viernes, 6 de diciembre de 2013

Algunos dinosaurios desarrollaron picos como los de las aves modernas






Los picos son una característica típica de las aves modernas y se pueden ser de una gran variedad de formas, pero se conoce menos que los picos cubiertos de queratina ya habían evolucionado en diferentes grupos de dinosaurios durante el periodo Cretácico. Una nueva investigación explica que estos picos queratínicos sirvieron para estabilizar la estructura del esqueleto durante la alimentación. Descubren un dinosaurio con un sistema respiratorio similar al de las aves actuales.

Mediante el empleo de la tomografía de rayos X computarizada (TC) y simulaciones por ordenador de alta resolución, el doctor Stephan Lautenschlager y la doctora Emily Rayfield, de la Universidad de Bristol, en Reino Unido, junto al doctor Perle Altangerel, de la Universidad Nacional de Mongolia, y el profesor Lawrence Witmer, de la Universidad de Ohio, en Estados Unidos, utilizaron modelos digitales para investigar más a fondo estos picos de dinosaurios.

El estudio se centró en el cráneo del género 'Erlikosaurus andrewsi', un gran dinosaurio herbívoro de entre tres y cuatro metros de la especie 'Therizinosaurus', que vivió hace más de 90 millones de años durante el periodo Cretácico en lo que hoy es Mongolia y cuyo hocico estaba cubierto por un pico de queratina. Este nuevo estudio revela que los picos queratínicos jugaron un papel importante en la estabilización de la estructura del esqueleto durante la alimentación, haciendo del cráneo menos susceptible a la flexión y la deformación.

El autor principal, el doctor Stephan Lautenschlager, de la Facultad de Ciencias de la Tierra de Bristol, en Reino Unido, explicó: "Clásicamente, se ha asumido que los picos evolucionaron para reemplazar los dientes y, por lo tanto, ahorrar peso, como requisito para la evolución al vuelo. Sin embargo, nuestros resultados inidican que el pico de queratina era, de hecho, beneficioso para mejorar la estabilidad del cráneo durante la mordedura y la alimentación".

Según la coautora Emily Rayfield, profesora de Paleobiología en Bristol, gracias al uso de 'Finite Element Analysis', una técnica de modelado informático utilizada habitualmente en ingeniería, el equipo pudo deducir con mucha precisión cómo la mordedura y la fuerza muscular afectaban al cráneo del 'Erlikosaurus' durante la alimentación. "Esto nos permitió identificar la importancia de las estructuras de los tejidos blandos, como el pico de queratina, que normalmente no se conserva en los fósiles", dijo.

El profesor de Paleontología del Colegio de Medicina Osteopática de la Universidad de Ohio, en Estados Unidos, Lawrence Witmer, resume: "Los picos se desarrollaron en varias ocasiones durante la transición de los dinosaurios a las aves modernas, por lo general, acompañados por la pérdida parcial o completa de los dientes y nuestro estudio muestra ahora que los picos cubiertos de queratina representan una innovación funcional durante la evolución de los dinosaurios".

fuente: http://ecodiario.eleconomista.es

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Presentan en Miramar una nueva especie prehistórica de dos millones de años.


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Recientemente un grupo de investigadores argentinos dieron a conocer una nueva especie de Gliptodonte, al cual bautizaron como Neosclerocalyptus castellanosi, que vivió en la provincia de Buenos Aires hace dos millones de años

Luego de varias temporadas visitando nuestra localidad y recorriendo los acantilados costeros debido a la vocación por buscar restos fósiles, Francisco Osvaldo y Francisco Nahuel De Cianni no se imaginaron que iban a descubrir una nueva especie de animal prehistórico. 

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Se trata de un cráneo y un fragmento de coraza de un animal pariente de los peludos actuales y de los gigantescos Gliptodontes extintos de las antiguas pampas, el cual ha sido bautizado como Neosclerocalyptus castellanosi.

El tamaño en vida del mismo era de casi dos metros de largo y unos 200 kilos de peso. El trabajo de investigación que dio como resultado de que se trataba de una especie nueva para la ciencia fue realizado por el paleontólogo especialista, Dr. Alfredo Zurita (Centro de Ecología Aplicada del Litoral – Conicet), junto a los científicos Matías Taglioretti (Inst. Geología de Costas – UNMDP), Martín Zamorano y  Gustavo Scillato-Yané (Dpto Científico de paleontología - Museo de La Plata), Carlos Luna (Museo Cs. Nat. Región de Ansenuza); Museólogo Daniel Boh y el biólogo Mariano Magnussen Saffer, estos dos últimos del Museo Municipal “Punta Hermengo” de Miramar, quienes recuperaron el material, procesaron y comunicaron su importancia.

El informe fue presentado en la publicación internacional ZOOTAXA, en la que se inscriben todas las nuevas especies zoológicas del mundo y cuya sede está en Auckland, Nueva Zelanda.

La particularidad de estos animales eran sus huesos nasales (hocico) los cuales le daban un aspecto inflado a su rostro y cuya función tendría que ver con algún tipo de “acondicionamiento” del aire o posiblemente un adorno atractivo para sus congéneres. Las especies más “modernas”, de unos 120.000 años, tenían esta característica muy notoria, en cambio las más antiguas que se conocían mostraban diferencias notables y tenían hasta un millón de años. La nueva especie hallada en las inmediaciones de Miramar es bastante diferente y su antigüedad sería superior a los dos millones de años, lo que indica que fueron cambiando en forma gradual y son más antiguas de lo que se creía.

Neosclerocalyptus fue la más pequeña de todas las especies de los Glyptodontidos que habitaron en América del Sur. Tenia un caparazón alargado y bajo, con placas fáciles de identificar por el predominio en su diseño de la figura central. Su cabeza estaba protegida por un escudete óseo y su cola recubierta por cuatro anillos móviles y un tuvo largo y cilíndrico, capas de ser usado como arma.

De esta forma el Museo Municipal “Punta Hermengo” tiene la responsabilidad de conservar este ejemplar ya que a partir de ahora se convierte en un “Holotipo” o sea el primero en ser descripto y al cual se van a referir los futuros investigadores del tema.
Nuestra región ya ha sido estudiada desde hace más de cien años pero aún sigue aportando a la ciencia importantes novedades.     

Mas info. www.museodemiramar.com.ar         

jueves, 31 de octubre de 2013

Así caminaba el mayor dinosaurio conocido


Medía 40 metros de largo y pesaba 80 toneladas, y es el vertebrado terrestre más grande que jamás ha caminado por la tierra. Un equipo de científicos de la Universidad de Manchester ha realizado una compleja simulación para tratar de entender cómo caminaba Argentinosaurus huinculensis, el gigante que caminó por nuestro planeta hace unos 95 millones de años.

Para el trabajo, publicado esta semana en PLOS ONE, los científicos utilizaron unos 30.000 procesadores y realizaron un escáner tridimensional del esqueleto de argentinosaurio montado en el Museo Municipal Carmen Funes, en Argentina. La simulación propone una nueva hipótesis sobre la mecánica del desplazamiento de estos animales, que se moverían a un paso muy lento y moviendo los pares de patas laterales. Tal que así:

A pesar de todo, los investigadores dejan en el aire una gran incógnita: ¿cómo podía ser eficiente energéticamente mover un cuerpo de estas dimensiones? Su reconstrucción, afirman, es consistente desde el punto de vista mecánico, pero se necesitan más datos para conocer cómo semejantes monstruos pudieron desplazar una masa de ese tamaño.

Por qué eran tan grandes

Comparación de tamaño entre los más grandes dinosaurios. 


La revista PLOS ONE presenta precisamente un especial sobre esta cuestión, el gigantismo de los saurópodos y las causas que llevaron a alcanzar esas dimensiones. El paleontólogo Martin Sander y su equipo aseguran que se produjo una cascada de cambios evolutivos (incluidas exaptaciones e innovaciones) que convirtieron a los saurópodos en auténticos colosos, y presenta su "receta para hacer un dinosaurio gigante", que resumen en la revista Discover. Para Sander, estos fueron los factores que favorecieron el gigantismo: tener muchas crías pequeñas, carecer de un molinillo gástrico, las características de sus pulmones, un alto metabolismo y no masticar la comida.

Este último punto - el de no masticar - indica que los saurópodos consumían ingentes cantidades de comida sin tener que perder tiempo en masticarla, y su sistema digestivo parece que era bastante rápido. Este es el motivo - la no necesidad de grandes mandíbulas - de que creciera tantísimo su cuerpo pero sus cabezas siguieran siendo pequeñas y abrió la puerta a que sus cuellos se alargaran. Inmóviles desde una misma posición, explican en Discover, estas criaturas podían devorar grandes zonas de vegetación sin tener que mover un músculo y sin gastar demasiada energía.

Referencia: March of the Titans: The Locomotor Capabilities of Sauropod Dinosaurs (PLOS ONE) | Más info: Discover

Fuente: fogonazos.es

miércoles, 30 de octubre de 2013

Las abejas se extinguen casi al mismo tiempo que los dinosaurios


Hace 65 millones millones de años, justo al mismo tiempo que los dinosaurios y la mayor parte de las plantas con flores desaparecían bruscamente de la faz de la Tierra, se produjo también una extinción mucho menos visible, la de las abejas. Ahora, y por primera vez, un grupo de científicos de la Universidad de New Hampshire ha conseguido documentar este fenómeno, que puede ayudar a explicar, y quizá a poner remedio, a la actual disminución de especies de abejas en todo el mundo.
Los investigadores se centraron en la extinción masiva del grupo de abejas Xylocopinae, o abejas carpinteras, que se produjo justo entre los periodos Cretácico y Terciario, período que se conoce como el límite KT.

