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jueves, 13 de diciembre de 2012
Hallan en China las pulgas «gigantes» del Jurásico
El equipo de André Nel, entomólogo del Museo de Historia Natural de París, encontró nueve fósiles en las provincias chinas de Daohugou, Mongolia Interior y Liaoning, que datan de dos épocas diferentes, el Jurásico medio (hace 165 millones de años) y del Cretácico inferior (entre 145 y 99 millones de años).
En una época en la que la Tierra estaba habitada por dinosaurios y grandes reptiles, el hallazgo prueba que el tamaño de las pulgas también era visiblemente mayor: el cuerpo de las hembras podía medir entre 14 y 20,6 milímetros y el de los machos entre 8 y 14,7 milímetros.
Estas dimensiones contrastan con las de las pulgas actuales, que oscilan entre 0,8 y 5 milímetros, y miden de media 3,5 milímetros.
Los restos encontrados, tanto de hembras como de machos, muestran que tenían un abdomen largo y ancho, una cabeza relativamente pequeña, patas largas y una antena pequeña y compacta, pero carecían de alas.
Su rasgo más sorprendente es su boca (con forma de sifón alargado), con la que perforaban la piel de sus anfitriones, más larga en las hembras que en los machos y visiblemente menor que la de las pulgas de hoy en día.
Conservan también algunos rasgos primitivos, en particular unas patas traseras no aptas para saltar.
Estas características sugieren a los investigadores que las pulgas gigantes evolucionaron a partir de la mosca escorpión, una especie alada que habitó en el Cretácico inferior, que tenía una boca similar para alimentarse del néctar de las flores y que se extinguió con la aparición de insectos modernos como los mosquitos o las hormigas.
"La boca y los genitales de las moscas escorpión macho son muy similares a los de las pulgas gigantes, lo que apoya la teoría de que ambas especies están relacionadas y que las pulgas gigantes son moscas escorpiones que evolucionaron para alimentarse de sangre", explicó Nel a Efe.
Con motivo de esa adaptación, las pulgas perdieron sus alas y disminuyó el tamaño de su antena y de sus ojos.
El descubrimiento ha aportado también nueva información sobre la evolución en la elección de sus víctimas ya que, en un primer momento, estos parásitos podrían haberse alimentado de la sangre de dinosaurios con plumas y con posterioridad pasaron a los mamíferos y las aves.
"El gran tamaño de estas pulgas en comparación con las modernas indica que en un primer momento no debieron alimentarse de pequeños mamíferos, sino de grandes dinosaurios con plumas", indicó Nel.
"A medida que estos grandes dinosaurios se extinguieron, desaparecieron también las pulgas gigantes, mientras que las modernas se desarrollaron probablemente durante el Cretácico tardío, a la par que los mamíferos", añadió el investigador.
Sin embargo, el motivo de que su tamaño se redujese tanto permanece sin resolver.
"Quizá adaptarse para poder saltar fue una mejor solución evolutiva que tener un cuerpo grande", especuló Nel.
El hallazgo de estos fósiles es poco frecuente, ya que los restos de ectoparásitos, insectos que viven sobre la piel de sus víctimas y entre los que figuran las pulgas y piojos, son poco abundantes y difíciles de encontrar, lo que dificulta la investigación de sus orígenes en la era mesozoica.
Fuente: EFE
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jueves, 17 de mayo de 2012
Hallan los insectos polinizadores más antiguos conocidos hasta hoy
Hace 110 millones de años, en plena era de dinosaurios, un grupo de insectos que transportaba polen quedó atrapado en gotas de resina. Eran cuatro hembras de tisanópteros -o trips-, con el cuerpo recubierto de granos de polen, que se han conservado hasta ahora en una pieza de ámbar de Álava. Se trata de la evidencia de polinización más antigua conocida hasta hoy, y la única del Mesozoico (hace entre 250 y 65 millones de años).
Los expertos Enrique Peñalver y Eduardo Barrón, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME); Xavier Delclòs, del departamento de Estratigrafía, Paleontología y Geociencias Marinas de la Universidad de Barcelona (UB); y Carmen Soriano, del Laboratorio Europeo de Radiación Sincrotrón, entre otros, presentan este nuevo hallazgo: cuatro hembras de tisanópteros conservadas en ámbar de Álava desde hace entre 105 y 110 millones de años, con el cuerpo cubierto de polen de gimnospermas.
El fósil principal se digitalizó con holotomografía de sincrotrón en Grenoble (Francia) para conocer la distribución de los granos de polen en el cuerpo, de manera que se generó una película que permitía apreciar en tres dimensiones este diminuto fósil y el polen que transportaba.
Pelos con pequeños anillos seriados
Según el estudio que se publica en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), una de las hembras quedó atrapada en la resina cuando transportaba 140 granos, mientras que otra transportaba 137 granos. Estos insectos, de menos de dos milímetros de longitud, presentan en su cuerpo unos pelos con pequeños anillos seriados, que no se habían visto nunca antes, que facilitan la recogida y transporte del polen. Estos pelos son similares a los pelos plumosos del cuerpo de las abejas, que realizan la misma función.
