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martes, 18 de febrero de 2014

La extinción del Pérmico ocurrió en un suspiro geológico





La extinción masiva más grande en la historia de la vida animal ocurrió hace unos 252 millones años, acabando con más del 96 por ciento de las especies marinas y el 70 por ciento de la vida en la tierra, incluyendo los insectos más grandes que se sabe han habitado la Tierra.

   Múltiples teorías han intentado explicar la causa de lo que ahora se conoce como la extinción de finales del Pérmico, incluyendo un impacto de asteroide, erupciones volcánicas masivas, o una cascada catastrófica de acontecimientos ambientales. Pero la determinación exacyta de la causa de esta extinción exige mejores medidas de la duración de este periodo de extinción.

   Ahora, los investigadores del MIT (Instituto de Tecnología de Massachussets) han determinado que la extinción de finales del Pérmico se produjo en unos 60.000 años, más o menos 48.000 años, lo que viene a ser prácticamente instantánea desde el punto de vista geológico. La nueva escala de tiempo se basa en técnicas de datación más precisas, e indica que la más grave extinción en la historia pudo haber ocurrido más de 10 veces más rápido de lo que los científicos habían pensado previamente.

   "Hemos determinado la extinción en una duración de tiempo absoluto", dice Sam Bowring, profesor de Ciencias Terrestres y Planetarias del MIT", explicó. ¿Cómo acabas con un 96 por ciento de todo lo que vivió en los océanos en unas decenas de miles de años? Podría ser que una extinción excepcional requiera una explicación excepcional, añadió.

   Además de establecer la duración de la extinción, Bowring y un colega del Instituto Nanjing de Geología y Paleontología también encontraron que 10.000 años antes de desencadenarse la mortandad , los océanos experimentaron un pulso liviano de carbono, lo que probablemente refleja una adición masiva de dióxido de carbono a la atmósfera. Este cambio dramático puede haber llevado a una acidificación del océano generalizada y al aumento de la temperatura del mar en 10 grados centígrados o más, matando a la mayoría de la vida marina.

   Pero ¿qué provocó el aumento en el dióxido de carbono? La teoría que prevalece para los geólogos y paleontólogos tiene que ver con daños extensos y duraderos debido a erupciones volcánicas en una región de Rusia cuyas colinas escalonadas son el resultado de repetidas erupciones de magma. Para determinar si estas erupciones provocaron un masivo incremento en el dióxido de carbono oceánico, Bowring está utilizando técnicas de datación similar para establecer un calendario para las erupciones volcánicas del período Pérmico que se estima habría cubierto más de cinco millones de kilómetros cúbicos.

   "Está claro que lo que desencadenó la extinción debió haber actuado con gran rapidez ", dice Burgess , autor principal de un artículo que informa de los resultados en la revista Proceedings, "lo suficientemente rápido como para desestabilizar la biosfera antes de que la mayoría de los la vida vegetal y animal tenga un tiempo de adaptación en un esfuerzo por sobrevivir".

   En 2006 , Bowring realizó un viaje a Meishan, China, una región cuyas formaciones de roca tienen evidencias de la extinción de finales del Pérmico; geocronólogos y paleontólogos han acudido a la zona para buscar pistas en sus capas de roca sedimentaria . En particular, los científicos se han centrado en una sección de roca que se cree que delinea el final del Pérmico y el inicio del Triásico, con base en pruebas tales como el número de fósiles encontrados en las capas de roca circundante.

   Después de analizar las rocas en el laboratorio, su equipo informó en 2011 de que el fin del Pérmico probablemente duró menos de 200.000 años. Sin embargo, este período de tiempo todavía no era lo suficientemente preciso como para permitir sacar conclusiones acerca de lo que causó la extinción.

   Ahora, el equipo ha revisado sus estimaciones utilizando técnicas de datación más precisas sobre la base de una mejor comprensión de las incertidumbres en las mediciones de escala de tiempo.

