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martes, 18 de febrero de 2014

La extinción del Pérmico ocurrió en un suspiro geológico





La extinción masiva más grande en la historia de la vida animal ocurrió hace unos 252 millones años, acabando con más del 96 por ciento de las especies marinas y el 70 por ciento de la vida en la tierra, incluyendo los insectos más grandes que se sabe han habitado la Tierra.

   Múltiples teorías han intentado explicar la causa de lo que ahora se conoce como la extinción de finales del Pérmico, incluyendo un impacto de asteroide, erupciones volcánicas masivas, o una cascada catastrófica de acontecimientos ambientales. Pero la determinación exacyta de la causa de esta extinción exige mejores medidas de la duración de este periodo de extinción.

   Ahora, los investigadores del MIT (Instituto de Tecnología de Massachussets) han determinado que la extinción de finales del Pérmico se produjo en unos 60.000 años, más o menos 48.000 años, lo que viene a ser prácticamente instantánea desde el punto de vista geológico. La nueva escala de tiempo se basa en técnicas de datación más precisas, e indica que la más grave extinción en la historia pudo haber ocurrido más de 10 veces más rápido de lo que los científicos habían pensado previamente.

   "Hemos determinado la extinción en una duración de tiempo absoluto", dice Sam Bowring, profesor de Ciencias Terrestres y Planetarias del MIT", explicó. ¿Cómo acabas con un 96 por ciento de todo lo que vivió en los océanos en unas decenas de miles de años? Podría ser que una extinción excepcional requiera una explicación excepcional, añadió.

   Además de establecer la duración de la extinción, Bowring y un colega del Instituto Nanjing de Geología y Paleontología también encontraron que 10.000 años antes de desencadenarse la mortandad , los océanos experimentaron un pulso liviano de carbono, lo que probablemente refleja una adición masiva de dióxido de carbono a la atmósfera. Este cambio dramático puede haber llevado a una acidificación del océano generalizada y al aumento de la temperatura del mar en 10 grados centígrados o más, matando a la mayoría de la vida marina.

   Pero ¿qué provocó el aumento en el dióxido de carbono? La teoría que prevalece para los geólogos y paleontólogos tiene que ver con daños extensos y duraderos debido a erupciones volcánicas en una región de Rusia cuyas colinas escalonadas son el resultado de repetidas erupciones de magma. Para determinar si estas erupciones provocaron un masivo incremento en el dióxido de carbono oceánico, Bowring está utilizando técnicas de datación similar para establecer un calendario para las erupciones volcánicas del período Pérmico que se estima habría cubierto más de cinco millones de kilómetros cúbicos.

   "Está claro que lo que desencadenó la extinción debió haber actuado con gran rapidez ", dice Burgess , autor principal de un artículo que informa de los resultados en la revista Proceedings, "lo suficientemente rápido como para desestabilizar la biosfera antes de que la mayoría de los la vida vegetal y animal tenga un tiempo de adaptación en un esfuerzo por sobrevivir".

   En 2006 , Bowring realizó un viaje a Meishan, China, una región cuyas formaciones de roca tienen evidencias de la extinción de finales del Pérmico; geocronólogos y paleontólogos han acudido a la zona para buscar pistas en sus capas de roca sedimentaria . En particular, los científicos se han centrado en una sección de roca que se cree que delinea el final del Pérmico y el inicio del Triásico, con base en pruebas tales como el número de fósiles encontrados en las capas de roca circundante.

   Después de analizar las rocas en el laboratorio, su equipo informó en 2011 de que el fin del Pérmico probablemente duró menos de 200.000 años. Sin embargo, este período de tiempo todavía no era lo suficientemente preciso como para permitir sacar conclusiones acerca de lo que causó la extinción.

   Ahora, el equipo ha revisado sus estimaciones utilizando técnicas de datación más precisas sobre la base de una mejor comprensión de las incertidumbres en las mediciones de escala de tiempo.

   Con este conocimiento, Bowring y sus colegas volvieron a analizar muestras de roca recolectadas de cinco camas de ceniza volcánica en el límite del Pérmico y el Triásico. Los investigadores pulverizaron rocas y separaron cristales de circón diminutos que contienen una mezcla de uranio y plomo. Se aisló entonces el uranio del plomo, y se midieron las proporciones de ambos isótopos para determinar la edad de cada muestra de roca.

ERUPCIONES MASIVAS

   A partir de sus mediciones, los investigadores determinaron un modelo mucho más preciso para la extinción de finales del Pérmico , que ahora parece haber durado unos 60.000 años - con una incertidumbre de 48.000 años - y fue precedida inmediatamente por un fuerte aumento del dióxido de carbono en los océanos .

