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lunes, 12 de mayo de 2014

Completan un esqueleto de Ceratosaurus portugués


Un equipo de investigadores hispano-luso, del que forma parte la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), ha identificado nuevos restos óseos de un ejemplar de dinosaurio 'Ceratosaurus' en Portugal. Con este descubrimiento se completa un esqueleto que se había identificado en el año 2000 por investigadores del Museo de Lourinha (Portugal).

   Según han explicado los expertos, hace catorce años, el Museo de Lourinha identificó los huesos, hallados en la región costera de Torres Vedra, como los restos de esta especie carnívora. Años después, sería un aficionado a la arqueología el hallaba en la misma región otros huesos. Pero no ha sido hasta ahora, cuando este particular ha decidido donar sus huesos al museo, que se ha sabido que los restos son parte del mismo animal.

   Gracias a la unión de estos dos hallazgos se ha podido obtener el "registro más completo de un 'Ceratosaurio' en la península ibérica", según ha explicado uno de los científicos de este estudio, Francisco Ortega. Además, la suma de todos los fósiles, que datan del Jurásico Superior -hace unos 140 millones de años-, representa el registro más completo del género fuera de América del Norte.

   Los resultados de la investigación, publicada en la revista 'Historical Biology', muestran las diferencias que existen entre los ejemplares portugueses y las formas norteamericanas de 'Ceratosaurus', como por ejemplo la fusión de los huesos de la tibia y el tobillo.

EL SALTO EVOLUTIVO EN EL ATLÁNTICO NORTE

   El 'Ceratosaurus' fue un carnívoro bípedo, bastante primitivo en la historia evolutiva de los dinosaurios terópodos. Los ejemplares adultos podían alcanzar hasta seis metros de longitud y pesar cerca de media tonelada. "Su abundancia en el registro norteamericano ha hecho que este terópodo, provisto de un pequeño cuerno en la parte anterior del rostro, sea uno de los dinosaurios más populares para el público", ha destacado Ortega.

   El nuevo trabajo da pistas sobre cómo hace más de 150 millones de años la aper
tura del Atlántico Norte marcó la evolución de esa especie, al diferenciarse y extenderse un mismo ejemplar jurásico en lo que hoy son dos continentes con miles de kilómetros de distancia.

   "El estudio proporciona nuevas pruebas de que la distribución de 'Ceratosaurus' incluía no solo el territorio que corresponde actualmente a América del Norte sino también Europa", ha subrayado Elisabete Malafaia, autora principal del trabajo.

   En este sentido, en las últimas décadas se viene reconociendo una gran semejanza entre determinados grupos de dinosaurios del Jurásico Superior del oeste norteamericano y los dinosaurios de la península ibérica, en especial, los de la cuenca lusitánica portuguesa.

Fuente: europapress.es

viernes, 14 de marzo de 2014

Hallan nuevos fósiles de mega dinosaurios carnívoros en Teruel


Paleontólogos de la Fundación Dinópolis de Teruel y de la Universidad de Colorado Denver (EEUU) han identificado nuevos fósiles de mega dinosaurios carnívoros. Se trata de un rastro con grandes huellas tridáctilas que casi alcanzan los 60 cm de longitud y de un gran diente procedentes de los yacimientos turolenses de El Castellar y de Formiche Alto respectivamente. Ambos hallazgos se enmarcan en sedimentos de la Formación Villar del Arzobispo (Titoniense-Berriasiense, tránsito Jurásico-Cretácico, con unos 145 millones de años de antigüedad)

Las huellas tridáctilas localizadas en el yacimiento El Castellar poseen características únicas en comparación con otras huellas producidas por grandes terópodos en cualquier parte del mundo. Por este motivo, en el estudio científico se define un nuevo tipo de huellas: Iberosauripus grandis ("pie del lagarto ibérico grande"). Además, los investigadores dividen las huellas de grandes terópodos del Jurásico Superior de Europa, Norteamérica y Asia en dos grupos distintos, cuyos productores fueron probablemente terópodos alosáuridos y megalosáuridos.

Por otro lado, el nuevo diente procedente de Formiche Alto se atribuye a un dinosaurio terópodo megalosáurido, como otros tres grandes dientes de Riodeva y Galve (Teruel) y de Alpuente (Valencia). Estos dinosaurios pudieron llegar a alcanzar los 12 metros de longitud y poseían dientes de hasta 10 cm de corona.

