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miércoles, 14 de mayo de 2014

Hallan en Argentina un nuevo dinosaurio diplodócido con poderosa “cola de látigo”

Según se publica en el último número de la revista Plos ONE, paleontólogos argentinos han descubierto restos de un diplodócido (como también se conoce a los brontosaurios, término caído un poco en desuso en la comunidad científica) en la zona de Bajada Colorada, en la Patagonia Norte.                


                                                               Recreación artística obra de Jorge A. González

La familia de los brontosaurios es uno de los iconos de la Prehistoria, dinosaurios de una veintena de metros con interminables cuellos y largas colas que hemos visto en cientos de dibujos y entre cuyas mastodónticas patas pasaban sobre una moto los protagonistas de Parque Jurásico. Por sus dimensiones son de los animales más conocidos y carismáticos junto con el temido Tiranosaurio Rex o los peculiares Triceratops.

 Si han llegado a ser tan representativos los enormes diplodocus o los apatosaurios es gracias a que el filántropo Andrew Carnegie distribuyó el siglo pasado numerosos esqueletos completos a los principales museos del mundo. En Norteamérica abundan los restos de brontosaurios, que vivieron en el Jurásico Superior –hace entre 144 y 200 millones de años-  y también se ha hallado restos en España y en África. Sin embargo, no había constancia de su presencia en América del Sur.

 Según se publica en el último número de la revista Plos ONE, paleontólogos argentinos han descubierto restos de un diplodócido (como también se conoce a los brontosaurios, término caído un poco en desuso en la comunidad científica) en la zona de Bajada Colorada, en la Patagonia Norte. Este dinosaurio es considerado como el último representante de esta familia encontrado hasta la fecha y el primero hallado en la mitad sur del continente americano. “Es imposible asegurar que fue el último espécimen en extinguirse, pero sí sabemos que es último diplodócido que vivió del que tenemos registro”, afirma a EFE Futuro Pablo Ariel Gallina, autor principal del artículo, que trabaja en el Área de Paleontología de la Fundación de Historia Natural “Félix de Azara” (CEBBAD, CONICET), de la Universidad Maimónides de Buenos Aires (Argentina).

El nuevo dinosaurio ha sido bautizado como Lainkupal laticauda. En idioma mapudungún o mapuche “Leinkupal” significa “familia que desaparece” ya que el hallazgo corresponde al último representante de la familia de los diplodócidos; y “laticauda”, que en latín significa “cola ancha”, hace referencia a esta característica tan particular de este dinosaurio. “Existen dos diferencias fundamentales con otros brontosaurios. Una es el ancho relativo de las vertebras de la base de la cola, lo que nos dice que este dinosaurio poseía una importante musculatura caudal que le permitía realizar movimiento laterales con mucha más precisión y fuerza que otros diplodócidos.

 Ya se ha propuesto previamente que los diplodócidos poseían una larga cola con importante musculatura que le permitía realizar movimientos en forma de látigo como herramienta defensiva. Esta condición está mucho más desarrollada en este nuevo diplodócido (ver recreación artística). La otra diferencia es el tamaño total de este dinosaurio que no supera los 9 metros de largo, frente al resto de los diplodócidos que superan ampliamente los 20 metros de longitud”, explica Gallina a esta agencia de noticias.

Fuertes músculos


                                                               Árbol genealógico obra de Carlos Papolio

El secreto de la letal cola del Lainkupal reside en que, además de ancha, estaba neumatizada, es decir, que posee cavidades donde alojaba sacos con aire e insertaba fuertes músculos que le permitían dar esos poderosos coletazos laterales, de un modo aún más marcado que el de otros dinosaurios similares.

Aunque no había pruebas hasta ahora de que esas tierras argentinas hubieran sido escenario de la vida de un diplodócido, “sí sabíamos –comentan los autores- de algunos de sus parientes lejanos. Por ejemplo, los rebaquisáuridos con sus hocicos anchos y los dicreosáuridos con sus lomos espinosos, los parientes más cercanos de los diplodócidos”.

Durante el Jurásico los dinosaurios saurópodos alcanzaron tamaños colosales en todo el globo, pero en forma independiente. Su distribución geográfica estaba influenciada por el clima, particularmente por el vasto desierto extendido entre Sudamérica y África: el desierto de Gondwana Central. Este ambiente habría aislado a las faunas del sur de Gondwana de aquellas de más al norte desde el Jurásico. La región de la que proceden los fósiles patagónicos de principios del Cretácico era parte de una faja subtropical seca con inviernos húmedos, extendida entre los 30° y 40° de latitud. Su correspondiente en el hemisferio norte abarcaba el centro de Norteamérica y la franja europea inundada por el mar de Tethys.


