martes, 25 de diciembre de 2012
La mayor muestra de arte Paleolítico en Madrid
El presidente de la Comunidad, Ignacio González, ha inaugurado, en el Museo Arqueológico Regional la mayor y más ambiciosa muestra de arte Paleolítico europeo organizada nunca y que expone las primeras muestras artísticas del ser humano. Arte sin artistas. Una mirada al Paleolítico reúne más de 140 piezas, en su mayoría originales, de hasta 42.000 años en el Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares hasta el 7 de abril.
Las piezas fueron encontradas en los yacimientos más importantes de este periodo, como Altamira, La Madeleine (Francia), Atapuerca o Mas D’Azil. Con la muestra, el Gobierno regional invita al público a reflexionar sobre el origen del arte y las principales realizaciones plásticas de unos seres humanos anónimos que habitaron en el Paleolítico Superior y que comenzaron a dibujar, pintar, esculpir, grabar y modelar la propia historia.
González, acompañado por la consejera de Empleo, Turismo y Cultura, Ana Isabel Mariño, y por el alcalde de Alcalá de Henares, Javier Bello, ha explicado que la muestra rinde homenaje al anonimato de esas personas que han legado una herencia plástica, donde técnica y oficio, se ponen al servicio de esa función primigenia del arte consistente en enseñar, conmover y complacer, en este caso, con fines rituales, mágicos o religiosos.
Piezas mostradas
Según ha destacado el presidente regional, entre las piezas mostradas están la Colección de Grabados de Laussel y su extraordinaria Venus del Cuerno, que es la primera vez que sale del Museo de Aquitania (Burdeos). También resaltan joyas del Paleolítico, que difícilmente podrán volver a ser exhibidas fuera de sus lugares de origen, como el hacha bifaz de piedra de Atapuerca, llamada ‘Excalibur’.
La exposición, comisariada por el profesor de Prehistoria en la UNED, Sergio Ripoll, está organizada en diez unidades temáticas. A través de ellas se descubre el medio físico en el que se desenvolvió la vida artística, sus útiles y técnicas, los motivos que se representaban, la materialización de su expresividad plástica en cuevas o al aire libre, el significado de sus símbolos así como la trayectoria de la investigación de este
Fuentes: cronicanorte.es
jueves, 13 de diciembre de 2012
Hallan en China las pulgas «gigantes» del Jurásico
El equipo de André Nel, entomólogo del Museo de Historia Natural de París, encontró nueve fósiles en las provincias chinas de Daohugou, Mongolia Interior y Liaoning, que datan de dos épocas diferentes, el Jurásico medio (hace 165 millones de años) y del Cretácico inferior (entre 145 y 99 millones de años).
En una época en la que la Tierra estaba habitada por dinosaurios y grandes reptiles, el hallazgo prueba que el tamaño de las pulgas también era visiblemente mayor: el cuerpo de las hembras podía medir entre 14 y 20,6 milímetros y el de los machos entre 8 y 14,7 milímetros.
Estas dimensiones contrastan con las de las pulgas actuales, que oscilan entre 0,8 y 5 milímetros, y miden de media 3,5 milímetros.
Los restos encontrados, tanto de hembras como de machos, muestran que tenían un abdomen largo y ancho, una cabeza relativamente pequeña, patas largas y una antena pequeña y compacta, pero carecían de alas.
Su rasgo más sorprendente es su boca (con forma de sifón alargado), con la que perforaban la piel de sus anfitriones, más larga en las hembras que en los machos y visiblemente menor que la de las pulgas de hoy en día.
Conservan también algunos rasgos primitivos, en particular unas patas traseras no aptas para saltar.
Estas características sugieren a los investigadores que las pulgas gigantes evolucionaron a partir de la mosca escorpión, una especie alada que habitó en el Cretácico inferior, que tenía una boca similar para alimentarse del néctar de las flores y que se extinguió con la aparición de insectos modernos como los mosquitos o las hormigas.
"La boca y los genitales de las moscas escorpión macho son muy similares a los de las pulgas gigantes, lo que apoya la teoría de que ambas especies están relacionadas y que las pulgas gigantes son moscas escorpiones que evolucionaron para alimentarse de sangre", explicó Nel a Efe.
Con motivo de esa adaptación, las pulgas perdieron sus alas y disminuyó el tamaño de su antena y de sus ojos.
