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jueves, 22 de octubre de 2009

Un nuevo fósil desacredita al polémico eslabón perdido, Darwinius masillae, nuevos antecedentes


En mayo, el mundo de la antropología acogió con sorpresa y cierto escepticismo la llegada de Ida, un fósil de primate presentado con gran bombo y que fue vendido como el eslabón perdido entre hombres y monos. Los restos del animal quedaron tan conservados en pizarra que hasta podía distinguirse el contorno de su piel y lo que había comido por última vez. La presentación fue polémica, pues el anuncio no estuvo acompañado como suele ser habitual por una publicación en una revista científica, sino por una rueda de prensa en el Museo de Historia Natural de Nueva York. Muchos dudaron de que el fósil, bautizado como Darwinius masillae, fuera en realidad el antepasado común entre ambas ramas.

Ahora, un nuevo fósil encontrado en África desmonta la teoría y afirma que Ida no estaba emparentada con los grandes simios y los humanos. El nuevo fósil se describe hoy en Nature. Ha sido bautizado como Afradapis longicristatus y se ha encontrado en el norte de Egipto. Vivió hace 37 millones de años y, al igual que Darwinius, pertenecía al grupo de primates adapiformes. Estos monos se parecían a los actuales lémures, pero hoy están extintos.


La polémica se remonta a algo que sucedió hace unos 50 millones años, cuando los primates se separaron en dos ramas. El equipo que analizó los restos de Ida afirmaba que pertenecía a la rama más cercana al hombre. Se trataba de los haplorrinos, o primates de nariz seca. Este grupo emparenta con los tarseros, unos pequeños animales que viven en los bosques del sureste asiático. Aunque aún no hay pruebas suficientes por falta de fósiles, se piensa que este grupo está en la rama que daría lugar a los grandes simios y los humanos millones de años después.

La teoría se sustentaba en parte en el excepcional estado del fósil, conservado en un 95% en pizarra. Yacía en el lecho de la caldera de Messel, cerca de Fráncfort (Alemania). Los restos se desenterraron en 1983, pero no se analizaron hasta 2006, cuando los investigadores lo compraron. Tardaron dos años en hacer públicos los primeros datos hasta la fastuosa presentación en el museo neoyorquino. "El eslabón ya no está perdido", dijo el divulgador David Attenborough durante el acto.

Pero el nuevo estudio señala que tanto Darwinius como Afradapis pertenecen a la otra rama de primates, los estrepsirrinos, o de nariz húmeda. El estudio, liderado por Erik Seiffert, de la Universidad Stony Brook de Nueva York, señala que, aunque la polémica sobre el parentesco de los monos adapiformes con los antropoides viene de largo, existen pocas descripciones exhaustivas del grupo.


Su equipo reunió datos de 117 primates vivos y extintos. Analizaron 360 rasgos morfológicos para situar al nuevo fósil en el árbol de la evolución y determinar su parentesco con otras especies. El análisis incluyó 24 monos adapiformes, de los que ocho nunca habían sido incluidos en un estudio semejante.
Otros adapiformes

En primer lugar, el análisis sitúa a Afradapis y Darwinius junto a otros adapiformes hallados en Europa y EEUU. A su vez, todos los adapiformes caen dentro de la rama de estrepsirrinos, con lo que su posible papel de eslabón perdido se diluye aún más.

Los argumentos que ligaban al Darwinius a los haplorrinos y los lémures eran el pulgar oponible, uñas en lugar de garras y unas patas traseras que podrían apuntar al bipedalismo. Los datos actuales se desprenden de restos de la mandíbula y dientes de varios especímenes desenterrados cerca de la localidad egipcia de Birket Quarun. El análisis de las muestras confirma que los monos adapiformes tenían características similares a los antropoides en la disposición de sus mandíbulas y la forma y tamaño de sus colmillos. Sin embargo, estas características no estaban presentes en los primeros antropoides que se conocen, como el Proteopithecus. Según los investigadores, los rasgos evolutivos que asemejan a los adapiformes con los antropoides se desarrollaron por separado cuando ambas especies ya estaban alejadas en el árbol de la vida.

"Nuestro análisis muestra que es improbable que los adapiformes dieran lugar a los antropoides", concluyen los expertos.
Fuente: Publico.es

domingo, 14 de junio de 2009

EL PARIENTE ESPAÑOL.

complementando mas informacion sobre Lluc o el Darwinius masillae.

Por Martin Cagliani

Con el cimbronazo de los “grandes descubrimientos”, hace unas semanas, la presentación en sociedad del fósil Darwinius masillae, Ida para los amigos, armó un flor de revuelo por haber sido llamado “el eslabón perdido” entre los humanos y el resto de los primates. Pero resulta que los bombos y platillos con que fue anunciado su hallazgo no fueron más que eso, ya que en realidad no se trataba de ningún “eslabón perdido” ni ancestro común de nadie.

Pero ahora, sin tanta fanfarria, y con sus descubridores pidiendo moderación, acaba de darse a conocer la existencia de un primate fósil de 12 millones de años, y que sí podría arrojar luz sobre el origen de la familia de homínidos, a la que pertenecen los orangutanes, chimpancés, gorilas y nosotros.

