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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Icnología: tras las huellas de la vida


Traza de domicilio en forma de galería.

Mediante el análisis de las huellas o “trazas”, esta disciplina es capaz de conocer el comportamiento de los organismos que las producen y las características del ambiente en el pasado prehistórico. Es que, el grupo de investigación del Laboratorio de Geología Andina del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC-CONICET) centra sus estudios en los animales que habitaron mares y océanos hace cientos de millones de años.

En diálogo con la Agencia CTyS, el doctor en Geología e investigador superior del CONICET, Eduardo Olivero, explica que “las trazas fósiles tienen la enorme ventaja de dejar en las rocas sedimentarias un registro de organismos que normalmente no dejan registros fósiles”, puesto que, a diferencia de los dinosaurios u otros invertebrados con caparazones, estos organismos de cuerpo blando carecían de huesos duros o caparazones y conchillas.

A fines del Precámbrico, antes del Paleozoico, los mares y océanos estaban dominados por organismos multicelulares variados. Las trazas que dejaron cuando se desplazaban fueron cubiertas por el sedimento. Posteriormente, quedaron preservadas en la roca y permanecieron intactas por millones de años.

De esta manera, existen trazas que reflejan diferentes comportamientos. Por ejemplo, existieron organismos que ingresaron al sedimento marino para hacer su domicilio, entonces, los registros encontrados fueron llamados “trazas de domicilio”; otro para buscar alimento que dejaron “trazas de alimentación”.

“Las trazas de domicilio son especies de galerías o estructuras que alojaban al organismo de cuerpo blando. En tanto, existieron organismos que penetraron en el sedimento para buscar alimento que están adheridos a partículas como limo o arcilla. Allí, el organismo ingiere esas partículas sedimentarias que tienen adheridas bacterias y otras sustancias orgánicas nutritivas y luego las excretan de una manera particular, lo que indica que el organismo estaba comiendo”, resalta Olivero.

Como dato curioso, existieron organismos que se dedicaron a la agricultura en las profundidades más oscuras del océano. “Hacían un sistema de galerías en el interior del sedimento, donde no hay oxígeno, bombeaban sulfato del agua de mar y adentro había bacterias que degradan ese sulfato. Entonces, cultivaban bacterias para alimentarse”, cuenta el investigador y agrega: “estas trazas particulares de agricultura, permitieron reconocer depósitos marinos profundos del Terciario en Tierra del Fuego, que son únicos para la Argentina para esta edad”.

El análisis del comportamiento no es el único objeto de estudio de la icnología, sino que además, su potencial permite conocer cómo era el ambiente en el cual vivían los organismos. “Las trazas de los crustáceos son dominantes en ambientes costeros. Entonces, si encontramos trazas de crustáceos en rocas sedimentarias del pasado geológico podemos inferir que los sedimentos que alojan estas trazas se depositaron en un ambiente costero”, aclara Isabel López Cabrera, profesional de CADIC-CONICET, que colabora en las investigaciones.

De hecho, la icnología es una de las disciplinas paleombientales que logró determinar el límite entre la extensa era del Precámbrico, que se inicia hacia los 4.500 millones de años, y la era del Paleozoico, que comienza hacia los 540 millones de años, y que se define sobre la sobre la base de una traza fósil. “Porque esa traza fósil solo pudo haber sido hecha por un metazoario complejo. Marca una diferencia enorme entre un organismo unicelular, como es la vida dominante en el Precámbrico, y la vida multicelular organizada que es característica del Paleozoico”, concluye el geólogo.

Fuente: elcordillerano.com.ar

martes, 18 de febrero de 2014

La extinción del Pérmico ocurrió en un suspiro geológico





La extinción masiva más grande en la historia de la vida animal ocurrió hace unos 252 millones años, acabando con más del 96 por ciento de las especies marinas y el 70 por ciento de la vida en la tierra, incluyendo los insectos más grandes que se sabe han habitado la Tierra.

   Múltiples teorías han intentado explicar la causa de lo que ahora se conoce como la extinción de finales del Pérmico, incluyendo un impacto de asteroide, erupciones volcánicas masivas, o una cascada catastrófica de acontecimientos ambientales. Pero la determinación exacyta de la causa de esta extinción exige mejores medidas de la duración de este periodo de extinción.

   Ahora, los investigadores del MIT (Instituto de Tecnología de Massachussets) han determinado que la extinción de finales del Pérmico se produjo en unos 60.000 años, más o menos 48.000 años, lo que viene a ser prácticamente instantánea desde el punto de vista geológico. La nueva escala de tiempo se basa en técnicas de datación más precisas, e indica que la más grave extinción en la historia pudo haber ocurrido más de 10 veces más rápido de lo que los científicos habían pensado previamente.

   "Hemos determinado la extinción en una duración de tiempo absoluto", dice Sam Bowring, profesor de Ciencias Terrestres y Planetarias del MIT", explicó. ¿Cómo acabas con un 96 por ciento de todo lo que vivió en los océanos en unas decenas de miles de años? Podría ser que una extinción excepcional requiera una explicación excepcional, añadió.

   Además de establecer la duración de la extinción, Bowring y un colega del Instituto Nanjing de Geología y Paleontología también encontraron que 10.000 años antes de desencadenarse la mortandad , los océanos experimentaron un pulso liviano de carbono, lo que probablemente refleja una adición masiva de dióxido de carbono a la atmósfera. Este cambio dramático puede haber llevado a una acidificación del océano generalizada y al aumento de la temperatura del mar en 10 grados centígrados o más, matando a la mayoría de la vida marina.