Valoración
      
               
                              Afloramientos de la Formación Bajada Colorada desde el sitio fosilífero (foto de los autores).

“Una de las mayores satisfacciones de un paleontólogo es identificar en los fósiles algo que contradice, matiza o amplía lo ya conocido ya que, como en el resto de las disciplinas científicas, esto produce como resultado que, automáticamente, todos nos volvemos un poquito más sabios y conocemos mejor la historia de la vida en el planeta”, afirma Francisco Ortega, del Grupo de Biología Evolutiva de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Educación a Distancia  tras conocer el trabajo de sus colegas argentinos.

“Muchos de los aficionados a la paleontología de dinosaurios –continúa Ortega- serán capaces de relacionar algunos de los saurópodos diplodócidos más populares, como Diplodocus o Apatosaurus, con los yacimientos del Jurásico Superior  (hace unos 150 millones de años) de América del Norte.

Probablemente muchos menos tengan en mente que estos diplodócidos también vivieron en ese momento en Europa y África, pero muy pocos no profesionales serían conscientes de su ausencia en América del Sur y de lo relevante que esto era para explicar la historia evolutiva del grupo.

 Bueno, pues ya no es necesario que piensen en ello tras el anuncio de Pablo Gallina y colaboradores de que han identificado en el Cretácico Inferior los restos del primer dinosaurio saurópodo diplodócido conocido en América del Sur. Esto extiende el registro conocido del grupo en dos direcciones. Por una parte, lo sitúa en un territorio que no tenía porque serle extraño: hay diplodócidos en territorios vecinos y no son raros los parientes cercanos del grupo en América del Sur.

Pero, por otra parte, nos muestra por primera vez que los diplodócidos, y en este caso formas muy cercanas al propio Diplodocus, fueron capaces de sobrevivir en Patagonia a la desaparición de todos sus parientes cercanos en el resto del mundo. Demos, por tanto, la bienvenida a Leinkupal laticauda, el diplodócido que sobrevivió en Patagonia a sus parientes más cercanos y que hoy nos desvela está pequeña parte de la historia del planeta”.


Fuente: efefuturo.com

jueves, 31 de octubre de 2013

Así caminaba el mayor dinosaurio conocido


Medía 40 metros de largo y pesaba 80 toneladas, y es el vertebrado terrestre más grande que jamás ha caminado por la tierra. Un equipo de científicos de la Universidad de Manchester ha realizado una compleja simulación para tratar de entender cómo caminaba Argentinosaurus huinculensis, el gigante que caminó por nuestro planeta hace unos 95 millones de años.

Para el trabajo, publicado esta semana en PLOS ONE, los científicos utilizaron unos 30.000 procesadores y realizaron un escáner tridimensional del esqueleto de argentinosaurio montado en el Museo Municipal Carmen Funes, en Argentina. La simulación propone una nueva hipótesis sobre la mecánica del desplazamiento de estos animales, que se moverían a un paso muy lento y moviendo los pares de patas laterales. Tal que así:

A pesar de todo, los investigadores dejan en el aire una gran incógnita: ¿cómo podía ser eficiente energéticamente mover un cuerpo de estas dimensiones? Su reconstrucción, afirman, es consistente desde el punto de vista mecánico, pero se necesitan más datos para conocer cómo semejantes monstruos pudieron desplazar una masa de ese tamaño.

Por qué eran tan grandes

Comparación de tamaño entre los más grandes dinosaurios. 


La revista PLOS ONE presenta precisamente un especial sobre esta cuestión, el gigantismo de los saurópodos y las causas que llevaron a alcanzar esas dimensiones. El paleontólogo Martin Sander y su equipo aseguran que se produjo una cascada de cambios evolutivos (incluidas exaptaciones e innovaciones) que convirtieron a los saurópodos en auténticos colosos, y presenta su "receta para hacer un dinosaurio gigante", que resumen en la revista Discover. Para Sander, estos fueron los factores que favorecieron el gigantismo: tener muchas crías pequeñas, carecer de un molinillo gástrico, las características de sus pulmones, un alto metabolismo y no masticar la comida.

