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martes, 6 de octubre de 2009

Courel, un arca de Noé geológica con fósiles únicos en la península Ibérica

Panorámica del plegamiento de Campodola en la sierra de O Courel
FOTO: angar

La sierra lucense alberga yacimientos del Precámbrico con 650 millones de años de antigüedad ·· En estas montañas se conservan también restos humanos de los primeros ancestros gallegos genuinos

La sierra de O Courel es una de las zonas geológicas más ricas de la península Ibérica, aunque su patrimonio no suele figurar en las guías y folletos turísticos promocionales. Se trata de una especie de arca de Noé geológica que guarda fósiles y otros restos únicos de hace cientos de millones de años, cuando los primeros seres multicelulares empezaron a poblar la tierra.

O Courel destaca en la geografía gallega, además de por sus espectaculares parajes naturales, por su riqueza botánica y faunística, es decir, por su biodiversidad, pero apenas se hace referencia a su excepcional y casi única geodiversidad.

Esta reflexión la hace el director del Instituto Universitario de Geología Isidro Parga Pondal, el profesor Juan Ramón Vidal Romaní, catedrático de Geología en la Universidade da Coruña. Este profesor asegura que uno de los mayores valores de la sierra de Courel y que está sujeto a riesgo de destrucción -en alusión a las pizarreras que desarrollan su actividad en la zona- es su geodiversidad. Advierte "la des­trucción de una formación geológica es imposible de restituir". Vidal Romaní considera que la geodiversidad de O Courel debería ser uno de los elementos de mayor peso a la hora de planificar el parque natural que la Xunta pretende sacar adelante en esta zona de la montaña lucense. Este excepcional patrimonio no solo incluye los parajes más conocidos de este paraíso verde, como son el plegamiento de Campodola o la laguna glaciar de Lucenza.

Los restos desconocidos de la montaña de O Courel que figurarían en un top ten de la geología Ibérica serían, según el profesor Vidal Romaní, los yacimientos fósiles del período Precámbrico, una etapa en la evolución de la vida en la Tierra que finalizó hace la friolera de 570 millones de años y de un enorme interés para los científicos, por la escasez de restos hallados de esa época.

Estos fósiles localizados en O Courel, con un DNI de unos 650 millones de años de antigüedad, corresponden a fauna ediacárica, de los que solo se conocen una cuarentena de yacimientos en todo el mundo. De hecho, en la península Ibérica, solo hay otro similar en los Montes de Toledo. Y en el resto de Europa solo se encuentran en las Islas Británicas y pocos sitios más.

Entre otras joyas, en las tierras de O Courel también se conservan, según Vidal Romaní, vestigios de graptolites y trilobites, con 500 millones de años de edad, y en la zona limítrofe, en las fosas terciarias de Quiroga y Monforte, de 23 millones de años de antigüedad, se conserva el único registro tectónico intacto del Terciario en Galicia.

Pero además, estos parajes de la montaña lucense guardan los restos humanos de los que pueden considerarse los primeros gallegos, fechados hace siete mil años. Estos restos de galaicos de las cavernas fueron hallados en cuevas calizas junto a restos de fauna ya extinguida como hienas, osos y leones cavernarios, rinocerontes, mamuts o uros, según el profesor Vidal Romaní.

Para el director del Instituto Universitario de Geología, O Courel conserva la secuencia más completa de la historia geológica de Galicia, "algo que merece preservarse por encima de todo", asegura. "Es un libro vivo para mostrar la evolución de la tectónica, que bien podría aprovecharse para un itinerario didáctico y cultural", sentencia el experto en geología.

Fuente: elcorreogallego.es

viernes, 11 de septiembre de 2009

Un patrimonio de 650.000.000 años.

Los científicos creen que el proyectado parque natural de O Courel debe proteger la riqueza geológica de la zona, que incluye rarísimos fósiles del período Precámbrico


Uno de los fósiles del Precámbrico hallados en el valle del Lóuzara, en una imagen publicada por la revista científica «Earth-Sciences Review»

El patrimonio geológico de O Courel no suele ser mencionado cuando se habla de la riqueza natural de la sierra, de la que se resalta sobre todo la importancia su vegetación y su fauna. Sin embargo, la zona posee una riqueza geológica excepcional que a juicio de numerosos científicos, como los responsables del Laboratorio de Xeoloxía de la Universidade de A Coruña, debería ser protegida con el mismo cuidado que los demás elementos que conforman su medio ambiente.

Juan Ramón Vidal Romaní, responsable del mencionado departamento, considera que la geología debería ser uno de los factores de mayor peso a la hora de planificar el parque natural que la Xunta planea crear en la zona. Este patrimonio incluye no solo incluye parajes bastante conocidos -como el plegamiento de Campodola o la laguna glaciar de Lucenza- sino también otros elementos de enorme valor científico que solo conocen algunos especialistas. Uno de los factores más destacados en este terreno es la existencia de yacimientos fósiles del período Precámbrico, la etapa más larga y antigua de la historia de la Tierra, que terminó hace 570 millones de años.

Se trata concretamente de fósiles de fauna ediacárica, de los que solo se conocen 41 yacimientos en todo el mundo. «En la Península solo hay otro yacimiento de este tipo en los Montes de Toledo y en el resto de Europa solo se encuentran en determinados lugares de las Islas Británicas y en muy pocos sitios más», explica Vidal Romaní. Las mayores concentraciones están sobre todo en Australia -donde el paleontólogo Reginald Spriggs los identificó por primera vez en los años 40- y en Canadá. «El Precámbrico es una etapa geológica de la que hay vestigios muy escasos y por eso tienen muchísima importancia científica los pocos lugares donde se pueden encontrar, como el es caso de O Courel», añade el director del laboratorio geológico coruñés.

Los fósiles ediacáricos de la montaña lucense solo fueron estudiados hasta ahora por el geólogo holandés Jean Jacques Dozy, quien los localizó en en valle del Lóuzara y los describió en una publicación científica en 1984. «Hay más fósiles de este tipo en otras zonas de la sierra, pero están aún sin investigar porque en España prácticamente no hay especialistas en el Precámbrico», precisa Vidal.

La antigüedad asignada a los fósiles precámbricos de la sierra es de unos 650 millones de años, una cifra mucho más espectacular que el sencillo aspecto físico de estos vestigios. Los fósiles ediacáricos no son cuerpos petrificados de animales -ya que estas especies primitivas carecían de caparazones, conchas o cualquier elemento duro-, sino que consisten simplemente en las huellas que dejaron sus cuerpos blandos en los sedimentos. En el caso de los fósiles del valle del Lóuzara, lo que se puede ver son las marcas de los túneles cavados en el limo por unos animales semejantes a gusanos, que quedaron impresas en la roca caliza en la que se acabaron por transformarse estos sedimentos. «Estos fósiles parecen simplemente unos surcos o arrugas en la roca caliza y pasan fácilmente desapercibidos para quien no sea especialista, pero tienen un valor extraordinario», señala Vidal Romaní.

A estos fósiles tan poco comunes hay que añadir otros menos antiguos, como los trilobites y los graptolitos del Paleozoico que se encontraron en diferentes lugares de la sierra. El patrimonio geológico de la zona comprende también cuevas calizas, numerosas huellas de los glaciares del Pleistoceno y el mencionado plegamiento tumbado de Campodola, entre otros elementos. A juicio de los científicos del laboratorio coruñés, todos estos valores merecen los máximos niveles de protección.

Fuente: lavozdegalicia.es