Estudios anteriores habían sugerido una extinción generalizada de las plantas con flores precisamente en el límite KT, y durante mucho tiempo se había asumido que las abejas que dependían de esas plantas habrían corrido la misma suerte. Sin embargo, a diferencia de los dinosaurios, "el registro fósil de las abejas es relativamente pobre, lo que dificulta la confirmación de dicha extinción", comenta Sandra Rehan, profesora de ciencias biológicas en la Universidad de New Hampshire, autora principal del trabajo que se publica esta semana en la revista PLOS ONE.

Rehan y sus colegas superaron la falta de evidencias fósiles de abejas con una técnica llamada filogenética molecular. Así, después de analizar las secuencias de ADN de cuatro "tribus" de 230 especies de abejas carpinteras de todos los continentes, excepto de la Antártida, para conocer a fondo sus relaciones evolutivas, los investigadores comenzaron a descubrir patrones consistentes con una extinción masiva.
Después, combinando los registros fósiles con el análisis de ADN, pudieron introducir el factor tiempo en la ecuación, aprendiendo no sólo las relaciones genéticas de estas abejas, sino también cuánto tiempo hace de episodio que se pretende estudiar. "Los datos nos dijeron que algo importante estaba pasando en cuatro grupos diferentes de abejas al mismo tiempo", afirma Rehan, "y eso sucedía en el mismo momento en el que los dinosaurios se extinguieron".

Crisis mundial de abejas


Si bien gran parte de la obra anterior de Rehan se ha basado en la observación directa del comportamiento de las abejas nativas del noreste de América del Norte, esta investigación ha necesitado de la vertiente informática, pues ha sido preciso volcar y comparar en el ordenador los datos genómicos para aclarar las similitudes y diferencias entre las distintas especies de abejas según su evolución temporal.

Al casar las observaciones de campo con los datos genómicos, comenta Rehan, se obtiene un panorama más completo de las conductas de estas abejas a través del tiempo. "Si se pudiera contar toda su historia, tal vez la gente se preocuparía más por la protección de las abejas". En efecto, los resultados de este estudio tienen importantes implicaciones que pueden arrojar luz ante la preocupación actual por la pérdida en la diversidad de las abejas, una criatura fundamental para la agricultura y la biodiversidad. "La descripción de su extinción y los efectos de la disminución de abejas en el pasado puede ayudarnos a entender el declive de estas polinizadoras hoy en día, y la crisis mundial de las abejas en estos momentos", explica Rehan.

Fuente: abc.com

martes, 22 de octubre de 2013

Descubren el fósil de un mosquito repleto de sangre de hace 46 millones de años


Desde la aparición en los cines de «Parque Jurásico», muchos han fantaseado con las posibilidades de clonar diferentes especies de dinosaurios a partir de la sangre encontrada en antiguos mosquitos atrapados en ámbar. Algunos científicos afirmaron haber encontrado insectos fosilizados con su última cena en su abdomen, pero estos descubrimientos resultaron ser erróneos o estar contaminados.

Hasta ahora, porque un grupo de investigadores del Museo Smithsonian de Historia Natural (Washington), ha encontrado por fin un mosquito repleto de sangre preservada en una roca de pizarra de 46 millones de años en el noroeste de Montana.

En realidad, el hallazgo, descrito en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias, fue hecho hace tres décadas por un cazador de fósiles aficionado, un graduado en geología que guardó la pieza y prácticamente se olvidó de ella hasta que hace poco fue reconocida por un bioquímico jubilado llamado Dale Greenwalt, que recogía fósiles para el Smithsonian. La muestra se encuentra atrapada en piedra, no ámbar, y, por desgracia para los que ya soñaban con tener un T. rex como mascota, no es lo suficientemente antigua como para contener los restos de un dinosaurio. Pero sí es la primera vez que se ha encontrado un mosquito fosilizado con sangre en su vientre.

«Cuando vi este espécimen en particular inmediatamente me di cuenta, era obvio que era diferente», dice Greenwalt. Sospechaba que el oscuro y opaco abdomen del mosquito, atrapado en un trozo de pizarra, podía contener sangre de hace 46 millones de años. El personal de laboratorio del museo utilizó una serie de técnicas para analizar la muestra de cerca, incluyendo espectroscopía de rayos X. «Lo primero que nos encontramos es que el abdomen se encuentra lleno de hierro, que es lo que se espera de la sangre», dice Greenwalt. Además, el análisis usando un espectrómetro de masas de iones secundarios reveló la presencia de hemo, el compuesto que da a las células rojas de la sangre su color distintivo y les permite transportar oxígeno por todo el cuerpo.

Víctima desconocida

Según los autores, estos resultados sirven como evidencia definitiva de que la sangre se conservó en el interior del insecto. Pero, ¿a quién pertenecía esa sangre? Por el momento, los científicos no tienen forma de saber cuál era la criatura cuya sangre llenó el abdomen del mosquito. Eso es porque el ADN se degrada demasiado rápido para sobrevivir posiblemente 46 millones de años atrapado en piedra (o en ámbar). Una reciente investigación indica que tiene una vida media de aproximadamente 521 años, incluso bajo condiciones ideales.

Esto significa que incluso si milagrosamente hubiéramos adquirido algo de ADN de esa antigua criatura, existen una gran cantidad de problemas técnicos que impiden una clonación similar a la de «Jurassic Park». Montar un genoma completo a partir de fragmentos de ADN es terriblemente complicado y para traerlo a la vida sería necesario colocar ese ADN en un óvulo de una especie viva estrechamente relacionada con la misteriosa criatura, pero desconocemos cuál es.

Los científicos dicen que, aunque «no habrá antiguos seres resucitados deambulando libres gracias a este nuevo hallazgo, el descubrimento es científicamente significativo, ya que ayuda a los científicos a comprender mejor la evolución de los insectos que se alimentan de sangre». Anteriormente, lo más parecido a un mosquito con el estómago repleto de sangre que los científicos habían encontrado era uno con restos del parásito de la malaria dentro de su abdomen. Esto proporcionaba una evidencia indirecta de que los mosquitos se alimentaban de sangre hace 15 o 20 millones de años, pero este nuevo descubrimiento representa la prueba directa más antigua del «comportamiento chupasangre». También muestra por primera vez que moléculas biológicas tales como el hemo pueden sobrevivir como parte del registro fósil.

Fuente:  abc.es

Descubierto un ancestro de las arañas de 520 millones de años


Una investigación liderada por el profesor Nick Strausfeld, de la Universidad de Arizona, en Estados Unidos, y Greg Edgecombe, del Museo de Historia Natural de Londres, en Reino Unido, y publicada en 'Nature', ha descubierto el sistema nervioso completo más antiguo conocido exquisitamente preservado en los restos fósiles de una criatura que nunca antes se había descrito y que se arrastraba o nadaba en el océano hace 520 millones de años.

   El trabajo, que se publica en la revista 'Nature', revela que los antepasados de los quelicerados (arañas, escorpiones y sus parientes) se separaron del árbol de la familia de otros artrópodos, incluyendo insectos, crustáceos y miriápodos, hace más de 500 millones de años. El hallazgo pertenece a un grupo extinto de artrópodos marinos conocidos como 'megacheirans' (del griego "grandes garras").

   "Ahora sabemos que los 'megacheirans' tenían sistemas nervioso central muy similares a los cangrejos de herradura y los escorpiones actuales", subrayó el autor principal del estudio, Nicholas Strausfeld, profesor del Departamento de Neurociencia de la Universidad de Arizona. "Esto significa que los antepasados ??de las arañas y sus parientes vivieron codo con codo con los antepasados ??de los crustáceos en el Cámbrico inferior", agregó.

   Los científicos identificaron los tres centímetros de largo de la criatura en Chengjiang, cerca de Kunming, en el suroeste de China, como representante del género extinto 'Alalcomenaeus'. Los animales de este grupo tenían un cuerpo alargado, segmentado y equipado con una docena de pares de apéndices corporales que le permitián nadar, arrastrarse o ambos. Además, tenían un par de largos apéndices en forma de tijera adjuntos a la cabeza, probablemente para agarrar o con fines sensoriales, que les dieron su nombre colectivo de 'megacheirans'.

   "Por primera vez, podemos analizar cómo los segmentos de estos artrópodos fósiles se alinean con los demás de la misma manera como sucede en las especies vivas, utilizando su sistema nervioso", destacó el coautor Greg Edgecombe. El equipo analizó el fósil mediante la aplicación de diferentes técnicas de formación y procesamiento de imágenes, aprovechando los depósitos de hierro que se habían acumulado selectivamente en el sistema nervioso durante la fosilización.

   Comparando el esquema del sistema nervioso fósil con los sistemas nerviosos de los cangrejos de herradura y los escorpiones no hubo duda de que hace 520 millones de años el 'Alalcomenaeus' fue miembro de los quelicerados. Concretamente, el fósil muestra las características típicas de los cerebros de escorpiones y arañas: tres grupos de células nerviosas conocidas como ganglios fusionados juntos como un cerebro también integrado con algunos de los ganglios del cuerpo del animal, lo que difiere de los crustáceos en que los ganglios están más separados y conectados por los nervios largos, como los peldaños de una escalera de cuerda.

   "Los apéndices prominentes que dieron a los 'megacheirans' su nombre fueron claramente utilizados para agarrar y sostener y probablemente para los estímulos sensoriales. Las partes del cerebro que proporcionan el cableado de donde surgen estos grandes apéndices son muy grandes en este fósil. Sobre la base de su ubicación, ahora podemos decir que las partes de la boca que pican en las arañas y sus familiares evolucionaron a partir de estos apéndices", subraya Strausfeld.

