sábado, 14 de agosto de 2010

Reconstruyen patrones climáticos de la Tierra de hace 44 millones de años Tierra de hace 44 millones de años


Un equipo internacional de investigadores ha conseguido reconstruir los patrones climáticos de finales del Ordovítico, un periodo de más de 44 millones de años, y comprobó que esos patrones son muy similares a los que se dan en la actualidad.

"Aquellos antiguos océanos, muy similares a los actuales, refuerzan la idea del papel que juegan en la estabilidad de la atmósfera terrestre y del clima a través de los tiempos”, explicaron los científicos.

Asimismo, dijeron que muestran que el aumento actual de los gases de efecto invernadero a causa de la acción del hombre es algo mucho más preocupante de lo que pensábamos.

Además, manifestaron que hace 450 millones de años, en pleno periodo Ordovítico, el mundo era muy diferente al que nosotros conocemos. “El día duraba cerca de 21 horas, el nivel de oxígeno no era capaz de sustentar animales terrestres y el clima era, generalmente muy cálido y húmedo”, refirieron.

El periodo Ordovítico transcurrió en medio de dos grandes episodios de extinción, las que sucedieron en el Cámbrico- Ordovítico y la que tuvo lugar al final del periodo, en el Ordovítico-Silúrico. Juntas, forman la segunda mayor extinción de todas las sucedidas en la historia de nuestro planeta.

Sin embargo, y a pesar de las enormes diferencias, los hallazgos presentados en PNAS muestran que los patrones climáticos de aquellos tiempos lejanos eran sorprendentemente similares a los actuales.

"Los científicos siempre hemos pensado que el mundo en el pasado era muy diferente del nuestro en muchos aspectos”, dice el artículo científico.

De igual manera, agrega que “es muy difícil deducir con exactitud los niveles de dióxido de carbono a partir de rocas antiguas, y se sabe que, precisamente a finales del Ordovítico, se produjo, paradójicamente, una breve pero intensa glaciación”.

Analizan fósiles

Los investigadores llegaron a sus conclusiones estudiando la distribución global de un pequeño grupo de fósiles llamados Chitinozoos, probablemente conchas de alguna forma extinta de plancton, antes y durante la glaciación de finales del Ordovítico.

Allí encontraron un patrón que revela la situación de los distintos patrones climáticos, incluidos, or ejemplo, los frentes polares, que separan las frías aguas cercanas a los polos de las de latitudes más bajas, que son mucho más cálidas.

La posición de estos patrones climáticos cambió a medida que la Tierra iba adentrándose en la glaciación del Ordovítico, pero de una forma muy parecida a la que lo hacen en tiempos mucho más recientes. por ejemplo durante la última Edad de Hielo.

Fuente: ABC.es

viernes, 13 de agosto de 2010

Descubren en Alemania restos de dinosaurio

Pittsburgh, Dinosaur, Carnegie Museum of Natural History

Un resto óseo de un dinosaurio de más de 300 millones de años fue descubierto en Turingia, difundieron hoy científicos alemanes y estadounidenses

Hasta ahora los paleontólogos no han determinado si el hueso de 60 centímetros de longitud pertenece a una nueva especie de dinosaurio.

Desde hace 18 años los investigadores han descubierto en el yacimiento paleontológico de Bromacker más de 10 especies de dinosaurios, la mayor parte de las cuales eran desconocidas.

Este yacimiento de 400 metros cuadrados es uno de los más importantes del mundo.

Los restos del animal prehistórico serán analizados en el Museo de Historia Natural de Pittsburgh, en Estados Unidos.

Según el jefe de la expedición paleontológica, Thomas Mertens, del Museo de Gotha, los dinosaurios encontrados en Turingia al parecer son 10 millones de años más antiguos que los de Estados Unidos, pero de menor tamaño.

Los animales hallados en Alemania medían alrededor de un metro, mientras que los de Rocky Mountains, en Estados Unidos, tenían una longitud de hasta cuatro metros.

Fuente: prensa-latina.cu imagen: virtourist.com

jueves, 12 de agosto de 2010

Gondwana rotó 60 grados sobre la superficie terrestre durante el Cámbrico.


El supercontinente de Gondwana se vio sometido a una rotación de 60 grados sobre la superficie de la Tierra durante el período Cámbrico, de acuerdo con las nuevas pruebas descubiertas por un equipo de geólogos de la Universidad de Yale. Gondwana estaba formado por la mitad meridional de Pangea, el supercontinente gigante que constituía toda la superficie emergida de la Tierra antes de que se dividiera en los distintos continentes que conocemos hoy.

