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viernes, 14 de marzo de 2014
Hallan nuevos fósiles de mega dinosaurios carnívoros en Teruel
Paleontólogos de la Fundación Dinópolis de Teruel y de la Universidad de Colorado Denver (EEUU) han identificado nuevos fósiles de mega dinosaurios carnívoros. Se trata de un rastro con grandes huellas tridáctilas que casi alcanzan los 60 cm de longitud y de un gran diente procedentes de los yacimientos turolenses de El Castellar y de Formiche Alto respectivamente. Ambos hallazgos se enmarcan en sedimentos de la Formación Villar del Arzobispo (Titoniense-Berriasiense, tránsito Jurásico-Cretácico, con unos 145 millones de años de antigüedad)
Las huellas tridáctilas localizadas en el yacimiento El Castellar poseen características únicas en comparación con otras huellas producidas por grandes terópodos en cualquier parte del mundo. Por este motivo, en el estudio científico se define un nuevo tipo de huellas: Iberosauripus grandis ("pie del lagarto ibérico grande"). Además, los investigadores dividen las huellas de grandes terópodos del Jurásico Superior de Europa, Norteamérica y Asia en dos grupos distintos, cuyos productores fueron probablemente terópodos alosáuridos y megalosáuridos.
Por otro lado, el nuevo diente procedente de Formiche Alto se atribuye a un dinosaurio terópodo megalosáurido, como otros tres grandes dientes de Riodeva y Galve (Teruel) y de Alpuente (Valencia). Estos dinosaurios pudieron llegar a alcanzar los 12 metros de longitud y poseían dientes de hasta 10 cm de corona.
Gracias al análisis de dichos rastros de icnitas y dientes, los investigadores han concluido que las faunas de dinosaurios del tránsito Jurásico-Cretácico en esta parte de España incluyen, al menos, dos tipos de dinosaurios mega-carnívoros de gran tamaño. Además, la presión depredadora de estos terópodos pudo ser una de las causas decisivas para estimular el crecimiento hasta tamaños gigantescos de algunos dinosaurios comedores de plantas. Es el caso del saurópodo Turiasaurus Riodevensis (conocido como 'El Gigante Europeo') que alcanzó 30 metros de longitud y que también fue encontrado en la provincia de Teruel; concretamente en Riodeva.
El resultado de la investigación sobre estos fósiles se ha publicado en la prestigiosa revista científica 'Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology' y responde al trabajo realizado por un equipo de paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis (Museo Aragonés de Paleontología) y de la Universidad de Colorado Denver: Alberto Cobos, Martin G. Lockley, Francisco Gascó, Rafael Royo-Torres y Luis Alcalá.
Yacimiento El Castellar
Este yacimiento fue declarado Bien de Interés Cultural (Conjunto de Interés Cultural-Zona Paleontológica) por el Gobierno de Aragón en el año 2004, promoviendo su investigación y conservación.
Con la definición del Iberosauripus grandis ("pie del lagarto ibérico grande") el yacimiento El Castellar se convierte en un referente de la icnología europea, ya que en él se han definido hasta el momento dos nuevos tipos de huellas de dinosaurios.
A las mencionadas huellas de carnívoros se suman las de Deltapodus ibericus ("pie triangular de Iberia"). Estas pisadas fueron producidas por estegosaurios; dinosaurios cuadrúpedos y comedores de plantas que estaban caracterizados por poseer dos filas de placas y/o espinas desde el cuello hasta el final de la cola. Estas huellas también fueron definidas por científicos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis en esta misma revista científica (en el año 2010), convirtiendo a El Castellar en uno de los escasos yacimientos del mundo en el que se han identificado huellas de estegosaurios.
Fuente: heraldo.es
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viernes, 12 de agosto de 2011
Huellas de dinosaurios
Los dinosaurios colonizaron todo el planeta durante el Cretácico, e incluso llegaron a la Antártida y otras zonas del hemisferio sur, donde se han encontrado algunos fósiles, cuando el ecosistema era más cálido que ahora.
Ahora, un equipo de paleontólogos de la Universidad de Emory (Estados Unidos) ha encontrado más de 20 rastros de huellas muy bien conservados que aportan nuevas pistas sobre la forma de vida de aquellos reptiles hace más de 100 millones de años.