   "Nuestro nuevo descubrimiento es emocionante porque demuestra que los mandibulados (a los que pertenecen los crustáceos ) y quelicerados ya estaban presentes como dos trayectorias evolutivas distintas hace 520 millones de años, lo que significa que su ancestro común debe haber existido mucho antes en el tiempo", resumió Strausfeld.

Leer más:  Descubierto un ancestro de las arañas de 520 millones de años  http://www.europapress.es/ciencia/noticia-descubierto-ancestro-aranas-520-millones-anos-20131017104041.html#AqZ1CUPWeflt8TJm
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Fuente: europapress.es

lunes, 7 de octubre de 2013

Descubren en Chile uno de los ancestros más antiguos de los dinosaurios


A simple vista es un trozo de roca cuadrada de poco más de 30 centímetros, una más entre los fósiles que guarda el Museo Nacional de Historia Natural en Quinta Normal. Sin embargo, los fragmentos e impresiones de vértebras y fémur sobre ella hablan de uno de los animales más antiguos encontrados hasta ahora en Chile.

Se trata de un protodinosaurio, ancestro directo de los dinosaurios, que vivió en Calama entre 238 y 240 millones de años atrás.

Hallada en 1980, en un cerro de la cordillera Domeyko, al sureste de Calama, la piedra caliza con el fósil estuvo guardada en el museo hasta que en 2010, durante una revisión de material, un grupo de expertos liderados por David Rubilar, jefe del área Paleontología del museo y parte de la Red de Paleontología de la U. de Chile, se dio cuenta que no había sido estudiada y comenzaron el análisis.
Luego de tres años de análisis encontraron que la roca tiene restos de 10 vértebras de la pelvis, fémur, tibia, fíbula y algunas costillas que muestran que es una especie de protodinosaurio de la familia Silesauridae, que vivió a finales del período triásico (250 a 200 millones de años).

“Este silesaurio sería uno de los más antiguos del mundo”, dice Rubilar, quien presentará los restos fósiles a fin de mes en la reunión de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados de EE.UU., en Los Angeles, California.

Varios protodinosaurios de esta familia se han hallado en el mundo, incluyendo especies en Argentina y Brasil. El más antiguo tiene 243 millones de años y fue hallado en Tanzania, Africa, en 2007. El chileno tendría cerca de 240 millones de años.

HASTA DOS METROS DE LARGO

Según el paleontólogo, los silesáuridos pertenecen a un linaje de animales pequeños y gráciles que no pasarían los dos metros y medio de largo. Muy por debajo de los más de 30 metros que podían medir los dinosaurios más grandes. Aunque el encontrado en Chile es incluso más pequeño.
Rubilar explica que aunque los silesaurios son de la misma rama que daría origen a los dinosaurios, son anteriores a éstos y con una serie de características físicas que impidan que sean definidos como tales. “La cavidad de la cadera donde se aloja la cabeza del fémur (acetábulo) no está perforada, y no tiene una orientación de 90° en relación al hueso, características que son encontradas en todos los dinosaurios”, explica.

El protodinosaurio chileno vivió en lo que hoy es el cerro Quimal, en Calama, entonces un lugar cubierto de grandes helechos y lagunas, más tropical que el paisaje actual.
Probablemente fue herbívoro, aunque para determinarlo con certeza es necesario encontrar su cráneo. Era bípedo facultativo, es decir, ocasionalmente se podía sostener en las patas traseras, “una pista que nos habla de las transformaciones que más tarde encontraríamos en lo dinosaurios”, dice.
Por la antigüedad de las piezas, es posible que esta y otras especies de protodinosaurios incluso pudieran convivir con los primeros dinosaurios, que aparecieron en el planeta hace 240 millones de años.

TERMINAR EL ESTUDIO

La tarea que tiene ahora el equipo de paleontólogos del museo y la U. de Chile, es determinar si efectivamente los fósiles encontrados pertenecen a una nueva especie de silesáurido o es de un género ya conocido. Si resulta ser distinto a todos los encontrados hasta ahora podrán también ponerle un nombre propio.

En un año más el equipo pretende tener los resultados finales. De comprobarse que es una nueva especie, el hallazgo en Chile podría llenar un vacío en el estudio paleontológico del grupo fundamental del que proviene la mayoría de los actuales reptiles y aves.

Para ello, los investigadores quieren volver a explorar cerro Quimal, en busca del lugar exacto en el que se encontraron los fósiles en 1980. También tendrán que viajar a distintos museos del mundo, comparando la especie con otros restos descubiertos hasta ahora.

UN PARIENTE DEL COCODRILO

El protodinosaurio no es el único hallazgo del grupo de paleontólogos. En la última campaña encontraron nuevas y desconocidas piezas del Chilenosuchus forttae camiquela, un reptil similar a los actuales cocodrilos que vivió en Calama hace más de 200 millones de años.

El Chilenosuchus es un herbívoro cuyos primeros fósiles fueron descubiertos en nuestro país en la década de los 70, aunque fue clasificado como nueva especie en 2003.

Alexander Vargas, director de la Red de Paleontología de la U. de Chile, cuenta que en la última campaña de exploración, realizada en agosto, recolectaron un húmero izquierdo -que no se conocía- y huellas de huesos de la piel del Chilenosuchus que quedaron impresas en rocas, cuya datación sería de 238 a 240 millones de años atrás.

El espécimen habría medido unos dos metros de largo y 60 centímetros de alto.

“Los aetosaurios pertenecen al mismo grupo de los dinosaurios (arcosauria), pero son más cercanos a los cocodrilos, aunque no son ancestros directos de éstos. Son una familia especializada de herbívoros que se extinguieron sin dejar descendientes”, dice Vargas.

Además de esos restos, en la zona hallaron fósiles de un arcosaurio no identificado, que también podría ser pariente de los cocodrilos, aunque más esbelto: un esfenosuquio.

“Son fósiles únicos. En Chile los fósiles del mesozoico son raros, no como en Argentina o Brasil donde salen por toneladas. Acá son mucho más escasos, pero son súper interesantes, son menos conocidos. Todo lo que se halla es información que no se tenía de esos animales”, dice Rubilar.

Fuente: latercera.com

jueves, 26 de septiembre de 2013

Científicos chinos descubren el fósil más antiguo de un pez con mandíbula "moderna"


Un equipo de científicos de China ha descubierto el fósil más antiguo que se conoce de un pez con una mandíbula similar a la de las especies modernas, lo que facilitará el estudio de su evolución, publica hoy la revista Nature. Los científicos dirigidos por Min Zhu, de la Academia China de las Ciencias de Pekín, creen que el que han bautizado como entelognathus primordialis vivió hace al menos 419 millones de años y "es el vertebrado más primitivo con una mandíbula moderna".

El espécimen es un placodermo, con la piel formada por placas, miembro de un grupo ya extinguido de gnatostomas, peces que desarrollaron mandíbulas a partir de la modificación de sus agallas anteriores. La mandíbula de este fósil es muy parecida a la de un pez óseo actual, lo que sugiere una relación entre los placodermos y los osteictios o peces óseos. La mayoría de los peces que existen hoy en día tienen esqueleto óseo y algunos cartilaginoso, como los escualos. Hasta ahora se creía que el antecesor común más reciente de los vertebrados modernos con mandíbulas se parecía al tiburón, pero, según Nature, el nuevo fósil cuestiona esta teoría al establecer ese vínculo evolutivo entre los placodermos y los peces óseos.

 El entelognathus primordialis, que seguramente tuvo unos 20 centímetros de longitud, presenta una estructura mandibular que hasta ahora se atribuía solo a los peces óseos, apuntan los investigadores. La aparición de la mandíbula es un momento clave en la evolución de los vertebrados, pero todavía quedan interrogantes sobre cómo se diferenciaron los vertebrados con o sin mentón.

Antes de los gnatostomas, existían los peces telodontos que habitaron en el silúrico tardío y que eran agnatos, es decir, peces que no tenían mandíbula. Según los expertos, el descubrimiento del fósil más antiguo de un vertebrado con mandíbula "ofrecerá una nueva perspectiva sobre la temprana evolución de estas criaturas". El descubrimiento del equipo de Min Zhu arroja luz sobre el último estadio del proceso evolutivo, cuando los peces vertebrados con mandíbula moderna, como tiburones y peces óseos, habrían emergido del grupo de los placodermos, peces vertebrados acorazados y mandibulados.

Fuente: 20minutos.es

domingo, 22 de septiembre de 2013

¿Qué provocó la gran explosión de la vida hace 500 millones de años?


La explosión de la vida animal en la Tierra hace unos 520 millones de años fue el resultado de una combinación de factores relacionados entre sí en lugar de una sola causa subyacente, según revela un nuevo estudio publicado en la revista «Science». En las últimas décadas, se habían presentado decenas de teorías individuales sobre la rápida diversificación de las especies animales en el periodo Cámbrico temprano del tiempo geológico. Sin embargo, un trabajo del profesor Paul Smith, de la Universidad de Oxford, y el profesor David Harper, de la Universidad de Durham, ambas en Reino Unido, sugiere que se requiere un enfoque más holístico para descubrir las razones detrás de lo que se conoce como la Explosión Cámbrica.

Las teorías de este suceso se clasifican en tres categorías: geológicas, geoquímicas y biológicas, y la mayoría se han señalado como procesos independientes que fueron la principal causa de la explosión. Cualquiera que sea la causa, este importante evento evolutivo condujo a una amplia gama de innovación biológica, incluyendo el origen de los ecosistemas modernos, un rápido aumento de la diversidad animal, el origen de los esqueletos y la primera aparición de modos concretos de vida como habitar en madrigueras y nadar.