   Con este conocimiento, Bowring y sus colegas volvieron a analizar muestras de roca recolectadas de cinco camas de ceniza volcánica en el límite del Pérmico y el Triásico. Los investigadores pulverizaron rocas y separaron cristales de circón diminutos que contienen una mezcla de uranio y plomo. Se aisló entonces el uranio del plomo, y se midieron las proporciones de ambos isótopos para determinar la edad de cada muestra de roca.

ERUPCIONES MASIVAS

   A partir de sus mediciones, los investigadores determinaron un modelo mucho más preciso para la extinción de finales del Pérmico , que ahora parece haber durado unos 60.000 años - con una incertidumbre de 48.000 años - y fue precedida inmediatamente por un fuerte aumento del dióxido de carbono en los océanos .

   Esta nueva línea de tiempo añade peso a la teoría de que la extinción fue provocada por erupciones volcánicas masivas siberianas que liberaron productos químicos volátiles como el dióxido de carbono a la atmósfera y los océanos. Con una línea de tiempo de extinción tan corto, Bowring dice que es posible que un solo pulso catastrófico de actividad magmática desencadenó un colapso casi instantáneo de todos los ecosistemas globales.

   Para confirmar si los volcanes siberianos son de hecho la causa irrefutable de la extinción, Burgess y Bowring planean determinar una línea de tiempo igual de precisa para estas erupciones, y compararla con la nueva línea de tiempo de extinción para ver donde los dos eventos se superponen. Los investigadores investigan áreas adicionales en China para ver si la duración de la extinción puede ser aún determinada con mayor precisión.

Fuente: europapress.es

miércoles, 6 de junio de 2012

La evolución de las aves acabó con el reino de los insectos gigantes


Un ala fósil de un insecto gigante, que mide nada menos que 19,5 centímetros - Foto: Foto: WOLFGANG ZESSIN/UC SANTA CRUZ

Los insectos gigantes que reinaron en la Tierra cuando la atmófera era rica en oxígeno fueron reduciendo su tamaño, para ganar en maniobrabilidad, hace alrededor de 150 millones de años.

Los insectos alcanzaron su mayor tamaño hace 300 millones de años, durante el Carbonífero y el Pérmico. Aquel fue el reinado de las libélulas depredadoras gigantes, con una envergadura de hasta 70 centímetros. La teoría más aceptada atribuye su gran tamaño a altas concentraciones de oxígeno en la atmósfera (más del 30 por ciento, comparado con el 21 por ciento actual), lo que permitió a los insectos gigantes tomar suficiente oxígeno a través de sus pequeñas vías respiratorias.

Matthew Clapham, profesor de Ciencias Terrestres y Planetarias en la Universidad de California, en Santa Cruz, y el estudiante Jered Karr, compilaron un conjunto de datos enorme sobre la longitud de las alas de insectos fósiles y, a continuación, analizaron el tamaño de los insectos en relación con los niveles de oxígeno, en los cientos de millones de años de evolución de los insectos.

"El tamaño de los insectos prehistóricos se relaciona con la cantidad de oxígeno existente en un período de 200 millones de años", afirma Clapham, quien añade que, "entonces, al final del Jurásico, y principios del período Cretácico, hace unos 150 millones de años, el oxígeno aumentó pero el tamaño del insecto disminuyó -lo cual coincide muy notablemente con la evolución de las aves".

Con las aves rapaces presentes, la necesidad de maniobra se convirtió en una fuerza impulsora en la evolución de los insectos voladores, lo que favoreció un menor tamaño corporal. Los hallazgos se basan en un análisis bastante sencillo, afirma Clapham, aunque obtener los datos fue una tarea laboriosa. Los científicos recopilaron datos de más de 10.500 fósiles de insectos. Para registrar las concentraciones de oxígeno atmosférico a través del tiempo, los investigadores se basaron en el modelo atmosférico "Geocarbsulf".