También se le ha puesto un nombre amistoso, Lluc, y uno científico, Anoiapithecus brevirostri. Lo más interesante de este fósil descubierto en Cataluña es que sería un “hermano” de los primeros homínidos, por lo que aporta datos sobre cómo habrían sido esos antepasados. Y lo más aventurado es que se habrían originado en el área del Mediterráneo.

LLUC, EL “HERMANO”

Los restos fósiles de gran parte del rostro y la mandíbula de Lluc fueron descubiertos en 2004 en Abocador de Can Mata, localidad ubicada en Els Hostalets, un municipio de Barcelona. El trabajo con los restos estuvo a cargo de científicos del Institut Català de Paleontologia (icp.cat), dirigidos por Salvador Moyà-Solà, y los resultados de su estudio fueron publicados recientemente en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Lo primero que llamó la atención fue su rostro, de donde viene el nombre de la especie brevirostri, que en latín sería algo así como morro corto. El rostro más plano como rasgo distintivo es muy importante para el estudio de la evolución de los primates, de los cuales nosotros, los Homo sapiens, somos los que tenemos la cara más chata.

Los demás primates tienen más o menos morro, y esa característica es la que los acerca, o los aleja, de nosotros. Por ejemplo, los orangutanes, chimpancés y gorilas tienen un morro más corto, por eso forman parte de nuestra familia Hominoidea.

ORIGEN DE LOS HOMINIDOS

El origen de nuestra familia no resulta del todo claro para los paleontólogos. El registro fósil de los que se cree podrían ser los ancestros de este grupo es muy fragmentario. Con el descubrimiento del Anoiapithecus brevirostris se puede acercar este origen a unos primates fósiles conocidos como kenyapitecinos, que fueron de los primeros en salir de Africa –hace unos 15 millones de años– para asentarse en algunas regiones de Europa y Asia.

Según los investigadores catalanes, A. brevirostris sería un descendiente de esos primeros emigrantes y su gran parecido con los homínidos les hace pensar que estos últimos se habrían originado en Eurasia, y no en Africa como se creía hasta ahora.

Esto pone en juego una teoría que hasta ahora no tenía demasiada fuerza, pero que viene sumando adeptos desde hace algunos años: “Vuelta a Africa”. Así los investigadores creen que la gran separación existente entre los homínidos, los pongidae (orangutanes) y los homininos (nosotros y los demás), habría surgido en Eurasia. Y varios millones de años después habrían regresado a Africa dando lugar a la evolución separada de chimpancés, gorilas y las primeras especies de Homo, género del que somos el último representante en pie.

¿ANCESTRO COMUN?

Mediante estudios genéticos se ha establecido que el último antepasado común entre chimpancés y humanos debe haber existido entre 6 y 7 millones de años atrás. Pero hasta el momento no se han descubierto fósiles de esa época que presenten rasgos transicionales, que indiquen que es el ancestro común compartido por humanos y grandes simios.

Por eso es tan importante el hallazgo de los restos de A. brevirostris con sus 11,9 millones de años. Precisamente son sus rasgos –tan parecidos a los de homínidos posteriores– los que permiten aventurar su cercanía con ese ancestro que algunos llamaron “eslabón perdido”.

Es necesario aclarar que “eslabón perdido” es un término mediático y no científico, ya que la evolución no es lineal, no son todos eslabones pertenecientes a una cadena, o escalones de una escalera. Tal vez, las formas de un arbusto sirvan de ejemplo para graficar la evolución de las especies.

Y es aquí donde el fósil catalán se vuelve importante porque aporta información de cómo podría haber sido la especie que se ubica en la separación de las ramas que dieron origen a humanos y simios. Incluso el término “ancestro común” simplifica demasiado el concepto: la evolución puede admitir varios ancestros.

ORIGEN ASIATICO

En su artículo los autores proponen una hipótesis más aventurada, que es ubicar el origen de los homínidos en la cuenca del Mediterráneo, o sea que para ellos allí se habrían originado esos ancestros comunes.

No es una teoría creada por los catalanes, sino que hace ya algunos años que se viene proponiendo. Los paleoantropólogos españoles, no sólo de este yacimiento catalán, sino también de Atapuerca, en Burgos, más al norte, se vienen inclinando a favor de la teoría de que no sólo los homínidos, sino nuestro propio género Homo se originó en Eurasia y no en Africa como viene siendo el postulado más aceptado desde hace decenas de años.

Hasta hace algunos años, la cuna de todo era Africa. Allí es donde se fueron descubriendo los fósiles más antiguos, y donde la genética ubica el origen del hombre actual. Tal vez haya sido circunstancial, porque era más fácil descubrir los fósiles en el continente negro. Porque en años recientes se han ido encontrando fósiles de primates antiguos en Asia y Europa, que pondrían en entredicho el origen africano de todo.

ADIOS AL HOMBRE HABILIDOSO

Cada día tiene más adeptos la teoría del origen Euroasiático, gracias a los descubrimientos de fósiles de Homo muy antiguos en el yacimiento Dmanisi, en el Cáucaso de la República de Georgia. Se trata del apodado Homo georgicus.

Hasta la fecha, el título de primer humano, lo tenía el Homo habilis, que fue encontrado en Africa en 1960. Pero el hombre habilidoso quedaría desbancado, ya que el título de primer Homo se lo podría llevar el asiático de Dmanisi, y esto llevaría el origen de nuestro género a una región totalmente diferente: Asia. De entre quienes defienden esta teoría, el lugar más aceptado como posible región de origen es el Medio Oriente, esa región de contacto de continentes.