El descubrimiento ha aportado también nueva información sobre la evolución en la elección de sus víctimas ya que, en un primer momento, estos parásitos podrían haberse alimentado de la sangre de dinosaurios con plumas y con posterioridad pasaron a los mamíferos y las aves.
"El gran tamaño de estas pulgas en comparación con las modernas indica que en un primer momento no debieron alimentarse de pequeños mamíferos, sino de grandes dinosaurios con plumas", indicó Nel.
"A medida que estos grandes dinosaurios se extinguieron, desaparecieron también las pulgas gigantes, mientras que las modernas se desarrollaron probablemente durante el Cretácico tardío, a la par que los mamíferos", añadió el investigador.
Sin embargo, el motivo de que su tamaño se redujese tanto permanece sin resolver.
"Quizá adaptarse para poder saltar fue una mejor solución evolutiva que tener un cuerpo grande", especuló Nel.
El hallazgo de estos fósiles es poco frecuente, ya que los restos de ectoparásitos, insectos que viven sobre la piel de sus víctimas y entre los que figuran las pulgas y piojos, son poco abundantes y difíciles de encontrar, lo que dificulta la investigación de sus orígenes en la era mesozoica.
Fuente: EFE
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jueves, 6 de diciembre de 2012
Hallan restos del dinosaurio que vivió hace 245 millones de años
Los científicos del Museo de Historia Natural de Londres, de la Universidad de Washington, en Seattle, y de la Universidad de Berkeley, en California, hallaron los restos del Nyasasaurus parringtoni, una nueva especie que pobló la Tierra entre 10 y 15 millones de años antes que los dinosaurios que hasta ahora se creían eran los más viejos. El descubrimiento fue dado a conocer en la revista especializada Biology Letters. Según los paleontólogos, el animal caminaba en dos patas, medía entre 2 y 3 metros de largo, incluyendo una larga cola, y pesaba entre 20 y 60 kilogramos.
El hallazgo indica que pasaron varios millones de años entre los primeros dinosaurios y aquellos que llegaron a dominar la Tierra. “Cubre la brecha entre los que creíamos hasta ahora eran los dinosaurios más viejos y sus parientes más cercanos” , declaró uno de los autores de la investigación, Paul Barrett, paleontólogo del Museo de Historia Natural de Londres. “Había una brecha enorme en los récords de fósiles donde dinosaurios deberían haber estado presentes, y este fósil claramente cubre esa ausencia” , agregó.
Sin embargo, el equipo de investigadores no puede estar completamente seguro que el Nyasasaurus parringtoni sea el dinosaurio más viejo del planeta, debido a que el esqueleto del animal estaba incompleto: sólo se halló un hueso del brazo exterior y seis vértebras.
La evolución temprana de los dinosaurios es difícil de desentrañar debido a que una rica variedad de reptiles estaban proliferando en ese período. De hecho, muchos investigadores hablan de posibles evoluciones paralelas, evoluciones independientes con muchas de las características que se les suponen a los dinosaurios. De todos modos, los investigadores descubrieron algunas características que sin dudas pertenecen a un dinosaurio, en especial la llamada “cresta deltopectoral elongada” , que servía como ancla para los poderosos músculos pectorales.
Sterling Nesbitt, otro de los autores del reporte, y experto de la Universidad de Washington, en Seattle, había encabezado el equipo de paleontólogos que en 2010 reportó haber hallado el dinosaurio más viejo del planeta, un miembro de la familia de los silesauros. Pero ahora perece que esas criaturas compartieron la parte más austral del supercontinente Pangaea, actualmente Sudamérica, Africa, Antártida y Australia, con los Nyasasaurus parringtoni. “Parece que esas criaturas compartían muchas características con el Nyasasaurus parringtoni. Esos animales eran los primeros de este grupo que posteriormente acabarían en los primeros dinosaurios.
El nuevo hallazgo podría ser el momento en el que ambas clases se separaron la una de la otra” , agregó. Barret finalizó el reporte explicando la importancia del hallazgo. Una noticia que indicaría que es posible cerrar la brecha evolutiva, mostrando que los dinosaurios no comenzaron a dominar la Tierra en sus inicios de la forma que lo hicieron más adelante. “Con este estudio empujamos el origen de los dinosaurios más atrás en el tiempo, a una época en que muchos grupos de reptiles estaban evolucionando. Los dinosaurios comenzaron como un grupo muy significativo de reptiles y al cabo de un tiempo en su historia, de repente explotaron y asumieron el control como las criaturas dominantes en vida durante casi 100 millones de años” , concluyó.