Las huellas fueron encontradas por el paleontólogo Anthony Martin, un experto buscador de rastros, huevos y refugios de estos animales, el pasado 14 de junio, en unas rocas sedimentarias de la costa de Victoria, la remota playa de Milanesia, dentro del Parque Nacional Otways (Australia).
Ya el día anterior había observado unas ondulaciones en las rocas caídas desde el acantilado, que formaban como el refugio de algún insecto. "Esas ondulaciones y madrigueras indicaban que era un terreno sedimentario de aluvión, un lugar propicio para encontrar rastros de dinosaurios polares", explica el investigador.
Distintos tipos de ictitas
Y así era. Uno de los bloques contenía cerca de 15 rastros, uno de ellos con tres huellas consecutivas dejadas allí por pequeños terópodos, no mayores que un pollo actual, que se consideran los ancestros de las aves actuales. Siguiendo por los acantilados, a unas tres horas de camino, encontraron un segundo bloque con ocho rastros más.
Algunos eran también de ejemplares pequeños, como los anteriores, pero otros las hicieron terópodos tan grandes como grúas. "Ambos bloques creemos que estaban en el mismo nivel rocoso, que era la superficie por la que caminaron aquellos dinosaurios", apunta Martin.
En total, encontraron huellas de tres tamaños diferentes, que podrían pertenecer a tres especies distintas, pero que también podrían ser un macho, una hembra y su cría, aunque todo son hipótesis.
Esta parte de la costa australiana se sabe que estuvo en el pasado unida a la Antártida. Hace entre 115 y 105 millones de años, la temperatura media de la Tierra era de 10ºC más caliente que hoy, lo que significa que en algunas zonas sí que había meses de frío y oscuridad polar prolongada. En épocas de deshielo, también habría inundaciones torrenciales en los valles de los ríos.
Estas huellas se habrían hecho en verano, en el momento del deshielo, porque la tierra estaba congelada en invierno y no habrían podido dejar allí huellas.
En esta región ya se había encontrado la mejor colección de fósiles de dinosaurios polares del mundo, pero no había casi huellas. Además, en febrero de 2006, Martin encontró el primer rastro conocido de un carnívoro y en mayo de ese mismo año halló otro.
Un ecosistema hostil
"Es un descubrimiento muy importante porque nos da mucha información sobre las vidas de dinosaurios en ambientes polares hace más de 100 millones de años", apunta Martin.
"También España es famosa por sus huesos y rastros de dinosaurio, pero allí estaban cerca del ecuador, mientras que los australianos del sur vivían con inviernos fríos y oscuros, así que igual tuvieron un comportamiento estacional [hibernando, como los osos]", especula el investigador.
Martin recuerda que los fósiles indican que fueron activos todo el año. "Como las huellas sólo se preservan si el suelo no está congelado, está claro que estos rastros demuestran que los terópodos bípedos eran activos en el verano. Podrían ser de la clase conocidos como Ornitomimosaurios".
Estos Ornitomimosaurios, muy veloces y que podían ser omnívoros o herbívoros, tenían un aspecto similar a los avestruces y tenían patas con tres dedos, con huellas similares a la que han encontrado Martin y sus colegas.
El equipo de investigación ha estado formado pro Thomas Rich, del Museo Victoria; Michael Hall y Patricia Vickers-Rich, de la Universidad Monash, de Victoria; y Gonzalo Vázquez-Prokopec, de la Universidad de Emory.
Ahora, un equipo de paleontólogos de la Universidad de Emory (Estados Unidos) ha encontrado más de 20 rastros de huellas muy bien conservados que aportan nuevas pistas sobre la forma de vida de aquellos reptiles hace más de 100 millones de años.
Las huellas fueron encontradas por el paleontólogo Anthony Martin, un experto buscador de rastros, huevos y refugios de estos animales, el pasado 14 de junio, en unas rocas sedimentarias de la costa de Victoria, la remota playa de Milanesia, dentro del Parque Nacional Otways (Australia).
Ya el día anterior había observado unas ondulaciones en las rocas caídas desde el acantilado, que formaban como el refugio de algún insecto. "Esas ondulaciones y madrigueras indicaban que era un terreno sedimentario de aluvión, un lugar propicio para encontrar rastros de dinosaurios polares", explica el investigador.
