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lunes, 16 de mayo de 2011

Una pesquisa en huellas de 220 millones de años

Silvina de Valais es experta en pisadas de animales extinguidos, como las de aves que pasearon en desaparecidos bosques antárticos. Estudiará rastros del Triásico en la Línea Sur.


En el sur rionegrino rastreará registros de reptiles mamiferoides.

La bióloga Silvina de Valais es experta en descifrar pisadas de animales extintos. Ha puesto, por ejemplo, la lupa en las huellas que en el Jurásico dejaron en Santa Cruz pequeños mamíferos y ha estudiado los registros de una suerte de chorlitos hace 47 millones de años pasearon por lagunas de un escenario por entonces verde en lo que hoy es la Antártida. Y también ha identificado las pisadotas de bestiales dinosaurios carnívoros. Pero ahora, la investigadora del Conicet y de la Universidad Nacional de Río Negro tiene como objetivo investigar las pisadas de bichos que hace 220 millones de años caminaron por lo que actualmente constituye una porción de la Línea Sur rionegrina, más concretamente en las lajas que atesoran fósiles del período Triásico, una época en la cual no había dinosaurios pero sí reptiles mamiferoides. Criaturas extrañas: mamíferos en tránsito a reptiles que se encuentran en canteras de Los Menucos.


La bióloga encontró su lugar en el mundo en la Patagonia Norte. Es referente en una rama de la paleontología llamada icnología

Es curiosa y paradójica la tarea de la icnóloga -así se llama su especialidad- pues en esta misión que espera completar con un trabajo de campo antes que termine el año, retoma investigaciones o por lo menos registros que hace muchísimos años realizó nada más y nada menos que el fallecido científico rionegrino Rodolfo Casamiquela, el gran investigador patagónico.

"Puede sonar un poco raro pero esa es mi especialidad, no soy la única, hay otros especialistas en la Argentina. Y si bien no me animo a decir cuántos, no somos muchos", afirmó la bióloga que desde hace tres años vive en Roca donde es docente de la Universidad de Río Negro.

La icnología es una de las ramas de la paleontología que se dedica específicamente a eso, a encontrar huellas plantas que vivieron millones de años atrás.

La investigadora que nació en la capital federal y completó su doctorado trabajando en el museo Egidio Feruglio de Trelew ha encontrado su lugar en el mundo en la Patagonia Norte.

"En general he estado trabajando en la investigación de registros de la década del 70. Mi tesis doctoral la hice con las huellitas de mamíferos que fueron descubiertas por (Rodolfo) Casamiquela y de otras que registró (José) Bonaparte y que son del Jurásico Medio en Santa Cruz. Son pisadas chicas, de mamíferos muy chicos", explica.

–¿Cómo un ratón?

–Sí, de ese tamaño, pero no era un ratón, a los ratones todavía les faltaba mucho, mucho.

–¿Cómo surgió la investigación de las pisadas de aves en la Antártida?

–Fui convocada por Héctor Mansilla, un investigador chileno que en 2008 estuvo en la Antártida, en un sitio que ya era conocido desde la década del 70, un cerro fósil donde se registraron hojas y otros materiales muy interesantes. Mansilla y otro científico, un paleobotánico, Marcelo Leppe, encontraron pisadas de aves, como si fueran de chorlitos y otras palmadas, como de patos.

–¿Cómo hizo la investigación?

–Gracias a una autorización y el financiamiento de la Universidad de Río Negro pude ir a Punta Arenas (Chile) y realizar la investigación. Son huellas de 47 millones de años, cuando Antártida tenía zonas boscosas y una flora y fauna muy interesantes.

La investigación global de Antártida es clave para descifrar cómo era ése continente antes de que se congelara. Los investigadores recogieron planchas de piedra que concentran 40 pisadas de aves que no se sabe si están o no extinguidas. Esas aves habitaron un lugar diferente, todavía unido al territorio americano.
Fuente: rionegro.com.ar

martes, 24 de agosto de 2010

"Somos los descendientes de seis extinciones masivas" Jordi Agustí, paleontólogo


Tengo 56 años. Nací y vivo en Barcelona. Soy paleontólogo. Soy profesor de investigación, destinado por el Institut Català de Recerques Avançades al Institut de Paleoecologia Humana de la URV. Casado, dos hijas. ¿Política? Garantizar educación, sanidad y cultura

Evolucionamos? Ineludible, es ley de la vida. ¿Progresamos? Esa sensación tenemos al ver que la vida aumenta su complejidad para adaptarse a las fluctuaciones ambientales, del entorno.

¿Hasta dónde llega esa adaptación? Hasta independizarnos del entorno: ¡es la estrategia humana! Hemos desarrollado un órgano no biológico (la cultura) con el que modificar el entorno en nuestro beneficio.

¿Sólo nosotros hemos hecho eso? Ninguna otra especie a nuestro nivel.

Y... ¿no estaremos pasándonos? Sí parece que generamos cambios ambientales... que acabarán por perjudicarnos.

¿Cuándo empezó este proceso? Hace dos millones y medio de años nuestros ancestros eran carroñeros, y hace dos millones de años ya empezamos a cazar...

¿Eso es ya modificar el entorno? Apenas. Pero hace 11.000 años empezamos a plantar semillas y apacentar animales.

Es lo que llamamos neolítico, ¿no? Sí: ahí generamos excedentes alimentarios, posibilitamos el aumento de población... y así nos salimos de la pirámide ecológica.

Y hasta hoy.Hasta hace dos siglos..., cuando la revolución industrial exacerbó el proceso de modificación del entorno.

¿Hasta comprometer el futuro? Sólo el de algunas especies vivas, incluida la nuestra. Si desaparecemos, dejaremos cuatro ruinas y la vida seguirá sobre la Tierra.

¿La extinción de qué especie indicaría que la siguiente es ya la nuestra? La de las bacterias de nuestro intestino.

¿En qué momento ha habido en la Tierra más especies? Ahora.

¿Ah, sí? Sí. La última extinción masiva de especies vivas fue hace 65 millones de años.

¿Qué pasó? Un meteorito caído en el actual golfo de México levantó tanta materia que tapó el Sol: murió el plancton, las plantas verdes...

Y los dinosaurios se extinguieron. No sólo los dinosaurios: ¡ninguna criatura de más de 25 kilos sobrevivió!

Así, ¿todas las especies actuales descienden de las que quedaron entonces? Sí, incluida la especie humana: usted y yo.

¿Existo gracias a una extinción? ¡Toda vida aquí resulta de seis extinciones masivas de especies! La sexta ya se la he citado; la quinta fue hace 200 millones; la cuarta, hace 250 millones de años...

Un momento: explíqueme la quinta.

Las aguas de los fondos oceánicos tenían muy poco oxígeno (anóxicas) y una marea las lanzó sobre las franjas costeras, ¡extinguiendo el 75% de las especies vivas! Especies que descendían de las supervivientes de la anterior extinción, 50 millones de años antes, que dejó vivas el 5% de especies.

¿Y cómo fue esta cuarta extinción?

Fue la mayor de la historia de la vida: súbitos afloramientos de carbón inyectaron en la atmósfera altas dosis de CO , lo que provocó 2 un calentamiento global... ¡que extinguió el 95% de las especies vivas!

¿De qué extinción previa provenían?