   Esta nueva línea de tiempo añade peso a la teoría de que la extinción fue provocada por erupciones volcánicas masivas siberianas que liberaron productos químicos volátiles como el dióxido de carbono a la atmósfera y los océanos. Con una línea de tiempo de extinción tan corto, Bowring dice que es posible que un solo pulso catastrófico de actividad magmática desencadenó un colapso casi instantáneo de todos los ecosistemas globales.

   Para confirmar si los volcanes siberianos son de hecho la causa irrefutable de la extinción, Burgess y Bowring planean determinar una línea de tiempo igual de precisa para estas erupciones, y compararla con la nueva línea de tiempo de extinción para ver donde los dos eventos se superponen. Los investigadores investigan áreas adicionales en China para ver si la duración de la extinción puede ser aún determinada con mayor precisión.

Fuente: europapress.es

viernes, 20 de abril de 2012

Los dinosaurios desaparecieron por ser ovíparos


Científicos de la Universidad de Zurich han llevado a cabo un nuevo estudio acerca de la extinción de los dinosaurios que determina que desaparecieron antes de la caída del meteorito, hace 65 millones de años, y como consecuencia de su reproducción a través de huevos.

Este trabajo, publicado en 'Biology Letters', determina, a través de un modelo matemático, que el tamaño del bebé fue el factor decisivo en su desaparición. Así, mientras otros mamíferos iban evolucionando y sus crías eran cada vez más grandes, los dinosaurios continuaban teniendo crías relativamente pequeñas (por las limitaciones físicas de los huevos) que acababan sucumbiendo antes especies más grandes.

Concretamente, los expertos indican que había crías de dinosaurio que salían del huevo con apenas 10 kilogramos de peso. Mientras, ya existían especies con crías por encima de hasta 30 toneladas, con las que tenían que competir por encontrar alimento.

En este sentido, el autor principal del estudio, Michael Clauss, ha apuntado que "hay de espacio en el ecosistema para especies pequeñas" pero no cuando se trata "de crías de animales de gran tamaño". A su juicio, el problema es que una especie que "reinó" durante millones de años y "no puede transformarse de repente en una de las pequeñas del ecosistema" y "acaba desapareciendo como grupo".

En cuanto a por qué los mamíferos no sucumbieron a una extinción, los científicos han señalado que "no tenían las mismas limitaciones de tamaño", además, mamaban de sus madres, lo que siempre les protegía hasta cierta edad a la hora de luchar por el alimento.

Además, han apuntado que después de la caída del meteorito "el poder alimentarse de la leche de sus madres les permitió hacer frente a la nueva vida después de la catástrofe medioambiental y evolucionar hacia nuevas especies".

Esta teoría se une a las muchas que existen sobre la desaparición de los dinosaurios. Desde hace siglos, los científicos discrepan sobre si los reptiles murieron antes o después de que un meteorito se estrellara contra la Tierra en lo que se conoce como el impacto del Cretácico-Terciario.

Fuente: europapress.es

miércoles, 24 de agosto de 2011

El dinosaurio más reciente conocido antes de la Gran Extinción


Después de un detallado análisis, un equipo de científicos ha confirmado el hallazgo del dinosaurio más reciente conocido que se ha conservado en el registro fósil antes del impacto catastrófico de un meteorito hace 65 millones de años. El descubrimiento ratifica que los dinosaurios no se extinguieron antes del impacto meteorítico, y es una evidencia más de que tal impacto fue la causa de su extinción.

El año pasado, unos investigadores de la Universidad de Yale descubrieron el cuerno fosilizado de un ceratopsiano, probablemente un Triceratops, dado que estos son muy comunes en la zona del hallazgo, la Formación de Hell Creek, en Montana. Los paleontólogos encontraron el fósil enterrado a sólo 13 centímetros por debajo del Límite Cretáceo-Terciario, la capa geológica que marca la transición, hace 65 millones de años, desde el Período Cretácico al Período Terciario. En esa época de transición fue cuando tuvo lugar la extinción masiva en la que perecieron los dinosaurios.

Hace más de 30 años, se propuso por vez primera la hipótesis de que esa extinción de los dinosaurios y otras formas de vida fue causada por un potente impacto meteorítico. La hipótesis ha ganado muchos partidarios desde entonces, pero había un escollo que podía poner en entredicho la hipótesis: la aparente falta de fósiles enterrados dentro de la capa de 3 metros de roca situada justo debajo del Límite Cretáceo-Terciario. La aparente anomalía es conocida como "el vacío de los tres metros". Hasta ahora, este vacío ha sido una pieza que no encajaba en la hipótesis del impacto, y eso ha provocado que algunos paleontólogos se hayan planteado si los dinosaurios no aviares de la época, entre los que figuran el Tyrannosaurus rex, el Triceratops y otros, en realidad se extinguieron gradualmente antes de que el meteorito impactara contra la Tierra. Los dinosaurios aviares sobrevivieron al impacto, y dieron origen a las aves modernas.