El estudio, que aparece en la edición de agosto de la revista Geology, tiene implicaciones para las condiciones ambientales que existían en un período crucial en la historia evolutiva de la Tierra llamada la explosión del Cámbrico, cuando la mayoría de los principales grupos de animales complejos aparecieron rápidamente.

El equipo estudió el registro paleomagnético de la Cuenca de Amadeus en el centro de Australia, que formaba parte del supercontinente Gondwana. Sobre la base de las direcciones de magnetización de la roca antigua, descubrieron que toda la masa continental de Gondwana se sometió a un rápido desplazamiento de 60 grados de rotación, que en algunas regiones alcanzó una velocidad de al menos 16 (+12 / -8) cm/año, hace alrededor de 525 millones Hace años. En comparación, los más rápidos cambios que vemos hoy son a velocidades de unos cuatro centímetros al año.

Esta fue la primera rotación a gran escala que se realizó después de la formación de Gondwana, dijo Ross Mitchell, estudiante graduada de Yale y autora del estudio. El cambio podía ser el resultado de la tectónica de placas (el movimiento individual de las placas continentales con respecto a los demás) o del denominado "verdadero desplazamiento polar", en el que la masa de la parte sólida de la Tierra (hasta el núcleo externo líquido de casi 3.000 km de profundidad ) giró respecto al eje de rotación del planeta, con un cambio de ubicación de los polos geográficos, dijo Mitchell.

El debate sobre el papel del 'verdadero desplazamiento polar verdadero' frente a la tectónica de placas en la definición de los movimientos de los continentes de la Tierra ha estado vivo en la comunidad científica durante décadas, a medida que se recogen más y más evidencias, dijo Mitchell.

En este caso, Mitchell y su equipo sugieren que las tasas de movimientos de Gondwana son superiores a las de "la tectónica de placas normal" según se deduce de las actas de los últimos cientos de millones de años. "De ser cierto que el desplazamiento polar causó el cambio, eso tiene sentido . Si el cambio se debió a la tectónica de placas , tendríamos que llegar a algunas explicaciones bastante novedosas".

Sea cual sea la causa, el desplazamiento masivo ha tenido algunas consecuencias importantes. Como resultado de la rotación , el área que ahora es Brasil pasó rápidamente de cerca del polo sur hacia el trópico. Estos grandes movimientos de masa de tierra han afectado a los factores ambientales tales como las concentraciones de carbono y el nivel de los océanos, dijo Mitchell .

"Además de nuestra comprensión de la tectónica de placas y el desplazamiento polar, esto podría haber tenido consecuencias enormes para la explosión cámbrica de la vida animal en ese momento", agregó.


Fuente: europapress.es imagen: ROSS MITCHELL/YALE UNIVERSITY

Halladas unas huellas fósiles de dinosaurios en Shandong, China


El conjunto de huellas fosilizadas, que se formó a mediados del cretácico, se encuentra en la ladera de la colina de Beiling, a 20 kilómetros de distancia de la zona urbana de Zhucheng. Cubre un área de 2.600 metros cuadrados y cuenta con unos 3 mil fósiles de huellas de más de seis especies de dinosaurios.


Las imagenes, tomadas el 9 de agosto de 2010, muestra una huella fosilizada de dinosaurio de 10 centímetros de largo encontrada en la zona de Huanglonggou, en Huanghua, ciudad de Zhucheng, provincia de Shandong. El conjunto de huellas fosilizadas, que se formó a mediados del cretácico, se encuentra en la ladera de la colina de Beiling, a 20 kilómetros de distancia de la zona urbana de Zhucheng. Cubre un área de 2.600 metros cuadrados y cuenta con unos 3 mil fósiles de huellas de más de seis especies de dinosaurios. La longitud de los fósiles más pequeños es de unos 10 centímetros, mientras que los de mayor tamaño son de unos 40.



Fuente: spanish.china.org.cn Imagenes: news.cn

martes, 10 de agosto de 2010

Mojoceratops, Nueva Especie de Dinosaurio Con un Cráneo Muy Llamativo

Nicholas Longrich descubrió una nueva especie de dinosaurio con un cráneo en forma de corazón, y ahora ha presentado los resultados de un estudio detallado sobre la bestia fósil, a la que se ha dado el nombre de Mojoceratops.


Longrich obtuvo el primer indicio de que había hallado una nueva especie en 2008, concretamente mientras estudiaba la colección de fósiles de dinosaurios del Museo Americano de Historia Natural, en Nueva York. Allí, se encontró con una estructura craneal distintiva que no coincidía con ninguna de las conocidas anteriormente.

