguidos que nosotros?

-En Badajoz, intentaré hacer un recorrido sobre distintos homínidos y el hecho es que algunos de ellos llevaban en pie tanto tiempo como nosotros y tenían cosas parecidas a las que tenemos nosotros. Pero también son distintos, porque tenían un modo de vida distinto. Por ejemplo, los australopithecus tienen una columna vertebral bastante distinta a la nuestra. Aunque eran bípedos, una aparte de su actividad podían desarrollarla en los árboles o colgándose de ellos.

En cambio, los neanderthales son contemporáneos a nuestra especie y tienen otro tipo de patologías que en algunos casos también aparecen en nuestra especie. Las vértebras, normalmente, son elementos muy frágiles y no son fósiles muy abundantes en el registro, hay muchísimos más dientes o mandíbulas y cráneos, pero las vértebras son elementos que no se conservan bien y las que encontramos, en mayor o menor medida, suelen tener algún tipo de patología. El dolor de espalda que podemos sufrir hoy, ya se sufría entonces, no es algo nuevo.

-¿Fue esa escasez de estos restos lo que constituyó para usted un desafío como para hacerle especializarse en el estudio de la columna vertebral y la caja torácica de los homínidos?

-Cuando se aborda el estudio de un yacimiento paleontológicos de, pongamos, 40 millones de años, en el que aparecen distintas especies de animales, un paleontólogo de vertebrados puede estudiar la dentición en varias de ellas, por ejemplo. Pero cuando llegamos a los humanos los fósiles son más escasos y ya no hay especialistas sino superespecialistas en temas como los huesecillos del oído, la cara, el hueso temporal, las manos, los pies o la biomecánica de los huesos largos. En mi caso, en vértebras y costillas, que fue lo que me dijeron mis directores de tesis, Arsuaga y Carretero. Y la buena noticia es que en Atapuerca tenemos un registro excepcional y se podía abordar una tesis estudiando este material.

-Volviendo al tema de la caja torácica, ¿que fuese diferente a la nuestra significa que también lo eran los órganos que protege, como es el caso del corazón?

-En este caso hemos estudiado sobre todo fósiles de neanderthales y hemos visto que las costillas de arriba eran de igual tamaño y las del medio más grandes. Al final, lo que tenemos es un tórax que es más grande en general y consideramos que está en relación con un cuerpo más ancho y pesado comparado con nuestra especie. Tener un cuerpo más grande también requeriría de una mayor cantidad de calorías y para quemarlas se necesita oxígeno, porque lo normal es tener un tórax proporcionado a tu tamaño corporal.

-¿Cuál es el último hallazgo interesante que han hecho en Atapuerca respecto a este tipo de huesos que usted estudia?¿Sobre qué están trabajando?

-Trabajamos en algo que saldrá en breve.

-¿No puede decir nada todavía?

- Todavía no.

-Ese yacimiento se ha convertido en una sorpresa continua para quienes se interesan por estos temas.

-Es un conjunto de yacimientos que abarcan un millón de años y no es que sea excepcional sino que cada uno de los yacimientos en sí mismos son también excepcionales. En la Sima del Elefante se han encontrado los restos humanos más antiguos de Europa, de 1,2 millones de años. En la Gran Dolina están los restos de hace 800.000 años con los que se nombró la especie homo antecessor, que mostraba signos de canibalismo. Luego está la Cima de los Huesos, que tiene el 80% del registro fósil para el Pleistoceno Medio, para un periodo de medio millón de años comprendido desde 800.000 a 100.000 años.

-¿Trabajan allí durante todo el año? No sé si un invierno como el que hemos tenido permite una campaña normal o lo hacen sólo en verano para extraer restos.

-En el trabajo de campo participan cien personas más o menos, la mitad de los cuales son voluntarios y la otra mitad trabajamos ahí de forma continua. Sólo se realiza durante el verano, en los meses de junio y julio, un mes o mes y medio, dependiendo de cada yacimiento.

El resto del año estamos en laboratorio analizando esos restos. Hay gente además que participa en otros proyectos de investigación y somos unos 60 investigadores con tres codirectores, algunos de los cuales como José María Bermúdez de Castro que dirige el Cenieh en Burgos o Juan Luis Arsuaga que dirige el Centro Mixto para la Evolución Humana, en Madrid y Eudald Carbonell que tiene un Instituto de Paleoecología Humana en Cataluña. Además participan otros profesores de universidades como Alcalá, el País Vasco, Burgos, Zaragoza.Y, volviendo a la pregunta, con un invierno como el que hemos tenido ha sido imposible. Ya en verano es durísimo.

