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viernes, 8 de enero de 2010

Las huellas más antiguas de animales con cuatro patas

Icnitas de tetrápodos de hace 395 millones de años halladas en una antigua cantera de Polonia.- PER AHLBERG ET AL.

En una antigua cantera del sur de Polonia se han descubierto unas huellas que pueden cambiar la idea que se tenía hasta ahora de los primeros animales que, procedentes del medio acuático, colonizaron la tierra firme. Son unos rastros y algunas huellas individuales de varios animales, de entre 0,40 y 2,5 metros de longitud, con patas delanteras y traseras, así como dedos en algunos casos. No hay rozaduras que indiquen que aquellos animales se arrastrassen. Con una antigüedad bien datada de 395 millones de años, estas icnitas son 18 millones de años anteriores a los fósiles de tetrápodos (animales con cuatro patas) que se conocían hasta ahora. Para tener una idea del tiempo, tal vez sea útil recordar que los dinosaurios terrestres se extinguieron hace unos 65 millones de años y los primeros homínidos no llegan a los cinco millones de antigüedad.

Estos rastros y las huellas "imponen una reevaluación radical de la escala de tiempo, la ecología y las condiciones ambientales de la transición de peces a tetrápodos, así como del conjunto del registro fósil [correspondiente]", afirman Grzegorz Niedzwiedzki (Universidad de Varsovia) y sus colegas en la revista Nature.

Se pensaba hasta ahora que los tetrápodos habrían evolucionado a partir de peces, con un estadio intermedio, los elpistostégidos, que tendrían rasgos de unos y otros, es decir, cabeza y forma corporal similares a los tetrápodos, pero aún aletas en lugar de pies y manos. Lo que hace que el descubrimiento de las huellas polacas, descubiertas en los montes de la Cruz Sagrada, sea tan impactante es que tienen 10 millones de años más que los fósiles encontrados de elpistostégidos. Los científicos se plantean ahora si estos animales a mitad camino entre pez y tetrápodo no serian vestigios del pasado en lugar de formas de transición. "El descubrimiento de las huellas de cantera de Zachelmie modifican sustancialmente el contexto de las futuras investigaciones sobre el origen de los tetrápodos", dicen Niedzwiedzki y sus colaboradores.


Huellas de manos y pies de un animal de hace 395 millones de años y reconstrucción de su desplazamiento- PER AHLBERG ET A

Se han descubierto numerosos rastros de diferentes tamaños y características, así como muchas huellas individuales, detallan los científicos en Nature. Algunas están perfectamente marcadas. El primer rastro descrito muestra claramente huellas de pies y de manos. "El animal se estaría moviendo en línea recta sin dejar marcas de arrastrar el cuerpo", explica el artículo en que se presenta el hallazgo. Este animal mediría entre 40 y 50 centímetros de largo. En otro rastro no se aprecian diferencias entre manos y pies. Una de las huellas individuales mide 15 centímetros de ancho, y otra llega a 26 centímetros. También hay marcas parciales e incluso improntas de dedos. Todas se han datado con precisión y corresponden al Devónico, período de tiempo de hace entre 416 y 359 millones de años.

Todas estas huellas, "corresponden a un tiempo muy anterior a la época en que pensábamos que habían existido los tetrápodos", resumen los expertos Philippe Janvier y Gaël Clément en un comentario en Nature. Creíamos que la transición entre peces y tetrápodos se había producido hace entre 391 y 385 millones de años. "Ahora Niedzwiedzki y sus colegas tiran una bomba sobre ese esquema".

Las huellas debieron quedar impresas en un terreno pantanoso de una laguna marina de aguas someras, y puede ser que no haya marcas de arrastre porque aquellos animales aún se desplazasen flotando en el agua aunque ya caminasen sobre el fondo fangoso, sugieren Janvier y Clément.

Fuente: elpais.com

jueves, 14 de mayo de 2009

Un estudio investiga la vida de los primeros tetrápodos

Los registros fósiles se emplean para determinar la apariencia de los animales, y la comunidad científica ha descubierto mediante ellos diferencias importantes entre ejemplares jóvenes y adultos en el aspecto y el estilo de vida. Ahora una nueva investigación internacional publicada en la revista Science aporta nuevas pruebas sobre el hecho de que los primeros vertebrados terrestres sufrían una serie de cambios en su estilo de vida durante la madurez.

