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jueves, 17 de mayo de 2012

Hallan los insectos polinizadores más antiguos conocidos hasta hoy

Hace 110 millones de años, en plena era de dinosaurios, un grupo de insectos que transportaba polen quedó atrapado en gotas de resina. Eran cuatro hembras de tisanópteros -o trips-, con el cuerpo recubierto de granos de polen, que se han conservado hasta ahora en una pieza de ámbar de Álava. Se trata de la evidencia de polinización más antigua conocida hasta hoy, y la única del Mesozoico (hace entre 250 y 65 millones de años).

Los expertos Enrique Peñalver y Eduardo Barrón, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME); Xavier Delclòs, del departamento de Estratigrafía, Paleontología y Geociencias Marinas de la Universidad de Barcelona (UB); y Carmen Soriano, del Laboratorio Europeo de Radiación Sincrotrón, entre otros, presentan este nuevo hallazgo: cuatro hembras de tisanópteros conservadas en ámbar de Álava desde hace entre 105 y 110 millones de años, con el cuerpo cubierto de polen de gimnospermas.

El fósil principal se digitalizó con holotomografía de sincrotrón en Grenoble (Francia) para conocer la distribución de los granos de polen en el cuerpo, de manera que se generó una película que permitía apreciar en tres dimensiones este diminuto fósil y el polen que transportaba.
Pelos con pequeños anillos seriados

Según el estudio que se publica en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), una de las hembras quedó atrapada en la resina cuando transportaba 140 granos, mientras que otra transportaba 137 granos. Estos insectos, de menos de dos milímetros de longitud, presentan en su cuerpo unos pelos con pequeños anillos seriados, que no se habían visto nunca antes, que facilitan la recogida y transporte del polen. Estos pelos son similares a los pelos plumosos del cuerpo de las abejas, que realizan la misma función.

Los investigadores también han encontrado machos, pero sin estos pelos y sin polen. Los insectos se han descrito dentro de un nuevo género cuyo nombre, Gymnopollisthrips, hace referencia a las gimnospermas, al polen y a los trips. A partir del conjunto de fósiles, los expertos han descrito dos especies, G. minor y G. maior.

Este género extinto, Gymnopollisthrips, pertenece a una familia que existe actualmente, la Melanthripidae. Todos los datos, incluido el de la cantidad de granos transportados por cada hembra, indican que los Gymnopollisthrips eran un eficiente polinizador, a la altura de los polinizadores de angiospermas actuales más eficientes.

Las plantas necesitan intercambiar el polen para reproducirse, y los insectos son la vía más eficiente. En la actualidad, existen unas 200.000 especies de animales polinizadores, la mayoría de ellos insectos.

La polinización por insectos ?especialmente mariposas, abejas y moscas? es un proceso que siempre se asocia a las plantas con flores (angiospermas), de las que actualmente hay más de 240.000 especies. Los tisanópteros son unos insectos diminutos, considerados polinizadores poco eficientes durante mucho tiempo, que se alimentan generalmente de tejidos vegetales y polen ?normalmente de angiospermas.
¿Qué tipo de polen transportaban los insectos?

La polinización de gimnospermas por parte de insectos es un fenómeno muy raro. Las gimnospermas actuales, como los pinos, los abetos, las araucarias y las cicas, polinizan a través del viento, que transporta el polen al azar. Hace 110 millones de años, en pleno Cretácico (hace entre 135 y 65 millones de años), los bosques estaban constituidos principalmente por gimnospermas, y las angiospermas eran una minoría.

En ese periodo, las gimnospermas resiníferas produjeron mucha cantidad de resina, que ahora se encuentra fosilizada en forma de ámbar, por ejemplo en las piezas de Álava. El estudio concluye que el polen, perteneciente al grupo Cycadopites, pudo producirlo algún tipo de ginkgo o de cica, que actualmente son grupos relictos.

De los ginkgos, ahora solo sobrevive una especie, el Ginkgo biloba, que se considera un fósil viviente. Los granos de polen de esta especie son muy pequeños, de unas 20 milésimas de milímetro, y debían de tener una superficie con cierta capacidad adherente, según se desprende de los agrupamientos observados en el ámbar. Estos dos rasgos son característicos del polen que precisa de los insectos para dispersarse a otras flores.

Por otra parte, se conocen cicas polinizadas por escarabajos y trips. El único caso conocido de un género de trips que poliniza exclusivamente un grupo de cicas se da en Australia. Pero el hallazgo en ámbar español no está relacionado con estos casos australianos, aunque parezca lo contrario.
La polinización de los insectos del Cretácico

Según los expertos, los pelos anillados para recolectar y transportar el polen no surgieron por una presión de selección evolutiva para la polinización. Respecto a los insectos, la polinización que producían debía de ser accidental, aunque el proceso sí debía de implicar cierta presión selectiva para la planta. El beneficio para los trips únicamente se puede comprender si transportaban polen para alimentar a sus larvas.

Eso sugiere que estas nuevas especies debieron de formar colonias con cierta sociabilidad. Este fenómeno, desde la subsociabilidad hasta la verdadera sociabilidad, se ha descrito en algunas especies de trips actuales. No obstante, los fósiles en ámbar encontrados en el norte de España no aportan ningún dato más sobre las posibles características de las colonias.

Aun así, es más probable que las larvas habitasen en los órganos ovulíferos de algún tipo de ginkgo, donde podrían congregarse y hallar un medio protegido. En los yacimientos españoles de ámbar de esa época se encuentran muchos restos de hojas y órganos ovulíferos de un tipo de ginkgo extinto.
Una revolución en los ecosistemas terrestres

La evolución conjunta de las angiospermas y los insectos supuso un gran éxito y determinó el desplazamiento de las gimnospermas debido a una intensa competencia. Esta revolución en los ecosistemas terrestres estaba en sus inicios cuando se produjo la resina que originó el ámbar en España.

Únicamente el ámbar puede mostrar un comportamiento conservado con tanto detalle tras millones de años, como es esta secuencia del proceso de polinización por insectos.

Este hallazgo indica que los trips pudieron constituir uno de los primeros grupos de insectos polinizadores de la historia geológica, mucho antes de que algunos de ellos pasaran a ser polinizadores de las angiospermas.

Los ejemplares del nuevo estudio publicado en el PNAS pertenecen a la colección del Museo de Ciencias Naturales de Álava. Su investigación ha sido posible gracias al apoyo de la Diputación Foral de Álava y a la financiación de un proyecto de I+D del Ministerio de Economía y Competitividad.

Fuente: http://ecodiario.eleconomista.es

jueves, 12 de abril de 2012

El hallazgo en Uruguay de un fósil único revela el potencial de una zona

El fósil de un 'mesosaurus', un reptil acuático (AFP, Pablo Porciuncula)

El hallazgo en el centroeste de Uruguay del embrión de reptil más antiguo del mundo, de unos 280 millones de años, por parte de un equipo científico internacional revela el potencial de una zona que los paleontólogos ahora buscan proteger.

El descubrimiento -publicado en marzo por la revista británica Historical Biology y difundido la semana pasada por el CNRS, centro nacional francés de investigación científica, que apoyó la investigación- implica tres hitos, destacó la paleontóloga uruguaya Graciela Piñeiro, responsable del equipo que reúne a investigadores de Argentina, Brasil y Canadá.

"Tenemos un embrión casi completo de un reptil muy primitivo que tiene unos 280 millones de años de antigüedad, que está totalmente arrollado, envuelto en una membrana o cáscara blanda", explicó Piñeiro.

Es "el embrión de reptil más antiguo conocido", indica, mientras muestra una pequeña roca con la huella de un embrión fósil de apenas 12 ó 13 centímetros de largo. Se trata de la "evidencia de reproducción en reptiles más antigua que se conoce y la única que llena un vacío de información de más de 90 millones de años, de los primeros pasos de los reptiles en la Tierra", explicó.

En segundo lugar, como el embrión ya estaba formado y con todas las armas para sobrevivir, pero envuelto en esa cáscara, "hoy sabemos que algunos podrían haberse reproducido reteniendo el embrión dentro del oviducto materno y después poniendo un huevo que tenía un embrión que iba a eclosionar en unas horas o pocos días", añadió.

Finalmente, el hallazgo de otros 26 embriones fósiles -en estos casos en fragmentos esparcidos alrededor de la madre- alienta la hipótesis de que haya habido un cuidado parental de los huevos y de los juveniles, lo que representaría el caso de cuidado parental más antiguo conocido en reptiles, sostuvo Piñeiro, especializada en la fauna del Paleozoico Superior de Uruguay.

Estos reptiles acuáticos de aproximadamente un metro de largo y denominados mesosaurios vivieron hace 280 millones de años en lo que hoy es Uruguay, Brasil, el sur de Paraguay y Sudáfrica, antes de que que los continentes se separaran.

