martes, 10 de enero de 2012

Una fecha más precisa para la Gran Extinción de hace 250 millones de años

Los investigadores examinan los sedimentos. (Foto: Charles Henderson)

Es bien sabido que la extinción masiva más grave de la Tierra ocurrió hace alrededor de 250 millones de años. Lo que no ha estado claro, hasta ahora, es el momento específico de la historia en que la aniquilación se produjo. Un equipo de investigadores ha conseguido determinar la fecha más precisa de todas las obtenidas hasta ahora, así como la velocidad a la que se desarrolló la extinción.

Esta nueva información reduce el número de posibles causas de la extinción masiva, ya que cualquier mecanismo de destrucción potencial debe coincidir con esta fecha.

Alrededor del 95 por ciento de la vida marina y el 70 por ciento de la vida terrestre se extinguieron durante la etapa final del Periodo Pérmico, una época en la cual los continentes estaban todos agrupados en una masa de tierra llamada Pangea. El medio ambiente variaba desde el de zonas típicas de desierto hasta las de bosques frondosos. Los vertebrados de cuatro extremidades se estaban diversificando, y entre ellos había anfibios, reptiles y un grupo que, tiempo después, incluiría a los mamíferos.

A través del análisis de varios tipos de técnicas de datación sobre secciones sedimentarias en buen estado de conservación y procedentes de regiones abarcando desde el sur de China hasta el Tíbet, el equipo de Charles Henderson, de la Universidad de Calgary en Canadá, ha determinado que la extinción masiva alcanzo su punto más álgido hace unos 252.280.000 años, y duró menos de 200.000 años, con el pico máximo de extinción durando sólo unos 20.000 años.

Existe desde hace tiempo un debate sobre si la aniquilación de la vida marina y la aniquilación de la terrestre coincidieron, y también acerca de cuáles fueron los mecanismos de exterminio de seres vivos.

La conclusión a la que se ha llegado en el nuevo estudio es que las aniquilaciones de la mayoría de las formas de vida marinas se produjeron al mismo tiempo que las aniquilaciones de la mayoría de las formas de vida terrestres.

Y el desencadenante, según lo sugerido por estos y otros investigadores, fue la liberación masiva de CO2 de un gigantesco mar de lava escupida por supervolcanes en Siberia.

Fuente: noticiasdelaciencia.com

Descubren primeras huellas fosilizadas de dinosaurios en Beijing


Paleontólogos chinos descubrieron centenares de huellas fosilizadas de dinosaurios en el Parque Geológico Nacional de Guihuamu, ubicado en el condado de Yanqing de esta capital.

Los rastros encontrados en la referida área, conocida por su alta concentración de bosques petrificados antiguos, datan de unos 140 a 150 millones de años y se enmarcan en el período Jurásico de la era Mesozoica.

Estas son las primeras huellas de dinosaurios halladas en la ciudad, de acuerdo con Zhang Jianping, investigador de la Universidad China de Ciencias Geológicas, citado hoy por medios de prensa.

Un grupo de expertos del referido centro, autores del hallazgo en julio de 2011, observaron siete u ocho líneas de pasos consecutivos en el lugar donde se concentra el mayor número de pisadas.

Se cree que posiblemente allí dejaron huellas diferentes grupos de dinosaurios como los tireóforos, saurópodos, terópodos y ornitópodos.

De acuerdo con Zhang, el descubrimiento será de gran beneficio para el estudio de las especies de esos animales que vivieron en China en la etapa de finales del Cretácico y comienzo del Jurásico.

Además ampliará el conocimiento en cuanto a su distribución, dijo el especialista, al precisar que es la primera vez que se encuentran en el país tireóforos, saurópodos y ornitópodos.


Fuente: prensa-latina.cu

Un estudio paleobotánico cuestiona el clima de hace 130 millones de años


Un estudio paleobotánico, realizado a partir de restos vegetales de 130 millones de años encontrados en la sierra de la Demanda burgalesa, pone en cuestión algunos aspectos del clima que los científicos consideraban que había en esa época.

El director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos), Fidel Torcida, ha explicado detalles de un estudio que realizan desde 2008 investigadores del Colectivo Arqueológico de Salas y de universidades de Vigo, Zaragoza, México D.F. o la Universidad china de Geociencias.

Este estudio hacen pensar en que en el cretácico ya había algo parecido a las actuales estaciones.