De la tercera, que hace 360 millones de años ya había extinguido al 70% de las especies, también por el envenenamiento de los litorales por aguas anóxicas.

¿Y cómo fue la anterior extinción masiva, la segunda?

Hace 440 millones de años el planeta se congeló casi por completo: desapareció el 75% de las especies existentes entonces.

¿Y la primera extinción?

Fue hace 530 millones de años, por descenso del nivel de las aguas y ascensión de aguas anóxicas. La vida la componía entonces la primera fauna pluricelular (trilobites, braquiópodos inarticulados, gusanos poliquetos y moluscos monoplacóforos): se extinguió ¡el 90% de esas primeras especies!

¿Cómo surge una especie nueva?

Ante azarosos cambios del entorno, estructuras existentes despliegan funciones nuevas: el plumón de las crías de dinosaurios era un termostato..., y acabó siendo pluma para volar: así aparecieron las aves.

¿Y los mamíferos?

Ya hubo micromamíferos antes de la extinción de dinosaurios..., pero explotará su expansión después, hace 56 millones de años.

¿Qué especie ha sido la más rara?

Para mí, el anomalacaris, artrópodo extrañísimo del Cámbrico: una especie de gamba gigante, de medio metro, muy depredadora, con aletas, tentáculos...

¿De qué especie extinguida le encantaría hallar y estudiar restos?

Al antepasado común de gorila, chimpancés y homínidos, que debió de vivir hace siete millones de años en Áfricacentral...

¿Qué especies han sido las más longevas sobre la Tierra?

Los nautilos llevan en el mar desde hace 400 millones de años... Pero todavía más las arqueobacterias: ¡estaban aquí hace casi 4.000 millones de años, cuando en la Tierra no había ni oxígeno!

¿No teníamos oxígeno?

La atmósfera de la Tierra no tuvo oxígeno hasta hace 2.000 millones de años. Lo tuvo cuando la actividad fotosintética de cianobacterias excretó oxígeno a la atmósfera: ¡eso envenenó a miles de especies de bacterias! De las que se adaptaron a respirar aquel veneno llamado oxígeno descendemos nosotros.


Fuente: lavanguardia.es / Imagen : Ine.es

miércoles, 4 de agosto de 2010

Entrevista a Tim White, (Ardipithecus ramidus)

Tim White (a la izquierda) y Mauricio Antón (derecha)



Tim White contribuyó al descubrimiento de las famosas pisadas de Laetoli, y junto con Donald Johanson estudió los fósiles de Australopithecus afarensis de Afar, Etiopía, incluyendo la famosa “Lucy”, que en los años 80 revolucionó el árbol genealógico de los homínidos. En los años 90 el equipo de White descubrió en Aramis, Etiopía, un nuevo género y especie de homínido, al que bautizaron como Ardipithecus ramidus, y que por aquél entonces era el miembro más antiguo conocido de nuestra familia. En campañas posteriores se encontraron nuevos restos de A. ramidus, incluyendo un esqueleto parcial de una hembra, pero la preservación de los fósiles era tan precaria que su preparación y análisis llevaron 15 años de trabajo, durante los cuales la comunidad científica internacional aguardaba expectante los resultados de su estudio.

En 2009 la publicación de un conjunto de artículos sobre A. ramidus y su entorno ecológico en un número especial de la revista Science justificó con creces la espera, proporcionando una descripción y análisis exhaustivos de los fósiles y unas interpretaciones en ocasiones provocadoras de la biología y evolución de este primitivo homínido. Todo descubrimiento relevente en el campo de la evolución humana genera polémica y el recién descrito esqueleto de A. ramidus, apodado “Ardi” por sus descubridores, no es una excepción.

Las conclusiones del conjunto de estudios indican que A. ramidus era un homínido todavía próximo al antepasado común entre humanos y chimpancés, pero inequívocamente situado en nuestra rama del árbol evolutivo por rasgos distintivos como la reducción del tamaño de los caninos y la incipiente locomoción bípeda. Más aún, proponen que el bipedismo de “ardi” no era una adaptación a la sabana abierta como solía decirse, ya que su entorno sería más boscoso, y plantean que la locomoción bípeda fue una adaptación que permitía a los machos de la especie transportar alimentos con los cuales aprovisionarían a la hembra y las crías, dentro de un sistema social monogámico.

Pero hay expertos que cuestionan tanto la interpretación de “Ardi” como animal bípedo, como la interpretación de su entorno como boscoso o semiboscoso, ambas elementos claves para la hipótesis del equipo de White sobre la evolución humana en el Mioceno tardío y el Plioceno. Pero lo que nadie pone en duda es la labor increíblemente concienzuda de White y sus colaboradores por extraer al yacimiento y a sus fósiles hasta la última gota de información.

1. ¿Cuáles son, en su opinión, los principales hitos en la evolución humana?

A. El bipedismo y la reducción de los caninos, hace unos 6-7 millones de años
B. La tecnología lítica, el cerebro y la expansión geográfica, hace unos 2,5-2,0 millones de años
C. La agricultura

2.-¿Cuáles fueron los caminos que siguió la evolución humana, a su parecer, desde el primer homínido africano hasta el actual Homo sapiens?

Los tres géneros Ardipithecus, Australopithecus y Homo son las tres mesetas adaptativas básicas. En cada meseta hubo limitada especiación y diversidad de especies. El linaje que llevó a los humanos fue, en su mayor parte, africano.

3. ¿Cómo se organiza el trabajo en una excavación paleontológica?

En realidad depende de la cuestión y del sitio que se investiguen. Puede variar desde muy grande, como el proyecto del Awash Medio, en el que han participado unas 800 personas en los últimos treinta años, hasta una pequeña cata en una cueva.

4.-¿Cuáles han sido sus experiencias más satisfactorias en el trabajo de campo?

Hallar la evidencia que estamos buscando. Me encanta el trabajo de campo en África, especialmente colaborar con personas de diferentes culturas y diferentes ciencias.

5. ¿Qué sabemos por ahora sobre el Ardipithecus ramidus? ¿Puede usted resumir los hallazgos más importantes sobre su anatomía, su conducta y su entorno?

La mejor fuente sobre esto es el sumario de los autores que escribimos en Science para el artículo de recapitulación en la serie de once artículos publicados el pasado octubre. Es un homínido primitivo bípedo, de cerebro pequeño, caninos reducidos y pies prensiles, que ingería una dieta omnívora en un hábitat arbolado en África hace 4,4 millones de años.

6. ¿Es el Ardipithecus el “primer antepasado” más probable del linaje humano?

Sí, yo creo que de este género surgió el Australopithecus, aunque es demasiado pronto para saber exactamente de qué especie del género.

7.-¿Cuál es su opinión sobre el Sahelanthropus tchadensis?

Es claramente un miembro de la familia de los homínidos, y claramente pertenece al género Ardipithecus. Su cráneo es sorprendentemente similar al del Ardipithecus ramidus, como lo es su dentición.

8. Nos hemos fijado en que el artista Jay Matternes aparece como coautor de uno de los artículos sobre el Ardipithecus en “Science”. ¿Cómo fue la colaboración entre Matternes y el equipo de investigación durante la preparación de las reconstrucciones artísticas del Ardipithecus ramidus?