Los investigadores también han encontrado machos, pero sin estos pelos y sin polen. Los insectos se han descrito dentro de un nuevo género cuyo nombre, Gymnopollisthrips, hace referencia a las gimnospermas, al polen y a los trips. A partir del conjunto de fósiles, los expertos han descrito dos especies, G. minor y G. maior.
Este género extinto, Gymnopollisthrips, pertenece a una familia que existe actualmente, la Melanthripidae. Todos los datos, incluido el de la cantidad de granos transportados por cada hembra, indican que los Gymnopollisthrips eran un eficiente polinizador, a la altura de los polinizadores de angiospermas actuales más eficientes.
Las plantas necesitan intercambiar el polen para reproducirse, y los insectos son la vía más eficiente. En la actualidad, existen unas 200.000 especies de animales polinizadores, la mayoría de ellos insectos.
La polinización por insectos ?especialmente mariposas, abejas y moscas? es un proceso que siempre se asocia a las plantas con flores (angiospermas), de las que actualmente hay más de 240.000 especies. Los tisanópteros son unos insectos diminutos, considerados polinizadores poco eficientes durante mucho tiempo, que se alimentan generalmente de tejidos vegetales y polen ?normalmente de angiospermas.
¿Qué tipo de polen transportaban los insectos?
La polinización de gimnospermas por parte de insectos es un fenómeno muy raro. Las gimnospermas actuales, como los pinos, los abetos, las araucarias y las cicas, polinizan a través del viento, que transporta el polen al azar. Hace 110 millones de años, en pleno Cretácico (hace entre 135 y 65 millones de años), los bosques estaban constituidos principalmente por gimnospermas, y las angiospermas eran una minoría.
En ese periodo, las gimnospermas resiníferas produjeron mucha cantidad de resina, que ahora se encuentra fosilizada en forma de ámbar, por ejemplo en las piezas de Álava. El estudio concluye que el polen, perteneciente al grupo Cycadopites, pudo producirlo algún tipo de ginkgo o de cica, que actualmente son grupos relictos.
De los ginkgos, ahora solo sobrevive una especie, el Ginkgo biloba, que se considera un fósil viviente. Los granos de polen de esta especie son muy pequeños, de unas 20 milésimas de milímetro, y debían de tener una superficie con cierta capacidad adherente, según se desprende de los agrupamientos observados en el ámbar. Estos dos rasgos son característicos del polen que precisa de los insectos para dispersarse a otras flores.
Por otra parte, se conocen cicas polinizadas por escarabajos y trips. El único caso conocido de un género de trips que poliniza exclusivamente un grupo de cicas se da en Australia. Pero el hallazgo en ámbar español no está relacionado con estos casos australianos, aunque parezca lo contrario.
La polinización de los insectos del Cretácico
Según los expertos, los pelos anillados para recolectar y transportar el polen no surgieron por una presión de selección evolutiva para la polinización. Respecto a los insectos, la polinización que producían debía de ser accidental, aunque el proceso sí debía de implicar cierta presión selectiva para la planta. El beneficio para los trips únicamente se puede comprender si transportaban polen para alimentar a sus larvas.
Eso sugiere que estas nuevas especies debieron de formar colonias con cierta sociabilidad. Este fenómeno, desde la subsociabilidad hasta la verdadera sociabilidad, se ha descrito en algunas especies de trips actuales. No obstante, los fósiles en ámbar encontrados en el norte de España no aportan ningún dato más sobre las posibles características de las colonias.
Aun así, es más probable que las larvas habitasen en los órganos ovulíferos de algún tipo de ginkgo, donde podrían congregarse y hallar un medio protegido. En los yacimientos españoles de ámbar de esa época se encuentran muchos restos de hojas y órganos ovulíferos de un tipo de ginkgo extinto.
Una revolución en los ecosistemas terrestres
La evolución conjunta de las angiospermas y los insectos supuso un gran éxito y determinó el desplazamiento de las gimnospermas debido a una intensa competencia. Esta revolución en los ecosistemas terrestres estaba en sus inicios cuando se produjo la resina que originó el ámbar en España.
Únicamente el ámbar puede mostrar un comportamiento conservado con tanto detalle tras millones de años, como es esta secuencia del proceso de polinización por insectos.
Este hallazgo indica que los trips pudieron constituir uno de los primeros grupos de insectos polinizadores de la historia geológica, mucho antes de que algunos de ellos pasaran a ser polinizadores de las angiospermas.
Los ejemplares del nuevo estudio publicado en el PNAS pertenecen a la colección del Museo de Ciencias Naturales de Álava. Su investigación ha sido posible gracias al apoyo de la Diputación Foral de Álava y a la financiación de un proyecto de I+D del Ministerio de Economía y Competitividad.
Fuente: http://ecodiario.eleconomista.es
Los expertos Enrique Peñalver y Eduardo Barrón, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME); Xavier Delclòs, del departamento de Estratigrafía, Paleontología y Geociencias Marinas de la Universidad de Barcelona (UB); y Carmen Soriano, del Laboratorio Europeo de Radiación Sincrotrón, entre otros, presentan este nuevo hallazgo: cuatro hembras de tisanópteros conservadas en ámbar de Álava desde hace entre 105 y 110 millones de años, con el cuerpo cubierto de polen de gimnospermas.