Entre las criaturas extrañas y maravillosas que surgieron a principios del Cámbrico están los Anomalocaris, un género de animales extintos que están lejanamente relacionados con los antrópodos modernos (cangrejos y langostas), que eran depredadores, nadadores, con una boca compuesta por 32 placas superpuestas que pueden constreñirse para aplastar a sus presas. Los animales vertebrados, los antepasados de los peces modernos, reptiles, aves y mamíferos, también hicieron su primera aparición en la explosión del Cámbrico.

Científicos en Groenlandia

Este equipo de científicos pasaron cuatro años trabajando con información de un sitio en el extremo norte de Groenlandia, frente al Océano Ártico. El lugar, en Siriuspasset, está situado en 83° N , a sólo 500 kilómetros del Polo Norte, en una zona remota del norte de Groenlandia, que, aunque logísticamente es muy difícil de alcanzar, atrajo al equipo debido a la alta calidad de su material fósil y los conocimientos que proporciona.

El profesor Smith, autor principal del informe y director del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford, explicó: «Este es un periodo de tiempo que ha llamado mucho la atención porque es cuando los animales aparecen abruptamente en el registro fósil y en gran diversidad. A raíz de este evento, nacieron casi todos los principales grupos de animales que conocemos hoy. Debido a que es un evento biológico tan importante, se han generado diversas opiniones y especulaciones sobre su causa».

Descrito por los investigadores como una «cascada de acontecimientos», las causas que interactúan detrás de la explosión de la vida animal es probable que hayan comenzado con un aumento del nivel del mar en el Cámbrico temprano, lo que generó un gran aumento del área del fondo marino habitable, que a su vez condujo a un aumento de la diversidad de los animales. Estos primeros eventos se traducen en una compleja interacción de los procesos biológicos, geoquímicos y geológicos descritos en las hipótesis individuales.

Reacción en cadena

Harper, profesor de Paleontología en el Departamento de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Durham, añadió: «La Explosión Cámbrica es uno de los eventos más importantes en la historia de la vida en nuestro planeta, el establecimiento de los animales como la parte más visible de los ecosistemas marinos del planeta». «Sería ingenuo pensar que una sola causa activó esta excepcional explosión de vida animal. Por el contrario, una reacción en cadena que implicó una serie de controladores biológicos y geológicos activó el engranaje, incrementando la diversidad del planeta durante un intervalo relativamente corto de tiempo. La Explosión Cámbrica sentó las bases para gran parte de la posterior vida marina que fabricó en cascada circuitos de retroalimentación, uniendo a los organismos con su medio ambiente, lo que se desarrolló por primera vez hace unos 520 millones de años», relató Harper.

Por su parte, el profesor Smith agregó que el trabajo en el sitio Siriuspasset en el norte de Groenlandia cimentó su conclusión de que en lugar de centrarse en una sola causa, había que analizar la interacción de una serie de mecanismos diferentes. «La mayoría de las hipótesis tienen al menos algo de verdad, pero cada una no es suficiente para haber sido la única causa de explosión del Cámbrico», dijo este investigador. Por ello, señaló la necesidad de centrarse en la secuencia de acontecimientos interconectados y cómo se relacionan entre sí, es decir, los factores desencadenantes geológicos iniciales que dieron lugar a los efectos geoquímicos, seguidos por una serie de procesos biológicos.

Fuente: abc.es

Tortugas gigantes habitaron la Amazonia


Una tortuga prehistórica de un metro de altura hallada en la Amazonia brasileña es considerada por los paleontólogos como el más probable ancestro de las tortugas terrestres gigantes que viven exclusivamente en el archipiélago ecuatoriano de Galápagos.

El Chelonoidis prehistórico, el mayor de su género descubierto hasta ahora en el mundo, fue reconstruido por paleontólogos de la brasileña Universidad Federal de Acre (UFAC) a partir de fósiles encontrados en 1995 en medio de la Amazonia y nunca analizados.

"Invertimos casi dos años de trabajo para reconstituir el animal como era originalmente pese a que contábamos con el plastrón (la parte ventral) completo y con casi el 60 por ciento del caparazón", dijo el zoólogo Edson Guilherme, investigador de la UFAC que coordinó el proyecto.

"Sabíamos que en los depósitos del laboratorio de Paleontología de la universidad teníamos guardados los fósiles de la que podía ser mayor tortuga terrestre de Suramérica y decidimos montarla con sus partes originales y otras reconstituidas gracias a los datos recopilados por los estudios paleontológicos", agregó.

El fruto de ese trabajo fue una tortuga de piedra, yeso y espuma con un metro de altura, 1,65 metros de largo y 0,90 metros de ancho que reproduce al animal que vivió en la AmazonIa hace unos ocho millones de años y que es muy parecido, aunque mayor, al que hoy vive en las islas del océano Pacífico frente al litoral de Ecuador.

Guilherme, un zoólogo que se especializó en Paleontología, explicó que hay registros de partes de fósiles de Chelonoidis gigantes prehistóricos en otros países suramericanos, pero ninguno del tamaño del hallado en Acre, un estado amazónico en el extremo occidental de Brasil y fronterizo con Bolivia.

El especialista agregó que los análisis preliminares permiten decir que se trata de un animal del género Chelonoidis que vivió en el período del Mioceno.

"Existe una especie muy parecida ya descrita en Argentina, pero no sabemos si el nuestro es de la misma especie o de otra. Aún son necesarios estudios anatómicos para identificar su especie", dijo.

Según el zoólogo, la tortuga hallada en Acre tiene dos veces el tamaño de las hoy endémicas de Galápagos, el archipiélago ecuatoriano en el océano Pacífico a casi mil kilómetros de la costa que es una de las áreas más ricas en biodiversidad del mundo.

"Los probables ancestros eran muy superiores cuando estaban en el continente, pero los que llegaron hasta Galápagos sobrevivieron, aunque con una evolución diferente que les redujo el tamaño", afirmó.

EL CAMBIO CLIMÁTICO


En su opinión, las tortugas gigantes que permanecieron en el continente no sobrevivieron al parecer por los cambios climáticos.

En cuanto a la relación de las tortugas que se extinguieron en el continente con las que sobrevivieron en las islas Galápagos, afirmó que la hipótesis la planteó el propio Charles Darwin cuando desembarcó en el archipiélago.

De acuerdo con Guilherme, tras notar que en cada isla del archipiélago había especies diferentes de tortugas terrestres gigantes de origen continental, el autor de "El origen de las especies" concluyó que los animales sólo habían podido llegar desde Suramérica agarrados a troncos o encima de árboles.

"No podemos afirmar categóricamente que las de la Amazonia son los ancestros de las de Galápagos, pero sí podemos decir que las tortugas gigantes que se extinguieron en Suramérica son del mismo género que las endémicas del archipiélago.



El Chelonoidis prehistórico fue encontrado en una región de la Amazonia que en el Mioceno al parecer era cubierta por grandes lagos y que, por esa razón, se ha convertido en una rica mina de fósiles.

En la misma región fue hallado el fósil más completo existente en Brasil del Purussaurus brasiliensis, el mayor caimán del que se tiene conocimiento en el mundo, así como un fósil del Mourasuchus nativus, una especie de caimán típica de Suramérica que poseía un cráneo largo y aplastado, y el fósil del caparazón de una tortuga Matamata (Chelus fimbriatus) de cerca de dos metros de diámetro.



Entre los fósiles que han sido hallados en los últimos 30 años en 15 locales diferentes de Acre también figuran partes de mastodontes y de perezosos gigantes.

La Amazonia, también denominada como Amazonía, es una vasta región de la parte central y septentrional de América del Sur que comprende la selva tropical de la cuenca del Amazonas. 

La adyacente región de las Guayanas también posee selvas tropicales, por lo que muchas veces se le considera parte de la Amazonia.

Fuente: opinion.com.bo

sábado, 31 de agosto de 2013

Paleontólogos encuentran en Lanzarote un nuevo ejemplar de huevo del ave ratites

El equipo de trabajo del paleontólogo experto en aves extinguidas, Antonio Sánchez Marco, ha hallado un nuevo ejemplar de huevo de ratites, unas aves de gran tamaño que vivieron en Lanzarote hace entre 5,3 y 6 millones de años.


Según ha informado el Cabildo de la isla, este es el séptimo huevo que se encuentra en el 'Yacimientos del Neógeno continental de Órzola-Famara', en el que estos paleontólogos trabajan desde 2010, y es la pieza más significativa hallada en la cuarta campaña de excavaciones que acaba de concluir.

El fósil tiene un tamaño similar a un huevo de avestruz actual y presenta un excelente estado de conservación, pero, al igual que los otros seis ejemplares, carece de embrión.

Este ejemplar se une a los numerosos fragmentos de cáscaras de huevos de ratites de distintos tamaños, también de tortugas, numerosos caparazones de gasterópodos terrestres y a una vértebra de una pequeña serpiente de la familia de las boas, que se han recopilado desde que empezaron a excavar hace tres años.

CUARTA CAMPAÑA

Esta es la cuarta campaña de los trabajos de excavación dirigidos por el doctor Sánchez Marco, del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont.

Por el momento, el nuevo hallazgo amplía el radio de la zona a investigar, pero no aporta demasiada luz a las grandes preguntas que han surgido en torno a la presencia en Lanzarote de estos animales: cómo llegaron aquí, cómo vivieron, y por qué desaparecieron.