El nuevo descubrimiento demuestra que el vacío de tres metros no existe. El hecho de que el dinosaurio al que perteneció el cuerno viviera en una época tan cercana al Límite Cretáceo-Terciario, y otros indicios, sugieren que aún había dinosaurios, probablemente tantos como en épocas pasadas.

Aunque el equipo de Tyler Lyson no puede determinar la antigüedad exacta del dinosaurio, se cree que vivió en algún tramo del lapso que va desde decenas de miles de años antes del impacto meteorítico hasta unos mil años antes de tal impacto.

Eric Sargis, conservador de paleontología de los vertebrados en el Museo Peabody de Historia Natural de Yale, y Stephen Chester, de la Universidad de Yale, descubrieron al ceratopsiano el año pasado, mientras buscaban mamíferos fósiles que evolucionaron después del impacto del meteorito.
Fuente:noticiasdelaciencia.com

domingo, 17 de julio de 2011

Un cuerno podría resolver el misterio de la extinción de los dinosaurios

Un 'Triceratops' expuesto en la Sala Dinosaurio de la exhibición permanente del Museo.

Un pequeño cuerno fosilizado, descubierto en un lugar inhabitual, podría poner fin a la polémica sobre la causa de la desaparición de los dinosaurios, hace unos 65 millones de años, que desde hace unos 30 años divide a los partidarios de diversas teorías.

Según un estudio publicado el martes en la revista Biology Letters de la Royal Society británica, la presencia de este cuerno de dinosaurio en una capa de las colinas de Montana (Estados Unidos) sugiere un brusco cambio climático provocado por la caída de un asteroide en la Tierra.

Durante mucho tiempo, la desaparición de los dinosaurios fue un misterio que dio lugar a todo tipo de especulaciones.

Los especialistas se limitaban a constatar que sus fósiles abundan en la era mesozoica (-248 a -65 millones de años), pero que no se encuentran otros rastros en las rocas más cercanas.

En 1980, varios científicos de la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos), liderados por Luis Álvarez y su hijo Walter, descubrieron que una capa de arcilla de 65 millones de años de antigüedad contenía una fuerte tasa de iridio, un metal muy raro y casi ausente de la superficie de la Tierra... pero no en los meteoritos.

Para los investigadores, era una señal de un impacto de la colisión con la Tierra de un gran objeto llegado del espacio, que podría haber provocado una catástrofe ecológica que borró bruscamente del planeta los dinosaurios, así como a numerosas especies animales y vegetales.

En marzo de 2010, 41 investigadores acusaron a un asteroide de 15 kilómetros de diámetro que cayó en Chicxulub, en la provincia mexicana de Yucatán, golpeando la Tierra con una potencia fenomenal.

La teoría de la extinción del Cretáceo-Terciario ('KT'), muy polémica al principio, fue alimentada más tarde por numerosos estudios, que no convencieron a los defensores de la principal teoría adversa. Si bien estos expertos no niegan la caída de ese asteroide en la época del KT, consideran que esta extinción masiva está vinculada a fenómenos volcánicos mucho más antiguos, cuyo origen se encuentra en la actual India. Después de 1,5 millones de años, esas erupciones podrían haber desembocado en el mismo resultado que el asteroide: un lento enfriamiento y depósitos de iridio o de otros minerales raros.

Según algunos de estos científicos, la población de dinosaurios podría haber desaparecido ya antes de la caída de ese asteroide en el Yucatán. La prueba sería la existencia de una capa de tres metros en los sedimentos geológicos situados bajo los del KT y, por lo tanto, anteriores a ese período, en el cual jamás se descubrieron fósiles de dinosaurios.

Esto fue hasta que un equipo dirigido por Tyler Lyson, de la Universidad de Yale, encontró el cuerno frontal de un ceratops, a 13 centímetros bajo el límite geológico que marca el comienzo del episodio KT. "La localización de ese dinosaurio demuestra que no existe un 'vacío de tres metros' en el Cretáceo y es incompatible con la hipótesis según la cual los dinosaurios (...) desaparecieron antes del impacto" del asteroide, concluye el estudio del profesor Lyson.

Sin embargo, la polémica no está definitivamente enterrada. Los geólogos que descubrieron ese cuerno reconocen que no pueden explicar la ausencia total de fósiles en una capa de sedimentos de 125 centímetros depositada inmediatamente después de la caída del asteroide.

Un 'Triceratops' expuesto en la Sala Dinosaurio de la exhibición permanente del Museo de Historia Natural de Los Ángeles el jueves 7 de julio de 2011.