Distintos tipos de ictitas
Y así era. Uno de los bloques contenía cerca de 15 rastros, uno de ellos con tres huellas consecutivas dejadas allí por pequeños terópodos, no mayores que un pollo actual, que se consideran los ancestros de las aves actuales. Siguiendo por los acantilados, a unas tres horas de camino, encontraron un segundo bloque con ocho rastros más.
Algunos eran también de ejemplares pequeños, como los anteriores, pero otros las hicieron terópodos tan grandes como grúas. "Ambos bloques creemos que estaban en el mismo nivel rocoso, que era la superficie por la que caminaron aquellos dinosaurios", apunta Martin.
En total, encontraron huellas de tres tamaños diferentes, que podrían pertenecer a tres especies distintas, pero que también podrían ser un macho, una hembra y su cría, aunque todo son hipótesis.
Esta parte de la costa australiana se sabe que estuvo en el pasado unida a la Antártida. Hace entre 115 y 105 millones de años, la temperatura media de la Tierra era de 10ºC más caliente que hoy, lo que significa que en algunas zonas sí que había meses de frío y oscuridad polar prolongada. En épocas de deshielo, también habría inundaciones torrenciales en los valles de los ríos.
Estas huellas se habrían hecho en verano, en el momento del deshielo, porque la tierra estaba congelada en invierno y no habrían podido dejar allí huellas.
En esta región ya se había encontrado la mejor colección de fósiles de dinosaurios polares del mundo, pero no había casi huellas. Además, en febrero de 2006, Martin encontró el primer rastro conocido de un carnívoro y en mayo de ese mismo año halló otro.
Un ecosistema hostil
"Es un descubrimiento muy importante porque nos da mucha información sobre las vidas de dinosaurios en ambientes polares hace más de 100 millones de años", apunta Martin.
"También España es famosa por sus huesos y rastros de dinosaurio, pero allí estaban cerca del ecuador, mientras que los australianos del sur vivían con inviernos fríos y oscuros, así que igual tuvieron un comportamiento estacional [hibernando, como los osos]", especula el investigador.
Martin recuerda que los fósiles indican que fueron activos todo el año. "Como las huellas sólo se preservan si el suelo no está congelado, está claro que estos rastros demuestran que los terópodos bípedos eran activos en el verano. Podrían ser de la clase conocidos como Ornitomimosaurios".
Estos Ornitomimosaurios, muy veloces y que podían ser omnívoros o herbívoros, tenían un aspecto similar a los avestruces y tenían patas con tres dedos, con huellas similares a la que han encontrado Martin y sus colegas.
El equipo de investigación ha estado formado pro Thomas Rich, del Museo Victoria; Michael Hall y Patricia Vickers-Rich, de la Universidad Monash, de Victoria; y Gonzalo Vázquez-Prokopec, de la Universidad de Emory.
Fuente: elmundo.es
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jueves, 12 de agosto de 2010
Halladas unas huellas fósiles de dinosaurios en Shandong, China

El conjunto de huellas fosilizadas, que se formó a mediados del cretácico, se encuentra en la ladera de la colina de Beiling, a 20 kilómetros de distancia de la zona urbana de Zhucheng. Cubre un área de 2.600 metros cuadrados y cuenta con unos 3 mil fósiles de huellas de más de seis especies de dinosaurios.

Las imagenes, tomadas el 9 de agosto de 2010, muestra una huella fosilizada de dinosaurio de 10 centímetros de largo encontrada en la zona de Huanglonggou, en Huanghua, ciudad de Zhucheng, provincia de Shandong. El conjunto de huellas fosilizadas, que se formó a mediados del cretácico, se encuentra en la ladera de la colina de Beiling, a 20 kilómetros de distancia de la zona urbana de Zhucheng. Cubre un área de 2.600 metros cuadrados y cuenta con unos 3 mil fósiles de huellas de más de seis especies de dinosaurios. La longitud de los fósiles más pequeños es de unos 10 centímetros, mientras que los de mayor tamaño son de unos 40.

Fuente: spanish.china.org.cn Imagenes: news.cn
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jueves, 13 de mayo de 2010
Hallan en Patagonia Argentina huellas de dinosaurios de 90 millones de años

Varias huellas de dinosaurios, algunas de hasta 1,20 metros de diámetro, fueron halladas en la provincia de Neuquén (sudoeste) en la Patagonia argentina, confirmó este miércoles Jorge Calvo, geólogo de la Universidad Nacional del Comahue.