Así, a partir de estas dudas y en función de otros restos que puedan encontrarse, se podría reconstruir su forma, su alimentación, el entorno en el que habitaban y con qué otros seres vivos compartía el territorio de lo que hoy es Lanzarote que por entonces pudiera estar emergido.

Como se ha dicho, esta es la cuarta intervención. La primera de ellas fue en el 2010 cuando se realizaron tareas de reconocimiento de los yacimientos y preparación, aunque eran de pequeña envergadura, ya que las importantes se realizaron en las actuaciones de 2011 y 2012.

Estas campañas han permitido avanzar en el conocimiento de este enclave y en las cuestiones que plantea, al tiempo que se han localizado nuevos yacimientos.

De esta manera, se cree que por su ubicación y datación, -entre 5,3 y 6 millones de años- se puede contemplar un tal vez mayor lapso temporal de la presencia de ratites en este Lanzarote primigenio.
Además, las investigaciones han permitido descartar algunas de las explicaciones que se habían dado en el pasado para justificar el hallazgo de estos huevos, como la de una unión geográfica temporal con el continente africano.

Así, en este 2013 se han trabajado dos ejes principales. El primero ha sido la excavación en los enclaves de Valle Grande 1 (más cercano a Famara) y en Valle Chico (en Órzola) para comprender la formación de estos yacimientos y establecer posibles correlaciones.

El otro consistió en buscar, mediante distintas técnicas de localización, nuevos yacimientos que permitan una mayor precisión tanto al determinar el momento en que llegaron las faunas terrestres a las proto-islas orientales, como aquel en que se produce su extinción.

Desde el comienzo de esta excavación, el doctor Sánchez Marco y su equipo han compartido con el Cabildo la idea de dar a conocer estos yacimientos y su significado a un público interesado y más amplio.

Por ello, se prevé que en breve se hagan visitables los yacimientos de Valle Chico y Valle Grande 1 sin que esto entorpezca ni interfiera los trabajos de investigación en ellos.

Fuente: EuropaPress

jueves, 1 de agosto de 2013

Una investigación aporta nuevas pistas sobre el origen de las aves


El pariente más temprano de los pájaros, el Archaeopteryx, no fue el único dinosaurio con plumas capaz de volar, según el estudio de un equipo de científicos estadounidenses publicado en la revista Nature.

La investigación, encabezada por la paleontóloga Amy Balanoff, del Museo de Ciencias Naturales de EEUU, se basó en el tamaño craneal de diferentes especies y concluyó que ciertos dinosaurios anteriores al Archaeopteryx, considerado como la transición entre reptiles y aves, presentaban la capacidad neurológica necesaria para emprender el vuelo.

 Archaeopteryx



Para ello, el equipo de paleontólogos hizo una comparación entre varias especies: los fósiles del género Archaeopteryx, los de las especies de pájaros actuales y los de algunos dinosaurios con plumas de la rama de los maniraptores.

maniraptore

Estos últimos, aunque no son aviares, son cercanos al árbol filogenético de las aves.
Del análisis, los científicos dedujeron que además de las plumas y la fúrcula -hueso de la clavícula que poseen solo aves y dinosaurios-, esta última rama de dinosaurios comparte con las aves actuales similitudes craneales.

"Encontramos que los pájaros actuales comparten más similitudes volumétricas con algunos dinosaurios maniraptores que con las aves Archaeopteryx", explicó Amy Balanoff a Efe.
Según la investigadora, si el Archaeopteryx tenía habilidades neurológicas para volar incluso teniendo un cerebro menos desarrollado, "también sus parientes maniraptores eran capaces de hacerlo, ya fuera realizando vuelos completos o sólo planeando".

Los resultados de la investigación apoyan así la idea de que la expansión del cerebro de las aves, que provocó su distinción de los reptiles, comenzó más pronto de lo que se creía.
Para el equipo de investigadores, este descubrimiento también tiene un impacto en la ciencia global, pues ilustra "algunos principios básicos de la evolución".

"Este estudio muestra que la evolución no funciona de manera progresiva y ordenada. Hay muchos aspectos relacionados con el origen de las aves antes de que comenzaran a volar como lo hacen actualmente", explicó a Efe Amy Balanoff.

Otro de los avances de esta investigación ha sido el uso de la tomografía computerizada (TC) de alta resolución, lo que según la investigadora puede ayudar a "encontrar resultados más precisos así como ampliar el número de especies a analizar".

Aunque esta metodología, muy similar al escáner de rayos X con propósitos médicos, lleva aplicándose a la paleontología desde hace pocos años, su desarrollo permite cada vez mayores posibilidades en el estudio de los fósiles.

Tras estos resultados, el equipo de paleontólogos tiene la intención de llevar a cabo nuevas investigaciones en el futuro que no solo se centren en el volumen del cerebro, sino que también tengan en cuenta "su estructura y características", señaló Balanoff.

Fuente: EFE

viernes, 26 de julio de 2013

Hallan en Australia fósiles de marsupiales conocidos solo en Sudamérica



Dos fósiles de marsupiales, encontrados en el noreste de Australia y que se creía que habían poblado Sudamérica hace millones de años, cuestionan la teoría de la evolución de estos animales, informaron hoy fuentes académicas.

Los restos corresponden a un hueso de un tobillo y a un diente, hallados en el yacimiento de Tingamarra, en el estado de Queensland, cuya antigüedad se calcula en unos 55 millones de años, indicó en un comunicado la Universidad de Nueva Gales del Sur.

El del tobillo es de un marsupial parecido a un ratón que se creía que había poblado Sudamérica mientras que el diente, que pertenece a una especie desconocida, se parece a otros fósiles descubiertos en el continente Sudamericano y en el norte de África.

El descubridor de este último, el paleontólogo Robin Beck, bautizó el nuevo marsupial como "Archaeonothos henkgodthelpi" en honor a Henk Godthelp, que lideró las excavaciones en Tingamarra.

El nombre, que se traduce como "el antiguo descendiente ilegítimo de Henk Godthelp", alude a que ésta especie no tiene ningún lazo con los marsupiales australianos, señaló la nota.

Ambos fragmentos ponen en cuestión la teoría convencional sobre la evolución de los marsupiales que sostiene que estos realizaron una migración única durante la época del supercontinente Gondwana desde la zona que se convirtió en América del Sur hacia el territorio conocido actualmente como Australia.

Gondwana, que junto a Laurasia agrupó toda la masa terrestre hace 200 millones de años, se dividió en nuevos bloques: Gondwana Este (la actual Antártida, India, Madagascar y Australia) y Gondwana Oeste (América del Sur y África).

Además, un estudio genético de Maria Nilsson, de la Universidad de Münster (Alemania), publicado en 2010 afirmaba que todos los marsupiales de Australia y de las islas aledañas tienen un antepasado común en América del Sur.

"La explicación sobre los orígenes de los marsupiales australianos súbitamente se ha vuelto más complicada", dijo Beck.

Según el paleontólogo, las especies de marsupial australianas están relacionadas entre sí, pero la especie a la que pertenece el fósil del tobillo está vinculado a un grupo que vivió en Sudamérica y que hasta ahora se pensaba que no había migrado a Australia.

El diente de la especie de marsupial desconocido resulta aun más intrigante para los científicos que no pueden determinar si sus orígenes están en Sudamérica, en África o en otro lugar del planeta.
"Es imposible explicar la presencia de estos nuevos fósiles en Australia utilizando el modelo de dispersión único. Puede que hubiera múltiples movimientos (migratorios) entre Sudamérica y Australia", dijo Beck.

El estudio del paleontólogo australiano también aborda la extinción de algunos marsupiales en Australia que aún sobreviven en Sudamérica y, probablemente, de forma opuesta.

"¿Podría descubrirse en Sudamérica fósiles que son de marsupiales típicos de Australia?", se preguntó Beck, tras considerar que un cambio climático pudo ser un factor clave en la desaparición de los marsupiales de origen americano.

Fuente: EFE.

miércoles, 3 de julio de 2013

Hallan feto de dinosaurio en Arequipa, Lo bautizaron como Toñito


El alcalde de la localidad peruana donde ocurrió el hallazgo, precisó que los restos corresponde a un velociraptor y que en el mundo sólo existen dos fósiles de este tipo, en Arequipa y Mongolia.

Trabajadores de la provincia de Castilla, en Arequipa (Perú), hallaron los restos de un feto de dinosaurio, cuando trabajaban en el mejoramiento de las vías.

Tal como informó hace una semana Correo Arequipa, el hallazgo lo realizó el pasado 19 de junio un obrero cuando realizada labores de trabajo en una zanja.

El alcalde de Corire, Manuel Alpaca, precisó que los restos son de un velociraptor y que en el mundo sólo existen dos fósiles de este tipo, en Arequipa y Mongolia.

Alpaca pidió ayuda al gobierno de Ollanta Humala y bautizó al fósil con el nombre de “Toñito”.

La autoridad edil también invitó a estudiosos y científicos para que puedan evaluar las condiciones en las cuales se encuentra dicho fósil.

Fuente: eldinamo.cl

miércoles, 19 de junio de 2013

Un Gliptodonte en toda su dimensión.



El Museo Municipal de Miramar dio a conocer entre sus trabajos de preservación y comunicación del patrimonio natural de la región, la restauración y puesta en valor de un gigante armadillo prehistórico, de unos 700 mil años.

Personal del Museo Municipal Punta Hermengo, dependiente de la Secretaria de Turismo y Cultura de la Municipalidad de General Alvarado, dio a conocer una de las nuevas modificaciones que se están llevando adelante en su exhibición de paleontología local, que compara los personajes de la película de La Era de Hielo con las criaturas que alguna vez transitaron la región.

