martes, 16 de abril de 2013
Descubren una nueva especie de primate que vivió hace 35 millones de años en Lleida
Una nueva especie de primate de la tribu de los ancomominis, un grupo de primates del Eoceno de tamaño muy pequeño, ha sido descubierta por investigadores del Insituto Catalán de Paleontología (ICP) en el Pallars Jussà, en Lleida. Se trata de un pequeño estrepsirrino -una suborden de primates cuya principal característica es su nariz húmeda- de hace 35 millones de años y que cuenta con una dentición muy particular.
Nievesia sossisensis es el nombre con el que se ha bautizado a la nueva especie, cuyo estudio se ha publicado en la revista Journal of Human Evolution. Conjuntamente con otros hallazgos ha permitido determinar las implicaciones de las relaciones de parentesco (filogenéticas) de varios primates del Eoceno de la Península Ibérica, ha informado el ICP en una nota.
El primate pertenece a la tribu de los ancomominis, de los cuales se estima que pesaban entre 100 y 150 gramos. Nievesia sossiensis vivió hace unos 35 millones de años y es el primer representante de esta tribu que se encuentra el yacimiento de Sossís.
Una dentición que marca la diferencia
Los ancomominis forman parte de los adapiformes, un grupo que comprende varias familias de primates extintos que ocupó gran parte del hemisferio Norte, el Norte de África y Asia tropical desde el Eoceno hasta el Mioceno, hace entre 55 y cinco millones de años. Se caracterizan por una dentición bastante primitiva, con unos premolares alargados, que presentan una cúspide muy grande, con los extremos de delante y detrás cortantes y unos laterales planos.
Nievesia sossisensis, a diferencia de otros ancomominis, no presenta el esmalte arrugado y destaca por la presencia de un mesostilo (una pequeña cúspide) en los molares superiores. También se caracteriza por tener unos molares inferiores más grandes que la mayoría de ancomominis y por no presentar paracónido (una cúspide que corona el diente por la parte de delante).
Estudio de los primates del Eoceno
Los primates del Eoceno han sido un grupo tradicionalmente poco estudiado. El paleontólogo Miquel Crusafont y sus colaboradores describieron su presencia en los años 60 en yacimientos como el de Sant Jaume de Frontanyà o Sossís (en Lleida). Durante la década de los 90, los investigadores del ICP Salvador Moyà-Solà, Meike Köhler y otros colaboradores recuperaron y estudiaron grandes volúmenes de sedimento que han permitido obtener una de las mayores colecciones de Europa determinados grupos de primates fósiles.
Los últimos años han sido los investigadores del ICP Judit Marigó y Raef MinWin-Barakat, dirigidos por Salvador Moyà-Solà, los que han tomado el relevo y han descrito nuevos géneros y especies como Anchomomys frontanyensis el yacimiento de Sant Jaume de Frontanyà o la misma Nievessia sossisensis, en Sossís.
El nombre del nuevo primate ha sido elegido en honor a Nieves López Martínez, paleontóloga destacada por sus estudios en mamíferos del Cretácico y del Cenozoico de los Pirineos y que desarrolló una gran labor en el yacimiento de Sossís. Filogenéticamente, los resultados sitúan esta especie cercana a Mazateronodon y, en segunda instancia a Anchomomys, dos géneros de ancomominis presentes en otros yacimientos de la Península Ibérica.
Fuente: rtve.es
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lunes, 11 de marzo de 2013
El verdadero Adán vivió hace 338.000 años
Un afroamericano de Carolina del Sur llevaba sin saberlo el cromosoma Y más antiguo del mundo. Su origen se remonta al primer ancestro masculino de todos los humanos de hoy, que vivió en África unos 150.000 años antes de lo que se pensaba y pudo ser el hijo de un cruce con homínidos arcaicos
El paleoantropólogo británico Chris Stringer muestra el cráneo de un homínido / NHM
Hace algún tiempo, Albert Perry, un afroamericano de Carolina del Sur, se convirtió en una de las miles de personas que se hacen una prueba de ADN para dilucidar sus raíces familiares. Una compañía de EEUU se encargó de secuenciar su cromosoma Y para recuperar su linaje paterno e indicar dónde vivieron sus primeros ancestros. La familia de Perry había sido la que envió las muestras a la empresa, tal vez para darle una sorpresa. Los resultados del análisis no han podido ser más impactantes, no sólo para la familia de Perry, sino para todo el género humano. Muestran que el cromosoma Y de Perry es el más antiguo que se ha visto hasta el momento y que viene del hombre del que descienden todos los humanos actuales. Unos lo llaman el padre de todos los hombres, otros el Adán genético y su antigüedad es apabullante, pues parece que vivió antes de la aparición de nuestra especie, los Homo sapiens.