   Pero ¿qué provocó el aumento en el dióxido de carbono? La teoría que prevalece para los geólogos y paleontólogos tiene que ver con daños extensos y duraderos debido a erupciones volcánicas en una región de Rusia cuyas colinas escalonadas son el resultado de repetidas erupciones de magma. Para determinar si estas erupciones provocaron un masivo incremento en el dióxido de carbono oceánico, Bowring está utilizando técnicas de datación similar para establecer un calendario para las erupciones volcánicas del período Pérmico que se estima habría cubierto más de cinco millones de kilómetros cúbicos.

   "Está claro que lo que desencadenó la extinción debió haber actuado con gran rapidez ", dice Burgess , autor principal de un artículo que informa de los resultados en la revista Proceedings, "lo suficientemente rápido como para desestabilizar la biosfera antes de que la mayoría de los la vida vegetal y animal tenga un tiempo de adaptación en un esfuerzo por sobrevivir".

   En 2006 , Bowring realizó un viaje a Meishan, China, una región cuyas formaciones de roca tienen evidencias de la extinción de finales del Pérmico; geocronólogos y paleontólogos han acudido a la zona para buscar pistas en sus capas de roca sedimentaria . En particular, los científicos se han centrado en una sección de roca que se cree que delinea el final del Pérmico y el inicio del Triásico, con base en pruebas tales como el número de fósiles encontrados en las capas de roca circundante.

   Después de analizar las rocas en el laboratorio, su equipo informó en 2011 de que el fin del Pérmico probablemente duró menos de 200.000 años. Sin embargo, este período de tiempo todavía no era lo suficientemente preciso como para permitir sacar conclusiones acerca de lo que causó la extinción.

   Ahora, el equipo ha revisado sus estimaciones utilizando técnicas de datación más precisas sobre la base de una mejor comprensión de las incertidumbres en las mediciones de escala de tiempo.

   Con este conocimiento, Bowring y sus colegas volvieron a analizar muestras de roca recolectadas de cinco camas de ceniza volcánica en el límite del Pérmico y el Triásico. Los investigadores pulverizaron rocas y separaron cristales de circón diminutos que contienen una mezcla de uranio y plomo. Se aisló entonces el uranio del plomo, y se midieron las proporciones de ambos isótopos para determinar la edad de cada muestra de roca.

ERUPCIONES MASIVAS

   A partir de sus mediciones, los investigadores determinaron un modelo mucho más preciso para la extinción de finales del Pérmico , que ahora parece haber durado unos 60.000 años - con una incertidumbre de 48.000 años - y fue precedida inmediatamente por un fuerte aumento del dióxido de carbono en los océanos .

   Esta nueva línea de tiempo añade peso a la teoría de que la extinción fue provocada por erupciones volcánicas masivas siberianas que liberaron productos químicos volátiles como el dióxido de carbono a la atmósfera y los océanos. Con una línea de tiempo de extinción tan corto, Bowring dice que es posible que un solo pulso catastrófico de actividad magmática desencadenó un colapso casi instantáneo de todos los ecosistemas globales.

   Para confirmar si los volcanes siberianos son de hecho la causa irrefutable de la extinción, Burgess y Bowring planean determinar una línea de tiempo igual de precisa para estas erupciones, y compararla con la nueva línea de tiempo de extinción para ver donde los dos eventos se superponen. Los investigadores investigan áreas adicionales en China para ver si la duración de la extinción puede ser aún determinada con mayor precisión.

Fuente: europapress.es

jueves, 14 de febrero de 2013

Investigadores describen un cocodrilo marino que vivió hace 164 millones años

Un grupo de investigadores han descrito un nuevo cocodrilo marino del Jurásico que habitó en los fondos marinos que cubrían parte del territorio aragonés hace 164 millones de años y cuyo cráneo fosilizado fue localizado en un yacimiento paleontológico en Ricla (Zaragoza).

Según informa la Universidad de Zaragoza en un comunicado, el cráneo fue localizado hace una veintena de años en Ricla aunque no fue estudiado y bautizado con el nombre científico de "Maledictosuchus riclaensis" hasta ahora.

Para el grupo paleontológico aragonés Aragosaurus, con el que han colaborado investigadores de la Universidad de Edimburgo, se trata del ejemplar de cocodrilo marino más antiguo y mejor preservado de la Península Ibérica y debe su nombre al pueblo donde fue hallado y a los 20 años transcurridos para su estudio (de ahí la referencia a una supuesta maldición).

El "Maledictosuchus", que convivió con los dinosaurios, se conoce exclusivamente por el ejemplar de Ricla y se trata de un cráneo prácticamente completo, con un nivel de preservación que los investigadores califican de "excepcional".

El fósil, que se exhibe ahora en la facultad de Geológicas de Zaragoza, pertenece a los metiorrínquidos, un grupo de cocodrilos marinos típicos del Jurásico que se extinguieron hace 130 millones de años, en el Cretácico Inferior.

Fue localizado en 1994, durante las campañas de prospección previas a la construcción de las vías del tren AVE entre Madrid y Barcelona.

Los paleontólogos que inspeccionaron la zona hallaron el cráneo entre varios nódulos de roca a partir de unas esquirlas de hueso que les orientaron en la búsqueda.

Según los investigadores, que han publicado su análisis en la revista científica "PLoS ONE", los metiorrínquidos fueron los cocodrilos mejor adaptados al medio marino, en contraste con los actuales, no vinculados totalmente a la vida acuática.

Estos reptiles del Jurásico contaban con extremidades en forma de alertas, cola larga y bilobulada parecida a la de los tiburones, armadura dérmica como la de los cocodrilos actuales y cuerpo y cabeza con formas hidrodinámicas.

El cráneo del "Maledictosuchus" tiene dispuestas unas filas de dientes de pequeño tamaño que le permitían ajustarse a una dieta fundamentalmente piscívora, aunque también comía cefalópodos y otros invertebrados marinos.

Los investigadores consideran que este ejemplar es el miembro más antiguo de la tribu de los raqueosaurinos, un grupo de metiorrínquidos especializados, piscívoros y altamente adaptados a la vida en el mar.