Este último punto - el de no masticar - indica que los saurópodos consumían ingentes cantidades de comida sin tener que perder tiempo en masticarla, y su sistema digestivo parece que era bastante rápido. Este es el motivo - la no necesidad de grandes mandíbulas - de que creciera tantísimo su cuerpo pero sus cabezas siguieran siendo pequeñas y abrió la puerta a que sus cuellos se alargaran. Inmóviles desde una misma posición, explican en Discover, estas criaturas podían devorar grandes zonas de vegetación sin tener que mover un músculo y sin gastar demasiada energía.

Referencia: March of the Titans: The Locomotor Capabilities of Sauropod Dinosaurs (PLOS ONE) | Más info: Discover

Fuente: fogonazos.es

miércoles, 30 de octubre de 2013

Las abejas se extinguen casi al mismo tiempo que los dinosaurios


Hace 65 millones millones de años, justo al mismo tiempo que los dinosaurios y la mayor parte de las plantas con flores desaparecían bruscamente de la faz de la Tierra, se produjo también una extinción mucho menos visible, la de las abejas. Ahora, y por primera vez, un grupo de científicos de la Universidad de New Hampshire ha conseguido documentar este fenómeno, que puede ayudar a explicar, y quizá a poner remedio, a la actual disminución de especies de abejas en todo el mundo.
Los investigadores se centraron en la extinción masiva del grupo de abejas Xylocopinae, o abejas carpinteras, que se produjo justo entre los periodos Cretácico y Terciario, período que se conoce como el límite KT.

Estudios anteriores habían sugerido una extinción generalizada de las plantas con flores precisamente en el límite KT, y durante mucho tiempo se había asumido que las abejas que dependían de esas plantas habrían corrido la misma suerte. Sin embargo, a diferencia de los dinosaurios, "el registro fósil de las abejas es relativamente pobre, lo que dificulta la confirmación de dicha extinción", comenta Sandra Rehan, profesora de ciencias biológicas en la Universidad de New Hampshire, autora principal del trabajo que se publica esta semana en la revista PLOS ONE.

Rehan y sus colegas superaron la falta de evidencias fósiles de abejas con una técnica llamada filogenética molecular. Así, después de analizar las secuencias de ADN de cuatro "tribus" de 230 especies de abejas carpinteras de todos los continentes, excepto de la Antártida, para conocer a fondo sus relaciones evolutivas, los investigadores comenzaron a descubrir patrones consistentes con una extinción masiva.
Después, combinando los registros fósiles con el análisis de ADN, pudieron introducir el factor tiempo en la ecuación, aprendiendo no sólo las relaciones genéticas de estas abejas, sino también cuánto tiempo hace de episodio que se pretende estudiar. "Los datos nos dijeron que algo importante estaba pasando en cuatro grupos diferentes de abejas al mismo tiempo", afirma Rehan, "y eso sucedía en el mismo momento en el que los dinosaurios se extinguieron".

Crisis mundial de abejas


Si bien gran parte de la obra anterior de Rehan se ha basado en la observación directa del comportamiento de las abejas nativas del noreste de América del Norte, esta investigación ha necesitado de la vertiente informática, pues ha sido preciso volcar y comparar en el ordenador los datos genómicos para aclarar las similitudes y diferencias entre las distintas especies de abejas según su evolución temporal.

Al casar las observaciones de campo con los datos genómicos, comenta Rehan, se obtiene un panorama más completo de las conductas de estas abejas a través del tiempo. "Si se pudiera contar toda su historia, tal vez la gente se preocuparía más por la protección de las abejas". En efecto, los resultados de este estudio tienen importantes implicaciones que pueden arrojar luz ante la preocupación actual por la pérdida en la diversidad de las abejas, una criatura fundamental para la agricultura y la biodiversidad. "La descripción de su extinción y los efectos de la disminución de abejas en el pasado puede ayudarnos a entender el declive de estas polinizadoras hoy en día, y la crisis mundial de las abejas en estos momentos", explica Rehan.

Fuente: abc.com

domingo, 21 de abril de 2013

Descubren nueva especie de dinosaurio carnívoro en Madagascar


Estos dinosaurios "Dahalokely tokana" pertenecen a un grupo llamado Abelisauridae, y hasta este momento, no hay restos de esos animales entre 165 y 70 millones de años atrás que se hayan podido identificar a nivel de especie en Madagascar.

Esto significa una brecha de 95 millones de años en el registro fósil, que ahora se acorta 20 millones de años con la identificación de Dahalokely, según publica El Mundo, mediante un estudio difundido por Plos One.

Los fósiles de Dahalokely fueron descubiertos en una excavación en 2007 y 2010, cerca de la ciudad de Antsiranana (Diego-Suarez), al norte de Madagascar, recuperando huevos que incluyen vértebras y costillas.