Fuente : elcomercio.com
El hallazgo indica que pasaron varios millones de años entre los primeros dinosaurios y aquellos que llegaron a dominar la Tierra. “Cubre la brecha entre los que creíamos hasta ahora eran los dinosaurios más viejos y sus parientes más cercanos” , declaró uno de los autores de la investigación, Paul Barrett, paleontólogo del Museo de Historia Natural de Londres. “Había una brecha enorme en los récords de fósiles donde dinosaurios deberían haber estado presentes, y este fósil claramente cubre esa ausencia” , agregó.
Sin embargo, el equipo de investigadores no puede estar completamente seguro que el Nyasasaurus parringtoni sea el dinosaurio más viejo del planeta, debido a que el esqueleto del animal estaba incompleto: sólo se halló un hueso del brazo exterior y seis vértebras.
La evolución temprana de los dinosaurios es difícil de desentrañar debido a que una rica variedad de reptiles estaban proliferando en ese período. De hecho, muchos investigadores hablan de posibles evoluciones paralelas, evoluciones independientes con muchas de las características que se les suponen a los dinosaurios. De todos modos, los investigadores descubrieron algunas características que sin dudas pertenecen a un dinosaurio, en especial la llamada “cresta deltopectoral elongada” , que servía como ancla para los poderosos músculos pectorales.
Sterling Nesbitt, otro de los autores del reporte, y experto de la Universidad de Washington, en Seattle, había encabezado el equipo de paleontólogos que en 2010 reportó haber hallado el dinosaurio más viejo del planeta, un miembro de la familia de los silesauros. Pero ahora perece que esas criaturas compartieron la parte más austral del supercontinente Pangaea, actualmente Sudamérica, Africa, Antártida y Australia, con los Nyasasaurus parringtoni. “Parece que esas criaturas compartían muchas características con el Nyasasaurus parringtoni. Esos animales eran los primeros de este grupo que posteriormente acabarían en los primeros dinosaurios.
El nuevo hallazgo podría ser el momento en el que ambas clases se separaron la una de la otra” , agregó. Barret finalizó el reporte explicando la importancia del hallazgo. Una noticia que indicaría que es posible cerrar la brecha evolutiva, mostrando que los dinosaurios no comenzaron a dominar la Tierra en sus inicios de la forma que lo hicieron más adelante. “Con este estudio empujamos el origen de los dinosaurios más atrás en el tiempo, a una época en que muchos grupos de reptiles estaban evolucionando. Los dinosaurios comenzaron como un grupo muy significativo de reptiles y al cabo de un tiempo en su historia, de repente explotaron y asumieron el control como las criaturas dominantes en vida durante casi 100 millones de años” , concluyó.
Fuente : elcomercio.com
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martes, 27 de noviembre de 2012
Científicos argentinos hallan restos de pingüino gigante en la Antártica
Científicos argentinos descubrieron en la Antártica fósiles de un pingüino gigante, de 34 millones de años de antiguedad y dos metros de altura, el más grande encontrado hasta el momento en su especie, informó el martes el Museo local de La Plata en su página web.
"Paleontólogos del Museo de Ciencias Naturales de La Plata (capital de la provincia de Buenos Aires) participaron en el descubrimiento de los restos fósiles de un pingüino gigante de 34 millones de años", señala la página de la reconocida institución platense, ubicada a unos 50 km al sur de Buenos Aires.
Se precisó que el hallazgo, realizado por un grupo de científicos encabezado por Marcelo Reguero, director de la campaña paleontológica del Instituto Antártico Argentino (IAA), "tuvo lugar en la Antártida y permite un estudio más intensivo y complejo sobre estos antecesores de los pingüinos modernos".
"Se trata del pingüino más grande que se conoce hasta el momento, en cuanto a la altura y masa corporal", explicó Carolina Acosta, investigadora de la División Paleontología Vertebrados del museo platense.
Los estudios realizados sobre los fósiles determinaron que estos animales medían unos dos metros de altura, agregó, en declaraciones a la prensa.
Según Acosta, la especie de mayor tamaño conocida hasta la actualidad era el pingüino Emperador, con 1,20 metros de altura.