Cuando estudió la parte frontal del cráneo, notó algunas diferencias con respecto a otras especies relacionadas, incluyendo cuernos más largos de lo habitual. Los viajes a otros museos en el oeste de Canadá le proporcionaron más ejemplos de diferencias y corroboraron que los rasgos no encajaban con los del resto de las especies conocidas. Los fósiles no se parecían a nada visto anteriormente.

El nuevo dinosaurio es uno de entre poco más de una docena de especies pertenecientes a una familia de ceratópsidos caracterizados por un cráneo rematado por estructuras muy complejas y de apariencia un tanto extravagante.

El Mojoceratops, un herbívoro del tamaño de un hipopótamo, apareció hace unos 75 millones de años, durante el Cretácico Tardío, 10 millones de años antes que su primo mejor conocido, el Triceratops. La especie, relacionada con otro dinosaurio en Texas, sólo se ha localizado en las provincias canadienses de Alberta y Saskatchewan, y tuvo una corta historia, existiendo tan sólo durante un millón de años aproximadamente.

Si bien todos los ceratópsidos tienen estructuras muy elaboradas en lo alto de sus cráneos, el Mojoceratops es el más ostentoso. La estructura de la parte superior del cráneo del Mojoceratops es también la que más forma de corazón tiene de todas las pertenecientes a las especies relacionadas.

Fuente: amazings.com

viernes, 6 de agosto de 2010

Descubiertas nuevas especies de fósiles


Descubiertas nuevas especies de fósiles en Ciudad Real con 465 millones de años

Un equipo de paleontólogos españoles ha descubierto conchas marítimas con 465 millones de años. Son tres nuevas especies de fósiles marinos invertebrados pertenecientes a dos géneros procedentes de una decena de localidades de la provincia de Ciudad Real.

El estudio sobre estos fósiles ha sido publicado recientemente en la revista internacional de Paleontóloga Acta Paleontológica Polnica. A este hallazgo hay que sumar el de las primeras esponjas fósiles encontradas en el Parque Nacional de Cabañeros en los últimos das.

Los estudios, que se han realizado en la provincia de Ciudad Real, han tenido lugar en Navas de Estena, Almodóvar del Campo, Viso del Marqués, Almuradiel y Calzada de Calatrava.

El descubrimiento lo han realizado un equipo científicos del que forman parte el profesor Juan Carlos Gutiérrez Marco, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC); el profesor Enrique Villas, del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Zaragoza, y el profesor colombiano Jaime Reyes-Abril, de la Universidad de Los Andes.

Desde 1855 la provincia de Ciudad Real es origen de estudio de fósiles invertebrados, concretamente en la comarca de Almadén ya que, según el profesor del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Juan Carlos Guitiérrez Marcos, viene a ocupar un lugar en el conocimiento porque muestra cómo era la Tierra a través de estos hallazgos en el origen de la vida.

Hace 300 millones de años, en el periodo Ordovícico, tan sólo había un continente, denominado Gondwana, donde la vida estaba restringida al mar y habitaban los seres invertebrados. Es en este momento cuando surgen los primeros granos de arena de playa, y por tanto, es aquí donde comienza la extinción de estos seres que durante años moraron la Tierra en infinitos lugares.

Biodiversidad del pasado

El descubrimiento actual pone de manifiesto la biodiversidad existente en el pasado cuando el mar bullía a través de los invertebrados tal y como subraya el profesor del CSIC, Gutiérrez Marcos.

Homenajeando a las estructuras geológicas en las que se han hallado estos fósiles, los investigadores han optado por poner nombres alusivos a los lugares, como es el caso del nuevo género Almadenorthis (dedicado a la comarca y distrito minero de Almadén), o las nuevas especies Sivorthis Calatravaensis (por el Campo de Calatrava) y Paralenorthis Estenaensis (derivado de las cuenca del río Estena, que acoge muchos yacimientos arqueológicos).

Un caso especial, según explicó Gutiérrez Marco, lo constituye la especie Paralenorthis lolae, que los científicos han dedicado a Dolores González Mosquera, propietaria de la casa rural de Navas de Estena, que sirve de base habitual a las campañas de exploración del equipo investigador y que incluso les ha creado un pequeño museo en su establecimiento hotelero.

Esta especie, señaló el profesor del CSIC «se encuentra en pizarras junto a abundantes fósiles de trilobites, y se caracteriza por su ornamentación a base de costillas radiales gruesas, con fuerte musculatura interna».

Desde el punto de vista paleontológico, los nuevos descubrimientos son importantes porque contribuyen decisivamente a esclarecer la biogeógrafa de los braquipodos ordovícicos en la antigua plataforma marina que rodeaba al desaparecido continente de Gondwana, que a su vez constituye el basamento geológico de toda la región castellanomanchega.