Gracias al análisis de dichos rastros de icnitas y dientes, los investigadores han concluido que las faunas de dinosaurios del tránsito Jurásico-Cretácico en esta parte de España incluyen, al menos, dos tipos de dinosaurios mega-carnívoros de gran tamaño. Además, la presión depredadora de estos terópodos pudo ser una de las causas decisivas para estimular el crecimiento hasta tamaños gigantescos de algunos dinosaurios comedores de plantas. Es el caso del saurópodo Turiasaurus Riodevensis (conocido como 'El Gigante Europeo') que alcanzó 30 metros de longitud y que también fue encontrado en la provincia de Teruel; concretamente en Riodeva.

El resultado de la investigación sobre estos fósiles se ha publicado en la prestigiosa revista científica 'Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology' y responde al trabajo realizado por un equipo de paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis (Museo Aragonés de Paleontología) y de la Universidad de Colorado Denver: Alberto Cobos, Martin G. Lockley, Francisco Gascó, Rafael Royo-Torres y Luis Alcalá.

Yacimiento El Castellar

Este yacimiento fue declarado Bien de Interés Cultural (Conjunto de Interés Cultural-Zona Paleontológica) por el Gobierno de Aragón en el año 2004, promoviendo su investigación y conservación.

Con la definición del Iberosauripus grandis ("pie del lagarto ibérico grande") el yacimiento El Castellar se convierte en un referente de la icnología europea, ya que en él se han definido hasta el momento dos nuevos tipos de huellas de dinosaurios.

A las mencionadas huellas de carnívoros se suman las de Deltapodus ibericus ("pie triangular de Iberia"). Estas pisadas fueron producidas por estegosaurios; dinosaurios cuadrúpedos y comedores de plantas que estaban caracterizados por poseer dos filas de placas y/o espinas desde el cuello hasta el final de la cola. Estas huellas también fueron definidas por científicos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis en esta misma revista científica (en el año 2010), convirtiendo a El Castellar en uno de los escasos yacimientos del mundo en el que se han identificado huellas de estegosaurios.

Fuente:  heraldo.es

domingo, 19 de mayo de 2013

Una nueva especie de ictiosaurio contradice teorías anteriores de la extinción de estos reptiles marinos.



Un equipo internacional de científicos ha analizado fósiles de una nueva especie de ictiosaurio, un reptil marino similar a los delfines de la era de los dinosaurios, que han revolucionado la comprensión de la evolución y la extinción de estos antiguos reptiles marinos. Los resultados contradicen las teorías anteriores de que los ictiosaurios del Cretácito (hace entre 145 y 66 millones de años) fueron los últimos supervivientes de un grupo en declive.

Hasta hace poco, se pensaba que los ictiosaurios se redujeron gradualmente en la diversidad a través de múltiples eventos de extinción durante el período Jurásico y se cree que estos eventos sucesivos han matado a todos los ictiosaurios, excepto los muy adecuados para la vida que son capaces de nadar rápidamente en mar abierto.

Debido a este patrón, se ha asumido que los ictiosaurios estaban en constante y rápida evolución para ser cada vez más rápidos nadadores en aguas abiertas, al parecer, sin "estancamiento" en su larga historia evolutiva, pero los fósiles del ictiosaurio localizado en 1950 en la región iraquí del Kurdistán alteran sustancialmente este punto de vista.

El estudio del esqueleto parcial muy bien conservado se inició durante la década de 1970 con el experto en ictiosaurios Robert Appleby que reconoció que el espécimen era significativo, pero que murió antes de resolver la edad exacta de los fósiles. Así que la continuación del estudio se realizó por una nueva generación de investigadores.

En el nuevo análisis, realizado por investigadores de universidades y museos de Bélgica y Reino Unido, publicado este miércoles en 'Biology Letters', los científicos lo bautizan como Malawania anachronus ("nadador a tiempo"). A pesar de ser del Cretácico, Malawania representa el último miembro conocido de un tipo de ictiosaurio que se creyó durante mucho tiempo que se había extinguido durante el Jurásico temprano, más de 66 millones de años antes.

Cabe destacar que este tipo de ictiosaurio arcaico se caracteriza por un estancamiento evolutivo: no parece haber cambiado mucho entre el Jurásico y el Cretácico, algo muy raro en la evolución de los reptiles marinos.