Fuente:AFP.

lunes, 7 de marzo de 2011

Fósil peruano refuerza teoría de desaparición de dinosaurios


´Foramideo´ encontrado en Perú refuerza la teoría de que el proceso de extinción de los dinosaurios empezó antes del famoso meteorito de Yucatán.

El Perú fue escenario de un descubrimiento que puede cambiar las conjeturas que rigen los libros de paleontología e historia de nuestros días. El director del Museo Paleontológico Meyer-Hönninger de Chiclayo, Klaus Hönninger, presentó a la comunidad científica un fósil encontrado en nuestra Amazonía que refuerza una teoría diferente sobre la desaparición de los dinosaurios (supuestamente causada por un asteroide).

El fósil es de un organismo ‘foramideo’ pertenece a la era Cretácica superior (Campaniano-Maastrichtiano) y fue hallado en la cercanía de la localidad de Yurimaguas en la ribera del río Huallaga, región Loreto (coordenadas 05142"08" S y 76º08"30") y tienen una antigüedad de 70 millones de años.

Las condiciones del fósil demuestran la existencia de un fenómeno climático que condicionó la disminución de tamaño de las especies, originado por motivos climatológicos. Este fenómeno tuvo lugar 5 millones años antes del impacto del asteroide de Yucatán, dando lugar a una gradual disminución de las especies y posterior extinción de una parte de ellas.

Klaus Hönninger no niega la influencia del asteroide en la desaparición de los dinosaurios, pero reitera que su hallazgo prueba que el proceso de extinción ya se había originado de forma natural antes del impacto



Fuente: rpp.com.pe

lunes, 30 de agosto de 2010

Hallan cráter que impactó en la Antártida Sería tres veces mayor que el cráter en Yucatán que extinguió a los dinosaurios

Huella colosal El cráter mediría 500 kilómetros de diámtro, provocado por un meteorito de 50 km

Científicos encontraron en la Antártida un cráter de 500 kilómetros de diámetro que se habría formado hace 250 millones de años. Lo habría formado el impacto de un objeto de 50 kilómetros.


Esta formación, detalla el diario ABC, está debajo de una gruesa capa de hielo de un kilómetro y fue captado por los satélites GRACE de la NASA y se localiza al este de la Antártida y debajo de Australia, en una región conocida como Tierra de Wilkes.

Pudiera ser que el enorme meteorito halla tenido qué ver con la ruptura del continente Gondwana, creando o acelarando la falla tectónica que entonces empujó Australia hacia el norte.

El impacto del meteorito habría causado una extinción en el Permico Triásico que hizo posible, años más tarde, el dominio de los dinosaurios por 80 millones de años.

Los reptiles se extinguieron por un fenómeno similar, cuando llegó el meteorito del cráter Chicxulub, de Yucatán.

"El impacto de Tierra de Wilkes -explica Ralph von Frese, profesor de Ciencias Geológicas en la Universidad Estatal de Ohio y uno de los descubridores del cráter- es mucho mayor que el que mató a los dinosaurios, y probablemente causó en aquella época daños catastróficos".

Fuente: eluniversal.com.mx

martes, 24 de agosto de 2010

"Somos los descendientes de seis extinciones masivas" Jordi Agustí, paleontólogo


Tengo 56 años. Nací y vivo en Barcelona. Soy paleontólogo. Soy profesor de investigación, destinado por el Institut Català de Recerques Avançades al Institut de Paleoecologia Humana de la URV. Casado, dos hijas. ¿Política? Garantizar educación, sanidad y cultura

Evolucionamos? Ineludible, es ley de la vida. ¿Progresamos? Esa sensación tenemos al ver que la vida aumenta su complejidad para adaptarse a las fluctuaciones ambientales, del entorno.

¿Hasta dónde llega esa adaptación? Hasta independizarnos del entorno: ¡es la estrategia humana! Hemos desarrollado un órgano no biológico (la cultura) con el que modificar el entorno en nuestro beneficio.

¿Sólo nosotros hemos hecho eso? Ninguna otra especie a nuestro nivel.

Y... ¿no estaremos pasándonos? Sí parece que generamos cambios ambientales... que acabarán por perjudicarnos.

¿Cuándo empezó este proceso? Hace dos millones y medio de años nuestros ancestros eran carroñeros, y hace dos millones de años ya empezamos a cazar...

¿Eso es ya modificar el entorno? Apenas. Pero hace 11.000 años empezamos a plantar semillas y apacentar animales.

Es lo que llamamos neolítico, ¿no? Sí: ahí generamos excedentes alimentarios, posibilitamos el aumento de población... y así nos salimos de la pirámide ecológica.