Hasta ahora, la teoría científica más aceptada era que durante el cretácico, entre hace 144 millones y 65 millones de años, los ciclos climáticos eran muy largos y no se podía hablar de variaciones en periodos cortos.

Sin embargo, el estudio de las impresiones de tallos, hojas y las esporas de hace unos 130 millones de años, encontradas en los yacimientos de Horcajuelos y Vallazmorra, en la provincia de Burgos, han permitido deducir que las plantas estaban adaptadas a condiciones de estrés ambiental, "con ciclos estacionales, no con un clima uniforme", ha explicado Torcida.

El director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes ha indicado que los estudios concluyen que había "variabilidad de precipitaciones" según los ciclos planetarios, lo que hace pensar a los investigadores en la existencia de lo que se podría considerar "un verano y un invierno primitivos".

Otra de las conclusiones del estudio es la definición del paisaje de la zona como un conjunto de lagunas y charcas, en un ambiente muy húmedo, con vegetación abundante.

Entre los elementos que se han estudiado destacan dos impresiones litográficas de un helecho submarino del que hasta ahora sólo se habían encontrado rastros en Asia, lo que permitirá ampliar su espectro de distribución.

También se han estudiado esporas de angiospermas, que permitirán conocer más sobre la evolución de la que se considera primera especie de planta con flores, dado que los científicos estiman que surgió aproximadamente hace unos 130 millones de años, por lo que estas esporas se encontrarían entre las más antiguas.

Fidel Torcida ha añadido que en los dos últimos años las campañas de excavación estivales en el entorno de Salas de los Infantes, donde se han localizado varios restos de dinosaurios y, sobre todo, de icnitas, se ha realizado un esfuerzo especial para recoger restos de paleobotánica.

De hecho, la abundancia de restos localizados hará que se frene esta actividad para dedicar todo el esfuerzo posible a profundizar en el estudio de los materiales recogidos.

Torcida ha explicado que, de forma paralela, realizarán los preparativos para difundir la importancia de hallazgos, en forma de publicaciones y exposiciones, aunque ha reconocido que "es normal que los resultados científicos tarden mucho en llegar al gran público".

Fuente: ecodiario.eleconomista.es

viernes, 23 de diciembre de 2011

"Los Fósiles de Tomayate" Por Dr. Juan Carlos Cisneros Martinez

Doctor Juan Carlos Cisneros Martinez

Estimados amigos, tengo el privilegio de contarles que el Doctor Juan Carlos Cisneros Martinez, ha tenido el generoso gesto de permitirnos publicar su investigación " Los Fósiles de Tomayate" Publicado el 12 de diciembre 2011. Esta obra nos ofrece una visión panorámica en más de 100 fotografías e ilustraciones de la fauna del yacimiento paleontológico Tomayate, ubicado en la República de El Salvador

jueves, 8 de diciembre de 2011

El primer gran predador de los océanos veía muy bien

El hallazgo de las lentes fósiles del extraño Anomalocaris indica que tenía ojos con decenas de miles de lentes

Ilustración del gran predador marino Anomalocaris.- KATRINA KENNY/UNIVERSITY OF ADELAIDE

Unos ojos grandes y muy complejos hallados por paleontólogos en Australia han resultado pertenecer al Anomalocaris, el primer gran predador marino de la historia, que es todo un símbolo de las extrañas formas de vida del Cámbrico, hace más de 500 millones de años.

Nunca antes se habían encontrado lentes conservadas de Anomalocaris, ni en Burgess Shale ni en Chengjiang ni en Fezouata, tres de los yacimientos más importantes del mundo de esta época, indica Diego García Bellido, del CSIC y miembro del equipo de científicos que han estudiado los fósiles en el yacimiento de Emu Bay (sur de Australia). Se infería la composición compleja del ojo a partir de su tamaño y forma, lo único observable en otros fósiles, explican los investigadores, liderados por John Paterson, de la Universidad de Nueva Inglaterra, en la revista Nature.

Uno de los ojos prominentes de Anomalocaris hallados en el sur de Australia.Las flechas indican el límite con la superficie visual y (en la imagen pequeña) las complejas lentes.- JOHN PATERSON

Además, el hallazgo es espectacular porque muestra que el Anomalocaris tenía una agudeza visual extraordinaria, ya que los pares de ojos (pedunculares) tienen entre dos y tres centímetros de diámetro y al menos 16.000 lentes hexagonales cada uno. Son comparables a los ojos más complejos de los artrópodos actuales. Esta agudeza refuerza los indicios de que estos animales, de hasta un metro de longitud, eran predadores que utilizaban su buena visión para moverse rápidamente en el agua y alcanzar sus presas.


