jueves, 6 de diciembre de 2012

Hallan restos del dinosaurio que vivió hace 245 millones de años

Los científicos del Museo de Historia Natural de Londres, de la Universidad de Washington, en Seattle, y de la Universidad de Berkeley, en California, hallaron los restos del Nyasasaurus parringtoni, una nueva especie que pobló la Tierra entre 10 y 15 millones de años antes que los dinosaurios que hasta ahora se creían eran los más viejos. El descubrimiento fue dado a conocer en la revista especializada Biology Letters. Según los paleontólogos, el animal caminaba en dos patas, medía entre 2 y 3 metros de largo, incluyendo una larga cola, y pesaba entre 20 y 60 kilogramos.

 El hallazgo indica que pasaron varios millones de años entre los primeros dinosaurios y aquellos que llegaron a dominar la Tierra. “Cubre la brecha entre los que creíamos hasta ahora eran los dinosaurios más viejos y sus parientes más cercanos” , declaró uno de los autores de la investigación, Paul Barrett, paleontólogo del Museo de Historia Natural de Londres. “Había una brecha enorme en los récords de fósiles donde dinosaurios deberían haber estado presentes, y este fósil claramente cubre esa ausencia” , agregó.

Sin embargo, el equipo de investigadores no puede estar completamente seguro que el Nyasasaurus parringtoni sea el dinosaurio más viejo del planeta, debido a que el esqueleto del animal estaba incompleto: sólo se halló un hueso del brazo exterior y seis vértebras.

La evolución temprana de los dinosaurios es difícil de desentrañar debido a que una rica variedad de reptiles estaban proliferando en ese período. De hecho, muchos investigadores hablan de posibles evoluciones paralelas, evoluciones independientes con muchas de las características que se les suponen a los dinosaurios. De todos modos, los investigadores descubrieron algunas características que sin dudas pertenecen a un dinosaurio, en especial la llamada “cresta deltopectoral elongada” , que servía como ancla para los poderosos músculos pectorales.

Sterling Nesbitt, otro de los autores del reporte, y experto de la Universidad de Washington, en Seattle, había encabezado el equipo de paleontólogos que en 2010 reportó haber hallado el dinosaurio más viejo del planeta, un miembro de la familia de los silesauros. Pero ahora perece que esas criaturas compartieron la parte más austral del supercontinente Pangaea, actualmente Sudamérica, Africa, Antártida y Australia, con los Nyasasaurus parringtoni. “Parece que esas criaturas compartían muchas características con el Nyasasaurus parringtoni. Esos animales eran los primeros de este grupo que posteriormente acabarían en los primeros dinosaurios.

El nuevo hallazgo podría ser el momento en el que ambas clases se separaron la una de la otra” , agregó. Barret finalizó el reporte explicando la importancia del hallazgo. Una noticia que indicaría que es posible cerrar la brecha evolutiva, mostrando que los dinosaurios no comenzaron a dominar la Tierra en sus inicios de la forma que lo hicieron más adelante. “Con este estudio empujamos el origen de los dinosaurios más atrás en el tiempo, a una época en que muchos grupos de reptiles estaban evolucionando. Los dinosaurios comenzaron como un grupo muy significativo de reptiles y al cabo de un tiempo en su historia, de repente explotaron y asumieron el control como las criaturas dominantes en vida durante casi 100 millones de años” , concluyó.



Fuente : elcomercio.com

martes, 27 de noviembre de 2012

Científicos argentinos hallan restos de pingüino gigante en la Antártica

Científicos argentinos descubrieron en la Antártica fósiles de un pingüino gigante, de 34 millones de años de antiguedad y dos metros de altura, el más grande encontrado hasta el momento en su especie, informó el martes el Museo local de La Plata en su página web.

"Paleontólogos del Museo de Ciencias Naturales de La Plata (capital de la  provincia de Buenos Aires) participaron en el descubrimiento de los restos fósiles de un pingüino gigante de 34 millones de años", señala la página de la  reconocida institución platense, ubicada a unos 50 km al sur de Buenos Aires.

Se precisó que el hallazgo, realizado por un grupo de científicos  encabezado por Marcelo Reguero, director de la campaña paleontológica del  Instituto Antártico Argentino (IAA), "tuvo lugar en la Antártida y permite un  estudio más intensivo y complejo sobre estos antecesores de los pingüinos  modernos".