-No sé si ha dado más conferencias para médicos pero, ¿qué pueden aprender los galenos de hoy en día con datos como los que usted proporciona?

-Espero que les resulte interesante. Yo lo que puedo ofrecer es una dimensión temporal. El objeto de estudio es el mismo: el ser humano. En su caso, el objetivo es curar y en nuestro caso es conocerlo, saber cómo somos. Les puede resultar interesante, por un lado porque algunas cosas que están acostumbrados a ver en los huesos de hoy no siempre fueron así. Hay diferencias anatómicas relacionadas, por ejemplo, con nuestra forma de andar, a la que damos por hecha pero al ver un fósil comprobamos que era algo distinta.

Fuente: hoy.es

jueves, 13 de agosto de 2009

Hallan huellas de saurópodo en el acantilado de Lastres,España.


Los científicos del Muja localizan una icnita de 1,10 metros de longitud y vértebras dorsales de estegosaurios

Nuevos hallazgos jurásicos de gran importancia en la costa oriental. El equipo científico del Museo Jurásico de Asturias (Muja) localizó estos días en el acantilado de Lastres varias huellas de saurópodo y huesos de dinosaurio que, según los primeros indicios, podrían corresponder a un estegosaurio. Ambos yacimientos corresponden a la formación Lastres y datan del Jurásico Superior.

Las huellas fueron encontradas en un bloque caído cerca de El Pintu, a mitad de camino entre el puerto y el cabo de Lastres. Aunque hay varias, una de ellas corresponde a un individuo de grandes dimensiones y llama especialmente la atención por su tamaño -de 110 centímetros de largo y 84 de ancho-, aunque el resto son icnitas más pequeñas de ejemplares de menor estatura.

La mayor es comparable por su tamaño a las famosas huellas de la playa de La Griega. Pero únicamente por su tamaño ya que, según explica el director científico del Muja, José Carlos García-Ramos, «mientras que las de La Griega estaban realizadas sobre una charca costera, cuando el saurópodo caminaba sobre barro cubierto por unos 20 ó 30 centímetros de agua, las nuevas icnitas se realizaron cuando el individuo caminaba en una superficie seca de arena». Según las primeras investigaciones, los expertos pueden afirmar incluso que las huellas se hicieron sobre el meandro de un río por donde caminaba el dinosaurio, alentado por tener a su disposición «agua fresca del propio río para beber y también vegetales para comer».

Otra de las diferencias más destacadas entre las grandes huellas de La Griega (pertenecientes a la formación de Tereñes) y las localizadas recientemente en Lastres (formación Lastres) es que estas últimas son «algo más modernas», aunque es difícil especificar la diferencia con detalle.

Huesos

Cerca de este lugar, el mismo equipo científico halló estos días varios huesos de dinosaurio entre los que destaca una vértebra dorsal que podría corresponder a un estegosaurio. La importancia de este hallazgo radica en que «sería la primera vértebra dorsal localizada en la zona, porque hasta ahora sólo teníamos vértebras cervicales. Se trata de un hallazgo interesante», concluyó el experto.

Tanto las huellas de saurópodo como las vértebras se conservan aún en el acantilado de Lastres y el equipo científico del Muja desconoce cuál será su futuro. «Podríamos recogerlas para llevarlas al museo, pero antes tendríamos que sacar un permiso y aún no sabemos qué hacer. Por ahora nos limitamos a coger información sobre el hallazgo», explicó.

Atrapados en el Hielo

Por otra parte, estos días llegaron a Asturias desde Estados Unidos los nuevos contenidos para la exposición sobre la fauna glacial 'Atrapados en el Hielo' que en la actualidad alberga el Muja. Se trata de cinco esqueletos originales de un mamut, un rinoceronte lanudo, un oso de las cavernas, un bisonte y un buey, además de un cráneo. Todos estos esqueletos se montarán ante el público durante los próximos días en la sala de exposiciones del equipamiento colungués. «La idea es que la gente pueda visitar la muestra y a la vez comprobar cómo se montan los esqueletos», indicó José Carlos García-Ramos, al tiempo que confirmó que la muestra está resultando «todo un éxito».


Fuente: elcomerciodigital.com