Ojo de libélula actual, con decenas de miles de lentes distintas.- ALEXIS TINDALL

"En vida, sus ojos pedunculares hubieran tenido forma similar a la de un chupachups, por lo que el fósil comprimido sólo muestra una mitad y suponemos que el número total de lentes podría ascender hasta las 30.000", añade García Bellido. Cada lente proporciona el equivalente a un píxel en una imagen digital, por lo que este nivel de resolución es comparable al de los artrópodos con la vista más aguda de la actualidad, las libélulas, con unas 28.000 lentes. La cifra es, a su vez, muy superior al de la mosca del vinagre (Drosophila melanogaster) y el cangrejo cacerola (Limulus), con entre 800 y 1.000 lentes en cada ojo. Además, el Anomalocaris es el animal más grande descubierto en el Cámbrico, y por su desarrollado par de apéndices frontales cazadores, una boca circular armada de afiladas placas y su gran capacidad visual, se le atribuye un hábito depredador: "Sería el gran tiburón blanco de los mares de aquella época" afirma García-Bellido.

Los fósiles indican que los ojos complejos evolucionaron antes que los exoesqueletos duros y confirman que estas criaturas están relacionadas con los artrópodos (como los insectos y crustáceos actuales). Curiosamente la composición de los fósiles no es única, unos ojos se preservan como óxidos de hierro y otros como fosfato cálcico.

Algunos fósiles de tipo Burgess Shale ya se habían encontrado en Emu Bay Shale en la década de los setenta, pero solo se conocían de los afloramientos de la costa (ahora protegidos por ley). A unos 400 metros tierra adentro está la nueva localidad, que ya ha producido más de 5.000 ejemplares y unas 50 especies distintas, la mayoría nuevas para la ciencia.

Fuente: www.elpais.com

domingo, 4 de diciembre de 2011

Primeros organismos que habitaron Mendoza, Argentina

Reconstrucción artística de Bathyuriscus mendozanus (dibujo realizado por Pedro Pablo Spalluto).

En los comienzos de la Era Paleozoica, hace unos 510 millones de años, durante mediados del Período Cámbrico, la mayor parte de la actual provincia de Mendoza estaba cubierta por un mar tropical, cuyas aguas cálidas y translúcidas eran como las del actual mar Caribe.

Los trilobites son una clase de invertebrados ubicada dentro del Filum Artrópoda. Estos organismos están totalmente extinguidos y hoy los conocemos por sus fósiles. Tenían un caparazón externo en posición dorsal subdividido en tres lóbulos, motivo por el cual toman el nombre de tri-lobites, llamados céfalo, tórax y pigidio.

Estos pequeños artrópodos, cuyos tamaños sólo llegaban a medir unos pocos centímetros, tenían el cuerpo segmentado y articulado y eran los dominadores de aquellos remotos fondos marinos.

Con sus múltiples apéndices y antenas removían el fango en busca de alimento microplanctónico. Vivían en comunidades segregadas en diferentes grupos o Familias adaptadas a las cambiantes condiciones ambientales que imperaban en cada sector particular del fondo marino.

Es por ello que al estudiar sus restos petrificados, se puede conocer la forma de vida y el ambiente que ocupaban estos antiguos organismos.

Los estudios paleontológicos realizados en los últimos años por investigadores del Ianigla- Conicet de Mendoza (Bordonaro y Banchig, 2007, Bordonaro et al. 2006 y Bordonaro y Fojo, 2011) permitieron hallar numerosos ejemplares de trilobites en rocas calizas de la precordillera.

Entre los restos fósiles se pudo reconocer una especie de amplia dispersión en Mendoza y San Juan. La especie llamada Bathyuriscus mendozanus, ya había sido descubierta por Rusconi en 1945, aunque en aquella oportunidad fue clasificada erróneamente y su identidad permanecía desconocida.

Los nuevos estudios paleontológicos permitieron resucitar a la especie mendocina, en base al hallazgo de cientos de ejemplares, que proceden de las localidades de San Isidro y Sierra del Alojamiento en Mendoza, como de la Sierra del Tontal en San Juan.

Esta especie estaba ampliamente dispersada por la región cuyana en un período de la Era Paleozoica que se llama Cámbrico (hace unos 510 millones de años).