El análisis se ha centrado en el cromosoma Y porque este pasa de padres a hijos y permite remontar cientos de generaciones por el linaje paterno. Según los cálculos del equipo de científicos que ha analizado en detalle el ADN de Perry, este afroamericano desciende de un hombre que vivió en África hace 338.000 años, según explican en un estudio publicado en American Journal of Human Genetics. Esto obliga a repensar cómo y cuándo se originó nuestra especie.
El análisis se ha centrado en el cromosoma Y porque este pasa de padres a hijos y permite remontar cientos de generaciones por el linaje paterno. Según los cálculos del equipo de científicos que ha analizado en detalle el ADN de Perry, este afroamericano desciende de un hombre que vivió en África hace 338.000 años, según explican en un estudio publicado en American Journal of Human Genetics. Esto obliga a repensar cómo y cuándo se originó nuestra especie.
Hasta ahora, los restos más antiguos de sapiens que se han hallado tienen unos 195.000 años. Estudios anteriores del cromosoma Y de poblaciones actuales de todo el mundo indicaban que el llamado Adán genético, el ancestro masculino común de todos los humanos actuales, vivió hace entre 60.000 y 140.000 años. Otros trabajos basados en el genoma mitocondrial, parte del ADN que legan sólo las madres, indicaba que la llamada Eva mitocondrial de la que son parientes todos los humanos modernos vivió hace unos 200.000 años.
La nueva fecha en base al cromosoma Y de Perry, obtenida por el equipo del genetista de la Universidad de Arizona Mike Hammer, pone patas arriba este escenario, ya que sitúa el origen paterno de los humanos modernos en un tiempo en el que en teoría no había humanos modernos. ¿Cómo puede explicarse esta contradicción? Los autores del estudio apuntan una posibilidad: los humanos modernos se cruzaron con homínidos arcaicos, tuvieron hijos y de ellos surgió el origen de la gran familia humana. En otras palabras, el Homo sapiens actual sería el fruto de un mestizaje entre especies sucedido en África hace miles de años y del que apenas se conocen detalles.
Un sapiens híbrido
Esta posibilidad hubiera sonado como un disparate hace no mucho tiempo, pero hoy es totalmente plausible. Estudios anteriores han demostrado que en Europa hubo cruces entre tres especies de homínidos bien conocidas: sapiens, neandertales y denisovanos, un nuevo linaje humano descubierto en 2010. Como testimonio de aquel sexo prehistórico muchos humanos modernos de hoy llevan ADN neandertal y denisovano. Ahora, el estudio de Hammer apuntaría a un cruce adicional con un homínido africano que habría contribuido parte de su ADN a conformar lo que hoy es el Homo sapiens.
“El estudio ha pasado un poco desapercibido, pero es muy interesante”, opina Carles Lalueza-Fox, genetista español y uno de los autores del primer borrador del genoma neandertal, publicado en 2010. Para Lalueza-Fox hay dos formas de explicar los sorprendentes resultados obtenidos por Hammer. “O bien la filogenia del cromosoma Y, y por tanto el origen de nuestra especie, es más antiguo de lo que pensábamos, más antiguo que los fósiles más antiguos como los de Omo, o bien esto viene de alguna hibridación con algún hominino más arcaico en África, del cual desconocemos todo”.
Estas dos posibilidades no son excluyentes, es decir, el origen de los humanos actuales podría ser más antiguo de lo que se pensaba y además haberse cruzado con homínidos más primitivos. Lo que queda claro es que “todos descendemos de él”, dice Lalueza-Fox, en referencia a aquel hombre de hace 338.000 años.