Y hasta hoy.Hasta hace dos siglos..., cuando la revolución industrial exacerbó el proceso de modificación del entorno.

¿Hasta comprometer el futuro? Sólo el de algunas especies vivas, incluida la nuestra. Si desaparecemos, dejaremos cuatro ruinas y la vida seguirá sobre la Tierra.

¿La extinción de qué especie indicaría que la siguiente es ya la nuestra? La de las bacterias de nuestro intestino.

¿En qué momento ha habido en la Tierra más especies? Ahora.

¿Ah, sí? Sí. La última extinción masiva de especies vivas fue hace 65 millones de años.

¿Qué pasó? Un meteorito caído en el actual golfo de México levantó tanta materia que tapó el Sol: murió el plancton, las plantas verdes...

Y los dinosaurios se extinguieron. No sólo los dinosaurios: ¡ninguna criatura de más de 25 kilos sobrevivió!

Así, ¿todas las especies actuales descienden de las que quedaron entonces? Sí, incluida la especie humana: usted y yo.

¿Existo gracias a una extinción? ¡Toda vida aquí resulta de seis extinciones masivas de especies! La sexta ya se la he citado; la quinta fue hace 200 millones; la cuarta, hace 250 millones de años...

Un momento: explíqueme la quinta.

Las aguas de los fondos oceánicos tenían muy poco oxígeno (anóxicas) y una marea las lanzó sobre las franjas costeras, ¡extinguiendo el 75% de las especies vivas! Especies que descendían de las supervivientes de la anterior extinción, 50 millones de años antes, que dejó vivas el 5% de especies.

¿Y cómo fue esta cuarta extinción?

Fue la mayor de la historia de la vida: súbitos afloramientos de carbón inyectaron en la atmósfera altas dosis de CO , lo que provocó 2 un calentamiento global... ¡que extinguió el 95% de las especies vivas!

¿De qué extinción previa provenían?

De la tercera, que hace 360 millones de años ya había extinguido al 70% de las especies, también por el envenenamiento de los litorales por aguas anóxicas.

¿Y cómo fue la anterior extinción masiva, la segunda?

Hace 440 millones de años el planeta se congeló casi por completo: desapareció el 75% de las especies existentes entonces.

¿Y la primera extinción?

Fue hace 530 millones de años, por descenso del nivel de las aguas y ascensión de aguas anóxicas. La vida la componía entonces la primera fauna pluricelular (trilobites, braquiópodos inarticulados, gusanos poliquetos y moluscos monoplacóforos): se extinguió ¡el 90% de esas primeras especies!

¿Cómo surge una especie nueva?

Ante azarosos cambios del entorno, estructuras existentes despliegan funciones nuevas: el plumón de las crías de dinosaurios era un termostato..., y acabó siendo pluma para volar: así aparecieron las aves.

¿Y los mamíferos?

Ya hubo micromamíferos antes de la extinción de dinosaurios..., pero explotará su expansión después, hace 56 millones de años.

¿Qué especie ha sido la más rara?

Para mí, el anomalacaris, artrópodo extrañísimo del Cámbrico: una especie de gamba gigante, de medio metro, muy depredadora, con aletas, tentáculos...

¿De qué especie extinguida le encantaría hallar y estudiar restos?

Al antepasado común de gorila, chimpancés y homínidos, que debió de vivir hace siete millones de años en Áfricacentral...

¿Qué especies han sido las más longevas sobre la Tierra?

Los nautilos llevan en el mar desde hace 400 millones de años... Pero todavía más las arqueobacterias: ¡estaban aquí hace casi 4.000 millones de años, cuando en la Tierra no había ni oxígeno!

¿No teníamos oxígeno?

La atmósfera de la Tierra no tuvo oxígeno hasta hace 2.000 millones de años. Lo tuvo cuando la actividad fotosintética de cianobacterias excretó oxígeno a la atmósfera: ¡eso envenenó a miles de especies de bacterias! De las que se adaptaron a respirar aquel veneno llamado oxígeno descendemos nosotros.


Fuente: lavanguardia.es / Imagen : Ine.es

lunes, 29 de marzo de 2010

¿Ha entrado la Tierra en la era del Antropoceno?, el evento Hombre se parecera al evento Azolla.

Un inocente helecho provocó uno de los cambios geológicos más importantes en el planeta

Los seres humanos han producido cambios tan inmensos y sin precedentes en el planeta que pueden estar marcando el comienzo de un nuevo período de la historia geológica: el Antropoceno.

Entre las causas figuran la contaminación, el crecimiento demográfico, la urbanización, los viajes y traslados de grupos humanos hacia zonas vírgenes formando nuevas ciudades, la minería y el uso de combustibles fósiles, que han alterado el planeta de una manera considerable.