La experta mencionó que el objetivo de la campaña antártica del próximo verano será "buscar nuevos esqueletos para continuar con la investigación", así como "información para conocer cómo eran sus movimientos y acerca de su anatomía".
Anteriores ejemplares encontrados y que vivieron hace millones de años, mostraban que tenían diferente plumaje del blanco y negro de los pingüinos actuales, pues lucían plumas de color marrón rojizo y gris.
Fuente: latercera.com
"Paleontólogos del Museo de Ciencias Naturales de La Plata (capital de la provincia de Buenos Aires) participaron en el descubrimiento de los restos fósiles de un pingüino gigante de 34 millones de años", señala la página de la reconocida institución platense, ubicada a unos 50 km al sur de Buenos Aires.
Se precisó que el hallazgo, realizado por un grupo de científicos encabezado por Marcelo Reguero, director de la campaña paleontológica del Instituto Antártico Argentino (IAA), "tuvo lugar en la Antártida y permite un estudio más intensivo y complejo sobre estos antecesores de los pingüinos modernos".
"Se trata del pingüino más grande que se conoce hasta el momento, en cuanto a la altura y masa corporal", explicó Carolina Acosta, investigadora de la División Paleontología Vertebrados del museo platense.
Los estudios realizados sobre los fósiles determinaron que estos animales medían unos dos metros de altura, agregó, en declaraciones a la prensa.
Según Acosta, la especie de mayor tamaño conocida hasta la actualidad era el pingüino Emperador, con 1,20 metros de altura.
La experta mencionó que el objetivo de la campaña antártica del próximo verano será "buscar nuevos esqueletos para continuar con la investigación", así como "información para conocer cómo eran sus movimientos y acerca de su anatomía".
Anteriores ejemplares encontrados y que vivieron hace millones de años, mostraban que tenían diferente plumaje del blanco y negro de los pingüinos actuales, pues lucían plumas de color marrón rojizo y gris.
Fuente: latercera.com
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Un nuevo estudio concluye que el ave gigante Diatryma era herbívora.
Un equipo de investigadores de Washington (E.E.U.U.) ha estudiado icnitas del pájaro gigante Diatryma, descubiertas en 2009. Estudios anteriores han sugerido que el animal era un depredador carnívoro o carroñero, pero el nuevo estudio apoya la teoría de que en realidad era herbívoro.
El ave no voladora Diatryma medía unos 2 metros de altura y tenía una enorme cabeza con un pico grande.
El estudio, publicado en la revista Paleontology, ha analizado un conjunto de huellas del Eoceno Inferior, que forman parte de la Formación Chuckanut en el noroeste de Washington.
El equipo llegó a la conclusión de que los rastros muestran claramente que los animales no tenían garras largas, sino más bien las uñas cortas. Según los investigadores este es un argumento en contra de que la ave cogiera a sus presas y utilizara las garras para mantenerlos cerca.
Los primeros paleontólogos que estudiaron los fósiles de Diatryma concluyeron que el pájaro gigante era un depredador debido a su tamaño, la enorme cabeza y el pico grande. Además, los primeros restos de Diatryma que se encuentraron en los EE.UU. estaban junto a fósiles de minúsculos caballos y otros pequéños mamíferos pequeños, lo que para algunos científicos significaba que estos debían haber sido presas de las aves.
Sin embargo, Diatryma también tenía patas relativamente cortas, lo que lleva a otros a sugerir que no podía correr lo suficientemente rápido para capturar a sus presas, por lo que era un herbívoro.
Un análisis más detallado ha mostrado que el ave no tenía un gancho en el extremo de su pico, una característica que se encuentra en todas las rapaces que les ayuda a sostener la presa.
La conclusión del nuevo estudio de que el animal no tenía garras añade fuerza a la hipótesis de que su dieta era herbívora. Para ellos un escenario más probable sería que el Diatryma utilizara su pico para comer follaje, frutos y semillas de los bosques subtropicales en los que vivía.
Fuente: BBC.
viernes, 17 de agosto de 2012
El hombre moderno conserva el genoma neandertal porque tuvieron un ancestro común
Todos los homo sapiens del planeta -todos excepto los africanos-
compartimos un 2% de genoma neandertal. Ahora, una nueva investigación
pone en duda que se haya producido hibridación entre especies.
Científicos de la Universidad de Cambridge reconocen las similitudes
genéticas, pero creen que pueden explicarse, simplemente, por un
ancestro común. Sus conclusiones aparecen en la revista Proceedings de
la Academia Nacional de Ciencias (PNAS).