Investigadores de la Universidad de Uppsala (Suecia), la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y la Universidad de Duke (Estados Unidos) examinaron los restos óseos fósiles pertenecientes a las extremidades superiores de los géneros Ichthyostega y Acanthostega, los dos «peces cuadrúpedos» de Islandia. El nuevo material mostró diferentes trayectorias ontogénicas (aquellas que muestran el desarrollo desde la fertilización del huevo hasta la madurez) relativas a sus extremidades anteriores.

Estos animales vivieron durante el Devónico, un periodo del Paleozoico que comenzó hace 416 millones de años y finalizó hace 359,2 millones de años. El nombre de este periodo procede del condado de Devon (Reino Unido), donde se estudiaron por vez primera rocas datadas entre estas fechas. Los primeros peces que desarrollaron patas y comenzaron a andar en tierra como tetrápodos, esto es, animales vertebrados cuadrúpedos, lo hicieron durante el Devónico.

Los investigadores afirmaron que el Ichthyostega y el Acanthostega vivieron hace unos 365 millones de años y que fueron los primeros vertebrados con miembros anteriores y posteriores en lugar de aletas pareadas. Forman parte de la raíz común a todos los anfibios, reptiles mamíferos y pájaros actuales, según el equipo de investigación. A pesar de que ambos están considerados como los primeros tetrápodos de los que se tiene noticia gracias a múltiples estructuras esqueléticas prácticamente completas, el Acanthostega se ha definido como el más primitivo.

En su estudio, los investigadores encontraron varios huesos pertenecientes a extremidades anteriores de las dos especies de peces tanto completamente desarrollados como a medio desarrollo. Gracias a estos restos fueron capaces de determinar de qué manera variaba la forma del hueso al ir creciendo el animal. Los análisis revelaron que la vida de los dos animales se desarrolló de formas distintas.

«El hueso de la extremidad anterior proporciona una gran cantidad de información sobre el estilo de vida del animal, ya que su forma nos da pistas sobre los movimientos realizados y nos informa, por ejemplo, de si el animal levantaba la parte delantera del suelo», explicó el profesor Per Ahlberg del Departamento de Fisiología y Biología del Desarrollo de la Universidad de Uppsala (Suecia).

Al comparar estos dos peces, los investigadores descubrieron que el Ichthyostega era más terrestre que el Acanthostega gracias a que sus extremidades eran más robustas y sólo poseían una pequeña aleta de cola. «El patrón que se aprecia en el proceso de adhesión de los músculos en los pequeños húmeros (huesos de las extremidades anteriores) se asemeja al de los miembros más semejantes a los peces de los tetrápodos del grupo corona», se lee en el artículo. Es decir, el Ichthyostega poseía más capacidad de adaptar sus extremidades anteriores para poder aguantar su peso en la madurez.

Con respecto al Acanthostega, los húmeros pequeños y grandes muestran el patrón del grupo corona: sus extremidades son más débiles y la aleta de cola más grande. Los investigadores no encontraron modificaciones correspondientes en este animal.

«La explicación probablemente resida en que ambos animales depositaban sus huevos en el agua tal y como lo hacen los anfibios contemporáneos, lo que significa que para el Ichthyostega terrestre, [al contrario que para] el Acanthostega acuático, era necesario sufrir una transformación durante su vida al crecer del estado larvario al adulto», informó el profesor Ahlberg.

«Deducimos que el Ichthyostega sufrió una mayor terrestralización locomotora durante su ontogenia», apuntaron los autores. «En general, de las posiciones [del desarrollo evolutivo] filogenéticas relativas al Ichthyostega y al Acanthostega podría decirse que no están del todo claras, puesto que el Ichthyostega podría ser el más basal [el que se diversificó antes] de los dos.»

La situación del Ichthyostega, más adaptado al medio terrestre, indica «una situación en la que la terrestralización se produjo de forma rápida y temprana, muy distinta a la de los modelos predominantes en la actualidad sobre los "tetrápodos acuáticos devónicos"», concluyeron.

Para más información, consulte:

Science:
http://www.sciencemag.org

Universidad de Uppsala:
http://www.uu.se

Fuente: cordis.europa.eu