Bathyuriscus mendozanus es un trilobites de unos 3 cm de largo por 1 cm de ancho, cuyo caparazón está integrado por varios segmentos articulados que le permitían enrollarse como el actual “bicho bolita”.

Una característica de la especie es la presencia de espinas en el sector dorsal central, que seguramente utilizaría como elementos de defensa ante la agresión de los depredadores.

Patrimonio paleontológico

Sin la espectacularidad que poseen los grandes fósiles, estos pequeños invertebrados marinos de la precordillera nos permiten conocer las condiciones ambientales, ecológicas y geográficas que imperaban en esta región en épocas muy antiguas.

Todos los fósiles, por pequeños que sean, son registros muy particulares de la vida pasada e historia geológica de un lugar y nos ayudan a entender la relación que siempre existió entre los organismos y su ambiente.

Por ello, es importante rescatar estas riquezas paleontológicas para que puedan ser estudiadas e incorporadas al patrimonio paleontológico de Mendoza. Los fósiles son testimonios irrefutables de la remota historia de nuestro terruño y sus restos deben ser preservados y protegidos en repositorios adecuados para que las futuras generaciones puedan conocerlos.

Los ejemplares de este estudio se hallan depositados en los repositorios del Museo de Ciencias Naturales Cornelio Moyano y del Ianigla - Conicet Mendoza.

Bibliografía

- Bordonaro, O.L., Banchig, A., 2007. Biofacies de trilobites cámbricos en la Formación Alojamiento, Precordillera de San Juan y Mendoza. Ameghiniana 44 : 91-107.

- Bordonaro, O. L. y Fojo, C.F. 2011. Bathyuriscus mendozanus (Rusconi, 1945), trilobites del Cámbrico Medio de la Precordillera argentina. Revista Española de Paleontología, 26: 11-23.

- Bordonaro, O.L., Banchig, A., Pratt, B.R., y Raviolo, M.- 2008. Trilobite-based biostratigraphic model (biofacies and biozonation) for the Middle Cambrian carbonate platform of the argentine Precordillera. Geologica Acta, 6:115-129.

- Rusconi, C. 1945. Trilobites silúricos de Mendoza. Anales de la Sociedad Científica Argentina, 139: 216-219.

Fuente: losandes.com.ar

martes, 29 de noviembre de 2011

Fósiles marinos prueban que mayas tenían, interes paleontologico.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) abrió este lunes una exposición temporal en la que se presenta media docena de fósiles marinos encontrados en diferentes puntos del sitio arqueológico de Palenque, como parte de ofrendas, lo cual hace pensar que ese pueblo prehispánico contaba con hombres especializados en la búsqueda y estudio de objetos antiguos para explicar el pasado, al igual que lo hacen los actuales arqueólogos.

Los fósiles y otros objetos de origen marino servían a los mayas de Palenque para argumentar que el mundo que ellos conocieron provenía de un Mar Primordial, lo cual justificaban cada vez que encontraban fósiles marinos en la zona que actualmente es montaña y selva.

La geología moderna ha mostrado que la presencia de rastros marinos en Palenque se debe a que hace millones de años, antes de que emergiera la Península de Yucatán, el norte del actual estado de Chiapas era una costa marina.

Entre las piezas exhibidas está una losa de roca con impresiones de esqueletos de pez, así como corales petrificados y un diente de tiburón prehistórico, mucho más grande que los dientes de tiburones contemporáneos.

El epigrafista Guillermo Bernal Romero, curador de la exposición Las eras, los dioses y los gobernantes, explicó a Crónica que esta exposición, preparada especialmente para acompañar el encuentro académico llamado VII Mesa Redonda de Palenque, contiene un conjunto de piezas selectas, que no habían sido exhibidas, pero que prueban cómo los mayas tenían gran interés en el estudio y comprensión de su pasado, para lo cual seguramente contaban con personas especializadas en el estudio de objetos.

Una prueba más de esta actividad parecida la arqueología es una figurilla olmeca fabricada con materiales marinos, cuyo origen es mucho más antiguo que la ciudad de Palenque, pero que fue enterrada al pie de la escalinata del Templo de las Inscripciones, edificio donde está la tumba de Pakal, uno de los más importantes gobernantes palencanos.

Esta pieza olmeca fue tallada en un material que, a simple vista, parece piedra, pero que en realidad es un bloque hecho con caparazones de foraminíferos, que son unos organismos marinos parecidos a las amibas, pero que crecen tan grandes que son visibles a simple vista.