La evidencia genética indica que los euroasiáticos comparten con los neandertales entre el 1% y el 4% de su ADN, algo que no ocurre en el caso de los africanos. Estudios anteriores habían concluido que esta diferencia podía explicarse porque la hibridación ocurrió cuando los humanos modernos salieron de África y se mezclaron con los neandertales que ya habitaban en Europa.
Sin embargo, el nuevo estudio ha proporcionado una explicación alternativa para las similitudes genéticas. Los científicos descubrieron que un ancestro común, sin ningún tipo de hibridación, explica estas similitudes genéticas. En otras palabras, según los investigadores, no se produjo ningún tipo de ingreso reciente de ADN neandertal en los humanos modernos. Ya venía de antes.
«Nuestro trabajo demuestra claramente que los patrones vistos en la actualidad en el genoma del neandertal no son excepcionales, sino que concuerdan con nuestras expectativas de lo que podríamos ver sin la hibridación. Si sucedió algún cruce -es difícil decir que nunca ocurrió- habría sido mucho más escaso de lo que se dice», afirma Andrea Manica, responsable del estudio.
Neandertales y humanos modernos compartieron un ancestro común que se cree se extendió por África y Europa hace medio millón de años. De la misma forma que existen poblaciones muy diferentes actualmente en Europa, las poblaciones de ese ancestro común no estaban completamente mezcladas a través de los continentes, pero las que se encontraban más cerca posiblemente tenían más similitudes genéticas que las que estaban lejos.
Después, de 350.000 a 300.000 años atrás, los grupos europeo y africano se separaron. El europeo se convirtió en neandertal, y el africano en homo sapiens. Sin embargo, porque las poblaciones dentro de cada continente no estaban libres de mezcla, la población de humanos modernos en África que estaba más cerca de Europa habría retenido más ADN ancestral (en concreto, variantes genéticas) que también compartían con los neandertales.
Sobre esta base, los científicos crearon un modelo para determinar si las similitudes genéticas entre humanos modernos y neandertales, que habían sido atribuidas a la hibridación, podrían deberse a la proximidad de los humanos modernos en el norte de África (que más tarde poblarían Europa) con los neandertales. Los científicos concluyeron que cuando los seres humanos modernos se expandieron fuera de África hace 60.000 o 70.000 años, trajeron esa similitud genética con ellos, por lo que los europeos y los asiáticos son más similares a los neandertales que los africanos.
La evidencia genética indica que los euroasiáticos comparten con los neandertales entre el 1% y el 4% de su ADN, algo que no ocurre en el caso de los africanos. Estudios anteriores habían concluido que esta diferencia podía explicarse porque la hibridación ocurrió cuando los humanos modernos salieron de África y se mezclaron con los neandertales que ya habitaban en Europa.
Sin embargo, el nuevo estudio ha proporcionado una explicación alternativa para las similitudes genéticas. Los científicos descubrieron que un ancestro común, sin ningún tipo de hibridación, explica estas similitudes genéticas. En otras palabras, según los investigadores, no se produjo ningún tipo de ingreso reciente de ADN neandertal en los humanos modernos. Ya venía de antes.
«Nuestro trabajo demuestra claramente que los patrones vistos en la actualidad en el genoma del neandertal no son excepcionales, sino que concuerdan con nuestras expectativas de lo que podríamos ver sin la hibridación. Si sucedió algún cruce -es difícil decir que nunca ocurrió- habría sido mucho más escaso de lo que se dice», afirma Andrea Manica, responsable del estudio.
Neandertales y humanos modernos compartieron un ancestro común que se cree se extendió por África y Europa hace medio millón de años. De la misma forma que existen poblaciones muy diferentes actualmente en Europa, las poblaciones de ese ancestro común no estaban completamente mezcladas a través de los continentes, pero las que se encontraban más cerca posiblemente tenían más similitudes genéticas que las que estaban lejos.
Después, de 350.000 a 300.000 años atrás, los grupos europeo y africano se separaron. El europeo se convirtió en neandertal, y el africano en homo sapiens. Sin embargo, porque las poblaciones dentro de cada continente no estaban libres de mezcla, la población de humanos modernos en África que estaba más cerca de Europa habría retenido más ADN ancestral (en concreto, variantes genéticas) que también compartían con los neandertales.