Buscando a Adán en África
De todos los fósiles encontrados hasta ahora que podrían apoyar sus resultados, Hammer destaca en su estudio un extraño cráneo revisado en 2011. Perteneció al homínido de Iwo Eleru, que vivió hace sólo 13.000 años en lo que hoy es Nigeria. Tenía una mezcla de rasgos primitivos y modernos nunca vistos y un equipo dirigido por el paleoantropólogo británico Chris Stringer cree que este homínido era un superviviente híbrido de un cruce entre homínidos primitivos y humanos modernos.
Hammer ha intentado encontrar el origen geográfico del cromosoma Y de Perry, recientemente fallecido, y lo ha conseguido en parte. Tras buscar en una base de datos de ADN con muestras de casi 6.000 personas de 10 países africanos, ha encontrado cromosomas casi idénticos al de Perry en siete personas de la etnia Mbo, que viven al oeste de Camerún. Ellos también llevan la marca paterna de aquel humano que vivió hace 338.000 años. Sus hogares están “a 800 kilómetros de Iwo Eleru”, donde se halló el supuesto híbrido, destaca el estudio.
Ahora, Hammer afronta un abismo. En un estudio anterior basado en ADN de poblaciones actuales de África había apuntando que, hace unos 30.000 años, humanos modernos y homínidos arcaicos se cruzaron. Su nuevo hallazgo apoya esta hipótesis, pero para convencer del todo debería encontrar fósiles de humanos arcaicos, extraer su ADN y demostrar que se cruzaron con los sapiens. Es algo parecido a lo que hizo el equipo de Lalueza-Fox con el genoma neandertal, pero que tal vez nunca se pueda repetir en África, opina el genetista español, dada la gran ausencia de restos que hay justo en las épocas más interesantes, hace unos 300.000 y 400.000 años, y la mala conservación del ADN antiguo en lugares cálidos. Hasta entonces Hammer propone otra opción: seguir secuenciando el genoma de africanos actuales para encontrar más ejemplos como el de Perry y los Mbo que aclaren los orígenes de nuestra especie.
Fuente: http://esmateria.com
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miércoles, 6 de marzo de 2013
Investigadores descubren restos fósiles de un camello en el Ártico superior
Un equipo de investigadores ha descubierto en el Ártico canadiense los restos fósiles de un camello que vivió en la región hace unos tres millones de años, cuando el planeta atravesaba por una fase de calentamiento.
La doctora Natalia Rybczynski, del Museo de la Naturaleza de Canadá que ha dirigido la investigación, dijo hoy a través de un comunicado que "este es un importante descubrimiento porque proporciona la primera evidencia de que camellos vivieron en la región ártica".
El descubrimiento de 30 fragmentos fósiles de una tibia de camello de la era del Plioceno medio en la isla Ellesmere, situada en el océano Ártico, fue publicado hoy en la revista online Nature Communications.
Los huesos de camellos fueron encontrados en una ladera situada cerca del fiordo Strathcona de la isla Ellesmere donde en el pasado se han localizado fósiles de hojas, madera y otras plantas.
En otro depósito de fósiles cercano, los investigadores han hallado en el pasado restos de otros mamíferos del mismo periodo como tejones, castores y caballos de tres dedos.
Los investigadores digitalizaron los 30 fragmentos fósiles descubiertos con un láser 3D lo que permitió recomponer digitalmente el hueso y comprobar que la tibia pertenecía a un mamífero de grandes dimensiones de la familia de los arteriodáctilos, a la que pertenecen animales como las vacas, cerdos y camellos.
"La primera vez que cogí una pieza, pensé que era madera. Sólo cuando regresó al campamento me di cuenta no sólo de que era un hueso pero que era de un mamífero más grande que cualquier otro que habíamos visto en los depósitos", relató Rybczynski.
Los investigadores confirmaron que los fragmentos fosilizados pertenecían a un camello utilizando un nueva técnica llamada "impresiones digitales de colágeno" y que utiliza minúsculas cantidades de colágeno, una proteína de los huesos, para determinar el animal.
El colágeno extraído de los restos fósiles indicaron que los animales modernos que más se aproximan a los camellos del Ártico canadiense son dromedarios.
Los camellos del Ártico también se asemejan al llamado camello gigante de Yukon, que se cree es el Paracamelus, el antecesor de los camellos modernos.