"Hay abundantes huellas de dinosaurios saurópodos de tamaños variados", dijo el investigador en un comunicado de prensa en el que calificó el descubrimiento como "espectacular", en una región popularizada como el 'Jurassic Park' argentino.
Las pisadas fueron halladas días atrás en forma casual por una profesora de yoga cuando realizaba su rutina de ejercicios al aire libre en la zona de Los Barreales, en el noreste de la provincia.
"Vi primero un foso rarísimo, luego otro y otro más y me di cuenta de que eran las huellas de una caminata de dinosaurios", dijo Silvia Cuevas al relatar su hallazgo.
Calvo dijo que "se trata de los mismos niveles fosilíferos que han puesto al sitio como uno de los lugares más ricos en dinosaurios y fauna asociada de Sudamérica", destacó.
"Las huellas de Los Barreales se encuentran en buen estado de conservación, pero por ahora sin detalles para establecer afinidades", explicó Calvo, director del Centro de Investigaciones Paleontológicas Lago Los Barreales.
El científico calculó que las huellas encontradas "tienen una antigüedad de 90 millones de años".
La zona está considerada uno de los yacimientos paleontológicos más importantes de Sudamérica, donde se han relevado hallazgo de fósiles pertenecientes al Cretácico.
Argentina atrajo la mirada del mundo científico a finales de los años 80, cuando fueron descubiertos en la provincia de Neuquén fósiles del Argentinosaurus Huinculensis, el herbívoro más voluminoso que se conoce, de 40 metros de largo.
En 1993 fueron encontrados los restos del Giganotosaurus Carolinii, el dinosaurio carnívoro más grande del mundo, entre decenas de hallazgos en yacimientos que aún están bajo exploración.
"Hay abundantes huellas de dinosaurios saurópodos de tamaños variados", dijo el investigador en un comunicado de prensa en el que calificó el descubrimiento como "espectacular", en una región popularizada como el 'Jurassic Park' argentino.
Las pisadas fueron halladas días atrás en forma casual por una profesora de yoga cuando realizaba su rutina de ejercicios al aire libre en la zona de Los Barreales, en el noreste de la provincia.
"Vi primero un foso rarísimo, luego otro y otro más y me di cuenta de que eran las huellas de una caminata de dinosaurios", dijo Silvia Cuevas al relatar su hallazgo.
Calvo dijo que "se trata de los mismos niveles fosilíferos que han puesto al sitio como uno de los lugares más ricos en dinosaurios y fauna asociada de Sudamérica", destacó.
"Las huellas de Los Barreales se encuentran en buen estado de conservación, pero por ahora sin detalles para establecer afinidades", explicó Calvo, director del Centro de Investigaciones Paleontológicas Lago Los Barreales.
El científico calculó que las huellas encontradas "tienen una antigüedad de 90 millones de años".
La zona está considerada uno de los yacimientos paleontológicos más importantes de Sudamérica, donde se han relevado hallazgo de fósiles pertenecientes al Cretácico.
Argentina atrajo la mirada del mundo científico a finales de los años 80, cuando fueron descubiertos en la provincia de Neuquén fósiles del Argentinosaurus Huinculensis, el herbívoro más voluminoso que se conoce, de 40 metros de largo.
En 1993 fueron encontrados los restos del Giganotosaurus Carolinii, el dinosaurio carnívoro más grande del mundo, entre decenas de hallazgos en yacimientos que aún están bajo exploración.
Fuente: univision.com
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martes, 13 de octubre de 2009
La Unesco juzga las huellas de los dinosaurios ibéricos
Dos inspectores analizarán si 12 yacimientos de la Península merecen la calificación de Patrimonio de la Humanidad. La decisión tendría beneficios científicos, económicos y sociales
En una región pantanosa de lo que hoy es la localidad riojana de Enciso, un dinosaurio carnívoro camina en busca de alimento. De repente, ve algo. Acelera sus huellas se separan cada vez más y, tras unos pasos, sus pisadas se cruzan con las de un dinosaurio herbívoro.
La posible escena de caza se ha reconstruido 120 millones de años después gracias a los peculiares procesos geológicos que tallaron las huellas de sus protagonistas en piedra. Hoy, en toda la Península Ibérica ya se han identificado más de 15.000 huellas como las de Enciso que han permitido poner en movimiento a los dinosaurios.
