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jueves, 12 de abril de 2012

El hallazgo en Uruguay de un fósil único revela el potencial de una zona

El fósil de un 'mesosaurus', un reptil acuático (AFP, Pablo Porciuncula)

El hallazgo en el centroeste de Uruguay del embrión de reptil más antiguo del mundo, de unos 280 millones de años, por parte de un equipo científico internacional revela el potencial de una zona que los paleontólogos ahora buscan proteger.

El descubrimiento -publicado en marzo por la revista británica Historical Biology y difundido la semana pasada por el CNRS, centro nacional francés de investigación científica, que apoyó la investigación- implica tres hitos, destacó la paleontóloga uruguaya Graciela Piñeiro, responsable del equipo que reúne a investigadores de Argentina, Brasil y Canadá.

"Tenemos un embrión casi completo de un reptil muy primitivo que tiene unos 280 millones de años de antigüedad, que está totalmente arrollado, envuelto en una membrana o cáscara blanda", explicó Piñeiro.

Es "el embrión de reptil más antiguo conocido", indica, mientras muestra una pequeña roca con la huella de un embrión fósil de apenas 12 ó 13 centímetros de largo. Se trata de la "evidencia de reproducción en reptiles más antigua que se conoce y la única que llena un vacío de información de más de 90 millones de años, de los primeros pasos de los reptiles en la Tierra", explicó.

En segundo lugar, como el embrión ya estaba formado y con todas las armas para sobrevivir, pero envuelto en esa cáscara, "hoy sabemos que algunos podrían haberse reproducido reteniendo el embrión dentro del oviducto materno y después poniendo un huevo que tenía un embrión que iba a eclosionar en unas horas o pocos días", añadió.

Finalmente, el hallazgo de otros 26 embriones fósiles -en estos casos en fragmentos esparcidos alrededor de la madre- alienta la hipótesis de que haya habido un cuidado parental de los huevos y de los juveniles, lo que representaría el caso de cuidado parental más antiguo conocido en reptiles, sostuvo Piñeiro, especializada en la fauna del Paleozoico Superior de Uruguay.

Estos reptiles acuáticos de aproximadamente un metro de largo y denominados mesosaurios vivieron hace 280 millones de años en lo que hoy es Uruguay, Brasil, el sur de Paraguay y Sudáfrica, antes de que que los continentes se separaran.

Vivían en un ambiente de lagunas hipersalinas con poco oxígeno y se alimentaban de crustáceos denominados 'Pygocefalomorpha', lo que les permitía su importante dentadura.

Los afloramientos principales donde se realizaron los hallazgos son dos, uno en el límite entre Cerro Largo y Tacuarembó (centroeste) y otro en un establecimiento rural particular, en un cerro que se excavó para construir una represa.

La primera exploración en la zona fue en 1996, pero fue a partir del año 2000 cuando se empezaron a encontrar "cosas importantes", reveló Piñeiro. Desde entonces, han acumulado más de 2.000 piezas, que incluyen "algunos esqueletos bastante completos".

El problema mayor con el que se encontraron los científicos es que uno de los afloramientos está en una antigua cantera, por lo que se trabaja sobre los escombros de rocas que fueron cortadas por máquinas, al igual que los fósiles. "Estamos trabajando con los escombros que quedaron después de la explotación de una cantera, pero tenemos todo el afloramiento para investigar. Y lo queremos hacer de una manera cuidadosa, porque son animales pequeñitos", explicó Piñeiro.

Respaldada por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), que financió el proyecto, Piñeiro presentará un petitorio ante la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) para proteger la zona, con el argumento además "de lo que significa como patrimonio cultural estos afloramientos donde se han encontrado estos materiales que han posicionado a Uruguay en una posición muy alta en el terreno científico".

Una de las principales preocupaciones es que "estas rocas están en un proyecto (gubernamental) de explotar los esquistos", un tipo de roca con mucha materia orgánica y donde se forma el denominado "shale gas", una forma de gas natural, indicó.

"El potencial de los hallazgos es muy alto, es muy factible encontrar materiales muy importantes allí", destacó la paleontóloga, que confía en que el descubrimiento ayude a obtener más financiamiento para profundizar las investigaciones. "Queremos trabajar el afloramiento in situ, contratar una maquinaria adecuada y tener mucha gente colaborando", explicó.