Sobre esta base, los científicos crearon un modelo para determinar si las similitudes genéticas entre humanos modernos y neandertales, que habían sido atribuidas a la hibridación, podrían deberse a la proximidad de los humanos modernos en el norte de África (que más tarde poblarían Europa) con los neandertales. Los científicos concluyeron que cuando los seres humanos modernos se expandieron fuera de África hace 60.000 o 70.000 años, trajeron esa similitud genética con ellos, por lo que los europeos y los asiáticos son más similares a los neandertales que los africanos.
Fuente: homoysapiens.com/
miércoles, 13 de junio de 2012
Descubren en Castellón restos fósiles del último marsupial europeo
Científico españoles han descubierto en la Cuenca Ribesalbes-Alcora (Castellón) los restos fósiles de 'Amphiperatherium frequens', considerado el último marsupial europeo, extinguido hace 14 millones de años.
El trabajo, publicado en la revista 'Comptes Rendus Palevol', presenta la primera descripción de restos fósiles en España de este marsupial del que sólo se habían documentado restos en Europa Central, donde, según han explicado los expertos, las condiciones ambientales durante el periodo Mioceno --en el que se data esta especie-- eran más húmedas.
Precisamente, la región de Ribesalbes-Alcora es una de las regiones más húmedas de la Península Ibérica, aunque no tanto como las otras localidades europeas donde se han localizado restos de Amphiperatherium. Los científicos han indicado que estas condiciones climáticas explicarían la presencia de este marsupial en los yacimientos de Castellón, así como el hecho de que sea más escasa que en los yacimientos europeos más al norte.
Los restos de 'Amphiperatherium frequens' son 9 piezas de entre unas 200, cantidad que supone una parte muy pequeña de los fósiles que se han recuperado, según los científicos.
Gran parte de los restos de 'Amphiperatherium frequens' documentados en Europa se encuentran en yacimientos de hace entre 17 y 15 millones de años, coincidiendo con el Óptimo Climático del Mioceno medio, cuando Europa tenía un clima mucho más cálido y húmedo que el actual. La extinción de esta especie, hace unos 14 millones de años, coincide con el cambio climático que trajo temperaturas más frías y cambios en la vegetación.
Los marsupiales, grupo de mamíferos al que pertenecen los canguros o los koalas, y que actualmente sólo se encuentran en Australia y algunas regiones de América, vivieron también en África, Asia y Europa hace millones de años.
El trabajo está firmado por los investigadores Marc Furió del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont; Francisco J. Ruiz-Sánchez, Vicente D. Crespo y Plinio Montoya, de la Universidad de Valencia, y Matthijs Freudenthal, de la Universidad de Granada.
Fuente: europapress.es
viernes, 8 de junio de 2012
Muere en Sudáfrica el gran paleoantropólogo Phillip Tobias
Autoridad mundial en materia de la evolución humana y estudio de fósiles de homínidos, murió el jueves a los 86 años en Johannesburgo, anunció la Universidad de Witwatersrand
El paleoantropólogo sudafricano Phillip Tobias, autoridad mundial en materia de la evolución humana y estudio de fósiles de homínidos, murió el jueves a los 86 años de edad en Johannesburgo, anunció la Universidad de Witwatersrand.
Oficialmente jubilado desde 1993 pero todavía muy activo, Philipp Tobias fue uno de los pioneros de los estudios en sitios con presencia de homínidos fósiles, en especial las grutas de Sterkfontein (noroeste de Johannesburgo), catalogadas en el patrimonio de la UNESCO.
En este lugar se descubrió el "Little foot", el más antiguo y completo de los esqueletos de australopitecos jamás descubierto y cuya datación lo hace remontarse a más de 4 millones de años.
Nacido en Durban el 14 de octubre de 1925, Tobias conservó hasta el fin de su vida la curiosidad intacta e ilimitada por la genética, la historia y la teología.
Hombre de ciencia, Philipp Tobias era admirado por sus estudiantes y también apreciado por sus cualidades humanas y su talento de pedagogo.
En 2002, animó una serie televisiva de éxito sobre la genética, la anatomía y la primatología.
Estudiante de medicina en 1944, Phillip Tobias se orientó hacia la genética, enseñó fisiología e historia antes de especializarse en antropología, genética humana, anatomía dental y evolución.