"Se trata del pingüino más grande que se conoce hasta el momento, en cuanto a la altura y masa corporal", explicó Carolina Acosta, investigadora de la  División Paleontología Vertebrados del museo platense.

Los estudios realizados sobre los fósiles determinaron que estos animales medían unos dos metros de altura, agregó, en declaraciones a la prensa.

Según Acosta, la especie de mayor tamaño conocida hasta la actualidad era  el pingüino Emperador, con 1,20 metros de altura.

La experta mencionó que el objetivo de la campaña antártica del próximo  verano será "buscar nuevos esqueletos para continuar con la investigación", así  como "información para conocer cómo eran sus movimientos y acerca de su  anatomía".

Anteriores ejemplares encontrados y que vivieron hace millones de años, mostraban que tenían diferente plumaje del blanco y negro de los pingüinos  actuales, pues lucían plumas de color marrón rojizo y gris.

Fuente: latercera.com

Un nuevo estudio concluye que el ave gigante Diatryma era herbívora.





Un equipo de investigadores de Washington (E.E.U.U.) ha estudiado icnitas del pájaro gigante Diatryma, descubiertas en 2009. Estudios anteriores han sugerido que el animal era un depredador carnívoro o carroñero, pero el nuevo estudio apoya la teoría de que en realidad era herbívoro.

El ave no voladora Diatryma medía unos 2 metros de altura y tenía una enorme cabeza con un pico grande.

El estudio, publicado en la revista Paleontology, ha analizado un conjunto de huellas del Eoceno Inferior, que forman parte de la Formación Chuckanut en el noroeste de Washington.

El equipo llegó a la conclusión de que los rastros muestran claramente que los animales no tenían garras largas, sino más bien las uñas cortas. Según los investigadores este es un argumento en contra de que la ave cogiera a sus presas y utilizara las garras para mantenerlos cerca.

Los primeros paleontólogos que estudiaron los fósiles de Diatryma concluyeron que el pájaro gigante era un depredador debido a su tamaño, la enorme cabeza y el pico grande. Además, los primeros restos de Diatryma que se encuentraron en los EE.UU. estaban junto a fósiles de minúsculos caballos y otros pequéños mamíferos pequeños, lo que para algunos científicos significaba que estos debían haber sido presas de las aves.

Sin embargo, Diatryma también tenía patas relativamente cortas, lo que lleva a otros a sugerir que no podía correr lo suficientemente rápido para capturar a sus presas, por lo que era un herbívoro.

Un análisis más detallado ha mostrado que el ave no tenía un gancho en el extremo de su pico, una característica que se encuentra en todas las rapaces que les ayuda a sostener la presa.

La conclusión del nuevo estudio de que el animal no tenía garras añade fuerza a la hipótesis de que su dieta era herbívora. Para ellos un escenario más probable sería que el Diatryma utilizara su pico para comer follaje, frutos y semillas de los bosques subtropicales en los que vivía.

Fuente: BBC.

viernes, 17 de agosto de 2012

El hombre moderno conserva el genoma neandertal porque tuvieron un ancestro común


Todos los homo sapiens del planeta -todos excepto los africanos- compartimos un 2% de genoma neandertal. Ahora, una nueva investigación pone en duda que se haya producido hibridación entre especies. Científicos de la Universidad de Cambridge reconocen las similitudes genéticas, pero creen que pueden explicarse, simplemente, por un ancestro común. Sus conclusiones aparecen en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS).

La evidencia genética indica que los euroasiáticos comparten con los neandertales entre el 1% y el 4% de su ADN, algo que no ocurre en el caso de los africanos. Estudios anteriores habían concluido que esta diferencia podía explicarse porque la hibridación ocurrió cuando los humanos modernos salieron de África y se mezclaron con los neandertales que ya habitaban en Europa.

Sin embargo, el nuevo estudio ha proporcionado una explicación alternativa para las similitudes genéticas. Los científicos descubrieron que un ancestro común, sin ningún tipo de hibridación, explica estas similitudes genéticas. En otras palabras, según los investigadores, no se produjo ningún tipo de ingreso reciente de ADN neandertal en los humanos modernos. Ya venía de antes.

«Nuestro trabajo demuestra claramente que los patrones vistos en la actualidad en el genoma del neandertal no son excepcionales, sino que concuerdan con nuestras expectativas de lo que podríamos ver sin la hibridación. Si sucedió algún cruce -es difícil decir que nunca ocurrió- habría sido mucho más escaso de lo que se dice», afirma Andrea Manica, responsable del estudio.