El estudio proporciona poca evidencia sobre el efecto en el tamaño de los insectos de los pterosaurios, reptiles voladores que evolucionaron en el Triásico, hace unos 230 millones de años. Había insectos más grandes en el Triásico que en el Jurásico, después de que los pterosaurios aparecieran. Sin embargo, una brecha de 20 millones de años en el registro fósil de insectos hace que sea difícil saber cuándo cambió el tamaño del insecto.

Otra transición en el tamaño del insecto ocurrió más recientemente, al final del período Cretácico, hace entre 90 y 65 millones de años. Sin embargo, una vez más, la escasez de fósiles hace que sea difícil realizar un seguimiento de la disminución del tamaño de los insectos durante este período, y varios factores podrían ser los responsables -como la continua especialización de las aves, la evolución de los murciélagos, y una extinción masiva al final del Cretácico. Clapham concluye que es una combinación de factores ecológicos y ambientales la que determina el tamaño del cuerpo de los organismos.

En la imagen, se muestra un ala fósil de un insecto gigante, que mide nada menos que 19,5 centímetros, aunque se calcula que hubo insectos con alas de 30 centímetros.

Fuente: http://www.larazon.es

lunes, 17 de octubre de 2011

Descubren el fósil de un bebé dinosaurio, el mejor conservado de Europa


Un equipo científico internacional ha anunciado el descubrimiento en Alemania del dinosaurio mejor conservado de Europa. Es el fósil de una cría de un año de un dinosaurio bípedo carnívoro que vivió hace 135 millones de años.

El hallazgo es una "sensación científica", ya que las crías de dinosaurio son extremadamente raras y en este ejemplar se han encontrado restos de piel e incluso pelo, asegura Oliver Rauhut, comisario de la Colección de Paleontología y Geología de Baviera y jefe del equipo.

La cría de dinosaurio fue encontrada en una piedra en la excavación de Kelheim, Alemania. El equipo científico ha logrado recuperar el 98% del cuerpo de este dinosaurio fosilizado, cuando otros hallazgos paleontológicos considerados muy completos apenas llegan al 80%.

El ejemplar mide 72 centímetros y pertenece a una especie sin nombre del suborden de los terópodos (Theropoda), igual que el conocido y temible tiranosaurio.

Los ejemplares de este suborden vivieron desde el Triásico superior hasta el Cretácico superior (entre hace 228 y hace 65 millones de años) y se caracterizaban por su alimentación carnívora y su forma bípeda de desplazamiento.

A pesar de que los terópodos se extendieron por todos los continentes, hasta el momento los científicos han encontrado escasos restos fósiles completos de la especie.

Los trabajos del equipo de paleontólogos han durado cerca de dos años y Rauhut espera preservar en Alemania el cuerpo fosilizado de este dinosaurio.

Fuente: rtve.es

lunes, 16 de mayo de 2011

Una pesquisa en huellas de 220 millones de años

Silvina de Valais es experta en pisadas de animales extinguidos, como las de aves que pasearon en desaparecidos bosques antárticos. Estudiará rastros del Triásico en la Línea Sur.


En el sur rionegrino rastreará registros de reptiles mamiferoides.

La bióloga Silvina de Valais es experta en descifrar pisadas de animales extintos. Ha puesto, por ejemplo, la lupa en las huellas que en el Jurásico dejaron en Santa Cruz pequeños mamíferos y ha estudiado los registros de una suerte de chorlitos hace 47 millones de años pasearon por lagunas de un escenario por entonces verde en lo que hoy es la Antártida. Y también ha identificado las pisadotas de bestiales dinosaurios carnívoros. Pero ahora, la investigadora del Conicet y de la Universidad Nacional de Río Negro tiene como objetivo investigar las pisadas de bichos que hace 220 millones de años caminaron por lo que actualmente constituye una porción de la Línea Sur rionegrina, más concretamente en las lajas que atesoran fósiles del período Triásico, una época en la cual no había dinosaurios pero sí reptiles mamiferoides. Criaturas extrañas: mamíferos en tránsito a reptiles que se encuentran en canteras de Los Menucos.