Donde mejor se ve esto es en el documental “Descubriendo a Ardi”, producido para el Canal Discovery. Trabajó con nosotros desde el principio en la reconstrucción de las partes que no podíamos restaurar y en la visualización del esqueleto completo.

9. A la vista de la anatomía del Ardipithecus, ¿piensa usted que las reconstrucciones del Australopithecus y el Paranthropus deberían mostrar un tórax humanoide en lugar del tórax antropoide, en forma de embudo, que les atribuyen muchas ilustraciones recientes?

Sí, pero no necesariamente en vista de la anatomía del Ardipithecus. El tórax en forma de embudo de los antropoides modernos no se ha hallado en los restos óseos de Australopithecus, así que las reconstrucciones que muestran esta clase de tórax son simplemente incorrectas, y confían demasiado en los antropoides modernos y prestan demasiado poca atención a los fósiles. Pronto habrá aún más evidencia fósil sobre esta cuestión; y esto es todo lo que puedo decir por ahora.

10. ¿Cuál fue en su opinión la principal presión selectiva en la evolución de la locomoción terrestre bípeda en el Ardipithecus?

Tuvo que ver con el acarreo y con la aptitud reproductiva, así que son las ideas de Lovejoy las que encuentro que más apoya la preponderancia de la evidencia disponible.

11. ¿Qué ventajas pudo tener en comparación con la locomoción terrestre cuadrúpeda de los babuinos y otros monos del Viejo Mundo, especialmente si consideramos que estos monos se mueven con eficiencia en los árboles y sobre el terreno y son capaces de manipular muy diestramente alimentos con sus manos?

No se trata de manipular alimentos, se trata de TRANSPORTAR estos alimentos a largas distancias en comparación con lo que hacen cualesquiera otros primates. Ahí es donde entró la selección natural.

12. Una crítica reciente de su interpretación del antiguo ambiente de Aramis afirma que el área no estaba cubierta por extensos bosques, sino que en lugar de esto habría sólo retazos de arboleda ribereña, parte de un mosaico de ambientes comparables a las sabanas de hoy. ¿Qué opina usted de esto?

Estos geoquímicos isotópicos han elegido deliberadamente los conjuntos más ambiguos de datos [isótopos del suelo y fitolitos], sesgado sus interpretaciones de estos datos, ignorado las obvias diferencias entre “entorno” y su subconjunto “hábitat”, y colaborado estrechamente con los medios locales de su universidad para hacer creer deliberada y falsamente que habíamos reconstruido a Ardi viviendo en un bosque sin pastos. Aun una lectura rápida de nuestras publicaciones originales y nuestra respuesta muestra no sólo que que han falseado lo que publicamos, sino también que sus propias conclusiones son incompatibles con los más amplios conjuntos combinados de datos pertinentes a la paleoecología que hay para cualquier sitio del Plioceno africano.

En 1994 publicamos en Nature (cuando empezábamos a acumular esos conjuntos de datos que representan múltiples líneas de evidencia independientes) que el Ardipithecus era un homínido y que ocupaba un terreno arbolado. Estos oponentes no cuestionaron directamente esos hallazgos durante más de quince años tras la publicación de las conclusiones. Sin embargo, ambos grupos siguieron publicando extensamente que el Ardipithecus era un antropoide (S.) y que los homínidos primitivos surgieron en sabanas (Cerling et al.). Así que las réplicas de Sarmiento y de Cerling et al. eran absolutamente predecibles sobre la base de que sus posiciones, largamente sostenidas, habían sido perturbadas por la publicación el pasado octubre de datos mucho más diversos y detallados.

Eligieron centrarse en los estudios de isótopos estables y los datos de fitolitos presentados en nuestro artículo y suplemento de Science. No presentaron nuevas ideas ni nuevos datos.

Mi hipótesis es que estos autores parecen tan decididos a ignorar todos los otros y aún más relevantes datos relativos a este primate y su hábitat porque encuentran los datos de Aramis y el Ardipithecus muy amenazadores para sus inveteradas y frecuentemente publicadas opiniones. No es diferente del caso de algunos geólogos que rechazaron la evidencia en favor de la deriva continental o el impacto asteroidal K-T aun después de que esa evidencia hubiese devenido abrumadora.

¿Cuál es la evidencia más DIRECTA acerca del hábitat del Ardipithecus, las ‘pistolas humeantes’ de la elección de hábitat de este primate?

1. La anatomía y proporciones de los dientes
2. El desgaste microscópico de los dientes
3. Los isótopos del esmalte
4. El aparato masticatorio
5. Las adaptaciones locomotrices, en particular manos, pies, pelvis

Este primate estaba mejor adaptado a masticar alimentos blandos, poco abrasivos, que cualquier otro homínido jamás hallado. Este primate estaba mejor adaptado a trepar a los árboles que cualquier otro homínido jamás hallado. Conocemos su dieta y conocemos el paisaje en el que consistentemente se hallan sus restos.

Luego, dados estos hechos biológicos, firmemente establecidos por los conjuntos de datos publicados el pasado octubre, ¿qué evidencia indirecta hay del hábitat en el que este primate moría más a menudo?
1. Los otros organismos con los que está asociado; tanto las especies que consistentemente se hallan con él como, lo que es aún más importante, la ABUNDANCIA RELATIVA de esas especies de:

A. Plantas. Abundantes madera y semillas fósiles, abundantes grandes moldes de raíces. Ya sabe los isótopos y los suelos y la sedimentología.
B. Animales. Está presente el abanico completo desde organismos pastadores, de campo abierto, hasta los de bosque cerrado, estos últimos numéricamente abundantes desde caracoles pasando por aves hasta mamíferos pequeños y grandes.

Cerling et al. afirman: “Se han recuperado en Aramis más especies de ungulados pastadores que de ungulados ramoneadores.” ESTO ES OFUSCACIÓN DELIBERADA. Ignoraron intencionadamente nuestra figura 5 del artículo sobre grandes mamíferos, en cuyo pie escribimos: “En la estructura trófica de la fauna basada en la lista de especies son abundantes las pastadoras y carnívoras, mientras que ramoneadores y frugívoros dominan cuando se incorporan los datos de número de especímenes identificables (NISP) y mínimo número de individuos (MNI)”. Veánse también los otros histogramas y diagramas de sectores, en los que es muy obvio que en la más amplia fauna conocida del plioceno africano vemos consistentemente esta firma de arbolado, no importa qué taxón o qué tipo de evidencia se use.

Sí, la presencia o ausencia de especies es importante, y con ella mostramos que en el entorno general había gran número de mamíferos pastadores y ramoneadores. PERO PARA DETERMINAR DÓNDE SE ENCONTRABA EL ARDIPITHECUS EN EL ENTORNO GENERAL, PARA ARROJAR MÁS LUZ SOBRE SU HÁBITAT, NECESITÁBAMOS AVERIGUAR CON QUÉ CLASE DE ANIMALES SE LE HALLABA MÁS FRECUENTEMENTE, Y AQUÍ LOS DATOS DE ABUNDANCIA RELATIVA SON ABSOLUTAMENTE CRÍTICOS. NOSOTROS PRESENTAMOS ESTOS DATOS PERO ELLOS DELIBERADAMENTE LOS IGNORAN (véanse los histogramas de grandes mamíferos, en particular los bóvidos, y la ecomorfología postcraneal de los bóvidos que muestra que la abrumadora mayoría de todos los especímenes y todos los elementos analizados están adaptados a sustratos de praderas no abiertas, otro hecho que estos autores IGNORAN).