Como paleopolicías científicos, los investigadores han podido reconstruir escenas en las que adultos caminan junto a sus crías, especímenes cojean y otros nadan contra corriente. La cantidad de información que aún pueden extraer es inmensa y los científicos creen que aún quedan muchas huellas por descubrir.
En las próximas semanas, dos evaluadores de la Unesco visitará doce yacimientos de España y Portugal para decidir si las Icnitas de Dinosaurio de la Península Ibérica (Idpi) merecen la calificación de Patrimonio de la Humanidad. Si las huellas pasan los filtros, el anuncio de su inclusión en la lista de Naciones Unidas llegaría en Brasilia, en 2010.
Candidatura ibérica
Se lograría así un objetivo que no se alcanzó en un intento anterior. En 2005, los inspectores visitaron las huellas como lo harán este otoño, pero en 2006 la Unesco consideró imprescindible que en una candidatura ibérica se incluyesen las icnitas de Portugal. Entonces, la precipitación y una menor implicación de la candidatura portuguesa hizo que su parte del expediente no alcanzase el nivel requerido. Ahora, los responsables de la candidatura se muestran optimistas.
Lograr la calificación de Patrimonio de la Humanidad para las icnitas ibéricas tendría grandes ventajas desde el punto de vista científico, pero también social. "Si se lograse la declaración, las comunidades autónomas [hay seis que cuentan con yacimientos, además de Portugal] tendrían la obligación de mantener ese bien y proyectarlo, y además habría más dinero para investigación", explica Fidel Torcida, director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos).
Las de Costalomo, espectaculares
Ahora, por falta de medios para mostrarlas de un modo adecuado, algunas de las huellas más espectaculares como es el caso de las de Costalomo (en la imagen), cerca de Salas de los Infantes permanecen cubiertas para protegerlas del deterioro y el expolio.
Los yacimientos en los que los dinosaurios dejaron sus vestigios son zonas rurales, de montaña y muy envejecidas. El impulso para el turismo del marchamo de la Unesco sería importante para muchos pueblos de provincias como Teruel, Asturias, Soria o Burgos que hasta ahora no cuentan con excesivos medios para conservar su patrimonio.
En Salas de los Infantes, por ejemplo, los responsables del museo de dinosaurios llevan años acumulando una gran cantidad de restos de dinosaurios que no pueden almacenar y exponer adecuadamente. La Junta de Castilla y León prometió hace cuatro años la construcción de un nuevo museo para darles un espacio adecuado, pero no parece que la infraestructura vaya a ser pronto una realidad.
Evolución de los dinosaurios
Los yacimientos ibéricos son, en palabras del director científico de la Fundación Patrimonio Paleontológico de La Rioja, Félix Pérez, el mayor conjunto de icnitas de dinosaurios estudiado en el mundo hasta el momento. Aquí puede leerse la evolución de los dinosaurios a través de sus huellas desde el Jurásico medio, hace unos 120 millones de años, hasta el Cretácico superior, hace 65 millones. No hay otro entorno del mundo en el que este tipo de restos hayan producido tanta literatura científica en un campo de estudio que aún debe crecer.
"Ha habido un cambio bastante brusco porque hasta hace poco las icnitas se consideraban algo menor", explica Pérez. "Lo más importante, y en ocasiones lo único, eran los huesos", asevera. Pero la situación ha empezado a cambiar. "Actualmente, la cantidad de datos aportados por las huellas es muy grande.
Sirven para proporcionar información sobre la conducta, como las diferentes formas de agruparse dependiendo del tipo de dinosaurio", cuenta el profesor de la Universidad de La Rioja. "Además, permiten conocer cómo se movía el animal y cuál sería el posicionamiento de los huesos", añade.
Para obtener la imagen de un dinosaurio en movimiento es necesario poder asociar huellas con esqueletos fósiles. Y esta unión no es sencilla. Se ha avanzado en el estudio de la estructura ósea de las extremidades inferiores y su relación con las huellas, y en la búsqueda de coincidencias temporales entre huesos y vestigios. Pero el conocimiento también ha complicado las cosas.