Durante el Jurásico Medio, este tipo de cocodrilos se distribuyeron por toda Europa, especialmente en diversas zonas de las actuales Francia y Gran Bretaña, aunque hasta el momento no se había descubierto ningún raqueosaurino.

Por lo tanto, concluyen los investigadores, el estudio de este nuevo cocodrilo demuestra que su evolución hacia una dieta muy especializada y a la vida en mar abierto comenzó al menos diez millones de años antes de lo que se había pensado, en el Jurásico Medio.

Fuente EFE.

martes, 29 de noviembre de 2011

Fósiles marinos prueban que mayas tenían, interes paleontologico.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) abrió este lunes una exposición temporal en la que se presenta media docena de fósiles marinos encontrados en diferentes puntos del sitio arqueológico de Palenque, como parte de ofrendas, lo cual hace pensar que ese pueblo prehispánico contaba con hombres especializados en la búsqueda y estudio de objetos antiguos para explicar el pasado, al igual que lo hacen los actuales arqueólogos.

Los fósiles y otros objetos de origen marino servían a los mayas de Palenque para argumentar que el mundo que ellos conocieron provenía de un Mar Primordial, lo cual justificaban cada vez que encontraban fósiles marinos en la zona que actualmente es montaña y selva.

La geología moderna ha mostrado que la presencia de rastros marinos en Palenque se debe a que hace millones de años, antes de que emergiera la Península de Yucatán, el norte del actual estado de Chiapas era una costa marina.

Entre las piezas exhibidas está una losa de roca con impresiones de esqueletos de pez, así como corales petrificados y un diente de tiburón prehistórico, mucho más grande que los dientes de tiburones contemporáneos.

El epigrafista Guillermo Bernal Romero, curador de la exposición Las eras, los dioses y los gobernantes, explicó a Crónica que esta exposición, preparada especialmente para acompañar el encuentro académico llamado VII Mesa Redonda de Palenque, contiene un conjunto de piezas selectas, que no habían sido exhibidas, pero que prueban cómo los mayas tenían gran interés en el estudio y comprensión de su pasado, para lo cual seguramente contaban con personas especializadas en el estudio de objetos.

Una prueba más de esta actividad parecida la arqueología es una figurilla olmeca fabricada con materiales marinos, cuyo origen es mucho más antiguo que la ciudad de Palenque, pero que fue enterrada al pie de la escalinata del Templo de las Inscripciones, edificio donde está la tumba de Pakal, uno de los más importantes gobernantes palencanos.

Esta pieza olmeca fue tallada en un material que, a simple vista, parece piedra, pero que en realidad es un bloque hecho con caparazones de foraminíferos, que son unos organismos marinos parecidos a las amibas, pero que crecen tan grandes que son visibles a simple vista.

“La selección de ese material estuvo relacionada con la creencia sobre la existencia de un mar antiguo y primordial. Su deposición en el edificio funerario de Pakal también parece estar vinculada con el ámbito acuoso primigenio (o mar primigenio) al que se pensaba que regresaban los gobernantes fallecidos”, indicó el curador de la exposición.

—Estos restos de fósiles marinos hallados por los mayas ¿nos hablan de alguna actividad especializada entre los mayas para buscar objetos que ya eran antiguos en su tiempo?— se le preguntó al doctor Guillermo Bernal.

—Sí. Todas las culturas han tenido inquietud sobre sus orígenes y las culturas que les han precedido.

Los mayas veían a los olmecas como grupos que habían creado grandes ciudades antes que ellos. Quizá no estaba consciente toda la población, pero sí los gobernantes y los ciudadanos principales. Por eso apreciaban los objetos que eran remantes de una cultura que reconocían y que ya había decaído o desaparecido. Esas personas que estudiaban esos objetos de culturas anteriores eran como anticuarios o arqueólogos.

En el caso de lo fósil marino, ellos tenían un razonamiento en el que sabían que los dientes de tiburón y las espinas de raya procedían del mar. Pero además sabían que eran de cierto tamaño, de modo que cuando encontraban piezas de este tipo pero de mayor tamaño y las veían aflorar entre rocas de la montaña, concluían que eran rastros del mar primigenio, del que surgió el mundo, según su cosmovisión.

Titulo original "Fósiles marinos prueban que mayas tenían “arqueólogos”"

Fuente: cronica.com.mx

miércoles, 25 de agosto de 2010

Loma del Capiro, Cuba: La imagen del Limite Cretácico-Terciario (LKT)

El LKT es visible en las laderas de la Loma del Capiro.

Nuestra Loma del Capiro no solo es lugar histórico, vinculado a la Batalla de Santa Clara, mirador romántico de puestas de sol, o agradable lugar para hacer picnic con los amigos; sedimentos y restos contenidos en esta formación también conocida como Dos Hermanas, evidencian en Cuba, en Santa Clara, el límite que separa dos periodos geológicos, el Cretácico y el Terciario, conocido en el argot científico como (LKT), lo cual convierte a la mayor elevación de esta ciudad en testigo universal del tiempo.
Tal teoría es fundamentada por el Doctor en Geología Reinaldo Rojas Consuegra, Director del Museo Nacional de Historia Natural de Cuba, quien, de conjunto con un equipo internacional, ha llevado a cabo una ardua labor de investigación.

Antes de adentrarnos en el tema, debe entenderse que el paso de una etapa geológica a otra generalmente es por efectos ambientales que con frecuencia implican cambios en la diversidad.

Rolando Cárdenas, doctor en Ciencias Físicas de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (UCLV) e investigador en Astrobiología, nos ilustra para comprender mejor el proceso que la historia geológica de La Tierra se divide en cuatro grandes etapas llamadas eones. Cada eón se divide en eras. Cada una de las eras en períodos, y cada período en épocas.