El fósil principal se digitalizó con holotomografía de sincrotrón en Grenoble (Francia) para conocer la distribución de los granos de polen en el cuerpo, de manera que se generó una película que permitía apreciar en tres dimensiones este diminuto fósil y el polen que transportaba.
Pelos con pequeños anillos seriados
Según el estudio que se publica en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), una de las hembras quedó atrapada en la resina cuando transportaba 140 granos, mientras que otra transportaba 137 granos. Estos insectos, de menos de dos milímetros de longitud, presentan en su cuerpo unos pelos con pequeños anillos seriados, que no se habían visto nunca antes, que facilitan la recogida y transporte del polen. Estos pelos son similares a los pelos plumosos del cuerpo de las abejas, que realizan la misma función.
Los investigadores también han encontrado machos, pero sin estos pelos y sin polen. Los insectos se han descrito dentro de un nuevo género cuyo nombre, Gymnopollisthrips, hace referencia a las gimnospermas, al polen y a los trips. A partir del conjunto de fósiles, los expertos han descrito dos especies, G. minor y G. maior.
Este género extinto, Gymnopollisthrips, pertenece a una familia que existe actualmente, la Melanthripidae. Todos los datos, incluido el de la cantidad de granos transportados por cada hembra, indican que los Gymnopollisthrips eran un eficiente polinizador, a la altura de los polinizadores de angiospermas actuales más eficientes.
Las plantas necesitan intercambiar el polen para reproducirse, y los insectos son la vía más eficiente. En la actualidad, existen unas 200.000 especies de animales polinizadores, la mayoría de ellos insectos.
La polinización por insectos ?especialmente mariposas, abejas y moscas? es un proceso que siempre se asocia a las plantas con flores (angiospermas), de las que actualmente hay más de 240.000 especies. Los tisanópteros son unos insectos diminutos, considerados polinizadores poco eficientes durante mucho tiempo, que se alimentan generalmente de tejidos vegetales y polen ?normalmente de angiospermas.
¿Qué tipo de polen transportaban los insectos?
La polinización de gimnospermas por parte de insectos es un fenómeno muy raro. Las gimnospermas actuales, como los pinos, los abetos, las araucarias y las cicas, polinizan a través del viento, que transporta el polen al azar. Hace 110 millones de años, en pleno Cretácico (hace entre 135 y 65 millones de años), los bosques estaban constituidos principalmente por gimnospermas, y las angiospermas eran una minoría.
En ese periodo, las gimnospermas resiníferas produjeron mucha cantidad de resina, que ahora se encuentra fosilizada en forma de ámbar, por ejemplo en las piezas de Álava. El estudio concluye que el polen, perteneciente al grupo Cycadopites, pudo producirlo algún tipo de ginkgo o de cica, que actualmente son grupos relictos.
De los ginkgos, ahora solo sobrevive una especie, el Ginkgo biloba, que se considera un fósil viviente. Los granos de polen de esta especie son muy pequeños, de unas 20 milésimas de milímetro, y debían de tener una superficie con cierta capacidad adherente, según se desprende de los agrupamientos observados en el ámbar. Estos dos rasgos son característicos del polen que precisa de los insectos para dispersarse a otras flores.
Por otra parte, se conocen cicas polinizadas por escarabajos y trips. El único caso conocido de un género de trips que poliniza exclusivamente un grupo de cicas se da en Australia. Pero el hallazgo en ámbar español no está relacionado con estos casos australianos, aunque parezca lo contrario.
La polinización de los insectos del Cretácico
Según los expertos, los pelos anillados para recolectar y transportar el polen no surgieron por una presión de selección evolutiva para la polinización. Respecto a los insectos, la polinización que producían debía de ser accidental, aunque el proceso sí debía de implicar cierta presión selectiva para la planta. El beneficio para los trips únicamente se puede comprender si transportaban polen para alimentar a sus larvas.
Eso sugiere que estas nuevas especies debieron de formar colonias con cierta sociabilidad. Este fenómeno, desde la subsociabilidad hasta la verdadera sociabilidad, se ha descrito en algunas especies de trips actuales. No obstante, los fósiles en ámbar encontrados en el norte de España no aportan ningún dato más sobre las posibles características de las colonias.
Aun así, es más probable que las larvas habitasen en los órganos ovulíferos de algún tipo de ginkgo, donde podrían congregarse y hallar un medio protegido. En los yacimientos españoles de ámbar de esa época se encuentran muchos restos de hojas y órganos ovulíferos de un tipo de ginkgo extinto.
Una revolución en los ecosistemas terrestres
La evolución conjunta de las angiospermas y los insectos supuso un gran éxito y determinó el desplazamiento de las gimnospermas debido a una intensa competencia. Esta revolución en los ecosistemas terrestres estaba en sus inicios cuando se produjo la resina que originó el ámbar en España.
Únicamente el ámbar puede mostrar un comportamiento conservado con tanto detalle tras millones de años, como es esta secuencia del proceso de polinización por insectos.