Vivían en un ambiente de lagunas hipersalinas con poco oxígeno y se alimentaban de crustáceos denominados 'Pygocefalomorpha', lo que les permitía su importante dentadura.

Los afloramientos principales donde se realizaron los hallazgos son dos, uno en el límite entre Cerro Largo y Tacuarembó (centroeste) y otro en un establecimiento rural particular, en un cerro que se excavó para construir una represa.

La primera exploración en la zona fue en 1996, pero fue a partir del año 2000 cuando se empezaron a encontrar "cosas importantes", reveló Piñeiro. Desde entonces, han acumulado más de 2.000 piezas, que incluyen "algunos esqueletos bastante completos".

El problema mayor con el que se encontraron los científicos es que uno de los afloramientos está en una antigua cantera, por lo que se trabaja sobre los escombros de rocas que fueron cortadas por máquinas, al igual que los fósiles. "Estamos trabajando con los escombros que quedaron después de la explotación de una cantera, pero tenemos todo el afloramiento para investigar. Y lo queremos hacer de una manera cuidadosa, porque son animales pequeñitos", explicó Piñeiro.

Respaldada por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), que financió el proyecto, Piñeiro presentará un petitorio ante la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) para proteger la zona, con el argumento además "de lo que significa como patrimonio cultural estos afloramientos donde se han encontrado estos materiales que han posicionado a Uruguay en una posición muy alta en el terreno científico".

Una de las principales preocupaciones es que "estas rocas están en un proyecto (gubernamental) de explotar los esquistos", un tipo de roca con mucha materia orgánica y donde se forma el denominado "shale gas", una forma de gas natural, indicó.

"El potencial de los hallazgos es muy alto, es muy factible encontrar materiales muy importantes allí", destacó la paleontóloga, que confía en que el descubrimiento ayude a obtener más financiamiento para profundizar las investigaciones. "Queremos trabajar el afloramiento in situ, contratar una maquinaria adecuada y tener mucha gente colaborando", explicó.

Por ahora, ya han incorporado al equipo dos nuevos investigadores para abocarse a trabajos sobre la biología del grupo y los nuevos interrogantes que surgieron con el hallazgo.

Fuente: AFP

martes, 28 de febrero de 2012

Científicos hallan fósiles antárticos de tiburones y reptiles de 70 millones de años

Expertos chilenos encontraron especies que confirmarían que Antártica fue una zona subtropical.


Joaquín Bastías (izq) con vertebras de tiburon gigante y Alexander Vargas con vertebras de plesiosaurio.

"Ojalá encontremos restos de dinosaurios. Buscamos alguno que haya habitado el continente hace 70 millones de años", contaba a La Tercera en enero pasado David Rubilar, jefe del área de Paleontología del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN), días antes de embarcarse rumbo a la isla James Ross, en el noreste de la península antártica.

El miércoles regresó con un preciado cargamento. "Nos fue excelente. Paleontológicamente hablando, cumplimos nuestro objetivo", asegura. Luego de tres semanas en la isla junto a un equipo de siete expertos del MNHN y de la U. de Chile, regresó con una decena de fósiles, que incluyen restos de plesiosaurios y mosasaurios, dos reptiles marinos que habitaron junto a otros dinosaurios el período Cretácico, es decir, hace 70 millones de años.

En ambos casos, se rescataron restos de vértebras, huesos e incluso dientes, los que serán analizados para saber más de estos reptiles. "En el caso del mosasaurio, por ejemplo, está muy emparentado con el dragón de Komodo, pero este sería su versión marina".

Además, los investigadores encontraron los restos fosilizados de tiburones gigantes, que corresponden a los géneros Cretalamna y Centrophoroides, y que no nunca habían sido descritos en la zona antártica.

No es todo. Los expertos también hallaron fósiles de moluscos, pinzas de cangrejos, erizos, corales, e incluso un tronco petrificado.

Según el experto, una vez hecho un análisis individual, los fósiles permitirán saber más de cada especie y se podrá configurar un panorama de cómo era esa zona de la Antártica hace 70 millones de años. "Sabemos que era un ambiente marino de tipo costero. Una zona que, aparte de vertebrados, tenía muchos restos de vegetales", explica Rubilar. "Las condiciones climáticas y ecosistemas han cambiado mucho en la Antártica. Estudios previos indican que el continente se asemejaba más a una zona subtropical", dice el paleontólogo.

Caminar para explorar

La expedición formó parte de la avanzada científica que cada verano llega hasta el continente helado ayudada por el Instituto Antártico Chileno (Inach) , época ideal para investigar en el continente blanco.

De hecho, gracias al buen tiempo de los primeros días, los expertos pudieron recolectar una gran cantidad de muestras sólo por poder recorrer la isla a pie. "La técnica que se usa es la de prospección superficial", explica Rubilar. Es decir, se recorre la isla a pie, y una vez que se ubican restos que salen a la superficie por causa de la erosión natural en rocas, se empieza a excavar en el sector en busca de fósiles. "Por ejemplo, parte de los restos de los reptiles estaban en una roca de una colina, cercana al llamado Arroyo Tiburón", dice Rubilar.

Sin embargo, pese a lo exitoso de la expedición, los últimos cuatro días hubo viento blanco en la zona, lo que complicó las investigaciones, no sólo por las dificultades meteorológicas, sino porque el tiempo los obligó a resguardarse por cuatro días en sus carpas. "Hay que comprender que las condiciones que hay en la Antártica te llevan al límite de la convivencia. Entonces, tener un grupo cohesionado es fundamental", dice Rubilar.

De hecho, el equipo finalmente tuvo que ser rescatado por la Armada, a través del rompehielos Almirante Oscar Viel, ya que la tormenta rompió carpas, poniendo en peligro la expedición y el material recolectado.

Ya a salvo, los expertos ahora seguirán con su investigación en los laboratorios de la U. de Chile y el MNHN, trabajo denominado preparación, que implica sacar de la roca los fósiles. "Una vez terminada esta etapa, podemos examinar mejor el material encontrado y ahí podemos concluir nuevas cosas. Hoy sólo tenemos indicios preliminares, hasta no despejar la roca del fósil no se puede concluir nada".

Fuente: diario.latercera.com

viernes, 23 de diciembre de 2011

"Los Fósiles de Tomayate" Por Dr. Juan Carlos Cisneros Martinez

Doctor Juan Carlos Cisneros Martinez

Estimados amigos, tengo el privilegio de contarles que el Doctor Juan Carlos Cisneros Martinez, ha tenido el generoso gesto de permitirnos publicar su investigación " Los Fósiles de Tomayate" Publicado el 12 de diciembre 2011. Esta obra nos ofrece una visión panorámica en más de 100 fotografías e ilustraciones de la fauna del yacimiento paleontológico Tomayate, ubicado en la República de El Salvador

viernes, 11 de marzo de 2011

‘El Niño’ también perturbó la Tierra durante el Plioceno


Un equipo de investigadores asiáticos ha descubierto que durante el período cálido del Plioceno (hace entre 3 y 5 millones de años) existieron condiciones climáticas asociadas al fenómeno de ‘El Niño’. Los expertos aseguran que, con el calentamiento global, estas características se repetirán en un futuro, aunque no de forma “permanente”.

“La variabilidad de ‘El Niño’ ya existió en el período cálido del Plioceno”, explica a SINC Tsuyoshi Watanabe, autor principal del estudio e investigador en el departamento de Historia de Ciencias Naturales de la Universidad Hokkaido de Japón. Este período tuvo lugar hace entre 3 y 5 millones de años.

Los expertos consideran que la etapa cálida del Plioceno reunía características muy similares a las que se registrarán en el futuro con el calentamiento global. “Las temperaturas fueron de media 2 o 3ºC más cálidas que ahora, y las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) fueron más altas”, asegura Watanabe.

‘El Niño’ es un fenómeno climático cíclico producido por un cambio de los patrones de movimiento de las corrientes marinas en la zona intertropical, que causa fenómenos meteorológicos muy diversos como intensas lluvias o cambios en las temperaturas.

“Aunque las condiciones del ‘El Niño’ se repetirán con el calentamiento global, no serán de forma permanente” afirma el experto. Según su estudio, publicado hoy en la revista Nature, este fenómeno tampoco fue permanente durante los períodos cálidos del Plioceno.

Para llegar a estos resultados, los investigadores asiáticos realizaron análisis de alta resolución de isótopos de oxígeno, conservados en fósiles de coral al oeste del océano Pacífico, de unos 3,5 millones de años de antigüedad. Con estos datos, los expertos perfilaron la variabilidad estacional e interanual de la temperatura de la superficie del mar y de su salinida.

Fuente: SINC

miércoles, 25 de agosto de 2010

Loma del Capiro, Cuba: La imagen del Limite Cretácico-Terciario (LKT)

El LKT es visible en las laderas de la Loma del Capiro.

