jueves, 29 de octubre de 2009

El mayor murciélago europeo habitó el noreste de España hace más de 10.000 años

Imagen del murciélago Nyctalus lasiopterus en la actualidad / A.G. Popa-Lisseanu

Los fósiles hallados en el yacimiento de Abric Romaní demuestran que este animal tenía mayor presencia pero que mermó por el descenso de la cobertura vegetal


Imagen del fósil de la mandíbula del Nyctalus lasiopterus, hallado el yacimiento de Abric Romaní /Juan Manuel López-García

Un grupo de investigadores del Institut de Paleocologia Humana i Evolució Social de la Universitat Rovira i Virgili ha confirmado que el mayor murciélago de Europa vivió en el noreste de España hace entre 120.000 y 10.000 años, durante la etapa del Pleistoceno Superior.

La existencia del Nyctalus lasiopterus en la Península Ibérica ya era conocida pero este nuevo estudio, publicado en la revista Comptes Rendus Palevol, ha permitido porporcionar la primera descripción de la dentición de este mamífero a partir de un fragmento de la mandíbula izquierda hallado en el yacimiento Abric Romaní, en Capellades. Además, viene a confirmar que la distribución geográfica de este mamífero era durante el Peistoceno más amplia.

Juan López García, uno de los autores del trabajo, apunta a la "reducción de la cobertura vegetal" durante el Peistoceno Superior y el Holoceno (hace menos de 10.000 años) como causa de un cambio en la distribución del animal, que explicaría las "bajas densidades actuales de la especie y su distribución geográfica sesgada". "En la actualidad, el Nyctalus lasiopterus es una especie poco conocida y de rango de distribución geográfica peninsular dudoso, que no comprende la región geográfica de Catalunya", añade López-García.

La presencia de este animal había sido localizada, hasta ahora, en regiones montañosas como el oeste de los Pirineos, la Cordillera Cantábrica, la cordillera central o paisajes abiertos del Mediterráneo donde dominan los robles, encinas y pinos.

Fuente: lavanguardia.es

miércoles, 28 de octubre de 2009

Hallan en Inglaterra el cráneo de un «monstruo marino» de tamaño colosal

El cráneo fosilizado de un «monstruo marino de dimensiones colosales», que vivió en los océanos hace aproximadamente 150 millones de años, ha sido encontrado en la llamada «Costa Jurásica» en el suroeste de Inglaterra. Los paleontólogos consideran un hallazgo de la máxima trascendencia.

Se trata de un pliosaurio que, según las estimaciones de los científicos medía entre 10 y 16 metros desde la cabeza hasta la cola y tenía un peso de entre 7 y 12 toneladas, por lo que pudo ser el auténtico «terror de los mares» durante el periodo Jurásico.

Fue encontrado por un coleccionista en un punto no determinado de la «Costa Jurásica», una franja costera de unos 150 kilómetros del suroeste inglés altamente apreciada porque es una muestra de la historia geológica de los últimos 185 millones de años. «Había oído rumores de que se había encontrado algo grande, pero verlo en carne y hueso, por decirlo de alguna manera, es algo que te deja con la boca abierta. Es sencillamente enorme», ha asegurado el paleontólogo Richard Forest en declaraciones a la BBC.

El animal podría tragarse un ser humano de un bocado / BBC

Los pliosaurios fueron una suborden de los plesiosaurios, unos animales que tenían el cuello corto, parecían ballenas con gigantescas fauces y mortíferos dientes, y habitaron la Tierra al mismo tiempo que los grandes dinosaurios terrestres. Se alimentaban de peces y probablemente no dudaban en perseguir a otros reptiles marinos más pequeños si se ponían a su alcance. Estaban perfectamente adaptados a la vida del agua y algunos se podían sumergir hasta profundidades superiores a 300 metros, gracias a que tenían un gran volumen y una cabeza parecida a la de los cocodrilos, con un refuerzo para soportar las grandes presiones.

Un humano, de un bocadoDe un sólo bocado podían engullir a un animal del tamaño de un ser humano y su ferocidad estaba acompañada de una gran fortaleza. «Tenían músculos enormemente fuertes en el cuello, y es fácil imaginarse que a la hora de caza morderían al animal y que con esos grandes músculos del cuello lo destrozarían repartiendo trozos de la presa por todas partes. Una especie de baño de sangre», ha descrito David Martill, paleontólogo de la Universidad de Portsmouth

El descubrimiento es importante porque este pliosaurio rivaliza en tamaño con otros individuos encontrados en Svalbard (Noruega), donde se descubrieron fósiles similares de animales bautizados como «El Monstruo» o «Predador X», o en México, donde en 2002 científicos dieron con el conocido como «Monstruo de Aramberri». El profesor Martill ha explicado que en el caso del pliosaurio inglés «sólo tenemos la cabeza, por lo que no se puede ser absolutamente preciso sobre su tamaño, aunque puede competir con los hallados en Svalbard y en México por el título del más grande del mundo».

En tres dimensionesEl fósil encontrado, que ha sido adquirido por las autoridades del condado de Dorset para su exposición en el museo local, está en buen estado, sobre todo teniendo en cuenta que los restos de estos animales suelen encontrarse prácticamente desintegrados. «Los cráneos de los pliosaurios son muy grandes, pero en general no son muy resistentes, y sueles encontrarlos aplastados. Lo fantástico de este cráneo nuevo no es sólo que es enorme, sino que está casi todo en tres dimensiones», ha indicado Martill. Para explicar la envergadura de este animal, este paleontólogo ha subrayado que «se hubiera podido engullir a un humano de golpe». De hecho, «un animal del tamaño del Tiranosaurus Rex hubiera servido de desayuno a una bestia así».

Las autoridades no dieron a conocer el emplazamiento exacto del descubrimiento para evitar una avalancha de curiosos. «El lugar forma parte de una zona de la costa que se está erosionando con mucha rapidez y esto significa que los fósiles que están atrapados y enterrados constantemente caen a la playa», ha dicho Richard Edmonds, responsable de ciencia del condado. Edmonds ha destacado que el resto del pliosaurio puede estar todavía enterrado, pero que podrían pasar décadas hasta que se encuentre.

Fuente: abc.es

La UZ aplica por primera vez en España tecnología 3D para observar el interior de un fósil de hace 510 millones de años

En el estudio se detalla la nueva técnica aplicada sobre este fósil

Un estudio de la Universidad de Zaragoza (UZ) ha aplicado por primera vez en España un sistema de visualización en 3D para observar el interior de un pequeño fósil de hace 510 millones de años encontrado en el Parque Natural del Moncayo. El fin último de la investigación es conocer el origen de las estrellas de mar.

Los beneficios de esta metodología son "incalculables" frente a las técnicas destructivas aplicadas hasta ahora para acceder y estudiar lo que los caparazones, la roca o los huesos ocultan", según un comunicado de la UZ. El nuevo método de penetración en el interior del fósil ha sido posible gracias a la colaboración con investigadores del Imperial College de Londres, centro que cuenta con tecnología de alta resolución.

Los resultados de esta investigación, realizada por Samuel Zamora (IUCAUniversidad de Zaragoza) en colaboración con Imran A. Rahman (Imperial College, Londres), acaban de ser publicados en la revista británica Zoological Journal of the Linnean Society. Este trabajo se ha realizado en el marco del Proyecto Consolider (Murero) del Ministerio de Educación y Ciencia de España, que dirige el Profesor Eladio Liñán (Universidad de Zaragoza) y patrocinado en parte por el Programa Europa de la Caja de Ahorros de la Inmaculada (CAI).

En el estudio se detalla la nueva técnica aplicada sobre este fósil hallado hace ya cuatro años en el Moncayo, de apenas un par de centímetros de longitud y color blanco brillante, que resalta claramente sobre la matriz rocosa rojiza que lo rodea. Este animal, que se conserva en el Museo de Paleontología de la Universidad de Zaragoza, pertenece a los equinodermos, grupo en el que hoy en día se incluyen también, animales como el erizo o la estrella de mar.

Uno de los miembros más antiguos de los equinodermos

La trascendencia científica del estudio publicado en la revista británica Zoological Journal of the Linnean Society por el investigador de la Universidad de Zaragoza no sólo radica en la tecnología aplicada sino en el propio fósil estudiado. Y es que el fósil hallado en el 2005 en el Moncayo constituye un nuevo género y especie bautizado como Protocinctus mansillaensis.

Este fósil es uno de los miembros más antiguos y primitivos de los equinodermos, pero presenta unas características que lo hacen muy diferente de otros equinodermos actuales. Tiene cola, no tiene simetría radial, una gran placa opercular cubre su parte anterior y sólo tiene un ambulacro (radio). De hecho, no es posible comparar directamente a Protocinctus con los equinodermos actuales porque, a pesar de pertenecer al mismo grupo, es muy primitivo.

Más de 500 millones de años de evolución lo alejan de sus representantes actuales, como la estrella de mar, de ahí que su morfología sea tan diferente.

Fuente: aragondigital.es

lunes, 26 de octubre de 2009

Hallan cráneo fosilizado del ´tigre dientes de sable´ en La Libertad


Especialistas señalaron que el hallazgo se produjo luego de haber obtenido indicios de que los restos del depredador se encontraban en esa zona.

Tras casi un año de intensa búsqueda, el cráneo fosilizado de un Smilodon, más conocido como ´tigre dientes de sable´, fue encontrado durante una expedición por la zona conocida como ´pampa de los fósiles´, situada en la provincia de Pacasmayo, en el departamento de La Libertad.

Klaus Hönninger Mitrani, especialista en paleontología, señaló que el hallazgo se produjo hace once días luego de haber obtenido diversos indicios de que los restos del depredador se encontraban en el área mencionada, al ingreso del camino al balneario de Poémape, en el distrito de San Pedro de Lloc.