Neandertales y humanos modernos compartieron un ancestro común que se cree se extendió por África y Europa hace medio millón de años. De la misma forma que existen poblaciones muy diferentes actualmente en Europa, las poblaciones de ese ancestro común no estaban completamente mezcladas a través de los continentes, pero las que se encontraban más cerca posiblemente tenían más similitudes genéticas que las que estaban lejos.

Después, de 350.000 a 300.000 años atrás, los grupos europeo y africano se separaron. El europeo se convirtió en neandertal, y el africano en homo sapiens. Sin embargo, porque las poblaciones dentro de cada continente no estaban libres de mezcla, la población de humanos modernos en África que estaba más cerca de Europa habría retenido más ADN ancestral (en concreto, variantes genéticas) que también compartían con los neandertales.

Sobre esta base, los científicos crearon un modelo para determinar si las similitudes genéticas entre humanos modernos y neandertales, que habían sido atribuidas a la hibridación, podrían deberse a la proximidad de los humanos modernos en el norte de África (que más tarde poblarían Europa) con los neandertales. Los científicos concluyeron que cuando los seres humanos modernos se expandieron fuera de África hace 60.000 o 70.000 años, trajeron esa similitud genética con ellos, por lo que los europeos y los asiáticos son más similares a los neandertales que los africanos. 

Fuente:  homoysapiens.com/

miércoles, 13 de junio de 2012

Descubren en Castellón restos fósiles del último marsupial europeo

 
Científico españoles han descubierto en la Cuenca Ribesalbes-Alcora (Castellón) los restos fósiles de 'Amphiperatherium frequens', considerado el último marsupial europeo, extinguido hace 14 millones de años.

   El trabajo, publicado en la revista 'Comptes Rendus Palevol', presenta la primera descripción de restos fósiles en España de este marsupial del que sólo se habían documentado restos en Europa Central, donde, según han explicado los expertos, las condiciones ambientales durante el periodo Mioceno --en el que se data esta especie-- eran más húmedas.

   Precisamente, la región de Ribesalbes-Alcora es una de las regiones más húmedas de la Península Ibérica, aunque no tanto como las otras localidades europeas donde se han localizado restos de Amphiperatherium. Los científicos han indicado que estas condiciones climáticas explicarían la presencia de este marsupial en los yacimientos de Castellón, así como el hecho de que sea más escasa que en los yacimientos europeos más al norte.

   Los restos de 'Amphiperatherium frequens' son 9 piezas de entre unas 200, cantidad que supone una parte muy pequeña de los fósiles que se han recuperado, según los científicos.

   Gran parte de los restos de 'Amphiperatherium frequens' documentados en Europa se encuentran en yacimientos de hace entre 17 y 15 millones de años, coincidiendo con el Óptimo Climático del Mioceno medio, cuando Europa tenía un clima mucho más cálido y húmedo que el actual. La extinción de esta especie, hace unos 14 millones de años, coincide con el cambio climático que trajo temperaturas más frías y cambios en la vegetación.

   Los marsupiales, grupo de mamíferos al que pertenecen los canguros o los koalas, y que actualmente sólo se encuentran en Australia y algunas regiones de América, vivieron también en África, Asia y Europa hace millones de años.

   El trabajo está firmado por los investigadores Marc Furió del Instituto Catalán de Paleontología  Miquel Crusafont; Francisco J. Ruiz-Sánchez, Vicente D. Crespo y Plinio Montoya, de la Universidad de Valencia, y Matthijs Freudenthal, de la Universidad de Granada.

Fuente:  europapress.es

viernes, 8 de junio de 2012

Muere en Sudáfrica el gran paleoantropólogo Phillip Tobias


Autoridad mundial en materia de la evolución humana y estudio de fósiles de homínidos, murió el jueves a los 86 años en Johannesburgo, anunció la Universidad de Witwatersrand

El paleoantropólogo sudafricano Phillip Tobias, autoridad mundial en materia de la evolución humana y estudio de fósiles de homínidos, murió el jueves a los 86 años de edad en Johannesburgo, anunció la Universidad de Witwatersrand.

Oficialmente jubilado desde 1993 pero todavía muy activo, Philipp Tobias fue uno de los pioneros de los estudios en sitios con presencia de homínidos fósiles, en especial las grutas de Sterkfontein (noroeste de Johannesburgo), catalogadas en el patrimonio de la UNESCO.