Nuestra Loma del Capiro no solo es lugar histórico, vinculado a la Batalla de Santa Clara, mirador romántico de puestas de sol, o agradable lugar para hacer picnic con los amigos; sedimentos y restos contenidos en esta formación también conocida como Dos Hermanas, evidencian en Cuba, en Santa Clara, el límite que separa dos periodos geológicos, el Cretácico y el Terciario, conocido en el argot científico como (LKT), lo cual convierte a la mayor elevación de esta ciudad en testigo universal del tiempo.
Tal teoría es fundamentada por el Doctor en Geología Reinaldo Rojas Consuegra, Director del Museo Nacional de Historia Natural de Cuba, quien, de conjunto con un equipo internacional, ha llevado a cabo una ardua labor de investigación.

Antes de adentrarnos en el tema, debe entenderse que el paso de una etapa geológica a otra generalmente es por efectos ambientales que con frecuencia implican cambios en la diversidad.

Rolando Cárdenas, doctor en Ciencias Físicas de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (UCLV) e investigador en Astrobiología, nos ilustra para comprender mejor el proceso que la historia geológica de La Tierra se divide en cuatro grandes etapas llamadas eones. Cada eón se divide en eras. Cada una de las eras en períodos, y cada período en épocas.

«Actualmente vivimos en el eón llamado Fanerozoico, que comenzó hace 542 millones de años con la llamada explosión de biodiversidad del periodo geológico conocido como Cámbrico. En este eón ha habido cinco extinciones masivas; la quinta fue la de los dinosaurios, y además, microfauna. Todo ello fue originado por un cambio climático global debido al impacto de un asteroide de diez kilómetros de diámetro.»

Un asteroide es un cuerpo astronómico de forma irregular (a diferencia de un planeta) que puede medir desde cientos de kilómetros hasta menos de un centímetro. Un meteorito es un asteroide con diez metros de diámetro o menos. Por eso lo que cayó en Yucatán y que muestra huellas en Santa Clara fue un asteroide que, se estima, tenía unos diez kilómetros de diámetro.


La velocidad típica de un asteroide de esta envergadura puede ser de 20km/s. La wnergía cinética (Ec) del impacto en tierra equivalió a la energía liberada por más de un centenar de bombas atómicas.

El golpe de este asteroide, que cayó hace 65 millones de años, provocó el surgimiento del Cráter de Chicxulub, (Yucatán), de 200 km de diámetro. En ese tiempo, los suelos de lo que luego sería la región central del archipiélago cubano estaban a aproximadamente a 500 km del lugar de impacto, por los continuos desplazamientos originados por las placas tectónicas y los movimientos telúricos asociados a estas.

Investigaciones y distintas hipótesis afirman que fue este choque el causante de la extinción de los grandes reptiles al producir variaciones notables en el ambiente, pues los asteroides de más de un kilómetro de diámetro originan cambio climático global si impactan en el planeta. Los de menos de 1 km originan cambios regionales.

El impacto del asteroide ocasionó maremotos que trajeron desde la región de Chicxulub, y por el antiguo Mar de Tetis, material sedimentario, restos geológicos y microfauna hasta la zona donde hoy se yergue la formación Dos Hermanas, conocida como Loma del Capiro. Esta zona de la región central, formaba parte de la plataforma marina. Excavaciones hechas en la zona así lo corroboran.

La investigación determinó que la proximidad de la Isla con el sitio de la colisión ocasionó que esta fuera receptora de todo el sedimento esparcido por el impacto, el cual fue depositándose por largos periodos de tiempo.

Por ejemplo: un grano de polvo de tamaño estándar tarda 11 días en caer de una altura de 3 metros. A 300 m de altura, este grano de polvo demora alrededor de casi tres años y medio en caer. Imagine ese grano de polvo esparcido por un choque de tal magnitud y flotando en el caos climático que trajo consigo el impacto.

Otros sedimentos, microestratos y hasta organismos fueron arrastrados por las marejadas del tsunami prehistórico y quedaron en la región varadas en su avance por las distintas formaciones que ahora se estudian; una de estas, la que atañe a la ciudad de Santa Clara.

Loma del Capiro fue la receptora de buena parte de estos sedimentos. Y propone una oportunidad casi única para examinar y encontrar un límite «tocable, apreciable, estudiable», según el conferenciante, así como una brecha basal o fragmentos con fósiles muy bien conservados.

«Uno de los lugares donde más conservada se encuentran estas muestras y este registro en el mundo es aquí; creo que vale la pena su conservación», comentó el Doctor Rojas Consuegra. Y es que este límite es tan tangible que usted puede tener un pie en el período Cretaceo y otro en el Paleoceno. O sea, con sus pies a un metro, y millones de años de diferencia.

El esquema geólogo estructural del afloramiento del límite KT en Loma Dos Hermanas describe y evidencia estratos del período llamado Paleógeno, seguidos de la brecha caótica y los deslizamientos submarinos sin sedimentarios.

«Según el Dr. Rojas, desde la línea del ferrocarril que pasa al sur de la formación hasta la zona comprendida por la investigación, hay suelos de probablemente unos cinco millones de años. Desde la vía férrea hasta un metro a la derecha del límite, probablemente, era un talud que fue derribado por los tsunamis y terremotos ocasionados por el impacto del asteroide», comenta Cárdenas mostrándonos el terreno.

Entre estos niveles aparecen microfauna, como los foraminíferos planctónicos estratificados, especies del período Paleoceno Daniano, seguidas por el llamado cóctel paleontológico del LKT junto a especies del Cretácico Maastrichtiano, el cual comprende la microfauna que fue pasando o extinguiéndose de un periodo a otro y se encuentra concentrada y fosilizada en el LKT, como si fuese un cóctel hecho a base de varios mariscos pescados en diferentes etapas y revueltos en la misma copa.

Escuchando a Reinaldo Rojas Consuegra, comprendimos directamente de este geólogo «contaminado de paleontología» el porqué las investigaciones del LKT en la Mayor de las Antillas, y la importancia de estos descubrimientos con fines educativos, patrimoniales o turísticos. «Un valor de Santa Clara que debe ser socializado» comentó el eminente astrónomo Oscar Álvarez, conocido por su habitual presencia en el programa televisivo Pasaje a lo desconocido.

El equipo trabaja este tema hace diez años y está integrado por investigadores españoles, japoneses y cubanos. Entre los ibéricos se encuentran sedimentólogos y microgeológos de la Universidad de Zaragoza. Por los nipones, especialistas de la Universidad de Tokio. Y entre los nacionales, el conocido Geólogo Dr. Manuel Iturralde Vinent del Museo Nacional de Historia Natural y su colega Rojas. También se adscriben al proyecto la Geóloga Dora García Delgado y la micropaleontóloga Consuelo Díaz Otero, ambas del Instituto de Geología y Paleontología.

No es la formación santaclareña el único punto investigado. A lo largo de occidente y hasta el centro del país cuatro más están siendo trabajadas. Son estas las formaciones de Cacarajícara y Moncada, al occidente; de Peñalver, en Matanzas, y la de Fomento, en Sancti Spíritus. No dudan los especialistas que otras serán encontradas a su paso de investigación por el resto de la Isla.

Por el valor científico que encierran las entrañas de la colina, se propone considerar la importancia del corte del LKT de este símbolo de la ciudad de Santa Clara, así como su conservación.

Es importante preservar este sitio por su bien conservada geodiversidad. De hecho, tanto el Dr. Rojas como su colega Oscar Álvarez coincidieron en que allí se pueden realizar tesis a todos los niveles, pues resulta una zona de la que aún hay mucho que aprender y que en pocos lugares del mundo se ve tan bien la transición LKT.

La Loma del Capiro «resulta un lugar más en el mundo testigo del suceso; es local, pero por su importancia es universal. Lo que hay ahí es de uso para la comunidad científica internacional», aseguró Rojas Consuegra al terminar su ponencia.

Titulo original del articulo: "Loma del Capiro, testigo universal del tiempo"Por: Héctor Darío Reyes

Fuente: vanguardia.co.cu / Imagen 1: Museo Nacional de Historia Natural, Cuba.

jueves, 22 de abril de 2010

Hallado un nuevo primate fósil en un vertedero, Pliopithecus canmatensis

Una de las mandíbulas de pliopiteco halladas en el vertedero de Can Mata. - SINC

Las obras de ampliación de uno de los basureros más grandes de Catalunya han destapado el fósil de un primate que vivió hace 11,7 millones de años. Se trataba de un mono arborícola extinto y desconocido hasta el momento. La especie se ha definido gracias a varias mandíbulas, colmillos y dientes hallados cuando las excavadoras abrían nuevas fosas en el vertedero de Can Mata, a unos 50 kilómetros al norte de Barcelona. En honor a su ubicación, los expertos han bautizado al primate como Pliopithecus canmatensis, algo así como pliopiteco de Can Mata.

El canmatensis "vivía en los árboles y se alimentaba de frutos", explica Isaac Casanovas-Vilar, uno de los investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona que han analizado los restos.