Este hallazgo indica que los trips pudieron constituir uno de los primeros grupos de insectos polinizadores de la historia geológica, mucho antes de que algunos de ellos pasaran a ser polinizadores de las angiospermas.
Los ejemplares del nuevo estudio publicado en el PNAS pertenecen a la colección del Museo de Ciencias Naturales de Álava. Su investigación ha sido posible gracias al apoyo de la Diputación Foral de Álava y a la financiación de un proyecto de I+D del Ministerio de Economía y Competitividad.
Fuente: http://ecodiario.eleconomista.es
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miércoles, 11 de abril de 2012
Descubren en Patagonia huevos de un enigmático dinosaurio

Un equipo de investigación argentino-sueco ha informado del hallazgo en la Patagonia de un reservorio de 70 millones de años con huesos y huevos fosilizados únicos, procedentes de un enigmático dinosaurio con forma de ave.
"Lo que hace el descubrimiento único son los dos huevos conservados cerca de los huesos articulados de su extremidad posterior. Esta es la primera vez que los huevos se encuentran en las proximidades de los restos óseos de un dinosaurio alvarezsaurido", dice el doctor Martin Kundrat, experto en dinosaurios del grupo del profesor Erik Ahlberg, de la Universidad de Uppsala.
La primera expedición conjunta argentino-sueca se llevó a cabo en diciembre de 2010 e incluyó también a Fernando Novas, F. Agnolin F. y J. Powell, del Museo Argentino de Ciencias Naturales.
Este dinosaurio representa el último sobreviviente de su tipo de Gondwana, la masa de tierra del sur en la Era Mesozoica. La criatura pertenece a uno de los grupos más misteriosos de los dinosaurios, los Alvarezsauridos, y es uno de los miembros más grandes --2,6 metros-- de esta familia. Primero fue descubierto por el doctor Powell, pero ahora se ha descrito y ha sido denominado Bonapartenykus Ultimus en honor del doctor José Bonaparte, quien descubrió el alvarezsaurido por primera vez en 1991 en la Patagonia.
"Esto demuestra que los alvarezsáuridos persistieron en América del Sur hasta el Cretácico más reciente", dice Martin Kundrat.
Los dos huevos que se encuentran junto con los huesos podrían haber estado dentro de los oviductos de las hembras Bonapartenykus cuando los animales perecieron. En las cáscaras aparecen otros numerosos fragmentos que pueden ser calcita de la capa de la cáscara interior, lo que sugiere que al menos algunos de los huevos se incubaron y contenían embriones en una etapa avanzada de su desarrollo.
Martin Kundrat analizó las cáscaras de huevo y se encontró que no pertenecen a ninguna categoría conocida de la microestructura de la cáscara del huevo basado en la taxonomía. Durante la inspección de las muestras utilizando el microscopio electrónico de barrido también se observaron objetos fosilizados en el interior del conducto de las cáscaras de huevo. Resultó ser la primera evidencia de contaminación por hongos en los huevos de dinosaurio, dice el experto sueco.
Los Alvarezsauridos eran pequeños (entre 0,5 y 2,5 metros) dinosaurios bípedos con plumas, hallados en Asia, América del Norte y del Sur. Tenían un cráneo similar a las aves, diminutos dientes, típicos antebrazos robustos, pero abreviados considerablemente, y desarrollaron digitos manuales con masivas falanges incluyendo una enorme garra.
"Lo que hace el descubrimiento único son los dos huevos conservados cerca de los huesos articulados de su extremidad posterior. Esta es la primera vez que los huevos se encuentran en las proximidades de los restos óseos de un dinosaurio alvarezsaurido", dice el doctor Martin Kundrat, experto en dinosaurios del grupo del profesor Erik Ahlberg, de la Universidad de Uppsala.
La primera expedición conjunta argentino-sueca se llevó a cabo en diciembre de 2010 e incluyó también a Fernando Novas, F. Agnolin F. y J. Powell, del Museo Argentino de Ciencias Naturales.
Este dinosaurio representa el último sobreviviente de su tipo de Gondwana, la masa de tierra del sur en la Era Mesozoica. La criatura pertenece a uno de los grupos más misteriosos de los dinosaurios, los Alvarezsauridos, y es uno de los miembros más grandes --2,6 metros-- de esta familia. Primero fue descubierto por el doctor Powell, pero ahora se ha descrito y ha sido denominado Bonapartenykus Ultimus en honor del doctor José Bonaparte, quien descubrió el alvarezsaurido por primera vez en 1991 en la Patagonia.
"Esto demuestra que los alvarezsáuridos persistieron en América del Sur hasta el Cretácico más reciente", dice Martin Kundrat.
Los dos huevos que se encuentran junto con los huesos podrían haber estado dentro de los oviductos de las hembras Bonapartenykus cuando los animales perecieron. En las cáscaras aparecen otros numerosos fragmentos que pueden ser calcita de la capa de la cáscara interior, lo que sugiere que al menos algunos de los huevos se incubaron y contenían embriones en una etapa avanzada de su desarrollo.