"Se sabe que este animal, cuya especie es sudamericana, vivió en toda la zona norte y hace un año encontramos en el lugar algunos de sus dientes molares por lo que presumimos que cerca de allí podríamos dar con sus restos", explicó.

Las investigaciones preliminares - dijo- apuntarían a que el Smilodon pertenecería a la etapa geológica conocida como Pleistoceno que se inició hace unos 2,59 millones de años hasta unos 12 mil años AP (antes del presente).

"Este ejemplar fue encontrado enterrado, pero con la parte superior del cráneo expuesta a la intemperie. Por ello fue necesario retirarlo del lugar para realizar los primeros trabajos de conservación ya que en cualquier momento podía destruirse", manifestó.

En relación a las dimensiones del hallazgo, indicó que el cráneo, perteneciente a un Smilodon adulto, mide 35 centímetros y sus característicos y largos colmillos miden 18 centímetros, los cuales le permitía cazar.

Aseguró que en total tiene ocho dientes originales y el resto son reconstruidos, para una mejor ilustración.

Recordó que los científicos han determinado que esta especie fue contemporánea al hombre de Paiján, considerados como los primeros seres humanos que habitaron el Perú.

Hönninger informó que desde hace tres días, el hallazgo es exhibido en la primera muestra paleontológica del país, la cual se realiza en el centro comercial Mall Aventura Plaza de la ciudad de Trujillo.

"Posterior al rescate del fósil, hemos informado al Instituto Nacional de Cultura sobre el hecho, esto en el marco del convenio firmado para realizar investigaciones y rescate de restos fósiles en La Libertad", señaló.

De otro lado, adelantó que en la zona también fue localizado un eohippo, especie parecida a un caballo de dimensiones reducidas.

"Este mide 40 centímetros de largo y 25 centímetros de alto; pues es realmente pequeño", dijo.

"En los próximos días realizaremos otra expedición para rescatarlo. Para ello llegarán especialistas de Alemania ya que sus restos están muy debilitados por los millones de años que han transcurrido desde su muerte", agregó.

Fuente: rpp.com.pe

jueves, 22 de octubre de 2009

Muestran restos de mini dinosaurio por primera vez en público


Fósiles del menor dinosaurio encontrado en Norteamérica, una especie veloz de apenas 71 centímetros de alto y más ligera que un conejo, fue exhibida por primera vez en un museo de Los Angeles.

Sus restos óseos fueron descubiertos en el lado occidental de Colorado a fines de la década de 1970, pero recientemente fueron identificados y llamados Fruitadens haagarorum por un grupo internacional de científicos.

Los fósiles representan individualmente las calaveras, vértebras, brazos y patas de cuatro dinosaurios y se encuentran albergadas en el Museo de Historia Natural del condado de Los Angeles, que los puso el martes en exhibición.

"En realidad estamos probando los límites del tamaño corporal entre los dinosaurios", señaló a Reuters Luis Chiappe, director del instituto de Dinosaurios del museo, durante una entrevista.

"Aquí hay un animal que se estima pesaba unos 0,91 kilogramos cuando alcanzaba su estatura máxima", dijo Chiappe. "Entonces este es realmente un dinosaurio pequeño. Es el dinosaurio conocido más pequeño de Norteamérica y en general uno de los más pequeños", explicó.

Los científicos añadieron que el Fruitadens haagarorum vivió hace unos 150 millones de años, a fines del período jurásico, probablemente corriendo entre las patas de dinosaurios mucho más grandes tales como los braquiosaurios, allosaurios y Torvosaurios.

Detalles inusuales en la calavera, incluido un diente parecido a un canino ubicado al frente de la mandíbula inferior y dientes con formas de hoja en la zona de las mejillas, junto al cuerpo de tamaño pequeño, sugieren que comía tanto plantas como animales.

Eso haría al Fruitadens haagarorum uno de los últimos supervivientes de un grupo de dinosaurios llamados heterodontosaurids

"Creemos que ese podría ser el secreto de la longevidad que tuvo este grupo de dinosaurios", añadió Chiappe. "Existieron por cerca de 100 millones de años y eso es mucho tiempo", reveló el experto.

"Quizás el hecho de los últimos miembros del grupo fueran actores genéricos, que no fueran muy especializados en algo en particular, quizás les dio un perfil y les permitió vivir tanto como un grupo", concluyó Chiappe.
Fuente: /lta.reuters.com

Un nuevo fósil desacredita al polémico eslabón perdido, Darwinius masillae, nuevos antecedentes


En mayo, el mundo de la antropología acogió con sorpresa y cierto escepticismo la llegada de Ida, un fósil de primate presentado con gran bombo y que fue vendido como el eslabón perdido entre hombres y monos. Los restos del animal quedaron tan conservados en pizarra que hasta podía distinguirse el contorno de su piel y lo que había comido por última vez. La presentación fue polémica, pues el anuncio no estuvo acompañado como suele ser habitual por una publicación en una revista científica, sino por una rueda de prensa en el Museo de Historia Natural de Nueva York. Muchos dudaron de que el fósil, bautizado como Darwinius masillae, fuera en realidad el antepasado común entre ambas ramas.

Ahora, un nuevo fósil encontrado en África desmonta la teoría y afirma que Ida no estaba emparentada con los grandes simios y los humanos. El nuevo fósil se describe hoy en Nature. Ha sido bautizado como Afradapis longicristatus y se ha encontrado en el norte de Egipto. Vivió hace 37 millones de años y, al igual que Darwinius, pertenecía al grupo de primates adapiformes. Estos monos se parecían a los actuales lémures, pero hoy están extintos.


La polémica se remonta a algo que sucedió hace unos 50 millones años, cuando los primates se separaron en dos ramas. El equipo que analizó los restos de Ida afirmaba que pertenecía a la rama más cercana al hombre. Se trataba de los haplorrinos, o primates de nariz seca. Este grupo emparenta con los tarseros, unos pequeños animales que viven en los bosques del sureste asiático. Aunque aún no hay pruebas suficientes por falta de fósiles, se piensa que este grupo está en la rama que daría lugar a los grandes simios y los humanos millones de años después.

La teoría se sustentaba en parte en el excepcional estado del fósil, conservado en un 95% en pizarra. Yacía en el lecho de la caldera de Messel, cerca de Fráncfort (Alemania). Los restos se desenterraron en 1983, pero no se analizaron hasta 2006, cuando los investigadores lo compraron. Tardaron dos años en hacer públicos los primeros datos hasta la fastuosa presentación en el museo neoyorquino. "El eslabón ya no está perdido", dijo el divulgador David Attenborough durante el acto.

Pero el nuevo estudio señala que tanto Darwinius como Afradapis pertenecen a la otra rama de primates, los estrepsirrinos, o de nariz húmeda. El estudio, liderado por Erik Seiffert, de la Universidad Stony Brook de Nueva York, señala que, aunque la polémica sobre el parentesco de los monos adapiformes con los antropoides viene de largo, existen pocas descripciones exhaustivas del grupo.


Su equipo reunió datos de 117 primates vivos y extintos. Analizaron 360 rasgos morfológicos para situar al nuevo fósil en el árbol de la evolución y determinar su parentesco con otras especies. El análisis incluyó 24 monos adapiformes, de los que ocho nunca habían sido incluidos en un estudio semejante.
Otros adapiformes

En primer lugar, el análisis sitúa a Afradapis y Darwinius junto a otros adapiformes hallados en Europa y EEUU. A su vez, todos los adapiformes caen dentro de la rama de estrepsirrinos, con lo que su posible papel de eslabón perdido se diluye aún más.

Los argumentos que ligaban al Darwinius a los haplorrinos y los lémures eran el pulgar oponible, uñas en lugar de garras y unas patas traseras que podrían apuntar al bipedalismo. Los datos actuales se desprenden de restos de la mandíbula y dientes de varios especímenes desenterrados cerca de la localidad egipcia de Birket Quarun. El análisis de las muestras confirma que los monos adapiformes tenían características similares a los antropoides en la disposición de sus mandíbulas y la forma y tamaño de sus colmillos. Sin embargo, estas características no estaban presentes en los primeros antropoides que se conocen, como el Proteopithecus. Según los investigadores, los rasgos evolutivos que asemejan a los adapiformes con los antropoides se desarrollaron por separado cuando ambas especies ya estaban alejadas en el árbol de la vida.

"Nuestro análisis muestra que es improbable que los adapiformes dieran lugar a los antropoides", concluyen los expertos.
Fuente: Publico.es

lunes, 19 de octubre de 2009

La vieja hipótesis que vuelve otra vez "Un tercio de las especies de dinosaurios nunca existió", ¿extinción masiva teórica?

Cráneo de un Triceratops | Jeanseyes, Flickr

Los autores de la hipótesis aseguran que buena parte de los fósiles hallados hasta ahora han sido catalogados como especies cuando en realidad eran solo ejemplares en etapas juveniles.

Si la hipótesis de Mark Goodwin y Jack Horner se confirma, los dinosaurios podrían sufrir una segunda extinción masiva, aunque solo sea a nivel teórico. Estos dos paleontólogos estadounidenses, de las universidades de California y Montana State, aseguran que hasta un tercio de las especies de dinosaurios han sido erróneamente identificadas y que no son más que ejemplares jóvenes mal clasificados.

“Se ha puesto nombre a demasiados dinosaurios sin tener en cuenta el crecimiento”, asegura Jack Horner a la informacion.com. En su opinión, los científicos han clasificado como especies lo que en realidad eran ejemplares sin desarrollar y con características físicas diferentes. “Hay que tener en cuenta”, explica, “que los dinosaurios cambian de forma dramática a medida que crecen y que cambian muy tarde. Y que la etapa juvenil es muy diferente de la adulta, a pesar de que los juveniles son de un gran tamaño”.