En 2002, este basurero se convirtió en un tesoro. De entre la tierra removida comenzaron a salir numerosos fósiles que obligaron a la empresa que dirige la explotación a contar con los servicios de paleontólogos para evitar cubrir los yacimientos con toneladas de basura.

De Can Mata han salido ya unos 50.000 fósiles del Mioceno, entre ellos dos especies nuevas que pudieron dar origen a los homínidos, a los que pertenecen el hombre y sus parientes vivos más cercanos (orangutanes, gorilas, chimpancés y bonobos).

Eran calaveras parciales, sin cráneo, del Pierolapithecus catalaunicus y el Anoiapithecus brevirostris, conocidos como Pau y Lluc. El canmatensis no era su pariente, aunque sí compartió hábitat y tiempo aproximado con ellos, explica Casanovas-Vilar. "Pesaba unos 15 kilos, más o menos la mitad que las otras especies, y seguramente vivió separado de ellas", resalta.

El linaje del canmatensis se separó antes de que se formasen los grupos que darían lugar a los grandes primates y los humanos. "Poco más se sabía de ellos", explica Casanovas-Vilar. El experto cree que el linaje se originó en África, pasó después a Asia y llegó finalmente a Europa.

En la Península, estos fósiles sólo se han encontrado en Catalunya, lo que indica que la especie no penetró más hacia el sur, apunta Casanovas-Vilar.

Lo más parecido a este primate sería un gibón, un mono de largos brazos que todavía vive en los bosques de Asia. Hace 11,7 millones de años, bosques muy parecidos cubrían Can Mata. "Pudo ser algo parecido a un gibón o tal vez más cercano a un homínido", apunta Casanovas-Vilar. Los restos, recién descritos en el American Journal of Physical Anthropology, son muy importantes, pues sólo uno de cada 10.000 fósiles hallados en el vertedero es de primate.

Fuente: publico.es

lunes, 19 de abril de 2010

El parque cretácico español


Hace una semana, los rayos X más potentes de Europa viajaron a la España de hace 110 millones de años. Los rayos de luz del sincrotrón ESRF de Grenoble (Francia) penetraron en una pequeña pieza de ámbar, desenterrada en el País Vasco, hasta unas profundidades a las que nada había llegado antes.

Como en una radiografía de potencia inusitada, la luz traspasó la resina fósil y el caparazón de un escarabajo milimétrico atrapado en ella hasta contemplar, por primera vez en la historia, los ojos y el cerebro de un insecto que habitó la Península en el Cretácico.

Hasta este momento se consideraba impensable que restos de esta antigüedad pudieran conservar algún rastro de sus entrañas, pero la luz de los sincrotrones, un tipo de acelerador de partículas que genera luz más intensa que la del sol, están cambiando la historia.

"Estamos abriendo un nuevo mundo de posibilidades", explica Carmen Soriano, la investigadora española del ESRF que dirige el análisis del ámbar español, único en el mundo por su antigüedad y especies encerradas en su interior.

Cuando España era una isla

Hace 100 millones de años, España era una isla. Los Pirineos aún no existían y, en su lugar, había un estrecho mar que bañaba desde Cantabria y el País Vasco hasta Teruel. Era una costa plagada de coníferas hoy extintas. Las frecuentes tormentas rompían sus ramas liberando gran cantidad de resina, en la que quedó atrapada la vida diminuta de aquellos bosques.

Son cientos de especies nuevas de avispas, mosquitos, escarabajos y arañas desenterradas en Peñacerrada (Euskadi), el Soplao (Cantabria) y San Just (Teruel).

Los insectos compartían este ecosistema cálido (la temperatura media era de 40 grados) con dinosaurios de 10 metros de largo como el iguanodón, y otros más pequeños que se encontraban a medio camino entre las aves y los dinosaurios.

El análisis con el sincrotrón de uno de los trozos de ámbar de Teruel acaba de desvelar varias plumas de uno de esos animales. "Son más primitivas que las actuales y no están diseñadas para el vuelo", adelanta Soriano. "Probablemente el pájaro o el dinosaurio al que pertenecieron pasó cerca de la resina y se quedó pegado en ella", detalla. Casi con toda seguridad pertenecen a una especie desconocida hasta ahora.

Los yacimientos españoles se han convertido en una referencia mundial, pues datan de un momento único en el que comenzaron a surgir las primeras flores y, con ellas, los primeros insectos polinizadores como los actuales. Aunque algunos yacimientos llevan años siendo excavados, la mayoría de sus tesoros, en forma de nuevas especies, está aún por descubrir, pues su análisis lleva mucho tiempo.

En 2006, San Just aportó una de las joyas de la corona: una tela de araña atrapada en ámbar en la que estaban su dueña y varias presas. "Dada su edad, 110 millones de años, fue un hallazgo tan improbable como importante", explica Enrique Peñalver, investigador del Instituto Geológico y Minero que participó en las excavaciones de San Just. Los detalles de la pieza se publicaron en Science, una de las revistas científicas más prestigiosas.

La tela retrata un momento en el que los insectos comenzaban a cambiar de vida, se movían más rápido y se adaptaban para alimentarse de las nuevas flores que comenzaban a comer terreno a las coníferas. "Cambiaban los insectos y también sus depredadores", explica Soriano. Las arañas, que hasta entonces tejían redes muy primitivas, comenzaron a desarrollar estructuras suspendidas más complejas, similares a las que se conocen hoy. "La evolución siempre sucede por sexo o comida, es decir, para aparearse o alimentarse", resume Soriano.

Mejor aún es lo que está por llegar. La luz del sincrotrón está destapando decenas de insectos desconocidos. Algunos sólo depositaban sus huevos en la madera quemada que dejaban los frecuentes y enormes incendios del Cretácico. Otro de los estudios de Soriano acaba de demostrar que, al contrario de lo que se pensaba, los orígenes del gorgojo no datan de hace 30 millones de años, sino de hace 110, ya que ha encontrado uno de estos insectos atrapado en ámbar de San Just.

Soriano espera encontrar, al menos, 80 especies nuevas de escarabajo. Y sus compañeros que analizan las muestras del País Vasco esperan hallar decenas de avispas desconocidas. La retahíla de descubrimientos está trufando la taxonomía de nombres con sabor hispánico como la mosca Microphorites utrillensis, encontrada cerca de Utrillas (Teruel), o la avispa Galoroma Alavensis, de Álava, cuyo descubrimiento será publicado en unas semanas, explica Soriano.

"El ámbar español es muy importante porque es uno de los más antiguos y ofrece una ventana única a un mundo que ha desaparecido", explica Vincent Perrichot, un experto en ámbar de la Universidad de Rennes-1, en Francia.

Cerebro al descubierto

La potencia del sincrotrón también está poniendo patas arriba la evolución humana. Hace unos días, el jefe de Soriano, el paleoantropólogo Paul Tafforeau, desveló que el sincrotrón ha encontrado los posibles restos del cerebro momificado de un homínido que vivió hace unos dos millones de años y cuya especie pudo originar el género humano, el Australopithecus sediba. "La calidad y sensibilidad del sincrotrón, comparado con los microscopios convencionales, va a marcar la diferencia en este campo", señala Tafforeau.

Él fue el primero en atravesar ámbar de hace millones de años con los rayos del sincrotrón. "Hice mi primera prueba en 2003, más que nada para divertirme", recuerda. El experimento produjo resultados sorprendentes que se replicaron al analizar restos de ámbar opaco. Donde otros microscopios sólo veían oscuridad, el sincrotrón destapó una constelación de insectos milimétricos que vivieron en Francia hace 90 millones de años. Soriano llegó al ESRF hace un año con una nutrida colección de ámbar español y comenzó a descifrar su historia.

Todo comenzó con una araña de dos milímetros congelada en ámbar de Teruel. Los rayos del sincrotrón la atravesaron muchas veces hasta componer un modelo completo en tres dimensiones de su cuerpo. Después, Soriano aumentó la intensidad del rayo para intentar alcanzar el interior del fósil.

"Cuando abres los cadáveres de estos insectos no hay nada, pues las enzimas de la descomposición se lo han comido todo", explica el investigador de la Universidad de Barcelona Xavier Delclós, coordinador de las excavaciones de San Just, una antigua zona minera al norte de Teruel. En la pantalla de Soriano sucedió lo imposible: las patas de la araña conservaban su musculatura detallada.

Lo mismo sucedió hace seis meses, cuando analizó un curculiónido, un escarabajo que usaba su afilada trompa para comer frutos y madera. La radiografía del sincrotrón desveló su aparato digestivo, la musculatura de sus patas y sus alas plegadas bajo el caparazón. El no va más fue encontrar intactos el interior de los ojos y el cerebro de otro escarabajo que vivió en el País Vasco en la misma época. "Tiene tanto detalle que es como diseccionar un insecto actual", celebra Soriano. "Esto supone alcanzar otro nivel de conocimiento. Vamos a saber si podían volar y cómo, determinar dónde apareció una especie y cómo se extendió e, incluso, analizar el contenido de sus tractos digestivos y saber qué comieron antes de quedar atrapados".