"Ahora tenemos un nuevo registro fósil que explica mejor la evolución de los camellos, ya que nuestra investigación muestra que el linaje del Paracamelus habitó el norte de Norteamérica durante millones de años", explicó Rybczynski.
"La explicación más simple de esta pauta sería que el Paracamelus se originó aquí. Así que quizás algunas especializaciones vistas en los camellos modernos, como pies planos y amplios, grandes ojos y las jorobas de grasa pueden ser adaptaciones derivadas de vivir en el medio ambiente ártico", añadió.
En la época en que los camellos vivían en el Ártico canadiense, la Tierra era entre 2 y 3 grados más caliente que hoy en día y la temperatura del Ártico era entre 14 y 22 grados superior.
Fuente: EFE
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jueves, 14 de febrero de 2013
Investigadores describen un cocodrilo marino que vivió hace 164 millones años
Un grupo de investigadores han descrito un nuevo cocodrilo marino del Jurásico que habitó en los fondos marinos que cubrían parte del territorio aragonés hace 164 millones de años y cuyo cráneo fosilizado fue localizado en un yacimiento paleontológico en Ricla (Zaragoza).
Según informa la Universidad de Zaragoza en un comunicado, el cráneo fue localizado hace una veintena de años en Ricla aunque no fue estudiado y bautizado con el nombre científico de "Maledictosuchus riclaensis" hasta ahora.
Para el grupo paleontológico aragonés Aragosaurus, con el que han colaborado investigadores de la Universidad de Edimburgo, se trata del ejemplar de cocodrilo marino más antiguo y mejor preservado de la Península Ibérica y debe su nombre al pueblo donde fue hallado y a los 20 años transcurridos para su estudio (de ahí la referencia a una supuesta maldición).
El "Maledictosuchus", que convivió con los dinosaurios, se conoce exclusivamente por el ejemplar de Ricla y se trata de un cráneo prácticamente completo, con un nivel de preservación que los investigadores califican de "excepcional".
El fósil, que se exhibe ahora en la facultad de Geológicas de Zaragoza, pertenece a los metiorrínquidos, un grupo de cocodrilos marinos típicos del Jurásico que se extinguieron hace 130 millones de años, en el Cretácico Inferior.
Fue localizado en 1994, durante las campañas de prospección previas a la construcción de las vías del tren AVE entre Madrid y Barcelona.
Los paleontólogos que inspeccionaron la zona hallaron el cráneo entre varios nódulos de roca a partir de unas esquirlas de hueso que les orientaron en la búsqueda.
Según los investigadores, que han publicado su análisis en la revista científica "PLoS ONE", los metiorrínquidos fueron los cocodrilos mejor adaptados al medio marino, en contraste con los actuales, no vinculados totalmente a la vida acuática.
Estos reptiles del Jurásico contaban con extremidades en forma de alertas, cola larga y bilobulada parecida a la de los tiburones, armadura dérmica como la de los cocodrilos actuales y cuerpo y cabeza con formas hidrodinámicas.
El cráneo del "Maledictosuchus" tiene dispuestas unas filas de dientes de pequeño tamaño que le permitían ajustarse a una dieta fundamentalmente piscívora, aunque también comía cefalópodos y otros invertebrados marinos.
Los investigadores consideran que este ejemplar es el miembro más antiguo de la tribu de los raqueosaurinos, un grupo de metiorrínquidos especializados, piscívoros y altamente adaptados a la vida en el mar.
Durante el Jurásico Medio, este tipo de cocodrilos se distribuyeron por toda Europa, especialmente en diversas zonas de las actuales Francia y Gran Bretaña, aunque hasta el momento no se había descubierto ningún raqueosaurino.
Por lo tanto, concluyen los investigadores, el estudio de este nuevo cocodrilo demuestra que su evolución hacia una dieta muy especializada y a la vida en mar abierto comenzó al menos diez millones de años antes de lo que se había pensado, en el Jurásico Medio.
Fuente EFE.