«Actualmente vivimos en el eón llamado Fanerozoico, que comenzó hace 542 millones de años con la llamada explosión de biodiversidad del periodo geológico conocido como Cámbrico. En este eón ha habido cinco extinciones masivas; la quinta fue la de los dinosaurios, y además, microfauna. Todo ello fue originado por un cambio climático global debido al impacto de un asteroide de diez kilómetros de diámetro.»

Un asteroide es un cuerpo astronómico de forma irregular (a diferencia de un planeta) que puede medir desde cientos de kilómetros hasta menos de un centímetro. Un meteorito es un asteroide con diez metros de diámetro o menos. Por eso lo que cayó en Yucatán y que muestra huellas en Santa Clara fue un asteroide que, se estima, tenía unos diez kilómetros de diámetro.


La velocidad típica de un asteroide de esta envergadura puede ser de 20km/s. La wnergía cinética (Ec) del impacto en tierra equivalió a la energía liberada por más de un centenar de bombas atómicas.

El golpe de este asteroide, que cayó hace 65 millones de años, provocó el surgimiento del Cráter de Chicxulub, (Yucatán), de 200 km de diámetro. En ese tiempo, los suelos de lo que luego sería la región central del archipiélago cubano estaban a aproximadamente a 500 km del lugar de impacto, por los continuos desplazamientos originados por las placas tectónicas y los movimientos telúricos asociados a estas.

Investigaciones y distintas hipótesis afirman que fue este choque el causante de la extinción de los grandes reptiles al producir variaciones notables en el ambiente, pues los asteroides de más de un kilómetro de diámetro originan cambio climático global si impactan en el planeta. Los de menos de 1 km originan cambios regionales.

El impacto del asteroide ocasionó maremotos que trajeron desde la región de Chicxulub, y por el antiguo Mar de Tetis, material sedimentario, restos geológicos y microfauna hasta la zona donde hoy se yergue la formación Dos Hermanas, conocida como Loma del Capiro. Esta zona de la región central, formaba parte de la plataforma marina. Excavaciones hechas en la zona así lo corroboran.

La investigación determinó que la proximidad de la Isla con el sitio de la colisión ocasionó que esta fuera receptora de todo el sedimento esparcido por el impacto, el cual fue depositándose por largos periodos de tiempo.

Por ejemplo: un grano de polvo de tamaño estándar tarda 11 días en caer de una altura de 3 metros. A 300 m de altura, este grano de polvo demora alrededor de casi tres años y medio en caer. Imagine ese grano de polvo esparcido por un choque de tal magnitud y flotando en el caos climático que trajo consigo el impacto.

Otros sedimentos, microestratos y hasta organismos fueron arrastrados por las marejadas del tsunami prehistórico y quedaron en la región varadas en su avance por las distintas formaciones que ahora se estudian; una de estas, la que atañe a la ciudad de Santa Clara.

Loma del Capiro fue la receptora de buena parte de estos sedimentos. Y propone una oportunidad casi única para examinar y encontrar un límite «tocable, apreciable, estudiable», según el conferenciante, así como una brecha basal o fragmentos con fósiles muy bien conservados.

«Uno de los lugares donde más conservada se encuentran estas muestras y este registro en el mundo es aquí; creo que vale la pena su conservación», comentó el Doctor Rojas Consuegra. Y es que este límite es tan tangible que usted puede tener un pie en el período Cretaceo y otro en el Paleoceno. O sea, con sus pies a un metro, y millones de años de diferencia.

El esquema geólogo estructural del afloramiento del límite KT en Loma Dos Hermanas describe y evidencia estratos del período llamado Paleógeno, seguidos de la brecha caótica y los deslizamientos submarinos sin sedimentarios.

«Según el Dr. Rojas, desde la línea del ferrocarril que pasa al sur de la formación hasta la zona comprendida por la investigación, hay suelos de probablemente unos cinco millones de años. Desde la vía férrea hasta un metro a la derecha del límite, probablemente, era un talud que fue derribado por los tsunamis y terremotos ocasionados por el impacto del asteroide», comenta Cárdenas mostrándonos el terreno.

Entre estos niveles aparecen microfauna, como los foraminíferos planctónicos estratificados, especies del período Paleoceno Daniano, seguidas por el llamado cóctel paleontológico del LKT junto a especies del Cretácico Maastrichtiano, el cual comprende la microfauna que fue pasando o extinguiéndose de un periodo a otro y se encuentra concentrada y fosilizada en el LKT, como si fuese un cóctel hecho a base de varios mariscos pescados en diferentes etapas y revueltos en la misma copa.

Escuchando a Reinaldo Rojas Consuegra, comprendimos directamente de este geólogo «contaminado de paleontología» el porqué las investigaciones del LKT en la Mayor de las Antillas, y la importancia de estos descubrimientos con fines educativos, patrimoniales o turísticos. «Un valor de Santa Clara que debe ser socializado» comentó el eminente astrónomo Oscar Álvarez, conocido por su habitual presencia en el programa televisivo Pasaje a lo desconocido.

El equipo trabaja este tema hace diez años y está integrado por investigadores españoles, japoneses y cubanos. Entre los ibéricos se encuentran sedimentólogos y microgeológos de la Universidad de Zaragoza. Por los nipones, especialistas de la Universidad de Tokio. Y entre los nacionales, el conocido Geólogo Dr. Manuel Iturralde Vinent del Museo Nacional de Historia Natural y su colega Rojas. También se adscriben al proyecto la Geóloga Dora García Delgado y la micropaleontóloga Consuelo Díaz Otero, ambas del Instituto de Geología y Paleontología.