Advierta que Cerling et al. ignoran todos estos datos en favor de un hábitat ribereño del cual no hay ninguna evidencia faunística o sedimentológica, todo lo cual intentan explicar por algún especulativo régimen de predación selectiva que hubo de aplicarse a todo el transecto natural de 7 kilómetros, pero que jamás se ha observado directamente ni evidenciado paleontológicamente. Y nunca se detienen a explicar exactamente qué ADAPTACIÓN BIOLÓGICA tenían los homínidos primitivos a estos entornos de sabana abierta. Probablemente, precisamente porque no hay ninguna evidencia de tal adaptación en el Ardipithecus (aunque sí la hay para el más tardío Australopithecus). Aramis no es tan sólo otro ejemplo ribereño de un homínido pliopleistocénico con una fauna tafonómica y ecológicamente mixta, y el Ardipithecus no es tan sólo otro Australopithecus.

En nuestras réplicas a estos críticos, no podíamos meramente repetir toda la voluminosa evidencia que ya habíamos PUBLICADO, en octubre, y que Cerling y compañía DELIBERADAMENTE OMITIERON en su esfuerzo por acomodar los datos NUESTROS que ellos SELECCIONARON para encajar en sus conclusiones PRECONCEBIDAS, MANIPULANDO nuestras palabras en el proceso. Por ejemplo, dondequiera que usábamos la palabra “bosque” en nuestro trabajo iba acompañada de “retazos” y de una descripción de qué evidencia teníamos exactamente de tales retazos de bosque. Pero en lugar de informar de esto, los críticos intentaron despistar a las audiencias científicas y públicas afirmando falsamente que situábamos al Ardipithecus en una selva, LO QUE NUNCA HICIMOS; en verdad, deliberada y explícitamente hicimos OTRA COSA.

Estamos de acuerdo en que había abundancia de gramíneas (vaya, nosotros publicamos los datos en favor de ello). Pero los abundantes monos colobinos y kudus de Aramis no pueden sobrevivir sólo de gramíneas (y no lo hicieron, según el microdesgaste, el mesodesgaste, los isótopos, la ecomorfología postcraneal). En Aramis hay escasez de organismos que SÍ pueden depender de gramíneas C4, por ejemplo los raros caballos y antílopes pastadores. Si estas gramíneas eran tan abundantes, su biomasa tan alta en el conjunto del hábitat del Ardipithecus, entonces ¿por qué son tan RAROS en el ensamblaje asociado con él los organismos que SE SABE que viven de ellas y las explotan dondequiera las hay?

Además, si el Ardipithecus dependía del hábitat de praderas abiertas ¿dónde está la evidencia? El primate no muestra evidencia alguna de una tal adaptación en su desgaste dental, anatomía o isótopos. Sí, los fitolitos y la isotópica del suelo muestran gramíneas. Sí, la isotópica del esmalte de los RAROS mamíferos pastadores muestra que había praderas en la vecindad. Y NO, jamás dijimos que esto fuera un bosque tropical de dosel cerrado, sino un terreno arbolado con pastos. Dijimos esto basándonos en el conjunto de la evidencia.

Algunos de los indicadores como los loros y los puercoespines de cola de cepillo y las firmas isotópicas de un dosel cerrado en dos monos colobinos sugieren retazos de bosque. Informamos de esto en los resúmenes de autor, en los textos y en la información suplementaria en cuatro de los once artículos. Algunos de los indicadores como los mucho más raros ungulados pastadores de pradera y los gerbos señalan claramente a praderas abiertas tipo “sabana”. Pero la abrumadora mayoría de la evidencia sedimentológica y paleontológica e isotópica sugiere que el paisaje DOMINANTE que el Ardipithecus ocupaba era arbolado. Las adaptaciones del organismo objeto de estudio, el Ardipithecus, indican lo mismo.

Los manuscritos que enviamos a Science incluían 600 páginas de datos, todos los datos, de todas estas líneas de evidencia. No los seleccionamos, no los sesgamos, y no creo que los malinterpretáramos. Ceiling et al. se plantearon esto con la intención de acomodarlos, post-hoc, a las ideas preconcebidas que han publicado repetidamente durante los últimos quince años. Se centraron en los datos de isótopos y fitolitos, malempleando deliberademente principios y términos ecológicos, e ignorando deliberadamente datos mucho más importantes que rechazan abrumadoramente sus ideas previamente publicadas.

Espero que esto aclare la respuesta publicada, que debería usted consultar también y puede también citar.

13. ¿En qué trabaja ahora?

Seguimos con el trabajo de campo y de laboratorio en el Awash Medio. También trabajamos muy intensamente con los gobiernos etíope, japonés, francés y estadounidense en la instalación de antiguo patrimonio etíope y equipo científico donado en una magnífica instalación nueva construída por Etiopía para albergar sus preciosos fósiles y artefactos. Esto incluye gestión, formación y relaciones con muchas diferentes comunidades ocupadas en la investigación de la evolución humana en todo el mundo.

Fuente: desdeelexilio.com

jueves, 3 de septiembre de 2009

Angola: paraíso de fósiles

El mayor hallazgo se produjo en 2005 cuando se encontraron cinco huesos de la pata delantera izquierda de un dinosaurio saurópodo.

En el pasado la mayoría de la gente que iba a Angola buscaba petróleo, diamantes o minas. Ahora el país también es una atracción para los cazadores de fósiles –paleontólogos– quienes lo describen como “un museo en el suelo”.

Tres décadas de guerra civil (que terminó en 2002) mantuvieron cerrada a Angola durante muchos años. Por esa razón, pocos científicos han tenido oportunidad de visitarla.

Los que ahora tienen esa oportunidad no se van decepcionados.

Louis Jacobs de la Southern Methodist University de Dallas define a Angola como “la última frontera para la paleontología”.

“Pocas investigaciones se llevaron a cabo debido a la guerra, pero ahora que lo estamos haciendo, sabemos que hay mucho por encontrar”, afirma.

“En algunas áreas hay, literalmente, fósiles que salen de las rocas. Es como un museo en el suelo”, dice.

El mayor hallazgo

Louis Jacobs forma parte de “PaleoAngola”, un proyecto cuyo mayor hallazgo, hasta el momento, se produjo en 2005 en el acantilado de Iembe a 65 kilómetros de la capital, Luanda.

Ese año fueron descubiertos cinco huesos de la pata delantera izquierda de un dinosaurio saurópodo.

Desde entonces, la mayoría de las calaveras y esqueletos encontrados han sido de tortugas, tiburones, plesiosaurios y mosasaurios, de los cuales hay una especie de angolasaurio.

Plesiosaurios y mosasaurios no son técnicamente dinosaurios terrestres, sino reptiles marinos emparentados con los lagartos y las serpientes.

Según Octavio Mateus, de la Nueva Universidad de Lisboa, los huesos de los saurópodos son sólo el comienzo.

“Creemos que hay más dinosaurios para encontrar, sólo necesitamos las instalaciones y los medios para excavar”, dice.