Fuente: abc.es

El triceratops, tal cual, nunca existió.

La imagen del triceratops es una de las más reconocidas entre los dinosaurios.

El triceratops, uno de los dinosaurios más reconocidos en los libros de paleontología y las películas de temas prehistóricos, nunca existió como especie separada, dicen los científicos.


De acuerdo a un estudio publicado en la revista especializada Journal of Paleontology, el reptil de tres cuernos -cuyos fósiles se exponen en varios museos de historia natural- era en realidad una versión juvenil de otra especie aún más rara, el torosaurio.

El doctor Jack Horner, paleontólogo del Museo de los Rockies en Montana, Estados Unidos, le explicó a la BBC que no estaban necesariamente negando la existencia de triceratops.

"Lo que afirmamos es que el animal que conocemos como triceratops simplemente no se había desarrollado completamente", dijo el experto que participó en la investigación.

"Hay otro dinosaurio muy similar, llamado torosaurio, que es de mayor tamaño y tiene agujeros grandes en su cresta".

Los científicos determinaron que los dos son el mismo animal, pero en diferentes etapas de su desarrollo.

¿Torosaurio o triceratops?

La investigación duró 12 años y basa las observaciones en la recolección de 50 cráneos de dinosaurios no estudiados.

Y entre estos había ejemplares que parecían especies intermedias entre triceratops y torosaurio.

A través de los años, los científicos aprendieron que el cráneo de triceratops sufría transformaciones drásticas a medida que iba creciendo.

"Los cuernos de los animales jóvenes se enroscan hacia atrás y, a medida que maduran, los cuernos crecen hacia adelante", señaló el doctor Horner.

Esto da una apariencia diferente entre el joven y el adulto, una característica de los animales sociables que demuestra que triceratops era una especie muy sociable, recalcó Jack Horner.

Pero, ¿qué pasa ahora con el adorable dinosaurio que todos los niños conocen como triceratops?

Nada, aparentemente. Como el triceratops fue nombrado primero, los científicos han decidido que así sea como se denomina la especie.

"Nos estamos deshaciendo del torosaurio. Ese nombre saldrá de los textos", aclaró Horner.

"De todas formas, nadie conocía mucho sobre ese animal".

Fuente: bbc.co.uk

jueves, 5 de agosto de 2010

Hallan restos dentarios de Pakasuchus kapilimai


CRETÁCICO. En aquella época el Pakasuchus kapilimai convivió con grandes saurópodos, terópodos, tortugas gigantes, peces y otras muchas especies (Foto: Especial Nature )

Científicos de la Universidad de Ohio encontraron restos de un cocodrilo, que vivió hace 100 millones, más parecido a un gato que a sus parientes actuales.

Los dientes del espécimen no eran tan afilados como los de los que viven en nuestros días que sirven para desgarrar a la presa, sino que tenían diferentes especializaciones.

Los investigadores utilizaron tomografía en microcomputadora para visualizar en tres dimensiones el cráneo y la mandíbula del animal y verificar con el movimiento de sus dientes cómo procesaban lo que comían y así supieron su dieta más similar a la de un mamífero.

El hallazgo de gran parte del esqueleto de un reptil que vivió hace 100 millones de años en el valle del Rift, que abarca territorio de Etiopía hasta Tanzania, demuestra que la familia de los cocodrilos abarcaba un nicho ecológico más amplio de lo que se creía.

El espécimen nombrado Pakasuchus kapilimai era un animal pequeño, sin armadura, de cola pesada, cadera ágil, sus dientes cónicos y afilados revelan que comía insectos y pequeños animales, aseguraron los investigadores en un artículo publicado en la revista Nature.

Patrick OConnor, el investigador de la Universidad de Ohio que dirigió la investigación, reconoció su sorpresa al descubrir que si sólo se vieran los dientes del fósil nunca se pensaría que era un cocodrilo, sino un mamífero o algo intermedio entre ambas familias, publicó el diario español El Mundo.

Ahora se sabe que los Pakasuchus kapilimiai no fueron parientes de los actuales cocodrilos, sino de una rama lateral.

Los investigadores apuntan que en el Cretácico medio hubo una gran diversidad de criaturas. En aquella época el Pakasuchus kapilimai convivió con grandes saurópodos, terópodos, tortugas gigantes, peces y otras muchas especies.

"Sospechamos que este tipo de animales fueron muy exitosos en el hemisferio sur, en lo que era Gondwana, porque explotaban un nicho ecológico en el podían competir con otros animales terrestres", afirmó O'Connor.