Martin Kundrat analizó las cáscaras de huevo y se encontró que no pertenecen a ninguna categoría conocida de la microestructura de la cáscara del huevo basado en la taxonomía. Durante la inspección de las muestras utilizando el microscopio electrónico de barrido también se observaron objetos fosilizados en el interior del conducto de las cáscaras de huevo. Resultó ser la primera evidencia de contaminación por hongos en los huevos de dinosaurio, dice el experto sueco.
Los Alvarezsauridos eran pequeños (entre 0,5 y 2,5 metros) dinosaurios bípedos con plumas, hallados en Asia, América del Norte y del Sur. Tenían un cráneo similar a las aves, diminutos dientes, típicos antebrazos robustos, pero abreviados considerablemente, y desarrollaron digitos manuales con masivas falanges incluyendo una enorme garra.
Fuente: europapress.es
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miércoles, 29 de febrero de 2012
Hallazgo micropaleontológico de Martha Carolina Aguillón

Los descubrimientos constituyen un hallazgo en la investigación.
La micropaleontología se encarga del maravilloso mundo de los fósiles diminutos e invisibles, es decir, ahonda en aquello que ante nuestros ojos es difícil distinguir. En esta disciplina encaja nuestro nuevo hallazgo, el Peneteius aquilonious o lagarto teíido que habitó en Norteamérica.
Este descubrimiento fue realizado por la M.C. Martha Carolina Aguillón Martínez de la Coordinación de Paleontología de Secretaría de Educación y el Museo del Desierto, al analizar sedimento de una de las 6 localidades con microvertebrados enclavadas en el municipio de General Cepeda, Coahuila.
Con la ayuda del microscopio, encontró un fragmento de maxila con un diente, mas un diente aislado que corresponden a la parte posterior de la mandíbula del lagarto. Estos fósiles pertenecen a la Formación Cerro del Pueblo, del Cretácico Superior en Coahuila, México. 72 millones de años, es decir, en periodo Cretácico Superior de la era Mesozoica.
En la maxila se observa un diente que es subacrodon, es decir que está cementado o pegado al hueso de la mandíbula en lugar de surgir de un hueco como es lo más común. La base de los diente es ovalada. Además, la corona del diente cuenta con seis cúspides. El par de cúspides centrales es el más alto y grande de todos. Entre las cúspides primarias se forma un borde en forma de V. Esto es poco común porque otros dientes de lagartos no presentan cúspides.
Estos fósiles pertenecen al género extinto de lagartos descritos como Peneteious dentro de la familia Teiidae. Debido a la fragilidad y tamaño de este lagarto, sus restos son muy escasos. Sólo se han encontrado mandíbulas y dientes aislados en Montana, Utha, Texas y ahora, gracias a este hallazgo, en Coahuila, México.
CARACTERÍSTICAS
Martha Carolina comenta sobre su hallazgo: "Los lagartos que pertenecían al género Peneteious tenían dientes únicos y diferentes al resto, puesto que contaban con múltiples cúspides tal como ocurre en los dientes de mamífero. Debido a ello se ha creado una controversia entre los especialistas respecto a cuál pudo haber sido la forma de alimentación de éstos lagartos ya extintos".
Se estima, según declaraciones de Aguillón Martínez, que este lagarto era carnívoro, se alimentaba de pequeños vertebrados e insectos y solían ser agresivos. El ejemplar al que corresponden los dientes pudo haber tenido un tamaño que oscilaba entre los siete y 70 centímetros de longitud. Su cuerpo era aplanado, bien desarrollado y posee una característica única: la presencia de sólo cuatro dedos en el pie, pues el quinto dedo presente en el resto de las especies de Teiida está atrofiado.
Debido al estudio de la forma tan particular de los dientes fósiles encontrados en Coahuila, se determinó que están emparentados con los teiidos. Dentro de los teíidos (Teiidae) tenemos a Tupinambis rufescens (lagarto colorado, tegu (tejú) colorado o peni) y a Teius teyou, (cola de látigo o corredora); ambos presentan dientes laterales sólo con dos cúspides.
Detalle:
Los teíidos (Teiidae) son una familia de saurópsidos (reptiles) escamosos que incluye lagartijas de cuerpo alargado, con miembros bien desarrollados. Eran carnívoros u omnívoros, cazaban pequeños vertebrados y artrópodos.
Peneteious es un lagarto que coexistió con los dinosaurios de Coahuila. El hallazgo es excepcional debido al tamaño microscópico de sus dientes y a los millones de años que logró preservarse.
La recuperación de restos fósiles del lagarto Peneteious en Coahuila, México, expande su distribución geográfica en Norte América durante la era Mesozoica. Es el segundo lagarto fósil encontrado e identificado para Mesozoico de Coahuila.
Este descubrimiento fue realizado por la M.C. Martha Carolina Aguillón Martínez de la Coordinación de Paleontología de Secretaría de Educación y el Museo del Desierto, al analizar sedimento de una de las 6 localidades con microvertebrados enclavadas en el municipio de General Cepeda, Coahuila.