Este hecho, estiman los expertos, se dejará sentir durante millones de años. El impacto de la humanidad es tan importante que puede dar lugar a la sexta extinción en masa más grande en la historia de la Tierra, con el agregado de miles de nuevas especies de plantas y animales, además de las que ya estaban en vías de desaparición. La idea no es nueva, pero un recién formado grupo de trabajo de expertos ha sido creado para reunir todas las pruebas que apoyen el reconocimiento del Antropoceno como el sucesor de la actual época del Holoceno, en la que nos encontramos oficialmente.

Se espera que dentro de tres años, este caso sea presentado en la Unión Internacional de Ciencias Geológicas, que decidirá si la transición a una nueva época se ha iniciado o no
La nueva era, llamada Antropoceno (del griego «antropo», humano, y «keinos», nuevo) sería el primer período de tiempo geológico creado por la acción directa de una sola especie animal.

Viajando hacia atrás en el tiempo, hace 58 millones de años se estima que terminó el Paleoceno y se dio inicio al Eoceno (del griego «eos”», aurora). Durante este período ocurrió un evento que cambiaría a la Tierra y que se debió también a una sola especie, en este caso de origen vegetal: una planta llamada azolla. La azolla es un helecho de agua fresca que se asocia con una bacteria (la «Cianobacteria anabaena») que tiene una característica sobresaliente: la eficiente fijación del nitrógeno y el carbono. En esta combinación, cada 4.000 metros cuadrados de azolla pueden «atrapar» en un año una tonelada de nitrógeno y seis toneladas de carbono. Cuando se dan condiciones favorables, la azolla crece muy rápido y con 20 horas de sol puede duplicar su biomasa en tres días o menos.

El Evento Azolla

En el Eoceno las condiciones eran muy favorables para la azolla, sobre todo en el Polo Norte donde hacía calor, y además durante el verano estaba expuesta constantemente al sol. El crecimiento de la azolla comenzó a disminuir el dióxido de carbono de la atmósfera.

El registro fósil muestra que en el transcurso de 800 mil años los niveles de CO2 en la atmósfera bajaron de 3.500 partes por millón (ppm) (al principio del Eoceno) hasta 650 ppm. Conocido por los paleontólogos como el Evento Azolla, el cambio atmosférico originado por el crecimiento explosivo de este helecho inició el enfriamiento global que duró hasta el Pleistoceno ("pleisto"=mucho) donde aparecieron y se extinguieron muchas especies de mamíferos gigantes y hasta apareció nuestro antepasado directo, el Homo erectus. Este período, el Pleistoceno finalizó hace aproximadamente 11 mil años, cuando se retiraron los hielos, para dar lugar al Holoceno («holo», todo) con la flora y la fauna que hoy habita nuestro planeta.

Aunque el término Antropoceno ha sido utilizado de manera informal entre los científicos por más de una década, es ahora considerado un término oficial. Un nuevo grupo de trabajo ha sido creado para reunir todas las pruebas que apoyen el reconocimiento del Antropoceno como el sucesor de la actual época del Holoceno. Se espera que dentro de tres años este caso sea presentado en la Unión Internacional de Ciencias Geológicas, que decidirá si la transición a una nueva época se ha iniciado. La teoría ha sido propuesta por un grupo de científicos, como Paul Crutzen, premio Nobel de Química en 1995, en la revista Environmental Science & Technology.

Los expertos llegaron a la siguiente conclusión: «El Antropoceno representa una nueva etapa en la historia tanto de la humanidad como de la Tierra misma, ya que al combinar las fuerzas naturales y las fuerzas humanas, el destino de una está determinando el destino de la otra. Geológicamente, este es un episodio importante en la historia de este planeta».

Una extinción catastróficaEl Dr. Jan Zalasiewicz, de la Universidad de Leicester, coautor del documento, añadió: «Se sugiere que estamos en el tren de producción de una extinción en masa catastrófica capaz de rivalizar con las anteriores cinco grandes pérdidas de especies y organismos durante el pasado geológico de la Tierra».

Hoy la preocupación inmediata es las emisiones de dióxido de carbono que está causando un lento pero incesante calentamiento global. Pero no es la única huella por la que de aquí a varios miles de años los arqueólogos reconocerán al Antropoceno. Además del cambio climático, mucho más brutal que el causado por la azolla, encontrarán miles de millones de toneladas de plásticos y residuos tóxicos. El Antropoceno será una de las épocas geológicas más claramente marcadas y todo parece indicar que puede ser la más corta en la historia de la Tierra. Una época que muchos niegan y se resisten a recibir intentando cada día una nueva actividad que genere conciencia y ponga freno a este suicidio masivo en el que estamos todos embarcados.