En colaboración con Louis Leakey (1903-1972) y John Napier, identificó, describió y dio nombre a la especie Homo habilis, anunciada en la revista Nature en 1964, y ancestro del Homo sapiens sapiens.
Estas investigaciones se llevaron a cabo sin el más mínimo apoyo de las autoridades del apartheid, por lo que fueron años "muy difíciles", dijo en una entrevista a la AFP en 2006.
Tobias ironizó discretamente sobre quienes eligieron combatir el régimen nacionalista y racista sudafricano desde el extranjero, mientras él prefirió hacerlo desde el interior.
El paleoantropólogo encabezó en nombre de Sudáfrica las negociaciones con Francia para repatriar en 2002 los restos de la "Venus hotentote", una mujer de origen bushmen, llamada Saartje Bartmann, que fue llevada a inicios del siglo XIX a Europa como objeto de curiosidad etnológico y sexual, y disecada tras su muerte por el Museo del Hombre en París.
Fuente: http://www.elnuevodiario.com
miércoles, 6 de junio de 2012
La evolución de las aves acabó con el reino de los insectos gigantes
Un ala fósil de un insecto gigante, que mide nada menos que 19,5 centímetros - Foto: Foto: WOLFGANG ZESSIN/UC SANTA CRUZ
Los insectos gigantes que reinaron en la Tierra cuando la atmófera era rica en oxígeno fueron reduciendo su tamaño, para ganar en maniobrabilidad, hace alrededor de 150 millones de años.
Los insectos alcanzaron su mayor tamaño hace 300 millones de años, durante el Carbonífero y el Pérmico. Aquel fue el reinado de las libélulas depredadoras gigantes, con una envergadura de hasta 70 centímetros. La teoría más aceptada atribuye su gran tamaño a altas concentraciones de oxígeno en la atmósfera (más del 30 por ciento, comparado con el 21 por ciento actual), lo que permitió a los insectos gigantes tomar suficiente oxígeno a través de sus pequeñas vías respiratorias.
Matthew Clapham, profesor de Ciencias Terrestres y Planetarias en la Universidad de California, en Santa Cruz, y el estudiante Jered Karr, compilaron un conjunto de datos enorme sobre la longitud de las alas de insectos fósiles y, a continuación, analizaron el tamaño de los insectos en relación con los niveles de oxígeno, en los cientos de millones de años de evolución de los insectos.
"El tamaño de los insectos prehistóricos se relaciona con la cantidad de oxígeno existente en un período de 200 millones de años", afirma Clapham, quien añade que, "entonces, al final del Jurásico, y principios del período Cretácico, hace unos 150 millones de años, el oxígeno aumentó pero el tamaño del insecto disminuyó -lo cual coincide muy notablemente con la evolución de las aves".
Con las aves rapaces presentes, la necesidad de maniobra se convirtió en una fuerza impulsora en la evolución de los insectos voladores, lo que favoreció un menor tamaño corporal. Los hallazgos se basan en un análisis bastante sencillo, afirma Clapham, aunque obtener los datos fue una tarea laboriosa. Los científicos recopilaron datos de más de 10.500 fósiles de insectos. Para registrar las concentraciones de oxígeno atmosférico a través del tiempo, los investigadores se basaron en el modelo atmosférico "Geocarbsulf".
El estudio proporciona poca evidencia sobre el efecto en el tamaño de los insectos de los pterosaurios, reptiles voladores que evolucionaron en el Triásico, hace unos 230 millones de años. Había insectos más grandes en el Triásico que en el Jurásico, después de que los pterosaurios aparecieran. Sin embargo, una brecha de 20 millones de años en el registro fósil de insectos hace que sea difícil saber cuándo cambió el tamaño del insecto.
Otra transición en el tamaño del insecto ocurrió más recientemente, al final del período Cretácico, hace entre 90 y 65 millones de años. Sin embargo, una vez más, la escasez de fósiles hace que sea difícil realizar un seguimiento de la disminución del tamaño de los insectos durante este período, y varios factores podrían ser los responsables -como la continua especialización de las aves, la evolución de los murciélagos, y una extinción masiva al final del Cretácico. Clapham concluye que es una combinación de factores ecológicos y ambientales la que determina el tamaño del cuerpo de los organismos.
En la imagen, se muestra un ala fósil de un insecto gigante, que mide nada menos que 19,5 centímetros, aunque se calcula que hubo insectos con alas de 30 centímetros.
Fuente: http://www.larazon.es
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