Por ahora, ya han incorporado al equipo dos nuevos investigadores para abocarse a trabajos sobre la biología del grupo y los nuevos interrogantes que surgieron con el hallazgo.

Fuente: AFP

miércoles, 4 de abril de 2012

Descubren en Uruguay y Brasil los embriones de reptiles fósiles más antiguos

Científicos franceses descubrieron en Uruguay y Brasil los embriones de reptiles fósiles más antiguos nunca antes estudiados.

Un equipo de científicos franceses ha descubierto en Uruguay y Brasil los embriones de reptiles fósiles más antiguos nunca estudiados y cuya edad alcanza los 280 millones de años, informó hoy el Centro Nacional francés de Investigaciones Científicas (CNRS).

Los embriones de estos reptiles acuáticos, denominados mesosauros, son 60 millones de años más viejos que los que se conocían hasta ahora.

El estudio, publicado en la revista científica "Historical Biology", revela, además, nuevas informaciones sobre el modo de reproducción de los mesosauros, aunque no llega a esclarecer si eran vivíparos (el embrión se desarrolla dentro de la hembra) u ovíparos (se desarrolla en un huevo).

Los paleontólogos del CNRS, del Museo de Historia Natural de Francia y de la Universidad Pierre y Marie Curie de París estudiaron en Iratí, suroeste de Brasil, los especímenes en gestación, y demostraron que los mesosauros que poblaban este territorio retenían los embriones en el útero durante la mayor parte del desarrollo embrionario.

Por ello los investigadores creen que pueden tratarse de ejemplares vivíparos.

En Mangrullo, en el noreste de Uruguay y también en la cuenca del Paraná, el mismo equipo de científicos exhumó 26 especímenes de mesosauros adultos asociados todos o bien a embriones o a individuos muy jóvenes que datan de la misma época que los fósiles brasileños.

El hallazgo "es difícil de interpretar, pero probablemente se trata en la mayor parte de los casos de embriones en el útero, lo que apoya la tesis de que eran vivíparos", explican los científicos del CNRS.

No obstante, los expertos también encontraron un huevo aislado que matiza la opción del viviparismo, y sugiere que los mesosauros de Uruguay ponían huevos en un estado avanzado de desarrollo que debían hacer eclosión poco después, por lo que sustentaría la tesis del oviparidad.

Fuente: eluniverso.com

lunes, 16 de mayo de 2011

Una pesquisa en huellas de 220 millones de años

Silvina de Valais es experta en pisadas de animales extinguidos, como las de aves que pasearon en desaparecidos bosques antárticos. Estudiará rastros del Triásico en la Línea Sur.


En el sur rionegrino rastreará registros de reptiles mamiferoides.

La bióloga Silvina de Valais es experta en descifrar pisadas de animales extintos. Ha puesto, por ejemplo, la lupa en las huellas que en el Jurásico dejaron en Santa Cruz pequeños mamíferos y ha estudiado los registros de una suerte de chorlitos hace 47 millones de años pasearon por lagunas de un escenario por entonces verde en lo que hoy es la Antártida. Y también ha identificado las pisadotas de bestiales dinosaurios carnívoros. Pero ahora, la investigadora del Conicet y de la Universidad Nacional de Río Negro tiene como objetivo investigar las pisadas de bichos que hace 220 millones de años caminaron por lo que actualmente constituye una porción de la Línea Sur rionegrina, más concretamente en las lajas que atesoran fósiles del período Triásico, una época en la cual no había dinosaurios pero sí reptiles mamiferoides. Criaturas extrañas: mamíferos en tránsito a reptiles que se encuentran en canteras de Los Menucos.


La bióloga encontró su lugar en el mundo en la Patagonia Norte. Es referente en una rama de la paleontología llamada icnología

Es curiosa y paradójica la tarea de la icnóloga -así se llama su especialidad- pues en esta misión que espera completar con un trabajo de campo antes que termine el año, retoma investigaciones o por lo menos registros que hace muchísimos años realizó nada más y nada menos que el fallecido científico rionegrino Rodolfo Casamiquela, el gran investigador patagónico.