Fuente: abc.es

jueves, 4 de marzo de 2010

Nuevas pistas en el crimen masivo de los dinosaurios: fue un único asteroide


Hace 65,5 millones de años, los dinosaurios y el resto de criaturas que habitaban la Tierra alzaron sus cabezas a un tiempo cuando un inmenso asteroide de 15 kilómetros de diámetro cruzó el cielo a gran velocidad e impactó con una fuerza inusitada sobre la actual provincia mexicana de Yucatán.

La energía liberada en el inmenso choque fue mil millones de veces más potente que la bomba atómica de Hiroshima. Fue el comienzo del fin: terremotos de magnitud superior a 11 en el antiguo Golfo de México, colapsos de las plataformas continentales, gigantescos tsunamis... y cambios en la atmósferaque causaron un invierno global.

Los cambios provocados sobre el planeta tras la colisión desencadenaron una gran extinción masiva que afectó al 70% de las especies y terminó con la era de los dinosaurios. Ésta es la teoría más clásica sobre la hecatombe de finales del período Cretácico. Pero, ¿fue realmente así? No todos los científicos la comparten, pero ahora, un nuevo estudio en el que participan investigadores de la Universidad de Zaragoza viene a aportar nuevos datos que refuerzan la hipótesis con evidencias geológicas recabadas en varias partes del mundo.

El estudio, que se publica en la revista Science, es fruto del trabajo durante veinte años de 38 expertos en paleontología, geoquímica, geofísica y sedimentos de Europa, Estados Unidos, México, Canadá y Japón. La hipótesis de la colisión viene de lejos.

Planteada hace ya 30 años, los científicos se hicieron una idea más real de lo sucedido cuando en 1991 se descubrió enterrado bajo el Yucatán el cráter de un impacto de casi 200 kilómetros de diámetro, el de Chicxulub, cuya edad geológica coincide con la época de las extinciones.

Algunas voces se alzaron para mostrarse en desacuerdo con esta teoría, asegurando que los microfósiles del Golfo de México demuestran que el impacto sucedió bastante antes de la extinción, unos 300.000 años antes, así que no pudo provocarla. Entonces nacieron otros estudios alternativos que colocaban el gran «armagedón» prehistórico en otro escenario: una actividad volcánica inusual en la India que originó un enfriamiento global lluvia ácida.

Sedimentos «instantáneos»

Pero los científicos del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón, especializados en el estudio de foraminíferos, fósiles microscópicos que ayudan a datar las rocas sedimentarias marinas que los contienen, han aportado nuevas pistas que refuerzan la hipótesis del asteroide. Aseguran que los sedimientos de Yucatán coinciden exactamente con el evento de la extinción y fueron depositados en «un tiempo geológico instantáneo» como consecuencia de los terremotos y grandes tsunamis producidos por el impacto del asteroide.

Todos los cambios significativos en los ecosistemas de la Tierra se iniciaron en este momento «y, por tanto, el impacto de un gran asteroide en los sedimentos ricos en sulfatos de la antigua plataforma de Yucatán sigue siendo la causa más plausible para explicar la extición en masa», aseguran los autores del estudio.

Preguntados por si su estudio terminará la discusión entre los científicos, los micropaleontólogos españoles señalan que «el 99% de los especialistas apoya la teoría del impacto».

Fuente: abc.es

miércoles, 2 de diciembre de 2009

los grandes mamíferos de Norteamérica desaparecieron entre hace 13800 y 11400 años


J. Tyler Faith yTodd Surovell de University of Wyoming revelan ahora que esta extinción masiva se dio en un instante desde el punto de vista geológico.

Desde hace tiempo se viene debatiendo en los círculos académicos sobre qué causó esta extinción. Se han elaborado distintas teorías que tratan de explicarlo: un cambio climático abrupto, un impacto cometario, una epidemia, una explosión supernova cercana, la aparición del ser humano y sus hábitos de caza. Algunos creen que incluso se pudieron varios de esos factores a la vez o incluso ninguno de ellos.

La posibilidad de que los humanos contribuyeran a la extinción de estos animales no es tan descabellada como parece. De todos es sabida la ley de optimización del forrajeo, que aplicada al ser humano viene a decir que primero se da caza a los grandes animales, pues una vez cobras una pieza se tiene comida para mucho tiempo, compensando holgadamente a la energía gastada en su caza. Una vez se dado cuenta de los animales más grandes de la región se pasa a cazar los animales más grandes que quedan, pues ya es rentable cazarlos al no quedar otros. Y así sucesivamente. Con el tiempo se van eliminando especies hasta que el ecosistema es tan pobre que los habitantes de la región consumen insectos de manera habitual.