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martes, 25 de diciembre de 2012
La mayor muestra de arte Paleolítico en Madrid
El presidente de la Comunidad, Ignacio González, ha inaugurado, en el Museo Arqueológico Regional la mayor y más ambiciosa muestra de arte Paleolítico europeo organizada nunca y que expone las primeras muestras artísticas del ser humano. Arte sin artistas. Una mirada al Paleolítico reúne más de 140 piezas, en su mayoría originales, de hasta 42.000 años en el Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares hasta el 7 de abril.
Las piezas fueron encontradas en los yacimientos más importantes de este periodo, como Altamira, La Madeleine (Francia), Atapuerca o Mas D’Azil. Con la muestra, el Gobierno regional invita al público a reflexionar sobre el origen del arte y las principales realizaciones plásticas de unos seres humanos anónimos que habitaron en el Paleolítico Superior y que comenzaron a dibujar, pintar, esculpir, grabar y modelar la propia historia.
González, acompañado por la consejera de Empleo, Turismo y Cultura, Ana Isabel Mariño, y por el alcalde de Alcalá de Henares, Javier Bello, ha explicado que la muestra rinde homenaje al anonimato de esas personas que han legado una herencia plástica, donde técnica y oficio, se ponen al servicio de esa función primigenia del arte consistente en enseñar, conmover y complacer, en este caso, con fines rituales, mágicos o religiosos.
Piezas mostradas
Según ha destacado el presidente regional, entre las piezas mostradas están la Colección de Grabados de Laussel y su extraordinaria Venus del Cuerno, que es la primera vez que sale del Museo de Aquitania (Burdeos). También resaltan joyas del Paleolítico, que difícilmente podrán volver a ser exhibidas fuera de sus lugares de origen, como el hacha bifaz de piedra de Atapuerca, llamada ‘Excalibur’.
La exposición, comisariada por el profesor de Prehistoria en la UNED, Sergio Ripoll, está organizada en diez unidades temáticas. A través de ellas se descubre el medio físico en el que se desenvolvió la vida artística, sus útiles y técnicas, los motivos que se representaban, la materialización de su expresividad plástica en cuevas o al aire libre, el significado de sus símbolos así como la trayectoria de la investigación de este
Fuentes: cronicanorte.es
jueves, 13 de diciembre de 2012
Hallan en China las pulgas «gigantes» del Jurásico
El equipo de André Nel, entomólogo del Museo de Historia Natural de París, encontró nueve fósiles en las provincias chinas de Daohugou, Mongolia Interior y Liaoning, que datan de dos épocas diferentes, el Jurásico medio (hace 165 millones de años) y del Cretácico inferior (entre 145 y 99 millones de años).
En una época en la que la Tierra estaba habitada por dinosaurios y grandes reptiles, el hallazgo prueba que el tamaño de las pulgas también era visiblemente mayor: el cuerpo de las hembras podía medir entre 14 y 20,6 milímetros y el de los machos entre 8 y 14,7 milímetros.
Estas dimensiones contrastan con las de las pulgas actuales, que oscilan entre 0,8 y 5 milímetros, y miden de media 3,5 milímetros.
Los restos encontrados, tanto de hembras como de machos, muestran que tenían un abdomen largo y ancho, una cabeza relativamente pequeña, patas largas y una antena pequeña y compacta, pero carecían de alas.
Su rasgo más sorprendente es su boca (con forma de sifón alargado), con la que perforaban la piel de sus anfitriones, más larga en las hembras que en los machos y visiblemente menor que la de las pulgas de hoy en día.
Conservan también algunos rasgos primitivos, en particular unas patas traseras no aptas para saltar.
Estas características sugieren a los investigadores que las pulgas gigantes evolucionaron a partir de la mosca escorpión, una especie alada que habitó en el Cretácico inferior, que tenía una boca similar para alimentarse del néctar de las flores y que se extinguió con la aparición de insectos modernos como los mosquitos o las hormigas.
"La boca y los genitales de las moscas escorpión macho son muy similares a los de las pulgas gigantes, lo que apoya la teoría de que ambas especies están relacionadas y que las pulgas gigantes son moscas escorpiones que evolucionaron para alimentarse de sangre", explicó Nel a Efe.
Con motivo de esa adaptación, las pulgas perdieron sus alas y disminuyó el tamaño de su antena y de sus ojos.