Los primeros restos de un esqueleto casi completo del Pakasuchus (Paka en swahili significa 'gato', en referencia a su dentadura), se encontraron en 2008, dentro de un proyecto financiado por la National Geographic Society y desde entonces han localizado partes de otros siete individuos.

Los investigadores tardaron dos años en desentrañar el misterio de esos dientes de bordes afilados para masticar comida porque las mandíbulas gigantescas de los cocodrilos actuales y de otros ancestros prehistóricos tienen sus dientes cónicos y son únicamente para rasgar las presas y morderlas; siempre se tragan grandes trozos de carne sin masticar.

"Cuando seamos capaces de estudiar los dientes con detenimiento, seguramente nos daremos cuenta de que tenemos algo nuevo y muy excitante", afirma O'Connor.

Fuentes: eluniversal

miércoles, 4 de agosto de 2010

Entrevista a Tim White, (Ardipithecus ramidus)

Tim White (a la izquierda) y Mauricio Antón (derecha)



Tim White contribuyó al descubrimiento de las famosas pisadas de Laetoli, y junto con Donald Johanson estudió los fósiles de Australopithecus afarensis de Afar, Etiopía, incluyendo la famosa “Lucy”, que en los años 80 revolucionó el árbol genealógico de los homínidos. En los años 90 el equipo de White descubrió en Aramis, Etiopía, un nuevo género y especie de homínido, al que bautizaron como Ardipithecus ramidus, y que por aquél entonces era el miembro más antiguo conocido de nuestra familia. En campañas posteriores se encontraron nuevos restos de A. ramidus, incluyendo un esqueleto parcial de una hembra, pero la preservación de los fósiles era tan precaria que su preparación y análisis llevaron 15 años de trabajo, durante los cuales la comunidad científica internacional aguardaba expectante los resultados de su estudio.

En 2009 la publicación de un conjunto de artículos sobre A. ramidus y su entorno ecológico en un número especial de la revista Science justificó con creces la espera, proporcionando una descripción y análisis exhaustivos de los fósiles y unas interpretaciones en ocasiones provocadoras de la biología y evolución de este primitivo homínido. Todo descubrimiento relevente en el campo de la evolución humana genera polémica y el recién descrito esqueleto de A. ramidus, apodado “Ardi” por sus descubridores, no es una excepción.

Las conclusiones del conjunto de estudios indican que A. ramidus era un homínido todavía próximo al antepasado común entre humanos y chimpancés, pero inequívocamente situado en nuestra rama del árbol evolutivo por rasgos distintivos como la reducción del tamaño de los caninos y la incipiente locomoción bípeda. Más aún, proponen que el bipedismo de “ardi” no era una adaptación a la sabana abierta como solía decirse, ya que su entorno sería más boscoso, y plantean que la locomoción bípeda fue una adaptación que permitía a los machos de la especie transportar alimentos con los cuales aprovisionarían a la hembra y las crías, dentro de un sistema social monogámico.

Pero hay expertos que cuestionan tanto la interpretación de “Ardi” como animal bípedo, como la interpretación de su entorno como boscoso o semiboscoso, ambas elementos claves para la hipótesis del equipo de White sobre la evolución humana en el Mioceno tardío y el Plioceno. Pero lo que nadie pone en duda es la labor increíblemente concienzuda de White y sus colaboradores por extraer al yacimiento y a sus fósiles hasta la última gota de información.

1. ¿Cuáles son, en su opinión, los principales hitos en la evolución humana?

A. El bipedismo y la reducción de los caninos, hace unos 6-7 millones de años
B. La tecnología lítica, el cerebro y la expansión geográfica, hace unos 2,5-2,0 millones de años
C. La agricultura

2.-¿Cuáles fueron los caminos que siguió la evolución humana, a su parecer, desde el primer homínido africano hasta el actual Homo sapiens?

Los tres géneros Ardipithecus, Australopithecus y Homo son las tres mesetas adaptativas básicas. En cada meseta hubo limitada especiación y diversidad de especies. El linaje que llevó a los humanos fue, en su mayor parte, africano.

3. ¿Cómo se organiza el trabajo en una excavación paleontológica?

En realidad depende de la cuestión y del sitio que se investiguen. Puede variar desde muy grande, como el proyecto del Awash Medio, en el que han participado unas 800 personas en los últimos treinta años, hasta una pequeña cata en una cueva.

4.-¿Cuáles han sido sus experiencias más satisfactorias en el trabajo de campo?

Hallar la evidencia que estamos buscando. Me encanta el trabajo de campo en África, especialmente colaborar con personas de diferentes culturas y diferentes ciencias.