Con el nuevo homínido catalán, existirían más pruebas a favor de este origen asiático. Incluso, quién sabe, por ahí hasta podría haberse dado en España. Así que tal vez, de a poco, habría que ir reescribiendo los libros. La Madre Patria podría no serlo sólo en la historia reciente, sino en la remota.

Fuente: pagina12.com.ar

lunes, 1 de junio de 2009

Fósiles virtuales revelan la vida en el pasado remoto

Cabeza del "Darwinius masillae"

Una nueva técnica, la tomografía computerizada de rayos X en tres dimensiones, que permite el Sincrotrón europeo, está revolucionando el mundo de la paleontología: permite escanear los fósiles con un detalle que hasta ahora resultaba impensable, sobre todo cuando están incrustrados en rocas.

La utilización de esta avanzada tecnología, que ya tiene una amplia utilización en la medicina y en biología, ha permitido dar a conocer algunos detalles asombrosos de los hallazgos recientes más espectaculares, como ha sido el caso del primate bautizado como 'Ida', de hace 47 millones de años.

En un artículo en 'New Scientist', los autores hacen un repaso de las muchas posibilidades que presenta esta técnica, que permite ver los objetos en 3D, a la vez que se les gira para examinarlo desde cualquier ángulo o se les pone del revés para ver qué ocultan dentro. En definitiva, una revolución de la forma de ver los fósiles.

Las primeras experiencias en el ámbito de la Paleontología se presentaron en congresos especializados hace unos tres años y desde entonces, como recuerda el investigador Paul Barret, del Museo de Historia Natural de Londres, han aumentado mucho el tipo de muestras que pueden ser analizadas.

Entre los ejemplos más claros está el de los fósiles que son tan delicados que resulta imposible separarlos de las rocas o materiales en los que están incrustrados. Volviendo a 'Ida', el famoso primate, la tomografía computerizada permitió estudiar sus dientes sin necesidad de destruir el cráneo en el que estaba.
Alta precisión

En otras ocasiones, permite saber si hay fósiles. Utilizando el Sincrotrón europeo, instalado en Grenoble, el paleontólogo Paul Tafforeau descubrió 356 fósiles ocultos en ámbar en tan sólo cuatro días. Entre ellos, un centenar de caracoles, cucarachas, avispas y otros insectos con un millón de años de antigüedad, que pudo ver en tres dimensiones.

"Por vez primera podemos observar lo que hay dentro de los ejemplares sin necesidad de romperlos", explica Jorn Hurum, descubridor de 'Ida'. De hecho, entre los más espectaculares estudios está el de un embrión de gusano de hace 1.000 millones de años o los lóbulos ópticos en el cerebro de un pescado fosilizado, o la distancia de las vértebras en un dinosaurio de cuatro toneladas.

Tal es su precisión que la TC que permite comparar el sistema auditivo de los pájaros actuales con el de criaturas prehistóricas como el 'Archaeopteryx', de donde concluyen que su oído interno era parecido al del emu actual. También permite el análisis de los dientes, en los que están escritos los acontecimientos más importantes de la vida del individuo (cómo creció, qué comía, que enfermedades tuvo, etcétera).

El problema es que hay pocos aparatos con esta tecnología en el mundo y, además, es muy cara. Los investigadores españoles recurren en la actualidad al ya mencionado Sincrotrón europeo, en el que España tiene una participación del 4% en su presupuesto.

Además, continúa construyéndose el Sincrotrón Alba, en Cerdanyola (Barcelona), que podría estar en marcha el año próximo. De hecho, ya existe una asociación de posibles usuarios de esta tecnología.


Fuente: elmundo.es

lunes, 25 de mayo de 2009

"Darwin no dijo que descendemos del mono, sino que somos monos"

Entrevista a Juan Luis Arsuaga Ferreras, es licenciado y doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid y catedrático de Paleontología en esta misma universidad.

Esta semana se ha presentado en Nueva York el que se considera el ancestro humano más primitivo, que vivió hace 47 millones de años. ¿Cómo valora el hallazgo?

No es humano. Es un primate, es el origen de los primates, de los monos.

Entonces, ¿no tiene nada de humano?

No.

¿Ni es un eslabón?

Sí, es un eslabón. En Paleontología todos los fósiles que aparecen nuevos son eslabones perdidos, porque son una forma de vida de la que no se tenía conocimiento. La vida es una cadena, lo que pasa es que hay unos eslabones que se conocen mejor que otros. Este fósil es importante para entender el origen de los primates.

Es decir, no puede incluirse en el linaje directo del ser humano.
Sí, porque nosotros venimos de una bacteria que vivió hace 2.800 millones.

Así que la bacteria también pertenece al linaje directo del ser humano.
Absolutamente, lo que pasa es que conforme uno se va más atrás en el tiempo, los antepasados son antepasados nuestros y de más gente. El fósil presentado en Nueva York es antepasado nuestro directo y de todos los demás monos. Si retrocedes más encuentras el antepasado nuestro y de todos los mamíferos.

¿Cuál es, entonces, la valía de este fósil?