Las distintas causas pueden además estar relacionadas. De este modo un impacto cometario puede que esté relacionada con el cambio climático, pues un impacto levantaría polvo y ceniza a la atmósfera cambiando la irradiación solar y los ciclos meteorológicos.

Un dato importante que puede ayudar a aclarar este misterio es la cronología de las extinciones, pues no es lo mismo que las especies vayan desapareciendo durante millones de años que lo hagan de la noche a la mañana. Es decir, podría ser un proceso gradual o súbito, dependiendo de si es uno u otro las causas que lo provocaron serían distintas.

Pero el registro fósil siempre está incompleto y no es fácil establecer esta cronología. En este caso en particular no se sabe si las especies ya habían desaparecido al final del Pleistoceno o simplemente todavía no se han descubierto fósiles de esa época o posteriores que demuestren lo contrario.

Según las investigaciones realizadas por Faith y Surovell todo apunta a que los datos encajan mejor con una súbita desaparición de estas especies entre hace 13800 y 11400 años. Esto apoyaría las teorías que afirman que esta extinción se debió al impacto de un cometa o a la actividad de caza de los humanos, que llegaron al continente por esas fechas. También se podría deber a un cambio climático abrupto. Según Faith es posible que incluso se dieran todos estos factores a la vez.

El caso es que ya no podemos ver más mamuts, mastodontes o perezosos gigantes. Todos ellos desaparecieron para siempre de la faz de la Tierra. Pero sobrevivieron los bisontes, los mismos que nuestros antepasados pintaban en las paredes de las cuevas, animales que llegaron a formar manadas gigantes, ahora absolutamente diezmadas.

En nuestras manos está evitar más extinciones. Trabajar por ese objetivo es mucho más productivo que lamentarse por las especies que ya nunca volverán. Aunque siempre sea interesante estudiar las extinciones del pasado.

Fuente: laflecha.net

jueves, 1 de octubre de 2009

Un parásito causó la muerte de Sue, el mayor dinosaurio jamás encontrado


La cabeza y la mandíbula de Sue muestran las cicatrices causadas por el parásito / Universidad de Queensland

Como si de un capítulo de CSI se tratara, un equipo de científicos ha conseguido resolver el misterio de la muerte de Sue, el más grande, completo y mejor preservado ejemplar de Tiranosaurus rex encontrado hasta ahora. Una de las principales hipótesis apuntaban a que el famoso dinosaurio, atracción estrella del Museo Field de Chicago, salió derrotado en un cruento combate con otro sangriento congénere, pero la realidad parece mucho más prosaica. Al parecer, fue un humilde parásito -común entre las aves actuales- el que consiguió tumbar a una bestia de trece metros de largo y siete toneladas de peso.

Los restos de Sue muestran unas curiosas incisiones en la mandíbula que muchos atribuían a las señales de un choque de titanes, posiblemente a la pelea con otro T. rex. Tras estudiar los restos, científicos de la Universidad de Queensland (Australia) llegaron a otra conclusión. Los investigadores creen que Sue padecía tricomonosis, una enfermedad provocada por el parásito Trichomonas gallinae, un protozoo unicelular que algunas aves modernas, como las palomas, albergan casi sin enterarse, aunque sí afecta más a las rapaces. La infección en la garganta y en la boca de Sue pudo haber sido tan grave que el dinosaurio era incapaz de tragar y murió de hambre.

Prácticas caníbales«Es irónico pensar que un animal tan aterrador como Sue probablemente murió por la infección de un parásito. Nunca volveremos a mirar igual a una paloma», apunta el investigador Steven Salisbury. El científico y su equipo analizaron la mandíbula de Sue y las de 60 especímenes de tiranosaurio. Casi el 15% mostraba lesiones que previamente se habían atribuido a mordiscos, pero que podían haber sido causadas por infecciones bacterianas. Estos agujeros medían de 0,5 a 2,5 centímetros.

Las citratrices de peleas entre tiranosaurios y otros dinosaurios son habituales, pero difieren notablemente de las lesiones de tricomonosis, según Ewan Wolff, un paleontólogo de vertebrados de la Universidad de Wisconsin en Madison. Los agujeros que hace el parásito son más limpios y de bordes lisos, mientras que los mordiscos son desordenados, con perforación del hueso. Como se sabe que los tiranosaurios luchaban entre sí y a veces incluso tenían prácticas caníbales y se devoraban unos a otros, el parásito pudo expandirse de esta forma. Como no hay evidencia conocida de tricomonosis en otros dinosaurios, los investigadores creen que los tiranosaurios fueron la fuente de la enfermedad y la transmitieron al entorno.

Los resultados del estudio, que publica la revista PLoS ONE, refuerzan las múltiples conexiones que existen entre los dinosaurios y las aves.

Fuente:abc.es