En este lugar se descubrió el "Little foot", el más antiguo y completo de los esqueletos de australopitecos jamás descubierto y cuya datación lo hace remontarse a más de 4 millones de años.

Nacido en Durban el 14 de octubre de 1925, Tobias conservó hasta el fin de su vida la curiosidad intacta e ilimitada por la genética, la historia y la teología.

Hombre de ciencia, Philipp Tobias era admirado por sus estudiantes y también apreciado por sus cualidades humanas y su talento de pedagogo.

En 2002, animó una serie televisiva de éxito sobre la genética, la anatomía y la primatología.

Estudiante de medicina en 1944, Phillip Tobias se orientó hacia la genética, enseñó fisiología e historia antes de especializarse en antropología, genética humana, anatomía dental y evolución.

En colaboración con Louis Leakey (1903-1972) y John Napier, identificó, describió y dio nombre a la especie Homo habilis, anunciada en la revista Nature en 1964, y ancestro del Homo sapiens sapiens.

Estas investigaciones se llevaron a cabo sin el más mínimo apoyo de las autoridades del apartheid, por lo que fueron años "muy difíciles", dijo en una entrevista a la AFP en 2006.

Tobias ironizó discretamente sobre quienes eligieron combatir el régimen nacionalista y racista sudafricano desde el extranjero, mientras él prefirió hacerlo desde el interior.

El paleoantropólogo encabezó en nombre de Sudáfrica las negociaciones con Francia para repatriar en 2002 los restos de la "Venus hotentote", una mujer de origen bushmen, llamada Saartje Bartmann, que fue llevada a inicios del siglo XIX a Europa como objeto de curiosidad etnológico y sexual, y disecada tras su muerte por el Museo del Hombre en París.

Fuente: http://www.elnuevodiario.com

miércoles, 6 de junio de 2012

La evolución de las aves acabó con el reino de los insectos gigantes


Un ala fósil de un insecto gigante, que mide nada menos que 19,5 centímetros - Foto: Foto: WOLFGANG ZESSIN/UC SANTA CRUZ

Los insectos gigantes que reinaron en la Tierra cuando la atmófera era rica en oxígeno fueron reduciendo su tamaño, para ganar en maniobrabilidad, hace alrededor de 150 millones de años.

Los insectos alcanzaron su mayor tamaño hace 300 millones de años, durante el Carbonífero y el Pérmico. Aquel fue el reinado de las libélulas depredadoras gigantes, con una envergadura de hasta 70 centímetros. La teoría más aceptada atribuye su gran tamaño a altas concentraciones de oxígeno en la atmósfera (más del 30 por ciento, comparado con el 21 por ciento actual), lo que permitió a los insectos gigantes tomar suficiente oxígeno a través de sus pequeñas vías respiratorias.

Matthew Clapham, profesor de Ciencias Terrestres y Planetarias en la Universidad de California, en Santa Cruz, y el estudiante Jered Karr, compilaron un conjunto de datos enorme sobre la longitud de las alas de insectos fósiles y, a continuación, analizaron el tamaño de los insectos en relación con los niveles de oxígeno, en los cientos de millones de años de evolución de los insectos.

"El tamaño de los insectos prehistóricos se relaciona con la cantidad de oxígeno existente en un período de 200 millones de años", afirma Clapham, quien añade que, "entonces, al final del Jurásico, y principios del período Cretácico, hace unos 150 millones de años, el oxígeno aumentó pero el tamaño del insecto disminuyó -lo cual coincide muy notablemente con la evolución de las aves".

Con las aves rapaces presentes, la necesidad de maniobra se convirtió en una fuerza impulsora en la evolución de los insectos voladores, lo que favoreció un menor tamaño corporal. Los hallazgos se basan en un análisis bastante sencillo, afirma Clapham, aunque obtener los datos fue una tarea laboriosa. Los científicos recopilaron datos de más de 10.500 fósiles de insectos. Para registrar las concentraciones de oxígeno atmosférico a través del tiempo, los investigadores se basaron en el modelo atmosférico "Geocarbsulf".

El estudio proporciona poca evidencia sobre el efecto en el tamaño de los insectos de los pterosaurios, reptiles voladores que evolucionaron en el Triásico, hace unos 230 millones de años. Había insectos más grandes en el Triásico que en el Jurásico, después de que los pterosaurios aparecieran. Sin embargo, una brecha de 20 millones de años en el registro fósil de insectos hace que sea difícil saber cuándo cambió el tamaño del insecto.