Debido a que esta zona del esqueleto es muy distinta en algunos dinosaurios, el equipo de investigación pudo identificar definitivamente la muestra como una nueva especie.

Así, se detectaron varias características únicas, como la forma de algunas cavidades en el lado en el que estaban las vértebras, a diferencia de las de cualquier otro dinosaurio. Otras especificidades de las vértebras identificadas en Dahalokely le encuadran como un dinosaurio "abelisauridae".

Cuando este género de dinosaurio extinto, llamado Dahalokely, vivía Madagascar estaba conectado a India y las dos masas de tierra fueron aisladas en medio del océano Índico.

La evidencia geológica indica que India y Madagascar se separaron hace de alrededor de 88 millones de años, justo después de que viviera Dahalokely, por lo que esta especie de dinosuario podría potencialmente haber sido ancestral a los animales que vivieron después en Madagascar e India, pero no hay suficiente información todavía para resolver este problema.

Fuentes:ultimahora.com

sábado, 26 de marzo de 2011

Descubren “eslabón perdido” de los dinosaurios en Argentina


Los científicos del Museo Egidio Feruglio revelaron un nuevo tipo de dinosaurio que fue descubierto en la provincia centro-norte de Chubut - el Taquetransis Leonerasaurus. Los geólogos en el museo, hicieron el descubrimiento en un sitio con restos fósiles del período Jurásico (hace 206-144 millones años).

Los paleontólogos creen que estos fósiles pertenecen a una especie de "eslabón perdido" de dinosaurios que evolucionó hasta convertirse en cuellos largo y herbívoros similares al Diplodocus, Brachiosaurus y Brontomerus, afirman los científicos en la revista PLoS ONE. Estos dinosaurios se conocen como saurópodos y eran las criaturas más grandes conocidos de la tierra para caminar siempre sobre la tierra hace 170 millones de años.

El Leonerasaurus mide tres metros, y vivió unos 10 millones de años antes de la era de los saurópodos. Puede ser la conexión entre pequeños prosaurópodos que existieron durante el período Triásico (hace 248-205 millones de años) y sus descendientes más grandes, los saurópodos.

“El nuevo dinosaurio es "una especie muy primitiva... que nos ayuda a entender el árbol evolutivo de los gigantes que aparecieron más tarde” dijo Diego Pol del Museo Paleontológico Egidio Feruglio.

El Leonerasaurus fue descubierto en la Sierra de Taquetren en 2005, y tomó dos años para excavar y retirar los restos. El estudio científico se llevó a cabo en el laboratorio de preparación del MEF y los resultados de sus hallazgos fueron publicados entre 2009 y 2010.

Más información en http://www.mef.org.ar/

Fuente: elpuntocritico.com

miércoles, 6 de octubre de 2010

Los dinosaurios, mucho más grandes de lo pensado

Los dinosaurios eran netamente más grandes de lo que se pensaba, según paleontólogos estadounidenses que habrían descubierto que estos animales poseían espesos cartílagos. Así lo afirman en un trabajo recientemente publicado.

Las capas cartilaginosas descubiertas podrían haber añadido unos 30 centímetros al tamaño de los dinosaurios - AP


Las capas cartilaginosas descubiertas podrían haber añadido unos 30 centímetros al tamaño de los dinosaurios, calcularon los investigadores, para quienes eso pudo tener efectos sobre la postura de dichos animales prehistóricos y sobre la velocidad de sus desplazamientos.

"Nuestra investigación en los miembros de los primos más cercanos de los dinosaurios, los cocodrilos y las avestruces, muestra que eran mucho más grandes de lo que se pensaba", explica Casey Holliday, profesor de anatomía en la facultad de medicina de la Universidad de Ohio, principal autor de estos trabajos publicados en la revista PLoS ONE, de la Library of Science.

"La extremidad de los huesos largos de muchos dinosaurios como el fémur y la tibia es redondeada y rugosa, falta de cóndilo, estructura de articulaciones óseas", añade el investigador. Por ello, los espesos cartílagos formaban estas estructuras y la articulación misma, agrandando el tamaño de algunos de estos animales, concluye.

"Este estudio arroja una nueva luz sobre el mecanismo mediante el cual los reptiles y los mamíferos, como los humanos, tienen articulaciones con volúmenes tan diferentes en materia ósea y cartilaginosa", estima el anatomista.