"El número de dinosaurios descubiertos ha aumentado mucho", señala Pérez. "Antes se asimilaban unas pocas huellas a unos pocos dinosaurios, pero ahora ya hay más de 15.000 huellas y el número de dinosaurios se ha multiplicado", afirma.
Icnitas ibéricas
A la espera del apoyo a su conservación que supondría la declaración de la Unesco, científicos del Instituto Catalán de Paleontología (ICP) y la Universidad de Manchester han dado inicio a un proyecto para hacer eternas las icnitas ibéricas. Han tomado varios de los yacimientos que forman parte de la candidatura a Patrimonio de la Humanidad por la Unesco para reconstruir las huellas de los dinosaurios con un sistema digital de cartografía en tres dimensiones.
Esta tecnología, denominada LiDAR, permite reconstruir con gran precisión las pisadas para después poder explicar cómo se movía el animal que las realizó. Este tipo de recreación permitirá, además, conservar para su estudio unos restos que la erosión destruye poco a poco. Además de conservarlas, la informática permitirá utilizar las huellas para reconstruir el movimiento de los dinosaurios con mayor precisión.
Las icnitas de la Península Ibérica serán una de las 45 candidaturas que los expertos de la Unesco evaluarán durante 2009. Esta vez, los responsables del equipo español creen que la respuesta será positiva. "Nunca nos dijeron que la vez anterior fuese un problema de los yacimientos", afirma Pérez. "La candidatura se lo merece", concluye.
La posible escena de caza se ha reconstruido 120 millones de años después gracias a los peculiares procesos geológicos que tallaron las huellas de sus protagonistas en piedra. Hoy, en toda la Península Ibérica ya se han identificado más de 15.000 huellas como las de Enciso que han permitido poner en movimiento a los dinosaurios.
Como paleopolicías científicos, los investigadores han podido reconstruir escenas en las que adultos caminan junto a sus crías, especímenes cojean y otros nadan contra corriente. La cantidad de información que aún pueden extraer es inmensa y los científicos creen que aún quedan muchas huellas por descubrir.
En las próximas semanas, dos evaluadores de la Unesco visitará doce yacimientos de España y Portugal para decidir si las Icnitas de Dinosaurio de la Península Ibérica (Idpi) merecen la calificación de Patrimonio de la Humanidad. Si las huellas pasan los filtros, el anuncio de su inclusión en la lista de Naciones Unidas llegaría en Brasilia, en 2010.
Candidatura ibérica
Se lograría así un objetivo que no se alcanzó en un intento anterior. En 2005, los inspectores visitaron las huellas como lo harán este otoño, pero en 2006 la Unesco consideró imprescindible que en una candidatura ibérica se incluyesen las icnitas de Portugal. Entonces, la precipitación y una menor implicación de la candidatura portuguesa hizo que su parte del expediente no alcanzase el nivel requerido. Ahora, los responsables de la candidatura se muestran optimistas.
Lograr la calificación de Patrimonio de la Humanidad para las icnitas ibéricas tendría grandes ventajas desde el punto de vista científico, pero también social. "Si se lograse la declaración, las comunidades autónomas [hay seis que cuentan con yacimientos, además de Portugal] tendrían la obligación de mantener ese bien y proyectarlo, y además habría más dinero para investigación", explica Fidel Torcida, director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos).
Las de Costalomo, espectaculares
Ahora, por falta de medios para mostrarlas de un modo adecuado, algunas de las huellas más espectaculares como es el caso de las de Costalomo (en la imagen), cerca de Salas de los Infantes permanecen cubiertas para protegerlas del deterioro y el expolio.
Los yacimientos en los que los dinosaurios dejaron sus vestigios son zonas rurales, de montaña y muy envejecidas. El impulso para el turismo del marchamo de la Unesco sería importante para muchos pueblos de provincias como Teruel, Asturias, Soria o Burgos que hasta ahora no cuentan con excesivos medios para conservar su patrimonio.
En Salas de los Infantes, por ejemplo, los responsables del museo de dinosaurios llevan años acumulando una gran cantidad de restos de dinosaurios que no pueden almacenar y exponer adecuadamente. La Junta de Castilla y León prometió hace cuatro años la construcción de un nuevo museo para darles un espacio adecuado, pero no parece que la infraestructura vaya a ser pronto una realidad.