Se trata en una puesta en valor de un gran caparazón de Gliptodonte (Glyptodon munizi), extraído en 1993 en los barrancos del bosque del Vivero Florentino Ameghino. El fósil, en su mayor parte completo, fue restaurado y procesado químicamente para su preservación, y se completo aquellas partes faltantes.

“Se realizo un molde de un fragmento de la coraza, y se lo reprodujo unas 50 veces. De esta forma, se logro llevar a la coraza a su tamaño original – argumento – Mariano Magnussen, biólogo de la institución.

Por su lado, Daniel Boh, museólogo y encargado de la institución miramarense, destaco; “Estos animales estaban representados por unas 65 especies de distintas formas y tamaños. El que tenemos exhibido y restaurado en el museo es uno de los representantes mas grandes que se conocen. En vida tenia 1,5 metros de altura por 3,5 de largo.



Los gliptodonte fueron grandes mamíferos herbívoros que habitaron nuestra zona en los últimos 4 millones de años, aunque los hay mas antiguos. En Miramar y alrededores se han recuperado varios ejemplares y restos aislados. En una vitrina lateral, se pueden observar cráneos, fragmentos de coraza, huesos largos y colas de estos animales. El museo miramarense preserva otras tres corazas muy completas y restos de estos gigantes, que esperan su turno y lugar para ser exhibidos.

El Dr Alfredo Zurita, paleontólogo y uno de los expertos mundiales en Gliptodontitos, visito el museo Punta Hermengo y destaco la importancia de la coraza de Glyptodon munizi, y advirtió de que se trataba de uno de los pocos que se conservan en el mundo, no solo por el estado de conservación, sino también por lo raro de la especie.

En los próximos días, se le incorporara una silueta a tamaño real del cráneo y de la cola acorazada, lo que permitirá al visitante tener una clara idea de lo enorme que fue este Gliptodonte en vida, el cual llego a pesar más de una tonelada.

Fuente: Para conocer mas detalles de este trabajo y otras actividades del museo, visite el sitio web www.museodemiramar.com.ar.

miércoles, 12 de junio de 2013

La cara ‘humana’ apareció hace un millón de años

 
El niño de Nariokotome - etapas de la reconstrucción facial forense. Foto: Wikipedia.

Hace al menos un millón de años, “un señor X” se paseó por este planeta con una cara similar a la suya. A la de usted, que está leyendo estas líneas. La cara moderna, esa con un perfil plano en el que sobresale la nariz, apareció hace al menos un millón de años en algún lugar entre el este de África y el sur de Europa, según sugieren nuevos datos recién publicados por científicos de España y EEUU.

La clave de la afirmación está en un hueso del centro de la cara desenterrado en 1994 en el yacimiento de la Gran Dolina de Atapuerca, en Burgos. El hueso, un maxilar, perteneció a un chaval que vivió hace unos 900.000 años en la zona .

 Según el equipo de Atapuerca, el chico, de unos 11 años, fue asesinado durante un ataque de una tribu rival. Lo mataron, cortaron su carne con una piedra afilada y se lo zamparon. En la cultura de los de su especie, los Homo antecessor, el canibalismo era la forma de decir “tú y los tuyos no sois bienvenidos en este territorio”.

Si aquel suceso hubiera ocurrido hoy, la fotografía en la prensa del chico asesinado y devorado nos conmovería. Su cara era “suficientemente moderna como para pasar prácticamente desapercibida en un tren lleno de gente”, según el antropólogo Timothy Bromage, de la Universidad de Nueva York.

Bromage, junto a un amplio equipo que incluye a los tres codirectores de los yacimientos de Atapuerca y a la paleoantropóloga María Martinón-Torres, ha comparado el maxilar del chico asesinado en la Gran Dolina con el maxilar de otro célebre chaval fósil, el niño de Nariokotome, un Homo ergaster de unos nueve años que vivió hace 1,5 millones de años en lo que hoy es el lago Turkana, en Kenia.

Una goma de borrar hueso

Los autores recuerdan que el moderno rostro humano se diferencia del de los primeros miembros del género Homo en que nuestro perfil es relativamente plano. Técnicamente, los científicos lo denominan perfil ortognato, del griego orthos (recto) y gnathos (mandíbula): un perfil plano en el que sobresale una nariz. En cambio, los primeros Homo y nuestros primos los chimpancés son prognatos, con la mandíbula y el maxilar salientes hasta el punto de formar una especie de hocico.

“Hemos estudiado la dinámica del crecimiento facial. Un hueso no es estático. Hay unas células que depositan hueso y otras que destruyen hueso”, explica José María Bermúdez de Castro, codirector de Atapuerca. “En el cráneo de un niño actual casi todo es deposición ósea, porque está creciendo a un ritmo brutal, pero hay una excepción en la zona de debajo de la nariz, donde hay resorción ósea [eliminación de hueso]”, explica el paleoantropólogo. Al microscopio, es sencillo distinguir si un hueso fósil crecía o decrecía. “Hemos visto que, como sucede en los Homo sapiens, los Homo antecessor presentan esta resorción ósea debajo de la nariz”, añade el investigador.

Sin embargo, esta goma de borrar hueso que cincela el perfil humano por debajo de la nariz está ausente en el niño de Nariokotome, 600.000 años más antiguo. En su caso, el hueso crece hasta formar una especie de hocico, según sugiere Bermúdez de Castro. “Su patrón de crecimiento facial es similar al de los primeros miembros del género Homo y al de los Australopithecus”, afirman los autores en su estudio, recién publicado en la revista PLoS ONE.

“El señor X”

“Hace por lo menos un millón de años apareció el señor X, como le llamamos nosotros, con una cara moderna, que estaría asociada a una mayor capacidad craneal, de más de 1.000 centímetros cúbicos, y a un desarrollo dental moderno”, hipotetiza Bermúdez de Castro. Todos esos rasgos están presentes en el Homo antecessor, una especie de momento sólo identificada en Atapuerca.

Ese “señor X” es, a juicio del paleoantropólogo, “el origen de la humanidad moderna”. ¿Y quién fue ese señor X? “Todavía no lo sabemos, porque hablamos de una época muy oscura, hace un millón de años, con pocos restos fósiles”, admite.

En su opinión, ese señor X con cara moderna pudo surgir a partir de los africanos Homo ergaster o incluso de los Homo georgicus, que vivieron en la actual Georgia hace 1,8 millones de años. “De momento, los fósiles de Homo antecessor hallados en la Gran Dolina de Atapuerca son lo más parecido que conocemos a ese señor X”, asegura Bermúdez de Castro.

“Los procesos de crecimiento facial por sí solos no crean una anatomía facial que podamos considerar moderna”, matiza Timothy Bromage. Su equipo, de hecho, ya identificó este crecimiento facial característico de los humanos modernos en una especie de homínidos que vivió hace entre 2,5 millones y un millón de años: los Paranthropus. Pero estos homínidos primitivos no contaban con un segundo factor importante para presentar una cara moderna: un cerebro de gran tamaño. Su capacidad craneal se reducía a 500 centímetros cúbicos, la mitad que la de los Homo antecessor.

 

Fotos: Izquierda: Vista lateral de KNM-WT 15000 (Homo erectus/ergaster); Derecha: Vista lateral de ATD6-69 (Homo antecessor). Tenga en cuenta las diferencias en la proyección facial y en la topografía del maxilar.

 Un cerebro de gran tamaño

“Ahora sabemos que cuanto mayor sea el cerebro, más se retraen las mandíbulas por debajo de los lóbulos frontales del cerebro. Esto significa que la región de la frente es mucho más visible en los Homo antecessor que en los Paranthropus o incluso en los Homo ergaster”, señala Bromage.

“Como mínimo, podemos decir que los mecanismos de crecimiento facial y el incremento del tamaño del cerebro en los Homo antecessor están integrados para crear en esta fecha temprana una cara humana más moderna que cualquiera que hayamos visto antes en cualquier otra especie fósil”, añade.


Fuente: http://terraeantiqvae.com

domingo, 19 de mayo de 2013

Como "Kooteninchela deppi" Nombran un fósil marino de hace 500 millones de años , en honor al actor Johnny Depp.



Un fósil marino de hace 500 millones de años de antigüedad y dotado de unas pinzas en forma de tijeras ha sido bautizado con el nombre del actor estadounidense Johnny Depp, en honor al personaje de "Eduardo Manostijeras".


"Kooteninchela deppi", un lejano antepasado de las langostas y los escorpiones que vivía en aguas poco profundas frente a las costas de la actual Columbia Británica (Canadá), fue identificado por David Legg, un científico británico del Imperial College de Londres admirador de Depp.

David Legg considera que "Kooteninchela deppi" era probablemente un animal cazador o carroñero, aunque de pequeño tamaño, de unos 4 centímetros de largo. Las pinzas podrían haber sido utilizadas para capturar a sus presas o para sondear el fondo del mar en busca de comida escondida en los sedimentos marinos. Además, poseía unos grandes ojos compuestos por muchas lentes, parecidos a los de las moscas, que le ayudaban a buscar comida y estar atentos a los depredadores.

"Kooteninchela deppi" pertenece a un grupo de artrópodos denominado Megacheira ("grandes manos" en griego antiguo) que dió origen a los escorpiones, ciempiés, insectos y cangrejos actuales.

La investigación ha sido publicada en "Journal of Palaeontology".

Fuente: colectivosalas.blogspot.com

Una nueva especie de ictiosaurio contradice teorías anteriores de la extinción de estos reptiles marinos.