No es la formación santaclareña el único punto investigado. A lo largo de occidente y hasta el centro del país cuatro más están siendo trabajadas. Son estas las formaciones de Cacarajícara y Moncada, al occidente; de Peñalver, en Matanzas, y la de Fomento, en Sancti Spíritus. No dudan los especialistas que otras serán encontradas a su paso de investigación por el resto de la Isla.

Por el valor científico que encierran las entrañas de la colina, se propone considerar la importancia del corte del LKT de este símbolo de la ciudad de Santa Clara, así como su conservación.

Es importante preservar este sitio por su bien conservada geodiversidad. De hecho, tanto el Dr. Rojas como su colega Oscar Álvarez coincidieron en que allí se pueden realizar tesis a todos los niveles, pues resulta una zona de la que aún hay mucho que aprender y que en pocos lugares del mundo se ve tan bien la transición LKT.

La Loma del Capiro «resulta un lugar más en el mundo testigo del suceso; es local, pero por su importancia es universal. Lo que hay ahí es de uso para la comunidad científica internacional», aseguró Rojas Consuegra al terminar su ponencia.

Titulo original del articulo: "Loma del Capiro, testigo universal del tiempo"Por: Héctor Darío Reyes

Fuente: vanguardia.co.cu / Imagen 1: Museo Nacional de Historia Natural, Cuba.

jueves, 12 de agosto de 2010

Gondwana rotó 60 grados sobre la superficie terrestre durante el Cámbrico.


El supercontinente de Gondwana se vio sometido a una rotación de 60 grados sobre la superficie de la Tierra durante el período Cámbrico, de acuerdo con las nuevas pruebas descubiertas por un equipo de geólogos de la Universidad de Yale. Gondwana estaba formado por la mitad meridional de Pangea, el supercontinente gigante que constituía toda la superficie emergida de la Tierra antes de que se dividiera en los distintos continentes que conocemos hoy.

El estudio, que aparece en la edición de agosto de la revista Geology, tiene implicaciones para las condiciones ambientales que existían en un período crucial en la historia evolutiva de la Tierra llamada la explosión del Cámbrico, cuando la mayoría de los principales grupos de animales complejos aparecieron rápidamente.

El equipo estudió el registro paleomagnético de la Cuenca de Amadeus en el centro de Australia, que formaba parte del supercontinente Gondwana. Sobre la base de las direcciones de magnetización de la roca antigua, descubrieron que toda la masa continental de Gondwana se sometió a un rápido desplazamiento de 60 grados de rotación, que en algunas regiones alcanzó una velocidad de al menos 16 (+12 / -8) cm/año, hace alrededor de 525 millones Hace años. En comparación, los más rápidos cambios que vemos hoy son a velocidades de unos cuatro centímetros al año.

Esta fue la primera rotación a gran escala que se realizó después de la formación de Gondwana, dijo Ross Mitchell, estudiante graduada de Yale y autora del estudio. El cambio podía ser el resultado de la tectónica de placas (el movimiento individual de las placas continentales con respecto a los demás) o del denominado "verdadero desplazamiento polar", en el que la masa de la parte sólida de la Tierra (hasta el núcleo externo líquido de casi 3.000 km de profundidad ) giró respecto al eje de rotación del planeta, con un cambio de ubicación de los polos geográficos, dijo Mitchell.

El debate sobre el papel del 'verdadero desplazamiento polar verdadero' frente a la tectónica de placas en la definición de los movimientos de los continentes de la Tierra ha estado vivo en la comunidad científica durante décadas, a medida que se recogen más y más evidencias, dijo Mitchell.

En este caso, Mitchell y su equipo sugieren que las tasas de movimientos de Gondwana son superiores a las de "la tectónica de placas normal" según se deduce de las actas de los últimos cientos de millones de años. "De ser cierto que el desplazamiento polar causó el cambio, eso tiene sentido . Si el cambio se debió a la tectónica de placas , tendríamos que llegar a algunas explicaciones bastante novedosas".

Sea cual sea la causa, el desplazamiento masivo ha tenido algunas consecuencias importantes. Como resultado de la rotación , el área que ahora es Brasil pasó rápidamente de cerca del polo sur hacia el trópico. Estos grandes movimientos de masa de tierra han afectado a los factores ambientales tales como las concentraciones de carbono y el nivel de los océanos, dijo Mitchell .

"Además de nuestra comprensión de la tectónica de placas y el desplazamiento polar, esto podría haber tenido consecuencias enormes para la explosión cámbrica de la vida animal en ese momento", agregó.


Fuente: europapress.es imagen: ROSS MITCHELL/YALE UNIVERSITY

jueves, 4 de marzo de 2010

Deriva Continental, los terremotos de la tierra.

Esta semana Chile fue estremecido por un fuerte terremoto 8,8 el cual genero un sunami con olas de 12 metros de altura, este fenómeno de la naturaleza es un inmenso motor de destrucción, pero también de creación y diversidad como nos muestran las pruebas paleontológicas.





En el periodo entre 1908 y 1912, las teorías de la deriva continental fueron propuestas por el geólogo y meteorólogo alemán Alfred Wegener (1880-1930). Wegener, defendió la teoría de la deriva de los continentes en una época en que los medios tecnológicos para desmostrarla no se habían desarrollado todavía. Fue profesor de meteorología en la Universidad de Graz desde 1924 hasta 1930.

A partir de diversas evidencias, renovó la idea de que todos los continentes estuvieron en un momento dado unidos en una gran área de tierra que él llamo Pangea. Más tarde sostuvo que ese supercontinente habría comenzado a dividirse hace aproximadamente 200 millones de años en dos partes: una norte que él llamo Laurasia, y una sur llamada Gondwana por el geólogo austríaco Eduard Suess.

Las teorías de Wegener, descritas en El origen de los continentes y de los océanos (1915), no fueron corroboradas por los científicos hasta 1960, cuando la investigación oceanográfica reveló el fenómeno conocido como expansión del fondo del mar, atribuida al geólogo norteamericano Harry Hammond Hess. Wegener murió durante una expedición a Groenlandia.