Evolución de los dinosaurios
Los yacimientos ibéricos son, en palabras del director científico de la Fundación Patrimonio Paleontológico de La Rioja, Félix Pérez, el mayor conjunto de icnitas de dinosaurios estudiado en el mundo hasta el momento. Aquí puede leerse la evolución de los dinosaurios a través de sus huellas desde el Jurásico medio, hace unos 120 millones de años, hasta el Cretácico superior, hace 65 millones. No hay otro entorno del mundo en el que este tipo de restos hayan producido tanta literatura científica en un campo de estudio que aún debe crecer.
"Ha habido un cambio bastante brusco porque hasta hace poco las icnitas se consideraban algo menor", explica Pérez. "Lo más importante, y en ocasiones lo único, eran los huesos", asevera. Pero la situación ha empezado a cambiar. "Actualmente, la cantidad de datos aportados por las huellas es muy grande.
Sirven para proporcionar información sobre la conducta, como las diferentes formas de agruparse dependiendo del tipo de dinosaurio", cuenta el profesor de la Universidad de La Rioja. "Además, permiten conocer cómo se movía el animal y cuál sería el posicionamiento de los huesos", añade.
Para obtener la imagen de un dinosaurio en movimiento es necesario poder asociar huellas con esqueletos fósiles. Y esta unión no es sencilla. Se ha avanzado en el estudio de la estructura ósea de las extremidades inferiores y su relación con las huellas, y en la búsqueda de coincidencias temporales entre huesos y vestigios. Pero el conocimiento también ha complicado las cosas.
"El número de dinosaurios descubiertos ha aumentado mucho", señala Pérez. "Antes se asimilaban unas pocas huellas a unos pocos dinosaurios, pero ahora ya hay más de 15.000 huellas y el número de dinosaurios se ha multiplicado", afirma.
Icnitas ibéricas
A la espera del apoyo a su conservación que supondría la declaración de la Unesco, científicos del Instituto Catalán de Paleontología (ICP) y la Universidad de Manchester han dado inicio a un proyecto para hacer eternas las icnitas ibéricas. Han tomado varios de los yacimientos que forman parte de la candidatura a Patrimonio de la Humanidad por la Unesco para reconstruir las huellas de los dinosaurios con un sistema digital de cartografía en tres dimensiones.
Esta tecnología, denominada LiDAR, permite reconstruir con gran precisión las pisadas para después poder explicar cómo se movía el animal que las realizó. Este tipo de recreación permitirá, además, conservar para su estudio unos restos que la erosión destruye poco a poco. Además de conservarlas, la informática permitirá utilizar las huellas para reconstruir el movimiento de los dinosaurios con mayor precisión.
Las icnitas de la Península Ibérica serán una de las 45 candidaturas que los expertos de la Unesco evaluarán durante 2009. Esta vez, los responsables del equipo español creen que la respuesta será positiva. "Nunca nos dijeron que la vez anterior fuese un problema de los yacimientos", afirma Pérez. "La candidatura se lo merece", concluye.
Fuente: publico.es
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martes, 4 de agosto de 2009
Descubren huellas fósiles de gusanos marinos gigantes en el Parque Nacional de Cabañeros, Ciudad del real, España.
Gusanos marinos de un metro de longitud y más de quince centímetros de diámetro, reptaron, hace unos 475 millones de años, por lo que hoy es parte del Parque Nacional de Cabañeros, un área protegida de la provincia de Ciudad Real, en el centro de la Península Ibérica.
Las huellas fósiles de la época ordovícica inferior de la era paleozoica han sido descubiertas por científicos del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Instituto Geológico Minero y las universidades de Trás-os-Montes e Alto Douro portuguesa y Complutense madrileña.
La garganta del río Estena se ha convertido en un rico banco de datos para el equipo multidisciplinar que lidera el paleontólogo del Centro Superior de Investigaciones Científicas, Juan Carlos Gutiérrez Marco.
En este espacio natural se encuentra una de las secciones geológicas más completas y representativas de los materiales marinos de la época Ordovícico Inferior (era Peleozoica) del centro de la Península Ibérica que, desde hace varios años, está siendo intensamente estudiada por estos científicos.
Sus intensos trabajos de investigación han aportado novedosos descubrimientos que desde el punto de vista científico revisten gran interés para la Ciencia, como es el caso del hallazgo de galerías de grandes dimensiones, de hasta cinco metros de longitud y 15-20 centímetros de diámetro que fueron excavadas bajo el fondo marino que cubría este territorio hace 475 millones de años.