Para comprenderlo, los dos paleontólogos ponen un ejemplo muy claro: el conocido como Nanotyrannus fue clasificado en su momento como una especie diferente, pero muchos autores empezaron a sospechar que se trataba en realidad un Tiranosario que no había alcanzado la madurez. La prueba definitiva es el hallazgo de un fósil con una edad intermedia entre ambas fases que demuestra claramente que se trata de un mismo animal, un T-Rex que sufre cambios en su morfología a medida que crece.

Una investigación exhaustiva

La clave de esta investigación, explica Horner, está en la exhaustiva acumulación de ejemplares de hasta siete especies diferentes de dinosaurios durante los últimos diez años. “Hemos descubierto un buen número de cráneos de dinosaurios”, asegura desde su despacho en universidad de Montana State. “Por ejemplo, tenemos sesenta nuevos cráneos de Triceratops y podemos hacer una serie de su crecimiento y descubrir si alguna de las especies en realidad son etapas anteriores del mismo”.

La serie de fósiles, extraídos de la parte oriental del Montana's Hell Creek y pertenecientes al período Cretácico, les ha permitido conocer la evolución de los cuernos y las estructuras craneales en distintas fases de edad y descubrir, por ejemplo, que el conocido hasta hoy como Diceratops, es en realidad un Triceratops en fase juvenil. “Son el mismo animal”, asevera Horner.

Una vieja sospecha

La hipótesis, que será adelantada en un programa de National Geographic en los próximos días, no es nueva para los paleontólogos, pero es la primera vez en que se aporta un estudio tan sistematizado.

“La idea no es nueva”, explica el paleontólogo español José Luis Sanz. “Ha habido paleontólogos que han pasado mucho tiempo tratando de identificar estos errores basados en esqueletos jóvenes”. A falta de conocer los detalles de la investigación, que aún no se han publicado, Sanz se inclina por pensar Goodwin y Horner “han podido hacer una revisión en profundidad del material de dinosaurios jóvenes que se conocen en EEUU y han llegado a una estimación del porcentaje de errores”.

Pero los problemas de identificación por edad sí son tenidos en cuenta de forma habitual por los científicos. “Es algo que todos los paleontólogos tenemos en cuenta”, explica Sanz, y pone el ejemplo de lo que le ocurrió a su equipo hace unos años. “Nosotros publicamos en la revista Science el hallazgo de un ave del cretácico inferior bastante completa, al que llamamos el ave del Montsec y al que no nos atrevimos a dar nombre porque se trataba de un ejemplar muy joven”.

¿Cambiaría este descubrimiento la Paleontología? José Luis Sanz cree que, de confirmarse, “los géneros principales se mantendrían y no habría grandes alteraciones”. En términos de la Paleontología profesional, en cambio, considera posible que haya “cambios importantes”.

El co-autor del estudio, Jack Horner, se muestra mucho más convencido. “A la gente le gusta poner nombres”, asegura. “Creo que va a cambiar algunas cosas”.

Fuentes: noticias.lainformacion.com

Presentan una nueva teoría evolutiva sobre el origen de los animales

La comunidad científica considera la explosión cambriana uno de los episodios más relevantes de la historia de la vida sobre la Tierra, con la aparición por primera vez en el registro fósil de la mayor parte de las divisiones de los animales. Pero las causas han sido objeto de debate durante décadas.Ahora una nueva teoría formula que el contenido oceánico de calcio, generado por la actividad volcánica, podría ser clave para entender la explosión de la vida en el Cámbrico.

La pregunta de qué desencadenó la organización de los microorganismos unicelulares de la Era Precambriana (hace 500 millones de años) en organismos multicelulares ha permanecido sin respuesta hasta ahora.

Xavier Fernàndez-Busquets, del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), en Barcelona, y Dario Anselmetti, de la Universidad de Bielefeld, junto con otros investigadores del Friedrich Miescher Institute de Basilea y el Laboratorio de Biología Marina de Woods Hole, publican en el número de noviembre de la revista Molecular Biology and Evolution, ya disponible on line, sus resultados biofísicos de molécula única sobre el efecto del calcio en la interacción de las moléculas de adhesión en esponjas marinas.

Estos organismos tienen una organización simple y carecen de tejidos especializados o células neuronales. Sin embargo, han sobrevivido 600 millones de años casi sin cambios y se consideran un eslabón entre la era Precambriana, dominada por organismos unicelulares, y la Poscambriana, cuando se produjo la gran diversificación de los animales multicelulares (metazoos).

Los investigadores han presentado una nueva teoría según la cual el repentino y masivo incremento en la concentración de calcio en el agua del mar de la era Cambriana -que se cree que fue el resultado de la actividad volcánica de las zonas entre placas tectónicas suboceánicas- constituyó un factor esencial para la agregación y la estabilización de las estructuras multicelulares de las esponjas primitivas. Esto ha permitido formular una nueva teoría en la que el contenido oceánico de calcio podría ser clave para entender la explosión de la vida en la era Cambriana.

Este artículo constituye la primera investigación donde los estudios de espectroscopia de fuerza de molécula única han proporcionado respuestas significativas a una cuestión con profundas connotaciones en biología evolutiva como es el origen de los animales multicelulares y puede representar un hito y un ejemplo de cómo la multidisciplinariedad y la colaboración son esenciales para la excelencia en la ciencia contemporánea.

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Referencia bibliográfica:

Xavier Fernández-Busquets, André Körnig, Iwona Bucior, Max M. Burger, and Dario Anselmetti, “Self-Recognition and Ca2+-Dependent Carbohydrate–Carbohydrate Cell Adhesion Provide Clues to the Cambrian Explosion”. Molecular Biology and Evolution, noviembre de 2009.

Fuente: IBEC / ellibrepensador.com

Nuevde neandertales revela su gran diversidado censo

A la izquierda se observa el esqueleto de un neandertal; a la derecha, el de un Homo sapiens , dos especies muy similares. Max-Planck Institute para LN

Científicos han calculado que menos de 3.500 hembras neandertales fértiles vivieron en Europa al mismo tiempo entre hace 38.000 y 70.000 años, utilizando un método más rápido y potencialmente más económico que la secuencia de genomas completos.

Celebridades científicas como Craig Venter pudieron haber trazado su mapa genómico, pero los restos neandertales están demasiado fragmentados y contaminados para que la secuencia de todo su genoma sea costo-efectiva, según Adrian W. Briggs, estudiante del laboratorio de genética evolutiva de Svante Paabo, en el Instituto de Antropología Evolutiva Max-Planck de Leipzig, Alemania.

En cambio, Briggs y sus colegas de España, Croacia, Rusia y Alemania se han centrado en tramos cortos del genoma neandertal para estudiar la diversidad genética de cinco neandertales de esos países.

La técnica de secuencia, llamada “captura de detonador de extensión”, compara secuencias específicas seleccionadas de un genoma referencial –en este caso, un genoma de mitocondria neandertal previamente trazado con ADN extraído y amplificado de una nueva muestra, como un hueso de pierna de otro neandertal.

El estudio, publicado en la revista Science , también pone a prueba al nuevo método al abordar cuestiones referentes a la diversidad neandertal.

Especies cercanas. Los investigadores utilizan la diversidad genética como instrumento de medición del tiempo que los grupos o individuos han vivido separados. Cuando el grupo comparó la diversidad genética del ADN de mitocondrias (mtADN) de seis neandertales, encontró mucha menor diversidad que la esperada en comparación con seis europeos modernos similarmente distantes.

La diferencia implica que entre hace 38.000 y 70.000 años, los neandertales vivían en grupos más pequeños y aislados. El equipo de investigadores calcula que más o menos entre 270 y 3.500 mujeres fértiles habrían vivido al mismo tiempo, parte de una población total que incluiría sus familias y neandertales no fértiles. El cálculo de los investigadores sobre el número de mujeres fértiles se encuentra en un rango similar a los resultados de un cálculo previo basado en un solo genoma neandertal.

Sin embargo, la antropóloga Anna Degioanni, de la Universidad del Mediterráneo, en Marsella, Francia, señala que la región de mtADN estudiada por el grupo de Briggs no varía tanto como otras regiones, como la utilizada por su equipo para identificar distintos subgrupos de neandertales a principios de este año. Eso podría significar que el nuevo estudio subestima la diversidad genética de los neandertales, afirma Degioanni.

Tanto Degioanni como Briggs esperan que estudios futuros de ADN nuclear, más complejos y con mayor contenido de variaciones potenciales, ayuden a solucionar la cuestión de la diversidad en forma más definitoria.

Paleogenética para masas. Briggs, Paabo y sus colegas forman parte del Proyecto del Genoma Neandertal, un consorcio internacional que trabaja para trazar la secuencia de todo el genoma neandertal. Conjuntamente con otro proyecto paralelo dirigido por Edward Rubin, del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, en California, los investigadores han trazado la secuencia de secciones grandes de genomas neandertales durante los últimos años, utilizando el método de “escopeta” –donde el ADN se rompe en fragmentos pequeños, se traza su secuencia y se vuelve a ensamblar buscando yuxtaposiciones–. Han calculado en qué momento divergieron los neandertales y los humanos y han examinado características físicas que pudieron haber estado codificadas en genes neandertales, como el color del cabello y la capacidad del habla.

El trazado en escopeta sigue siendo la mejor forma de obtener una secuencia de genoma completa. Pero utilizar este método para trazar secuencias de muestras ancestrales puede ser difícil porque a menudo están contaminadas con ADN externo.

Briggs afirma: “Se tiene que cernir una cantidad terrible de basura antes de obtener la secuencia de interés. Un hueso típico que utilizamos llega a tener hasta algo así como 99 por ciento de ADN de bacterias”. El ADN de los humanos modernos también puede contaminar las muestras.