Wegener descubrió que las placas continentales se rompen, se separan y chocan unas con otras. Estas colisiones deforman los sedimentos geosinclinales creando las cordilleras de montañas futuras. Los trabajos geofísicos sobre la densidad de la Tierra y las observaciones de los petrólogos habían mostrado con anterioridad que la corteza terrestre se compone de los materiales bien distintos: el sima, formado por silicio y magnesio, por lo general basáltica y característica de la corteza oceánica; y el sial, de silicio y aluminio, por lo general granítica y característica de la corteza continental.

Wegener creía que las placas continentales sialicas se deslizaban sobre la corteza oceánica simática como hacen los icebergs en el océano. Este razonamiento era falaz, porque la temperatura de fusión del sima es mayor que la del sial. Después los geólogos descubrieron la llamada astenosfera, capa semisolida, situada en el manto terrestre debajo de la corteza, a profundidades entre 50 y 150 km. Primero se conjeturó y luego se demostró sísmicamente que era un material plástico que podía fluir despacio. Para Wegener, las causas de la deriva continental se podían deber a diversas causas como: la fuerza centrifuga de la tierra, el efecto de las mareas y a la fuerza polar, que hacía que los continentes se desplazaran desde los polos al Ecuador.


Pruebas paleontológicas. Se hallaron fósiles de un mismo helecho de hoja caduca en Sudamérica, Sudáfrica, Antártida, India y Australia. Así como fósiles del reptil Lystrosauros en Sudáfrica, India y Antártida, y fósiles de Mesosauros en Brasil y Sudáfrica. Esto indicaba que tanto esta fauna como la flora pertenecían a unas mismas zonas comunes que se irían distanciando con el paso del tiempo, claro está, con el deslizamiento de los continentes.

Pruebas geológicas. Por un lado, el ajuste de los bordes de la plataforma continental entre los continentes africano y sudamericano, esto es, que encajaban el uno con el otro. Por otro lado, la continuación de las cadenas montañosas en el continente sudamericano y en el africano, hoy en día separadas por el océano Atlántico. Y por ultimo, la continuación de las cadenas montañosas europeas y norteamericanas. Actualmente separadas por el océano Atlántico.

Pruebas paleomagnéticas. Se puede saber cuál era la posición de los continentes con respecto a los polos, atendiendo al magnetismo procedente de la composición de sus rocas. De esta forma, observando los trazados magnéticos se llego a la conclusión de que hubo con anterioridad una conglomeración de los continentes actuales.

Pruebas paleoclimáticas. La presencia de un mismo modelo erosivo en distintos continentes, da pie a pensar, que todos ellos permanecieron en el pasado unidos ya que poseían el mismo clima. Por ejemplo, los mismos depósitos morrénicos en Sudáfrica, Sudamérica, India y Australia.

Distribución actual de los seres vivos. Después de la fragmentación de los continentes, se han encontrado especies que poseen características iguales, en determinados continentes, con la única diferencia de que éstas han ido evolucionando según su nuevo entorno. Por ejemplo, el caracol de jardín encontrado tanto en Norteamérica como en Eurasia.

Atendiendo a todo la mencionado anteriormente Wegener trató de defender su teoría de la deriva continental. Indicó que las formaciones rocosas de ambos lados del océano Atlántico -en Brasil y en África occidental- coinciden en edad, tipo, estructura y encajaban. Además, con frecuencia contienen fósiles de criaturas terrestres que no podrían haber nadado de un continente al otro. Estos argumentos paleontológicos estaban entre los más convincentes para muchos especialistas, pero no impresionaban a otros.

Los mejores ejemplos dados por Wegener de las fronteras continentales hendidas estaban a ambos lados del océano Atlántico. De hecho, se comprobó el encaje preciso mediante computadora y el ajuste era casi perfecto. El error medio de estos límites es menor a un grado. Sin embargo, a lo largo de otras márgenes oceánicas, no se encuentra una complementariedad similar: por ejemplo, en el cinturón que circunvala el Pacifico o en el sector de Myanmar (Birmania).

Estos puntos de discrepancia subrayan una característica de los bordes continentales señalada por el geólogo vienés Eduard Suess, hacia 1880. Reconoció un “tipo atlántico”de margen, identificado por le truncado abrupto de antiguas cadenas montañosas y por estructuras hendidas, y un “tipo pacífico”, marcado por montañas dispuestas en cordilleras paralelas, por líneas de volcanes y por terremotos frecuentes. Para muchos geólogos, las costas de tipo pacífico parecen estar localizadas donde los geosinclinales se deforman y se elevan para formar montañas.

Fuente: portalciencia.net

martes, 18 de agosto de 2009

Una supererupción volcánica, hace 260 millones de años atrás.

Ha sido descubierta por un grupo de científicos de la Universidad de Leeds. Una erupción volcánica gigante desconocida hasta ahora que, según todos los indicios, causó la extinción global en masa de 260 millones de años atrás.

La erupción, en la provincia de Emeishan del suroeste de China, liberó alrededor de medio millón de kilómetros cúbicos de lava, cubriendo un área 5 veces mayor que Gales, y diezmando la vida marina en todas partes del mundo.

Los científicos lograron en este estudio algo inusual: pudieron precisar la época exacta de la erupción con respecto a las señales dejadas por otros fenómenos geológicos, y vincularla directamente a un evento de extinción en masa. Lo consiguieron gracias a que la erupción se desencadenó en un mar poco profundo, lo que significa que la lava aparece hoy como una capa distintiva de roca ígnea intercalada entre capas de roca sedimentaria que contienen vida marina fosilizada cuya antigüedad se puede estimar fácilmente.