“Angola es sorprendente en fósiles. Algunos de los lugares son los mejores del mundo en esa materia, ya que seguimos encontrando nuevos animales por lo que es emocionante estar aquí”, cuenta.

Además de desenterrar fósiles interesantes, el estudio de la paleontología trata también de entender cómo se formó la Tierra hace decenas de millones de años.

Por ejemplo, cuando Sudamérica se dividió de África y se formó el océano Atlántico Sur.

“Los fósiles pueden indicar cómo los animales migraron de un lugar a otro y cómo los continentes se movieron con el paso del tiempo”.

“A partir del estudio de los fósiles podemos calcular el momento en que los animales terrestres ya no eran capaces de cruzar desde África hasta América del Sur y cuándo estaban presentes los animales marinos”, explica Mateus.

Impacto de asteroide

Las rocas también son el punto de referencia del tiempo en que los dinosaurios se extinguieron.

Es generalmente aceptado por la comunidad científica que un asteroide golpeó la Tierra hace 68 millones de años, cayendo en el mar en algún lugar cerca de México.

“Se puede ver donde la lava ha avanzado sobre la arena húmeda y luego donde ha avanzado sobre la tierra seca. Eso nos da un indicio de diferentes cosas que estaban ocurriendo hace millones de años”, cuenta Mateus.

El proyecto “PaleoAngola” cuenta con financiación de la Sociedad Geográfica Nacional y la Fundación para la Investigación del Petróleo de América; también se lleva a cabo en colaboración con universidades de Luanda, Lubango y de Maastricht en los Países Bajos.

Las excavaciones en Angola se centraron en Iembe y también en la costa de Bentiaba, en el sur de la desértica provincia de Namibe, en la frontera con Namibia.

“Además de hacer esta investigación, la idea es formar a los científicos angoleños para que a largo plazo puedan ejecutar el programa”, afirma Louis Jacobs, ex director del Museo Nacional de Paleontología de Kenia.

“Angola debería ser capaz de aprovechar sus propios y únicos recursos para enseñar en los museos a las futuras generaciones cómo era su país y el mundo.

“Y, quién sabe, en un plazo mucho más largo podría ser una atracción turística”.

Fuente: bbc.co.uk

viernes, 26 de junio de 2009

“No somos capaces de investigar y publicar todos los fósiles que encontramos”

Teruel es tierra de dinosaurios. Así lo demuestran los más de 50 yacimientos que albergan los restos fósiles de estos animales milenarios en la provincia aragonesa. Pero para Luis Alcalá, director gerente de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis aún queda mucho por excavar. Uno de sus últimos trabajos, que se publica en el próximo número de la revista Estudios Geológicos, aporta nuevas claves sobre el dinosaurio carnívoro al que pudo pertenecer el diente de casi 10 cm hallado en Riodeva.

Todavía queda un mes para que terminen las excavaciones de este año, ¿qué esperáis encontrar?

Los huesos más relevantes del dinosaurio gigante Turiasaurus riodevensis que nos faltan son el cráneo, un fémur y vértebras de la cola. Nos gustaría completar los restos del estegosaurio y los del nuevo dinosaurio que ha aparecido a comienzos de la excavación, por ejemplo, una mandíbula con dientes para poderlo clasificar mucho mejor. Quedan pendientes también los fósiles del dinosaurio carnívoro de gran tamaño que debió de estar aquí. Aunque hayamos encontrado muchos restos, los individuos a los que pertenecen son sólo cuatro o cinco. Nos gustaría encontrar más restos, de 10 ó 12 dinosaurios por ejemplo, para reconstruir mejor el ecosistema de la época.

¿Cómo se reconstruyen esos paisajes?

Conocemos muy bien la geología de la zona y los medios sedimentarios. A la hora de hacer una reconstrucción, el público es a veces escéptico cuando reconstruimos unos paisajes, un ambiente, animales y plantas, a partir de huesos o restos fragmentarios. Muchas veces piensan que los paleontólogos tenemos mucha imaginación, pero la mayor parte de lo que vemos en esos dibujos o reconstrucciones está fundamentado. Si por ejemplo había un cauce fluvial, tiene que estar justificado por la geología. Si dibujamos un cocodrilo, tenemos que haber encontrado los restos de este animal, y si dibujamos dinosaurios de unas determinadas características, es porque hemos encontrado los fósiles.

¿Cuáles eran las condiciones geológicas para que los huesos de los dinosaurios se fosilizaran?

En Teruel hay sedimentos y rocas de la época en la que vivieron los dinosaurios que se depositaron en momentos en los que esa parte de la provincia era continental. Como los dinosaurios eran animales terrestres, el requisito esencial es tener rocas terrestres con fósiles del periodo en el que éstos vivieron. Esto se cumple en varias zonas de la provincia de Teruel, en especial en el tránsito entre el Jurásico y el Cretácico y en el Cretácico inferior. En ese periodo de tiempo prolongado había también sedimentos que han permitido la fosilización de los restos. Además, la provincia tiene un relieve bastante abrupto, con muchas montañas y valles y poca vegetación, por lo que accedemos visualmente a los sedimentos de distintas edades geológicas y es fácil encontrar fósiles.

A los dinosaurios les gustaba la provincia de Teruel, ¿cómo era hace millones de años?

En aquel momento, todas las sierras de Javalambre, de Gúdar, Albarracín, entre otras, no existían como tales y estas zonas tenían el mar mucho más cerca. En algunos momentos, el mar llegó a atravesar toda la península hasta lo que en la actualidad es el Mar Cantábrico. En el Surco de Soria (de Valencia, a Teruel, pasando por Soria hasta el Cantábrico) funcionaba, durante algunos periodos, un gran canal a través del cual se comunicaba el Mar de Tethys (germen del actual Mediterráneo) con el Océano Atlántico. Ese corredor en ocasiones se comunicaba y en otras sólo era un golfo que se cortaba hacia la mitad de la península. En la zona en la que vivían los dinosaurios que encontramos ahora, la línea de costa estaba mucho más cerca, el relieve era mucho más plano (parecido a las marismas), había ríos que desembocaban en ese mar, la vegetación era muy abundante y de tipo tropical, el clima mucho más cálido, etc. Una vez muertos, los huesos de los dinosaurios quedaban atrapados en los fangos y arenas aportados por las avenidas de los ríos, donde pudieron fosilizar al quedar cubiertos por sedimentos.

¿Qué se hace con los fósiles que encontráis?

Se llevan al laboratorio donde se preparan para su estudio o exposición. En el caso del dinosaurio gigante de Riodeva se puso en exposición incluso antes de estudiarlo. Si algunos huesos no tienen prioridad de exposición o investigación se documentan en la base de datos correspondiente y una vez almacenados, esperan su turno. La política que tenemos es: excavar todo lo que se pueda para tener una reserva de fósiles para exposiciones e investigación de cara al futuro, aunque no somos capaces de investigar y publicar todo lo que encontramos. Si en algún momento no encontráramos fósiles en las excavaciones, tendríamos una colección para seguir estudiando durante algunos años. Es una medida de prevención, además el laboratorio es el lugar de destino para investigadores de otros centros porque tenemos fósiles inéditos.

¿Cómo es la colaboración con otros científicos españoles y extranjeros?

