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viernes, 6 de diciembre de 2013

Algunos dinosaurios desarrollaron picos como los de las aves modernas






Los picos son una característica típica de las aves modernas y se pueden ser de una gran variedad de formas, pero se conoce menos que los picos cubiertos de queratina ya habían evolucionado en diferentes grupos de dinosaurios durante el periodo Cretácico. Una nueva investigación explica que estos picos queratínicos sirvieron para estabilizar la estructura del esqueleto durante la alimentación. Descubren un dinosaurio con un sistema respiratorio similar al de las aves actuales.

Mediante el empleo de la tomografía de rayos X computarizada (TC) y simulaciones por ordenador de alta resolución, el doctor Stephan Lautenschlager y la doctora Emily Rayfield, de la Universidad de Bristol, en Reino Unido, junto al doctor Perle Altangerel, de la Universidad Nacional de Mongolia, y el profesor Lawrence Witmer, de la Universidad de Ohio, en Estados Unidos, utilizaron modelos digitales para investigar más a fondo estos picos de dinosaurios.

El estudio se centró en el cráneo del género 'Erlikosaurus andrewsi', un gran dinosaurio herbívoro de entre tres y cuatro metros de la especie 'Therizinosaurus', que vivió hace más de 90 millones de años durante el periodo Cretácico en lo que hoy es Mongolia y cuyo hocico estaba cubierto por un pico de queratina. Este nuevo estudio revela que los picos queratínicos jugaron un papel importante en la estabilización de la estructura del esqueleto durante la alimentación, haciendo del cráneo menos susceptible a la flexión y la deformación.

El autor principal, el doctor Stephan Lautenschlager, de la Facultad de Ciencias de la Tierra de Bristol, en Reino Unido, explicó: "Clásicamente, se ha asumido que los picos evolucionaron para reemplazar los dientes y, por lo tanto, ahorrar peso, como requisito para la evolución al vuelo. Sin embargo, nuestros resultados inidican que el pico de queratina era, de hecho, beneficioso para mejorar la estabilidad del cráneo durante la mordedura y la alimentación".

Según la coautora Emily Rayfield, profesora de Paleobiología en Bristol, gracias al uso de 'Finite Element Analysis', una técnica de modelado informático utilizada habitualmente en ingeniería, el equipo pudo deducir con mucha precisión cómo la mordedura y la fuerza muscular afectaban al cráneo del 'Erlikosaurus' durante la alimentación. "Esto nos permitió identificar la importancia de las estructuras de los tejidos blandos, como el pico de queratina, que normalmente no se conserva en los fósiles", dijo.

El profesor de Paleontología del Colegio de Medicina Osteopática de la Universidad de Ohio, en Estados Unidos, Lawrence Witmer, resume: "Los picos se desarrollaron en varias ocasiones durante la transición de los dinosaurios a las aves modernas, por lo general, acompañados por la pérdida parcial o completa de los dientes y nuestro estudio muestra ahora que los picos cubiertos de queratina representan una innovación funcional durante la evolución de los dinosaurios".

fuente: http://ecodiario.eleconomista.es

miércoles, 6 de junio de 2012

La evolución de las aves acabó con el reino de los insectos gigantes


Un ala fósil de un insecto gigante, que mide nada menos que 19,5 centímetros - Foto: Foto: WOLFGANG ZESSIN/UC SANTA CRUZ

Los insectos gigantes que reinaron en la Tierra cuando la atmófera era rica en oxígeno fueron reduciendo su tamaño, para ganar en maniobrabilidad, hace alrededor de 150 millones de años.

Los insectos alcanzaron su mayor tamaño hace 300 millones de años, durante el Carbonífero y el Pérmico. Aquel fue el reinado de las libélulas depredadoras gigantes, con una envergadura de hasta 70 centímetros. La teoría más aceptada atribuye su gran tamaño a altas concentraciones de oxígeno en la atmósfera (más del 30 por ciento, comparado con el 21 por ciento actual), lo que permitió a los insectos gigantes tomar suficiente oxígeno a través de sus pequeñas vías respiratorias.

Matthew Clapham, profesor de Ciencias Terrestres y Planetarias en la Universidad de California, en Santa Cruz, y el estudiante Jered Karr, compilaron un conjunto de datos enorme sobre la longitud de las alas de insectos fósiles y, a continuación, analizaron el tamaño de los insectos en relación con los niveles de oxígeno, en los cientos de millones de años de evolución de los insectos.

"El tamaño de los insectos prehistóricos se relaciona con la cantidad de oxígeno existente en un período de 200 millones de años", afirma Clapham, quien añade que, "entonces, al final del Jurásico, y principios del período Cretácico, hace unos 150 millones de años, el oxígeno aumentó pero el tamaño del insecto disminuyó -lo cual coincide muy notablemente con la evolución de las aves".

Con las aves rapaces presentes, la necesidad de maniobra se convirtió en una fuerza impulsora en la evolución de los insectos voladores, lo que favoreció un menor tamaño corporal. Los hallazgos se basan en un análisis bastante sencillo, afirma Clapham, aunque obtener los datos fue una tarea laboriosa. Los científicos recopilaron datos de más de 10.500 fósiles de insectos. Para registrar las concentraciones de oxígeno atmosférico a través del tiempo, los investigadores se basaron en el modelo atmosférico "Geocarbsulf".

El estudio proporciona poca evidencia sobre el efecto en el tamaño de los insectos de los pterosaurios, reptiles voladores que evolucionaron en el Triásico, hace unos 230 millones de años. Había insectos más grandes en el Triásico que en el Jurásico, después de que los pterosaurios aparecieran. Sin embargo, una brecha de 20 millones de años en el registro fósil de insectos hace que sea difícil saber cuándo cambió el tamaño del insecto.

Otra transición en el tamaño del insecto ocurrió más recientemente, al final del período Cretácico, hace entre 90 y 65 millones de años. Sin embargo, una vez más, la escasez de fósiles hace que sea difícil realizar un seguimiento de la disminución del tamaño de los insectos durante este período, y varios factores podrían ser los responsables -como la continua especialización de las aves, la evolución de los murciélagos, y una extinción masiva al final del Cretácico. Clapham concluye que es una combinación de factores ecológicos y ambientales la que determina el tamaño del cuerpo de los organismos.

En la imagen, se muestra un ala fósil de un insecto gigante, que mide nada menos que 19,5 centímetros, aunque se calcula que hubo insectos con alas de 30 centímetros.

Fuente: http://www.larazon.es