Gracias a su estudio de las esporas microscópicas y polen conservado en la misma losa de Malawania y a los diversos análisis del árbol genealógico del ictiosaurio, los paleontólogos volvieron sobre la historia evolutiva de los ictiosaurios del Cretácico. De hecho, el equipo fue capaz de demostrar que los numerosos grupos de ictiosaurios que aparecieron durante el Triásico y Jurásico sobrevivieron hasta el Cretácico, lo que significa que la supuesta extinción del Jurásico no se produjo con los ictiosaurios, un hecho que hace que su registro fósil sea muy diferente al de otros grupos de reptiles marinos.

Cuando se ve junto con el descubrimiento de otro ictiosaurio por el mismo equipo en 2012 y nombrado Acamptonectes densus, el descubrimiento de Malawania constituye una "revolución" en la forma en que se había imaginado la evolución del ictiosaurio y su extinción. Ahora parece que los ictiosaurios eran todavía importantes y diversos durante la primera parte del Cretácico y que la extinción definitiva de los ictiosaurios, un evento que ocurrió hace unos 95 millones de años (mucho antes del gran evento de extinción meteorito orientado que terminó el Cretácico), es ahora más confusa que lo previsto anteriormente.

Fuente: colectivosalas.blogspot.com

jueves, 14 de febrero de 2013

Investigadores describen un cocodrilo marino que vivió hace 164 millones años

Un grupo de investigadores han descrito un nuevo cocodrilo marino del Jurásico que habitó en los fondos marinos que cubrían parte del territorio aragonés hace 164 millones de años y cuyo cráneo fosilizado fue localizado en un yacimiento paleontológico en Ricla (Zaragoza).

Según informa la Universidad de Zaragoza en un comunicado, el cráneo fue localizado hace una veintena de años en Ricla aunque no fue estudiado y bautizado con el nombre científico de "Maledictosuchus riclaensis" hasta ahora.

Para el grupo paleontológico aragonés Aragosaurus, con el que han colaborado investigadores de la Universidad de Edimburgo, se trata del ejemplar de cocodrilo marino más antiguo y mejor preservado de la Península Ibérica y debe su nombre al pueblo donde fue hallado y a los 20 años transcurridos para su estudio (de ahí la referencia a una supuesta maldición).

El "Maledictosuchus", que convivió con los dinosaurios, se conoce exclusivamente por el ejemplar de Ricla y se trata de un cráneo prácticamente completo, con un nivel de preservación que los investigadores califican de "excepcional".

El fósil, que se exhibe ahora en la facultad de Geológicas de Zaragoza, pertenece a los metiorrínquidos, un grupo de cocodrilos marinos típicos del Jurásico que se extinguieron hace 130 millones de años, en el Cretácico Inferior.

Fue localizado en 1994, durante las campañas de prospección previas a la construcción de las vías del tren AVE entre Madrid y Barcelona.

Los paleontólogos que inspeccionaron la zona hallaron el cráneo entre varios nódulos de roca a partir de unas esquirlas de hueso que les orientaron en la búsqueda.

Según los investigadores, que han publicado su análisis en la revista científica "PLoS ONE", los metiorrínquidos fueron los cocodrilos mejor adaptados al medio marino, en contraste con los actuales, no vinculados totalmente a la vida acuática.

Estos reptiles del Jurásico contaban con extremidades en forma de alertas, cola larga y bilobulada parecida a la de los tiburones, armadura dérmica como la de los cocodrilos actuales y cuerpo y cabeza con formas hidrodinámicas.

El cráneo del "Maledictosuchus" tiene dispuestas unas filas de dientes de pequeño tamaño que le permitían ajustarse a una dieta fundamentalmente piscívora, aunque también comía cefalópodos y otros invertebrados marinos.

Los investigadores consideran que este ejemplar es el miembro más antiguo de la tribu de los raqueosaurinos, un grupo de metiorrínquidos especializados, piscívoros y altamente adaptados a la vida en el mar.

Durante el Jurásico Medio, este tipo de cocodrilos se distribuyeron por toda Europa, especialmente en diversas zonas de las actuales Francia y Gran Bretaña, aunque hasta el momento no se había descubierto ningún raqueosaurino.

Por lo tanto, concluyen los investigadores, el estudio de este nuevo cocodrilo demuestra que su evolución hacia una dieta muy especializada y a la vida en mar abierto comenzó al menos diez millones de años antes de lo que se había pensado, en el Jurásico Medio.

Fuente EFE.

martes, 10 de enero de 2012

Descubren primeras huellas fosilizadas de dinosaurios en Beijing


Paleontólogos chinos descubrieron centenares de huellas fosilizadas de dinosaurios en el Parque Geológico Nacional de Guihuamu, ubicado en el condado de Yanqing de esta capital.