Con la ayuda del microscopio, encontró un fragmento de maxila con un diente, mas un diente aislado que corresponden a la parte posterior de la mandíbula del lagarto. Estos fósiles pertenecen a la Formación Cerro del Pueblo, del Cretácico Superior en Coahuila, México. 72 millones de años, es decir, en periodo Cretácico Superior de la era Mesozoica.
En la maxila se observa un diente que es subacrodon, es decir que está cementado o pegado al hueso de la mandíbula en lugar de surgir de un hueco como es lo más común. La base de los diente es ovalada. Además, la corona del diente cuenta con seis cúspides. El par de cúspides centrales es el más alto y grande de todos. Entre las cúspides primarias se forma un borde en forma de V. Esto es poco común porque otros dientes de lagartos no presentan cúspides.
Estos fósiles pertenecen al género extinto de lagartos descritos como Peneteious dentro de la familia Teiidae. Debido a la fragilidad y tamaño de este lagarto, sus restos son muy escasos. Sólo se han encontrado mandíbulas y dientes aislados en Montana, Utha, Texas y ahora, gracias a este hallazgo, en Coahuila, México.
CARACTERÍSTICAS
Martha Carolina comenta sobre su hallazgo: "Los lagartos que pertenecían al género Peneteious tenían dientes únicos y diferentes al resto, puesto que contaban con múltiples cúspides tal como ocurre en los dientes de mamífero. Debido a ello se ha creado una controversia entre los especialistas respecto a cuál pudo haber sido la forma de alimentación de éstos lagartos ya extintos".
Se estima, según declaraciones de Aguillón Martínez, que este lagarto era carnívoro, se alimentaba de pequeños vertebrados e insectos y solían ser agresivos. El ejemplar al que corresponden los dientes pudo haber tenido un tamaño que oscilaba entre los siete y 70 centímetros de longitud. Su cuerpo era aplanado, bien desarrollado y posee una característica única: la presencia de sólo cuatro dedos en el pie, pues el quinto dedo presente en el resto de las especies de Teiida está atrofiado.
Debido al estudio de la forma tan particular de los dientes fósiles encontrados en Coahuila, se determinó que están emparentados con los teiidos. Dentro de los teíidos (Teiidae) tenemos a Tupinambis rufescens (lagarto colorado, tegu (tejú) colorado o peni) y a Teius teyou, (cola de látigo o corredora); ambos presentan dientes laterales sólo con dos cúspides.
Detalle:
Los teíidos (Teiidae) son una familia de saurópsidos (reptiles) escamosos que incluye lagartijas de cuerpo alargado, con miembros bien desarrollados. Eran carnívoros u omnívoros, cazaban pequeños vertebrados y artrópodos.
Peneteious es un lagarto que coexistió con los dinosaurios de Coahuila. El hallazgo es excepcional debido al tamaño microscópico de sus dientes y a los millones de años que logró preservarse.
La recuperación de restos fósiles del lagarto Peneteious en Coahuila, México, expande su distribución geográfica en Norte América durante la era Mesozoica. Es el segundo lagarto fósil encontrado e identificado para Mesozoico de Coahuila.
Fuente: eldiariodecoahuila.com.mx
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martes, 10 de enero de 2012
Descubren primeras huellas fosilizadas de dinosaurios en Beijing

Paleontólogos chinos descubrieron centenares de huellas fosilizadas de dinosaurios en el Parque Geológico Nacional de Guihuamu, ubicado en el condado de Yanqing de esta capital.
Los rastros encontrados en la referida área, conocida por su alta concentración de bosques petrificados antiguos, datan de unos 140 a 150 millones de años y se enmarcan en el período Jurásico de la era Mesozoica.
Estas son las primeras huellas de dinosaurios halladas en la ciudad, de acuerdo con Zhang Jianping, investigador de la Universidad China de Ciencias Geológicas, citado hoy por medios de prensa.
Un grupo de expertos del referido centro, autores del hallazgo en julio de 2011, observaron siete u ocho líneas de pasos consecutivos en el lugar donde se concentra el mayor número de pisadas.
Se cree que posiblemente allí dejaron huellas diferentes grupos de dinosaurios como los tireóforos, saurópodos, terópodos y ornitópodos.
De acuerdo con Zhang, el descubrimiento será de gran beneficio para el estudio de las especies de esos animales que vivieron en China en la etapa de finales del Cretácico y comienzo del Jurásico.
Además ampliará el conocimiento en cuanto a su distribución, dijo el especialista, al precisar que es la primera vez que se encuentran en el país tireóforos, saurópodos y ornitópodos.
Los rastros encontrados en la referida área, conocida por su alta concentración de bosques petrificados antiguos, datan de unos 140 a 150 millones de años y se enmarcan en el período Jurásico de la era Mesozoica.
Estas son las primeras huellas de dinosaurios halladas en la ciudad, de acuerdo con Zhang Jianping, investigador de la Universidad China de Ciencias Geológicas, citado hoy por medios de prensa.
Un grupo de expertos del referido centro, autores del hallazgo en julio de 2011, observaron siete u ocho líneas de pasos consecutivos en el lugar donde se concentra el mayor número de pisadas.
Se cree que posiblemente allí dejaron huellas diferentes grupos de dinosaurios como los tireóforos, saurópodos, terópodos y ornitópodos.