Utilizando mtADN, cuyas copias son más abundantes en cada célula que el ADN nuclear, los investigadores pueden generar una secuencia consensada basada en cómo se yuxtaponen los distintos fragmentos de mtADN secuenciado, lo cual ayuda a eliminar los errores inherentes en muestras degeneradas y contaminadas.

El biólogo Tom Gilbert, de la Universidad de Copenhagen, Dinamarca, coincide con lo anterior. “(La captura de detonador de extensión) en gran parte garantiza que cada nucleótido sea secuenciado muchas veces, permitiendo, por tanto, que se obtenga una secuencia consensada precisa”, destaca. Dado que Briggs y sus colegas pudieron utilizar este método para estudiar los neandertales, Gilbert considera que se podría provocar que algunos investigadores retomen muestras previamente estudiadas en otras especies paleolíticas, como los mamuts lanudos.

Los proyectos famosos de secuencias requieren fondos importantes para pagar los costosos trazados completos de genomas. No obstante, destaca Gilbert, este método más económico de captura de detonador de extensión, junto con otros acercamientos basados en sondeos actualmente bajo desarrollo, es “un paso clave para abrir a las masas la paleogenética”.

Fuente: nacion.com

jueves, 15 de octubre de 2009

Hallan en una ciudad Argentina el resto fósil de un reptil volador

El resto fosilizado estaba incrustado en una laja de piedra con la que está recubierta la vereda y, de acuerdo a los análisis, se trata de un hueso de unos 20 centímetros de una de las extremidades de un pterosaurio. EFE

Los restos fósiles de un reptil volador con una antigüedad calculada en 150 millones de años fueron encontrados en una acera (vereda) de la ciudad argentina de Zapala, en el suroeste del país, informaron hoy expertos en paleontología.

El resto fosilizado estaba incrustado en una laja de piedra con la que está recubierta la vereda y, de acuerdo a los análisis, se trata de un hueso de unos 20 centímetros de una de las extremidades de un pterosaurio, según informó el paleontólogo Alberto Garrido, del Museo "Juan Olsacher", de Zapala.

La laja con los restos fósiles, de la que se tenía conocimiento hace tiempo, será retirada de la vereda mañana jueves y será llevada al museo para su preservación y estudio en profundidad.

Garrido explicó a la prensa local que es "muy frecuente" ver fósiles en las veredas de Zapala, porque la piedra laja que se utiliza se extrae de niveles "muy fosilíferos de la zona", aunque este hallazgo llama la atención pues lo más común es encontrar restos de amonites, una especie de caracoles marinos fosilizados.

"Por el tipo de roca tiene una antigüedad de 150 millones de años y no existen muchos restos de este tipo de animales en la provincia ni en el ámbito de Argentina", explicó el experto en declaraciones a la agencia oficial Télam.

Fuente: telecinco.es

Un experto recuerda que el cambio de clima hace 10.000 años también dañó a la fauna

El paleontólogo Jesús Rodríguez, durante la conferencia que ha pronunciado esta tarde en el Museo de la Ciencia de Valladolid bajo el título "Un paraíso perdido. La gran extinción de la Edad de Hielo".

La alteración de los hábitats naturales como consecuencia de la acción del hombre y un cambio del clima, que actualmente se asocia a la desaparición de especies en el planeta, también provocó la extinción de grandes mamíferos hace más de 10.000 años, cuando tuvo lugar un enfriamiento del planeta.

Este es uno de los asuntos que abordará el responsable del Grupo de Investigación de Paleoecología de Mamíferos del Centro Nacional sobre la Evolución Humana (CENIEH), Jesús Rodríguez, en la conferencia "Un paraíso perdido. La gran extinción de la edad de hielo", que pronunciará esta tarde en el Museo de la Ciencia de Valladolid.

Este cambio climático, que no se ha vuelto a producir hasta la actualidad, hizo que desaparecieran rinocerontes de gran tamaño, alces de cuernos de varios metros, armadillos y perezosos gigantes, aves o canguros de tres metros, entre otras, según ha explicado Rodríguez a Efe.

En aquella época, el ser humano se dedicaba a la caza y a la recolección, y la comunidad científica postula que durante su expansión a lo largo de los continentes perjudicó a estas especies de gran tamaño, que le proporcionaban carne en abundancia.

Junto a eso, a final de la época conocida como Pleistoceno se produjo un enfriamiento del planeta que cambió las condiciones de los ecosistemas en los que se desarrollaban estos mamíferos, herbívoros y carnívoros, y causó su extinción, ha agregado.

Asimismo, ha concretado que el actual cambio climático "está afectando o puede afectar" a muchas especies que, como hace más de 10.000 años, están encontrando dificultades para adaptarse a las condiciones cambiantes de los entornos en los que se desarrollan.

La actividad del ser humano también está perjudicando a determinadas especies, que se ven dañadas por determinadas actividades que lleva a cabo.

La presencia en la Península Ibérica de las especies de grandes dimensiones que se extinguieron posteriormente en la denominada edad de hielo provoca que Rodríguez desconfíe de la teoría de que este territorio podía recorrerse de norte a sur saltando de árbol en árbol.

Estos animales "necesitan de grandes espacios abiertos para vivir y ello, unido a que muchos de ellos son herbívoros, hace difícil que estén presentes en zonas de vegetación cerrada, por lo que se me hace muy difícil pensar que España haya estado alguna vez cubierta por bosques", ha sostenido Rodríguez.

Fuente: soitu.es

miércoles, 14 de octubre de 2009

Descubierto un nuevo reptil volador de la era Mesozoica


Científicos del Reino Unido y China han descubierto el fósil de un nuevo reptil volador correspondiente a la era de los dinosaurios, según la publicación Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences.

Denominado Darwinopterous, la criatura -con dientes puntiagudos y cuello flexible- es uno de los muchos tipos de pterosaurios que abundaban en la era Mesozoica, hace unos 220 millones de años, según los científicos de la Universidad inglesa de Leicester y el Instituto Geológico de Pekín, que identificaron el reptil.

El descubrimiento aporta la primera prueba clara de un tipo de evolución inusual y controvertida, ya que viene a llenar la brecha evolutiva que había entre dos tipos de pterosaurios: uno con cola larga y un pterosaurios -su descendiente-, con cola más corta.

Los investigadores indicaron que estos dos grupos estaban separados por una importante brecha en el proceso de la evolución, identificada en su día por el naturalista británico Charles Darwin, pero que ahora parece haberse resuelto con este hallazgo.

Más de veinte fósiles del esqueleto del Darwinopterus, algunos de ellos completos, fueron hallados a principios de este año en rocas del noreste de China de una antigüedad de 160 millones de años.

El reptil volador, que tiene mandíbulas largas, vivía de la caza de otras criaturas voladoras, según los expertos.

El nuevo reptil ha sido bautizado Darwinopterus -que significa ala de Darwin- con motivo de las celebraciones en 2009 de los 200 años del nacimiento de Charles Darwin y los 150 años de la publicación de su obra "El Origen de las Especies".

El profesor David Unwin, de la Escuela de Estudios de Museos de la Universidad de Leicester, que participó en esta investigación, dijo que el descubrimiento del Darwinopterus les ha conmocionado.

"Lo raro de Darwinopterus es que tiene la cabeza y el cuello como los pterosaurios avanzados, mientras que el resto del esqueleto, incluida una cola muy larga, es idéntica a las formas primitivas", resaltó Unwin.

Agregó que la edad geológica del Darwinopterus y su extraña combinación de características avanzadas y primitivas aporta más información sobre la evolución de los pterosaurios.

Esta evolución del pterosaurios, resaltó Unwin, fue rápida, con muchos cambios concentrados en un corto periodo de tiempo, y sus estructuras importantes, como el cráneo, el cuello o la cola, "parecen haber evolucionado juntas".

"La cabeza y el cuello evolucionaron primero, seguidos después por cuerpo, cola, alas y patas", explicó.

Fuente: EFE.

martes, 13 de octubre de 2009

Hallazgos paleontológicos aportan datos de periodo geológico clave, Mendoza, Argentina.

El hallazgo se produjo en una zona rocosa de Mendoza.

Un grupo de paleontólogos correntinos logró importantes hallazgos en la zona de Cuyo. Se trata de restos fósiles que sumarán elementos para profundizar en el estudio del periodo “Permo-Triásico”. El límite entre las eras Paleozoica y Mesozoica, cuando se produjo la extinción de un gran número de especies.

Tras exploraciones en la zona de Cuyo, un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la Unne protagonizaron un importante descubrimiento paleontológico. Se trata de restos fósiles que permitirán ahondar en el estudio del período geológico Permo-Triásico que tuvo lugar hace 251 millones de años y provocó la extinción de varias especies invertebradas abriendo camino a la era Jurásica.

El hallazgo sumará elementos sobre un momento crucial en la historia de la Tierra. Las evidencias, recogidas en la zona de Cuyo, permitirán analizar cómo este evento afectó a la biota en esta área de América del Sur.

La investigación se inició con una expedición en el mes de marzo en la zona sur de la provincia de Mendoza, donde se encontraron restos paleontológicos de megasporas (formas reproductivas de plantas), impresiones vegetales, escamas de peces "actinopterigios" (formas de aletas radiadas) y ostrácodos o crustáceos de muy reducido tamaño.

En su oportunidad, los investigadores destacaron los hallazgos, y ahora tras meses de estudio, los objetivos del trabajo dieron sus frutos pues pudieron corroborarse la importancia de los materiales encontrados para hacer evaluaciones más profundas sobre ese periodo geológico.

"El límite permo-triásico, límite entre las Eras Paleozoica y Mesozoica, es un momento trascendente en la historia de la Tierra, ya que se produjo un evento de extinción con la desaparición de un gran número de especies tanto en el ambiente marino como terrestre", explicó Oscar Gallego, uno de los responsables de la investigación.