Las galerías fueron excavadas por organismo desconocidos de cuerpo blando, de los que sólo fosilizaron las huellas de su actividad, detallaba el paleontólogo, Juan Carlos Gutiérrez Marco.
Grande y antiguo
La importancia de este hallazgo reside en que ilustra sobre la presencia de gusanos de tamaño espectacular, “calculamos que los animales que produjeron estas trazas tenían como un metro de longitud y unos quince o veinte centímetros de diámetro, lo que les convierte, junto con su edad aproximada de 475 millones de años, en los más grandes y los más antiguos de registro geológico paleozóico”, decía Gutiérrez Marco.
Desde el punto de vista icnológico, las trazas descubiertas, semejan ser una versión gigante del icnofósil Paleaephycus tubulares, conocido en un amplio rango de edades y localices de todo el mundo y atribuido a poliqueto, pero que rara vez excede de los 20 milímetros de diámetro.
Las huellas descubiertas en Cabañeros, además, son las más antiguas relacionadas con gusanos gigantes, tras el descubrimiento realizado este mismo año en materiales del Pérmico superior (260 millones de años) en el Geoparque English Riviera en Devón, con la diferencia sustancial de que las de Cabañeros se producen en ambiente marino y las de Devón en ambiente de agua dulce.
No obstante, decía Gutiérrez Blanco, en España tenemos otras huellas de gusanos de dimensiones considerables, de 10 metros de largo y 30 centímetros de ancho, concretamente en el jurásico superior de Uheña (Teruel), sin embargo, la de Cabañeros tiene su interés porque son tres veces más antiguas que las del Geoparque Mestrazgo de Teruel.
Las características de las trazas descubiertas, explicaba, es que “se desarrollan en el plano horizontal y a cierta distancia 10-15 centímetros bajo la superficie de lo que hace 475 millones de años fue el fondo marino”.
Aparte de esta horizontalidad de la trazada, paralela al suelo marino, dijo “una característica muy destacable, es que estaban recubiertas de mucus, lo cual, hizo un revestimiento que hizo durar la traza en tanto que se rellenó pasivamente de sedimento”.
A medida que las galerías iban siendo excavadas, el organismo productor fue revistiéndolas de secreciones mucosas, lo que endureció sus paredes y evitó el colapso de las madrigueras que, tras su abandono, se rellenaron pasivamente por un sedimento posterior, facilitando así su preservación.
Molde para estudiar
Con el fin de poder estudiar en mejores condiciones del icnofósil del Parque Nacional de Cabañeros y facilitar su contemplación pública, los investigadores han realizado un molde de las huellas empleando centenares de kilos de siliconas y resinas.
Eluterio Baeza, conservador del Museo Geominero del Instituto Geológico Minero, que dirigió su realización, en la que han colaborado alumnos de la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense, señalaba que “se trata de una manera realmente segura de proteger el patrimonio” puesto que la copia perdurará en el tiempo y de ella se podrán obtener tantas réplicas como se quieran.
Carrasco: “Cabañeros tiene un pasado marino importantísimo”
Manuel Carrasco, director del Parque Nacional de Cabañeros, lugar donde se ha realizado el descubrimiento científico, destacaba que este trabajo de investigación ha sido posible gracias a un proyecto financiado por el Organismo Autónomo Parque Nacionales.
Carrasco recordó que “Cabañeros tiene un pasado marino importantísimo, lo que es un recurso al que no estamos dispuesto a renunciar”, sin embargo, aclaró, “lo que sabemos sobre él es relativamente poco y con este tipo de estudios lo que queremos es ir sabiendo más, sacarlo a la luz y ponerlo en valor”.
Como hacerlo, es algo que ya tienen algo más claro en el Parque Nacional, mostrando las reproducciones de los hallazgos en los centros su centros interpretación, donde se pueda tener acceso las réplicas exactas de los icnofósiles.
El gran reto interpretativo, recordó el director del Parque Nacional, será el gran centro de visitante que se está construyendo en Horcajo de los Montes, donde la apuesta por dar a conocer los valores geológicos y el pasado marino de Cabañeros será total.
Fuente: lanzadigital.com
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