De acuerdo con Zhang, el descubrimiento será de gran beneficio para el estudio de las especies de esos animales que vivieron en China en la etapa de finales del Cretácico y comienzo del Jurásico.
Además ampliará el conocimiento en cuanto a su distribución, dijo el especialista, al precisar que es la primera vez que se encuentran en el país tireóforos, saurópodos y ornitópodos.
Fuente: prensa-latina.cu
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domingo, 14 de agosto de 2011
Un fósil desvela que los plesiosaurios daban a luz a sus crías en lugar de poner huevos
El Institute del Natural History Museum de Los Ángeles muestra la público, por primera vez, un fósil "único" de un embrión de un reptil marino contenido en el fósil de su madre.
Con 78 millones de años de edad y 4,5 metros de largo, el ejemplar adulto es un Polycotylus latispinus, uno de los reptiles gigantes y carnívoros de cuatro aletas conocidos como plesiosaurios, que vivieron durante la Era Mesozoica. El esqueleto embrionario que contiene muestra un cuerpo en desarrollo, incluyendo las costillas, 20 vértebras, los hombros y las caderas. Ambos fósiles representan la primera evidencia de que los plesiosaurios daban a luz a sus crías, en vez de incubarlas en huevos en la tierra.
Aunque la viviparidad ha sido ya documentada en otros varios grupos de reptiles acuáticos del Mesozoico, no existía ninguna evidencia en el orden de los plesiosaurios. Los doctores O'Keefe y Chiappe también han determinado que los plesiosaurios eran únicos entre los reptiles acuáticos al dar a luz a una sola cría, ya grande, y que pueden haber vivido en grupos sociales comprometidos en el cuidado de las crías.
"Los científicos han sabido por mucho tiempo que los cuerpos de los plesiosaurios no se adaptaban bien a subir extensiones de tierra y poner huevos en un nido", ha declarado O'Keefe, "así que la falta de pruebas de la viviparidad en los plesiosaurios ha sido siempre desconcertante".
Por ello, los expertos señalan que este descubrimiento de un fósil embrionario dentro del fósil de su madre, finalmente "resuelve el misterio". Además, destacan que el embrión es mucho más grande de lo que uno podría esperar en comparación con otros reptiles.
"Muchos de los animales vivos hoy en día que dan a luz a una sola cría de considerable tamaño son animales sociales y se dedican al cuidado materno. Creemos que los plesiosaurios pueden haber manifestado un comportamiento similar, por lo que su vida social sería más similar a las de los modernos delfines que a la de otros reptiles", ha apuntado el científico.
Del mismo modo, han indicado que los plesiosaurios no tienen parientes vivos conocidos, pero eran comunes en los océanos durante la Edad de los Dinosaurios. Estas criaturas se contaban entre los principales depredadores de la vía marítima interior occidental, la extensión tropical de agua que separó América del Norte durante el Cretácico, cuando se unieron las aguas del Océano Ártico y el Golfo de México inundando el continente.
El notable espécimen fue descubierto en 1987 por Charles Bonner en un rancho del condado de Logan, Kansas (Estados Unidos) y ahora se muestra la público en la nueva exposición de 14.000 metros cuadrados del Natural History Museum, con más de 300 fósiles y 20 montajes completos de dinosaurios y criaturas del mar.
Con 78 millones de años de edad y 4,5 metros de largo, el ejemplar adulto es un Polycotylus latispinus, uno de los reptiles gigantes y carnívoros de cuatro aletas conocidos como plesiosaurios, que vivieron durante la Era Mesozoica. El esqueleto embrionario que contiene muestra un cuerpo en desarrollo, incluyendo las costillas, 20 vértebras, los hombros y las caderas. Ambos fósiles representan la primera evidencia de que los plesiosaurios daban a luz a sus crías, en vez de incubarlas en huevos en la tierra.
Aunque la viviparidad ha sido ya documentada en otros varios grupos de reptiles acuáticos del Mesozoico, no existía ninguna evidencia en el orden de los plesiosaurios. Los doctores O'Keefe y Chiappe también han determinado que los plesiosaurios eran únicos entre los reptiles acuáticos al dar a luz a una sola cría, ya grande, y que pueden haber vivido en grupos sociales comprometidos en el cuidado de las crías.
"Los científicos han sabido por mucho tiempo que los cuerpos de los plesiosaurios no se adaptaban bien a subir extensiones de tierra y poner huevos en un nido", ha declarado O'Keefe, "así que la falta de pruebas de la viviparidad en los plesiosaurios ha sido siempre desconcertante".
Por ello, los expertos señalan que este descubrimiento de un fósil embrionario dentro del fósil de su madre, finalmente "resuelve el misterio". Además, destacan que el embrión es mucho más grande de lo que uno podría esperar en comparación con otros reptiles.
"Muchos de los animales vivos hoy en día que dan a luz a una sola cría de considerable tamaño son animales sociales y se dedican al cuidado materno. Creemos que los plesiosaurios pueden haber manifestado un comportamiento similar, por lo que su vida social sería más similar a las de los modernos delfines que a la de otros reptiles", ha apuntado el científico.