Expresó que los registros previos en esa unidad geológica eran, hasta ahora, muy escasos y se restringían a restos de tetrápodos (vertebrados), palinomorfos, microfósiles vegetales y plantas. Por ello, la nueva evidencia permitirá analizar cómo este evento afectó a la biota en esa área de América del Sur, que en este caso se encuentra en la región de Cuyo, pero que permitirá inducir lo que pudo ocurrir en regiones más amplias.

Los estudios se hicieron en un conjunto rocoso en cercanías de la ciudad mendocina de San Rafael, y se rastrearon restos fósiles antes y después del evento catastrófico que implicó el periodo permo-triásico.

Destacó que los hallazgos aportarán conocimientos sobre aspectos poco estudiados de estos periodos geológicos, y que desde la Unne y el Cecoal son pioneros en el abordaje de este periodo de importancia para la historia biológica de muchos grupos de organismos.

Fuente: el-litoral.com.ar

HALLAZGO DEL AUSTRORAPTOR CABAZAI EN RÍO NEGRO


Paleontólogos argentinos hallaron en Río Negro fósiles de una nueva especie de dinosaurio. Se trata de un dinosaurio depredador de seis metros de longitud al que bautizaron como Austroraptor cabazai.

Los especialistas afirman que esta región de América del Sur constituyó el hogar de un linaje de grandes cazadores, cuya historia evolutiva recién comienza a develarse.

Un equipo de paleontólogos argentinos descubrió una nueva especie de dinosaurio que pertenece a la familia de los raptores. Su nueva denominación es Austroraptor cabazai.

Hacia fines de 2002, el paleontólogo Fernando Novas dirigió una exploración financiada por la National Geographic Society a una región llamada Bajo de Santa Rosa, en la provincia argentina de Río Negro.

El Bajo de Santa Rosa es una enorme depresión natural conocida entre los paleontólogos argentinos por su gran riqueza fosilífera. Desde que las primeras expediciones al citado bajo fueran efectuadas en la década de 1920, el sitio ha venido sumando una larga lista de restos de plantas y animales que habitaron esta región de la Patagonia hace 70 millones de años, casi fines de la "Edad de Oro de los Reptiles".

“El Bajo de Santa Rosa, en particular, ha brindado numerosos huesos, dientes y huevos de dinosaurios titanosaurios, herbívoros corpulentos de andar cuadrúpedo, de cuello y cola alargados, así como restos de otro grupo de herbívoros, los hadrosaurios, informalmente llamados ‘dinosaurios pico de pato’ por la forma achatada de su hocico”, afirmó a la Agencia CyTA Novas que es doctor en ciencias naturales e investigador del Conicet del Departamento de Anatomía Comparada del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, en Buenos Aires. Y agregó: “Ante tal abundancia de fósiles, sumado al entusiasmo que me manifestaba Héctor ‘Tito’ Cabaza, fundador del Museo de Ciencias Naturales de Lamarque de aquella provincia, decidí encarar una expedición y probar suerte de encontrar alguna osamenta de mis dinosaurios favoritos: los carnívoros terópodos. Poco se conocía de la región sobre estos animales depredadores, pero mis expectativas fueron ampliamente recompensadas con esa visita al Bajo de Santa Rosa.”

Búsqueda minuciosa

Además de Novas, en la expedición al Bajo de Santa Rosa participaron el técnico Marcelo Isasi, Juan Canale (discípulo de Novas), el fotógrafo Hernán Canutti, el asistente Rafael Manazzone, y "Tito" Cabaza. “Después de transcurridos algunos días de búsqueda infructuosa, descubrimos, en lo alto de un cerro amarillento, un largo hueso, bastante craquelado, que impedía reconocer con certeza de qué tipo de animal se trataba.

No obstante, esa primera evidencia brindaba un dato alentador: la capa externa del hueso era muy delgada y de superficie lisa, lo que demostraba que no se trataba de un pesado titanosaurio, ya conocidos en la zona, sino de un tipo diferente de dinosaurio”, relata Novas.

Más piezas emergieron durante el segundo día de excavación, incluyendo un fémur y una tibia, cada uno de casi 60 centímetros de largo. Al inicio de la excavación no había claridad sobre la especie a la que pertenecían, pero finalmente dieron con una garra de unos 6 centímetros que correspondía a uno de los pies. “En claro contraste con las pezuñas chatas y anchas de un hadrosaurio, esa garra que acabábamos de encontrar era de forma cónica y puntiaguda, develando que aquello que estábamos removiendo, después de 70 millones de años, eran los restos de un dinosaurio depredador”, explica Novas.

Pero ¿a qué grupo de dinosaurios carnívoros pertenecía aquel esqueleto? “Concentré mi atención en la forma de la garra, y para mi enorme sorpresa me percaté que la misma no se correspondía con la de los abelisáuridos, linaje de terópodos cuyos huesos y dientes se los halla con cierta frecuencia en las rocas de Patagonia. Era obvio que estábamos frente a un carnívoro completamente nuevo para la ciencia.”, subraya el paleontólogo.

A medida que la excavación se fue ampliando, se fueron sumando huesos del cráneo, una mandíbula con dientes, varias vértebras del cuello, y más falanges de manos y pies. “La cosecha había resultado exitosa y retornamos a casa con las osamentas de una criatura hasta entonces impensada. En el Museo Argentino de Ciencias Naturales, en Buenos Aires, nos dedicamos a extraer la roca que cubría los huesos, y tan pronto comenzamos su estudio nos dimos cuenta que se trataba de un miembro de la familia de los "raptores".

“Decidí llamar a la nueva criatura Austroraptor cabazai, el dinosaurio rapaz del sur que honra a Cabaza’", indica Novas.

A diferencia de su pariente asiático, Velociraptor de Mongolia, el Austroraptor cabazai era mucho más grande, alcanzando los 6 metros de longitud. La cabeza del raptor austral era baja y alargada, provista con numerosos dientes pequeños y cónicos. “Pero lo que nos sorprendió fueron sus brazos proporcionalmente muy cortos, rasgo que contrasta claramente con el resto de los raptores, de brazos considerablemente más alargados. Desconocemos cuales fueron las presiones de la selección natural que llevaron a la adquisición de estas peculiaridades anatómicas”, recalca Novas. El hallazgo de esta nueva especie, cuyos restos fueron presentados en el Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia en diciembre de 2008, fue descrito en la edición impresa de 2009 de la revista científica Proceedings of the Royal Society.

Diego Pol, investigador del Conicet del Museo Paleontológico Egidio Feruglio, en Chubut, participó en el análisis de los fósiles hallados en el Bajo de Santa Rosa. “A partir del descubrimiento y del estudio del Austroraptor podemos ahora comprender que los dromaeosauridos (una familia de dinosaurios muy relacionados al origen de las aves que incluye al Velociraptor) fueron mucho más diversos que lo que suponíamos con anterioridad”, explica Pol. Y agrega: “Austroraptor pertenece a un grupo de dromaeosauridos del hemisferio sur que hasta ahora eran conocidos por formas de tamaño corporal pequeño. Pero el Austroraptor, que era bípedo, era mucho más grande que sus parientes, llegando a tamaños corporales que duplican los de sus parientes.”

Para Pol este y otros hallazgos hechos en Patagonia en la última década revelan un linaje de parientes del Velociraptor que habitó en el hemisferio sur del cual no se tenía conocimiento con anterioridad. “Esto muestra el potencial que tiene nuestro país en cuanto a la riqueza del registro fósil, y nos indica que todavía queda mucho por descubrir de la vida pasada que habitó en nuestras tierras”, afirma.

“Las nuevas evidencias indican que esta región de América del Sur constituyó el hogar de un linaje de grandes cazadores, cuya historia evolutiva recién comienza a develarse”, concluye Novas.

Fuente: rafaela.com
imagen: prehistoricpark.blogspot.com

La Unesco juzga las huellas de los dinosaurios ibéricos

Baryonyx walkeri

Dos inspectores analizarán si 12 yacimientos de la Península merecen la calificación de Patrimonio de la Humanidad. La decisión tendría beneficios científicos, económicos y sociales

En una región pantanosa de lo que hoy es la localidad riojana de Enciso, un dinosaurio carnívoro camina en busca de alimento. De repente, ve algo. Acelera sus huellas se separan cada vez más y, tras unos pasos, sus pisadas se cruzan con las de un dinosaurio herbívoro.

La posible escena de caza se ha reconstruido 120 millones de años después gracias a los peculiares procesos geológicos que tallaron las huellas de sus protagonistas en piedra. Hoy, en toda la Península Ibérica ya se han identificado más de 15.000 huellas como las de Enciso que han permitido poner en movimiento a los dinosaurios.

Como paleopolicías científicos, los investigadores han podido reconstruir escenas en las que adultos caminan junto a sus crías, especímenes cojean y otros nadan contra corriente. La cantidad de información que aún pueden extraer es inmensa y los científicos creen que aún quedan muchas huellas por descubrir.

En las próximas semanas, dos evaluadores de la Unesco visitará doce yacimientos de España y Portugal para decidir si las Icnitas de Dinosaurio de la Península Ibérica (Idpi) merecen la calificación de Patrimonio de la Humanidad. Si las huellas pasan los filtros, el anuncio de su inclusión en la lista de Naciones Unidas llegaría en Brasilia, en 2010.

Candidatura ibérica

Se lograría así un objetivo que no se alcanzó en un intento anterior. En 2005, los inspectores visitaron las huellas como lo harán este otoño, pero en 2006 la Unesco consideró imprescindible que en una candidatura ibérica se incluyesen las icnitas de Portugal. Entonces, la precipitación y una menor implicación de la candidatura portuguesa hizo que su parte del expediente no alcanzase el nivel requerido. Ahora, los responsables de la candidatura se muestran optimistas.