Que se conocía mal el origen de los primates. Y que está muy completo. Estamos hablando de un mamífero súper antiguo, que tiene características muy primitivas y muy pocas características de primates. Y no nos olvidemos que lo han publicado los 'guiris'. Todo lo que encuentran ellos es mucho más importante. La revista es suya, los medios de comunicación son suyos, la televisión también…

¿Quiere decir que si se hubiera encontrado en Atapuerca no hubiera tenido tanta repercusión?

Cuidado, que Atapuerca ha tenido dos portadas de la revista 'Nature'. Lo que pasa es que si lo hubieran encontrado ellos hubiéramos tenido 57. Como es lógico, algo que se encuentra en España tiene más eco que si se halla en Marruecos. Con todo, es un resto asombrosamente completo de los orígenes de los primates, es paleontológicamente muy completo.

Viene a Zaragoza a hablar de Darwin. Y cuenta que, de sus teorías, han calado profundamente algunas falsedades como que el hombre desciende del mono.
Sí, efectivamente, porque Darwin nunca dijo que el hombre descendiera del mono. Lo que afirmaba es que somos monos, es que nunca hemos dejado de serlo.

Y, por tanto, animales.
No somos ángeles, somos animales, una especie que se llama homo sapiens de primates mamíferos vertebrados.

¿Circulan otras falsedades sobre las teorías de Darwin?

Todas, porque de hecho la gente no sabe nada sobre Darwin. Excepto que descubrió la evolución, cuando no es así, sino que halló varios mecanismos que impulsan la evolución. El conocimiento que se tiene de lo que hizo Darwin, a nivel popular, es muy bajo.

El título de su conferencia es 'Se arrojará luz'.
Porque se trata de una frase que utiliza Darwin en 'El origen de las especies'. En este libro no habla del origen del hombre, excepto esa frase de "se arrojará luz" sobre el origen del hombre.

¿Cuál es la pregunta más importante que Darwin dejó en el aire?

En la época de Darwin no se tenía conocimiento sobre la herencia biológica. No se sabía cómo se transmitían los caracteres. El ADN se descubrió más de un siglo después. Darwin intentaba explicar las cosas, pero tenía muchos problemas para mantener su teoría: por un lado, los fósiles de la época no apoyaban la evolución porque había muy pocos y no se podía ver su evolución; y por otro lado, aún no se sabía cómo funcionaba la herencia biológica. Esos fueron sus dos grandes obstáculos.

¿Cuál fue la gran aportación de Darwin?

Para poder convencer a alguien de la Teoría de la Evolución hacía falta explicar cómo funciona. Darwin propuso varios mecanismos, entre ellos la selección natural, para explicar cómo se produce.

Darwin se apoyó en estudiosos como el oscense Félix de Azara.

Sí, 'Viajes por la América Meridional' es uno de los libros más citados por Darwin. Fue una obra de referencia para él y en ella podemos ver un reflejo de nuestra desgraciada historia científica: Darwin utilizaba un libro de Azara que se publicó en francés, porque la obra del oscense no se publicó en España, sino en París. Eso no quiere decir que Félix de Azara fuera evolucionista. Tenía una documentación muy amplia sobre las faunas de América, por lo que era una buena base documental. Por eso le resultó muy útil.

¿Si hubiera sido francés o inglés sería más reconocido?

Félix de Azara era muy conocido. Es muy desconocido ahora por los españoles. Pero entonces era un personaje importante, tenía un cargo importante en América. Por eso le hizo un retrato Goya. Su hermano era embajador de España en Roma.

¿Cómo valoraría hoy Darwin los hallazgos de Atapuerca?

Le parecerían muy interesantes, estupendos. Vería eslabones de la cadena. Y como le preocupaba la evolución de la mente tanto como la del cuerpo, pues supongo que encontraría que Atapuerca proporciona información importante sobre la evolución del cuerpo y de la mente. Porque no son los primeros homínidos pero es importante porque está situado en la época crucial en la que aparece la conciencia humana.

Y aún con conciencia, había canibalismo.
Es que los animales no practican el canibalismo, es una cosa muy humana. No hay leones que se dediquen a cazar leones para comérselos. Los chimpancés se matan entre ellos, pero no se comen.

¿Qué próximas sorpresas deparará Atapuerca?

Estamos investigando en muchos campos. En relación con los fósiles humanos, patologías, cambios morfológicos, desarrollo, comportamiento...

Fuente: heraldo.es

viernes, 22 de mayo de 2009

Preguntas frecuentes y respuestas sobre Darwinius masillae


siguendo la publicacion anterior.
paleofreak publico un buen cuestionario de preguntas y respuestas, frecuentes sobre el tema.


Por paleofreak
Actualizado 21-05-2009 12:34 CET

Preguntas frecuentes y respuestas sobre el Eslabón Perdido y Santo Grial paleontológico del martes.


¿Qué tipo de animal es el Darwinius masillae?

Un primate semejante a un lémur y, según los autores de su descripción científica, perteneciente al grupo extinto de los adapoides (Adapoidea).

¿Que tiene este fósil de extraordinario?

Es muy antiguo (de hace aproximadamente 47 millones de años) y está muy completo y exquisitamente preservado (puede estudiarse incluso la comida de su estómago). La mayor parte de los fósiles de primates antiguos están muy incompletos o simplemente son dientes.