5. ¿Qué sabemos por ahora sobre el Ardipithecus ramidus? ¿Puede usted resumir los hallazgos más importantes sobre su anatomía, su conducta y su entorno?

La mejor fuente sobre esto es el sumario de los autores que escribimos en Science para el artículo de recapitulación en la serie de once artículos publicados el pasado octubre. Es un homínido primitivo bípedo, de cerebro pequeño, caninos reducidos y pies prensiles, que ingería una dieta omnívora en un hábitat arbolado en África hace 4,4 millones de años.

6. ¿Es el Ardipithecus el “primer antepasado” más probable del linaje humano?

Sí, yo creo que de este género surgió el Australopithecus, aunque es demasiado pronto para saber exactamente de qué especie del género.

7.-¿Cuál es su opinión sobre el Sahelanthropus tchadensis?

Es claramente un miembro de la familia de los homínidos, y claramente pertenece al género Ardipithecus. Su cráneo es sorprendentemente similar al del Ardipithecus ramidus, como lo es su dentición.

8. Nos hemos fijado en que el artista Jay Matternes aparece como coautor de uno de los artículos sobre el Ardipithecus en “Science”. ¿Cómo fue la colaboración entre Matternes y el equipo de investigación durante la preparación de las reconstrucciones artísticas del Ardipithecus ramidus?

Donde mejor se ve esto es en el documental “Descubriendo a Ardi”, producido para el Canal Discovery. Trabajó con nosotros desde el principio en la reconstrucción de las partes que no podíamos restaurar y en la visualización del esqueleto completo.

9. A la vista de la anatomía del Ardipithecus, ¿piensa usted que las reconstrucciones del Australopithecus y el Paranthropus deberían mostrar un tórax humanoide en lugar del tórax antropoide, en forma de embudo, que les atribuyen muchas ilustraciones recientes?

Sí, pero no necesariamente en vista de la anatomía del Ardipithecus. El tórax en forma de embudo de los antropoides modernos no se ha hallado en los restos óseos de Australopithecus, así que las reconstrucciones que muestran esta clase de tórax son simplemente incorrectas, y confían demasiado en los antropoides modernos y prestan demasiado poca atención a los fósiles. Pronto habrá aún más evidencia fósil sobre esta cuestión; y esto es todo lo que puedo decir por ahora.

10. ¿Cuál fue en su opinión la principal presión selectiva en la evolución de la locomoción terrestre bípeda en el Ardipithecus?

Tuvo que ver con el acarreo y con la aptitud reproductiva, así que son las ideas de Lovejoy las que encuentro que más apoya la preponderancia de la evidencia disponible.

11. ¿Qué ventajas pudo tener en comparación con la locomoción terrestre cuadrúpeda de los babuinos y otros monos del Viejo Mundo, especialmente si consideramos que estos monos se mueven con eficiencia en los árboles y sobre el terreno y son capaces de manipular muy diestramente alimentos con sus manos?

No se trata de manipular alimentos, se trata de TRANSPORTAR estos alimentos a largas distancias en comparación con lo que hacen cualesquiera otros primates. Ahí es donde entró la selección natural.

12. Una crítica reciente de su interpretación del antiguo ambiente de Aramis afirma que el área no estaba cubierta por extensos bosques, sino que en lugar de esto habría sólo retazos de arboleda ribereña, parte de un mosaico de ambientes comparables a las sabanas de hoy. ¿Qué opina usted de esto?

Estos geoquímicos isotópicos han elegido deliberadamente los conjuntos más ambiguos de datos [isótopos del suelo y fitolitos], sesgado sus interpretaciones de estos datos, ignorado las obvias diferencias entre “entorno” y su subconjunto “hábitat”, y colaborado estrechamente con los medios locales de su universidad para hacer creer deliberada y falsamente que habíamos reconstruido a Ardi viviendo en un bosque sin pastos. Aun una lectura rápida de nuestras publicaciones originales y nuestra respuesta muestra no sólo que que han falseado lo que publicamos, sino también que sus propias conclusiones son incompatibles con los más amplios conjuntos combinados de datos pertinentes a la paleoecología que hay para cualquier sitio del Plioceno africano.

En 1994 publicamos en Nature (cuando empezábamos a acumular esos conjuntos de datos que representan múltiples líneas de evidencia independientes) que el Ardipithecus era un homínido y que ocupaba un terreno arbolado. Estos oponentes no cuestionaron directamente esos hallazgos durante más de quince años tras la publicación de las conclusiones. Sin embargo, ambos grupos siguieron publicando extensamente que el Ardipithecus era un antropoide (S.) y que los homínidos primitivos surgieron en sabanas (Cerling et al.). Así que las réplicas de Sarmiento y de Cerling et al. eran absolutamente predecibles sobre la base de que sus posiciones, largamente sostenidas, habían sido perturbadas por la publicación el pasado octubre de datos mucho más diversos y detallados.