Para esta investigación compararon articulaciones de avestruces y cocodrilos con miembros fosilizados de diferentes dinosaurios, entre ellos el Tiranosaurio rex, el Alosaurio, el Braquiosaurio y el Triceratops. Los investigadores estimaron que los miembros de los cocodrilos y de las avestruces contienen entre 6% y 10% de cartílago.

Tras aplicar "un factor cartílago de corrección", Casey Holliday determinó que numerosos dinosaurios terópodos como los tiranosaurios, eran por lo tanto ligeramente más grandes, mientras que los ornitisquios y los saurópodos como el tricerátops y el braquiosaurio, podrían haber tenido un tamaño 10% superior. El braquiosaurio, cuyo tamaño era estimado en cerca de 13 metros, podría en realidad haber sido 30 centímetros más grande con el espesor de los cartílagos en sus articulaciones.
En Utah, descubren dos nuevas especies

Un grupo de científicos anunció haber descubierto en Utah los fósiles de dos nuevas especies de dinosaurios estrechamente relacionados con el triceratops, incluso uno con 15 cuernos en la cabeza.

El descubrimiento de las nuevas especies herbívoras —incluso el kosmoceratops richardsoni, el dinosaurio con la cabeza más ornamentada que se conoce— fue reportado en la revista científica en línea PLoS ONE, editada por la Biblioteca Pública de Ciencias.

El otro dinosaurio, que tiene cinco cuernos y es el más grande de los dos, fue nombrado utahceratops gettyi. "No todos los días uno descubre dos dinosaurios del tamaño de rinocerontes que se diferencian de todos los otros hallados en América del Norte", comentó Mark Loewen, paleontólogo del Museo de Historia Natural de Utah y autor del informe publicado en la revista.

"Podría pensarse que sabemos todo lo que hay que saber sobre los dinosaurios en el oeste de América del Norte, pero todos los años hallamos elementos nuevos, especialmente aquí en Utah", agregó. Los fósiles de dinosaurio fueron hallados en el Monumento Nacional Escalante en Utah. En ese lugar se han descubierto más de una docena de especies nuevas en la última década. Aunque ahora es un lugar árido y rocoso, hace millones de años era similar a un pantano.

Los cráneos de las especies se exhiben en el Museo de Historia Natural de Utah. El utahceratops tiene un cuerno grande sobre el hocico y cuernos más pequeños sobre los ojos que se proyectan hacia los costados. El cráneo tiene 2 metros de largo, el animal se alzaba 1,8 metros y medía de 5,5 a 6,7 metros. Se cree que pesaría entre tres y cuatro toneladas.

El kosmoceratops tiene características faciales similares al utahceratops, pero tiene diez cuernos que apuntan hacia los costados y hacia abajo. Pesaba unas 2,5 toneladas y medía unos 4,5 metros. Los cuernos de ambos animales miden entre 15 y 30 centímetros.

Los paleontólogos creen que el hallazgo indica que los dinosaurios cornúpetos que vivían en el mismo continente hace 76 millones de años, evolucionaron de manera diferente. Asimismo, creen que la mayoría de los cuernos se usaban para atraer pareja e intimidar a los rivales de la misma especie.

Fuente: observadorglobal.com

viernes, 20 de agosto de 2010

El ataque del 'Andalgalornis', el ave del terror

Cráneo fosilizado del Andalgalornis comparado con el de un águila y el de un ser humano

Unas aves prehistóricas, de metro y medio de alto y que no podían volar, se convirtieron en el Mioceno (hace entre 23 y 5 millones de años) en la peor pesadilla de sus presas.

El 'Andalgalornis', también conocido como 'el ave del terror', empleaba su tremendo pico para golpear repetidamente a sus víctimas, como si fuera un boxeador, hasta noquearlas.

Con un cráneo grande y rígido, que podía alcanzar hasta 40 centímetros, rematado por un pico curvo (como un halcón) y puntiagudo, esta criatura propinaba golpes precisos hasta acabar con sus presas, según revela un estudio publicado en la revista PLoS ONE.

Un equipo de científicos ha conseguido recrear sus movimientos en un ordenador (en 3D) y es la primera investigación que ha permitido analizar el método de ataque de estos ejemplares.

"Nadie antes había intentado llevar a cabo un análisis biomecánico tan completo de un ave del terror", explica el responsable del estudio, Federico Degrange, del Museo de la Plata/CONICET en Argentina.