Más dudoso será cumplir el sueño de Parque Jurásico en el que se resucitaba a los dinosaurios a partir del ámbar. Los yacimientos españoles tienen mosquitos chupadores de sangre pero, aunque acabasen de picar a un dinosaurio antes de quedar atrapados en la resina, la sangre se habrá degradado y su contenido de ADN o ARN, unas de las moléculas más inestables, habrá desaparecido. "Es muy poco probable que pueda hacerse", comenta Soriano. Lo que sí es posible, señala, será rescatar madera masticada por los insectos e intentar averiguar su origen, pues los investigadores aún no han conseguido determinar de qué especie eran los árboles que produjeron toda aquella resina.

Fuente: publico.es

viernes, 9 de abril de 2010

El Origen del Oso Polar


Un raro fósil de oso polar descubierto en Noruega en 2004 se ha convertido en un tesoro de información esencial sobre la edad y los orígenes evolutivos de la especie, hoy muy amenazada por el calentamiento global.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania, la Universidad de Buffalo, la de Oslo, y otras instituciones, está colocando en su lugar las piezas clave del rompecabezas de la historia evolutiva de los osos polares y los osos pardos, incluyendo su respuesta ante los cambios climáticos del pasado.

Los resultados de este estudio confirman que el oso polar es una especie evolutivamente joven que se separó de los osos pardos hace unos 150.000 años y evolucionó muy rápidamente durante el Pleistoceno tardío, adaptándose probablemente a la apertura de nuevos hábitats y fuentes de alimento en respuesta a cambios climáticos justo antes del último período interglacial.

Muy pocos fósiles de osos polares han sido hallados, lo que ha conducido a una amplia variedad de estimaciones sobre cuándo y cómo exactamente evolucionaron. El hecho de que estos osos vivan en el hielo, hace que a menudo sus cadáveres caigan al fondo del océano. Sus cuerpos no se depositan en los sedimentos como sí sucede con los de otros mamíferos. Sin embargo, en 2004, un geólogo islandés encontró en el archipiélago noruego de Svalbard un fósil raro y bien conservado, de 110.000 a 130.000 años de edad, consistente en una mandíbula y un diente.

El fósil ha sido desde entonces objeto de una larga serie de análisis, que ha culminado en la secuenciación de su genoma mitocondrial completo.

Aunque los antiguos osos polares sobrevivieron a una época calurosa en el pasado, los actuales pueden tener una menor capacidad de adaptación, debido a que están muy especializados, y bien adaptados morfológica, fisiológica y conductualmente a vivir en el borde del hielo ártico, subsistiendo de unas pocas especies de focas.

Charlotte Lindqvist (Universidad de Buffalo), Stephan C. Schuster (Universidad Estatal de Pensilvania) y Oystein Wiig (Museo de Historia Natural de la Universidad de Oslo) han intervenido en el estudio.



Fuente: amazings.com

jueves, 8 de abril de 2010

Nuevos hallazgos fósiles, galletas de mar, Mexico

Los fósiles encontrados indicarán las condiciones climáticas y de profundidad que tenía el mar en esta porción del estado de Coahuila.


Continúan los hallazgos paleontológicos en el municipio de Ramos Arizpe, ya que ahora los pobladores de un ejido dieron cuenta al INAH de miles de "galletas marinas" que están siendo estudiadas por especialistas de esta institución.

Felisa Aguilar, paleontóloga del INAH, informó que se trata de formaciones del cretácico superior. "Lo que encontramos es parte de la formación de lo que se conoce como Cerro del Pueblo, que se ubica en General Cepeda, pero en Ramos Arizpe también hay porciones de esto con la diferencia de que los sedimentos encontrados son marinos."

Abundó que la fauna marina que existió hace 150 millones de años en territorio coahuilense yace fosilizada en grandes cantidades, se trata de moluscos como ostras, almejas y equinodermos, como las galletas de mar en Ramos Arizpe, que miden dos centímetros.

"Las que estamos encontrando son muy chiquitas, pero vemos perfectamente la estrellita, hemos detectado una loma completa con estas fosilizaciones."

Indicó que los mismos ejidatarios ya habían reportado sitios del pleistoceno, ya se había encontrado otro tipo de fósiles en ese lugar. "Ellos nos informaron que había una loma de rocas con flores y dijeron que la flor se veía muy bien."

Aguilar comentó que al momento de hacer la inspección registraron el sitio ante el INAH y por ahora se dedican a hacer análisis sobre la especie a la que pertenecen estas "galletas" de mar.

Dijo que por el momento no se sabe de un hallazgo similar en Coahuila, mientras que en Puebla, Chihuahua, Sonora y Oaxaca se descubrieron hace unos años equinodermos fósiles a los que se denomina comúnmente galletas de mar.

Los ejemplares hasta ahorita sólo se han identificado a nivel de género, el cual es Hardouinia (clasificación taxonómica: Phylum Echinodermata, Orden Cassiduloida, Familia Faujasiidae), el cual habitó en los mares del Cretácico, principalmente en el rango comprendido del Turoniano al Maastrichtiano (93.5 a 65.5 millones de años).

¿Sabías que: la galleta de mar o sand dollars (término en inglés), es el empleado para referirse al grupo de equinodermos (del griego echinos =espinoso, dermos = piel; espinas en la piel) de la clase Echinoidea?

Fuente: eldiariodecoahuila.com.mx

martes, 6 de abril de 2010

Un yacimiento de ámbar en Etiopía revela el ecosistema de la era de los dinosaurios

Avispa

El descubrimiento de un extraordinario depósito africano de ámbar de 95 millones de años de antigüedad ha revelado a los científicos los secretos de un ecosistema del que formaron parte los dinosaurios. Insectos, arañas, hongos e incluso nuevas bacterias que, además, ofrecen valiosas pistas sobre el nacimiento y diversificación de las plantas con flores durante el Cretácico.

Un equipo de más de veinte investigadores acaba de publicar en la revista Proceedings of the National Accademy of Sciences (PNAS) el resultado de una serie de trabajos realizados en un depósito de ámbar de Etiopía, uno de los pocos que se conocen del antiguo supercontinente Gondwana, del que formaba parte nuestra Africa actual.

Artropodo

"Hasta ahora -afirma Paul Nascimbene, del Departamento de Zoología de Invertebrados del Museo Americano de Ciencias Naturales y uno de los autores del artículo- prácticamente no se habían encontrado yacimientos de ámbar del Cretácico del supercontinente Gondwana, en el hemisferio sur. Los depósitos más importantes de esa época habían aparecido en América del Norte y Eurasia".

"Las primeras angiospermas, o plantas con flores -asegura por su parte Alexander Scmidt, de la Universidad alemana de Gottingen y autor principal de la investigación- aparecen y se diversifican en el Cretácico. Y su expansión cambió drásticamnete los ecosistemas terrestres. Los depósitos de ámbar etíopes arrojan luz sobre esta época de cambios".


Helecho

Otros miembros del equipo, por su parte, han descubierto en este yacimiento hasta 30 artrópodos diferentes atrapados en el ámbar, pertenecientes a trece familias de insectos y arañas. Los hallazgos representan, para muchos de ellos, las muestras fósiles más antiguas de que se dispone de una gran variedad de artrópodos, incluyendo avispas, polillas, escarabajos, arañas y toda una variedad de insectos raros y únicos.

Aunque quizá el auténtico "tesoro" lo represente una extraña y primitiva forma de hormiga sin alas (debajo) que puede cambiar por completo las ideas actuales sobre los orígenes y la expansión de esta familia de insectos por todo el mundo."La mayoría de los especímenes -se lee en el artículo- representan el único registro fósil de sus respectivos grupos en Africa, y algunos están entre los registros más antiguos de todo el mundo".


Hormiga

El ámbar, que se forma al fosilizar la resina de las plantas, constituye una auténtica "trampa natural" que es capaz de capturar primero, y conservar después, una gran variedad de organismos vivientes, tanto de flora como de fauna. El yacimiento etíope estudiado ahora por los científicos está formado por ámbar de hace 95 millones de años, en plena era de los dinosaurios y la época en que comenzaron a surgir los mamíferos y las aves.

Analizar por completo los hallazgos y determinar su auténtica trascendencia es un trabajo que llevará largos años de investigación. Una tarea que ya están empezando a realizar expertos de todo el mundo.


Fuente: abc.es

jueves, 25 de marzo de 2010

Hallazgo que da luz al origen del esqueleto

Investigadores de la Uex, liderados por Iván Cortijo, descubren en un yacimiento de Helechosa de los Montes una nueva especie fósil de Cloudina, uno de los primeros animales que desarrolló esqueleto externo hace 540 millones de años. Los fósiles de Cloudina Carinata preservan su forma tridimensional.