La bióloga encontró su lugar en el mundo en la Patagonia Norte. Es referente en una rama de la paleontología llamada icnología

Es curiosa y paradójica la tarea de la icnóloga -así se llama su especialidad- pues en esta misión que espera completar con un trabajo de campo antes que termine el año, retoma investigaciones o por lo menos registros que hace muchísimos años realizó nada más y nada menos que el fallecido científico rionegrino Rodolfo Casamiquela, el gran investigador patagónico.

"Puede sonar un poco raro pero esa es mi especialidad, no soy la única, hay otros especialistas en la Argentina. Y si bien no me animo a decir cuántos, no somos muchos", afirmó la bióloga que desde hace tres años vive en Roca donde es docente de la Universidad de Río Negro.

La icnología es una de las ramas de la paleontología que se dedica específicamente a eso, a encontrar huellas plantas que vivieron millones de años atrás.

La investigadora que nació en la capital federal y completó su doctorado trabajando en el museo Egidio Feruglio de Trelew ha encontrado su lugar en el mundo en la Patagonia Norte.

"En general he estado trabajando en la investigación de registros de la década del 70. Mi tesis doctoral la hice con las huellitas de mamíferos que fueron descubiertas por (Rodolfo) Casamiquela y de otras que registró (José) Bonaparte y que son del Jurásico Medio en Santa Cruz. Son pisadas chicas, de mamíferos muy chicos", explica.

–¿Cómo un ratón?

–Sí, de ese tamaño, pero no era un ratón, a los ratones todavía les faltaba mucho, mucho.

–¿Cómo surgió la investigación de las pisadas de aves en la Antártida?

–Fui convocada por Héctor Mansilla, un investigador chileno que en 2008 estuvo en la Antártida, en un sitio que ya era conocido desde la década del 70, un cerro fósil donde se registraron hojas y otros materiales muy interesantes. Mansilla y otro científico, un paleobotánico, Marcelo Leppe, encontraron pisadas de aves, como si fueran de chorlitos y otras palmadas, como de patos.

–¿Cómo hizo la investigación?

–Gracias a una autorización y el financiamiento de la Universidad de Río Negro pude ir a Punta Arenas (Chile) y realizar la investigación. Son huellas de 47 millones de años, cuando Antártida tenía zonas boscosas y una flora y fauna muy interesantes.

La investigación global de Antártida es clave para descifrar cómo era ése continente antes de que se congelara. Los investigadores recogieron planchas de piedra que concentran 40 pisadas de aves que no se sabe si están o no extinguidas. Esas aves habitaron un lugar diferente, todavía unido al territorio americano.
Fuente: rionegro.com.ar

martes, 23 de marzo de 2010

Grandes erupciones dieron paso al dominio de los dinosaurios


La extinción masiva que acabó con los grandes ancestros de los cocodrilos y que permitió la expansión de los dinosaurios del Jurásico se debió probablemente a grandes erupciones volcánicas y al rápido cambio climático resultante, según un estudio de la Universidad de Brown en Providence (Estados Unidos). Los resultados del estudio se publican en la edición digital de la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).

Hace más de 200 millones de años la Tierra era muy diferente a la actualidad, la mayoría de la tierra firme sobre el planeta estaba integrada en un continente llamado Pangea, no existía el Océano Atlántico y el mundo animal lo controlaban los crurotarsanes, criaturas muy parecidas a los cocodrilos modernos. Sin embargo, la Tierra se encontraba entonces inmersa en un cambio climático que trajo consigo el reinado de los dinosaurios.

Los investigadores, dirigidos por Jessica Whiteside, muestran ahora en su trabajo la posible causa por la que comenzó el dominio de los dinosaurios sobre el de estos grandes cocodrilos ancestrales a finales del Periodo Triásico.

Los científicos construyeron un registro climático que marcaba el límite Triásico-Jurásico al combinar evidencias fósiles de extinciones de plantas y animales con la firma de carbono descubierta en la cera de hojas ancestrales y la madera descubierta en sedimentos de lagos mezclados con basaltos, que marcaban la actividad volcánica.