El pico, la base de su ataque

El ejemplar estudiado vivió en hace seis millones de años, medía casi metro y medio de altura (1,40 cms) y pesaba aproximadamente 40 kilos. Su cráneo tenía 37 centímetros y un pico curvado, como los halcones.

A pesar de la solidez y la feroz apariencia de su pico, es donde se encontraba su único punto débil. Era hueco. Por lo que sólo podía usarlo en vertical, de arriba hacia abajo, pero no de lado, porque corría peligro de romperse. Sobre todo si su presa se rebeleba.

Los investigadores también midieron la fuerza de sus dentelladas, pero era muy inferior a la que se esperaba. Para acabar con sus presas las golpeaba con su pico como un hacha, con golpes verticales muy precisos. Atacaba y se protegía, como si fuera un boxeador.

Gracias a esta estrategia, los 'Andalgalornis', que se alimentaban de mamíferos hoy extintos, se convirtieron en los principales depredadores de su entorno. Y al menos una de ellas, el 'Titanis', llegó a Norteamérica hace unos tres millones de años. Posteriormente, poco tiempo después, se extinguió.

Pero su ataque, gracias a las nuevas tecnologías, podrá ser recordado como uno de los más temibles de todos los tiempos.

Fuente: rtve.es / Imagen : EFE

sábado, 29 de mayo de 2010

Un impactante reptil gigante volador, desenterrado en Marruecos


Impresión artística del Alanqa saharica / Davide Bonadonna

Un equipo de investigadores irlandeses ha desenterrado en Marruecos los restos de un inquietante lagarto volador gigante, un pterosaurio de 95 millones de años desconocido hasta ahora y que puede ser el más antiguo jamás encontrado. El animal, bautizado como Alanqa saharicafrom («Al Anq» en árabe significa Fénix, la extraordinaria criatura mitológica que resurgía de sus cenizas) tenía una extraordinaria envergadura de seis metros y un aspecto aterrador. El descubrimiento aparece publicado en la revista científica PLoS ONE.

Encontrado en tres piezas separadas por paleontólogos de la University College de Dublín, Alanqa tenía un hueso de la mandíbula de casi 35 centímetros, lo que nos da idea del tamaño del animal. Los paleontólogos tuvieron la suerte de que cada pieza apareció bien conservada, sin aplastar. A diferencia de la mayoría de los fósiles de pterosaurios hallados hasta el momento, éste mantiene su original forma en tres dimensiones, lo que puede ayudar a conocer más sobre las características del reptil y su forma de vida.

Como el pico de una garza«Este pterosaurio se distingue de todos los demás por su mandíbula inferior en forma de lanza. No tenía dientes y parecía más bien el pico de una garza», explica Nizar Ibrahim, responsable de la expedición en Marruecos. «Durante la excavación, se descubrieron vértebras parciales del cuello que probablemente pertenecieron al mismo animal, de las que la salían las alas, lo que da a entender que tenía una envergadura de seis metros».

En la misma región donde aparecieron los fósiles de Alanqa han sido descubiertos previamente restos de otros pterosaurios distintos, lo que sugiere que varios tipos de estos animales vivieron en el mismo lugar y en la misma época, probablemente cada uno en un nicho ecológico diferente, alimentándose cada uno de su presa preferida. «Cuando estos pterosaurios estaban vivos, el desierto de Sahara era una cuenca de río con exuberantes plantas tropicales y vida animal», explica Ibrahim. Un escenario completamente diferente.

Fuente: abc.es

jueves, 13 de mayo de 2010

Hallan una «guardería» de tiburones gigantes de 10 millones de años



Las zonas de cría de tiburones son muy poco conocidas, pero si además esa «guardería» tiene millones de años, el descubrimiento es sorprendente. Investigadores de la Universidad de Florida han encontrado en Panamá un antiquísimo «vivero» de 10 millones de años donde criaban los megalodon gigantes, también conocidos como «Gran diente» y considerados el tiburón más grande de todos los tiempos.

La bestia podía superar los 20 metros de largo y tenía el aspecto de un enorme y pesado tiburón blanco. Los científicos llegaron a la conclusión de que habían descubierto el «nido» tras encontrar 400 dientes fosilizados de tiburón en una marina panameña que conectaba el Océano Pacífico y el Caribe durante el Mioceno. La mayoría de las piezas eran sorprendentemente pequeñas. No se trataba de una cuestión de tamaño, sino de edad.

«El comportamiento no se fosiliza, pero hemos sido capaces de interpretar las estrategias de protección de los tiburones extintos con sus crías», explica la autora principal del estudio, Catalina Pimiento, investigadora del Museo de Historia Natural de Florida.