Con este fósil ¿por fin se ha encontrado el famoso eslabón perdido?

No. En primer lugar la idea de que los científicos buscan un "eslabón" fundamental para la teoría evolutiva es un mito. Las especies fósiles no pueden colocarse en línea como si formaran una cadena; la estructura de parentesco entre los seres vivos tiene forma de árbol, y cuando los científicos sitúan los fósiles en una rama u otra no están buscando ninguna clave fundamental de la evolución, simplemente están elaborando una genealogía. En segundo lugar, el concepto de "eslabón perdido" se remonta a la época de Darwin y se refería al hipotético estadio evolutivo intermedio entre el hombre y los simios antropoides. Ese estadio intermedio ya hace mucho tiempo que se encontró cuando se descubrieron los fósiles de los australopitecos. El Darwinius es un animal mucho más primitivo y no encaja con ese concepto.

¿Es un ancestro del hombre?

No se puede saber, pero la probabilidad de que lo sea es bajísima. En general, salvo excepciones, la probabilidad de que un fósil concreto sea antepasado de un ser vivo actual es muy baja y por eso los paleontólogos serios suelen evitar usar los términos "ancestro" o "antepasado" en ese contexto.

¿Es "nuestro ancestro más antiguo", como aparece en el subtítulo de un libro y en varios titulares periodísticos?

No. Y no hay forma de salvar esa frase. Ni hay pruebas de que el Darwinius sea un ancestro de nadie, ni es "el más antiguo" entre las especies próximas a nuestra línea evolutiva. Se conocen fósiles de primates más antiguos, de mamíferos ancestrales muuucho más antiguos, de primitivos terápsidos, anfibios, peces e incluso proto-peces similares a gusanos, que también podrían ser ancestros nuestros si nos ponemos igual de optimistas.

Entonces ¿qué relación evolutiva tiene con el hombre y con los primates actuales?

Los dos grandes grupos de primates actuales son los estrepsirrinos (que tienen "hocico" húmedo tipo perro), y los haplorrinos (que tenemos una nariz "seca"). Entre los estrepsirrinos están los lémures, los gálagos, los loris, el aye aye. Entre los haplorrinos estamos los tarseros, los monos y los humanos. Pues bien, lo que los descubridores del Darwinius sostienen es que es un haplorrino, o sea, que está más emparentado con los monos que con los lémures, a pesar de que se parece bastante a un lémur. Sin embargo, esa conclusión es controvertida y el trabajo ha sido criticado por no incluir un análisis cladístico con el que sustentarla convenientemente.

¿Por qué no es simplemente un viejo lémur?

A pesar de su aspecto, los detalles de su anatomía parecen coincidir mejor con los de los adapoides. Los autores descartan la hipótesis de que sea un lémur o un pariente cercano de los lémures, por varias razones. Entre ellas, al Darwinius le faltan dos rasgos que han evolucionado en los estrepsirrinos (el grupo que incluye a los lémures). Esos dos rasgos están relacionados con el "aseo personal", y son el peine dental y la garra de aseo.

Dicen que revolucionará nuestra comprensión de la evolución humana...

Ya veremos. De momento no tiene ninguna pinta.

Entonces ¿qué puede decirnos el Darwinius sobre la evolución del hombre?

Específicamente, nada; está demasiado alejado de los humanos, tanto en tiempo como en morfología. Un chimpancé, por ejemplo, puede "decirnos" muchísimo más. Ahora bien, el Darwinius puede ayudar a responder la pregunta "¿de dónde vienen los monos?". Mejor dicho, puede ayudar a reconstruir el aspecto de los antepasados directos de los primeros monos. Y cualquier antepasado de todos los monos es también un lejano antepasado nuestro. Los autores sostienen que los adapoides (grupo al que pertenece el Darwinius) dieron origen a los antropoides (grupo de los monos, humanos, etc.). De nuevo, es una hipótesis controvertida y habrá que esperar otros estudios para ver si se afianza o se rechaza.

Todo eso es demasiado técnico. ¿No podría resumirse diciendo que es el eslabón perdido? Así la ciencia llega a más gente.

El problema es que los resúmenes no deben ser falsos. A la gente no le llegaría "la ciencia" sino una falsedad.

¿Es cierto que este fósil prueba o valida la teoría evolutiva?

La teoría evolutiva no es algo que necesite "probarse" o "validarse" con algún descubrimiento espectacular concreto. La teoría lleva décadas poniéndose a prueba con experimentos, observaciones, y hallazgos biológicos y paleontológicos. Darwinius no afecta a la teoría. Al insinuarlo se contribuye a mantener el prejuicio de que la teoría evolutiva es científicamente muy endeble, al igual que ocurre con el mito del eslabón perdido.

¿Por qué se ha dicho que el Darwinius enlaza al hombre con las vacas, las ovejas y el resto de los mamíferos?

Es una frase de David Attemborough en un documental sobre el hallazgo. No tengo ni idea de por qué dice o se le ha hecho decir eso. Hay acumuladas suficientes pruebas paleontológicas, anatómicas, genéticas, embriológicas, etc., como para que nuestra relación de parentesco con el resto de los mamíferos (y con el resto de los seres vivos) se considere un hecho científico desde hace más de un siglo. No se necesita un fósil de un viejo primate (además, hay fósiles de otros primates y pre-primates más antiguos) para enlazar al hombre con las vacas. De nuevo, este tipo de afirmaciones parecen implicar que antes de conocerse el Darwinius faltaba ese supuesto enlace entre el hombre y otros animales. No le veo ningún sentido.