Los investigadores descubrieron fuertes evidencias que apoyan que las erupciones volcánicas extendidas y masivas condujeron a un pico en el dióxido de carbono atmosférico y de otros gases efecto invernadero que eliminó a la mitad de las especies de plantas y marcaron el final del Triásico, una de las cinco grandes extinciones masivas de la historia de la Tierra.

Los científicos también determinaron a través del registro fósil que la subida abrupta de los gases atmosféricos diezmó a los crurotarsanes, que competían con los primeros dinosaurios durante el Triásico. Gracias a la catástrofe climática, aquellos primeros dinosaurios de pequeño tamaño se liberaron de sus principales competidores y dominaron el mundo animal.

"Lo más importante es que muchas personas han oído hablar de por qué los dinosaurios se extinguieron pero la cuestión de cómo surgieron es mucho más apasionante", apunta Whiteside.

Lo que los científicos saben es que hace más de 200 millones de años el supercontinente Pangea se rompió cuando las placas del norte de América y de África comenzaron su deriva por separado.

A medida que se distanciaban las placas, creándose la cuenca que se convertiría luego en el Océano Atlántico, se producían grietas en esta área que desencadenaron la salida masiva de lava que cubrió más de 9 millones de kilómetros cuadrados, a la que los científicos denominan Provincia Magmática del Atlántico Central. Las erupciones volcánicas duraron alrededor de 600.000 años.

Los investigadores se centraron en las cuencas de las grandes grietas que conserva esta zona magmática para desentrañar qué le paso al clima y a las plantas y animales. Analizaron fósiles y firmas de carbono de dos grandes cuencas ancestrales del noreste de los Estados Unidos y una cuenca en Inglaterra.

En estas localizaciones, los investigadores descubrieron evidencias donde se conservaron entre los flujos de lava los sedimentos fosilizados de lagos que estaban en Pangea antes de la separación de las placas. Los autores dataron los flujos de lava más antiguos en 201,4 millones de años, lo que supone el límite superior en el que comenzó el volcanismo.

En el caso de las plantas, los datos de polen y del registro de carbono mostraron que la mitad de las especies de la flora del Triásico sucumbieron ante el volcanismo que marcó el final del periodo.

En cuanto a los animales, los autores vincularon las marcas de huellas descubiertas antes en rocas de las cuencas estadounidenses para determinar la extinción de los crurotarsanes en el volcanismo masivo que marcó el final del Triásico. Tras los flujos de lava, el "registro fósil para los crurotarsanes desapareció por completo", apunta Whiteside.

Liberados de sus principales competidores, los primeros terópodos que incluyen a los dinosaurios carnívoros, desde los velocirraptores a los tiranosaurius rex, se volvieron los dominantes en el planeta. Sin embargo, los científicos desconocen aún como pudieron adaptarse a la catástrofe climática.

Whiteside concluye que su trabajo no es el primero que establece un vínculo entre volcanismo y la extinción masiva del final del Triásico pero que sin embargo es el único que lo documenta.

Fuente: europapress.es

jueves, 4 de marzo de 2010

El pariente más antiguo de los dinosaurios

Un hueso de la pata del dinosaurio / R. Smith

Un grupo de paleontólogos ha encontrado una criatura, mitad dinosaurio mitad animal, que ha resultado ser el pariente más lejano de los terribles seres jurásicos. Este especimen, al que han denominado Asilisaurus kongwe, vivió hace 243 millones de años, 10 millones de años antes de que lo hiciera el primero de los dinosaurios conocidos y, aunque comparte con ellos muchas de sus características, los científicos lo sitúan justo en el exterior de su árbol geneaológico. Es decir, que no acaba de entrar en la foto familiar, como los chimpancés tampoco aparecen en la nuestra. El descubrimiento sugiere que los dinosaurios y los reptiles voladores pudieron haber pisado la Tierra mucho antes de lo que se creía.