Autor El investigador moralo Iván Cortijo muestra un bloque de El Membrillar donde apareció la nue Foto:SANTI GARCIA



Podría tener una forma de vida similar a la de un coral o un gusano marino, pero aún no ha dado mucho tiempo para detallarlo. Lo que sí está claro es que el grupo de investigación de la Universidad de Extremadura del departamento de Paleontología ha hallado una nueva especie fósil de pequeño tamaño de Cloudina, uno de los primeros animales que desarrolló un esqueleto externo de hace entre 535 y 540 millones de años.

La nueva especie Cloudina Carinata hallada en el yacimiento El Membrillar de la localidad pacense de Helechosa de los Montes es única en el mundo y una de las revistas de paleontología más prestigiosas del mundo, Precambrian Research , ya ha dado cuenta de ello. Además, este hallazgo aporta nuevos datos. "Estos fósiles muestran evidencias de reproducción asexual --que se realiza sin intervención de los dos sexos-- hasta ahora solo descritas en ejemplares de Cloudina hallados en China", explica Iván Cortijo, autor principal del estudio e investigador del grupo que ha descubierto estos fósiles que ahora estudian al detalle. Esta especie supone además uno de los ejemplos más antiguos de reproducción en animales.

El Membrillar, junto a otros yacimientos extremeños en Castañar de Ibor y Villarta de los Montes, es una de las pocas canteras de Europa donde se encuentran restos de Cloudina. En el sur de Estados Unidos y China descubrieron en los 70 los primeros fósiles de esta especie. El director del grupo de investigación Paleontología y Estratigrafía del Neoproterozoico y Paleozoico de la Uex, Teodoro Palacios, encargado del estudio que lidera Cortijo, fue el primero que descubrió en los 80 la presencia de Cloudina en España, precisamente en Extremadura.

Periodo crucial de la vida

Estas nuevas especies fósiles halladas en este yacimiento pacense "tienen una importancia vital porque es el animal con esqueleto externo más antiguo que se conoce a nivel mundial y marca el paso de animales de cuerpo blando a animales de concha. Es el fósil índice para marcar el tránsito del periodo Edicárico (hace entre 630 y 540 millones de años) al Cámbrico (hace 540 millones de año)", explica Cortijo, un periodo crucial, pues aparecieron las primeras especies de animales en una gran explosión evolutiva. "Este hallazgo abre una nueva vía de investigación para explicar como es la evolución de los esqueletos", añade el investigador de Navalmoral de la Mata.

Además, la importancia del descubrimiento radica también en el estado de conservación de los fósiles. "Son únicos en el mundo también porque se conservan en forma tridimensional y expuestos de forma natural en una roca de caliza. Muestran su forma original y numerosos detalles de las conchas".

Cortijo, de 29 años y licenciado en Biología por la Uex, lleva desde el 2006 trabajando en esta línea de investigación que forma parte de su tesis doctoral. Ahora estudia al detalle, con otros tres investigadores entre ello Palacios, Sören Jenses y Mónica Martí, estos fósiles para determinar qué tipo de animal eran y su modo de vida, mientras estudian otros yacimientos. Para Cortijo la tarea que realiza a diario ahora con una beca de investigación del ministerio es un "orgullo". "Poder dedicarme a la paleontología que me ha gustado siempre y obtener estos resultados sobre algo tan desconocido es muy gratificante"

Fuente: elperiodicoextremadura.com

martes, 23 de marzo de 2010

Grandes erupciones dieron paso al dominio de los dinosaurios


La extinción masiva que acabó con los grandes ancestros de los cocodrilos y que permitió la expansión de los dinosaurios del Jurásico se debió probablemente a grandes erupciones volcánicas y al rápido cambio climático resultante, según un estudio de la Universidad de Brown en Providence (Estados Unidos). Los resultados del estudio se publican en la edición digital de la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).

Hace más de 200 millones de años la Tierra era muy diferente a la actualidad, la mayoría de la tierra firme sobre el planeta estaba integrada en un continente llamado Pangea, no existía el Océano Atlántico y el mundo animal lo controlaban los crurotarsanes, criaturas muy parecidas a los cocodrilos modernos. Sin embargo, la Tierra se encontraba entonces inmersa en un cambio climático que trajo consigo el reinado de los dinosaurios.

Los investigadores, dirigidos por Jessica Whiteside, muestran ahora en su trabajo la posible causa por la que comenzó el dominio de los dinosaurios sobre el de estos grandes cocodrilos ancestrales a finales del Periodo Triásico.

Los científicos construyeron un registro climático que marcaba el límite Triásico-Jurásico al combinar evidencias fósiles de extinciones de plantas y animales con la firma de carbono descubierta en la cera de hojas ancestrales y la madera descubierta en sedimentos de lagos mezclados con basaltos, que marcaban la actividad volcánica.

Los investigadores descubrieron fuertes evidencias que apoyan que las erupciones volcánicas extendidas y masivas condujeron a un pico en el dióxido de carbono atmosférico y de otros gases efecto invernadero que eliminó a la mitad de las especies de plantas y marcaron el final del Triásico, una de las cinco grandes extinciones masivas de la historia de la Tierra.

Los científicos también determinaron a través del registro fósil que la subida abrupta de los gases atmosféricos diezmó a los crurotarsanes, que competían con los primeros dinosaurios durante el Triásico. Gracias a la catástrofe climática, aquellos primeros dinosaurios de pequeño tamaño se liberaron de sus principales competidores y dominaron el mundo animal.

"Lo más importante es que muchas personas han oído hablar de por qué los dinosaurios se extinguieron pero la cuestión de cómo surgieron es mucho más apasionante", apunta Whiteside.

Lo que los científicos saben es que hace más de 200 millones de años el supercontinente Pangea se rompió cuando las placas del norte de América y de África comenzaron su deriva por separado.

A medida que se distanciaban las placas, creándose la cuenca que se convertiría luego en el Océano Atlántico, se producían grietas en esta área que desencadenaron la salida masiva de lava que cubrió más de 9 millones de kilómetros cuadrados, a la que los científicos denominan Provincia Magmática del Atlántico Central. Las erupciones volcánicas duraron alrededor de 600.000 años.

Los investigadores se centraron en las cuencas de las grandes grietas que conserva esta zona magmática para desentrañar qué le paso al clima y a las plantas y animales. Analizaron fósiles y firmas de carbono de dos grandes cuencas ancestrales del noreste de los Estados Unidos y una cuenca en Inglaterra.

En estas localizaciones, los investigadores descubrieron evidencias donde se conservaron entre los flujos de lava los sedimentos fosilizados de lagos que estaban en Pangea antes de la separación de las placas. Los autores dataron los flujos de lava más antiguos en 201,4 millones de años, lo que supone el límite superior en el que comenzó el volcanismo.

En el caso de las plantas, los datos de polen y del registro de carbono mostraron que la mitad de las especies de la flora del Triásico sucumbieron ante el volcanismo que marcó el final del periodo.

En cuanto a los animales, los autores vincularon las marcas de huellas descubiertas antes en rocas de las cuencas estadounidenses para determinar la extinción de los crurotarsanes en el volcanismo masivo que marcó el final del Triásico. Tras los flujos de lava, el "registro fósil para los crurotarsanes desapareció por completo", apunta Whiteside.

Liberados de sus principales competidores, los primeros terópodos que incluyen a los dinosaurios carnívoros, desde los velocirraptores a los tiranosaurius rex, se volvieron los dominantes en el planeta. Sin embargo, los científicos desconocen aún como pudieron adaptarse a la catástrofe climática.

Whiteside concluye que su trabajo no es el primero que establece un vínculo entre volcanismo y la extinción masiva del final del Triásico pero que sin embargo es el único que lo documenta.

Fuente: europapress.es

jueves, 4 de marzo de 2010

Nuevas pistas en el crimen masivo de los dinosaurios: fue un único asteroide


Hace 65,5 millones de años, los dinosaurios y el resto de criaturas que habitaban la Tierra alzaron sus cabezas a un tiempo cuando un inmenso asteroide de 15 kilómetros de diámetro cruzó el cielo a gran velocidad e impactó con una fuerza inusitada sobre la actual provincia mexicana de Yucatán.

La energía liberada en el inmenso choque fue mil millones de veces más potente que la bomba atómica de Hiroshima. Fue el comienzo del fin: terremotos de magnitud superior a 11 en el antiguo Golfo de México, colapsos de las plataformas continentales, gigantescos tsunamis... y cambios en la atmósferaque causaron un invierno global.

Los cambios provocados sobre el planeta tras la colisión desencadenaron una gran extinción masiva que afectó al 70% de las especies y terminó con la era de los dinosaurios. Ésta es la teoría más clásica sobre la hecatombe de finales del período Cretácico. Pero, ¿fue realmente así? No todos los científicos la comparten, pero ahora, un nuevo estudio en el que participan investigadores de la Universidad de Zaragoza viene a aportar nuevos datos que refuerzan la hipótesis con evidencias geológicas recabadas en varias partes del mundo.