Otra transición en el tamaño del insecto ocurrió más recientemente, al final del período Cretácico, hace entre 90 y 65 millones de años. Sin embargo, una vez más, la escasez de fósiles hace que sea difícil realizar un seguimiento de la disminución del tamaño de los insectos durante este período, y varios factores podrían ser los responsables -como la continua especialización de las aves, la evolución de los murciélagos, y una extinción masiva al final del Cretácico. Clapham concluye que es una combinación de factores ecológicos y ambientales la que determina el tamaño del cuerpo de los organismos.

En la imagen, se muestra un ala fósil de un insecto gigante, que mide nada menos que 19,5 centímetros, aunque se calcula que hubo insectos con alas de 30 centímetros.

Fuente: http://www.larazon.es

El cráneo de las pájaros modernas corresponde al de dinosaurios jóvenes

El cráneo de las pájaros modernas corresponde al de dinosaurios jóvenes

La forma del cráneo aviario es un tipo adulta de los cráneos juveniles de los Terópodos, un amplio grupo de dinosaurios bípedos y carnívoros. Así lo asegura un estudio firmado por un cuadro internacional de científicos en el que participan paleontólogos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).

Un estudio divulgado en la revista Nature comprueba que el cráneo de las pájaros modernas surgió a través de una secuencia de episodios asociados al acortamiento de las trayectorias de progreso en dinosaurios carnívoros (terópodos). Este fenómeno, recordado como pedomorfosis, involucra que la forma del cráneo aviario es —en términos generales— un tipo adulta de los cráneos juveniles de sus ancestros dinosaurianos.

Para arribar a esta conclusión, un cuadro multidisciplinar de científicos utilizó una serie de técnicas digitales y estadísticas de medición de la forma prestigiadas como técnicas de morfometría geométrica. Gracias a estas técnicas fue factible comparar la muestra más enteramente completa recogida hasta la fecha de embriones juveniles y adultos de dinosaurios, tanto fósiles como actuales —considerando a las pájaros como dinosaurios frescos—.

El estudio comprueba que aspectos físicos de las pájaros modernas tan familiarizados como el tamaño corporal reducido, los descomunales ojos y los intelectos globosos (encefalizados), son el resultado de como minimo cuatro episodios sucesivos de acortamiento en el progreso normal (desde el estado de embrión al estado adulto) de sus ancestros los terópodos.

Esto explica que los dinosaurios más primitivos tuvieran secuencias de progreso más largas que la de sus descendientes; acortamiento en tiempo de progreso que es enormemente evidente en las pájaros.

Cuatro etapas de transformació

Jesús Marugán, de la Unidad de Paleontología de la UAM y firmante del artículo, explica que el inicialmente de los cuatro episodios de acortamiento en el progreso de los Terópodos subraya un giro en la morfología general del cráneo: “Más cuadrangular en las especies más basales o primigenias, como el arcosauromorfo Euparkeria, hacia morfologías craneales con cráneos más ligeros y estrechos, como el tiranosaurido Guanlong”.

“La segunda etapa es ya el principio de la disminución de la secuencia de progreso asociada a un acortamiento de la cara: el emblemático Archaeopteryx, el género de pájaros más primitivo que conocemos. Al mismo tiempo de la disminución enérgica del tamaño corporal, a partir de esta etapa aparecerían los rasgos más distintivos de las pájaros: su pico, la cefalización y el progreso de las órbitas”, añade el investigador.

Como constata el artículo, son precisamente estos rasgos que se van acentuando sucesivamente hacia las pájaros modernas (reducción en talla y progreso cefálico) los que fueron decisivos en el procedimiento evolutivo que configuró el control mecánico y neuronal ineludible para perfeccionar el vuelo.

Para los investigadores este hallazgo no solamente es otra evidencia paleobiológica de que las pájaros son dinosaurios. Como resaltan, es así mismo “una demostración de que las claves para desentramar la naturaleza de los componentes evolutivos radican en estudios integrados, comparando especies extintas con sus especies descendientes vivas que habitan hoy el planeta”.