Reconstrucción del nuevo dinosaurio con una silueta humana a escala / Sterling Nesbit


Los restos del Asilisaurus kongwe (el nombre significa, más o menos, anciano antepasado del lagarto en Swahili), descritos en la revista Nature por Sterling Nesbitt, investigador de la Universidad de Texas, fueron descubiertos al sur de Tanzania. En el yacimiento aparecieron huesos fósiles de 14 individuos, lo que hizo posible la reconstrucción de un esqueleto casi entero, con la excepción de porciones de la calavera y la mano. Los ejemplares medían entre medio metro y un metro de alto y de uno a tres de largo. Pesaban de diez a treinta kilos. Caminaban sobre cuatro patas y lo más probable es que comieran plantas o una combinación de plantas y carne.

Ancestros comunes

El Asilisaurus es parte de un grupo de hermanos de los dinosaurios conocidos como Silesaurus, que comparten muchas de las características de los dinosaurios pero que todavía carecen de un gran número de sus rasgos clave. La relación entre los Silesaurus y los dinosaurios es análoga al estrecho parentesco entre los seres humanos y los chimpancés. A pesar de que los dinosaurios más antiguos descubiertos hasta ahora tienen sólo 230 millones de años, la presencia de sus parientes más cercanos 10 millones de años antes implica que los Silesauros y el linaje de los dinosaurios ya se había separado de ancestros comunes hace 240 millones de años. Los Silesaurus continuaron viviendo junto a los primeros dinosaurios durante gran parte del Período Triásico.

En sendos casos, las ramas evolucionaron de animales que eran originariamente carnívoros y que después optaron por una dieta más saludable. Aunque es difícil de demostrar, los científicos creen que este cambio pudo haberles aportado una ventaja evolutiva, ya que un ecosistema sustenta con más facilidad a los comedores de plantas que a aquellos que se alimentan de carne.
En el yacimiento de Tanzania fueron descubiertos junto al Asilisaurus kongwe una serie de primitivos parientes de los cocodrilos. La presencia de estos animales juntos en el mismo momento y lugar sugiere que la diversificación de los familiares de los cocodrilos y las aves fue rápida y ocurrió antes de lo que se creía. «Todo el mundo ama a los dinosaurios- dice Nesbitt-, pero esta nueva evidencia sugiere que en realidad eran sólo uno de los grandes grupos de animales del Triásico». A juicio del experto, «esto demuestra que hay grupos enteros de animales por ahí de los que aún no hemos encontrado ni siquiera indicios. Es emocionante saber que todavía hay oportunidades de nuevos descubrimientos»

Fuente: abc.es

lunes, 4 de mayo de 2009

La Unne protagoniza importante descubrimiento paleontológico

Investigadores locales, junto con otros de Cecoal, realizaron exploraciones en Chubut y Mendoza y hallaron fósiles que permitirán estudiar los períodos Permo - Triásico y Jurásico. Ahora estudian cuál es la relación de éstos con los cambios de período.

Investigadores de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) y del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal) descubrieron fósiles que permitirán avanzar en el estudio de los períodos Permo-Triásico y Jurásico. Los vestigios fueron hallados tras un trabajo de exploración en Mendoza y Chubut.

El grupo empezó a trabajar sobre dos momentos en la historia del planeta: por un lado cómo afectó la extinción del límite Permo-Triásico, hace más de 251 millones de años, a los invertebrados, y el otro objetivo fue el de determinar las modificaciones en el ambiente y animales que se produjeron en el Período Jurásico cuando se inicia la apertura del océano Atlántico hace 150 millones de años.

“Son áreas de la historia geológica que no son estudiadas lo suficiente y por tanto las conclusiones que pudiéramos extraer podrían ser pioneras en el estudio de estos períodos”, explicó el doctor Oscar Gallego, uno de los coordinadores de la campaña de exploración y profesor de la Unne.