El descubrimiento ha aportado también nueva información sobre la evolución en la elección de sus víctimas ya que, en un primer momento, estos parásitos podrían haberse alimentado de la sangre de dinosaurios con plumas y con posterioridad pasaron a los mamíferos y las aves.
"El gran tamaño de estas pulgas en comparación con las modernas indica que en un primer momento no debieron alimentarse de pequeños mamíferos, sino de grandes dinosaurios con plumas", indicó Nel.
"A medida que estos grandes dinosaurios se extinguieron, desaparecieron también las pulgas gigantes, mientras que las modernas se desarrollaron probablemente durante el Cretácico tardío, a la par que los mamíferos", añadió el investigador.
Sin embargo, el motivo de que su tamaño se redujese tanto permanece sin resolver.
"Quizá adaptarse para poder saltar fue una mejor solución evolutiva que tener un cuerpo grande", especuló Nel.
El hallazgo de estos fósiles es poco frecuente, ya que los restos de ectoparásitos, insectos que viven sobre la piel de sus víctimas y entre los que figuran las pulgas y piojos, son poco abundantes y difíciles de encontrar, lo que dificulta la investigación de sus orígenes en la era mesozoica.
Fuente: EFE
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jueves, 6 de diciembre de 2012
Hallan restos del dinosaurio que vivió hace 245 millones de años
Los científicos del Museo de Historia Natural de Londres, de la Universidad de Washington, en Seattle, y de la Universidad de Berkeley, en California, hallaron los restos del Nyasasaurus parringtoni, una nueva especie que pobló la Tierra entre 10 y 15 millones de años antes que los dinosaurios que hasta ahora se creían eran los más viejos. El descubrimiento fue dado a conocer en la revista especializada Biology Letters. Según los paleontólogos, el animal caminaba en dos patas, medía entre 2 y 3 metros de largo, incluyendo una larga cola, y pesaba entre 20 y 60 kilogramos.
El hallazgo indica que pasaron varios millones de años entre los primeros dinosaurios y aquellos que llegaron a dominar la Tierra. “Cubre la brecha entre los que creíamos hasta ahora eran los dinosaurios más viejos y sus parientes más cercanos” , declaró uno de los autores de la investigación, Paul Barrett, paleontólogo del Museo de Historia Natural de Londres. “Había una brecha enorme en los récords de fósiles donde dinosaurios deberían haber estado presentes, y este fósil claramente cubre esa ausencia” , agregó.
Sin embargo, el equipo de investigadores no puede estar completamente seguro que el Nyasasaurus parringtoni sea el dinosaurio más viejo del planeta, debido a que el esqueleto del animal estaba incompleto: sólo se halló un hueso del brazo exterior y seis vértebras.
La evolución temprana de los dinosaurios es difícil de desentrañar debido a que una rica variedad de reptiles estaban proliferando en ese período. De hecho, muchos investigadores hablan de posibles evoluciones paralelas, evoluciones independientes con muchas de las características que se les suponen a los dinosaurios. De todos modos, los investigadores descubrieron algunas características que sin dudas pertenecen a un dinosaurio, en especial la llamada “cresta deltopectoral elongada” , que servía como ancla para los poderosos músculos pectorales.
Sterling Nesbitt, otro de los autores del reporte, y experto de la Universidad de Washington, en Seattle, había encabezado el equipo de paleontólogos que en 2010 reportó haber hallado el dinosaurio más viejo del planeta, un miembro de la familia de los silesauros. Pero ahora perece que esas criaturas compartieron la parte más austral del supercontinente Pangaea, actualmente Sudamérica, Africa, Antártida y Australia, con los Nyasasaurus parringtoni. “Parece que esas criaturas compartían muchas características con el Nyasasaurus parringtoni. Esos animales eran los primeros de este grupo que posteriormente acabarían en los primeros dinosaurios.
El nuevo hallazgo podría ser el momento en el que ambas clases se separaron la una de la otra” , agregó. Barret finalizó el reporte explicando la importancia del hallazgo. Una noticia que indicaría que es posible cerrar la brecha evolutiva, mostrando que los dinosaurios no comenzaron a dominar la Tierra en sus inicios de la forma que lo hicieron más adelante. “Con este estudio empujamos el origen de los dinosaurios más atrás en el tiempo, a una época en que muchos grupos de reptiles estaban evolucionando. Los dinosaurios comenzaron como un grupo muy significativo de reptiles y al cabo de un tiempo en su historia, de repente explotaron y asumieron el control como las criaturas dominantes en vida durante casi 100 millones de años” , concluyó.