Un equipo internacional de científicos ha analizado fósiles de una nueva especie de ictiosaurio, un reptil marino similar a los delfines de la era de los dinosaurios, que han revolucionado la comprensión de la evolución y la extinción de estos antiguos reptiles marinos. Los resultados contradicen las teorías anteriores de que los ictiosaurios del Cretácito (hace entre 145 y 66 millones de años) fueron los últimos supervivientes de un grupo en declive.

Hasta hace poco, se pensaba que los ictiosaurios se redujeron gradualmente en la diversidad a través de múltiples eventos de extinción durante el período Jurásico y se cree que estos eventos sucesivos han matado a todos los ictiosaurios, excepto los muy adecuados para la vida que son capaces de nadar rápidamente en mar abierto.

Debido a este patrón, se ha asumido que los ictiosaurios estaban en constante y rápida evolución para ser cada vez más rápidos nadadores en aguas abiertas, al parecer, sin "estancamiento" en su larga historia evolutiva, pero los fósiles del ictiosaurio localizado en 1950 en la región iraquí del Kurdistán alteran sustancialmente este punto de vista.

El estudio del esqueleto parcial muy bien conservado se inició durante la década de 1970 con el experto en ictiosaurios Robert Appleby que reconoció que el espécimen era significativo, pero que murió antes de resolver la edad exacta de los fósiles. Así que la continuación del estudio se realizó por una nueva generación de investigadores.

En el nuevo análisis, realizado por investigadores de universidades y museos de Bélgica y Reino Unido, publicado este miércoles en 'Biology Letters', los científicos lo bautizan como Malawania anachronus ("nadador a tiempo"). A pesar de ser del Cretácico, Malawania representa el último miembro conocido de un tipo de ictiosaurio que se creyó durante mucho tiempo que se había extinguido durante el Jurásico temprano, más de 66 millones de años antes.

Cabe destacar que este tipo de ictiosaurio arcaico se caracteriza por un estancamiento evolutivo: no parece haber cambiado mucho entre el Jurásico y el Cretácico, algo muy raro en la evolución de los reptiles marinos.

Gracias a su estudio de las esporas microscópicas y polen conservado en la misma losa de Malawania y a los diversos análisis del árbol genealógico del ictiosaurio, los paleontólogos volvieron sobre la historia evolutiva de los ictiosaurios del Cretácico. De hecho, el equipo fue capaz de demostrar que los numerosos grupos de ictiosaurios que aparecieron durante el Triásico y Jurásico sobrevivieron hasta el Cretácico, lo que significa que la supuesta extinción del Jurásico no se produjo con los ictiosaurios, un hecho que hace que su registro fósil sea muy diferente al de otros grupos de reptiles marinos.

Cuando se ve junto con el descubrimiento de otro ictiosaurio por el mismo equipo en 2012 y nombrado Acamptonectes densus, el descubrimiento de Malawania constituye una "revolución" en la forma en que se había imaginado la evolución del ictiosaurio y su extinción. Ahora parece que los ictiosaurios eran todavía importantes y diversos durante la primera parte del Cretácico y que la extinción definitiva de los ictiosaurios, un evento que ocurrió hace unos 95 millones de años (mucho antes del gran evento de extinción meteorito orientado que terminó el Cretácico), es ahora más confusa que lo previsto anteriormente.

Fuente: colectivosalas.blogspot.com

Encuentran en Canadá fósiles de una nueva especie de dinosaurios


Los paleontólogos descubrieron en Canadá fósiles de dinosaurio con cráneo grueso que habitaba hace 85 millones de años. Se trata de una nueva especie de dinosaurios herbívoros de la familia de los Pachycephalosauria, aseguran los científicos.

David Evans, del Museo Real Ontario, en Toronto (Canadá), y sus colegas lo descubrieron tras realizar excavaciones en la provincia canadiense de Alberta, en un terreno propiedad del granjero Roy Audet. Precisamente en ese lugar se depositaron las rocas que se formaron en el segundo tercio del período Cretácico, hace 85-83 millones de años, durante la denominada Etapa Santoniano, aseguran los científicos.

Los paleontólogos encontraron en este terreno algunos fragmentos de hueso, incluyendo fragmentos del cráneo del dinosaurio Acrotholus audeti. Estos descubrimientos arrojan luz sobre la evolución de esta familia de dinosaurios, escriben los paleontólogos en el artículo publicado en la revista 'Nature Communications'.

El dinosaurio tiene un cráneo muy grueso, cuyo grosor llega a los 11 centímetros. Por su tamaño era relativamente pequeño, pesaba menos de 40 kilos aunque tenía una longitud de dos metros. Los parientes más cercanos de estos dinosaurios habitaban en el territorio de la actual Mongolia, hace 83 millones de años.

El hallazgo de los paleontólogos canadienses indica que todavía se sabe poco sobre cómo funcionaban los ecosistemas del Cretácico. Anteriormente se pensaba que los pequeños dinosaurios con cráneo grueso eran escasos, ya que tenían que competir con las crías de los grandes dinosaurios. Los científicos estiman que en realidad el número de especies de estos dinosaurios es mucho mayor de lo que se pensaba antes

Fuente: http://actualidad.rt.com

jueves, 25 de abril de 2013

Caracoles fósiles dan pistas sobre cambio climático hace 34 millones de años



Un equipo internacional de científicos, que utilizó una nueva técnica en el análisis de las conchas fósiles de caracoles, encontró pistas de un cambio climático ocurrido hace casi 34 millones de años.
Esto es según un artículo que publica Proceedings of the National Academy of Sciences.

En ese período, la Tierra pasó de un estado de “invernadero” cálido y con elevado contenido de dióxido de carbono al clima moderno, variable, con bajo nivel de dióxido de carbono y de “heladera”. A través del continente antártico crecieron enormes capas de hielo, los grupos mayores de animales cambiaron y las temperaturas oceánicas bajaron en unos 5 grados Celsius.

Pero los estudios de cómo este cambio drástico afectó a las temperaturas en tierra han tenido, hasta ahora, resultados ambiguos.

Algunos muestran que no hubo cambios apreciables en el clima de tierra, otros encuentran un enfriamiento de hasta 8 grados Celsius y grandes cambios en las estaciones. Ahora, un grupo de científicos estadounidenses y británicos ha usado una nueva técnica geoquímica para analizar los isótopos pesados de carbono y oxígeno en las conchas fósiles de caracol.

Sus resultados indican una disminución de hasta 10 grados Celsius en las aguas dulces durante la temporada cálida y de 6 Celsius para la atmósfera en el Atlántico norte, lo cual proporciona más pruebas de que la concentración atmosférica de dióxido de carbono y la temperatura en la superficie de la Tierra están enlazadas.

El autor principal del artículo es Michael Hren, profesor asistente de química y geociencias en la Universidad de Connecticut. Entre los colaboradores se cuentan Nathan Sheldon y Coger Lohmann, del Departamento de Ciencias de la Tierra y Ambientales, de la Universidad de Michigan.
La transición entre el eoceno tardío y las épocas del oligoceno (entre 34 y 33,5 millones de años atrás) fue causada en parte por los cambios en la concentración atmosférica de dióxido de carbono que permitió la acumulación de hielo en el continente antártico.

El crecimiento del manto de hielo acoplado con cambios favorables en la órbita de la Tierra llevó al planeta a un punto de vuelco climático y condujo a la acumulación rápida de una capa permanente de hielo en la Antártica y a cambios mucho más amplios en el clima global, escribieron los autores.
Pero gran parte de lo que se conoce acerca del clima de este período proviene de muestras extraídas de perforaciones profundas en el fondo del océano. Allí, los restos orgánicos e inorgánicos de antiguas criaturas marinas retienen las marcas químicas de las temperaturas oceánicas cuando estaban vivas.

Ahora los investigadores usaron la técnica recientemente desarrollada del “termómetro de isótopos agrumados” para examinar las conchas de fósiles terrestres de ese período.

El equipo recolectó caracoles fosilizados de la Isla de Wight, en Gran Bretaña y observó no sólo el tipo y número de isótopos de carbono y oxígeno presentes, sino también cómo estaban enlazados. La abundancia de enlaces que contienen isótopos pesados de oxígeno y carbono depende de la temperatura, de manera que esos enlaces pueden dar una imagen confiable del clima de los ambientes terrestres.

Los resultados son significativos en parte porque proveen más pruebas de que el dióxido de carbono está vinculado con el clima, no sólo por la vía de los vastos océanos y su temperatura, sino también por las temperaturas terrestres, dijo Hren.

Los estudios han mostrado que, antes de este enfriamiento drástico, la atmósfera de la Tierra contenía 1.000 partes por millón de dióxido de carbono o más. Hacia el final de la transición contenía probablemente menos de 600 a 700 partes por millón.

Hren dijo que algunos pronósticos señalan que las concentraciones actuales de dióxido de carbono en la atmósfera de la Tierra, cercanas a 400 partes por millón y en aumento, podrían incrementarse hasta casi 1.000 partes por millón en los próximos cien años.


Fuente: abc.com.py

domingo, 21 de abril de 2013

Descubren nueva especie de dinosaurio carnívoro en Madagascar


Estos dinosaurios "Dahalokely tokana" pertenecen a un grupo llamado Abelisauridae, y hasta este momento, no hay restos de esos animales entre 165 y 70 millones de años atrás que se hayan podido identificar a nivel de especie en Madagascar.

Esto significa una brecha de 95 millones de años en el registro fósil, que ahora se acorta 20 millones de años con la identificación de Dahalokely, según publica El Mundo, mediante un estudio difundido por Plos One.

Los fósiles de Dahalokely fueron descubiertos en una excavación en 2007 y 2010, cerca de la ciudad de Antsiranana (Diego-Suarez), al norte de Madagascar, recuperando huevos que incluyen vértebras y costillas.