“La selección de ese material estuvo relacionada con la creencia sobre la existencia de un mar antiguo y primordial. Su deposición en el edificio funerario de Pakal también parece estar vinculada con el ámbito acuoso primigenio (o mar primigenio) al que se pensaba que regresaban los gobernantes fallecidos”, indicó el curador de la exposición.

—Estos restos de fósiles marinos hallados por los mayas ¿nos hablan de alguna actividad especializada entre los mayas para buscar objetos que ya eran antiguos en su tiempo?— se le preguntó al doctor Guillermo Bernal.

—Sí. Todas las culturas han tenido inquietud sobre sus orígenes y las culturas que les han precedido.

Los mayas veían a los olmecas como grupos que habían creado grandes ciudades antes que ellos. Quizá no estaba consciente toda la población, pero sí los gobernantes y los ciudadanos principales. Por eso apreciaban los objetos que eran remantes de una cultura que reconocían y que ya había decaído o desaparecido. Esas personas que estudiaban esos objetos de culturas anteriores eran como anticuarios o arqueólogos.

En el caso de lo fósil marino, ellos tenían un razonamiento en el que sabían que los dientes de tiburón y las espinas de raya procedían del mar. Pero además sabían que eran de cierto tamaño, de modo que cuando encontraban piezas de este tipo pero de mayor tamaño y las veían aflorar entre rocas de la montaña, concluían que eran rastros del mar primigenio, del que surgió el mundo, según su cosmovisión.

Titulo original "Fósiles marinos prueban que mayas tenían “arqueólogos”"

Fuente: cronica.com.mx

lunes, 28 de noviembre de 2011

Paleontólogos identifican tres especies de équido 'hipparion' en Teruel


Paleontólogos de la Fundación Dinópolis y del CSIC han identificado tres especies diferentes de équido 'Hipparion' en un yacimiento de la zona de Puente Minero, en las cercanías de la ciudad de Teruel.

Se trata de un género extinto de mamíferos perisodáctilos de la familia 'Equidae' y cuyo hallazgo ha sido publicado en la revista 'Palaeontology' por la paleontóloga de la Fundación Dinópolis, María Dolores Pesquero, informa esta organización en una nota de prensa.

La más abundante de las especies corresponde a 'Hipparion laromae', con similitudes tanto morfológicas como biométricas con la especie encontrada en el yacimiento de La Roma 2 (Alfambra, Teruel) y que fue definida por el mismo equipo en 2006 en la revista 'Journal of Paleontology'.

Aunque más escasamente representada, se ha determinado una segunda forma como 'Hipparion matthewi', debido a las semejanzas encontradas con restos fósiles determinados en otros yacimientos españoles como el de Las Casiones, en Milagros (Teruel), o el de Venta del Moro (Valencia).

La tercera forma, y la más escasa, corresponde a un équido atribuido a la especie 'Hipparion longipes', caracterizada por la gran longitud de sus metápodos.

Este fósil presenta semejanzas con las formas de 'Hipparion longipes' registradas en Çalta y Akkasdagi (Turquía) y en Pavlodar (Kazajistán), con las que se las ha comparado.

Según señala Pesquero en su artículo, el hecho de encontrar tanto 'Hipparion longipes' como 'matthewi' en un yacimiento del Turoliense hace pensar que ambos son "inmigrantes de localidades euroasiáticas".

En opinión de la paleontóloga, el caso de 'Hipparion longipes' tuvo poca relevancia, mientras que la especie más pequeña, el 'Hipparion matthewi', "evolucionó dentro de la Cuenca de Teruel a otras formas de tallas todavía más pequeñas y muy abundantes en los yacimientos españoles del Turoliense superior".

En el estudio también han colaborado la profesora de Investigación del CSIC en el Departamento de Paleobiología del Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC María Teresa Alberdi y el director-gerente de la Fundación Dinópolis (Museo Aragonés de Paleontología), Luis Alcalá.

'Paleontology' es una revista internacional dedicada a la publicación de artículos relacionados con la Paleontología que incluye paleobotánica, paleoecología, micropaleontología, paleobiogeografía, morfología funcional, estratigrafía, taxonomía, tafonomía, reconstrucción paleoambiental, análisis paleoclimáticos o estudios de biomineralización.

La revista está editada por 'The Paleontological Association' de Londres.