La masa crítica de paleontólogos que trabajan en la Fundación nos permite hacer trabajos por nosotros mismos y establecer cooperaciones con otros grupos. Normalmente vienen personas de otras universidades o museos, y a su vez nosotros vamos a visitarles. Tenemos una excelente relación que se ha intensificado recientemente porque hemos coordinado el expediente que se ha presentado a la UNESCO para la posible inclusión de las pisadas de dinosaurios (icnitas) de la Península Ibérica en la lista de Patrimonio Mundial. El Gobierno de España presentó el expediente, en el que también participa el Gobierno de Portugal, preparado a través del Ministerio de Cultura y de seis Comunidades Autónomas, en enero de 2009

¿En qué consiste este expediente?

Para realizar el informe hemos colaborado con investigadores de toda España y Portugal, y en él hemos tenido que justificar la singularidad del bien a nivel mundial, compararlo con otros lugares del mundo, establecer la historia que cuentan los yacimientos, darle un contexto científico, presentar los planes de conservación y gestión, etc. Hemos valorado más de 200 yacimientos de la Península Ibérica de acuerdo a su interés científico, cultural, didáctico… En el dossier justificamos por qué las pisadas de dinosaurios son tan singulares. Conoceremos los resultados de la evaluación de la UNESCO en mayo de 2010.

¿Y cuál es la importancia de estas pisadas en un país como España?

En la época en la que se han registrado icnitas de dinosaurios, entre el Jurásico medio y el Cretácico terminal (hace entre unos 170 y 65 millones de años), la Península Ibérica era el centro del planeta. En el proceso durante el cual las masas continentales pasan de estar unidas (en un solo continente llamado Pangea) a fragmentarse y expandirse, la Península Ibérica es la zona de comunicación entre Europa y América, el hemisferio norte y África. Ocupa un punto singular. De ese periodo, España cuenta con un registro de pisadas de dinosaurios que nos permite conocer su evolución, la variación de sus tipos a lo largo del tiempo, y determinar tres zonas temporales y espaciales que caracterizan la evolución de los dinosaurios: Jurásico medio y superior, llamado la Costa de los dinosaurios (yacimientos de Portugal y Asturias); Cretácico inferior conocido como el Surco de Soria (yacimientos de La Rioja, Castilla-y-León, Aragón, y Valencia); y Cretácico superior que es el fin de los dinosaurios (yacimientos del Pirineo catalán). En otros sitios del mundo hay yacimientos de pisadas de dinosaurios incluso más importantes que los de España pero sólo muestran un momento concreto de su historia. Aquí se muestra casi toda su evolución.

¿Entonces España no es comparable a nivel paleontológico a ningún otro lugar del mundo?

Cada uno hace valer su singularidad. Pero en ningún otro sitio del mundo como la Península Ibérica tienes un registro continuo de 100 millones de años de pisadas de dinosaurio en sus yacimientos. Para la candidatura española de la UNESCO hemos hecho especial hincapié en que estas huellas cuentan una historia geológica, y en ese sentido no tiene rival.

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TERUEL Y LOS DINOSAURIOS

Desde que en junio de 2001 se inauguró el centro didáctico Dinópolis, un millón y medio de personas lo han visitado. Una cifra que contrasta con la densidad de población de la provincia de Teruel que es de unos 140.000 habitantes. El binomio dinosaurios-Teruel dio sus frutos como “elemento turístico con un hecho diferencial” creado por el Gobierno de Aragón. No hay duda de que los dinosaurios atraen, y mucho. Según Luis Alcalá, el director de cine Steven Spielberg y películas como Parque Jurásico son en parte responsables: el estadounidense aprovechó el tirón popular de los dinosaurios y “amplificó la ‘dinomanía’ de EE UU al resto del mundo”.

Pero en torno a Dinópolis y a los dinosaurios se organizan en Teruel multitud de actividades para escolares, profesores y sociedad en general, además de la celebración del Premio Internacional de Paleontología y el Día de la Geología. Los propios paleontólogos publican desde hace seis años una página semanal de Paleontología en la prensa local. “Todo esto hace que la implicación de la sociedad y el conocimiento de esta ciencia en Teruel estén muy por encima de la media nacional. Aquí la gente sabe mucho más de Paleontología porque la tiene al alcance de la mano”, apunta Alcalá. Una de las consecuencias es que todos los niños y niñas turolenses quieren ser paleontólogos, algo que según el investigador, “se pasa con la edad”. “Lo que queremos es que tengan aprecio por la Ciencia y la investigación”, concluye Alcalá. Con entusiasmo, dedicación y trabajo, es posible.

Fuente: SINC // Adeline Marcos / ellibrepensador.com

domingo, 14 de junio de 2009

EL PARIENTE ESPAÑOL.

complementando mas informacion sobre Lluc o el Darwinius masillae.

Por Martin Cagliani

Con el cimbronazo de los “grandes descubrimientos”, hace unas semanas, la presentación en sociedad del fósil Darwinius masillae, Ida para los amigos, armó un flor de revuelo por haber sido llamado “el eslabón perdido” entre los humanos y el resto de los primates. Pero resulta que los bombos y platillos con que fue anunciado su hallazgo no fueron más que eso, ya que en realidad no se trataba de ningún “eslabón perdido” ni ancestro común de nadie.

Pero ahora, sin tanta fanfarria, y con sus descubridores pidiendo moderación, acaba de darse a conocer la existencia de un primate fósil de 12 millones de años, y que sí podría arrojar luz sobre el origen de la familia de homínidos, a la que pertenecen los orangutanes, chimpancés, gorilas y nosotros.

También se le ha puesto un nombre amistoso, Lluc, y uno científico, Anoiapithecus brevirostri. Lo más interesante de este fósil descubierto en Cataluña es que sería un “hermano” de los primeros homínidos, por lo que aporta datos sobre cómo habrían sido esos antepasados. Y lo más aventurado es que se habrían originado en el área del Mediterráneo.

LLUC, EL “HERMANO”

Los restos fósiles de gran parte del rostro y la mandíbula de Lluc fueron descubiertos en 2004 en Abocador de Can Mata, localidad ubicada en Els Hostalets, un municipio de Barcelona. El trabajo con los restos estuvo a cargo de científicos del Institut Català de Paleontologia (icp.cat), dirigidos por Salvador Moyà-Solà, y los resultados de su estudio fueron publicados recientemente en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Lo primero que llamó la atención fue su rostro, de donde viene el nombre de la especie brevirostri, que en latín sería algo así como morro corto. El rostro más plano como rasgo distintivo es muy importante para el estudio de la evolución de los primates, de los cuales nosotros, los Homo sapiens, somos los que tenemos la cara más chata.

Los demás primates tienen más o menos morro, y esa característica es la que los acerca, o los aleja, de nosotros. Por ejemplo, los orangutanes, chimpancés y gorilas tienen un morro más corto, por eso forman parte de nuestra familia Hominoidea.

ORIGEN DE LOS HOMINIDOS

El origen de nuestra familia no resulta del todo claro para los paleontólogos. El registro fósil de los que se cree podrían ser los ancestros de este grupo es muy fragmentario. Con el descubrimiento del Anoiapithecus brevirostris se puede acercar este origen a unos primates fósiles conocidos como kenyapitecinos, que fueron de los primeros en salir de Africa –hace unos 15 millones de años– para asentarse en algunas regiones de Europa y Asia.