Si el descubrimiento es tan revolucionario ¿cómo es que no ha sido publicado en una revista científica de mayor prestigio como Nature o Science?

Al ser revistas muy rigurosas y selectivas, puede que hayan rechazado el artículo por no alcanzar el nivel científico exigido (ya hemos comentado que le falta un análisis cladístico que dé solidez a su hipótesis). Pero también podría ser que los autores no hayan intentado publicar en estas revistas, quizá para ir más rápido. La verdad es que no lo sé, pero probablemente acabará saliendo a la luz en los cotilleos blogosféricos.

¿Es cierto que este fósil va a cambiarlo todo?

Todo, no. Es posible que cambie un poquito de algo en el universo. Puede hacer progresar algunos campos de estudio en paleontología; la paleoecología y la filogenia de los primates por ejemplo. Sin embargo, es poco probable que los paleontólogos dedicados a los roedores, dinosaurios, trilobites, proboscídeos, foraminíferos, braquiópodos, homínidos, ammonites... necesiten ni siquiera saber de la existencia del Darwinius para continuar haciendo eficazmente su trabajo. Lo mismo puede decirse de los paleobotánicos, micropaleontólogos, bioestratígrafos... O de los oficinistas, carteros, informáticos, tenistas, granjeros, albañiles, físicos, charcuteros... Y, bueno, me atrevo a vaticinar que nuestras vidas, en casi todos los aspectos, van a continuar transcurriendo más o menos igual.


Fuente: soitu.es / paleofreak

miércoles, 20 de mayo de 2009

Descubren un fósil de un mono-lemur, nombrado Darwinius masillae y apodado Ida.

Sin duda alguna hablar de el eslabon perdido entre una especie y otra nos figura como un gran descubrimiento, pero encontrar el eslabones vinculados a el desarrollo del Hombre seria la panasea y el mas importante descubrimiento cientifico, por estos dias se esta publicando en diversos medios que se encontro el eslabon perdido, que seria el fosil apodado como "Ida" o "Darwinius masillae", la teoria de la evolucion desde mi punto de vista, dista mucho de pretender que el proceso de desarrollo de una especie, pueda ser seguida eslabon a eslabon en una cadena, sabemos que es mucho mas complejo que esto.

La evolucion se da y presenta en saltos evolutivo, por lo tanto los factores y antesesores pueden ser muy variados y no necesariamente encontrar enumerados como paginas de un libro, desde los antesesores hasta predecesores de una especie. El precepto por exelencia de la reflexion cientifica es el postergar el juicio y mesurar todo lo posible las afirmaciones absolutas.

pero bueno la informacion biene asi:

Descubren un fósil de un mono-lemur que los científicos consideran el "eslabón perdido" entre hombres y mamíferos

Un equipo de científicos descubrieron hoy al mundo el esqueleto fosilizado de un mono-lemur de 47 millones de años de antigüedad que podría convertirse en el eslabón perdido de la evolución humana. El fósil, al que han llamado 'Ida' fue presentado hoy en una rueda de prensa especial en Nueva York.

El descubrimiento del 95 por ciento del esqueleto de un mono-lemur ha sido descrito por los expertos como "la octava maravilla del mundo", y consideran que su impacto en el mundo de la paleontología será algo así como "un asteroide caído en la Tierra" al considerar que se ha completado la búsqueda de una conexión directa entre los humanos y el resto del reino animal que inició Charles Darwin hace 200 años con la 'Teoría de la Evolución'.

Así, el equipo investigador señalan a Ida como la prueba de la transición de las especies que inició Darwin a bordo del 'Beagle'. Según expresó sir David Attenborough al canal de televisión Sky News recogido por Europa Press, Darwin "se habría emocionado" de haber visto el fósil porque expresa lo que el ser humano es y de dónde procede.

"Esta pequeña criatura va a enseñarnos nuestra conexión con el resto de los mamíferos. Es el único que nos conecta directamente con ellos" --añadió--. Ahora la gente puede decir, de acuerdo, somos primates, enséñennos el vínculo. Ese nexo que decían que estaba perdido ya no lo está más".

El fósil de la mona Ida, de unos 53 centímetros de altura (1 ft,9 in), ha sido investigado en secreto durante los últimos dos años por un equipo internacional de expertos en fósiles dirigido por el profesor del Museo de Historia Natural de Noruega, Jorn Hurum. Después de ese tiempo fue trasladado a Nueva York bajo fuertes medidas de seguridad para ser revelado hoy al mundo durante el bicentenario del nacimiento de Darwin. Según se indicó, a finales de este mes se exhibirá durante un día en el Museo de Historia Natural de Londres, antes de regresar a Oslo.

Los científicos consideran que Ida --aplastado hasta el grosor de un posavasos-- es el fósil de primate más completo nunca encontrado. En concreto, Ida tiene en vez de garras uñas como las de los seres humanos y sus pulgares opuestos, lo que la sitúa en el inicio de la raíz de la evolución humana cuando los primeros primates desarrollaron características que después eventualmente les harían convertirse en lo que hoy es el hombre.