El equipo recogió 400 dientes entre 2007 y 2009 de la Formación Gatún, que conectaba el Pacífico y el Caribe durante el Mioceno tardío. La mayoría de los 28 Carcharocles megalodon a los que pertenecían los dientes eran muy pequeños.


Un investigador compara el tamaño de un diente de megalodon juvenil de Panamá con el de un adulto de Florida

Al principio, los investigadores creían que se trataba de piezas pequeñas de la mandíbula o a un tamaño menor de la especie, pero análisis más exhaustivos determinaron que, en realidad, la mayoría se trataba de crías, con tamaños nada desdeñables de entre 2 y 10,5 metros de longitud. Posiblemente, las madres dejaban a sus retoños en las aguas someras que cubrían Panamá antes de la formación del istmo para protegerlos de posibles predadores. Los pequeños pasaban en esta área de crianza sus primeros años.

El descubrimiento, publicado en la revista PLoS ONE, puede proporcionar nuevas pistas para conocer mejor a esta especie todavía tan enigmática.

Fuente : abc.com

lunes, 5 de abril de 2010

Un herbívoro Occidental, Ruessi Saitaad

huesos de dinosaurio. Los fósiles fueron encontrados en una capa de arenisca a la edad de alrededor de 185 millones de años (foto: Museo de Historia Natural, Utah / Univ. Utah).

Los investigadores descubrieron el esqueleto de un antepasado de los saurópodos en Utah. El reptil, un grupo poco habitual en ese país, llama la atención porque fue encontrado boca abajo en una capa de arenisca.

Cuando oímos hablar de los dinosaurios, ¿qué clase de animal piensa usted?. Ciertamente, la mayoría de la gente responderá: un animal de gran tamaño, con cuello muy largo y la cola, cabeza pequeña y cuerpo grande. En general, este es el aspecto típico de los saurópodos.

Este grupo de reptiles prehistóricos están bien representados en las camas principales fósiles del Jurásico y Cretácico, pero su origen es muy discutido por los investigadores.

Los animales que precedieron a estos dinosaurios se conocen como Sauropodomorpha basales. Fueron encontrados en capas que van desde Triásico Superior al Jurásico Inferior, en muchas partes del mundo como Argentina, Asia, África, Europa y la Antártida, incluso.

También en Brasil la línea de base se le conoce como Sauropodomorpha Unaysaurus y la Saturnalia (tal vez el más primitivo de todos) de Rio Grande do Sul . Curiosamente, a pesar de una intensa investigación sobre dinosaurios en los Estados Unidos, el registro de basales Sauropodomorpha ese país es muy escasa.

Eso comienza a cambiar con el descubrimiento de una nueva especie - la ruessi Saitaad - por los investigadores José Sertich (Universidad de Stony Brook, Nueva York) y Mark Loewen (Museo de Historia Natural de Utah, Salt Lake City). El nuevo reptil fue descrito en este artículo acaba de ser publicado en la revista PLoS One .

Un solo esqueleto ruessi Saitaad fue encontrado por casualidad por un artista llamado Joe Pacheko, que descubrió los huesos en un acantilado en la región de Comb Ridge, en San Juan en el sur de Utah. En esta área se encuentran en el Bajo rocas del Jurásico se formó hace casi 185 millones de años y llamado 'Navajo arenisca. "


ruessi'foram Los fósiles 'Saitaad encontrado en la pared de un acantilado casi vertical, justo debajo de la formación de un local llamado indígenas Eagles Nest "(foto: Museo de Historia Natural, Utah / Univ. Utah).


Medio ambiente


La muestra fue preservada en una capa de arenisca depositados por el viento en un ambiente desértico. Por debajo de esta capa se encuentran rocas Kayenta Formación, lo que representa un entorno formado por antiguos ríos. Esto sugiere que los dinosaurios probablemente vivían en un ambiente muy árido, en el que de vez en cuando los ríos estaban obstruidos con sedimentos de dunas de arena - que, digamos, de paso, también se produce en algunas regiones en la actualidad.

Aconsejado, los investigadores del Museo de Historia Natural de Utah se dirigió al sitio y encontró que la copia fue muy interesante, pero su cobro no sería fácil: los huesos se encontraban en la pared de un acantilado casi vertical. Contrariamente a lo que se hace normalmente por la colección no estaría en una capa horizontal, pero sería necesario excavar "en" la pared - algo trivial nada. La roca era muy dura - sólo la peor combinación para recuperar un fósil.