Según los investigadores catalanes, A. brevirostris sería un descendiente de esos primeros emigrantes y su gran parecido con los homínidos les hace pensar que estos últimos se habrían originado en Eurasia, y no en Africa como se creía hasta ahora.

Esto pone en juego una teoría que hasta ahora no tenía demasiada fuerza, pero que viene sumando adeptos desde hace algunos años: “Vuelta a Africa”. Así los investigadores creen que la gran separación existente entre los homínidos, los pongidae (orangutanes) y los homininos (nosotros y los demás), habría surgido en Eurasia. Y varios millones de años después habrían regresado a Africa dando lugar a la evolución separada de chimpancés, gorilas y las primeras especies de Homo, género del que somos el último representante en pie.

¿ANCESTRO COMUN?

Mediante estudios genéticos se ha establecido que el último antepasado común entre chimpancés y humanos debe haber existido entre 6 y 7 millones de años atrás. Pero hasta el momento no se han descubierto fósiles de esa época que presenten rasgos transicionales, que indiquen que es el ancestro común compartido por humanos y grandes simios.

Por eso es tan importante el hallazgo de los restos de A. brevirostris con sus 11,9 millones de años. Precisamente son sus rasgos –tan parecidos a los de homínidos posteriores– los que permiten aventurar su cercanía con ese ancestro que algunos llamaron “eslabón perdido”.

Es necesario aclarar que “eslabón perdido” es un término mediático y no científico, ya que la evolución no es lineal, no son todos eslabones pertenecientes a una cadena, o escalones de una escalera. Tal vez, las formas de un arbusto sirvan de ejemplo para graficar la evolución de las especies.

Y es aquí donde el fósil catalán se vuelve importante porque aporta información de cómo podría haber sido la especie que se ubica en la separación de las ramas que dieron origen a humanos y simios. Incluso el término “ancestro común” simplifica demasiado el concepto: la evolución puede admitir varios ancestros.

ORIGEN ASIATICO

En su artículo los autores proponen una hipótesis más aventurada, que es ubicar el origen de los homínidos en la cuenca del Mediterráneo, o sea que para ellos allí se habrían originado esos ancestros comunes.

No es una teoría creada por los catalanes, sino que hace ya algunos años que se viene proponiendo. Los paleoantropólogos españoles, no sólo de este yacimiento catalán, sino también de Atapuerca, en Burgos, más al norte, se vienen inclinando a favor de la teoría de que no sólo los homínidos, sino nuestro propio género Homo se originó en Eurasia y no en Africa como viene siendo el postulado más aceptado desde hace decenas de años.

Hasta hace algunos años, la cuna de todo era Africa. Allí es donde se fueron descubriendo los fósiles más antiguos, y donde la genética ubica el origen del hombre actual. Tal vez haya sido circunstancial, porque era más fácil descubrir los fósiles en el continente negro. Porque en años recientes se han ido encontrando fósiles de primates antiguos en Asia y Europa, que pondrían en entredicho el origen africano de todo.

ADIOS AL HOMBRE HABILIDOSO

Cada día tiene más adeptos la teoría del origen Euroasiático, gracias a los descubrimientos de fósiles de Homo muy antiguos en el yacimiento Dmanisi, en el Cáucaso de la República de Georgia. Se trata del apodado Homo georgicus.

Hasta la fecha, el título de primer humano, lo tenía el Homo habilis, que fue encontrado en Africa en 1960. Pero el hombre habilidoso quedaría desbancado, ya que el título de primer Homo se lo podría llevar el asiático de Dmanisi, y esto llevaría el origen de nuestro género a una región totalmente diferente: Asia. De entre quienes defienden esta teoría, el lugar más aceptado como posible región de origen es el Medio Oriente, esa región de contacto de continentes.

Con el nuevo homínido catalán, existirían más pruebas a favor de este origen asiático. Incluso, quién sabe, por ahí hasta podría haberse dado en España. Así que tal vez, de a poco, habría que ir reescribiendo los libros. La Madre Patria podría no serlo sólo en la historia reciente, sino en la remota.

Fuente: pagina12.com.ar

lunes, 25 de mayo de 2009

"Darwin no dijo que descendemos del mono, sino que somos monos"

Entrevista a Juan Luis Arsuaga Ferreras, es licenciado y doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid y catedrático de Paleontología en esta misma universidad.

Esta semana se ha presentado en Nueva York el que se considera el ancestro humano más primitivo, que vivió hace 47 millones de años. ¿Cómo valora el hallazgo?

No es humano. Es un primate, es el origen de los primates, de los monos.

Entonces, ¿no tiene nada de humano?

No.

¿Ni es un eslabón?

Sí, es un eslabón. En Paleontología todos los fósiles que aparecen nuevos son eslabones perdidos, porque son una forma de vida de la que no se tenía conocimiento. La vida es una cadena, lo que pasa es que hay unos eslabones que se conocen mejor que otros. Este fósil es importante para entender el origen de los primates.

Es decir, no puede incluirse en el linaje directo del ser humano.
Sí, porque nosotros venimos de una bacteria que vivió hace 2.800 millones.

Así que la bacteria también pertenece al linaje directo del ser humano.
Absolutamente, lo que pasa es que conforme uno se va más atrás en el tiempo, los antepasados son antepasados nuestros y de más gente. El fósil presentado en Nueva York es antepasado nuestro directo y de todos los demás monos. Si retrocedes más encuentras el antepasado nuestro y de todos los mamíferos.

¿Cuál es, entonces, la valía de este fósil?

Que se conocía mal el origen de los primates. Y que está muy completo. Estamos hablando de un mamífero súper antiguo, que tiene características muy primitivas y muy pocas características de primates. Y no nos olvidemos que lo han publicado los 'guiris'. Todo lo que encuentran ellos es mucho más importante. La revista es suya, los medios de comunicación son suyos, la televisión también…

¿Quiere decir que si se hubiera encontrado en Atapuerca no hubiera tenido tanta repercusión?

Cuidado, que Atapuerca ha tenido dos portadas de la revista 'Nature'. Lo que pasa es que si lo hubieran encontrado ellos hubiéramos tenido 57. Como es lógico, algo que se encuentra en España tiene más eco que si se halla en Marruecos. Con todo, es un resto asombrosamente completo de los orígenes de los primates, es paleontológicamente muy completo.

Viene a Zaragoza a hablar de Darwin. Y cuenta que, de sus teorías, han calado profundamente algunas falsedades como que el hombre desciende del mono.
Sí, efectivamente, porque Darwin nunca dijo que el hombre descendiera del mono. Lo que afirmaba es que somos monos, es que nunca hemos dejado de serlo.

Y, por tanto, animales.
No somos ángeles, somos animales, una especie que se llama homo sapiens de primates mamíferos vertebrados.

¿Circulan otras falsedades sobre las teorías de Darwin?

Todas, porque de hecho la gente no sabe nada sobre Darwin. Excepto que descubrió la evolución, cuando no es así, sino que halló varios mecanismos que impulsan la evolución. El conocimiento que se tiene de lo que hizo Darwin, a nivel popular, es muy bajo.

El título de su conferencia es 'Se arrojará luz'.
Porque se trata de una frase que utiliza Darwin en 'El origen de las especies'. En este libro no habla del origen del hombre, excepto esa frase de "se arrojará luz" sobre el origen del hombre.