Lograr la calificación de Patrimonio de la Humanidad para las icnitas ibéricas tendría grandes ventajas desde el punto de vista científico, pero también social. "Si se lograse la declaración, las comunidades autónomas [hay seis que cuentan con yacimientos, además de Portugal] tendrían la obligación de mantener ese bien y proyectarlo, y además habría más dinero para investigación", explica Fidel Torcida, director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos).

Las de Costalomo, espectaculares

Ahora, por falta de medios para mostrarlas de un modo adecuado, algunas de las huellas más espectaculares como es el caso de las de Costalomo (en la imagen), cerca de Salas de los Infantes permanecen cubiertas para protegerlas del deterioro y el expolio.

Los yacimientos en los que los dinosaurios dejaron sus vestigios son zonas rurales, de montaña y muy envejecidas. El impulso para el turismo del marchamo de la Unesco sería importante para muchos pueblos de provincias como Teruel, Asturias, Soria o Burgos que hasta ahora no cuentan con excesivos medios para conservar su patrimonio.

En Salas de los Infantes, por ejemplo, los responsables del museo de dinosaurios llevan años acumulando una gran cantidad de restos de dinosaurios que no pueden almacenar y exponer adecuadamente. La Junta de Castilla y León prometió hace cuatro años la construcción de un nuevo museo para darles un espacio adecuado, pero no parece que la infraestructura vaya a ser pronto una realidad.

Evolución de los dinosaurios

Los yacimientos ibéricos son, en palabras del director científico de la Fundación Patrimonio Paleontológico de La Rioja, Félix Pérez, el mayor conjunto de icnitas de dinosaurios estudiado en el mundo hasta el momento. Aquí puede leerse la evolución de los dinosaurios a través de sus huellas desde el Jurásico medio, hace unos 120 millones de años, hasta el Cretácico superior, hace 65 millones. No hay otro entorno del mundo en el que este tipo de restos hayan producido tanta literatura científica en un campo de estudio que aún debe crecer.

"Ha habido un cambio bastante brusco porque hasta hace poco las icnitas se consideraban algo menor", explica Pérez. "Lo más importante, y en ocasiones lo único, eran los huesos", asevera. Pero la situación ha empezado a cambiar. "Actualmente, la cantidad de datos aportados por las huellas es muy grande.

Sirven para proporcionar información sobre la conducta, como las diferentes formas de agruparse dependiendo del tipo de dinosaurio", cuenta el profesor de la Universidad de La Rioja. "Además, permiten conocer cómo se movía el animal y cuál sería el posicionamiento de los huesos", añade.

Para obtener la imagen de un dinosaurio en movimiento es necesario poder asociar huellas con esqueletos fósiles. Y esta unión no es sencilla. Se ha avanzado en el estudio de la estructura ósea de las extremidades inferiores y su relación con las huellas, y en la búsqueda de coincidencias temporales entre huesos y vestigios. Pero el conocimiento también ha complicado las cosas.

"El número de dinosaurios descubiertos ha aumentado mucho", señala Pérez. "Antes se asimilaban unas pocas huellas a unos pocos dinosaurios, pero ahora ya hay más de 15.000 huellas y el número de dinosaurios se ha multiplicado", afirma.

Icnitas ibéricas

A la espera del apoyo a su conservación que supondría la declaración de la Unesco, científicos del Instituto Catalán de Paleontología (ICP) y la Universidad de Manchester han dado inicio a un proyecto para hacer eternas las icnitas ibéricas. Han tomado varios de los yacimientos que forman parte de la candidatura a Patrimonio de la Humanidad por la Unesco para reconstruir las huellas de los dinosaurios con un sistema digital de cartografía en tres dimensiones.

Esta tecnología, denominada LiDAR, permite reconstruir con gran precisión las pisadas para después poder explicar cómo se movía el animal que las realizó. Este tipo de recreación permitirá, además, conservar para su estudio unos restos que la erosión destruye poco a poco. Además de conservarlas, la informática permitirá utilizar las huellas para reconstruir el movimiento de los dinosaurios con mayor precisión.

Las icnitas de la Península Ibérica serán una de las 45 candidaturas que los expertos de la Unesco evaluarán durante 2009. Esta vez, los responsables del equipo español creen que la respuesta será positiva. "Nunca nos dijeron que la vez anterior fuese un problema de los yacimientos", afirma Pérez. "La candidatura se lo merece", concluye.

Fuente: publico.es

jueves, 8 de octubre de 2009

Hace 150 millones de años hubo dinosaurios en Francia


Como si se tratase de una premonición, Francia dio fe del descubrimiento de un conjunto de huellas de dinosaurios remitidas a 150 millones de años atrás y con el calificativo de auténticas por parte de la comunidad científica.

A tono con varios programas de televisión en estos días sobre el tema y la exhibición una vez más de la saga de Jurasic Park, el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) y la Universidad de Lyon dieron a conocer la noticia.

Son huellas de entre 1,5 y dos metros de diámetro, en muy buen estado y descubiertas en la zona de Plagne, cercana a Lyon, y se trata de un acontecimiento excepcional para el mundo científico.

Aparentemente se trata de rastros de saurópodos, que se extienden por más de 150 metros. Un dinosaurio de alrededor de 30 metros de longitud y un peso cercano a las 40 toneladas, con el cuello largo y la cola extendida.

En realidad, el CNRS y la Universidad de Lyon admitieron que dos integrantes de la sociedad de aficionados a la ciencia, especializados en geología y paleontología, detectaron las marcas en abril pasado.

Los investigadores del laboratorio de Paleontología de la Universidad de Lyon, Jean-Pierre Mazin y Pierre Hantzpergue, coincidieron en destacar que las huellas fueron conservadas gracias a una capa calcárea de 150 millones de antigüedad.

Fue un período durante el cual la zona estaba cubierta por un mar caliente y poco profundo, explicaron antes de añadir que surgieron durante la erosión del suelo causada por las operaciones de descarga de madera.

Estas fueron estampadas en el barro endurecido, antes de ser cubierta por otra capa de barro, que ahora está tan duro como una piedra y permite una excelente conservación, recalcaron.

Sin embargo, los científicos señalaron que requerirán de tres años de investigaciones exhaustivas en Plagne para conocer más de este hallazgo, que calificaron el mayor de la historia.

Fuente: prensa-latina.cu

Hallan evidencias de posible canibalismo entre dinosaurios


El paleontólogo de la Universidad de Alberta (Canadá) Phil Bell ha encontrado una evidencia de hace 70 millones de años de canibalismo entre dinosuarios. La mandíbula de lo que parece ser un gorgosauro fue encontrada en 1996 en el sur de esta provincia canadiense. Un técnico del Rotal Tyrell Museum encontró algo inusual alojado entre los dientes. Se trataba de un trozo de diente de otro dinosaurio carnívoro.

Bell (en la imagen) considera que el descubrimiento de este diente muestra que se produjo una batalla a muerte entre los dos dinosaurios. "La herida no muestra signos de haberse curado, de modo que el dinosaurio murió poco después de haber sido dañado". A su juicio, esto deja dos posibilidades: "o el atacancente luchó, murió y devoró a este dinosaurio, o la víctima ya estaba muerta". De cualquier manera, si el atacante y su víctima eran de la misma especie, Bell cree que se trata de un raro caso de canibalismo entre dinosaurios.

Los análisis de las heridas en la mandíbula mostraron que el mordisco fue aplicado una fuerza equivalente a las dos toneladas que ejerce el gran tiburón blanco. "Los tiburones son un buen análogo para esta investigación", declaró Bell. "Sus dientes frecuentemente se rompen en los ataques y quedan alojados en sus víctimas", ifnroma Science Daily.

Los restos fósiles muestran que el gorgosauro, un pariente de diez metros del más grande y famoso Tiranosuarus Rex, superó en número a otros dinosaurios carnívoros en esa zona. Eso lleva a pensar a Bell que probablemente atacante y víctima eran de la misma especie, convirtiendo a éste en un caso de canibalismo.

Sólo existe una prueba previa de canibalismo entre dinosaurios, que fue localizada en Madagascar en 2007.

Fuente: europapress.es

"Ardi" el Ardipithecus ramidus despierta controversia


Cada vez que se anuncia algún hallazago de importancia hemos podido ver controversias respecto a la verasidad o inclusive la invención o la modificacion de datos desde las grandes compañias que difunden y lucran con esta información, por otra parte el descargo de estos medios masivos de informacion es que en el mundo cientifico existiria un celo execivo por las investigaciones que ellos financian o por las que pagan derechos para su difucion, bueno las pruebas siempre con el tiempo quedan en evidencia solo que esto se da con muchisima menos difucion y ponposidad que los estrenos mundiales, donde como todos sabemos se muestra parcialmente el proceso de investigacion.

el conocido blog de Martín Cagliani, Mundo Neandertal, pone en el tapete parte de estos antecedentes:

" Varios paleontólogos y paleoantropólogos con blogs han expresado sus dudas y desconfianzas con la relación entre los 11 papers de Science sobre Ardipithecus ramidus y el documental de Discovery Channel que sale apenas una semana después de publicarse los papers.
John Hawks, paleoantropólogo de la Universidad de Wisconsin, que tiene un blog excelente sobre el tema ya expresó sus dudas cuando vio que el documental "Discovering Ardi" se iba a emitir el día 11 de octubre.

Lo más increíble es que en uno de los papers se hace algunas referencias a cosas que habría dicho Darwin que podrían haber predicho a Ardi, pero lo cierto es que Darwin nunca dijo nada de eso, y es que en su época la paleontología estaba en pañales. Pero… Hawks descubrió que esos dichos del paper podrían haber estado influenciados por Discovery Channel, ya que son las frases con las que promocionan el documental…

Ya desde la primera noticia les comenté el parecido de la parafernalia con que salió a la luz todo el trabajo sobre Ardi y cómo lo hizo Ida, Darwinius. Pero marqué la diferencia, en que el caso de Ida fue apresurado por empresas de marketing y televisión, al grado que se cometieron muchos errores y se apresuró todo el trabajo científico. Con Ardi no parece haber pasado esto, ya que han transcurrido 17 años desde el descubrimiento.