Fuente : elcomercio.com
El hallazgo indica que pasaron varios millones de años entre los primeros dinosaurios y aquellos que llegaron a dominar la Tierra. “Cubre la brecha entre los que creíamos hasta ahora eran los dinosaurios más viejos y sus parientes más cercanos” , declaró uno de los autores de la investigación, Paul Barrett, paleontólogo del Museo de Historia Natural de Londres. “Había una brecha enorme en los récords de fósiles donde dinosaurios deberían haber estado presentes, y este fósil claramente cubre esa ausencia” , agregó.
Sin embargo, el equipo de investigadores no puede estar completamente seguro que el Nyasasaurus parringtoni sea el dinosaurio más viejo del planeta, debido a que el esqueleto del animal estaba incompleto: sólo se halló un hueso del brazo exterior y seis vértebras.
La evolución temprana de los dinosaurios es difícil de desentrañar debido a que una rica variedad de reptiles estaban proliferando en ese período. De hecho, muchos investigadores hablan de posibles evoluciones paralelas, evoluciones independientes con muchas de las características que se les suponen a los dinosaurios. De todos modos, los investigadores descubrieron algunas características que sin dudas pertenecen a un dinosaurio, en especial la llamada “cresta deltopectoral elongada” , que servía como ancla para los poderosos músculos pectorales.
Sterling Nesbitt, otro de los autores del reporte, y experto de la Universidad de Washington, en Seattle, había encabezado el equipo de paleontólogos que en 2010 reportó haber hallado el dinosaurio más viejo del planeta, un miembro de la familia de los silesauros. Pero ahora perece que esas criaturas compartieron la parte más austral del supercontinente Pangaea, actualmente Sudamérica, Africa, Antártida y Australia, con los Nyasasaurus parringtoni. “Parece que esas criaturas compartían muchas características con el Nyasasaurus parringtoni. Esos animales eran los primeros de este grupo que posteriormente acabarían en los primeros dinosaurios.
El nuevo hallazgo podría ser el momento en el que ambas clases se separaron la una de la otra” , agregó. Barret finalizó el reporte explicando la importancia del hallazgo. Una noticia que indicaría que es posible cerrar la brecha evolutiva, mostrando que los dinosaurios no comenzaron a dominar la Tierra en sus inicios de la forma que lo hicieron más adelante. “Con este estudio empujamos el origen de los dinosaurios más atrás en el tiempo, a una época en que muchos grupos de reptiles estaban evolucionando. Los dinosaurios comenzaron como un grupo muy significativo de reptiles y al cabo de un tiempo en su historia, de repente explotaron y asumieron el control como las criaturas dominantes en vida durante casi 100 millones de años” , concluyó.
Fuente : elcomercio.com
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martes, 27 de noviembre de 2012
Científicos argentinos hallan restos de pingüino gigante en la Antártica
Científicos argentinos descubrieron en la Antártica fósiles de un pingüino gigante, de 34 millones de años de antiguedad y dos metros de altura, el más grande encontrado hasta el momento en su especie, informó el martes el Museo local de La Plata en su página web.
"Paleontólogos del Museo de Ciencias Naturales de La Plata (capital de la provincia de Buenos Aires) participaron en el descubrimiento de los restos fósiles de un pingüino gigante de 34 millones de años", señala la página de la reconocida institución platense, ubicada a unos 50 km al sur de Buenos Aires.
Se precisó que el hallazgo, realizado por un grupo de científicos encabezado por Marcelo Reguero, director de la campaña paleontológica del Instituto Antártico Argentino (IAA), "tuvo lugar en la Antártida y permite un estudio más intensivo y complejo sobre estos antecesores de los pingüinos modernos".
"Se trata del pingüino más grande que se conoce hasta el momento, en cuanto a la altura y masa corporal", explicó Carolina Acosta, investigadora de la División Paleontología Vertebrados del museo platense.