"Puede sonar un poco raro pero esa es mi especialidad, no soy la única, hay otros especialistas en la Argentina. Y si bien no me animo a decir cuántos, no somos muchos", afirmó la bióloga que desde hace tres años vive en Roca donde es docente de la Universidad de Río Negro.

La icnología es una de las ramas de la paleontología que se dedica específicamente a eso, a encontrar huellas plantas que vivieron millones de años atrás.

La investigadora que nació en la capital federal y completó su doctorado trabajando en el museo Egidio Feruglio de Trelew ha encontrado su lugar en el mundo en la Patagonia Norte.

"En general he estado trabajando en la investigación de registros de la década del 70. Mi tesis doctoral la hice con las huellitas de mamíferos que fueron descubiertas por (Rodolfo) Casamiquela y de otras que registró (José) Bonaparte y que son del Jurásico Medio en Santa Cruz. Son pisadas chicas, de mamíferos muy chicos", explica.

–¿Cómo un ratón?

–Sí, de ese tamaño, pero no era un ratón, a los ratones todavía les faltaba mucho, mucho.

–¿Cómo surgió la investigación de las pisadas de aves en la Antártida?

–Fui convocada por Héctor Mansilla, un investigador chileno que en 2008 estuvo en la Antártida, en un sitio que ya era conocido desde la década del 70, un cerro fósil donde se registraron hojas y otros materiales muy interesantes. Mansilla y otro científico, un paleobotánico, Marcelo Leppe, encontraron pisadas de aves, como si fueran de chorlitos y otras palmadas, como de patos.

–¿Cómo hizo la investigación?

–Gracias a una autorización y el financiamiento de la Universidad de Río Negro pude ir a Punta Arenas (Chile) y realizar la investigación. Son huellas de 47 millones de años, cuando Antártida tenía zonas boscosas y una flora y fauna muy interesantes.

La investigación global de Antártida es clave para descifrar cómo era ése continente antes de que se congelara. Los investigadores recogieron planchas de piedra que concentran 40 pisadas de aves que no se sabe si están o no extinguidas. Esas aves habitaron un lugar diferente, todavía unido al territorio americano.
Fuente: rionegro.com.ar

miércoles, 30 de junio de 2010

La huella del mordisco más antiguo de un mamífero


Marcas de un mordisco en el hueso de un dinosaurio.J. Longrich

Dos paleontólogos de EEUU creen haber encontrado los restos del mordisco más antiguo dado por un mamífero. Se trata de varios huesos de dinosaurios del Cretácico Superior, hace unos 75 millones de años, en los que todavía pueden observarse las cuatro marcas dejadas por los dientes de pequeños mamíferos, hoy extintos, conocidos como multituberculados.

"Los huesos eran una especie de suplemento alimenticio para estos animales", explica Nicholas Longrich, investigador de la Universidad de Yale (EEUU) y coautor del hallazgo, descrito en la revista Paleontology.

Longrich y su colega Michael Ryan, del Museo de Historia Natural de Cleveland (EEUU), han encontrado los huesos en un yacimiento fósil en Alberta (Canadá). Los restos presentan unas características marcas de tan sólo unos milímetros. Todas muestran cuatro incisiones convergentes que, según los expertos, coinciden con la disposición de los incisivos de los multituberculados. Estos animales del tamaño de una ardilla eran muy similares a los roedores de hoy, aunque su dentición aún no estaba tan preparada para roer de forma continuada. Según los expertos, los multituberculados comían los huesos para obtener calcio y sodio.

Los animales dejaron su huella en huesos de dinosaurios similares a triceratops, hadrosaurios, grandes reptiles acuáticos y también mandíbulas de marsupiales. Según el equipo, se trata de las marcas de este tipo más antiguas que se han encontrado hasta el momento. Las incisiones presagian un comportamiento muy común en roedores actuales de la zona donde se encontraron los huesos. De hecho, los investigadores también han hallado huesos de ciervo actual con bocados muy similares a los hallados en los fósiles de dinosaurio.

Fuente: publico.es