Para el retiro de la pieza fue necesario utilizar una sierra con una hoja de sierra de diamante industrial. El trabajo se desarrolló poco a poco porque no había un riesgo de fractura de huesos. La participación de los martillos tradicionales y derivas - que todos temían sucedió: el bloque con el dinosaurio se rompió en dos, para consternación de los investigadores. A pesar del susto inicial, por suerte no fue nada grave y huesos más roto podría ser cuidadosamente restaurado en el laboratorio.

A pesar de la dureza de la roca, los huesos son frágiles. Por lo tanto, los entrenadores decidieron aislar a unos pocos elementos y exponer a los demás en un solo lado, su permanencia en la forma en que fueron encontrados. Las partes que estaban ocultos en las rocas se pueden estudiar con la ayuda de imágenes de TC - una técnica cada vez más utilizados en la investigación paleontológica.

Al final, todo vale la pena: los esfuerzos se vieron recompensados con el descubrimiento de una nueva basal Sauropodomorpha - bastante raro en ese país. Las principales características que distinguen a Seitaad ruessi otras especies del grupo se encuentran en los brazos y manos, lo que sugiere una musculatura bien desarrollada. El animal medía unos 3,5 metros desde la nariz hasta la cola. Fue, por tanto, mucho más pequeño que los saurópodos, sus parientes más lejanos.



Reconstrucción del esqueleto de "reptil del Jurásico Saitaad ruessi", que mide 3,5 metros desde la nariz hasta la cola. Los huesos se encontraron representados en blanco, los grises se perdieron (reproducir / PLoS One).

De Cabeza abajo

Un hecho que dejó a José Sertich y Loewen Marcos es el más intrigado algo inusual forma en que el esqueleto se conserva Seitaad: inclinada casi verticalmente a la superficie de la roca madre, con la cabeza - no se ha conservado - listo hacia abajo. Este tipo de actitud muy diferente de la que normalmente ocurre en los hallazgos de vertebrados fósiles, en general, paralelo a la capa superficial.


El diagrama muestra cómo los fósiles fueron enterrados.El cráneo del animal se mantuvo en una posición inusual, boca abajo, lo que indica que pudo haber sido enterrado después del colapso de una duna (reproducir / PLoS One).

Aunque es difícil deducir lo que pasó, los investigadores observaron que el esqueleto se articuló, con prácticamente todos los huesos encontrados dispuestos en posición anatómica. Este hecho indica claramente que los tejidos blandos - como los músculos y los tendones - Estuvieron presentes, manteniendo todas las partes del esqueleto encontrado en una posición donde fue enterrado ese individuo.

Sin embargo, contrariamente a lo que pudiera pensarse, el dinosaurio no fue enterrado vivo - muchas partes que faltan. Algunos - como el cuello y la cabeza - debe haber sido originalmente presente, pero se perdieron debido a la erosión. Pero la falta de otros huesos, como algunas de las piernas, indica que la muestra Seitaad ya deberían estar muertos cuando son enterrados.

La mejor explicación es que después de la muerte del animal, que fue expuesta durante algún tiempo hasta un momento en que fue el colapso de una duna, causando que se quede boca abajo y luego fue enterrado por la arena.

Posiblemente inspirado en la preservación curiosa esta elección de nombre para la nueva bestia: Seitaad Séít'áád proviene de una criatura mitológica de la tribu indígena Diné que enterró a sus víctimas en las dunas de arena. El nombre de la especie también rinde homenaje al naturalista Everett Ruess (1914-1934?), Que desapareció misteriosamente mientras se explora el estado de Utah.

Family Ties

José Sertich, Mark Loewen también trató de establecer qué otras especies de la primitiva Seitaad ruessi Sauropodomorpha estaba relacionada más estrechamente relacionados. Desafortunadamente, los resultados no fueron concluyentes: una nueva especie podría ser mucho más relacionado con algunas formas de la Argentina como Europa e incluso África.

De todos modos, antes del descubrimiento de Seitaad, los registros de los dinosaurios sauropodomorfos en los Estados Unidos, particularmente en Utah, eran muy escasos e incompletos, que consiste en secuencias de vértebras caudales o huesos aislados, que la cantidad de información limitada de este grupo.

La reunión de este nuevo modelo se abre la esperanza de que más esqueletos de dinosaurios se encuentran en la región, lo que contribuiría a explicar cómo la primitiva Sauropodomorpha desarrollado y distribuido en todos los continentes.


Fuente: cienciahoje.uol.com.br