Asimismo, otro importante descubrimiento es la forma del hueso del talón de su pie, que los humanos tuvieron de la misma manera muchos años mas tarde. Ida fue desenterrada por un cazador de fósiles aficionado hace unos 25 años en Messel Pit, un antiguo cráter volcánico cerca de Frankfurt (Alemania), famoso por la cantidad de fósiles. El coleccionista que la encontró la limpió y la colocó en un poliéster de resina y la mantuvo colgada durante 20 años en la pared de su casa.

Este fósil es realmente parte de la historia de la evolución humana, de la parte más profunda de los anales del tiempo, de hace 47 millones de años, según los investigadores.

COLGADO EN UNA PARED DURANTE 20 AÑOS

Según Sky News el propietario no tenía idea de la importancia única del fósil y él simplemente lo contemplaba como a un cuadro. Sin embargo, en 2006, Ida llegó a las manos de un tratante privado, Thomas Perner, que se presentó con el fósil al profesor Hurum en la Feria anual de fósiles y de comercio de minerales de Hamburgo (Alemania). Al verlo por primera vez, el profesor Hurum exclamó que se trataba del "fósil más bello del mundo" y no pudo dormir durante dos días. Según se observa en una grabación de video casera del propio profesor, éste dice emocionado que "esto es algo que el mundo no ha visto nunca antes, un espécimen único, totalmente único".

Fue entonces cuando el tratante le pidió más de un millón de dólares por el fósil, diez veces más que la cantidad más alta pagada por un fósil en el mercado negro, según la cadena de noticias americana. Sin embargo, después de seis meses de negociaciones, el profesor logró recopilar el dinero en Noruega y se llevó a Ida a Oslo (Noruega).

Este experto en fósiles descubrió un monstruo marino de 50 pies de altura que se llamó Predator X en una isla de Noruega cercana al Polo Norte. Fue entonces cuando encajó "el dream team" de expertos que ha trabajado en secreto durante los últimos dos años.

El equipo incluye al paleontólogo doctor Jens Franzen y al doctor Holly Smith, de la Universidad de Michigan (Estados Unidos), y al presidente electo de la Sociedad Paleontológica de Estados Unidos, Philip Gingerich.

De acuerdo a los estudios radiométricos de las rocas volcánicas de Messel, los expertos descubrieron que Ida vivió hace 47 millones de años en el periodo del Eoceno, cuando los bosques tropicales casi se juntaban con los polos y Suramérica estaba aún separado aún tenía que juntarse a Norteamérica.

Durante ese periodo surgieron las primeras ballenas, caballos, murciélagos y monos y los primeros primates se dividieron en dos grupos; uno de ellos vivió y se mantuvo como lemures, y el segundo evolucionó hacia los monos y después hasta los humanos.

Los investigadores han concluido que Ida no fue un simple lemur sino un "lemur mono", porque se encuentra a caballo entre ambos grupos y además se sitúa en la cercana línea hacia los humanos.

"Cuando Darwin publicó su 'Origen de las Especies' en 1859, dijo un montón sobre la transición de las especies, pero también que él nunca encontró especies de transición, por lo que toda su teoría entera podría haber sido incorrecta, por lo que él hoy estaría muy contento si viviera hoy cuando damos a conocer al mundo a Ida", concluyó el profesor Hurum.

Fuente: europapress.es

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El eslabón, ¿encontrado?

"El eslabón ya no está perdido". Así introduce el científico y divulgador británico Sir David Attenborough el hallazgo de Ida, el espécimen de un primate fósil presentado ayer con gran fanfarria mediática en el Museo de Historia Natural de Nueva York como el ancestro común de humanos y simios, y sobre el que sus descubridores no escatiman grandilocuentes declaraciones.

"Es como encontrar el arca perdida para los arqueólogos", afirmaba ayer el coordinador del trabajo, Jorn Hurum, de la Universidad de Oslo, para luego rematar: "Este fósil será el que probablemente aparecerá retratado en todos los libros de texto durante los próximos 100 años". Paradójicamente, ni el estudio científico que reúne los detalles ni las primeras reacciones al hallazgo sostienen tan ambiciosas pretensiones.

Pero para llegar a Ida, es preciso comenzar por los antecedentes. Los expertos asumen que los primates evolucionaron hace unos 50 millones de años en dos ramas separadas, los estrepsirrinos y los haplorrinos. Los primeros, llamados de nariz húmeda, partirían de un grupo denominado adápidos, cuyos descendientes hoy incluyen a los lémures de Madagascar, los loris y los gálagos.

Los segundos, de nariz seca, engloban a unos pequeños animales arborícolas asiáticos de grandes ojos llamados tarseros. Respecto a monos, grandes simios y humanos, aún no encajan fácilmente en el esquema debido a los huecos en el registro fósil, pero su nariz seca tiende a situarlos en la segunda rama.

Y en esto apareció Ida. En 1983, unos cazadores de fósiles aficionados localizaron el ejemplar excepcionalmente bien conservado en el yacimiento de la caldera de Messel, cerca de Frankfurt (Alemania), una cantera abandonada calificada como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco por sus pizarras que guardan abundantes fósiles del Eoceno, entre 56 y 34 millones de años atrás.