Pero ahora leo a Laelaps, que él habló con algunos de los integrantes del grupo que publicó los 11 papers, y le dijeron hace dos años que estaban buscando publicar todos los papers juntos en Science o Nature. O sea que ya tenían todo listo hace dos años… Habrá hecho el trato con Discovery en aquel momento? Así se podría explicar que ya tengan el documental listo unos pocos días después de la publicación.

Sea lo que sea, no es nada bueno que los tiempos de la ciencia se apresuren o se enlentezcan en favor de los medios de comunicación. " (http://neanderthalis.blogspot.com/2009/10/ardipithecus-demorado-por-discovery.html)

otro blog, Conocer Ciencia, tambien menciona, el error en el que podemos caer producto de la informacion confusa o manipulada.

"Ardi no es el ancestro humano más antiguo conocido. Da igual que lo hayan leído en la Prensa, escuchado por la radio o visto en la televisión. Quien diga eso o no se ha leído ni siquiera la nota de prensa del hallazgo -aquí la tienen en español- o no la ha entendido, además de ignorar los avances en el estudio de nuestros orígenes de casi dos décadas.Ardipithecus ramidus, especie de la que ayer se presentó en la revista Science el fósil más completo conocido -el esqueleto de una hembra-, vivió en África hace 4,4 millones, bastante después de la separación de los linajes del hombre y el chimpancé, que la genética sitúa entre hace 6 y 7 millones de años. Además de su valor científico, Ardi puede ser un fósil que con el tiempo alcance tanta o más importancia simbólica que la pequeña Lucy, cuyos huesos, por cierto, tuve oportunidad de ver hace dos semanas en Nueva York.

Los restos de Lucy, una Australopithecus afarensis, fueron descubiertos en Etiopía por Donald Johanson en 1974. Demostraba que ya hace 3,2 mllones de años había en África primates que caminaban erguidos, es decir, homínidos. Diecinueve años después, el equipo del paleoantropólogo Tim White encontró, también en Etiopía, huesos de un homínido muy primitivo, al que bautizó comoArdipithecus ramidus y que vivió hace 4,4 millones de años.

Ardi forma parte de esta especie. Era una hembra, que pesaba alrededor de 50 kilogramos y medía unos 120 centímetros de altura. Del estudio de sus restos -la mayor parte del cráneo, manos, pies, extremidades y pelvis-, White y sus colaboradores deducen que ya no podemos considerar al último ancestro común de chimpancés y homínidos -que vivió millones de años antes- más parecido a los primeros que a los primeros de los segundos.


En los últimos diecisiete años, los hallazgos de restos de homínidos más antiguos que Lucy han llegado varias a las primeras páginas de los periódicos. El más célebre es Toumaï, que vivió en lo que hoy es Chad hace entre 6 y 7 millones de años, fue bautizado científicamente como Sahelanthropus tchadensis y presentado al mundo en 2002; un año antes, Brigitte Senut dio a conocer los restos deOrrorin tugenensis, también conocido como El hombre del milenio y de unos 6 millones de años de antigüedad; y no podemos olvidar el hallazgo del también anterior Ardipithecus kadabba. Este saber no es esotérico, en el sentido de oculto. Está a alcance de cualquiera en los libros de divulgación científica sobre nuestros orígenes y, para contextualizar las extraordinarias conclusiones del estudio de Ardi, lo recordaba ayer Ann Gibbons en las páginas de Science, en un artículo que incluye un gráfico que, por lo que se ve, tampoco casi ningún periodista ha visto:




Titulado Fósiles de la familila humana, el gráfico deja claro que Ardi no es el más antiguo y que le preceden Sahelanthropus, Orrorin y A. kadabba. Además, al pie se lee: "Rellenando un hueco.Ardipithecus es un enlace entre los primeros homínidos y los posteriores, como se ve en esta línea temporal que muestra los fósiles y taxones homínidos más importantes".(http://pepascientificas.blogspot.com/2009/10/ardi-no-es-el-ancestro-humano-mas.html)

seguiremos estando expuestos a la necesidad del mercado y el marketing, que basados en el retorno economico motivarán al consumo de su producto en base a informaciones modificadas y procesadas no siempre de la mejor manera, pero del mismo modo simpre estara la premisa de los egos cientificos y el descarte de cualquier informacion que ellos no produscan, por ello creo lo mas recomendable siempre es postergar el juicio y recabar la maxima cantidad de informacion para de esa manera sacar nuetras propias ideas.

martes, 6 de octubre de 2009

Encontraron un gliptodonte nonato de 30 mil años de antigüedad,Tarija, Bolivia.


Alfredo Zurita y Ángel Miño Boilini dieron con este ejemplar en perfecto estado de preservación en un valle en Tarija, Bolivia. Es una especie de armadillo gigante.

Paleontólogos de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne), del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal-Conicet) y del Museo de La Plata descubrieron un ejemplar nonato de gliptodonte, una especie emparentada lejanamente con los armadillos, que vivió hace 30 mil años y que de adulto tenía el tamaño de un auto pequeño. El hallazgo es considerado “excepcional”.

El doctor Alfredo Zurita y el licenciado Ángel Miño-Boilini realizaron un viaje en el año 2007 a Tarija (Bolivia), junto al doctor Esteban Soibelzon, del Museo de La Plata, y el ingeniero Freddy Paredes-Ríos, del Museo Arqueológico-Paleontológico de la localidad boliviana.

El equipo de trabajo visitó el Valle de Tarija, una zona paleontológica estudiada de finales del siglo XIX, para continuar con una serie de trabajos que Zurita y Miño-Boilini vienen realizando en cooperación con una universidad del vecino país. Mucha fue la sorpresa cuando dentro de una coraza de gliptodonte encontraron un ejemplar nonato de la especie en excelentes condiciones de preservación.

No era para menos, ya que según explicó el doctor Zurita a la revista Ciencia y Técnica, se trataba del primer hallazgo de este tipo. “El proceso de fosilización es casi un milagro, encontrar un ejemplar nonato de alguna especie es excepcional”, explicó el investigador.

Precisó que del gliptodonte nonato se encontró gran parte del cráneo, la mandíbula y algo del esqueleto poscraneano. Y que “se lo descubrió mientras personal del Museo de Tarija extraía el sedimento de la coraza dada vuelta de un gliptodonte adulto del tamaño de un auto chico”.

El doctor Zurita graficó cómo se ve el pequeño ejemplar descubierto. “El nonato tiene el tamaño de una mano humana”, dijo.

Respecto a qué conclusiones podrían arribarse a partir del descubrimiento, el doctor Zurita estimó que “una de las cosas más importantes es que esto abre la puerta para una serie de estudios acerca de la evolución ontogenética (las etapas en la vida de un organismo, desde que se concibe hasta que muere) de estos animales, una temática de la que se conoce muy poco”.

Los sedimentos del Valle de Tarija son conocidos por los paleontólogos desde principios del siglo XIX por la abundancia de los registros de mamíferos fósiles.

Los gliptodontes fueron un grupo de mamíferos acorazados, semejantes a los actuales armadillos, que en la zona del Litoral se conocen como tatú.

Éstos fueron muy comunes durante la mayor parte del Cenozoico de América del Sur. Es decir, durante los últimos 45 millones de años.

Pero también, durante los últimos dos millones de años (Pleistoceno), algunas formas alcanzaron tamaños gigantescos, de casi dos toneladas de peso, como es el caso del ejemplar en el cual se halló el nonato.

Hace aproximadamente 10.000 años, los gliptodontes, junto con casi todos los grandes mamíferos, se extinguieron, probablemente por la acción combinada de una serie de cambios climáticos y la presión ejercida por los antiguos habitantes a través de las cacerías.

El hallazgo de los investigadores del Cecoal-Conicet motivó la realización de un trabajo científico, que fue dado a conocer a través de una prestigiosa revista francesa, Comptes Rendus Palevol.

Fuente: diariolarepublica.com.ar

Courel, un arca de Noé geológica con fósiles únicos en la península Ibérica

Panorámica del plegamiento de Campodola en la sierra de O Courel
FOTO: angar

La sierra lucense alberga yacimientos del Precámbrico con 650 millones de años de antigüedad ·· En estas montañas se conservan también restos humanos de los primeros ancestros gallegos genuinos

La sierra de O Courel es una de las zonas geológicas más ricas de la península Ibérica, aunque su patrimonio no suele figurar en las guías y folletos turísticos promocionales. Se trata de una especie de arca de Noé geológica que guarda fósiles y otros restos únicos de hace cientos de millones de años, cuando los primeros seres multicelulares empezaron a poblar la tierra.

O Courel destaca en la geografía gallega, además de por sus espectaculares parajes naturales, por su riqueza botánica y faunística, es decir, por su biodiversidad, pero apenas se hace referencia a su excepcional y casi única geodiversidad.

Esta reflexión la hace el director del Instituto Universitario de Geología Isidro Parga Pondal, el profesor Juan Ramón Vidal Romaní, catedrático de Geología en la Universidade da Coruña. Este profesor asegura que uno de los mayores valores de la sierra de Courel y que está sujeto a riesgo de destrucción -en alusión a las pizarreras que desarrollan su actividad en la zona- es su geodiversidad. Advierte "la des­trucción de una formación geológica es imposible de restituir". Vidal Romaní considera que la geodiversidad de O Courel debería ser uno de los elementos de mayor peso a la hora de planificar el parque natural que la Xunta pretende sacar adelante en esta zona de la montaña lucense. Este excepcional patrimonio no solo incluye los parajes más conocidos de este paraíso verde, como son el plegamiento de Campodola o la laguna glaciar de Lucenza.