La capa de roca fosilizada directamente después de la erupción muestra la extinción en masa de diferentes formas de vida, vinculando de manera evidente esa erupción con una enorme catástrofe medioambiental.

El efecto global de la erupción se debió también a la proximidad del volcán a un mar poco profundo. La colisión de la lava, que fluía rápidamente, con el agua, causó una explosión violenta al comienzo de la erupción o sucesión de erupciones, lanzando grandes cantidades de dióxido de azufre a la estratosfera.

Cuando el magma de poca viscosidad fluye con rapidez y se encuentra con el mar poco profundo, el efecto es como verter agua en una sartén con aceite hirviendo: Hay una explosión espectacular que produce nubes gigantescas de vapor.

La inyección de dióxido de azufre a la atmósfera habría conducido a la formación de grandes nubes que se expandieron por todo el mundo, enfriando el planeta y produciendo finalmente torrenciales lluvias ácidas. Los científicos estiman a partir del registro fósil que el desastre medioambiental se desató al comienzo de la erupción.

La extinción abrupta de cuantiosas formas de vida marina que hoy se aprecia con toda claridad en el registro fósil relaciona firmemente una erupción volcánica gigante con una catástrofe medioambiental global, una correlación que a menudo ha sido tema de encendido debate y de polémicas.


Fuente: NC&T

jueves, 9 de julio de 2009

El Amazonas tiene 11 millones de años, un Fosil viviente.


Los nuevos datos bioestratigráficos, isotópicos y geofísicos obtenidos durante la perforación de pozos de exploración en la plataforma continental externa y en el abanico aluvial del Amazonas demuestran que este río surgió como ruta acuática transcontinental en el período del Mioceno Medio y Superior, entre 11,8 y 11,3 millones de años atrás, y alcanzó su actual forma y dimensiones durante el Plioceno Superior.

La principal arteria fluvial de Sudamérica, el Amazonas, se formó como río transcontinental hace 11 millones de años y adquirió su actual tamaño hace 2,4 millones de años, afirman investigadores británicos y holandeses en un artículo publicado este mes en la revista Geology.

"Los nuevos datos bioestratigráficos, isotópicos y geofísicos obtenidos durante la perforación de pozos de exploración en la plataforma continental externa y en el abanico aluvial del Amazonas demuestran que este río surgió como ruta acuática transcontinental en el período del Mioceno Medio y Superior, entre 11,8 y 11,3 millones de años atrás, y alcanzó su actual forma y dimensiones durante el Plioceno Superior", señalan los autores del artículo.

El abanico aluvial del Amazonas - sedimentación de carga sólida que el río transportó hacia el mar - presentaba hasta la fecha bastantes incógnitas. Durante los estudios más recientes, que se llevaron a cabo bajo el patrocinio de la petrolera brasileña, Petrobras, se perforaron en el fondo marino pozos de hasta 4,5 kilómetros de profundidad, gracias a lo cual los investigadores pudieron echar un vistazo a la historia remota del río más largo y más caudaloso de nuestro planeta.

Estas investigaciones contribuyen a entender mejor la paleografía de Sudamérica y la evolución de ecosistemas acuáticos del Amazonas y de la costa del Atlántico.

Fuente: radiomundial.com.ve

martes, 7 de abril de 2009

Un tesoro geológico: 50 millones de historia en páginas de piedra

En la costa vasca, entre Zumaia y Deba, el acantilado emerge a modo de libro. Ocho kilómetros de páginas ordenadas de oeste a este forman un volumen ajado por el transcurso de la historia. En él se leen 50 millones de años de la Tierra escritos bajo las aguas del océano. Un día, el tomo horizontal se plegó en vertical y se mostró a la luz. Hoy, los científicos de todo el mundo se acercan a esta enciclopedia viva que se ha revelado como el anaquel de referencia para ahondar en el conocimiento sobre la era Cretácica cuando los cambios climáticos se sucedían y el choque de un meteorito estuvo a punto de destruir la vida en la Tierra.


El flysch

Se calcula que la Tierra tiene cuatro mil quinientos cincuenta millones de años. A lo largo de este tiempo, día a día, siglo a siglo, milenio a milenio, el planeta parece permanecer inalterable pero nada más lejos de la realidad. Cuando la Tierra circula alrededor del Sol y se mueve sobre su propio eje, el movimiento no es homogéneo y eso provoca que las condiciones atmosféricas varíen hasta tal punto que someten al planeta a periodos calientes o fríos. Esta alternancia se produce de forma gradual y deja testigos: los sedimentos. Toda esta información hubiera quedado oculta bajo las aguas del mar, pero hace cincuenta millones de años el choque de las placas tectónicas que originaron el Himalaya, los Alpes y los Pirineos la sacaron a la luz. Emergieron los flysch.

Un volumen completo y accesible

Lo excepcional del flysch de Zumaia es que recoge la historia desde 100 millones de años hasta hace 50 millones, página a página. La lectura de los estratos y el estudio de los fósiles descifra secretos únicos y completos sin perder un solo capítulo. Los científicos son capaces de seguir las pistas e interpretarlas de principio a fin.

¿El meteorito de los dinosaurios?

Las capas de sedimentos emergieron del mar inclinándose de oeste a este. El libro de los flysch se lee, por tanto, de derecha a izquierda. Las páginas más viejas son las capas que datan de hace 100 millones de años. Las más jóvenes, las del este, integran fósiles y microfósiles. De pronto, aparece una estrecha franja oscura rica en iridio, un elemento tan raro en la Tierra como abundante en los asteroides. Su aparición ha llevado a los científicos a ahondar en la teoría de que hace 65 millones de años un asteroide impactó en la Tierra. Como consecuencia causó tsunamis y terremotos, y ocultó el sol. La vida se redujo a microorganismos. Los dinosaurios, que llevaban 130 millones de años sobre el planeta, se extinguieron. A este gris capítulo de la Historia de la Tierra le sigue el silencio: en la siguiente capa del flysch apenas se observan fósiles.