Como resultado de la búsqueda en un conjunto rocoso en cercanías de la ciudad mendocina de San Rafael, se hallaron niveles lacustre y palustre con vegetales fósiles que permitirán ampliar el conocimiento sobre la diversidad de esta unidad lugar, sobre este tiempo geológico y sobre las condiciones ecológicas imperantes. Estas exploraciones permitieron descubrimientos que constituyen para ese lugar geológico el primer registro de restos de plantas neocalamites y megasporas, además del primer y más antiguo registro del Triásico de crustáceos llamados ostrácodos.

Del trabajo realizado en Chubut se recuperaron distintos grupos de invertebrados que habitaron los ambientes lacustres jurásicos como conchostracos, ostrácodos, insectos y moluscos.
Explicó Gallego que los estudios de esos invertebrados permitirán realizar reconstrucciones paleo-ecológicas, conocer acerca de sus relaciones con otras faunas jurásicas, y en algunos casos definir asociaciones faunísticas que caracterizan determinados lapsos de tiempo geológico.

“Ahora las investigaciones realizadas en ambas provincias seguirán en laboratorio donde se analizarán los materiales recolectados y se tratará de dilucidar como fueron afectados por los cambios de períodos”, concluyó.

Fuente:www.diariolarepublica.com.ar

jueves, 16 de abril de 2009

El Difícil Rastro de la Extinción Masiva del Período Pérmico


Nuevos hallazgos científicos realizados por el geólogo Robert Gastaldo del Colby College en Waterville, Maine, y sus colegas, ponen en tela de juicio unas teorías populares acerca de la extinción masiva más grande en la historia de la Tierra.


Decenas de millones de años antes de que los dinosaurios habitaran la Tierra, sus ancestros fueron eliminados casi todos en un evento catastrófico que se conoce como la Extinción Masiva del Período Pérmico. Este período tuvo lugar hace entre 299 y 252,6 millones de años.

El límite entre el Pérmico y el Triásico marcó el mayor evento de extinción en la historia de la Tierra, con pérdidas significativas de la biodiversidad tanto en la tierra como en los océanos.

Hasta la realización de este nuevo estudio, se creía que el evento estaba caracterizado por rocas exclusivas rastreables por todos los continentes del hemisferio sur. Las nociones sobre el impacto del evento en los animales y los vegetales de tierra firme se basan principalmente en evidencias obtenidas en la Cuenca de Karoo en Sudáfrica Central, donde fueron encontrados los mejores registros fósiles de ese período y donde Gastaldo y sus colaboradores han trabajado desde el 2003.

Análisis previos sobre evidencias en rocas efectuados por otros científicos trabajando en Sudáfrica, les permitieron plantear hipótesis de la naturaleza, el alcance y la cronología de la extinción masiva de los anfibios y reptiles prehistóricos.

Esos científicos afirmaron categóricamente que en la Cuenca de Karoo yace una única capa sedimentaria encima de los fósiles de los últimos reptiles del período Pérmico.

Esta capa ha sido denominada "la zona muerta" debido a la ausencia en ella de restos fósiles.

Se pensó que esta zona muerta estaba sincronizada en tiempo y espacio, señalando con precisión el evento por toda Sudáfrica e incluso tan lejos como la Antártida.

Gastaldo y sus colaboradores revelan ahora que han encontrado evidencias estratigráficas contradictorias en la Cuenca de Karoo.

Han descubierto que esta capa conocida como la zona muerta, o el lecho que registra el acontecimiento fulminante de la extinción, no se encuentra en todos los lugares en la misma posición física del terreno rocoso analizado como evidencia, ni siquiera en el entorno inmediato donde dicha capa fue descrita por primera vez.

Como tal, esto no es un indicador fiable de la extinción masiva de los animales terrestres.

En el espacio de un kilómetro, justo por el valle en el que está ubicado el punto donde fue descrita por primera vez, la capa aparece ocho metros más abajo.

Varios cientos de kilómetros más lejos, los fósiles de reptiles aparecen por encima de la capa en lugar de estar por debajo de ella, socavando aún más la credibilidad de la capa como señalizadora de la extinción masiva de animales al final del Pérmico.

Información adicional en: Scitech News

Fuente: amazings.com