Durante más de dos décadas, la pieza permaneció en manos privadas, hasta que en 2006, en una feria en Hamburgo, un tratante le mostró las fotografías a Hurum, quien supo que se encontraba ante un hallazgo "sensacional". "Pasé dos noches sin dormir pensando en este espécimen", relató. Tras pagar un precio que el diario británico The Guardian sitúa en torno al millón de dólares, Hurum congregó a lo que él define como un dream team de expertos, capitaneado por el director del Museo de Paleontología de la Universidad de Michigan y uno de los principales especialistas de EEUU, Philip Gingerich. Tras el estudio, Ida inauguró una nueva especie, Darwinius masillae, en homenaje al bicentenario de Darwin y al lugar del hallazgo.

Acuerdos de confidencialidad


El estudio de Ida y su análisis científico han durado dos años hasta su divulgación ayer en la revista PLoS ONE, una publicación online de libre acceso que no pasa por ser una de las principales referencias en el mundo científico, pero que ofrece la oportunidad de difundir estudios exhaustivamente largos y detallados. Anteriormente, Gingerich había publicado en esta misma revista el descubrimiento de una presunta ballena arcaica en proceso de transición de la tierra al mar.

Durante estos dos años, Gingerich, Hurum y sus colaboradores han mantenido un secreto blindado que excede lo habitual en cualquier proyecto científico. Mientras se organizaba el circo mediático que finalmente estalló ayer y que mantendrá a Darwinius en los titulares durante un tiempo, las partes implicadas fueron obligadas a firmar acuerdos de confidencialidad.

El secreto se rompió el pasado fin de semana en el diario The Wall Street Journal. Gingerich declaraba al periodista de este medio que el nuevo espécimen, parecido a un primitivo lémur, es probablemente un antecesor común de monos, simios y humanos. En el artículo se anunciaba la divulgación de todos los detalles en el próximo artículo científico y en rueda de prensa que presidiría el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg. Por su parte, el dominical británico Mail Online anunciaba la inminente presentación del hallazgo en un documental de la BBC apadrinado por Attenborough.

Prudente escepticismo

Mientras, los rumores corrían por los blogs. En las revistas Nature y Science, los grandes templos de la ciencia, se acogía con prudente escepticismo una nota de prensa distribuida por el circo Darwinius, titulada Un hallazgo científico revolucionario que lo cambiará todo y a la que Science replicaba bajo la cabecera El titular científico más exagerado del mundo. En las horas previas, la televisión en EEUU difundía el eslogan Esto lo cambia todo, al tiempo que se exhibían imágenes de la llegada del hombre a la Luna y del asesinato de JFK. En otros medios se hablaba de la "piedra Rosetta de la evolución de los primates".

Por fin, la rueda de prensa y la liberación del estudio de PLoS ONE permitían ayer conocer los detalles. Ida, o Darwinius masillae, es un animal del tamaño de un mapache, una hembra que vivió hace unos 47 millones de años en el entonces bosque tropical del área de Messel y que murió en las aguas de la caldera. La extraordinaria preservación del 95% de su cuerpo muestra incluso el contorno de su piel y su último almuerzo vegetariano aún en su estómago.

El estudio aventura que se trata del "primate más completo conocido en el registro fósil". En el momento de su muerte, antes de cumplir un año, Ida aún conservaba los dientes de leche, como revelan los análisis de rayos X. Había crecido hasta un 60% de su peso adulto, que habría alcanzado unos 900 gramos.

El principal interés de Ida consiste en que se asemeja a los lémures, con el pulgar oponible característico de los primates, uñas en lugar de garras y una disposición de sus extremidades traseras que sugiere un principio de evolución hacia un futuro bipedalismo. Pero en cambio, carece de ciertos rasgos típicos de los actuales lémures, como el peine dental y la garra de aseo, dos estructuras que estos animales emplean para el cuidado de su pelaje.

Conexión con el resto de los mamíferos

Para los investigadores, aquí reside la clave de su clasificación provisional, que el estudio sitúa más cercana a los haplorrinos tarseros y quizá monos y humanos que a los estrepsirrinos o lémures. El texto sugiere que "podría representar un grupo base del que los primates antropoides luego evolucionaron, pero no abogamos por esto aquí", advierte, "ni consideramos a Darwinius un antropoide". Sin embargo, la mención insinúa la verdadera intención de los científicos, que en sus declaraciones a los medios ayer perdían el rigor desnudo de los datos.

Así, los autores del estudio especulaban con la posibilidad de que Darwinius ocupe un lugar temprano en la evolución de los primates, cuando un animal parecido a un lémur habría perdido el peine dental y la garra de aseo, inaugurando la rama de los primates que carecen de estas estructuras, en la que se situarían simios y humanos.

La posible relevancia de la especie en esta encrucijada del árbol de los mamíferos se explica en las palabras de Attenborough, que no ha participado en el estudio pero que será uno de los protagonistas de su divulgación mediática: "Esta pequeña criatura nos va a mostrar nuestra conexión con el resto de los mamíferos". Pero mientras Attenborough da el eslabón por encontrado, es de esperar que el escepticismo siga dominando las reacciones en torno a la pequeña Ida.

Fuente: publico.es