Diez mil años para cada capítulo

En épocas frías los ríos tenían fuerza y acarreaban arcillas. En épocas cálidas el aporte fluvial se limitó y las capas acumularon materias blandas y orgánicas. Esta alternancia se tradujo en la formación de capas duras, rojizas y terrosas que se dan paso a otras blandas, grises y calizas. El flysch de Zumaia evidencia un nuevo dato: las franjas tienen prácticamente el mismo grosor -abarcan diez mil años- y se repiten con asombrosa regularidad.
Biotipo protegido y rasa mareal viva

Este libro de piedra, sus páginas y el entorno que lo cobija, ha sido declarado Biotipo protegido para evitar la sobreexplotación del medio marino y terrestre. Se salvaguarda así el testimonio pretérito, respetando el ecosistema presente y brindando una oportunidad al futuro.

Fuente: CONSUMER EROSKI, Año XXXIV, época III, Nº131; fotografias Ruben García Blázquez

viernes, 27 de marzo de 2009

Hallan restos del fondo marino del Mioceno

Restos de una tortuga encontrados en el yacimiento paleontológico del municipio madrileño de Torrejón de Velasco, de nueve millones de años de antigüedad, perteneciente al comienzo del Mioceno Superior. EFE/Archivo

En obras de ampliación de la autovía Huelva-Ayamonte, Madrid, España.

Huelva.- Las obras de construcción de un enlace de la autovía Huelva-Ayamonte con las playas de La Antilla e Islantilla, han sacado a la luz restos del fondo marino del Mioceno, que podrían tener una antigüedad de más de seis millones de años, según han confirmado a Efe fuentes paleontológicas.

Concretamente, la arena hallada correspondería a una antigüedad de 6,7 millones de años de antigüedad, y sería por ello más antigua que los últimos vestigios hallados en el mismo término municipal de Lepe, donde se ha encontrado la arena.

En 2005, las obras de una vivienda en la zona centro de Lepe sacaron a la luz restos de una playa del periodo Plioceno, con unos 4,5 millones de años de antigüedad, similar a los hallados un año después dos kilómetros más al norte en la misma localidad, también una obra.

Concretamente, el Plioceno se extendió desde hace 5,2 millones de años hasta 1,6 millones de años atrás, y es en ese periodo cuando se produce la evolución de un grupo de primates, los homínidos, con diversas especies, desde los Australopitecinos al Homo habilis y al Homo erectus, consideradas antepasados directos del Homo Sapiens.

Ahora, el hallazgo de arena del fondo marino tiene una mayor importancia, porque constata la presencia del fondo marino en una zona que actualmente es una pequeña montaña.

El Mioceno es el cuarto período geológico de la Era Cenozoica, que comenzó hace 23,03 millones de años y terminó hace 5,332 millones, y fue cuando, entre otras cosas, continuó la elevación de cordilleras como los Pirineos, los Alpes y el Himalaya.

Las fuentes consultadas han indicado que se trata de un hallazgo que refuerza la importancia paleontológica de la zona, ya que el enlace atraviesa zonas como la denominada 'Los barrancos', donde se han encontrado importantes restos en los últimos años.

Entre ellos destaca que un grupo de investigadores de la Universidad de Huelva y del Museo de Ciencias Naturales de Madrid encontró en 2003 restos fósiles de una piña con unos cuatro millones de años de antigüedad, que serían los más antiguos hallados en la Península Ibérica.

Fuente: EFE- soitu.es.

domingo, 22 de marzo de 2009

Colapsos submarinos durante el Mioceno superior


Investigadores del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y de la Universidad de las Islas Baleares han detectado en Mallorca más de 200 colapsos o hundimientos del terreno que tuvieron lugar durante el Mioceno superior (Messinense).


FUENTE | IGME - madri+d

El mayor sistema de colapsos submarinos de la historia de la tierra tuvo lugar hace seis millones de años. Investigadores del IGME y de la Universidad de las Islas Baleares han detectado en Mallorca más de 200 colapsos o hundimientos del terreno que tuvieron lugar durante el Mioceno superior (Messinense), hace unos 6 millones de años. Estos paleocolapsos, considerados por los investigadores como el mayor episodio de hundimientos submarinos del Planeta, pueden observarse en la costa sur y este de Mallorca; su exposición en los acantilados es extraordinaria y destacan por sus grandes dimensiones de hasta 500 metros cuadrados de superficie y 35 metros de altura

Estas formas fósiles de hundimientos están estrechamente ligadas al desarrollo de una de las mayores plataformas arrecifales del Mediterráneo occidental y a las fluctuaciones del nivel del mar que se produjeron durante el Mioceno Superior y que controlaron el crecimiento y la posición de estos arrecifes coralinos.

Cuando el nivel del mar bajaba, los corales quedaban expuestos a la disolución por las agresivas aguas subterráneas y en un clima tropical-subtropical, por lo que se fueron formando distintos sistemas de cavidades. Cuando el nivel del mar subía, se iban depositando nuevos sedimentos sobre los corales hasta que las cavidades se colapsaron y, sobre ellas, se hundieron grandes volúmenes de rocas cuando todavía no estaban litificadas.

Pedro Agustín Robledo -investigador titular del IGME- declara que "los estudios de porosidad que se han llevado a cabo en los paleocolapsos han puesto de manifiesto el gran interés que tienen estas estructuras como potenciales reservorios de hidrocarburos o de aguas subterráneas. En términos generales, este curioso episodio geológico puede contribuir a mejorar el conocimiento de los eventos paleoclimáticos críticos, que hayan sucedido a lo largo de la historia de la Tierra".