El estudio, que se publica en la revista Science, es fruto del trabajo durante veinte años de 38 expertos en paleontología, geoquímica, geofísica y sedimentos de Europa, Estados Unidos, México, Canadá y Japón. La hipótesis de la colisión viene de lejos.

Planteada hace ya 30 años, los científicos se hicieron una idea más real de lo sucedido cuando en 1991 se descubrió enterrado bajo el Yucatán el cráter de un impacto de casi 200 kilómetros de diámetro, el de Chicxulub, cuya edad geológica coincide con la época de las extinciones.

Algunas voces se alzaron para mostrarse en desacuerdo con esta teoría, asegurando que los microfósiles del Golfo de México demuestran que el impacto sucedió bastante antes de la extinción, unos 300.000 años antes, así que no pudo provocarla. Entonces nacieron otros estudios alternativos que colocaban el gran «armagedón» prehistórico en otro escenario: una actividad volcánica inusual en la India que originó un enfriamiento global lluvia ácida.

Sedimentos «instantáneos»

Pero los científicos del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón, especializados en el estudio de foraminíferos, fósiles microscópicos que ayudan a datar las rocas sedimentarias marinas que los contienen, han aportado nuevas pistas que refuerzan la hipótesis del asteroide. Aseguran que los sedimientos de Yucatán coinciden exactamente con el evento de la extinción y fueron depositados en «un tiempo geológico instantáneo» como consecuencia de los terremotos y grandes tsunamis producidos por el impacto del asteroide.

Todos los cambios significativos en los ecosistemas de la Tierra se iniciaron en este momento «y, por tanto, el impacto de un gran asteroide en los sedimentos ricos en sulfatos de la antigua plataforma de Yucatán sigue siendo la causa más plausible para explicar la extición en masa», aseguran los autores del estudio.

Preguntados por si su estudio terminará la discusión entre los científicos, los micropaleontólogos españoles señalan que «el 99% de los especialistas apoya la teoría del impacto».

Fuente: abc.es

El pariente más antiguo de los dinosaurios

Un hueso de la pata del dinosaurio / R. Smith

Un grupo de paleontólogos ha encontrado una criatura, mitad dinosaurio mitad animal, que ha resultado ser el pariente más lejano de los terribles seres jurásicos. Este especimen, al que han denominado Asilisaurus kongwe, vivió hace 243 millones de años, 10 millones de años antes de que lo hiciera el primero de los dinosaurios conocidos y, aunque comparte con ellos muchas de sus características, los científicos lo sitúan justo en el exterior de su árbol geneaológico. Es decir, que no acaba de entrar en la foto familiar, como los chimpancés tampoco aparecen en la nuestra. El descubrimiento sugiere que los dinosaurios y los reptiles voladores pudieron haber pisado la Tierra mucho antes de lo que se creía.



Reconstrucción del nuevo dinosaurio con una silueta humana a escala / Sterling Nesbit


Los restos del Asilisaurus kongwe (el nombre significa, más o menos, anciano antepasado del lagarto en Swahili), descritos en la revista Nature por Sterling Nesbitt, investigador de la Universidad de Texas, fueron descubiertos al sur de Tanzania. En el yacimiento aparecieron huesos fósiles de 14 individuos, lo que hizo posible la reconstrucción de un esqueleto casi entero, con la excepción de porciones de la calavera y la mano. Los ejemplares medían entre medio metro y un metro de alto y de uno a tres de largo. Pesaban de diez a treinta kilos. Caminaban sobre cuatro patas y lo más probable es que comieran plantas o una combinación de plantas y carne.

Ancestros comunes

El Asilisaurus es parte de un grupo de hermanos de los dinosaurios conocidos como Silesaurus, que comparten muchas de las características de los dinosaurios pero que todavía carecen de un gran número de sus rasgos clave. La relación entre los Silesaurus y los dinosaurios es análoga al estrecho parentesco entre los seres humanos y los chimpancés. A pesar de que los dinosaurios más antiguos descubiertos hasta ahora tienen sólo 230 millones de años, la presencia de sus parientes más cercanos 10 millones de años antes implica que los Silesauros y el linaje de los dinosaurios ya se había separado de ancestros comunes hace 240 millones de años. Los Silesaurus continuaron viviendo junto a los primeros dinosaurios durante gran parte del Período Triásico.

En sendos casos, las ramas evolucionaron de animales que eran originariamente carnívoros y que después optaron por una dieta más saludable. Aunque es difícil de demostrar, los científicos creen que este cambio pudo haberles aportado una ventaja evolutiva, ya que un ecosistema sustenta con más facilidad a los comedores de plantas que a aquellos que se alimentan de carne.
En el yacimiento de Tanzania fueron descubiertos junto al Asilisaurus kongwe una serie de primitivos parientes de los cocodrilos. La presencia de estos animales juntos en el mismo momento y lugar sugiere que la diversificación de los familiares de los cocodrilos y las aves fue rápida y ocurrió antes de lo que se creía. «Todo el mundo ama a los dinosaurios- dice Nesbitt-, pero esta nueva evidencia sugiere que en realidad eran sólo uno de los grandes grupos de animales del Triásico». A juicio del experto, «esto demuestra que hay grupos enteros de animales por ahí de los que aún no hemos encontrado ni siquiera indicios. Es emocionante saber que todavía hay oportunidades de nuevos descubrimientos»

Fuente: abc.es

miércoles, 24 de febrero de 2010

Descubren una nueva especie de dinosaurio


Un equipo de paleontólogos ha descubierto una nueva especie de dinosaurio, que han bautizado como Abydosaurio. Este animal pertenecería al grupo de los braquiosaurios, esos enormes ejemplares de largo cuello y de alimentación herbívora.

Lo curioso del caso es que han recuperado cuatro cabezas, dos de ellas intactas, de una presa del Monumento Nacional de los Dinosaurios, que se encuentra al este de Utah. Sólo se han recuperado cráneos completos de 8 de las más de 120 especies de saurópodos conocidas. «Sus cabezas son más ligeras que las de los mamíferos porque se encontraban en el extremos de un largo cuello», asegura Brooks Britt, paleontólogo de la Universidad de Brigham Young.

«En lugar de los anchos huesos ensamblados, las cabezas de estos saurópodos están compuestas de huesos más ligeros, unidos entre sí por tejidos blandos. Normalmente, cuando el animal muere, la cabeza solía separarse del cuerpo y desintegrarse», añade Britt, coautor del artículo sobre el descubrimiento en la revista «Naturwissenshaften».

Los estudiantes y paleontólogos que participaron en la excavación recurrieron a martillos neumáticos para perforar la capa de roca de 105 millones de años de antigüedad que contenía los huesos. Incluso hubo que emplear explosivos para retirar la roca sobrante.

Los análisis de los huesos confirman que el pariente más cercano del Abysosaurio es el braquisaurio, que pisaba la Tierra 45 millones de años antes que la nueva especie descubierta. «La pieza más compleja con la que he trabajado personalmente es una vértebra que estaba corroida antes de sus hallazgo y resulta tan frágil que si la examinas de forma incorrecta puede desintegrarse», asegura Kimmy Hales, otro de los geólogos que han participado en el descubrimiento.

Dada la dificultad de encontrar cráneos en buen estado de este tipo de dinosaurios, la información de la que se dispone suele ser «de cuello para abajo». Sin embargo, en este caso, las cabezas aportan nueva información a los investigadores sobre cómo se alimentaban estos descomunales ejemplares. «Ellos no mascaban la comida, sino que la prensaban y luego la tragaban tal cual. Hay que tener en cuenta qie la cabeza sólo representa el 2 por ciento del cuerpo del animal. Frente a la gran variedad de formas dentales de los saurópodos en el período Jurásico, al final de esta era lo normal era que los dientes fueran estrechos como un lápiz.

Fuente: larazon.es

miércoles, 10 de febrero de 2010

Hallan nuevos fósiles de ictiosaurios en el sur de Chile

nuevamente Chile entrega fosiles de ictiosaurios, ya habia publicado de los hallazgos en este sitio en abril del 2009.

Santiago de Chile, Científicos chilenos y alemanes hallaron en el sur de Chile nuevos fósiles de ictiosaurios, uno de ellos con un embrión en su interior y otro típico del periodo Jurásico y que al parecer sobrevivió hasta el Cretácico, según informó hoy la Comisión Nacional Forestal (Conaf).

Los investigadores encontraron el pasado sábado los fósiles en los alrededores del glacial Tyndall, en el Parque Nacional Torres del Paine, a unos 2.200 kilómetros al sur de Santiago, en el marco de una expedición que se inició el pasado 4 de febrero.