¿Cuál es la pregunta más importante que Darwin dejó en el aire?

En la época de Darwin no se tenía conocimiento sobre la herencia biológica. No se sabía cómo se transmitían los caracteres. El ADN se descubrió más de un siglo después. Darwin intentaba explicar las cosas, pero tenía muchos problemas para mantener su teoría: por un lado, los fósiles de la época no apoyaban la evolución porque había muy pocos y no se podía ver su evolución; y por otro lado, aún no se sabía cómo funcionaba la herencia biológica. Esos fueron sus dos grandes obstáculos.

¿Cuál fue la gran aportación de Darwin?

Para poder convencer a alguien de la Teoría de la Evolución hacía falta explicar cómo funciona. Darwin propuso varios mecanismos, entre ellos la selección natural, para explicar cómo se produce.

Darwin se apoyó en estudiosos como el oscense Félix de Azara.

Sí, 'Viajes por la América Meridional' es uno de los libros más citados por Darwin. Fue una obra de referencia para él y en ella podemos ver un reflejo de nuestra desgraciada historia científica: Darwin utilizaba un libro de Azara que se publicó en francés, porque la obra del oscense no se publicó en España, sino en París. Eso no quiere decir que Félix de Azara fuera evolucionista. Tenía una documentación muy amplia sobre las faunas de América, por lo que era una buena base documental. Por eso le resultó muy útil.

¿Si hubiera sido francés o inglés sería más reconocido?

Félix de Azara era muy conocido. Es muy desconocido ahora por los españoles. Pero entonces era un personaje importante, tenía un cargo importante en América. Por eso le hizo un retrato Goya. Su hermano era embajador de España en Roma.

¿Cómo valoraría hoy Darwin los hallazgos de Atapuerca?

Le parecerían muy interesantes, estupendos. Vería eslabones de la cadena. Y como le preocupaba la evolución de la mente tanto como la del cuerpo, pues supongo que encontraría que Atapuerca proporciona información importante sobre la evolución del cuerpo y de la mente. Porque no son los primeros homínidos pero es importante porque está situado en la época crucial en la que aparece la conciencia humana.

Y aún con conciencia, había canibalismo.
Es que los animales no practican el canibalismo, es una cosa muy humana. No hay leones que se dediquen a cazar leones para comérselos. Los chimpancés se matan entre ellos, pero no se comen.

¿Qué próximas sorpresas deparará Atapuerca?

Estamos investigando en muchos campos. En relación con los fósiles humanos, patologías, cambios morfológicos, desarrollo, comportamiento...

Fuente: heraldo.es

domingo, 24 de mayo de 2009

Dinosaurios en Toro Toro,Potosí, Bolivia

En el lecho del río pétreo, camino a El Vergel, emplazarán un Aerosteon, un dinosaurio carnívoro, del cretácico superior, de 7 metros.

El paleontólogo Sebastián Apesteguía, director científico de la construcción del parque cretácico en Sucre, les ha dado apoyo científico a los proyectistas que pretenden instalar 21 dinosaurios en el Parque Nacional Toro Toro.

Para muestra un botón o una réplica de un enorme carnotauro (8 metros de la cabeza a la cola y 4 metros del suelo a su lomo) que se espera sea instalado hasta junio en la plaza de Toro Toro. El primero de 21 dinosaurios. Pero como todo sueño gigantesco, es muy laborioso, se hace a mano y desde que nace el sol hasta que muere.

En un perímetro de 165,7 km2, un espacio equiparable a más de la mitad del municipio de Cercado, pretenden instalar 21 especies de dinosaurios, de hace aproximadamente 80 millones de años, en lo que hoy es el parque Nacional Toro Toro, en Potosí, a unas cinco horas en transporte público desde Cochabamba, única vía de acceso a la zona.

La particularidad del proyecto, impulsado por la Alcaldía de Toro Toro y en manos de los escultores Roger Araoz, Ramiro Numbela, Ramiro Zurita y Napoleón Rocha, tendrá un costo total aún no financiado de más de un millón y medio de dólares y beneficiará directamente a más de 550 familias. Todos los dinosaurios serán construidos en tamaño real y serán emplazados en siete sitios estratégicos del parque. Para tener sólo una idea de las dimensiones del proyecto, uno de los dinosaurios que será instalado en el parque es el herbívoro más grande del planeta, que tendrá 25 metros de alto, similar a un edificio de 9 plantas. También estará representado el Titanosaurio grande, argyrosaurus, que mide 36 metros de la cabeza a la cola, así como el urenlaginogrande, un dinosaurio emplumado de 2,8 metros de alto por 5,30 metros de la cabeza a la cola, entre otras 19 especies más.

El proyecto de construcción de réplicas de 21 especies de dinosaurios fue formulado por el consorcio Arti-kala y Puka P’unchay, que ha previsto que simultáneamente se capacite a los jóvenes de las comunidades del Parque Nacional Toro Toro y de las comunidades aledañas como guías para mejorar sus ingresos. Otro de los objetivos del plan es incentivar la formación de microempresas relacionadas al turismo hacia la zona.

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Al arqueólogo Ricardo Céspedes, director del Museo Alcide d’ Orbigny

¿De qué época son los restos fósiles de dinosaurios hallados en Toro Toro?

Los fósiles más importantes hallados sobre dinosaurios tienen una antigüedad de aproximadamente 80 a 82 millones de años y corresponden al cretácico superior. Las pisadas encontradas en Toro Toro son también de ese periodo. Yo hallé un hueso de dinosaurio, podría corresponder a la cadera, y también es de 80 millones de años. El paleontólogo francés Christian De Muizon encontró en Tiupampa un diente de dinosaurio, que después de hacer pruebas se supo que tiene una antigüedad de 80 millones de años.

¿Qué tipo de dinosaurios existieron en Toro Toro?

Según restos y huellas se sabe que hubo al menos tres especies: el coelurosaurio (carnívoro), el saurópodo (herbívoro) y el anquilosaurio (herbívoro). Lamentablemente no tenemos huesos para identificar qué tipo de dinosaurios habitaron en la zona y sólo podemos reconocerlos por las pisadas. El único dinosaurio que se sabe existió es un terápodo (carnívoro), de la especie coelurosaurio, de unos 2,5 metros de altura. Éste fue identificado por De Muizon a partir de un diente hallado en Pajcha Pata, en Vila Vila.

El paleontólogo Giuseppe Leonardi, experto en identificación de pisadas de dinosaurios, hizo una catalogación sobre los animales que había en Toro Toro. El identificó a un anquilosaurio, también a un saurópodo y según las huellas del Amboró, éste sería parecido a un Laplatasaurus, de Argentina.

También se halló un hueso que parece ser parte de la cadera de un dinosaurio, pero aún no se sabe a que especie pertenece.

¿Cómo se distribuyeron en América del Sur los dinosaurios?

Como sucede hoy. Los animales viven en un determinado hábitat según sus según sus requerimientos de comida y sus características biológicas.

¿Qué es urgente hacer en Toro Toro?

Hay necesidad de hacer un museo que permita a los investigadores realizar trabajos de paleontología y recuperar los ejemplares que están perdiendo por las inclemencias del tiempo. Además hay que difundir información científica para construir conocimiento.

Fuente: lostiempos.com