Eligieron centrarse en los estudios de isótopos estables y los datos de fitolitos presentados en nuestro artículo y suplemento de Science. No presentaron nuevas ideas ni nuevos datos.

Mi hipótesis es que estos autores parecen tan decididos a ignorar todos los otros y aún más relevantes datos relativos a este primate y su hábitat porque encuentran los datos de Aramis y el Ardipithecus muy amenazadores para sus inveteradas y frecuentemente publicadas opiniones. No es diferente del caso de algunos geólogos que rechazaron la evidencia en favor de la deriva continental o el impacto asteroidal K-T aun después de que esa evidencia hubiese devenido abrumadora.

¿Cuál es la evidencia más DIRECTA acerca del hábitat del Ardipithecus, las ‘pistolas humeantes’ de la elección de hábitat de este primate?

1. La anatomía y proporciones de los dientes
2. El desgaste microscópico de los dientes
3. Los isótopos del esmalte
4. El aparato masticatorio
5. Las adaptaciones locomotrices, en particular manos, pies, pelvis

Este primate estaba mejor adaptado a masticar alimentos blandos, poco abrasivos, que cualquier otro homínido jamás hallado. Este primate estaba mejor adaptado a trepar a los árboles que cualquier otro homínido jamás hallado. Conocemos su dieta y conocemos el paisaje en el que consistentemente se hallan sus restos.

Luego, dados estos hechos biológicos, firmemente establecidos por los conjuntos de datos publicados el pasado octubre, ¿qué evidencia indirecta hay del hábitat en el que este primate moría más a menudo?
1. Los otros organismos con los que está asociado; tanto las especies que consistentemente se hallan con él como, lo que es aún más importante, la ABUNDANCIA RELATIVA de esas especies de:

A. Plantas. Abundantes madera y semillas fósiles, abundantes grandes moldes de raíces. Ya sabe los isótopos y los suelos y la sedimentología.
B. Animales. Está presente el abanico completo desde organismos pastadores, de campo abierto, hasta los de bosque cerrado, estos últimos numéricamente abundantes desde caracoles pasando por aves hasta mamíferos pequeños y grandes.

Cerling et al. afirman: “Se han recuperado en Aramis más especies de ungulados pastadores que de ungulados ramoneadores.” ESTO ES OFUSCACIÓN DELIBERADA. Ignoraron intencionadamente nuestra figura 5 del artículo sobre grandes mamíferos, en cuyo pie escribimos: “En la estructura trófica de la fauna basada en la lista de especies son abundantes las pastadoras y carnívoras, mientras que ramoneadores y frugívoros dominan cuando se incorporan los datos de número de especímenes identificables (NISP) y mínimo número de individuos (MNI)”. Veánse también los otros histogramas y diagramas de sectores, en los que es muy obvio que en la más amplia fauna conocida del plioceno africano vemos consistentemente esta firma de arbolado, no importa qué taxón o qué tipo de evidencia se use.

Sí, la presencia o ausencia de especies es importante, y con ella mostramos que en el entorno general había gran número de mamíferos pastadores y ramoneadores. PERO PARA DETERMINAR DÓNDE SE ENCONTRABA EL ARDIPITHECUS EN EL ENTORNO GENERAL, PARA ARROJAR MÁS LUZ SOBRE SU HÁBITAT, NECESITÁBAMOS AVERIGUAR CON QUÉ CLASE DE ANIMALES SE LE HALLABA MÁS FRECUENTEMENTE, Y AQUÍ LOS DATOS DE ABUNDANCIA RELATIVA SON ABSOLUTAMENTE CRÍTICOS. NOSOTROS PRESENTAMOS ESTOS DATOS PERO ELLOS DELIBERADAMENTE LOS IGNORAN (véanse los histogramas de grandes mamíferos, en particular los bóvidos, y la ecomorfología postcraneal de los bóvidos que muestra que la abrumadora mayoría de todos los especímenes y todos los elementos analizados están adaptados a sustratos de praderas no abiertas, otro hecho que estos autores IGNORAN).