Desarrollo y transformación

La conexión entre las alteraciones en la secuencia del progreso (desarrollo embrionario) y el surgimiento de originalidades evolutivas en el tiempo, es un hecho largamente aceptado en biología. Esta conexión entre progreso y transformación queda divinamente enmarcada en la frase: “Ontogenia recapitula Filogenia”, iniciativa por el filósofo y biólogo alemán Ernst Haeckel en 1892, y conocida como “teoría de la recapitulación”.

Esta teoría sostiene que el progreso embrionario de cada especie (ontogenia) refleja la historia evolutiva de esta especie (filogenia); o, lo que es lo mismo: que cada uno de los etapas que el individuo de una especie atraviesa a lo largo de su progreso embrionario representa una de las formas adultas que apareció en su historia evolutiva.

Además de especialistas de la Unidad de Paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), el cuadro de investigación que firma el estudio abarca a embriólogos de la Universidad de Harvard (EE UU) y a paleontólogos de las universidades de Texas y Nueva York y del Museo Americano de Historia Natural (EE UU).

Fuente: http://www.pysnnoticias.com

martes, 5 de junio de 2012

El día que casi todo murió en la Tierra


¿Recuerda aquella vez que el 90% de la vida en la Tierra fue eliminada? Yo tampoco…. pero fue algo bueno, porque de lo contrario, ninguno de nosotros estaría aquí. Sin embargo, la extinción de finales del Pérmico -también conocida como la Gran Mortandad- fue en gran medida una crisis real para la vida en la Tierra hace 252 millones de años. Esto hace que la extinción KT de los dinosaurios parezca un día agradable en comparación, y es, literalmente, el evento más catastrófico que sabe alguna vez ha sucedido sobre la vida terrenal. Por suerte para nosotros (y para casi todas las especies que han surgido desde entonces) la situación finalmente se solucionó. Pero, ¿cuánto tiempo llevará que se repita?

La extinción del Pérmico fue una tormenta perfecta de eventos geológicos que dieron lugar a la desaparición de más del 90% de la vida en la Tierra; tanto en tierra como en los océanos. O mejor dicho, Oceáno,  ya que en ese momento la masa terrestre de la Tierra se habían reunido en un enorme continente  denominado Pangaea  y por lo tanto solo existía un océano, conocido como Panthalassa. Una combinación de mayor actividad volcánica, calentamiento global, lluvia ácida, acidificación del océano y anoxia, sumado a la pérdida de hábitats marinos poco profundos (debido a la gran continente único) estableció una serie de extinciones que casi dejo la pizarra biológica de nuestro planeta limpia.

Exactamente por qué se produjo el evento y cómo volvió la Tierra a un estado en el que la vida podría prosperar una vez más está siendo debatido por los científicos, pero ahora se ha estimado que el proceso de recuperación tomó alrededor de 10 millones de años.

La investigación realizada por el Doctor Zhong-Qiang Chen, de la Universidad China de Geociencias en Wuhan, y el profesor Michael Benton de la Universidad de Bristol, Reino Unido, muestra los repetidos fracasos en las condiciones en la Tierra durante un periodo de 5 a 6 millones de años después de la primera ola de extinciones. Parece que cada que la vida comenzaba a recuperarse dentro de un nicho ecológico, una nueva ola de calamidades ambientales se avecinaba.

“La vida parecía estar volviendo a la normalidad cuando la crisis golpeaba  y volvía a colocarlo todo como al principio”, dijo el profesor Benton. “Las crisis de carbono se repitieron muchas veces y, finalmente, las condiciones volvieron a la normalidad después de cinco millones de años más o menos.”

No fue hasta que la severidad de las crisis disminuyó gradualmente que la vida pudo comenzar a recuperarse y reconstruir los ecosistemas de la Tierra. Nuevas formas de vida aparecieron, aprovechando nichos abiertos como punto de apoyo en un mundo nuevo. Fue entonces cuando muchos de los ecosistemas que vemos hoy hicieron su aparición, y abrieron la puerta para el surgimiento de las más famosas criaturas prehistóricas: los dinosaurios.

“El evento había vuelto a establecer la evolución”, dice  Benton. “Sin embargo, las causas de la muerte (el calentamiento global, la lluvia ácida, la acidificación de los océanos) son algo extrañamente familiar para nosotros hoy  en día. Tal vez podamos aprender algo de estos eventos antiguos. “


El equipo de investigación publicó un artículo en el 27 de mayo en la revista Nature Geoscience
Más información directamente desde la Universidad de Bristol
Autor: Jason Major
Enlace original: When everyrhing on Earth died


Fuente:http://es.paperblog.com