Del mismo modo, han indicado que los plesiosaurios no tienen parientes vivos conocidos, pero eran comunes en los océanos durante la Edad de los Dinosaurios. Estas criaturas se contaban entre los principales depredadores de la vía marítima interior occidental, la extensión tropical de agua que separó América del Norte durante el Cretácico, cuando se unieron las aguas del Océano Ártico y el Golfo de México inundando el continente.
El notable espécimen fue descubierto en 1987 por Charles Bonner en un rancho del condado de Logan, Kansas (Estados Unidos) y ahora se muestra la público en la nueva exposición de 14.000 metros cuadrados del Natural History Museum, con más de 300 fósiles y 20 montajes completos de dinosaurios y criaturas del mar.
Fuente:20minutos.es
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martes, 27 de abril de 2010
Extinción masiva de los dinosaurios, pudo ser producto de un cambio climatico.
Científicos británicos descartan que la extinción halla sido provocada por un meteorito sino producto de un cambio climático.
Los dinosaurios desaparecieron de la faz de la Tierra por una caída brusca de la temperatura en los mares y no por el choque de un meteorito, según concluyó un equipo de científicos británicos.
De acuerdo a los investigadores de la Universidad de Plymouth, en Inglaterra, una caída de la temperatura de los mares a 9 grados centígrados hace más de 137 millones de años fue el primer paso para la extinción total de los dinosaurios.
Al estudiar fósiles y minerales en la región ártica de Svalbard, en Noruega, los paleontólogos británicos concluyeron que un cambio drástico en la Corriente Atlántica del Golfo durante el Período Cretáceo, tercer y último período de la era Mesozoica, que comenzó hace 145,5 millones de años y terminó hace 65,5 millones de años, "casi con seguridad extinguió la gran mayoría de dinosaurios del planeta".
Algunos científicos sostenían que los dinosaurios desaparecieron de la Tierra por un evento cataclísmico ocurrido hace 65 millones de años, incluida la posibilidad que un meteorito o una serie de meteoritos chocaron contra el planeta.
Pero nuevas investigaciones sugieren ahora que la razón sería el cambio de temperatura.
Gregory Price, que dirigió el estudio de la Universidad de Plymouth, afirmó que la caída de temperatura que provocó la desaparición de los dinosaurios ocurrió cuando la Tierra registraba un clima "de efecto invernadero", muy similar al actual.
Price halló que la caída en la temperatura fue tan severa que un gran número de animales que vivían previamente en aguas, tierras y pantanos cálidos murieron progresivamente.
"Creemos que los dinosaurios eran casi seguramente de sangre fría y habrían necesitado del calor para mantenerse con vida. Si no podían migrar al sur, desaparecían. El cambio climático está siendo considerado ahora como un factor determinante en la extinción de los dinosaurios", continuó.
Según el paleontólogo británico, la extinción de los dinosaurios "se produjo de forma progresiva como consecuencia de una serie de cambios climáticos".
La caída de la temperatura en los mares habría ocurrido debido a que los altos niveles de dióxido de carbono (Co2) en la atmósfera provocaron un aumento de la temperatura y el subsiguiente deshielo de las capas polares, un fenómeno pronosticado actualmente para la Tierra, de acuerdo a Price.
Fuente: latercera.com
miércoles, 17 de marzo de 2010
Descubren cráter gigante en África
La deforestación en la República Democrática del Congo dejó al descubierto el inmenso agujero, de unos 46 kilómetros de ancho. Podría tratarse del impacto de un asteroide.La preocupante deforestación que afecta la República Democrática del Congo, ubicada al centro de África, ha dejado al descubierto un gigantesco cráter, de entre 36 y 46 kilómetros de ancho, que podría haberse formado por el impacto de un meteorito.
El inmenso agujero, localizado en la región de Wembo Nyama, es uno de los 25 cráteres más grandes que hay en la Tierra, informa la BBC de Londres. La ubicación de este cráter se dio gracias al satélite TerraMetrics.
Según expertos italianos de la Universidad de Padua, el cráter fue producido por el impacto de un gran asteroide o un cometa durante la Era Mesozoica, a finales del período Jurásico, hace 145 millones de años.
"Soy bastante optimista acerca de que el origen del anillo fue un impacto", dijo el investigador Giovanni Monegato a la mentada cadena británica. Incluso, estimó que el cuerpo celeste que chocó contra la Tierra medía alrededor de 2 kilómetros de ancho.
El inmenso agujero, localizado en la región de Wembo Nyama, es uno de los 25 cráteres más grandes que hay en la Tierra, informa la BBC de Londres. La ubicación de este cráter se dio gracias al satélite TerraMetrics.
Según expertos italianos de la Universidad de Padua, el cráter fue producido por el impacto de un gran asteroide o un cometa durante la Era Mesozoica, a finales del período Jurásico, hace 145 millones de años.
"Soy bastante optimista acerca de que el origen del anillo fue un impacto", dijo el investigador Giovanni Monegato a la mentada cadena británica. Incluso, estimó que el cuerpo celeste que chocó contra la Tierra medía alrededor de 2 kilómetros de ancho.
Fuente: rpp.com
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