Los restos desconocidos de la montaña de O Courel que figurarían en un top ten de la geología Ibérica serían, según el profesor Vidal Romaní, los yacimientos fósiles del período Precámbrico, una etapa en la evolución de la vida en la Tierra que finalizó hace la friolera de 570 millones de años y de un enorme interés para los científicos, por la escasez de restos hallados de esa época.

Estos fósiles localizados en O Courel, con un DNI de unos 650 millones de años de antigüedad, corresponden a fauna ediacárica, de los que solo se conocen una cuarentena de yacimientos en todo el mundo. De hecho, en la península Ibérica, solo hay otro similar en los Montes de Toledo. Y en el resto de Europa solo se encuentran en las Islas Británicas y pocos sitios más.

Entre otras joyas, en las tierras de O Courel también se conservan, según Vidal Romaní, vestigios de graptolites y trilobites, con 500 millones de años de edad, y en la zona limítrofe, en las fosas terciarias de Quiroga y Monforte, de 23 millones de años de antigüedad, se conserva el único registro tectónico intacto del Terciario en Galicia.

Pero además, estos parajes de la montaña lucense guardan los restos humanos de los que pueden considerarse los primeros gallegos, fechados hace siete mil años. Estos restos de galaicos de las cavernas fueron hallados en cuevas calizas junto a restos de fauna ya extinguida como hienas, osos y leones cavernarios, rinocerontes, mamuts o uros, según el profesor Vidal Romaní.

Para el director del Instituto Universitario de Geología, O Courel conserva la secuencia más completa de la historia geológica de Galicia, "algo que merece preservarse por encima de todo", asegura. "Es un libro vivo para mostrar la evolución de la tectónica, que bien podría aprovecharse para un itinerario didáctico y cultural", sentencia el experto en geología.

Fuente: elcorreogallego.es

viernes, 2 de octubre de 2009

Un plesiosauro fue un festín de tiburones hace 85 millones de años


Fósiles del reptil prehistórico y la posición de los tiburones durante el ataque / Kenshu Shimada - National Geographic

Un plesiosauro de siete metros de largo, el animal marino más grande de su tiempo, reinaba imponente bajo las aguas hace 85 millones de años. Su poderosa musculatura y su boca llena de dientes afilados lo convertían en un reptil imponente capaz de causar pavor, pero poco se puede hacer cuando se está en desventaja numérica y quizás, alguna herida o una enfermedad le dejan debilitado o prácticamente agonizante. El monstruo marino fue interceptado por un grupo de siete tiburones sin piedad. La banda se le echó encima con tanta fiereza que no hubo opción de defensa. En sus embestidas, los tiburones se dejaron más de 80 dientes enganchados en los huesos de su víctima.

La historia la conocemos hoy gracias a los fósiles del plesiosauro encontrados en Japón en 1968. La falta de muestras comparativas y otros recursos retrasaron la descripción formal de los restos, que por fin han podido realizar especialistas de la Universidad DePaul en Chicago, según explica National Geographic. Los nuevos análisis desvelan marcas de 80 dientes de tiburones y eso «son un montón de dientes para tener en un fósil», admite el paleontólogo Kenshu Shimada.

El experto estima que al menos siete tiburones de diferentes edades y de la especie Cretalamna appendiculata atacaron el monstruo con una colección de mordiscos. Lo que resulta más difícil de determinar es qué le ocurría el plesiosauro. Shimada cree que, posiblemente, el reptil ya estaba gravemente herido -a los tiburones les apasiona este tipo de víctimas- o quizás muerto, porque, de estar en disposición de todos sus atributos, habría luchado de forma descarnada.

Fuente: abc.es

Hallan cientos de huevos de dinosaurio en India


Un grupo de geólogos se tropezaron con un "tesoro Jurásico" enterrado en la arena del lecho de un río en el sur de India, al hallar cientos de huevos fosilizados de dinosaurio, que datan de hace 65 millones de años.

Los investigadores, de la Universidad Periyar, en Salem, encontraron los huevos -de 13 a 23 centímetros de diámetro cada uno- que al parecer son de carnosaurio (el dinosaurio más agresivo) y de saurópodo (el más dócil), informaron este jueves los científicos.

Se sabe que los dinosaurios vagaban por la región donde fueron hallados los huevos, debido a los fósiles encontrados ahí en expediciones anteriores, sin embargo esta es la primera vez que se descubren cientos de cigotos juntos.

Los geólogos acudieron a ese sitio en el estado de Tamil Nadu para estudiar sedimentos en el lecho del río y a medida que excavaban quedaron al descubierto los huevos fosilizados y posteriormente confirmaron que se trataba de cigotos de dinosaurio.

"Cada huevo es del tamaño de una pelota de fútbol", dijo M.U Ramkumar, geólogo de Periyar y jefe de la expedición para quien el hallazgo resulta "muy significativo, ya que podría ayudar a desentrañar el misterio sobre la extinción de los dinosaurios".

Los huevos se encontraban bajo siete capas de arena en una área de más de dos kilómetros cuadrados, refirió y explicó que al parecer "estos dinosaurios no nacieron debido a erupciones del volcán Deccan", ya que los cascarones tenían ceniza volcánica.

La dimensión esférica de los huevos cubiertos con arena y ceniza volcánica proporcionarán una visión significativa de las posibles causas de la extinción de las especies, dijo por su lado Jyotsana Rai, científico en jefe del Instituto Birbal Sahni de Paleobotánica.

Muestras de los huevos serán analizados en Alemania para determinar su edad con exactitud, de acuerdo con reportes del diario The Times of India.

Fuente: sdpnoticias.com

Antes de 'Lucy' fue 'Ardi', el ancestro común del hombre y el chimpancé; Ardipithecus ramidus

Portada de la revista Science, que recoge ampliamente los trabajos de investigación del homínidoSCIENCE

El Ardipithecus ramidus es una especie homínida que vivió hace 4,4 millones de años en lo que hoy es Etiopía. Su esqueleto ha sido descrito y analizado por primera vez por un equipo internacional de científicos en una investigación publicada en la revista Science.

Ardipithecus, una hembra más conocida entre los antropólogos como 'Ardi', no es el ultimo antepasado común compartido por humanos y chimpancés, aunque probablemente compartió varias de las características de este antecesor y dada su antigüedad nos acerca más a ese esquiva rama primigenia común entre ambas especies.

Lo más llamativo de 'Ardi' no son las similitudes que podamos encontrar en sus rasgos con el ser humano actual: sus manos, su cuerpo erguido, su forma de caminar... Lo sorprendente son las diferencias con los chimpancés y gorilas de hoy en día, lo que demuestra que tomamos caminos evolutivos muy diferentes.

'Ardi' pesaba alrededor de 50 kilogramos y medía unos 120 centímetros de altura y es un millón de años anterior a 'Lucy', el famoso esqueleto parcial femenino de Australopithecus afarensis.

El desenterramiento del esqueleto de este ejemplar en Etiopía terminó en 1994. Hasta el hallazgo de 'Ardi' el hito más importante en el estudio de la evolución del hombre había sido 'Lucy', encontrada en 1974 y bautizada así por la conocida canción de los Beatles Lucy in the sky with diamonds.

Los investigadores han analizado el cráneo, dientes, pelvis, manos, pies y otros huesos encontrados en Etiopía. 'Ardi' tiene una mezcla de rasgos primitivos que comparte con sus antecesores, los primates del Mioceno, y otros rasgos que se observan también en homínidos posteriores.

"En Ardipithecus tenemos una forma no especializada que no ha evolucionado mucho en la dirección de Australopithecus. Por lo que cuando vas de la cabeza a los dedos del pie, lo que ves es una criatura mosaico, que no es ni chimpancé, ni es humano. Es Ardipithecus", afirma Tim White de la Universidad de California Berkeley, uno de los principales autores de la investigación

Diferentes caminos evolutivos

Reconstrucción de cómo sería ’Ardi’, una hembra de 1,20 metros y 50 kilos de peso de hace 4,4 millones de años.JH MATTERNES

Sin embargo, varios de sus rasgos no aparecen en los simios africanos de nuestros días. Esto demuestra que es muy probable que los simios africanos hayan evolucionado ampliamente desde que compartimos ese último ancestro común, lo que los convierte en pobres modelos para entender nuestra propia evolución.

Hasta la fecha, los investigadores creían que los simios modernos conservaban rasgos del último antepasado que compartieron con los humanos. En otras palabras, se pensaba que este presunto ancestro era más tipo chimpancé que tipo humano. Por ejemplo, se habría adaptado para balancearse y colgarse de las ramas de los árboles, y quizá anduvo sobre sus nudillos mientras estaba en el suelo.

Sin embargo, 'Ardi' ha puesto patas arriba todos estos supuestos. Estos homínidos parecen haber vivido en un entorno boscoso, en donde treparon en cuatro patas a lo largo de las ramas de los árboles y caminaron, erguidos, sobre las dos patas en el suelo.

No andaban sobre sus nudillos, no se columpiaban y se colgaban en las ramas de los árboles como hacían los chimpancés.

'Ardi' nos cuenta millones de años después que los homínidos y los simios africanos siguieron cada uno senderos evolutivos diferentes y que ya no podemos considerar a los chimpancés como el 'sustituto' de nuestro último antepasado común, todavía por encontrar.

"Darwin fue muy sabio en este respecto", explica Tim White. "Dijo que tenemos que ser muy cuidadosos. La única manera en la que vamos a saber realmente a quién se parece este último antepasado común es ir y encontrarlo. Hemos encontrado algo bastante cercano, de 4,4 millones de años. Y, tal y como Darwin entendió, la evolución de los linajes de los simios y el linaje humano ha avanzado independientemente desde la época en que esas líneas se separaron, desde el último antepasado común que compartimos", concluye White.

Fuente: rtve.es