Los rastros encontrados en la referida área, conocida por su alta concentración de bosques petrificados antiguos, datan de unos 140 a 150 millones de años y se enmarcan en el período Jurásico de la era Mesozoica.

Estas son las primeras huellas de dinosaurios halladas en la ciudad, de acuerdo con Zhang Jianping, investigador de la Universidad China de Ciencias Geológicas, citado hoy por medios de prensa.

Un grupo de expertos del referido centro, autores del hallazgo en julio de 2011, observaron siete u ocho líneas de pasos consecutivos en el lugar donde se concentra el mayor número de pisadas.

Se cree que posiblemente allí dejaron huellas diferentes grupos de dinosaurios como los tireóforos, saurópodos, terópodos y ornitópodos.

De acuerdo con Zhang, el descubrimiento será de gran beneficio para el estudio de las especies de esos animales que vivieron en China en la etapa de finales del Cretácico y comienzo del Jurásico.

Además ampliará el conocimiento en cuanto a su distribución, dijo el especialista, al precisar que es la primera vez que se encuentran en el país tireóforos, saurópodos y ornitópodos.


Fuente: prensa-latina.cu

lunes, 23 de mayo de 2011

Cerebro de mamíferos creció para mejorar olfato

Estudios del cráneo de dos de las especies más antiguas de mamíferos conocidas hasta ahora mostraron que los cerebros de estos animales eran grandes y bien desarrollados en áreas relacionadas con el olfato, indicó un estudio publicado el viernes en la revista Science.


Se analizaron cráneos de Morganuocodon y Hadrocodium.

Los investigadores creen que el cerebro de los mamíferos evolucionó en tres etapas: primero se desarrolló el sentido del olfato, después, la capacidad de tocar y sentir a través del pelo corporal, y finalmente, la coordinación del cerebro para producir “movimiento muscular calificado”.

Para su estudio, estos científicos se centraron en dos animales similares a la musaraña (el Morganuocodon y el Hadrocodium), surgidos de lechos fósiles del Jurásico en China.

Usando rayos X de topografía computarizada o tomografías computarizadas en tres dimensiones para reconstruir el interior del cráneo, los investigadores pudieron analizar los cerebros de estos pequeños mamíferos.

Ellos hallaron que la cavidad nasal y las regiones relacionadas con el olfato eran grandes, al igual que las partes del cerebro que procesan las señales olfativas, lo cual indica un agudo sentido del olfato.

Estos animales también utilizaban su piel como un sensor para moverse y evitar peligros, de acuerdo con el autor del estudio, Tim Rowe, director del laboratorio de paleontología de vertebrados de la Universidad de Texas en Austin.

“Ahora tenemos una idea mucho mejor de la secuencia histórica de los acontecimientos y de la importancia relativa de los diferentes sistemas sensoriales en la temprana evolución de los mamíferos”, dijo Rowe.

”Esto da una imagen mucho más vívida de cómo era y cómo se comportaba el mamífero ancestral, y de nuestros propios antepasados”, concluyó.

Fuente: nacion.com

sábado, 26 de marzo de 2011

Descubren “eslabón perdido” de los dinosaurios en Argentina


Los científicos del Museo Egidio Feruglio revelaron un nuevo tipo de dinosaurio que fue descubierto en la provincia centro-norte de Chubut - el Taquetransis Leonerasaurus. Los geólogos en el museo, hicieron el descubrimiento en un sitio con restos fósiles del período Jurásico (hace 206-144 millones años).

Los paleontólogos creen que estos fósiles pertenecen a una especie de "eslabón perdido" de dinosaurios que evolucionó hasta convertirse en cuellos largo y herbívoros similares al Diplodocus, Brachiosaurus y Brontomerus, afirman los científicos en la revista PLoS ONE. Estos dinosaurios se conocen como saurópodos y eran las criaturas más grandes conocidos de la tierra para caminar siempre sobre la tierra hace 170 millones de años.

El Leonerasaurus mide tres metros, y vivió unos 10 millones de años antes de la era de los saurópodos. Puede ser la conexión entre pequeños prosaurópodos que existieron durante el período Triásico (hace 248-205 millones de años) y sus descendientes más grandes, los saurópodos.

“El nuevo dinosaurio es "una especie muy primitiva... que nos ayuda a entender el árbol evolutivo de los gigantes que aparecieron más tarde” dijo Diego Pol del Museo Paleontológico Egidio Feruglio.