La campaña forma parte de una investigación sobre los ictiosaurios que comenzó en 2007 y está liderada por los paleontólogos alemanes Wolfgang Stinnesbeck, de la Universidad de Heidelberg, y Eberhard "Dino" Frey, del Museo de Historia Natural de Karlsrushe.

Los ictiosaurios eran reptiles con un aspecto semejante a los actuales delfines que durante 150 millones de años vivieron en los mares del planeta, mientras los dinosaurios dominaban tierra firme, y su tamaño llegó a superar los 15 metros.

Los primeros aparecieron durante el Triásico inferior (hace 250 millones de años), alcanzaron su mayor diversidad en el Jurásico (entre 200 y 145 millones de años atrás) y se extinguieron durante el Cretácico (entre 145 y 60 millones de años atrás).

Uno de los fósiles hallados corresponde a un ejemplar típico del Jurásico y que al parecer sobrevivió hasta el periodo Cretácico.

Esto supone un novedoso descubrimiento, dado que hasta ahora se creía que esa especie se había extinguido ya en el Jurásico.

Además, en esta zona sólo se habían hallado hasta ahora fósiles correspondientes al Cretácico.

"Hallamos la cuarta especie de ictiosaurios presente en este sitio, lo que es muy emocionante, porque hay sólo un lugar en el mundo que tiene tantas especies, pero son de la era Jurásica y no del Cretácico, como acá", explicó Wolfgang Stinnesbeck.

"Esto posiciona Torres del Paine entre las mejores localidades de reptiles marinos en el mundo", añadió.

También se encontró una pequeña columna vertebral en el cuerpo de una hembra, lo que aportará información sobre la reproducción de un ictiosaurio denominado platypterygius, y supone además una diferencia respecto a otros encontrados en Alemania, donde había más de una cría.

El tercer descubrimiento fue una médula preservada entre las vértebras de un ictiosaurio, algo considerado raro por los científicos.

"Ésta es la primera vez que veo un cuerpo blando en la columna vertebral de un ictiosaurio, lo que puede decirnos mucho de su locomoción y movimiento", señaló Eberhard "Dino" Frey.

Desde el primer hallazgo en 1997 de un fósil de ictiosaurio en Torres del Paine, se han encontrado en el área del glaciar Tyndall 34 ejemplares articulados, completos o semicompletos, cuyos tamaños varían entre uno y cinco metros de largo.

"Para ictiosaurios del Cretácico, éste es el lugar más importante del mundo. Las razones son que tenemos muchos individuos, un amplio espectro desde bebés hasta adultos de más de cinco metros, al menos cuatro especies y preservación de partes blandas", resaltó el profesor Frey.

Financiado por la Deutsche Forschungsgemeinschaft (DFG), organismo del Gobierno alemán, este proyecto de investigación cuenta con el apoyo del Instituto Antártico Chileno (Inach) y la Corporación Nacional Forestal (Conaf).

Fuente: EFE

martes, 9 de febrero de 2010

Encuentran 3.000 huellas de dinosaurio en China

Sitio en el que fueron halladas las huellas.

Shandong, una provincia al este de China, cuenta con una particularidad. En la región Zucheng de la misma se han llevado a cabo nada menos que treinta hallazgos paleontológicos relativos a la paleontología de dinosaurios, y estos treinta sitios le han dado el topónimo a la ciudad de Ciudad Dinosaurio.

La lista de hallazgos en este lugar suma tres mil nuevos, pues un equipo de paleontólogos chinos han encontrado en Zucheng nada menos que 3.000 huellas de dinosaurios, seguramente perteneciendo a seis especies distintas y todas ellas apuntando hacia la misma dirección, como siguiendo el mismo camino.

Los expertos creen que las huellas tienen unos 100 millones de años de antigüedad, y fueron halladas sobre una superficie de 2.600 metros cuadrados en una roca de gran magnitud, y se cree que podrían haber sido generadas por un escape a predadores o bien una migración de las especies en juego.

Las huellas miden de 10 centímetros a 80 centímetros de tamaño, y se las ha asociado a especies de Tiranosaurio, Coelosaurio y Hadrosaurio, entre otras especies todavía no del todo identificadas.

Fuente: ojocientifico.com

martes, 26 de enero de 2010

El origen asiático de los dinosaurios voladores

Reproducción del microraptor hallado en China. | Foto: PNAS

El microraptor, un pequeño dinosaurio cuyos fósiles fueron hallados en China en el año 2000, podía volar. Un grupo de científicos de la Universidad de Kansas (EEUU) asegura haberlo demostrado tras llevar a cabo una reconstrucción de este animal en una maqueta. Los detalles de la investigación se explican esta semana en 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.

El excelente estado de conservación del fósil encontrado en China, en los que incluso se puede apreciar con detalle el plumaje del animal, ha permitido reconstruir con fidelidad cómo era este microraptor, que tenía cuatro alas -dos en la parte delantera y dos en las patas-. Se trata de uno de los dinosaurios más pequeños que se conocen, con un tamaño similar al de un pavo y un peso de algo más de un kilogramo.

El debate sobre la evolución de los dinosaurios y sobre cómo lograron volar sigue abierto. Hasta ahora, la teoría más aceptada por los paleontólogos sostiene que estos animales eran terrestres y fueron evolucionando hasta que consiguieron volar.

Sin embargo, el equipo de científicos liderado por David Alexander y Larry Martin defiende que el microraptor era un planeador que vivía en los árboles y que comenzó a volar desde aquí. Los investigadores creen que incluso podía realizar con sus alas algunos movimientos de los pájaros actuales.

Transición entre dinosaurios y pájaros

"Aunque no es el asunto central de este estudio, creo que el microraptor era una especie en transición entre dinosaurios y pájaros. Sus alas y las plumas de las patas se parecen mucho a las de los pájaros pero su esqueleto tiene características en común con los dinosaurios", explica a ELMUNDO.es el investigador David Alexander. "La articulación de su cadera es distinta a la de la mayor parte de dinosaurios, lo que le permitía extender sus patas hacia los lados para usarlas a modo de alas".

La controversia residía en que estos animales no podían desplegar sus alas para planear, pero los investigadores sostienen que han sido capaces de articular sus huesos en su cadera para demostrar que sí podían volar. Además, destacan que los dinosaurios permanecían erguidos mientras que el microraptor tiene patas traseras y largas plumas para impulsarlo.

Para construir esta maqueta en tres dimensiones, los investigadores utilizaron moldes sacados del esqueleto original hallado en China, así como huellas de plumas de varias especies que se conservan en museos de ese país. La ceniza volcánica que cubrió el animal durante miles de años permitió la excelente conservación del fósil, que fue hallado por unos agricultores en el año 2000.

El modelo creado es mucho menos pesado que el animal real gracias a los materiales que emplearon (la maqueta sólo pesaba 43 gramos frente al 1,23 kg. que los investigadores calculan que pesaba el microraptor).

El animal en el que se basaron para este estudio medía 37 centímetros (sus patas tenían 30 centímetros de longitud). Los científicos afirman que sus largas plumas (de unos 18 centímetros de longitud) les impedían permanecer mucho tiempo en el suelo. "Honestamente, no puedo imaginarme a este animal andando. Creemos que evitaba aterrizar en el suelo siempre que le era posible", explica Alexander. Para comprobar si podía volar, los científicos hicieron pruebas con la maqueta a cielo abierto en la Universidad de Kansas.

Los fósiles hallados en China están ofreciendo información muy valiosa sobre la evolución de los dinosaurios. Hace un mes, el mismo grupo de investigadores publicó una investigación sobre el sistema venenoso del sinornitosaurio, una especie muy próxima al microraptor.

Fuente: elmundo.es

lunes, 4 de enero de 2010

Investigan cambios climáticos del jurásico a través de fósiles del Sáhara


Sáhara, objeto de estudio. :: SUR

Los doctores Matías Reolid e Isabel Abad, del Departamento de Geología de la Universidad de Jaén desarrollan un estudio de materiales del Sáhara Argelino. El objetivo de estos científicos es encontrar las causas de una disminución de oxígeno en el fondo marino que causó la extinción del 84% de las especies marinas durante finales del Jurásico, hace 180 millones de años.

Esta extinción estuvo relacionada con la aparición de una situación de anoxia oceánica, disminución del oxígeno. «El estudio de esta situación que afectó a los ecosistemas marinos resulta de gran interés, ya que nos ofrece la posibilidad de modelizar este tipo de fenómenos en el presente y futuro, dados los vaticinios de cambios globales y extinciones», afirma Matías Reolid.

Para este estudio se han seleccionado afloramientos que se localizan en los Montes Ksour del Atlas Medio, inicio del Sáhara. Los investigadores se trasladaron al desierto, durante 10 días, para la recogida de microfósiles que servirán para los análisis micropaleontológico, mineralógico, geoquímico y análisis de isótopos de oxigeno y carbono.

Fuente: diariosur.es