Fuente: www.abc.es

domingo, 27 de noviembre de 2011

Se descubre cocodrilo prehistórico con cabeza de escudo

Un nuevo cocodrilo prehistórico que muestra una rara cabeza en forma de “escudo” ha sido encontrado en Marruecos, afirman paleontólogos. Apodado “cocodrilo escudo”, el apéndice de la cabeza del animal estaba rodeado por vasos sanguíneos y lo cubría una capa como la que se ve en los dinosaurios extravagantes, incluyendo el Triceratops.

De entre 9 y 11 metros de largo, el monstruo de río habría cazado otros animales gigantes del Cretáceo Tardío, como celacantos de 4 metros. Pero el cocodrilo escudo probablemente tenía quijadas relativamente débiles, al menos en comparación con las de los cocodrilos actuales.

“Se puede decir con bastante certeza que perteneció a un grupo de cocodriliformes -incluyendo los cocodrilos de cabeza aplanada-, que tenía quijadas realmente delgadas y débiles y articulaciones débiles en la barba”, dice el investigador Casey Holliday, un paleontólogo de la Universidad de Missouri.

Los cocodriliformes son parte de un grupo conocido como cocodrilia, que incluye a los cocodrilos, caimanes y más.

“Así que no peleaban con dinosaurios en los bancos de agua. Debieron haber sido depredadores rápidos que esperaban a que se acercaran sus víctimas para agarrarlas y tragarlas con su enorme boca tipo canasta, algo como lo que haría un pelícano”, explica Holliday.

¿El tocado del cocodrilo escudo era de exhibición?

Parte del cráneo del cocodrilo escudo aterrizó en el Museo Real de Ontario, Canadá, a principios de 2000, pero Holliday y sus colegas apenas empezaron a estudiar el espécimen y su extraño tocado.

Es difícil determinar qué propósito tenía el escudo cuando el animal vivía, hace aproximadamente 99 millones de años, señala Holliday.

Pero luego de una rigurosa evaluación del fósil y de estudios comparativos de comportamiento con cocodrilos modernos, los científicos sugieren que pudo haber ayudado al cocodrilo escudo a regular su temperatura y a comunicarse con otros de su especie.

Por ejemplo, algunos cocodriliformes y cocodrilos vivientes, como el cocodrilo cubano, tienen cuernos al costado de la cabeza, que los machos usan para impresionar a las hembras y espantar a otros machos.

“Creemos que el cocodrilo escudo podría haber tenido comportamientos similares con el techo de su cabeza”, explica Holliday.

Pese a estas posibles similitudes con los cocodrilos modernos, el animal parece haber sido único, opina Christopher Brochu, paleontólogo de la Universidad de Iowa que no participó del estudio.

“No hay nada como esto entre las aves o los cocodrilos, que son los familiares vivientes más cercanos de esta cosa”, precisa.

El cocodrilo escudo subraya “amalgama” africana

El descubrimiento en Marruecos del cocodrilo escudo podría sugerir que los cocodrilos modernos evolucionaron en el actual Mediterráneo, teoría que sigue siendo acaloradamente debatida entre los expertos en cocodrilos.

Pero no hay duda de que el animal aporta evidencia de sorprendente diversidad de cocodriliformes en el Hemisferio Sur durante el Cretáceo Tardío, considera Holliday, quien describió a la nueva especie durante la LXXI Reunión Anual de la Sociedad de Paleontología Vertebrada, celebrada la semana pasada en Las Vegas.

“Definitivamente señala a Africa como amalgama de distintos cocodriliformes viviendo en la misma región al mismo tiempo”, afirmó Holliday.

“Un linaje, incluyendo a los cocodrilos perro, a los cocodrilos jabalí y otros, tendió a ser terrestre, mientras que otro grupo, incluyendo al súper cocodrilo, eran cocodrilos depredadores acuáticos. El cocodrilo escudo representa otro grupo y un tipo mucho más moderno de cocodrilos”, acotó.

Cocodriliformes estrafalarios reinaron en el Hemisferio Sur

Con el descubrimiento del cocodrilo escudo y especies emparentadas, afirma Brochu, “estamos empezando a comprender lo diversos y estrafalarios que eran los cocodriliformes en el Hemisferio Sur”.

“El grupo estaba extremadamente diseminado y, en algunos lugares, los cocodriliformes pudieron haber estado entre los depredadores (e incluso los herbívoros) grandes. Y en algunos lugares simplemente eran raros”, considera.

Por ejemplo, ''en el sur del Mediterráneo, incluyendo el norte de África, estamos viendo estos animales que no se parecen en nada a ningún cocodrilo viviente”, agrega.
Fuente:losandes.com.ar