El Leonerasaurus fue descubierto en la Sierra de Taquetren en 2005, y tomó dos años para excavar y retirar los restos. El estudio científico se llevó a cabo en el laboratorio de preparación del MEF y los resultados de sus hallazgos fueron publicados entre 2009 y 2010.

Más información en http://www.mef.org.ar/

Fuente: elpuntocritico.com

sábado, 4 de diciembre de 2010

Descubren en China fósiles de dinosaurios de 150 millones de años


Un conjunto de fósiles de dinosaurios en buen estado de conservación fue descubierto en fecha reciente en el área suburbana del condado de Qijiang, en la municipalidad de Chongqing. El conjunto de fósiles ha sido preliminarmente identificado por los arqueólogos como restos de un dinosaurio saurópodo que vivió durante el período Jurásico, hace 150 millones de años. Según las fuentes, el dinosaurio saurópodo fue el más grande de los animales terrestres durante el período Jurásico.



El sitio de la excavación de los fósiles se encuentra en el Grupo No º 1 del poblado de Heba, en la calle Gunan, distrito de Qijiang, también conocido como el "Borde de la Tierra." Los arqueólogos empezaron a excavar los fósiles el 29 de noviembre, tras lo cual llegaron una tras otra las sorpresas. Según las mismas fuentes, el distrito de Qijiang es rico en recursos geológicos y tiene la mayor concentración de restos de dinosaurios del suroeste de China, incluidas especies no encontradas en otros lares. En la actualidad, el distrito de Qijiang está solicitando el establecimiento del "Bosque Pétreo de Chongqing en Qijiang – Parque Geológico Nacional de Huellas de Dinosaurios”.

Fuente: Pueblo en linea

viernes, 25 de septiembre de 2009

Hallada nueva especie de dinosaurio en Níger

Paleontólogos alemanes y españoles han anunciado el descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio en el Sahara nigeriana y presentado los primeros resultados sobre este animal que habitó África hace 170 millones de años.

Aunque es evidente que aún no se ha dicho la última palabra en el estudio de los dinosaurios, África es, probablemente, la última frontera de la dinosauriología. En este sentido, en 2006 se produjo el hallazgo casi simultáneo de dos ejemplares de dinosaurio cerca de Agadez, en Níger, por un equipo de paleontólogos españoles del proyecto PALDES (liderado por el Museo Paleontológico de Elche) y por miembros del State Museum of Natural History Braunschweig en Alemania.

Tras un largo tiempo de preparación y análisis, el último número de la revista científica PLoS ONE presenta ahora los primeros resultados sobre este animal que habitó África hace 170 millones de años. Spinophorosaurus nigerensis es uno de los representantes más primitivos de su linaje y su hallazgo abre la puerta a nuevas hipótesis sobre el origen y la distribución temprana de los dinosaurios saurópodos.

El nuevo dinosaurio descubierto en Níger es una de las evidencias más completas de saurópodos primitivos y la primera que se encuentra en África. Hasta el momento, la información sobre el origen de los saurópodos procedía fundamentalmente del registro chino, apoyada por algunos restos fragmentarios en América del Sur y la India. Pero, hasta el momento, no existían referencias en la costa norte de los continentes del Sur.

Spinophorosaurus nigerensis (“el saurio portador de espinas de Níger”), como se ha bautizado a éste dinosaurio, es una forma sorprendentemente primitiva que aporta datos sobre la distribución de estos dinosaurios durante los primeros momentos de la fragmentación del supercontinente Pangea.

Los primeros restos de Spinophorosaurus fueron extraídos en 2006, durante las actividades de prospección del proyecto PALDES (Paleontología para el Desarrollo en Níger) en una zona al sur de Agadez (centro de Níger) en la Comunidad rural de Aderbissinat. Poco después, un grupo de trabajo del Museo de Historia Natural de Braunschweig, rescataba los restos de un segundo ejemplar. La relevancia de ambos ejemplares fue evidente desde los primeros momentos. Las características anatómicas de los ejemplares y el contexto geológico en el que se encontraban no eran las esperadas, combinándose la presencia de un dinosaurio muy primitivo con evidencias de que los niveles que lo contienen son mucho más antiguos de lo previsto. Las rocas que contienen los restos del nuevo dinosaurio podrían pertenecer al Jurásico Medio (hace unos 170 millones de años) y, hasta ese momento, no existían este tipo de saurópodos en esta parte del mundo.