Advierta que Cerling et al. ignoran todos estos datos en favor de un hábitat ribereño del cual no hay ninguna evidencia faunística o sedimentológica, todo lo cual intentan explicar por algún especulativo régimen de predación selectiva que hubo de aplicarse a todo el transecto natural de 7 kilómetros, pero que jamás se ha observado directamente ni evidenciado paleontológicamente. Y nunca se detienen a explicar exactamente qué ADAPTACIÓN BIOLÓGICA tenían los homínidos primitivos a estos entornos de sabana abierta. Probablemente, precisamente porque no hay ninguna evidencia de tal adaptación en el Ardipithecus (aunque sí la hay para el más tardío Australopithecus). Aramis no es tan sólo otro ejemplo ribereño de un homínido pliopleistocénico con una fauna tafonómica y ecológicamente mixta, y el Ardipithecus no es tan sólo otro Australopithecus.

En nuestras réplicas a estos críticos, no podíamos meramente repetir toda la voluminosa evidencia que ya habíamos PUBLICADO, en octubre, y que Cerling y compañía DELIBERADAMENTE OMITIERON en su esfuerzo por acomodar los datos NUESTROS que ellos SELECCIONARON para encajar en sus conclusiones PRECONCEBIDAS, MANIPULANDO nuestras palabras en el proceso. Por ejemplo, dondequiera que usábamos la palabra “bosque” en nuestro trabajo iba acompañada de “retazos” y de una descripción de qué evidencia teníamos exactamente de tales retazos de bosque. Pero en lugar de informar de esto, los críticos intentaron despistar a las audiencias científicas y públicas afirmando falsamente que situábamos al Ardipithecus en una selva, LO QUE NUNCA HICIMOS; en verdad, deliberada y explícitamente hicimos OTRA COSA.

Estamos de acuerdo en que había abundancia de gramíneas (vaya, nosotros publicamos los datos en favor de ello). Pero los abundantes monos colobinos y kudus de Aramis no pueden sobrevivir sólo de gramíneas (y no lo hicieron, según el microdesgaste, el mesodesgaste, los isótopos, la ecomorfología postcraneal). En Aramis hay escasez de organismos que SÍ pueden depender de gramíneas C4, por ejemplo los raros caballos y antílopes pastadores. Si estas gramíneas eran tan abundantes, su biomasa tan alta en el conjunto del hábitat del Ardipithecus, entonces ¿por qué son tan RAROS en el ensamblaje asociado con él los organismos que SE SABE que viven de ellas y las explotan dondequiera las hay?

Además, si el Ardipithecus dependía del hábitat de praderas abiertas ¿dónde está la evidencia? El primate no muestra evidencia alguna de una tal adaptación en su desgaste dental, anatomía o isótopos. Sí, los fitolitos y la isotópica del suelo muestran gramíneas. Sí, la isotópica del esmalte de los RAROS mamíferos pastadores muestra que había praderas en la vecindad. Y NO, jamás dijimos que esto fuera un bosque tropical de dosel cerrado, sino un terreno arbolado con pastos. Dijimos esto basándonos en el conjunto de la evidencia.

Algunos de los indicadores como los loros y los puercoespines de cola de cepillo y las firmas isotópicas de un dosel cerrado en dos monos colobinos sugieren retazos de bosque. Informamos de esto en los resúmenes de autor, en los textos y en la información suplementaria en cuatro de los once artículos. Algunos de los indicadores como los mucho más raros ungulados pastadores de pradera y los gerbos señalan claramente a praderas abiertas tipo “sabana”. Pero la abrumadora mayoría de la evidencia sedimentológica y paleontológica e isotópica sugiere que el paisaje DOMINANTE que el Ardipithecus ocupaba era arbolado. Las adaptaciones del organismo objeto de estudio, el Ardipithecus, indican lo mismo.

Los manuscritos que enviamos a Science incluían 600 páginas de datos, todos los datos, de todas estas líneas de evidencia. No los seleccionamos, no los sesgamos, y no creo que los malinterpretáramos. Ceiling et al. se plantearon esto con la intención de acomodarlos, post-hoc, a las ideas preconcebidas que han publicado repetidamente durante los últimos quince años. Se centraron en los datos de isótopos y fitolitos, malempleando deliberademente principios y términos ecológicos, e ignorando deliberadamente datos mucho más importantes que rechazan abrumadoramente sus ideas previamente publicadas.

Espero que esto aclare la respuesta publicada, que debería usted consultar también y puede también citar.

13. ¿En qué trabaja ahora?

Seguimos con el trabajo de campo y de laboratorio en el Awash Medio. También trabajamos muy intensamente con los gobiernos etíope, japonés, francés y estadounidense en la instalación de antiguo patrimonio etíope y equipo científico donado en una magnífica instalación nueva construída por Etiopía para albergar sus preciosos fósiles y artefactos. Esto incluye gestión, formación y relaciones con muchas diferentes comunidades ocupadas en la investigación de la evolución humana en todo el mundo.

Fuente: desdeelexilio.com