Los estudios realizados sobre los fósiles determinaron que estos animales medían unos dos metros de altura, agregó, en declaraciones a la prensa.
Según Acosta, la especie de mayor tamaño conocida hasta la actualidad era el pingüino Emperador, con 1,20 metros de altura.
La experta mencionó que el objetivo de la campaña antártica del próximo verano será "buscar nuevos esqueletos para continuar con la investigación", así como "información para conocer cómo eran sus movimientos y acerca de su anatomía".
Anteriores ejemplares encontrados y que vivieron hace millones de años, mostraban que tenían diferente plumaje del blanco y negro de los pingüinos actuales, pues lucían plumas de color marrón rojizo y gris.
Fuente: latercera.com
"Paleontólogos del Museo de Ciencias Naturales de La Plata (capital de la provincia de Buenos Aires) participaron en el descubrimiento de los restos fósiles de un pingüino gigante de 34 millones de años", señala la página de la reconocida institución platense, ubicada a unos 50 km al sur de Buenos Aires.
Se precisó que el hallazgo, realizado por un grupo de científicos encabezado por Marcelo Reguero, director de la campaña paleontológica del Instituto Antártico Argentino (IAA), "tuvo lugar en la Antártida y permite un estudio más intensivo y complejo sobre estos antecesores de los pingüinos modernos".
"Se trata del pingüino más grande que se conoce hasta el momento, en cuanto a la altura y masa corporal", explicó Carolina Acosta, investigadora de la División Paleontología Vertebrados del museo platense.
Los estudios realizados sobre los fósiles determinaron que estos animales medían unos dos metros de altura, agregó, en declaraciones a la prensa.
Según Acosta, la especie de mayor tamaño conocida hasta la actualidad era el pingüino Emperador, con 1,20 metros de altura.
La experta mencionó que el objetivo de la campaña antártica del próximo verano será "buscar nuevos esqueletos para continuar con la investigación", así como "información para conocer cómo eran sus movimientos y acerca de su anatomía".
Anteriores ejemplares encontrados y que vivieron hace millones de años, mostraban que tenían diferente plumaje del blanco y negro de los pingüinos actuales, pues lucían plumas de color marrón rojizo y gris.
Fuente: latercera.com
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Un nuevo estudio concluye que el ave gigante Diatryma era herbívora.
Un equipo de investigadores de Washington (E.E.U.U.) ha estudiado icnitas del pájaro gigante Diatryma, descubiertas en 2009. Estudios anteriores han sugerido que el animal era un depredador carnívoro o carroñero, pero el nuevo estudio apoya la teoría de que en realidad era herbívoro.
El ave no voladora Diatryma medía unos 2 metros de altura y tenía una enorme cabeza con un pico grande.
El estudio, publicado en la revista Paleontology, ha analizado un conjunto de huellas del Eoceno Inferior, que forman parte de la Formación Chuckanut en el noroeste de Washington.
El equipo llegó a la conclusión de que los rastros muestran claramente que los animales no tenían garras largas, sino más bien las uñas cortas. Según los investigadores este es un argumento en contra de que la ave cogiera a sus presas y utilizara las garras para mantenerlos cerca.
Los primeros paleontólogos que estudiaron los fósiles de Diatryma concluyeron que el pájaro gigante era un depredador debido a su tamaño, la enorme cabeza y el pico grande. Además, los primeros restos de Diatryma que se encuentraron en los EE.UU. estaban junto a fósiles de minúsculos caballos y otros pequéños mamíferos pequeños, lo que para algunos científicos significaba que estos debían haber sido presas de las aves.
Sin embargo, Diatryma también tenía patas relativamente cortas, lo que lleva a otros a sugerir que no podía correr lo suficientemente rápido para capturar a sus presas, por lo que era un herbívoro.
Un análisis más detallado ha mostrado que el ave no tenía un gancho en el extremo de su pico, una característica que se encuentra en todas las rapaces que les ayuda a sostener la presa.
La conclusión del nuevo estudio de que el animal no tenía garras añade fuerza a la hipótesis de que su dieta era herbívora. Para ellos un escenario más probable sería que el Diatryma utilizara su pico para comer follaje, frutos y semillas de los bosques subtropicales en los que vivía.
Fuente: BBC.
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