Además, los restos de Spinophorosaurus estaban muy completos. Mientras se conocen centenares de ejemplares del grupo en el Jurásico Superior y el Cretácico de todo el mundo, son muy escasos los restos más antiguos. De forma excepcional, el ejemplar preparado en Elche representa un animal de tamaño medio (casi 13 metros de longitud) que conserva toda su columna vertebral, incluyendo buena parte del cráneo, y restos de las extremidades. Esto ha permitido proponer con mucha precisión las relaciones de parentesco del animal y reconocer también algunos de los caracteres que permiten identificarlo como una nueva especie. En este sentido, alguno de los más evidentes se localizan en su larga cola, dotada de una potente estructura ósea y probablemente asociada a las espinas dérmicas que le dan nombre.

Pero además de su contenido científico, la descripción de Spinophorosarus es también importante para los objetivos de promoción del patrimonio paleontológico de Níger que persigue el Proyecto PALDES (Paleontología para el Desarrollo en Níger). Este proyecto agrupa desde 2003 a una serie de instituciones científicas y sociales que pretenden combinar la investigación y la gestión patrimonial de los yacimientos mesozoicos al sur de Agadez, con un programa de desarrollo regional. La riqueza del patrimonio paleontológico local queda subrayada por hallazgos como el de Spinophorosaurus, y proyectos como PALDES pretenden poner estos recursos al servicio de la población local.

En este sentido, los restos de Spinophorosaurus han sido preparados en los laboratorios que los equipos de investigación tienen en Elche y Braunschweig, pero serán devueltos en breve a Níger. PALDES prepara ya la adecuación de estos y otros restos, tanto en el Museo Nacional de Níger en Niamey, como en un pequeño museo, recientemente construido, próximo a los yacimientos en Tadibene. En ambos casos, se persigue la utilización de estos restos como un recurso cultural alrededor del que se puedan establecer otros proyectos de cooperación y la formación de personal local para la protección, gestión y divulgación de los mismos.

Por otra parte ya se están programando también las próximas actuaciones de investigación sobre la zona, de las que se espera que aporten información valiosa.

Fuente: afrol.com

lunes, 4 de mayo de 2009

La Unne protagoniza importante descubrimiento paleontológico

Investigadores locales, junto con otros de Cecoal, realizaron exploraciones en Chubut y Mendoza y hallaron fósiles que permitirán estudiar los períodos Permo - Triásico y Jurásico. Ahora estudian cuál es la relación de éstos con los cambios de período.

Investigadores de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) y del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal) descubrieron fósiles que permitirán avanzar en el estudio de los períodos Permo-Triásico y Jurásico. Los vestigios fueron hallados tras un trabajo de exploración en Mendoza y Chubut.

El grupo empezó a trabajar sobre dos momentos en la historia del planeta: por un lado cómo afectó la extinción del límite Permo-Triásico, hace más de 251 millones de años, a los invertebrados, y el otro objetivo fue el de determinar las modificaciones en el ambiente y animales que se produjeron en el Período Jurásico cuando se inicia la apertura del océano Atlántico hace 150 millones de años.

“Son áreas de la historia geológica que no son estudiadas lo suficiente y por tanto las conclusiones que pudiéramos extraer podrían ser pioneras en el estudio de estos períodos”, explicó el doctor Oscar Gallego, uno de los coordinadores de la campaña de exploración y profesor de la Unne.

Como resultado de la búsqueda en un conjunto rocoso en cercanías de la ciudad mendocina de San Rafael, se hallaron niveles lacustre y palustre con vegetales fósiles que permitirán ampliar el conocimiento sobre la diversidad de esta unidad lugar, sobre este tiempo geológico y sobre las condiciones ecológicas imperantes. Estas exploraciones permitieron descubrimientos que constituyen para ese lugar geológico el primer registro de restos de plantas neocalamites y megasporas, además del primer y más antiguo registro del Triásico de crustáceos llamados ostrácodos.

Del trabajo realizado en Chubut se recuperaron distintos grupos de invertebrados que habitaron los ambientes lacustres jurásicos como conchostracos, ostrácodos, insectos y moluscos.
Explicó Gallego que los estudios de esos invertebrados permitirán realizar reconstrucciones paleo-ecológicas, conocer acerca de sus relaciones con otras faunas jurásicas, y en algunos casos definir asociaciones faunísticas que caracterizan determinados lapsos de tiempo geológico.

“Ahora las investigaciones realizadas en ambas provincias seguirán en laboratorio donde se analizarán los materiales recolectados y se tratará de dilucidar como fueron afectados por los cambios de períodos”, concluyó.

Fuente:www.diariolarepublica.com.ar