Debido a que esta zona del esqueleto es muy distinta en algunos dinosaurios, el equipo de investigación pudo identificar definitivamente la muestra como una nueva especie.

Así, se detectaron varias características únicas, como la forma de algunas cavidades en el lado en el que estaban las vértebras, a diferencia de las de cualquier otro dinosaurio. Otras especificidades de las vértebras identificadas en Dahalokely le encuadran como un dinosaurio "abelisauridae".

Cuando este género de dinosaurio extinto, llamado Dahalokely, vivía Madagascar estaba conectado a India y las dos masas de tierra fueron aisladas en medio del océano Índico.

La evidencia geológica indica que India y Madagascar se separaron hace de alrededor de 88 millones de años, justo después de que viviera Dahalokely, por lo que esta especie de dinosuario podría potencialmente haber sido ancestral a los animales que vivieron después en Madagascar e India, pero no hay suficiente información todavía para resolver este problema.

Fuentes:ultimahora.com

martes, 16 de abril de 2013

¿Habrá un cambio radical en la historia evolutiva?


Los esqueletos de una pequeña hembra de ‘Homo sapiens’ (izquierda), de un ‘A.Sediba’ (centro) y de un chimpancé (‘Pan troglodytes’). Foto: Lee R. Berger.

Dos esqueletos fosilizados, bastante completos y bien conservados, de unos extraños australopitecos que vivieron en África hace casi dos millones de años desconciertan al batallón de investigadores de 16 instituciones de todo el mundo que los han estudiado a fondo. Los Australopithecus sediba, que así se llaman, eran capaces de caminar erguidos, aunque no con tanta soltura como la especie humana, dado su talón simiesco; pero, a la vez, treparían por los árboles y las rocas con destreza. Por sus dientes, columna vertebral y mandíbula eran parecidos a los humanos primitivos, pero sus hombros y brazos eran más bien de mono, y la caja torácica superior se parece a la de los grandes simios. 

La extraña criatura tenía el cerebro pequeño. Entonces, ¿está en la línea ancestral de la especie humana o no? ¿Dónde encaja en el árbol de familia de los homínidos? Los paleontólogos siguen sin tenerlo claro. Ya apuntaban a esa indefinición hace dos años, cuando presentaron oficialmente los fósiles de A.sediba, descubiertos dos años antes en Sudáfrica. Desde entonces, los científicos, divididos en seis equipos de especialistas que se han repartido los fósiles (dientes unos, brazos otros, extremidades inferiores otros, etcétera) han analizado exhaustivamente los esqueletos descubiertos de aquellos dos misteriosos individuos (más un tercero representado solo por un fragmento de tibia). Han comparado los huesos con restos de otras especies de australopitecos y de humanos y escrito seis artículos en la revista Science con sus conclusiones.

Este exhaustivo examen “nos da una idea de una especie de homínido que parece un mosaico en su anatomía y que presenta un conjunto de complejos funcionales que son diferentes tanto de lo predicho para otros australopitecos como los del Homo primitivo”, resume Lee R.Berger, descubridor de A.sediba y líder de la investigación, en la revista Science. “La clara visión de la anatomía de esta especie de homínido primitivo tendrá claramente implicaciones a la hora de interpretar el proceso evolutivo que afecta al modo y al tiempo de la evolución de los homínidos y la interpretación de la anatomía de las especies no tan bien conocidas”.

Berger, o más bien su hijo Mathieu, de nueve años, descubrió el primer fósil de lo que luego se denominó A.sediba, en agosto de 2008, en los alrededores de Johanesburgo, en concreto en un lugar llamado Malapa. Fue el pistoletazo de salida y Berger (investigador de la Universidad de Witwateersrand, Suráfrica) inició con su equipo científico una exploración intensa. En total han salido ya a la luz los restos esqueléticos de dos individuos, una mujer y un hombre joven, más un hueso de un tercero. Medirían 1,27 metros de altura, ella pesaría unos 33 kilos y él, 27, y su cerebro rondaría los 420 o 450 centímetros cúbicos, frente a los 1.200 a 1.600 del nuestro.

En la antigua visión de la evolución, el A.sediba sería el perfecto eslabón perdido, el ejemplar oportuno que tiene unos rasgos del precedente en antigüedad y otros del siguiente. Pero los científicos saben que la cosa no funciona así, que la evolución no es una cadena, sino una intrincada ramificación de especies con ancestros comunes y parentescos más o menos próximos. La cuestión es situar este homínido con un mosaico de características en ese árbol de familia. Además, la antigüedad es clave en este caso porque hace dos millones de años existía ya en África el Homo erectus, antepasado del Homo sapiens y, seguramente, el primero que salió del continente ancestral y se expandió por el viejo mundo. A.sediba se ha datado en 1.980.000 años.

Los investigadores, en sus estudios comparativos, se han centrado sobre todo en los rasgos de aquel H.erectus y en un australopiteco anterior al A.sediba, el A.africanus. Pero entra en el debate una especie más de australopiteco, A.afarensis, a la que pertenece el célebre esqueleto Lucy, adoptado como abuela ancestral de la humanidad, aunque hay ya importantes paleoantropólogos que se inclinan por sacar a la familia de Lucy de la línea evolutiva humana. Berger sugiere “la posibilidad de que A.sediba y tal vez A.africanus no descienden del linaje de A.afarensis” y él no llega a afirmar que los fósiles de Malapa se sitúen en la línea humana, pero Science destaca que “el conjunto de análisis ahora presentado parece apuntar hacia un probable ancestro del género Homo”. El hecho de que Lucy y su familia fuesen bípedos parece complicar las cosas para los A.sediba, si estos no descienden de los A.afarensis. Pero “múltiples formas de bipedalismo fueron practicadas por nuestros ancestros primitivos homínidos”, señala el científico de Johanesburgo.

Las grandes preguntas acerca de la extraña criatura de Malapa siguen abiertas, y los científicos aspiran a contestarlas, sobre todo cuando tengan más fósiles de esta especie. El próximo verano Berger y su equipo retomarán la excavación en el yacimiento. Tal vez el A.sediba sea un antepasado remoto del Homo sapiens, o tal vez fuera un especie de homínido que acabó en un callejón sin salida de la evolución, es decir, extinguiéndose.

Fuente: cubadebate.cu

Descubren una nueva especie de primate que vivió hace 35 millones de años en Lleida


Una nueva especie de primate de la tribu de los ancomominis, un grupo de primates del Eoceno de tamaño muy pequeño, ha sido descubierta por investigadores del Insituto Catalán de Paleontología (ICP) en el Pallars Jussà, en Lleida. Se trata de un pequeño estrepsirrino -una suborden de primates cuya principal característica es su nariz húmeda- de hace 35 millones de años y que cuenta con una dentición muy particular.

Nievesia sossisensis es el nombre con el que se ha bautizado a la nueva especie, cuyo estudio se ha publicado en la revista Journal of Human Evolution. Conjuntamente con otros hallazgos ha permitido determinar las implicaciones de las relaciones de parentesco (filogenéticas) de varios primates del Eoceno de la Península Ibérica, ha informado el ICP en una nota.

El primate pertenece a la tribu de los ancomominis, de los cuales se estima que pesaban entre 100 y 150 gramos. Nievesia sossiensis vivió hace unos 35 millones de años y es el primer representante de esta tribu que se encuentra el yacimiento de Sossís.

Una dentición que marca la diferencia


Los ancomominis forman parte de los adapiformes, un grupo que comprende varias familias de primates extintos que ocupó gran parte del hemisferio Norte, el Norte de África y Asia tropical desde el Eoceno hasta el Mioceno, hace entre 55 y cinco millones de años. Se caracterizan por una dentición bastante primitiva, con unos premolares alargados, que presentan una cúspide muy grande, con los extremos de delante y detrás cortantes y unos laterales planos.

Nievesia sossisensis, a diferencia de otros ancomominis, no presenta el esmalte arrugado y destaca por la presencia de un mesostilo (una pequeña cúspide) en los molares superiores. También se caracteriza por tener unos molares inferiores más grandes que la mayoría de ancomominis y por no presentar paracónido (una cúspide que corona el diente por la parte de delante).

Estudio de los primates del Eoceno

Los primates del Eoceno han sido un grupo tradicionalmente poco estudiado. El paleontólogo Miquel Crusafont y sus colaboradores describieron su presencia en los años 60 en yacimientos como el de Sant Jaume de Frontanyà o Sossís (en Lleida). Durante la década de los 90, los investigadores del ICP Salvador Moyà-Solà, Meike Köhler y otros colaboradores recuperaron y estudiaron grandes volúmenes de sedimento que han permitido obtener una de las mayores colecciones de Europa determinados grupos de primates fósiles.

Los últimos años han sido los investigadores del ICP Judit Marigó y Raef MinWin-Barakat, dirigidos por Salvador Moyà-Solà, los que han tomado el relevo y han descrito nuevos géneros y especies como Anchomomys frontanyensis el yacimiento de Sant Jaume de Frontanyà o la misma Nievessia sossisensis, en Sossís.

El nombre del nuevo primate ha sido elegido en honor a Nieves López Martínez, paleontóloga destacada por sus estudios en mamíferos del Cretácico y del Cenozoico de los Pirineos y que desarrolló una gran labor en el yacimiento de Sossís. Filogenéticamente, los resultados sitúan esta especie cercana a Mazateronodon y, en segunda instancia a Anchomomys, dos géneros de ancomominis presentes en otros yacimientos de la Península Ibérica.

Fuente: rtve.es